{"id":26802,"date":"2015-12-13T21:49:06","date_gmt":"2015-12-14T03:49:06","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=26802"},"modified":"2020-08-13T16:10:11","modified_gmt":"2020-08-13T22:10:11","slug":"salvadora-debayle-mama-yoya","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/salvadora-debayle-mama-yoya\/","title":{"rendered":"Salvadora Debayle: La matrona de los Somoza"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Nieta de presidente, esposa de otro presidente y madre de dos presidentes m\u00e1s, Salvadora Debayle Sacasa fue la \u201cmujer fuerte\u201d del siglo XX en Nicaragua. Todo comenz\u00f3 cuando la joven arist\u00f3crata se rebel\u00f3 contra su familia para casarse con un plebeyo<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por Amalia del Cid<\/strong><\/p>\n<p>Los guardias sab\u00edan d\u00f3nde encontrar la ropa que Salvadora Debayle Sacasa descartaba: en bultos flotantes arrastrados por las mansas aguas de Tiscapa. Todos los jueves nadaban para pescar los paquetes que la primera dama arrojaba a la laguna cuando volv\u00eda de hacer sus obras caritativas en el Leprocomio. Nom\u00e1s entraba a la casa pasaba directo al ba\u00f1o diciendo: \u201cNo se me arrimen, no se me arrimen\u201d. Met\u00eda su ropa en bolsas de basura, se echaba alcohol y se lavaba el pelo, porque no se le quitaba la idea de que un d\u00eda de esos iba a contagiarse de lepra.<\/p>\n<p>En el Leprocomio repart\u00eda comida y ayudaba en los bautismos. Su hija mayor, Lillian Somoza Debayle, lo cuenta en el libro <em>La Hija del Dictador<\/em>, de Gabriel Traversari, donde en entrevista describe los pormenores de la relaci\u00f3n amor-odio que tuvo con su madre, una mujer convencional y a la vez compleja, \u201cmuy caritativa\u201d con los necesitados pero amante de las s\u00e1banas de lino y los vestidos parisinos y con la habilidad asombrosa de rezar \u201cuna misa entera\u201d mientras se aplicaba pomadas en la cara. En el testimonio de Lillian tambi\u00e9n queda claro que Salvadora sent\u00eda una marcada predilecci\u00f3n por sus dos hijos varones, Luis y Anastasio, y leyendo entre l\u00edneas puede deducirse que era irascible, impulsiva y voluntariosa.<\/p>\n<p>De joven se rebel\u00f3 contra su arist\u00f3crata familia para casarse por amor con Anastasio Somoza Garc\u00eda, quien por entonces era poco menos que un \u201cpobre diablo\u201d, en palabras del historiador Roberto S\u00e1nchez Ram\u00edrez. Y muchos a\u00f1os m\u00e1s tarde, cuando la vida de su esposo se apagaba en un hospital de Panam\u00e1, mantuvo la suficiente entereza para ordenar a sus hijos que siguieran los caminos que el padre de la dinast\u00eda hab\u00eda dejado trazados.<\/p>\n<p>Agust\u00edn Torres Lazo narra este episodio en su libro <em>La saga de los Somoza<\/em>. Cuando se hizo evidente que la condici\u00f3n m\u00e9dica de Anastasio Somoza Garc\u00eda era irreversible y que el dictador corr\u00eda irremediablemente hacia la tumba, su yerno Guillermo Sevilla Sacasa llam\u00f3 por tel\u00e9fono a Luis Somoza Debayle para informarle que Chema Castillo se dirig\u00eda a Nicaragua con el documento que certificaba la incapacidad de Tacho, necesario para que el Congreso lo nombrara (a Luis) \u201cpresidente encargado\u201d. Sevilla Sacasa explic\u00f3 la situaci\u00f3n, pero, seg\u00fan Torres Lazo, lo hizo con una diplomacia cantinflesca que le permit\u00eda hablar mucho sin decir nada:<\/p>\n<p>\u201cT\u00fa sabes, Luisito \u00bfah? La situaci\u00f3n es sumamente delicada. El enfermo se mantiene en una condici\u00f3n estable \u00bfah?, pero su mam\u00e1 y la Lilliancita son mujeres muy cristianas y tienen mucha fe. Pero nosotros \u00bfah? debemos estar preparados para cualquier cosa. \u00bfNo cree usted, cu\u00f1ado? Dentro de poco sale un avi\u00f3n especial que nuestros amigos, t\u00fa sabes \u00bfah? nos han ofrecido muy gentilmente. \u2018Chemita\u2019 Castillo lleva un documento muy importante \u00bfah? muy importante. Hay que manejarlo con sumo cuidado y, claro, t\u00fa y \u2018Tachito\u2019 \u00bfah, cu\u00f1ado? deben ser prudentes y actuar con mucha calma, \u00bfah&#8230;?\u201d.<\/p>\n<p>En ese momento, afirma Torres Lazo, do\u00f1a Salvadora perdi\u00f3 la paciencia, le arrebat\u00f3 el tel\u00e9fono a su yerno y con \u201cvoz segura y dominante\u201d orient\u00f3 a su hijo:<\/p>\n<p>\u2014Luis, ya ustedes saben lo que tienen que hacer. Am\u00e1rrense los pantalones y no se dejen fregar por nadie.