{"id":21052,"date":"2016-09-11T17:05:12","date_gmt":"2016-09-11T23:05:12","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=21052"},"modified":"2018-10-01T04:58:11","modified_gmt":"2018-10-01T04:58:11","slug":"los-anos-de-la-reserva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/los-anos-de-la-reserva\/","title":{"rendered":"Los a\u00f1os de la reserva"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por Tammy Zoad Mendoza M.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Hombres y mujeres, adolescentes, adultos y ancianos, se entrenaron en el manejo de las armas. Algunos integraron los c\u00e9lebres Batallones de Reserva y combatieron a la contrarrevoluci\u00f3n. Eran los a\u00f1os 80 y Nicaragua lleg\u00f3 a tener medio mill\u00f3n de ciudadanos armados<\/p>\n<p>Para los a\u00f1os 80 Nicaragua se convirti\u00f3 en un gigantesco campo de entrenamiento militar. Desde el funcionario gordito que atend\u00eda en un escritorio estatal, la se\u00f1ora que serv\u00eda caf\u00e9, hasta el muchacho que por el d\u00eda se le ve\u00eda llevando mensajes, por la tarde estaba practicando arme y desarme, tiro al blanco, el pelot\u00f3n a la ofensiva o el arte de camuflaje. Como Rosa Aguilera, quien se pasaba el d\u00eda entero desempacando productos, acomod\u00e1ndolos en anaqueles, yendo y viniendo entre los pasillos del \u201cSupermercado del pueblo\u201d donde trabajaba y a las cuatro de la tarde se quitaba el uniforme, se reun\u00eda con un grupo de compa\u00f1eros, sal\u00edan a un campo cercano donde cargaba un arma y ejercitaba junto a su tropa. Le llamaban \u201cAguilera\u201d.<\/p>\n<p>Eran los tiempos en que el gobierno sandinista se impuso como tarea militarizar a la mayor cantidad de ciudadanos posible con el prop\u00f3sito de ganarlos para \u201cla defensa de la revoluci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Rosa ten\u00eda 34 a\u00f1os, cuatro hijos peque\u00f1os, ning\u00fan tipo de v\u00ednculo pol\u00edtico, ni inter\u00e9s en la vida castrense.<br \/>\nEsta masa de ciudadanos en entrenamiento serv\u00eda como cantera para la formaci\u00f3n de los Batallones de Reserva, estructura militar cuasiformal, que recib\u00eda preparaci\u00f3n en una escuela militar y se movilizaba en jornadas de varios meses, en muchas ocasiones a zonas de guerra donde se enfrentaba a la naciente contrarrevoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Eran estructuras generalmente integradas por trabajadores voluntarios y muy ideologizadas. Luis Moreno, el famoso \u201cComandante Mike Lima\u201d de la contrarrevoluci\u00f3n, reconoce que estos primeros reservistas aunque con escasa preparaci\u00f3n militar se enfrentaban con convicci\u00f3n y a veces \u201cmor\u00edan gritando consignas\u201d.<\/p>\n<p>En octubre del 83, la Junta de Gobierno de Reconstrucci\u00f3n Nacional decret\u00f3 la Ley del Servicio Militar Patri\u00f3tico que, adem\u00e1s de establecer que los j\u00f3venes entre los 18 y 25 a\u00f1os deb\u00edan prestar dos a\u00f1os de servicio militar activo por obligatoriedad, estipulaba ya por ley el Servicio Militar de Reserva.<\/p>\n<p>A partir de entonces todo ciudadano entre los 25 y 40 a\u00f1os deb\u00eda recibir entrenamiento militar, enfocado en infanter\u00eda, para formar parte de los Batallones de Reserva, grupos de refuerzo dispuestos para ser enviados a diferentes zonas del pa\u00eds en tareas de seguridad, protecci\u00f3n y, en algunos casos, misiones de combate.<\/p>\n<p>\u201cLuego de los primeros ataques contrarrevolucionarios los altos mandos se dan cuenta que el EPS (Ej\u00e9rcito Popular Sandinista) no tiene suficientes soldados para hacerles frente\u201d, expone Roberto S\u00e1nchez, periodista e historiador, quien fue vocero del EPS. \u201cHab\u00eda muchas bajas, los contras segu\u00edan reclutando y se deb\u00eda preparar formalmente a la poblaci\u00f3n para la defensa del pa\u00eds, era la pol\u00edtica en un estado de guerra\u201d.