{"id":26852,"date":"2015-06-14T10:00:07","date_gmt":"2015-06-14T16:00:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=26852"},"modified":"2020-09-10T16:46:43","modified_gmt":"2020-09-10T22:46:43","slug":"tataranieto-rafaela-herrera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/tataranieto-rafaela-herrera\/","title":{"rendered":"El tataranieto de Rafaela Herrera"},"content":{"rendered":"<p>Sin familia y sin memoria, Nicol\u00e1s Mora, descendiente directo de la hero\u00edna Rafaela Herrera, habita en un asilo de ancianos de San Marcos. Lo \u00fanico que exige es volver a Masatepe o una taza de caf\u00e9<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por Amalia del Cid<\/strong><\/p>\n<p>El d\u00eda empez\u00f3 tranquilo y gris, sin visos de novedad. A las 5:00 de la ma\u00f1ana el frescor de la madrugada sigue instalado en los corredores del asilo y en los fr\u00e1giles huesos de los ancianos que reci\u00e9n salen de debajo de las s\u00e1banas. Nicol\u00e1s Cubero Mora se viste de mangas largas, como si de nuevo fuera a asistir a una procesi\u00f3n religiosa en Masatepe, y despu\u00e9s de tomar el desayuno, se sienta en silencio, dispuesto a escuchar el tumulto de su memoria.<\/p>\n<p>Ahora es un anciano octogenario que a ratos cree que a\u00fan es un muchacho de 14 a\u00f1os. Padece demencia senil y, en el oto\u00f1o de su vida, le ha dado por querer un quepis y por revivir el funeral de su madre. El 7 de junio de 2013, el Ministerio de la Familia lo trajo a este asilo para que dejara de vagabundear y los administradores del hogar no saben mucho de \u00e9l.<\/p>\n<p>No le conocen parientes, ni origen, ni fecha de cumplea\u00f1os. Lo \u00fanico que han o\u00eddo es lo mismo que comenta el pueblo de Masatepe: Nicol\u00e1s es descendiente directo de Rafaela Herrera, la hero\u00edna m\u00e1s conocida en Nicaragua, estudiada por los ni\u00f1os desde la escuela primaria. La misma que seg\u00fan los libros de historia, la tarde del jueves 29 de julio de 1762, a la edad de 19 a\u00f1os, defendi\u00f3 a ca\u00f1onazos el Castillo de la Inmaculada Concepci\u00f3n cuando era atacado por invasores ingleses y miskitos.<\/p>\n<p>\u201cQue me consigan un saco blanco\u201d, solicita Nicol\u00e1s. \u201cYo hab\u00eda tra\u00eddo dos y se perdieron aqu\u00ed. Y traje tres camisas manga larga, se perdieron dos, blancas. Y ahora solo esta tengo\u201d, balbucea. Y se golpea el coraz\u00f3n con la palma de una mano, susurrando: \u201cPam, pam, pam&#8230; pam, pam, pam&#8230;\u201d.<\/p>\n<p>\u2014Nicol\u00e1s, \u00bfusted recuerda que es descendiente de Rafaela Herrera?<\/p>\n<p>\u2014M\u00e1s que pariente, soy como hermano con ella. Ella me reconoci\u00f3, por dicha. Pam, pam, pam&#8230; Era mi pariente, casi como mi hermana. Yo siempre la miro como hermana&#8230; Pam, pam, pam&#8230; pam, pam, pam&#8230;<\/p>\n<figure id=\"attachment_27011\" aria-describedby=\"caption-attachment-27011\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/246-MAG-CUBEROMORA-1.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-27011 size-full\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/246-MAG-CUBEROMORA-1.jpg\" alt=\"246-mag-cuberomora-1\" width=\"900\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/07153509\/246-MAG-CUBEROMORA-1.jpg 900w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/07153509\/246-MAG-CUBEROMORA-1.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/07153509\/246-MAG-CUBEROMORA-1.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/07153509\/246-MAG-CUBEROMORA-1.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-27011\" class=\"wp-caption-text\">Esta es la sala del Hogar de Ancianos Horizonte. Aqu\u00ed pasa sus d\u00edas Nicol\u00e1s Mora, tataranieto de Rafaela Herrera, cuando no est\u00e1 tomando siestas o en el jard\u00edn.