<\/p>\n<p>Salvadora Debayle Sacasa, en esto coinciden quienes la conocieron, ten\u00eda un temperamento de hierro. Y para algunos, como el historiador Nicol\u00e1s L\u00f3pez Maltez, desde su bajo perfil incidi\u00f3 en las decisiones de su esposo mucho m\u00e1s de lo que se pueda creer. \u201cSomoza Garc\u00eda era un poco blandengue, como Somoza Debayle. No eran las fieras que dicen. Ella fue siempre su fortaleza\u201d.<\/p>\n<p>A lo largo de su intensa vida, Salvadora fue musa de Rub\u00e9n Dar\u00edo, sobrina, nieta, esposa y madre de presidentes, mujer poderosa y anciana exiliada. Para bien o para mal, un personaje de importancia indiscutible en la historia de Nicaragua.<\/p>\n<figure id=\"attachment_26952\" aria-describedby=\"caption-attachment-26952\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/252-MAG-YOYA-11.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-26952\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/252-MAG-YOYA-11.jpg\" alt=\"Anastasio Somoza Garc\u00eda y Salvadora Debayle Sacasa durante un juego de bingo. \" width=\"900\" height=\"605\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/07153606\/252-MAG-YOYA-11.jpg 900w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/07153606\/252-MAG-YOYA-11.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/07153606\/252-MAG-YOYA-11.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/07153606\/252-MAG-YOYA-11.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-26952\" class=\"wp-caption-text\">Anastasio Somoza Garc\u00eda y Salvadora Debayle Sacasa durante un juego de bingo.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Por esas cosas del destino o del azar, seg\u00fan se mire, un d\u00eda cualquiera, hace casi cien a\u00f1os, un mozalbete sanmarque\u00f1o muy bien trajeado, con peinado de figur\u00edn y m\u00e1s encanto que fortuna, conoci\u00f3 en el cuarto de un hospital de la fr\u00eda Filadelfia a una muchacha leonesa. Logr\u00f3 colarse en esa habitaci\u00f3n gracias a su amistad con el hermano de la joven y a que su alcahueta casera result\u00f3 ser una de las regentes del hospital.<\/p>\n<p>Pero ni el destino ni el azar tendr\u00edan aqu\u00ed m\u00e1s relevancia de la que poseen en cualquier otra historia, de cualquier otro ser humano, de no ser porque aquel joven era Anastasio Somoza Garc\u00eda y la muchacha que lo observaba con desd\u00e9n desde su cama de convaleciente, nada menos que Salvadora Debayle Sacasa. Estaba escrito que \u00e9l ser\u00eda un dictador y ella, la mujer que lo acompa\u00f1ar\u00eda hasta el \u00faltimo de sus d\u00edas.<\/p>\n<p>Somoza hab\u00eda llegado a Estados Unidos en 1913, \u201ccon m\u00e1s coraz\u00f3n que reales\u201d, pues su padre, Anastasio Somoza Reyes, lo alej\u00f3 de Nicaragua tras enterarse de que se hab\u00eda presentado como voluntario para participar en el levantamiento del general Luis Mena (la famosa Guerra de Mena), cuenta Nicol\u00e1s L\u00f3pez Maltez, quien trabaj\u00f3 como fot\u00f3grafo para los Somoza y fue amigo de Luis Manuel Debayle Sacasa, hermano de Salvadora.<\/p>\n<p>\u201cAll\u00e1 Somoza tiene un pariente de su papa, toma un curso de asistente de contador y hace cualquier trabajo. Lleg\u00f3 a ser hasta estibador del muelle\u201d, asegura L\u00f3pez Maltez. \u201cEntre otras cosas fue vigilante de la carga de contrabando de ron de Puerto Rico a Filadelfia. No era el due\u00f1o. Su misi\u00f3n era que los marinos no se robaran el ron, porque hab\u00eda una ley seca en Estados Unidos. Trabajaba con unos contrabandistas y se le peg\u00f3 como masate a Luis Manuel Debayle, el c\u00f3nsul honorario\u201d. Seg\u00fan el historiador, fue Luis Manuel quien le encarg\u00f3 al joven Anastasio que hiciera de mandadero de Salvadora Debayle, en esos d\u00edas hospitalizada por una reciente apendicitis.<\/p>\n<p>Pero Isabel Leitemburge, regente del hospital y casera de Somoza, tambi\u00e9n hizo su parte. Le pidi\u00f3 a Sony (as\u00ed llamaba a su inquilino) que diera compa\u00f1\u00eda a la mayor de las hermanas Debayle Sacasa durante su recuperaci\u00f3n. En la entrevista que aparece en el libro <em>Historia de la Guardia Nacional<\/em>, de L\u00f3pez Maltez, la propia Salvadora cuenta c\u00f3mo ocurrieron las cosas.