{"id":20944,"date":"2016-10-10T17:39:37","date_gmt":"2016-10-10T23:39:37","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=20944"},"modified":"2021-06-01T14:55:59","modified_gmt":"2021-06-01T20:55:59","slug":"cine-gonzalez-una-historia-escrita-con-fuego","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/cine-gonzalez-una-historia-escrita-con-fuego\/","title":{"rendered":"Cine Gonz\u00e1lez: Una historia escrita con fuego"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Dos grandes incendios, con 71 a\u00f1os de diferencia, pero ambos en la madrugada del tercer viernes de un agosto. La historia del Cine Gonz\u00e1lez est\u00e1 llena de coincidencias tr\u00e1gicas y an\u00e9cdotas pintorescas<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por Amalia del Cid<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El fuego no sab\u00eda de respetos ni consideraciones. La cinta de la pel\u00edcula se pod\u00eda quemar en lo m\u00e1s intrincado de la trama, con una llamita repentina que aparec\u00eda, burlona, en la gran pantalla y se iba tan r\u00e1pido como hab\u00eda llegado. Con la misma espontaneidad de la llama, el chavalero del p\u00fablico del Cine Gonz\u00e1lez se pon\u00eda de acuerdo para mentar a la madre del proyeccionista, despu\u00e9s del primer grito de protesta: \u201cOoooeeeeeeeee\u201d. Al centro de una lluvia de maldiciones y blasfemias el hombre se apuraba a cortar el pedazo chamuscado y volv\u00eda a empalmar el rollo de la pel\u00edcula. Pero ya el da\u00f1o estaba hecho, porque lo que se quema, quemado est\u00e1, y ese pedacito quedaba perdido para siempre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La aparici\u00f3n de la llama, sin embargo, para nada era culpa del proyeccionista. Lo que suced\u00eda \u2014cuenta el historiador e ingeniero qu\u00edmico Bayardo Cuadra\u2014, es que el material celuloide con el que estaban hechas muchas de aquellas cintas es altamente inflamable y \u201ccomo las pacas de algod\u00f3n, tiene tendencia a la combusti\u00f3n espont\u00e1nea\u201d. Bastaba el roce de los rodillos y la intensa luz del foco del proyector para que la cinta se quemara, recuerda Cuadra, de 79 a\u00f1os, quien de ni\u00f1o fue cliente fiel del Gonz\u00e1lez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed las cosas, no es extra\u00f1o que a la medianoche del jueves 16 de agosto de 1945 bastara algo de calor y mucho de mala suerte para que en la bodega del Cine Gonz\u00e1lez alg\u00fan rollo tomara fuego y tras \u00e9l todos los dem\u00e1s. Del mismo modo en que aparec\u00eda en las cintas proyectadas, la llamita brot\u00f3 en el celuloide y pronto se hizo hoguera; la hoguera, incendio, y el incendio consumi\u00f3 media manzana de edificios de esa zona de Managua, incluido el del Registro de la Propiedad Inmueble y Mercantil, donde se perdi\u00f3 hasta la \u00faltima escritura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los estragos se vieron al amanecer del viernes 17 de agosto. Solo quedaban ruinas y cenizas mojadas por el agua que arrojaron los Bomberos. Una escena terrible que 71 a\u00f1os y dos d\u00edas m\u00e1s tarde, el viernes 19 de agosto de 2016, se repetir\u00eda en el edificio del segundo Cine Gonz\u00e1lez, construido despu\u00e9s del incendio de 1945. Fue el \u00faltimo eslab\u00f3n de una cadena de sucesos que parecieron destinar al Gonz\u00e1lez a terminar siempre bajo fuego.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En ambas ocasiones se quem\u00f3 en la madrugada del tercer viernes de agosto. Y esas no son las \u00fanicas casualidades funestas en la historia del Gonz\u00e1lez, donde no faltan las tragedias, pero tampoco las an\u00e9cdotas pintorescas de una Managua que ya no existe.