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Nicol\u00e1s Cubero Mora no es de apellido Cubero, pero as\u00ed lo conoce el pueblo de Masatepe y de esa forma se presenta \u00e9l, como lo hac\u00eda cuando era un ni\u00f1o rubio que protestaba si los vecinos le dec\u00edan que el verdadero nombre de su padre era Juan Mora. A ellos les aclaraba: \u201cNooooo, que no se llama Juan Moaaaa, se llama Juan Cubeo\u201d, recuerda do\u00f1a Melba Ram\u00edrez Flores, de 80 a\u00f1os de edad, amiga de su infancia y conocida de su vejez. Pero Cubero es apodo, afirma. \u201cLa gente le puso as\u00ed al pap\u00e1 porque vend\u00eda agua en cubas\u201d.<\/p>\n<p>A Juan Mora lo recuerdan serio, \u201caltote\u201d y bien parecido. A Juana Guadamuz, la madre de Nicol\u00e1s, bonita y \u201cmedio loca\u201d. \u00c9l de Masatepe, Masaya. Ella de Santa Teresa, Carazo. Ya estaban viejos, pero por su fisonom\u00eda se adivinaba lo guapos que hab\u00edan sido, cuenta la profesora Teresa Cerda, masatepina de 78 a\u00f1os. Seg\u00fan do\u00f1a Melba, \u201cla Juana era murruquita y dec\u00eda locuritas. A Nicol\u00e1s le dec\u00eda: \u2018Cuando yo tenga reales, voy a hacer una casa linda, con un piso brillante, pero si vos escup\u00eds ah\u00ed, yo te pego\u2019, y \u00a1pipof! le pegaba al chavalito\u201d.<\/p>\n<p>Viv\u00edan en la Calle Ronda de Masatepe, en una casa de tablas y tejas, y com\u00edan de lo que dejaba la venta de baldes de agua. Ganaban poquito, pero \u201cantes la vida era barata\u201d y aunque cada cuba costaba centavos, con cinco c\u00f3rdobas por d\u00eda era suficiente. Eran cuatro. Juan, Juana, Nicol\u00e1s y su hermana Priscila. \u201cM\u00e1s Petronio, un ni\u00f1o flaquito que se les muri\u00f3\u201d. La sangre de Rafaela Herrera \u2014dice do\u00f1a Melba\u2014 ven\u00eda por Juan Mora, su bisnieto.<\/p>\n<p>Nicol\u00e1s y su hermana Priscila \u201cson los \u00fanicos que en Masatepe reconocemos como descendientes de Rafaela Herrera. Todo lo dem\u00e1s son puros cuentos\u201d, sostiene el historiador Roberto S\u00e1nchez Ram\u00edrez, originario de ese municipio.<\/p>\n<p>Los hermanos eran todav\u00eda j\u00f3venes cuando quedaron hu\u00e9rfanos. Juan Mora \u201cmuri\u00f3 de viejo\u201d, asegura Francisco Mora Chavarr\u00eda, de la familia Mora que vive por la quebrada de Masatepe. Y hay muchas an\u00e9cdotas sobre la muerte de Juana Guadamuz, pero todas coinciden en que fue por t\u00e9tanos. \u201cLa gente dice que se agit\u00f3 porque estaba tostando ma\u00edz y despu\u00e9s se fue a sentar debajo de un palo de mam\u00f3n\u201d, comenta la profesora Teresa. \u201cDicen que estaba criando, una ni\u00f1a bien linda, que le dio t\u00e9tanos porque estaba reci\u00e9n parida\u201d, se\u00f1ala Rosa Marina Mora Chavarr\u00eda, hermana de Francisco.<\/p>\n<p>Las historias sobre la muerte de la mam\u00e1 de Nicol\u00e1s se han esparcido por el pueblo y a la fecha algunas madres masatepinas, para atemorizarlos cuando despu\u00e9s de \u201cagitarse\u201d se exponen a temperaturas frescas, advierten a sus hijos: \u201cA vos te va a pasar lo que le pas\u00f3 a la Juana Guadamuz\u201d.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed en el asilo de ancianos Horizonte, situado en San Marcos, Carazo, Nicol\u00e1s tambi\u00e9n piensa en su madre. En la telara\u00f1a de su mente sigue dolorosamente claro el d\u00eda del funeral.