<\/p>\n<p>\u201cLa se\u00f1ora Leitemburge me llev\u00f3 a \u2018Tacho\u2019, mi primera impresi\u00f3n fue que se trataba de un muchacho pretencioso; vest\u00eda de manera impecable, de acuerdo con la \u00faltima moda. Llevaba zapatos combinados en blanco y negro, pantal\u00f3n blanco y chaqueta azul de casimir e iba muy bien peinado. Estando frente a m\u00ed, do\u00f1a Isabel le dijo: \u2018Quiero que te enamores de esta muchacha; no quiero que te cases con una norteamericana\u2019. D\u00edas despu\u00e9s, un domingo, me acompa\u00f1aba mi hermana Margarita. \u2018Tacho\u2019 lleg\u00f3 con un queque y un sweater muy bonito, rayado en negro y en terracota, pidi\u00e9ndome que le aceptara esos obsequios que \u00e9l hab\u00eda comprado especialmente para m\u00ed. Yo no los quer\u00eda tomar; me parec\u00eda incorrecto recibir regalos de un muchacho al que estaba conociendo, pero mi hermana me hizo aceptarlo como gentileza de amigo\u201d.<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s, relat\u00f3 Salvadora, se vieron en una fiesta de fin de a\u00f1o. Tacho lleg\u00f3 a saludarla y ella lo despreci\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Estoy enamorado de usted \u2014dijo \u00e9l.<\/p>\n<p>\u2014Vaya a enamorar a otra \u2014replic\u00f3 ella.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfBailamos?<\/p>\n<p>\u2014No. Usted me acaba de conocer.<\/p>\n<p>\u201cAll\u00ed cort\u00e9 el di\u00e1logo, pero \u00e9l no se dio por vencido. Sac\u00f3 a bailar a mi hermana Margarita para pedirle que me convenciera. Margarita me transmiti\u00f3 todo lo que \u00e9l le hab\u00eda dicho, pero yo me mantuve firme. No le creo, quiere enga\u00f1arme, debe tener otra novia, dije, y no lo acept\u00e9\u201d.<\/p>\n<p>Como sus galanteos no surt\u00edan efecto, Anastasio decidi\u00f3 invitar a salir a Margarita Debayle Sacasa para poder ver a Salvadora, quien siempre iba de chaperona. \u201cPero aquella mujer ni caso le hac\u00eda\u201d, cuenta Lillian en <em>La Hija del Dictador<\/em>. La paciencia de Somoza se iba agotando y finalmente le solt\u00f3 a Margarita un reclamo que de paso muestra en qu\u00e9 situaci\u00f3n econ\u00f3mica se encontraba en esa \u00e9poca: \u201cMir\u00e1, M\u00e1rgara, decile a tu hermana que yo tengo que empe\u00f1ar desde mi reloj de leontina hasta mi anillo para poder llevarlas al cine y que me complace mucho, pero que por lo menos tenga la decencia de hablarme de vez en cuando\u201d.<\/p>\n<p>Pobre y todo el sanmarque\u00f1o sigui\u00f3 insistiendo y al cabo Salvadora baj\u00f3 sus defensas. A partir de entonces luch\u00f3 a capa y espada para proteger su relaci\u00f3n, en un tiempo en que los padres todav\u00eda decid\u00edan con qui\u00e9n se casaban sus hijos y se pensaba que las se\u00f1oritas deb\u00edan ser modosas y obedientes.<\/p>\n<p>Seg\u00fan sus bi\u00f3grafos, Salvadora y Anastasio se casaron el 31 de agosto de 1919, cuando \u00e9l ten\u00eda 23 a\u00f1os y ella 24. Nicol\u00e1s L\u00f3pez Maltez asegura que fue en Filadelfia, en una sencilla boda civil y sin el consentimiento de sus padres. Lillian Somoza, en cambio, afirmaba que al volver a Nicaragua todav\u00eda eran novios.<\/p>\n<figure id=\"attachment_26947\" aria-describedby=\"caption-attachment-26947\" style=\"width: 629px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/252-MAG-TACHOYYOYA.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-26947 \" src=\"\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/252-MAG-TACHOYYOYA-840x1024.jpg\" alt=\"1919. Foto de la boda civil de \u201cTacho\u201d y Salvadora, tomada en un estudio en Estados Unidos, seg\u00fan el historiador Nicol\u00e1s L\u00f3pez Maltez. \" width=\"629\" height=\"767\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/07153611\/252-MAG-TACHOYYOYA.jpg 840w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/07153611\/252-MAG-TACHOYYOYA.jpg 246w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/07153611\/252-MAG-TACHOYYOYA.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/07153611\/252-MAG-TACHOYYOYA.jpg 600w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/07153611\/252-MAG-TACHOYYOYA.jpg 900w\" sizes=\"(max-width: 629px) 100vw, 629px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-26947\" class=\"wp-caption-text\">1919. Foto de la boda civil de Tacho y Salvadora, tomada en un estudio en Estados Unidos, seg\u00fan el historiador Nicol\u00e1s L\u00f3pez Maltez.