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando Luis Felipe Venerio despert\u00f3 de su profundo sue\u00f1o, el fuego ya consum\u00eda el escenario. En una danza macabra las llamaradas bloqueaban todas las salidas de la planta baja y el administrador del Circuito Gonz\u00e1lez se vio de pronto atrapado en el edificio. En medio de la humalera se encontr\u00f3 con el joven tip\u00f3grafo que esa noche se hab\u00eda quedado a dormir en el costado sur de la mole del teatro y juntos subieron al techo con el prop\u00f3sito de lanzarse a la calle. Pero no hubo caso, las hirvientes l\u00e1minas de zinc cruj\u00edan y se retorc\u00edan en el calor del incendio. Los hombres retrocedieron.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa madrugada nada funcion\u00f3. Ni siquiera la lengua de las sirvientas de don Benjam\u00edn Elizondo, ciudadano de la capital. Horas antes de que Venerio se despertara en medio de un infierno, las mujeres pasaron por la calle del Gonz\u00e1lez y vieron salir humo del edificio; pero, cosa extra\u00f1a, a nadie dieron aviso. Tampoco sirvi\u00f3 la alarma instalada en la Catedral. Un d\u00eda despu\u00e9s del desastre, el diario La Nueva Prensa se\u00f1al\u00f3 que el cable el\u00e9ctrico que conectaba la sirena de la Catedral con la estaci\u00f3n del Cuerpo de Bomberos \u201cestaba roto\u201d. Y al inicio no hubo agua para apagar el fuego, porque al nuevo gerente de la Aguadora se le hab\u00eda ocurrido cerrar la llave por las noches, como parte de sus medidas de ahorro. El servicio volv\u00eda hasta a eso de las 3:30 de la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por los reportes, el incendio debi\u00f3 comenzar antes de las 2:00 de la madrugada, hora en que pasaron las sirvientas de la casa Elizondo. El historiador Nicol\u00e1s L\u00f3pez Maltez afirma que fue el 16 de agosto. Bayardo Cuadra tambi\u00e9n, y est\u00e1 seguro de que el reloj casi marcaba la medianoche, pues recuerda que a\u00fan estaba \u201centre dormido y medio despierto\u201d cuando empez\u00f3 la balacera que anunciaba el fuego. Eran los marines de la Embajada de Estados Unidos, ubicada dos cuadras al norte del Gonz\u00e1lez, quienes disparaban al aire con ametralladoras. Solo as\u00ed pudieron enterarse los Bomberos de lo que pasaba, pues nadie hizo una sola llamada telef\u00f3nica para alertarlos. Al menos eso aseguraron en el comunicado que emitieron el 17 de agosto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan los Bomberos, a las 3:10 de la madrugada estall\u00f3 el \u201cgran incendio\u201d y a los pocos minutos el teatro Gonz\u00e1lez \u201cno era m\u00e1s que una inmensa hoguera\u201d. El fuego se origin\u00f3, dijeron, en el dep\u00f3sito de los rollos. \u201cEl bombero de turno al o\u00edr la explosi\u00f3n de las pel\u00edculas, los disparos de fusiles y rev\u00f3lveres, y divisar las llamas, sin p\u00e9rdida de tiempo dio la alerta a la Guardia Permanente, la cual se moviliz\u00f3 sin dilaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era una vista espectacular. El peque\u00f1o Bayardo, de nueve a\u00f1os, la contempl\u00f3 desde su casa, ubicada a escasas cuadras. Las llamas iniciaron en el Gonz\u00e1lez, se dirigieron al norte y dieron vuelta en la esquina, hacia arriba. Adem\u00e1s del cine y varias oficinas de abogados, el incendio consumi\u00f3 el edificio que albergaba a los juzgados en la planta baja y al Registro de la Propiedad Inmueble y Mercantil en la planta alta. Esta \u00faltima p\u00e9rdida, afirmaron los medios, fue la peor de todas. Algunos abogados incluso se aventuraron a valorarla en