<\/p>\n<p>\u2014Mi mam\u00e1 muri\u00f3. Muri\u00f3 ah\u00ed en Masatepe \u2014dice como para s\u00ed mismo\u2014. Le mandaron a poner un par de piedras, como cuando uno muere. Uno peque\u00f1o lo que hace es llorar y llorar, a ver si puede volver a ver a su mam\u00e1, como que si con llorar iba a volver&#8230; El hoyo estaba hondo, como nueve varas ten\u00eda el hoyo. Pam, pam, pam&#8230; pam, pam, pam&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Rafaela Herrera, la tatarabuela de Nicol\u00e1s Cubero Mora, era espa\u00f1ola nacida en Cartagena de Indias, hija del comandante Joseph Herrera y Sotomayor y de Mar\u00eda Felipa Uriarte. Para cuando sucedi\u00f3 el episodio que le dio un pasaporte a la historia, llevaba nueve a\u00f1os viviendo en la fortaleza del Castillo de la Inmaculada Concepci\u00f3n, en el r\u00edo San Juan de Nicaragua, construida para proteger Granada de piratas y otros potenciales invasores. Ah\u00ed fue donde Rafaela, probablemente en largas horas de ocio, aprendi\u00f3 de su padre el uso del ca\u00f1\u00f3n. Montar, cargar, apuntar y disparar.<\/p>\n<p>De acuerdo con documentos de la \u00e9poca, el 15 de julio de 1762 el comandante Herrera y Sotomayor muri\u00f3 a causa de una \u201cinflusi\u00f3n en la garganta\u201d, y apenas 14 d\u00edas despu\u00e9s, a las 4:00 de la ma\u00f1ana, se oy\u00f3 un \u201ctiro de pedrero, r\u00edo abajo\u201d. A las 11:00 aparecieron siete grandes piraguas, dispararon \u201cnueve tiros de pedrero a bala y metralla\u201d y pronto sitiaron la fortaleza.<\/p>\n<p>Eran ingleses de Jamaica, con aliados miskitos, que se hab\u00edan enterado de la muerte del comandante y quer\u00edan aprovechar el momento para tomarse el Castillo. Eso cuenta la propia hero\u00edna en una carta escrita casi 20 a\u00f1os despu\u00e9s, firmada el 16 de marzo de 1780, en la que, viuda y en la miseria, suplica la ayuda del rey de Espa\u00f1a, Carlos III.<\/p>\n<p>Abundan versiones sobre su haza\u00f1a. Algunas la retratan echando al r\u00edo s\u00e1banas empapadas en aguardiente, encendidas sobre ramas secas para iluminar el campo de batalla, o bien, para darles a los ingleses justo en la superstici\u00f3n. Otras la hacen decir: \u201cQue los cobardes se rindan y que los valientes se queden a morir conmigo\u201d, dirigi\u00e9ndose a los soldados del Castillo. Sin embargo, por esta vez, baste la que ella misma narr\u00f3 en su carta:<\/p>\n<p>\u201cA las primeras hostilidades, y a la primera intimaci\u00f3n que hicieron los enemigos para que se rindiese el Castillo quisieron entregar sus llaves los soldados negros y mulatos que le guarnec\u00edan. Pero la suplicante, aunque joven de solo 19 a\u00f1os, animada del esp\u00edritu espa\u00f1ol de su difunto padre y abuelos, y conociendo el riesgo a que se expon\u00eda su honor y virginidad con la barbarie de los zambos y moscos, se opuso fuertemente a tan p\u00fablica afrenta de las armas espa\u00f1olas; y para su remedio, mand\u00f3 cerrar la puerta del Castillo, tom\u00f3 sus llaves y puso centinelas. Despu\u00e9s carg\u00f3 el ca\u00f1\u00f3n y principi\u00f3 a hacer fuego a los enemigos. Quiso Dios que fuese con tanto acierto, que al tercer ca\u00f1onazo que dirigi\u00f3 a la tienda del Comandante ingl\u00e9s, quedase muerto y toda su gente en confusi\u00f3n, que, poniendo el cad\u00e1ver en un tapesco, se retiraron huyendo y dejaron libre el Castillo y guarnici\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de esto Rafaela se traslad\u00f3 a Granada, donde residi\u00f3 hasta su muerte. En esa ciudad se enamor\u00f3 de Pablo Mora, un criollo espa\u00f1ol granadino, y se cas\u00f3 con \u00e9l. Tuvieron seis hijos, \u201cdos de ellos baldados\u201d. \u201cPosiblemente con par\u00e1lisis cerebral\u201d, seg\u00fan el historiador Nicol\u00e1s L\u00f3pez Maltez. Ese apellido, el Mora, es el que perdur\u00f3 hasta estos tiempos.<\/p>\n<figure id=\"attachment_27024\" aria-describedby=\"caption-attachment-27024\" style=\"width: 899px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/246-MAG-RAFAHERRERA-1.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-27024 size-full\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/246-MAG-RAFAHERRERA-1.jpg\" alt=\"246-mag-rafaherrera-1\" width=\"899\" height=\"383\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/07153458\/246-MAG-RAFAHERRERA-1.jpg 899w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/07153458\/246-MAG-RAFAHERRERA-1.