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Ana Salvadora Debayle Sacasa, nacida el 27 de mayo de 1895, fue la segunda de los ocho hijos (cuatro hombres y cuatro mujeres) de Luis Henry Debayle Pallais y Casimira Sacasa Sacasa. Es decir, proven\u00eda de dos clanes de la m\u00e1s alta clase social y pol\u00edtica de Le\u00f3n. Su padre, conocido como el Sabio Debayle, era c\u00e9lebre por haber estudiado en Francia y se le consideraba un cirujano casi milagroso. Adem\u00e1s tocaba el piano, escrib\u00eda versos y era amigo \u00edntimo de un poeta llamado Rub\u00e9n Dar\u00edo. Do\u00f1a Casimira, por su parte, era una matrona de vestidos elegantes y toallas francesas, pulcra como la que m\u00e1s y, sobre todo, hija del expresidente Roberto Sacasa Sarria.<\/p>\n<p>Naturalmente no les caus\u00f3 gracia la idea de emparentar con un plebeyo y cuando Salvadora y Anastasio volvieron a Nicaragua se opusieron a la relaci\u00f3n. Hubo una peque\u00f1a guerra en la casa de los Debayle Sacasa cuando la hija mayor enfrent\u00f3 a su padre y en protesta lanz\u00f3 un quinqu\u00e9 contra el piso. Estuvo encerrada bajo llave durante varios d\u00edas, para ver si entraba en raz\u00f3n, pero no hubo caso. La boda eclesi\u00e1stica se realiz\u00f3 en 1920 en la Catedral de Le\u00f3n, gracias a que un nuevo personaje entr\u00f3 en escena. Todos los historiadores, detallitos m\u00e1s, detallitos menos, cuentan la misma an\u00e9cdota:<\/p>\n<p>Los Debayle Sacasa, con m\u00e1s blasones que doblones, eran una familia econ\u00f3micamente venida a menos que necesitaba hacer pr\u00e9stamos para sostener su estilo de vida y se los hizo a Fernando S\u00e1nchez Reyes, acaudalado t\u00edo de Anastasio Somoza Garc\u00eda. Un d\u00eda este se\u00f1or lleg\u00f3 a la casa del Sabio Debayle y anunci\u00f3: \u201cAqu\u00ed vengo a que me pague\u201d. Cuando el doctor, perplejo, le pregunt\u00f3 por qu\u00e9 tanta premura si \u00e9l estaba al d\u00eda con sus cuotas, don Fernando respondi\u00f3: \u201cSi mi sobrino no es bueno para casarse con su hija, tampoco mi dinero es bueno para usted\u201d.<\/p>\n<p>Se casaron pues y a pesar de lo que tuvieron que superar, a\u00f1os m\u00e1s tarde Salvadora y Tacho se opusieron al matrimonio de su hijo Anastasio Somoza Debayle con la hermosa Bertha Zambrano y lo hicieron unirse con su prima Hope Portocarrero Debayle.<\/p>\n<p>El matrimonio con Salvadora le dio a Anastasio Somoza Garc\u00eda un estatus que no ten\u00eda y acceso al c\u00edrculo aristocr\u00e1tico, pero al parecer todav\u00eda despu\u00e9s de la boda por un tiempo sigui\u00f3 siendo un \u201cpobre diablo\u201d. Labor\u00f3 para la Compa\u00f1\u00eda El\u00e9ctrica de Le\u00f3n, buscando conexiones ilegales, y ese \u201cfue su trabajo m\u00e1s decente\u201d, se\u00f1ala L\u00f3pez Maltez. Tambi\u00e9n fue inspector de sanidad, que consist\u00eda en andar revisando letrinas para comprobar que la gente hab\u00eda depositado en los pompones la reglamentaria media cuarta de creolina. Y, con todo, Salvadora no renegaba de su marido. O, al menos, no se tienen pruebas de que lo hiciera.<\/p>\n<p>De acuerdo con el libro <em>Historia de la Guardia Nacional<\/em>, la suerte de la pareja cambi\u00f3 gracias a que Anastasio era primo de Jos\u00e9 Mar\u00eda Moncada, lo que le permiti\u00f3 acercarse al poderoso coronel Henry Lewis Stimson para ponerse \u201ca la orden\u201d y mostrarle \u201csu picard\u00eda, su dominio del ingl\u00e9s, su conocimiento de Estados Unidos y su potencial utilidad\u201d. Adem\u00e1s, durante su per\u00edodo presidencial (que empez\u00f3 en 1929) Moncada lo elev\u00f3 a jefe pol\u00edtico de Le\u00f3n y luego lo puso en otros importantes cargos, \u201cpor recomendaciones y presiones\u201d del embajador estadounidense, Matthew E. Hanna. Despu\u00e9s Somoza fue colocado por Estados Unidos en la jefatura de la Guardia Nacional \u2014a la que termin\u00f3 convirtiendo en cruel instrumento de sus intereses personales y familiares\u2014 y de ah\u00ed pas\u00f3 a la Presidencia, no sin antes mandar a ejecutar a Augusto C. Sandino y darle golpe de Estado a Juan Bautista Sacasa, t\u00edo de Salvadora, pero esa es otra historia.<\/p>\n<p>O tal vez no. Tal vez las decisiones que sentaron las bases de una dictadura de m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os algo tuvieron que ver con Salvadora Debayle Sacasa.<\/p>\n<figure id=\"attachment_26950\" aria-describedby=\"caption-attachment-26950\" style=\"width: 825px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Salvadora-Familia-Magazine.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-26950 size-full\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Salvadora-Familia-Magazine.jpg\" alt=\"salvadora-familia-magazine\" width=\"825\" height=\"580\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/07153609\/Salvadora-Familia-Magazine.jpg 825w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/07153609\/Salvadora-Familia-Magazine.