m\u00e1s de un mill\u00f3n de c\u00f3rdobas, haciendo cuentas al aire de lo que costar\u00eda rehacer el archivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Club Internacional se quem\u00f3, pero solo en las barandas de madera. Tambi\u00e9n sobrevivi\u00f3 el famoso Gran Hotel, y por ah\u00ed escaparon de las llamas Venerio y el tip\u00f3grafo. Cuando vieron que tirarse del techo no era una opci\u00f3n, corrieron a buscar otra salida y vieron las ventanas del segundo piso del hotel, que justo daban al techo del Gonz\u00e1lez. Venerio carg\u00f3 al muchacho para que alcanzara una ventana y cuando este se encontr\u00f3 a salvo al otro lado, baj\u00f3 una escalera. El administrador del Gonz\u00e1lez sufri\u00f3 quemaduras en las manos, la espalda y un poco en la cabeza, pero ni le dolieron. \u201cDe momento no sent\u00ed, dado el estado de nervios en que me hallaba\u201d, relat\u00f3 m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Declar\u00f3 que no cre\u00eda que una colilla de cigarro fuera la culpable del incendio, como alguien hab\u00eda sugerido. \u00c9l pensaba que el verdadero responsable hab\u00eda sido un cortocircuito en la corriente el\u00e9ctrica. Bayardo Cuadra dice que ni lo uno ni lo otro. \u201cNo era necesario\u201d, sostiene. \u201cEl calor hac\u00eda que en un momento dado el celuloide empezara a quemarse y se propagara el fuego r\u00e1pidamente\u201d. Luego, para sostener su afirmaci\u00f3n, cuenta la historia de la llamita en la pantalla.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El gran incendio del 45 ocurri\u00f3 apenas un d\u00eda despu\u00e9s de la fiesta por el fin de la Segunda Guerra Mundial y el triunfo de los Aliados. El 15 de agosto Anastasio Somoza Garc\u00eda celebr\u00f3 el acontecimiento en la Plaza de la Rep\u00fablica, llena a m\u00e1s no poder y a escasos 200 metros del Cine Gonz\u00e1lez, recuerda Nicol\u00e1s L\u00f3pez Maltez. Sin embargo, para el 17 el panorama hab\u00eda cambiado rotundamente. El fuego solo dej\u00f3 caos, y cuando el sol se levant\u00f3 sobre las ruinas de los edificios, corr\u00eda ya la voz de que los Bomberos no hab\u00edan querido salvar el del Registro de la Propiedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El diario La Nueva Prensa recogi\u00f3 los testimonios de personas que aseguraron haber visto a los bomberos quedarse muy tranquilos mientras ard\u00edan los archivos. El doctor F\u00e9lix Esteban Guandique, por ejemplo, dijo bastante indignado que \u201cel Cuerpo de Bomberos se present\u00f3 como media hora despu\u00e9s de haberse comenzado a desarrollar el incendio\u201d, a pesar de que el cuartel estaba a poca distancia. \u201cLos Bomberos no se dedicaron en forma alguna a romper las puertas del edificio de los Juzgados y sobre todo el del Registro de la Propiedad Inmueble, el m\u00e1s valioso tesoro jur\u00eddico nacional, para salvarlo y as\u00ed realizar una obra que habr\u00eda sido calificada de heroica\u201d, se quej\u00f3 Guandique, quien viv\u00eda a menos de cien metros de la esquina de los juzgados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, dijo, al lugar acudieron grupos de guardias nacionales para mantener el orden y no permitieron que el pueblo cooperara para apagar el fuego, sino hasta que lleg\u00f3 el director de la Polic\u00eda, don Alfredo Castillo, y les orden\u00f3 que dejaran actuar a la gente. Se perdieron todos y cada uno de los documentos del Registro de la Propiedad y del Juzgado de lo Civil; pero, para mala suerte de los procesados, se salvaron absolutamente todas las causas pendientes en el Juzgado de lo Criminal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A