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/07153458\/246-MAG-RAFAHERRERA-1.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/07153458\/246-MAG-RAFAHERRERA-1.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 899px) 100vw, 899px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-27024\" class=\"wp-caption-text\">La escena de Rafaela Herrera enfrentando a los invasores ha sido representada en al menos tres billetes de circulaci\u00f3n nacional. Este fue usado en el per\u00edodo 1960-1979.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>\u201cEn el a\u00f1o de 1762 en el Castillo la Concepci\u00f3n hubo una gran batalla con los ingleses piratas. La er\u00f3dica se\u00f1orita de 19 a\u00f1os Rafaela Herrera tomo el mando despues que su padre fue muerto por los piratas, y ella los des roto con pedazos de su fust\u00e1n, los moj\u00f3 con gasolina y los aplast\u00f3\u201d (sic). La tinta es roja, la caligraf\u00eda casi ilegible y la narraci\u00f3n bastante fantasiosa, porque ni Rafaela quem\u00f3 su ropa interior para atacar ingleses ni su padre muri\u00f3 a manos de invasores. Pero con estas palabras empieza un texto que para los Mora Chavarr\u00eda es muy valioso: el \u00e1rbol geneal\u00f3gico de la familia.<\/p>\n<p>Hace 25 a\u00f1os, el 31 de octubre de 1990, Carlos Jos\u00e9 Mora detall\u00f3 en una hoja de cuaderno rayado la procedencia de su familia, para memoria de las siguientes generaciones. Aunque son morenos y bajitos, sus hijos dicen que son sobrinos de Nicol\u00e1s Cubero Mora, blanco y de ojos verdes. \u201cMi abuela Rosa Mora era prima hermana de Juan Mora, el pap\u00e1 de Colacho. Eran bisnietos de Rafaela Herrera\u201d, asegura Rosa Marina, de 69 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Cuando eran ni\u00f1os y asist\u00edan a la escuela, en la clase de historia la profesora anunciaba: \u201c\u00a1Aqu\u00ed tenemos unos parientes de Rafaela Herrera!\u201d, se acuerda Francisco. Y algunos compa\u00f1eritos se re\u00edan, incr\u00e9dulos, pero otros los felicitaban.<\/p>\n<figure id=\"attachment_27023\" aria-describedby=\"caption-attachment-27023\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/246-MAGRAFA-1.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-27023 size-full\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/246-MAGRAFA-1.jpg\" alt=\"246-magrafa-1\" width=\"900\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/07153459\/246-MAGRAFA-1.jpg 900w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/07153459\/246-MAGRAFA-1.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/07153459\/246-MAGRAFA-1.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/07153459\/246-MAGRAFA-1.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-27023\" class=\"wp-caption-text\">La familia Mora Chavarr\u00eda, de Masatepe. Hijos, nietos y bisnietos de Carlos Jos\u00e9 Mora, quien a su vez era hijo de Rosa Mora, prima hermana de Juan Mora, bisnieto de Rafaela Herrera.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Rosa Marina sol\u00eda visitar a su abuela Rosa en su casa de la Managua preterremoto y de ella escuch\u00f3 por primera vez la historia de un \u201ccuadernito negro con letras doradas\u201d que conten\u00eda detalles sobre las propiedades que Rafaela Herrera recibi\u00f3 por haber defendido la Fortaleza del Castillo.<\/p>\n<p>El cuaderno \u2014dice\u2014 hablaba \u201cde una tabacalera y una caballeriza en Guanacaste\u201d; sin embargo, a falta de pruebas, \u201cel libro de oro\u201d de los Mora ha quedado como una leyenda familiar. \u201cMi marido es loco picado\u201d, admite Rosa Marina, y a veces cuando se echa unos tragos, grita: \u201cSomos parientes de Rafaela Herrera. \u00a1Nos robaron las tierras!