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/07153609\/Salvadora-Familia-Magazine.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/07153609\/Salvadora-Familia-Magazine.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 825px) 100vw, 825px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-26950\" class=\"wp-caption-text\">1929. Para el historiador Nicol\u00e1s L\u00f3pez Maltez, esta foto refleja la posici\u00f3n de Anastasio Somoza Garc\u00eda dentro de la familia Debayle Sacasa en los primeros a\u00f1os de su matrimonio, pues mientras los dem\u00e1s posan con sus parejas, \u00e9l aparece apartado y es el \u00fanico que ve hacia otro lado (extremo derecho, arriba). Salvadora es la tercera en la fila de abajo (de izquierda a derecha); Lillian, la primera, y Luis y Anastasio est\u00e1n sentados frente a Margarita Debayle.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>\u201cYo s\u00ed creo que ella tuvo incidencia en las decisiones de Somoza Garc\u00eda. En el seno de la familia descuella la figura de Tacho por todo lo que \u00e9l era, pero \u00e9l nunca pudo olvidar ni pudo ignorar que \u00e9l era un intruso en esa familia y que si estaba ah\u00ed fue por haberse casado con la Salvadora, porque eso le dio acceso\u201d, analiza el historiador Bayardo Cuadra. \u201cLa relaci\u00f3n personal \u00edntima con Somoza, aunque no est\u00e1 escrita, refleja que ella en alguna forma control\u00f3\u201d.<\/p>\n<p>Cuadra considera que aunque Salvadora no \u201chac\u00eda mucha exhibici\u00f3n p\u00fablica del poder que pod\u00eda tener en las decisiones de Somoza\u201d, s\u00ed lo ten\u00eda. \u201cEstoy seguro\u201d, dice. \u201cLa prueba es que Somoza nunca se le opuso a ella en nada. Tal vez no lo pudo convencer en muchas cosas que eran de alta pol\u00edtica, porque no era su fuerte, pero s\u00ed en cuanto al comportamiento y contenerlo y hacerlo m\u00e1s razonable\u201d.<\/p>\n<p>No es posible, sin embargo, conocer la magnitud de la influencia de Salvadora, sostiene el historiador. Para \u00e9l, fue \u201cpor lo menos un elemento de contenci\u00f3n, en el sentido de manejar a su marido dentro del \u00e1mbito familiar y un poco m\u00e1s all\u00e1, a su alcance, incidir en las decisiones de Tacho viejo\u201d.<\/p>\n<p>Nicol\u00e1s L\u00f3pez Maltez va m\u00e1s lejos y asegura que la esposa de Somoza Garc\u00eda fue su fortaleza, la persona que lo apoy\u00f3 cuando se enfrent\u00f3 a la misi\u00f3n de ejecutar a Sandino y la que \u201clo empuj\u00f3 a dar el golpe de Estado a su t\u00edo Juan Bautista Sacasa\u201d. Despu\u00e9s de todo, dice, hablamos de la mujer que el 21 de septiembre de 1956, cuando Rigoberto L\u00f3pez P\u00e9rez \u201cle peg\u00f3 cuatro balazos a su marido, llam\u00f3 por tel\u00e9fono a sus dos hijos y les dijo esto: \u2018Ustedes no se muevan, ustedes se quedan en Managua y me aseguran a la Guardia y al Gobierno, yo me encargo de su papa\u2019\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, Roberto S\u00e1nchez Ram\u00edrez, tambi\u00e9n historiador, cree que la incidencia de Salvadora no era mucha. \u201cLos dictadores son bien individualistas\u201d, argumenta. \u201cElla hac\u00eda su papel de primera dama, muy elegante, porque nunca dej\u00f3 de ser una Debayle Sacasa, altiva, saludaba a la distancia, un pavorreal\u201d.<\/p>\n<p>\u201cYo la conoc\u00ed bien, mi familia era del Gobierno. No creo que haya tenido mayor influencia en las decisiones de Gobierno. \u00danicamente lo hizo a favor de su familia. Los Debayle gobernaron este pa\u00eds y los Sacasa. Estaban en todo. Sus hermanos eran embajadores, sus sobrinos tambi\u00e9n. Cuando muere do\u00f1a Casimira (su mam\u00e1) hubo un tren expreso a Le\u00f3n para ir a las honras f\u00fanebres de esa se\u00f1ora. Pero ella (Salvadora), influir en la pol\u00edtica de Estado, no creo&#8230; no creo&#8230;\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Era celosa, tremendamente celosa y \u201cbastante ingenua\u201d, razones suficientes para sufrir por el car\u00e1cter p\u00edcaro de su esposo. Odiaba los chistes de doble sentido, porque para ella \u201ceran una falta de respeto\u201d. \u201cLo que pasa es que, en realidad, no los entend\u00eda\u201d, comenta Lillian Somoza Debayle en <em>La Hija del Dictador<\/em>. En el libro de Gabriel Traversari reconoce que nunca tuvo una buena relaci\u00f3n con su madre, que para Salvadora ella era el \u201cdemonio\u201d y los dos varones, Luis y Anastasio, sus \u201cquerubines\u201d.