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docentes, Día del Maestro

Imagen referencial. Archivo/LA PRENSA

Día del Maestro en Nicaragua: sin incentivos para lograr una educación de calidad

Gobierno celebra reducción del empirismo en el país, pero las y los docentes se las deben ingeniar para mejorar su estrategias didácticas e invertir en su educación con salarios precarios

Nicaragua celebra una vez más el Día del Maestro este 29 de junio, y entre actos, reconocimientos y un «bono especial» de 800 córdobas (22 dólares), el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo quiere paliar las difíciles condiciones en las que por años ha trabajado el gremio magisterial del sector público.

En el país, la población docente del Ministerio de Educación (Mined) era de 67,128 en el 2021, de este total 51,564 eran mujeres, de acuerdo con el Mapa interactivo de la educación. Se desconoce cuántos docentes de este total enseñan de manera empírica; aunque según datos oficiales, de 9,105 centros educativos públicos, 6,384 estaban «libres de empirismo docente» para el cierre del ciclo escolar 2021, según informó Murillo en noviembre pasado.

Y mientras se busca erradicar el empirismo, la ministra de Educación, Lilliam Herrera, declaró que para dar “un salto de calidad en la educación” se requiere de “mucha voluntad”, como es la “voluntad política de nuestro buen gobierno y actitud y aptitud de todos los docentes». Según Herrera, están apostando por las «estrategias técnicas didácticas para desarrollar un currículo centrado en el ser humano», de la mano de la tecnología.

Docentes posando con el «bono especial» de 800 córdobas que les dio el régimen orteguista.

Pero, ¿cómo se preparan los docentes? De acuerdo con la Ley de Carrera Docente, el título básico requerido para el ingreso al sistema educativo es Maestro de Educación Primaria, el cual debe ser egresado de una Escuela Normal.

Con esta acreditación, según explicaciones del investigador en Educación, Jairo Flores, la persona puede dar clase en educación primaria, ser técnico del Mined en educación primaria, ser director y hasta asesor pedagógico. Cuando es egresado de una carrera universitaria, este puede ser docente de educación secundaria, director de institutos, técnicos y asesores pedagógicos de secundaria, u otro cargo dentro de este sector.

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Para sacar la licenciatura, no es requisito ser normalista. Cuando la persona cursa tercer año de la carrera, se les extiende el reconocimiento de Profesor en Educación Media y después el alumno escoge la materia en la que desea profesionalizarse.

«El docente puede ser solo universitario, pero ya en el cargo lo obligan a entrar a la (Escuela) Normal, que ahora obtiene su título de normalista por encuentro», dice por su parte una maestra de Bluefields.

La maestra señala que la reducción del empirismo en la docencia es verdad, pero reconoce que falta mucho para estar verdaderamente preparados y lograr esa educación de calidad.

Requieren de reforzamiento

«En la Escuela Normal se forman docentes para un sector específico de la población (educación preescolar y primaria). Esta da insumos básicos para estar a cargo de estos sectores estudiantiles específicos, pero el tiempo que pasan estudiando es poco, comparado con los conocimientos que se necesitan para enfrentar el reto de ser docente», comenta Flores.

Y los retos de la educación pública en el país los conoce un profesor de la comunidad miskita de Wawa Bar, a 40 minutos de la ciudad de Bilwi, en la Costa Caribe Norte. Él manifiesta —bajo anonimato— que en el centro educativo donde labora hay muchos docentes empíricos. Obtener una licenciatura sería un sueño para ellos, puesto que no cuentan con los recursos económicos para pagar dicha formación.

«Algunos tienen título de licenciatura, pero muchos no tienen por problemas económicos. Los que están en el (casco) urbano tienen oportunidad para superarse, pero los que viven en las comunidades no hay esa oportunidad», expone el maestro.

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El investigador en Educación refiere que cuando la persona pasa de las Escuelas Normales a desarrollarse como docente es cuando se da cuenta que necesita profesionalizarse o actualizarse en los diversos temas metódicos, didácticos, de conocimiento propio de las asignaturas, y en ocasiones, con el uso de la tecnología en la enseñanza.

Sin embargo, cuando se carece de esto se remarcan las debilidades existentes en los ámbitos: didácticos específicos y conocimientos generales en asignaturas como las matemáticas. «La calidad de los aprendizajes de los estudiantes depende de los conocimientos científicos, pedagógicos, y tecnológicos que posea el docente, y si a esto se le suma el modelo de enseñanza que se tiene (en el país) ofrece una idea de lo que en realidad pasa en materia de calidad», destaca Flores.

En diciembre del año pasado, la Unesco compartió los resultados de un estudio realizado en el 2019 que revela que las escuelas de Nicaragua no les enseñan a los estudiantes a reflexionar, decodificar ni evaluar lo que leen.

Discurso versus realidad

Los docentes consultados por LA PRENSA, de Granada y la Costa Caribe de Nicaragua, generalizan la situación del magisterio y señalan que pese a las «victorias» que proclama el régimen en el sector educativo, lo cierto es que, en la práctica, la realidad es otra.

Por ejemplo, en cuanto a tecnología, las fuentes coinciden que si bien en el colegio donde laboran resultaron beneficiados con equipamiento de laboratorios tecnológicos, muchas veces estos se mantienen ocupados por el partido del régimen, o no todos los maestros tienen acceso a la tecnología, y si lo tienen, hay órdenes de que no pueden navegar más que en páginas del «buen gobierno».

Los EPI, que desarrolla el Mined, se realizan el último viernes de cada mes. Tomado de Facebook/Ministerio de Educación

Los docentes también plantean que en los Encuentros Pedagógicos de Interaprendizaje (EPI) no se cumple con el verdadero objetivo, que es compartir experiencia y estrategias que favorecieron el aprendizaje de los estudiantes, así como planificar las clases.

«El objetivo del EPI es hacer simulacro de que hay capacitación, cuando no la tenemos. Nos toman fotos y nos hacen firmar asistencia, prácticamente es un tiempo perdido», comenta la profesora de Granada.

«Hace falta mucho para asegurar que los docentes están altamente capacitados. Para lograr que esa aseveración sea real, se debe medir el índice de conocimientos que poseen los docentes, esto se logra con trabajos investigativos en ese campo, con capacitaciones que estén destinadas a suplir las deficiencias encontradas, y dejar de usar el tiempo valioso de los EPI en temas que no tienen nada que ver con la educación como tal. La calidad del docente se demuestra con la calidad de los egresados de cada subsistema educativo nacional, la calidad no puede ser un eslogan bonito dictado a cada rato, debe ser algo palpable y medible, que verifique el éxito o fracaso del sistema educativo nacional», destaca por su parte Flores.

La maestra de Bluefields por su parte concluye que otro aniversario del magisterio nicaragüense es para recordar lo mal pagados que son y las exigencias que deben cumplir del régimen orteguista, o de lo contrario, sería el fin de sus carreras.

«Nos utilizan como títeres porque debemos hacer lo que las autoridades dicen o de lo contrario estamos mal vistos, cumplimos con actividades cuyo único propósito es vender la idea del ‘buen gobierno’, como elaboración de murales en las que debe ir decorado con rojo y negro o en la clase de Derecho y Dignidad de la Mujer, que vendemos los programas del ‘buen gobierno’. Soy docente y he usado mis propios mecanismos de preparación acorde a la necesidad de mi buen desempeño, porque los cursos de actualización, llamados así por el Gobierno, no es más que para entretenernos», lamenta la maestra.

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