mediod\u00eda, cuando terminaron las clases de la ma\u00f1ana, Bayardo Cuadra y su hermano fueron a ver lo que quedaba del Gonz\u00e1lez y sus edificios vecinos. \u201cVi todas las escrituras, manuscritas, chamuscadas\u201d, cuenta. En los d\u00edas siguientes una circular anunci\u00f3 que las parejas reci\u00e9n casadas que no hab\u00edan retirado sus actas de matrimonio antes del incendio se ten\u00edan que volver a casar. \u201cNo hab\u00eda forma de sacar un acta, un testimonio. Entonces, para los prop\u00f3sitos pr\u00e1cticos, no estaban casados\u201d, recuerda entre risas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El da\u00f1o fue tan grande que el s\u00e1bado 18 de agosto ya estaba Anastasio Somoza Garc\u00eda reuni\u00e9ndose con sus ministros a fin de ver c\u00f3mo le hac\u00edan para lidiar con el desorden que se avecinaba. En esos d\u00edas tambi\u00e9n hubo un cruce de misivas p\u00fablicas entre el gerente de la Aguadora y la directiva de los Bomberos. El primero culpaba a los \u201capagafuego\u201d de haber aparecido muy tarde y casi pod\u00eda jurar que el agua lleg\u00f3 a los hidrantes con suficiente tiempo. Los Bomberos, por su parte, aclararon que se hab\u00edan presentado apenas cinco minutos despu\u00e9s de la balacera que los alert\u00f3, pero que debieron esperar cuarenta para que el agua saliera con la presi\u00f3n necesaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su defensa, explicaron que el Registro de la Propiedad ardi\u00f3 porque no ten\u00eda sentido, y era muy insensato, arrojarse a las llamas sin agua para apagarlas. Y advirtieron que, mientras la capital \u201cdurmiera sin agua\u201d y el sistema de tuber\u00edas no mejorara, Managua permanecer\u00eda \u201cexpuesta a incendios catastr\u00f3ficos\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En medio de semejante desorden, la desaparici\u00f3n del Cine Gonz\u00e1lez, por supuesto, no era el tema m\u00e1s importante. Se incendiaron todas las pel\u00edculas del almac\u00e9n, entre ellas 227 de Paramount y unas 260 de la Metro Goldwyn Mayer, detall\u00f3 La Nueva Prensa. La misma suerte corrieron el aparato proyector \u201cmagn\u00edfico\u201d estrenado hac\u00eda dos meses, el equipo que se usaba para censurar escenas, dos imprentas y dos pianos. Las p\u00e9rdidas de los Gonz\u00e1lez se valoraron en m\u00e1s de 600 mil c\u00f3rdobas y los peri\u00f3dicos no dejaron de mencionarlo, pero el asunto primordial segu\u00eda siendo el registro quemado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eso no quiere decir que los capitalinos no se impresionaron con la p\u00e9rdida del cine al que durante mucho tiempo hab\u00edan llamado \u201corgullo de Managua\u201d. Apenas la tarde anterior se hab\u00eda proyectado la divertid\u00edsima Dos caraduras con suerte y para ese viernes estaba programada una del gal\u00e1n mexicano del momento, Jorge Negrete: El Rebelde. Las dos ardieron. Perder el cine \u201cera como perder algo que era nuestro\u201d, describe Cuadra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El incendio, no obstante, le sent\u00f3 bien al Gonz\u00e1lez. Ocho a\u00f1os m\u00e1s tarde, el 15 de septiembre de 1953 se abri\u00f3 al p\u00fablico el nuevo edificio, esta vez de concreto, con mil butacas rojas, equipos modernos y la maravilla del aire acondicionado. Un d\u00eda antes el cine se hab\u00eda preestrenado en una ceremonia privada para el presidente Somoza Garc\u00eda y su cuerpo diplom\u00e1tico. El dictador y el pueblo vieron la misma pel\u00edcula: El mundo en sus brazos. Un romance.