<\/p>\n<p>Pueden encontrarse en el texto detalles que revelan el car\u00e1cter fogoso de Salvadora. Por ejemplo, que una noche agarr\u00f3 a pellizcos a Tacho cuando \u00e9l le tap\u00f3 la boca a Lillian, todav\u00eda beb\u00e9, para que dejara de llorar. O que un d\u00eda, cuando vio que su hija, entonces de 5 a\u00f1os, volv\u00eda corriendo de la calle, agitada y temblorosa, se acerc\u00f3 para darle una bofetada y preguntarle a gritos: \u201c\u00bfQu\u00e9 estabas haciendo?\u201d.<\/p>\n<p>Lillian la describe como una mujer que \u201cno te pelaba jam\u00e1s una cebolla\u201d ni era de \u201candar chineando\u201d ni\u00f1os; que solo com\u00eda pollo (y Somoza solo carne) y desechaba sus vestidos cuando pasaban de moda; que era caritativa y que rezaba mucho, pero solo por su esposo y sus hijos (sin preocuparse nunca por Lillian); que dej\u00f3 a cargo de su hija mayor el cuido de los dos menores, aunque la diferencia de edades era m\u00ednima, y que nunca habl\u00f3 con ella de lo que pasa en la primera noche de bodas, porque \u201c\u00a1Jes\u00fas, por Dios!\u201d.<\/p>\n<figure id=\"attachment_26951\" aria-describedby=\"caption-attachment-26951\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Salvadora-con-su-hija-Lillian-Magazine.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-26951\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Salvadora-con-su-hija-Lillian-Magazine-778x1024.jpg\" alt=\"Salvadora Debayle con su hija Lillian Somoza. \" width=\"640\" height=\"842\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/07153608\/Salvadora-con-su-hija-Lillian-Magazine.jpg 778w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/07153608\/Salvadora-con-su-hija-Lillian-Magazine.jpg 228w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/07153608\/Salvadora-con-su-hija-Lillian-Magazine.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/07153608\/Salvadora-con-su-hija-Lillian-Magazine.jpg 600w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/07153608\/Salvadora-con-su-hija-Lillian-Magazine.jpg 792w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-26951\" class=\"wp-caption-text\">Salvadora Debayle con su hija Lillian Somoza.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>En sus tiempos de gloria y poder muchos la llamaban Salvadorita o Mama Yoya, unos por cari\u00f1o y familiaridad, otros por servilismo. En el oficialista diario Novedades se refer\u00edan a ella como \u201cilustre matrona\u201d y daban amplios reportes de cada una de sus apariciones en p\u00fablico, incluso cuando ya Tacho Somoza estaba muerto y la importancia de Salvadora Debayle radicaba en que era la madre de Luis y Anastasio. La invitaban a numerosos actos p\u00fablicos y en 1966, a los 71 a\u00f1os, fue consagrada \u201cMujer de Nicaragua\u201d.<\/p>\n<p>En esa \u00e9poca \u201cya no se met\u00eda mucho con los hijos, pero ellos la respetaban. Ya estaba bastante entrada en a\u00f1os y a veces hablaba de una cosa y se brincaba a otra\u201d, recuerda Porfirio Berr\u00edos, quien fue fot\u00f3grafo del diario Novedades.<\/p>\n<p>Salvadora se neg\u00f3 hasta el \u00faltimo momento a salir de Nicaragua. \u201cNo puedo dejar solo a mi \u00fanico hijo. Yo no me voy. Andate vos que ten\u00e9s a tu marido y a tus hijos. Yo no tengo a nadie m\u00e1s que a Tachito\u201d, le dijo a Lillian. Por esas iron\u00edas de la vida, vio morir a su esposo y a sus dos hijos y pas\u00f3 sus \u00faltimos d\u00edas en Washington, Estados Unidos, bajo el cuidado de la hija por la que menos se preocup\u00f3.<\/p>\n<p>Lillian logr\u00f3 llev\u00e1rsela \u201cd\u00edas antes de que iniciaran los combates en mayo\u201d de 1979, poco antes de la ca\u00edda de la dinast\u00eda somocista.<\/p>\n<p>\u201cAl final del camino fui todo lo que le qued\u00f3. Yo y sus nietos. Ya en sus \u00faltimos a\u00f1os la ba\u00f1aba, la vest\u00eda, la peinaba (\u2026). Pod\u00eda estar viendo una pel\u00edcula y de repente pasaban im\u00e1genes violentas en la pantalla y mi mama empezaba a llorar como una ni\u00f1a porque se acordaba de mi papa y de mi hermano\u201d, relata en el libro de Traversari. \u201cNo te pong\u00e1s as\u00ed, le dec\u00eda yo (\u2026). \u2018Pero es que me he quedado sola en el mundo\u2019, me dec\u00eda. \u00bfY qu\u00e9 soy yo, el pilar de esta casa nada m\u00e1s?