<\/p>\n<p>Seg\u00fan S\u00e1nchez Ram\u00edrez, inicialmente solo movilizar\u00edan hombres, pero luego vieron la necesidad de reclutar tambi\u00e9n mujeres. En un punto llegaron a tener muchos m\u00e1s reservistas que armas, y para los entrenamientos en seco (sin disparos) utilizaban armas de palo. En las fotos se ven muchos corriendo, serios o entre risas, cargando fusiles tallados en madera.<\/p>\n<p>En todo el pa\u00eds hab\u00eda campos de entrenamiento militar, y en Managua los predios vac\u00edos se convirtieron en eso. Se ve\u00edan reservistas asom\u00e1ndose como topos desde las zanjas que eran sus trincheras durante los ejercicios. Otros tendidos en el piso apuntaban con sus rifles, reales y de mentira, hacia un enemigo imaginario. Flacos, panzones, altas y bajitas, hay de todo en las fotos. Mujeres y hombres vestidos de civil. Cruzaban cercos, corr\u00edan, armaban y romp\u00edan filas seg\u00fan la indicaci\u00f3n del militar del EPS a cargo del entrenamiento.<\/p>\n<p>Hab\u00eda incluso sesiones matutinas que se realizaban en los parqueos o patios de los puestos de trabajo. Para entonces no era raro pasar por alguna casa comercial y ver a los trabajadores bien vestiditos y peinaditos, marchando, haciendo pechadas, abdominales o sentadillas. Quedaron congelados en el intento. Las fotos los muestran con gestos de enojo, sobreesfuerzo, otros con carcajadas ante su torpeza o la de alg\u00fan compa\u00f1ero que trataba de seguir el ritmo de un ejercicio y realizar alguna flexi\u00f3n.<\/p>\n<p>Al cumplir sus tres meses de entrenamiento quedaban en lista y eran llamados seg\u00fan los requerimientos del EPS. Hab\u00eda cuotas por cada centro de trabajo y todo el que se iba a entrenamiento y misi\u00f3n segu\u00eda recibiendo su salario mientras cumpliera el servicio. Al volver se les daba tres d\u00edas libres como descanso.<\/p>\n<p>Las tareas m\u00e1s comunes eran la protecci\u00f3n de \u00e1reas productivas (cafetales), puntos econ\u00f3micos (plantas el\u00e9ctricas) y zonas estrat\u00e9gicas como puentes hacia ciudades y comunidades importantes en el plan revolucionario.<\/p>\n<p>Tres meses era el per\u00edodo reglamentario, pero frecuentemente el tiempo de misi\u00f3n se prolongaba. Muchos murieron en alguna emboscada o un combate. Francisco Vega, de 58 a\u00f1os, fue reservista, y prest\u00f3 sus servicios en tres misiones, que sumaron a\u00f1o y medio. Recuerda a muchos compa\u00f1eros que murieron, pero dice que era un sacrificio necesario en tiempo de guerra.<\/p>\n<p>\u201cEstuve movilizado en El Rama, en el Puerto Arlen Siu, donde desembarcaba el armamento que llegaba de Rusia. Nosotros deb\u00edamos resguardar la zona, era nuestra misi\u00f3n como reservistas\u201d, cuenta Vega. Ten\u00eda conocimientos militares b\u00e1sicos, hab\u00eda pertenecido a las milicias populares en el 79 y fue parte de los insurrectos de Managua. Pero como trabajador del antiguo Ministerio de la Construcci\u00f3n fue convocado al servicio de reserva e internado por tres meses en un campo de entrenamiento en Las Banderas.<\/p>\n<p>Todos deb\u00edan pasar por el entrenamiento. Dependiendo de la profesi\u00f3n y conocimiento tambi\u00e9n se les asignaba en proyectos espec\u00edficos. Si hab\u00eda un ingeniero civil como reservista se enviaba con un equipo a abrir caminos de penetraci\u00f3n, a reparar alg\u00fan puente o construir uno de emergencia, lo m\u00e1s com\u00fan eran la vigilancia en cafetales.<\/p>\n<p>\u201cPero cuando la guerra recrudeci\u00f3 hubo que integrarlos en batallones de combate\u201d, expone S\u00e1nchez Ram\u00edrez. \u201cNo hay cifras exactas en el ej\u00e9rcito, pero fueron alrededor de 25,000 reservistas movilizados seg\u00fan libros de historia militar. Lamentablemente murieron muchos profesionales calificados, pero la guerra te plantea grandes necesidades y ten\u00e9s que hacer frente a eso\u201d, dice Roberto S\u00e1nchez Ram\u00edrez.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hombres y mujeres, adolescentes, adultos y ancianos, se entrenaron en el manejo de las armas. Algunos integraron los c\u00e9lebres Batallones de Reserva y combatieron a la contrarrevoluci\u00f3n. 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