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Franklin Caldera, hoy cr\u00edtico de cine, vivi\u00f3 parte de su ni\u00f1ez y de su adolescencia muy cerca del segundo Cine Gonz\u00e1lez de Managua. Desde el apartamento de sus padres pod\u00eda ver, al frente, la marquesina que rezaba \u201cTeatro Gonz\u00e1lez\u201d. \u201cTengo un vago recuerdo de los obreros d\u00e1ndole al teatro los toques finales poco antes de su inauguraci\u00f3n el 14 de septiembre de 1953\u201d, comenta. Una de sus mayores ilusiones de ni\u00f1o era observar todos los jueves, desde el balc\u00f3n, \u201ca los trabajadores en alt\u00edsimas escaleras, cambiando las letras para anunciar la pel\u00edcula de estreno\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fauna que rodeaba al Gonz\u00e1lez lo impresion\u00f3 y hace siete a\u00f1os la evoc\u00f3 en el poema Bel\u00e9n Managua Circa 1956. Ah\u00ed habla del letrero de luces rojas que lo manten\u00eda despierto hasta las 11:00 de la noche, del ruido de la gente abandonando, al fin, la sala y de los personajes que de 3:00 de la tarde a 9:00 de la noche, sin falta, poblaban el mundillo de aquel teatro. La taquillera Justa, quien muri\u00f3 muy joven; el portero gordo \u201cque nunca tuvo nombre ni sonrisa\u201d; el viejo administrador \u201cque fumaba puro y se cas\u00f3 con una alumbradora\u201d; el anciano arquitecto, siempre vestido de blanco, que habitaba \u201cun cuartito en la planta superior del edificio\u201d y jam\u00e1s fue visto en un sitio que no fuera el Gonz\u00e1lez o las aceras del Gonz\u00e1lez; el ciego que vend\u00eda La Prensa y \u201cla ni\u00f1a morena de pelo largo con su cajita de chiclets\u201d. A ninguno volvi\u00f3 a ver despu\u00e9s del terremoto de 1972.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras el sismo, el cine qued\u00f3 rodeado de escombros. Como otros teatros de la capital, trat\u00f3 de levantarse, pero los tiempos cambiaron y nada volvi\u00f3 a ser igual. Finalmente fue rentado a la iglesia pentecostal Casa de Jehov\u00e1. \u201cEn septiembre \u00edbamos a cumplir 20 a\u00f1os de estar ah\u00ed\u201d, dice Ram\u00f3n Brenes Guti\u00e9rrez, pastor de la congregaci\u00f3n. Y recuerda que antes de que su iglesia se refugiara en la gran sala del cine, este todav\u00eda pasaba algunas pel\u00edculas y a veces era alquilado para eventos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mucho antes de que Managua se viniera abajo, el nuevo Cine Gonz\u00e1lez vivi\u00f3 nuevos a\u00f1os de gloria. Para Caldera, el escenario de este teatro era el mejor de las tres salas de estreno del momento \u2014las otras dos eran las del Salazar y el Margot\u2014 y ah\u00ed se presentaron artistas de talla y fama mundial, como Manolo F\u00e1bregas y Raphael.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A inicios de esa \u00e9poca nueva, Alfredo Gonz\u00e1lez Holmann conoci\u00f3 el cine de la mano de su abuela Teodelinda Montiel, la mujer en cuyo honor bautizaron la c\u00e9lebre Mansi\u00f3n Teodolinda de la vieja Managua. Ella era la viuda y \u00fanica heredera de Jos\u00e9 Ignacio Gonz\u00e1lez Parrales, fundador de la cadena de teatros Gonz\u00e1lez y en sus tiempos considerado \u201cel hombre m\u00e1s rico de Nicaragua\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gonz\u00e1lez Holmann no tiene muchas memorias de aquellas visitas, pero no olvida que su abuela se los llevaba a \u00e9l y a sus primos para que la acompa\u00f1aran \u201ca trabajar\u201d. Se hab\u00eda dado a hacer un palco especial para su uso exclusivo y desde ah\u00ed vigilaba la calidad de las im\u00e1genes y el sonido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al morir do\u00f1a Teodelinda, en 1957, conforme a su testamento se reparti\u00f3 la enorme fortuna entre ocho hijos. Gonz\u00e1lez Holmann lo detalla en el libro <em>Nuestras ra\u00edces familiares<\/em>. Hab\u00eda acciones en numerosas empresas nacionales, como la Embotelladora, la Cervecer\u00eda, bancos y compa\u00f1\u00edas el\u00e9ctricas; tambi\u00e9n fincas cafetaleras, edificios, la Mansi\u00f3n Teodolinda, el Gran Hotel y casas de ciudad y de playa. A los hermanos Vigarny y Plutarco Ariel les correspondi\u00f3 la cadena de cines.