\u201d.<\/p>\n<p>Lo cierto es que solo se conoce de dos propiedades que pertenecieron a Rafaela, con nombres que casualmente se parecen a los que mencionan los \u00a0Mora Chavarr\u00eda: la hacienda La Calera, antes conocida como El Guanacaste, y la hacienda Los Malacos. La primera se encuentra entre Santa Teresa y Nandaime. La otra en Granada. Carlos III le entreg\u00f3 estas tierras, despu\u00e9s de que la viuda \u00a0suplicara \u201cclemencia\u201d.<\/p>\n<p>La Calera \u201csiempre \u00a0fue ganadera. Rafaela Herrera no la logr\u00f3 desarrollar porque fue viuda y sus hijos no fueron emprendedores, uno se dedic\u00f3 a andar en los botes ah\u00ed en el lago de Granada, otro supuestamente no hizo nada. Parece que ella tuvo que venderla\u201d, cuenta Juan Ram\u00f3n Arnesto Soza, due\u00f1o de la hacienda desde hace 22 a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>En este momento de su vida, a Nicol\u00e1s no podr\u00edan importarle menos las propiedades que alguna vez fueron de su famosa tatarabuela. Tampoco le importaban antes, cuando vagabundeaba por las calles de Masatepe, descalzo, sucio y mechudo, con un saco al hombro. En el pueblo es conocido por sus muchos a\u00f1os de indigencia, y por ser pariente de Rafaela. Pero algunos tambi\u00e9n lo recuerdan como el Cristo de las Judeas.<\/p>\n<p>\u201cSalir en la Judea era ser un personaje, y adem\u00e1s \u00e9l era Jes\u00fas. La gente lo escog\u00eda por su f\u00edsico. \u00c9l se dejaba crecer la barba\u201d y llegado el gran d\u00eda, \u201cle pon\u00edan una peluca\u201d, recuerda Roberto S\u00e1nchez Ram\u00edrez, quien fue amigo y compa\u00f1ero de juegos de Nicol\u00e1s. De ni\u00f1o era \u201cdundo, medio curcucho, pero bien buena gente\u201d, y ya de grande \u201cse posesion\u00f3 del papel de Jes\u00fas\u201d. \u201cNo iba a cantinas ni a prost\u00edbulos, pero s\u00ed iba mucho a las procesiones, de manga larga, y camisa blanca\u201d.<\/p>\n<p>Cuando no estaba ocupado siendo Jes\u00fas, Nicol\u00e1s lustraba zapatos en el parque de Masatepe, y era el que m\u00e1s brillo les sacaba.<\/p>\n<p>\u2014Nicol\u00e1s, \u00bfcu\u00e1ntos a\u00f1os tiene usted?<\/p>\n<p>\u2014Tengo 29 a\u00f1os \u2014afirma, sentado en el corredor del hogar de ancianos Horizonte.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY a qu\u00e9 se dedica?<\/p>\n<p>\u2014A buscar trabajitos, ya me mandaron a llamar de Masatepe. Voy a irme para ver si all\u00e1 me acomodo. Lustro zapatos. Me acaban de robar todo. Mi cajita, ah\u00ed ten\u00eda las dos cajas de pasta. Pero no hay que andar con c\u00f3lera ni nada&#8230; \u00bfYa vio la cruz que me tienen en Masatepe? Me van a presentar como Jes\u00fas. Nicol\u00e1s va a recibir la cruz. Oh, cruz, bendita, venite a descansar en mi hombro. En el nombre del padre, del hijo, que Dios los bendiga&#8230;<\/p>\n<p>A veces tambi\u00e9n se acuerda de su hermana Priscila. Hace muchos a\u00f1os ella no vive en Masatepe. Reside en Chinandega y casi nunca llega al pueblo.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de que sus padres murieron, Nicol\u00e1s perdi\u00f3 el terreno que la familia ten\u00eda en la Calle Ronda. Todav\u00eda estaba l\u00facido cuando le cont\u00f3 a Roberto S\u00e1nchez Ram\u00edrez que un d\u00eda un militar enviado por Anastasio Somoza Garc\u00eda se le llev\u00f3 los documentos y nunca m\u00e1s los volvi\u00f3 a ver. Seg\u00fan do\u00f1a Melba Ram\u00edrez Flores, lo que pas\u00f3 fue que vendi\u00f3 la tierra y quiso ser prestamista, pero nadie le pag\u00f3. \u201cNi siquiera sabe qui\u00e9n le qued\u00f3 debiendo sus realitos. La gente es mala\u201d.