\u2019, le reclamaba indignada. \u2018No hijita, no es eso. Pero es que no es chiche perder a tu marido y a tus hijos\u2019\u201d.<\/p>\n<p>A veces, cuando notaba que su hija le daba demasiadas atenciones sent\u00eda culpa y le ped\u00eda: \u201cAy, amorcito, no est\u00e9s aqu\u00ed conmigo todo el tiempo. Viv\u00ed tu vida\u201d. Pero a Lillian le gustaba estar con su mam\u00e1, hab\u00eda comprendido que para Salvadora ella fue m\u00e1s \u201cuna compa\u00f1era\u201d que una hija. Un mes antes del final se dedic\u00f3 a cumplir todos los caprichos de la anciana, pues los m\u00e9dicos le hab\u00edan advertido: \u201cSu madre no est\u00e1 enferma. Su coraz\u00f3n simplemente est\u00e1 empezando a fallarle. Deje que viva hasta que ella lo decida\u201d.<\/p>\n<p>La Mama Yoya muri\u00f3 en el exilio en 1987, a los 92 a\u00f1os de edad, y en su testamento leg\u00f3 todas sus propiedades a su hija. Se fue tranquila, \u201ccomo una palomita\u201d, agarrando la mano de Lillian. \u201cAcababa de desayunar y de repente le entr\u00f3 un profundo sue\u00f1o\u201d.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTe sent\u00eds bien? \u2014pregunt\u00f3 su hija.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, hijita, es que estoy cansada \u2014respondi\u00f3 ella.<\/p>\n<p>\u2014Dormite pues, amor&#8230; \u2014dijo Lillian y la acomod\u00f3 en su cama por \u00faltima vez.<\/p>\n<h3>Origen de los Debayle<\/h3>\n<p>A mediados del siglo XIX, a la ciudad de Le\u00f3n lleg\u00f3 el soldado franc\u00e9s Louis Emmanuel Debayle Montgolfier, quien pas\u00f3 por Nicaragua cuando Napole\u00f3n III Bonaparte mand\u00f3 a estudiar posibles rutas para el Canal Interoce\u00e1nico (que finalmente se construy\u00f3 en Panam\u00e1). En ese viaje se enamor\u00f3 de Salvadora Pallais Berm\u00fadez, a quien llamaban la Peineta, cuenta el cr\u00edtico de cine Franklin Caldera, descendiente de los Pallais.<\/p>\n<p>Salvadora deb\u00eda el mote a sus dientes superiores, chiquitos y separados \u2014se\u00f1ala el historiador Nicol\u00e1s L\u00f3pez Maltez\u2014, y era hija de un franc\u00e9s asentado en Le\u00f3n: Henri Pallais (tatarabuelo de Caldera). Louis cortej\u00f3 a la muchacha, regres\u00f3 a Francia y luego volvi\u00f3 para casarse con ella. \u00c9l y Salvadora fueron los padres de Luis Henry Debayle Pallais, pap\u00e1 de Salvadora Debayle Sacasa.<\/p>\n<p>Louis Debayle Montgolfier naci\u00f3 en Francia en 1830 y muri\u00f3 en Nicaragua en 1893. Salvadora Pallais falleci\u00f3 el s\u00e1bado 9 de diciembre de 1905. El diario El Comercio, de esa \u00e9poca, cuenta que a los funerales de ella asistieron cadetes, matronas, maestros, hu\u00e9rfanos, militares, magistrados, m\u00e9dicos, el club social, el jefe pol\u00edtico de Le\u00f3n y hasta el presidente de la Rep\u00fablica: Jos\u00e9 Santos Zelaya.<\/p>\n<h3>Sobre do\u00f1a Yoya<\/h3>\n<p>Salvadora Debayle Sacasa era la mayor de cuatro hermanas. Le segu\u00edan Margarita, inmortalizada por Rub\u00e9n Dar\u00edo en el poema <em>A Margarita Debayle<\/em>; Blanca, cuya belleza fue c\u00e9lebre, y Mar\u00eda. Su hermana m\u00e1s cercana era Margarita.<br \/>\nRub\u00e9n Dar\u00edo escribi\u00f3 versos para Casimira Sacasa y Luis H. Debayle. Tambi\u00e9n le dedic\u00f3 un poema a Salvadora, pero no trascendi\u00f3 como el de su hermana. Se llama <em>A Salvadora Debayle<\/em>, aqu\u00ed dos estrofas:<\/p>\n<p>En esta vida de ansia infinita,<br \/>\ntodos buscamos la salvaci\u00f3n;<br \/>\n\u00a1ay Salvadora, Salvadorita,<br \/>\nsalva primero tu coraz\u00f3n!<\/p>\n<p>Cuando resuene la hora suprema,<br \/>\ncuando te llegue la hora del amor,<br \/>\nno pongas hieles a tu poema,<br \/>\nno martirices tu ruise\u00f1or.<\/p>\n<p>Anastasio Somoza Garc\u00eda acostumbraba molestar a su esposa con el poema, cuenta Lillian Somoza en <em>La Hija del Dictador<\/em>, de Gabriel Traversari. \u201cAy \u2018Yoyita\u2019\u201d, le dec\u00eda. \u201cQu\u00e9 sabio Dar\u00edo (\u2026). \u2018Ay Salvadora, Salvadorita, no martirices tu ruise\u00f1or. \u00bfC\u00f3mo habr\u00e1 sabido ese hombre que me ibas a fregar tanto?\u00bb.<\/p>\n<p>El dictador y su esposa eran polos opuestos, describen quienes los conocieron. \u00c9l usaba s\u00e1banas de algod\u00f3n, ella solo de lino. \u00c9l com\u00eda carne, ella solo pollo. \u00c9l era gran bailar\u00edn de charleston, mambo, foxtrot y buggy buggy, ella con costo bailaba un vals, la primera pieza. \u00c9l ten\u00eda arte para socializar; ella era m\u00e1s bien distante.