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta este a\u00f1o, 2016, el edificio del antiguo Cine Gonz\u00e1lez segu\u00eda siendo propiedad de los descendientes de Jos\u00e9 Ignacio. Pero tras el incendio del pasado 19 de agosto entr\u00f3 a las posesiones de la Alcald\u00eda de Managua y ahora ser\u00e1 utilizado para \u201cproyectos de inter\u00e9s social\u201d. El pasado agosto, Vigarny Gonz\u00e1lez (hijo) inform\u00f3 al Diario La Prensa que existen posibilidades de que el edificio sea demolido. Y a Franklin Caldera no le gust\u00f3 nada la idea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cMe entristece\u201d, dice. \u201cEs que lo debieron de haber nombrado Monumento Nacional\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nadie que haya asistido al matin\u00e9 del Cine Gonz\u00e1lez podr\u00e1 olvidar \u201cel impacto del sol despu\u00e9s de tres o cuatro horas en la oscuridad\u201d de la sala. Aquellas funciones matutinas fueron \u201cparte fundamental en la vida de algunos ni\u00f1os y adolescentes\u201d en la capital y en las cabeceras departamentales donde tambi\u00e9n hab\u00eda cines de la cadena Gonz\u00e1lez, cuenta Caldera. \u201cRepresentaban un per\u00edodo de emancipaci\u00f3n transitoria, pues eran pocas las personas adultas que asist\u00edan (algunas iban porque el precio de las entradas era m\u00e1s barato). Libres del control paterno, la muchachada aprovechaba esos momentos para fumar, besarse con su pareja, gritar comentarios divertidos sobre la pel\u00edcula o lanzarse objetos\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cAdem\u00e1s de pel\u00edculas de \u2018vaqueritos\u2019 o de Tarz\u00e1n, en el Gonz\u00e1lez se proyectaban las de Jim de la Selva, en color sepia, exclusivas de matin\u00e9. Tambi\u00e9n presentaban pel\u00edculas de calidad, como El sol sale para todos, sobre la novela de Hemingway, con Tyrone Power y Ava Gardner. En el Gonz\u00e1lez vi en matin\u00e9 el primer corto de los tres chiflados en tres dimensiones (3D), una modalidad que no dur\u00f3 mucho tiempo porque los espectadores resistieron el uso de los anteojos\u201d , relata Caldera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El antiguo Cine Gonz\u00e1lez, eso nadie puede negarlo, quemado o sin quemar, fue testigo y protagonista de la historia de Managua. Karly Gait\u00e1n Morales, autora del libro <em>A la conquista de un sue\u00f1o: Historia del cine en Nicaragua<\/em> le tom\u00f3 gran cari\u00f1o en sus a\u00f1os de investigaci\u00f3n y cuando el 19 de agosto recibi\u00f3 la noticia de que se hab\u00eda vuelto a incendiar, sinti\u00f3 \u201ccomo si hab\u00eda fallecido un amigo, pero no un amigo que muere de una enfermedad, sino en un accidente\u201d. Sali\u00f3 corriendo para ver el desastre y se consol\u00f3 al encontrar al cine en pie, \u201centero\u201d, solo destruido por dentro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siempre hab\u00eda pensado que era un edificio bastante feo y en muy malas condiciones, pero esa ma\u00f1ana, por primera vez en la vida, Karly lo encontr\u00f3 \u201cbello\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Bayardo Cuadra es momento de hacer una valoraci\u00f3n estructural del Cine Gonz\u00e1lez, antes de decidir su destino. \u00c9l cree que el edificio podr\u00eda funcionar como un excelente teatro municipal, que mucha falta le hace a Managua.