<\/p>\n<p>En el libro Lillian comenta que cuando le llegaron rumores de que su pap\u00e1 ten\u00eda aventuras con otra mujer, lo confront\u00f3, y Tacho, ech\u00e1ndose a llorar \u201ccomo un ni\u00f1o\u201d, le respondi\u00f3: \u201cYo no ser\u00eda capaz, hija m\u00eda, estas son cosas de tu mama. Adem\u00e1s, \u00bfvos cre\u00e9s que en mi posici\u00f3n me puedo dar el lujo de generar un esc\u00e1ndalo?\u201d.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Lillian, su mam\u00e1 se dio cuenta de la existencia de Jos\u00e9 R. Somoza, el primer hijo de Tacho, tres a\u00f1os despu\u00e9s de casarse con \u00e9l, y \u201cle escribi\u00f3 una carta garantiz\u00e1ndole apoyo incondicional\u201d a la madre del muchacho. Anastasio Somoza Garc\u00eda estableci\u00f3 el 27 de mayo, cumplea\u00f1os de Salvadora, como D\u00eda del Ej\u00e9rcito de la Rep\u00fablica. Y en La Gaceta del 26 de mayo de 1941 decret\u00f3 que la fecha se celebrar\u00eda como D\u00eda de Fiesta Nacional dedicado al Ej\u00e9rcito.<\/p>\n<h3>Sali\u00f3 por una ventana<\/h3>\n<p>Entrega de la Embajada de Washington, como la narr\u00f3 el escritor Erick Bland\u00f3n a la Revista 7 D\u00edas, en julio de 2003:<br \/>\n\u201cYa hab\u00eda ca\u00eddo la dictadura de Somoza (Debayle) y a m\u00ed me toc\u00f3 ver a su hermana (Lillian), a su cu\u00f1ado (Guillermo Sevilla Sacasa) y a su madre (Salvadora Debayle Sacasa) en el momento final, terrible y dram\u00e1tico de que se les terminaba para siempre el poder y el imperio de los Somoza (\u2026). Venimos a tomar posesi\u00f3n de la residencia del embajador de Nicaragua en Estados Unidos (\u2026).<\/p>\n<p>Una empleada nos cont\u00f3 que la se\u00f1ora (Salvadora) se puso muy nerviosa, puesto que estaba bien anciana y muy excitada. Dijo que do\u00f1a Salvadora no dejaba de repetir que ella sab\u00eda que los cachurecos se hab\u00edan tomado el poder, (que) por eso ella siempre hab\u00eda pensado que despu\u00e9s del asesinato de 1956, debieron haber eliminado a todos los cachurecos (&#8230;).<\/p>\n<p>Hubo un momento en que estuvimos conviviendo all\u00ed en la misma casa, creo que fue durante dos d\u00edas. En una parte de la casa est\u00e1bamos nosotros (&#8230;) y en la otra segu\u00edan estando los anteriores ocupantes de la casa (\u2026).<\/p>\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente no todo el mundo estaba presente, algunos compa\u00f1eros nuestros hab\u00edan salido porque andaban en otras actividades. En ese momento quedamos unas pocas personas y entonces vimos que en los jardines se empez\u00f3 a mover una limosina, todo fue muy r\u00e1pido, muy bien preparado. De repente me asom\u00e9 por una ventana del lado de la cocina y vi a do\u00f1a Salvadora, a quien estaban bajando desde el cuarto de servicios en una especie de ascensor hecho de mimbre.<\/p>\n<p>Era muy anciana, pero iba muy bien maquillada, vestida con esmero. La estaban sacando de esa manera bastante inc\u00f3moda porque ellos nunca la expusieron al contacto directo con nosotros. Tendr\u00edan sus temores, por ser la figura que ella represent\u00f3 en Nicaragua. Ella iba bajando con mucha serenidad, totalmente silente. Fui la \u00fanica persona que tuvo un contacto visual con ella, durante un breve tiempo. Luego se la llevaron en la limosina\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nieta de presidente, esposa de otro presidente y madre de dos presidentes m\u00e1s, Salvadora Debayle Sacasa fue la \u201cmujer fuerte\u201d del siglo XX en Nicaragua. Todo comenz\u00f3 cuando la joven arist\u00f3crata se rebel\u00f3 contra su familia para casarse con un plebeyo<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":26944,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[81,848],"class_list":["post-26802","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes","tag-nicaragua","tag-somoza"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26802","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26802"}],"version-history":[{"count":20,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26802\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":51875,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26802\/revisions\/51875"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/26944"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26802"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26802"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26802"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}