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Curiosidades sobre el Gonz\u00e1lez<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">En septiembre de 1937, cuando Anastasio Somoza Garc\u00eda estaba reci\u00e9n llegado a la Presidencia, la Empresa Gonz\u00e1lez present\u00f3 como cortes\u00eda una pel\u00edcula \u201caudoesc\u00f3pica\u201d que ten\u00eda que verse \u201ccon anteojos especiales\u201d. En el p\u00fablico solo se encontraban Somoza Garc\u00eda, su esposa Salvadora Debayle, socios de la empresa y periodistas. El Diario La Prensa describi\u00f3 la experiencia de esta manera: \u201cCausa verdadera sensaci\u00f3n, pues todas las figuras se salen de la pantalla y se ven dentro de los espectadores. Es algo sumamente curioso y por muy prevenida que est\u00e9 la persona no deja de capearse involuntariamente\u201d. Fue una de las primeras presentaciones en 3D realizadas en Nicaragua.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras el incendio de 1945, buena parte de la clientela del Cine Gonz\u00e1lez migr\u00f3 hacia el teatro Margot, pero la buena racha de este \u00faltimo tambi\u00e9n termin\u00f3 en llamas. \u201cFuego y luces ardientes salieron de la pantalla la noche del martes 30 de septiembre de 1947 a la hora de la \u00faltima funci\u00f3n. Corrieron los espectadores hacia todas las puertas, incluso saltando las bancas para salvar sus vidas. Las llamas consumieron el local desde la bodega hasta la marquesina mientras dos carros de bomberos intentaban apagarlas, pero poco se salv\u00f3\u201d, relata Karly Gait\u00e1n Morales, en su libro <em>A la conquista de un sue\u00f1o: Historia del cine en Nicaragua<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su segunda etapa, el Teatro Gonz\u00e1lez volvi\u00f3 populares los \u201cSorpresivos\u201d, se trataba de preestrenos de pel\u00edculas de calidad no anunciadas. \u201cUno de estos \u2018ca\u00f1onazos\u2019 en el Gonz\u00e1lez fue Canasta de cuento mexicanos (1956), basada en cuentos de B. Traven, con Mar\u00eda F\u00e9lix, Arturo de C\u00f3rdoba y Pedro Armend\u00e1riz, en glorioso Eastmancolor\u201d, relata Franklin Caldera, cr\u00edtico de cine.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">El ocaso de los cines<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la d\u00e9cada de los ochenta, \u201cel Gonz\u00e1lez estaba manejado por Enidiec, que era la compa\u00f1\u00eda del Gobierno que manejaba los cines, todos los cines de Nicaragua\u201d, se\u00f1ala Karly Gait\u00e1n Morales, autora del libro <em>A la conquista de un sue\u00f1o: Historia del cine en Nicaragua<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEnidiec cerr\u00f3 en 1990 como todas las instituciones formadas por el gobierno sandinista. Las administraciones de los cines fueron devueltas a sus propietarios. Desde 1988 el Gonz\u00e1lez estaba arruinado porque en ese tiempo no se les daba mantenimiento a los cines, se dice que por falta de dinero pues el pa\u00eds estaba en plena guerra e Incine (y por lo tanto Enidiec) dejaron de tener el financiamiento de un mill\u00f3n de d\u00f3lares anuales que se le hab\u00eda asignado del presupuesto estatal en 1980. O sea que los \u2018a\u00f1os dorados\u2019 de Incine se terminaron en 1985 y no en 1990\u201d, afirma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan ella, \u201cen los ochenta fue cuando perdieron su gloria todos los cines del pa\u00eds, esa gloria e imponencia y lujo de los a\u00f1os sesenta y setenta\u201d. Los pastores que rentaron el Cine Gonz\u00e1lez en 1996, sostiene Gait\u00e1n, \u201cya alquilaron una ruina\u201d.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Los Gonz\u00e1lez<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el a\u00f1o 1920 se inaugur\u00f3 el primer Teatro Gonz\u00e1lez, en la Calle Real de Diriamba, financiado por Jos\u00e9 Ignacio Gonz\u00e1lez Parrales, m\u00e9dico cirujano y gran empresario cafetalero originario de esa ciudad. Cuando la casa qued\u00f3 peque\u00f1a para tanta gente se mud\u00f3 a otro terreno, en 1928. Para esa misma fecha abri\u00f3 otro Teatro Gonz\u00e1lez en Jinotepe y a comienzos de la d\u00e9cada de los 30 puso sus cines en Le\u00f3n, Granada y Masaya, se\u00f1ala Karly Gait\u00e1n Morales, en su libro <em>A la conquista de un sue\u00f1o: Historia del cine en Nicaragua<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, dos a\u00f1os despu\u00e9s del terremoto de 1931, Jos\u00e9 Ignacio anunci\u00f3 la construcci\u00f3n del Teatro Gonz\u00e1lez de Managua y paralelamente levant\u00f3 el lujoso Gran Hotel, que tan c\u00e9lebre se volver\u00eda. En 1934 se inform\u00f3 que el nuevo teatro estaba listo y que ser\u00eda arrendado a Rodolfo Salvatierra por la suma de 300 c\u00f3rdobas mensuales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El edificio contaba con dos pisos. En la planta baja se encontraban las tradicionales secciones de un cine de la \u00e9poca: luneta adelante y palco atr\u00e1s. En el piso de arriba se hallaba \u201cel balc\u00f3n\u201d, lugar preferido de los j\u00f3venes, que a su vez estaba dividido en otras dos partes: \u201cEl balc\u00f3n\u201d y el \u201cpalco alto\u201d, que sol\u00eda ser ocupado por parejas rom\u00e1nticas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hombre tras la cadena de teatros Gonz\u00e1lez, que lleg\u00f3 a sumar una veintena de cines, naci\u00f3 en 1866 y muri\u00f3 en 1942, a la edad de 75 a\u00f1os. Las notas luctuosas de los diarios lo llamaron \u201cel hombre m\u00e1s rico de Nicaragua\u201d. A los 45 a\u00f1os se cas\u00f3 con Teodelinda Montiel Baltodano, 19 a\u00f1os menor, y con ella tuvo once hijos, de los cuales tres fallecieron muy peque\u00f1os, se\u00f1ala Alfredo Gonz\u00e1lez Holmann, en el libro <em>Nuestras Ra\u00edces Familiares<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vigarny y Plutarco Ariel heredaron la cadena de cines en 1957, cuando al morir do\u00f1a Teodelinda se repartieron los bienes entre sus ocho hijos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dos grandes incendios, con 71 a\u00f1os de diferencia, pero ambos en la madrugada del tercer viernes de un agosto. La historia del Cine Gonz\u00e1lez est\u00e1 llena de coincidencias tr\u00e1gicas y an\u00e9cdotas pintorescas<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":20984,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[497,124],"class_list":["post-20944","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes","tag-historia","tag-managua"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20944","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=20944"}],"version-history":[{"count":12,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20944\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":54271,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20944\/revisions\/54271"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/20984"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=20944"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=20944"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=20944"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}