<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde empez\u00f3 a deambular y fue entonces que el pueblo empez\u00f3 a hablar m\u00e1s de \u00e9l y sus or\u00edgenes. \u201cTal vez si hubiera tenido dinero le habr\u00edan hecho algo de bullita\u201d, dice do\u00f1a Melba. Aunque fuera en septiembre.<\/p>\n<figure id=\"attachment_27027\" aria-describedby=\"caption-attachment-27027\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/246-MAGRAFA-10.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-27027 size-full\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/246-MAGRAFA-10.jpg\" alt=\"246-magrafa-10\" width=\"900\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/07153457\/246-MAGRAFA-10.jpg 900w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/07153457\/246-MAGRAFA-10.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/07153457\/246-MAGRAFA-10.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/07153457\/246-MAGRAFA-10.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-27027\" class=\"wp-caption-text\">Cuando do\u00f1a Melba Ram\u00edrez Flores cumpli\u00f3 80 a\u00f1os fue a visitar a Nicol\u00e1s Mora al asilo. \u201cAh\u00ed lo tienen bien cuidado. Est\u00e1 hermos\u00edsimo, \u00bfverdad?\u201d, dice.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>No tiene hijos y nadie de su familia llega a preguntar por \u00e9l. Pero algunos masatepinos que le tomaron cari\u00f1o, lo visitan en el asilo y le llevan bater\u00edas para su radio. \u00c9l quiere volver al pueblo y todos los d\u00edas se acerca al port\u00f3n del Horizonte esperando que alguien lo lleve. \u201cEl d\u00eda que muera don Nicol\u00e1s va a quedar aqu\u00ed sepultado, a menos que lo vengan a reclamar. Nosotros tenemos b\u00f3veda aqu\u00ed en San Marcos\u201d, comenta en voz baja Blanca Concepci\u00f3n Cerda, directora del hogar, mientras observa al anciano caminar por el jard\u00edn.<\/p>\n<p>Nicol\u00e1s avanza a pasitos melanc\u00f3licos, cortando \u201cteresitas\u201d para adornarse las orejas. Las flores le gustan casi tanto como el caf\u00e9 negro que exige cada tarde.<\/p>\n<p>\u2014Nicol\u00e1s, \u00bfusted sabe qui\u00e9n fue Rafaela Herrera?<\/p>\n<p>\u2014Claro \u2014dice\u2014, era una profesora que dio clases en Granada\u2014. Y sonr\u00ede desde alg\u00fan lugar de su memoria.<\/p>\n<figure id=\"attachment_27028\" aria-describedby=\"caption-attachment-27028\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/ONA_Nicolas-Cubero-Mora15.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-27028 size-full\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/ONA_Nicolas-Cubero-Mora15.jpg\" alt=\"ona_nicolas-cubero-mora15\" width=\"900\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/07153456\/ONA_Nicolas-Cubero-Mora15.jpg 900w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/07153456\/ONA_Nicolas-Cubero-Mora15.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/07153456\/ONA_Nicolas-Cubero-Mora15.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/07153456\/ONA_Nicolas-Cubero-Mora15.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-27028\" class=\"wp-caption-text\">Sus parientes no llegan a preguntar por \u00e9l, pero de vez en cuando recibe visitas de algunos masatepinos que le tomaron cari\u00f1o y le regalan detallitos. Siempre est\u00e1 pidiendo caf\u00e9 y que lo lleven de regreso a Masatepe. Todav\u00eda le gusta rezar.<\/figcaption><\/figure>\n<h3><strong>Rafaela contra los ingleses<\/strong><\/h3>\n<p>Es la hero\u00edna m\u00e1s conocida de Nicaragua. La figura de Rafaela Herrera, imaginada por dibujantes, ha aparecido en billetes y en septiembre decora murales escolares. Era espa\u00f1ola, nacida en Cartagena de Indias, y su padre y su abuelo tambi\u00e9n eran espa\u00f1oles.<\/p>\n<p>Su haza\u00f1a fue defender el Castillo de la Inmaculada Concepci\u00f3n, en el r\u00edo San Juan de Nicaragua, cuando era atacado por invasores ingleses y aliados miskitos, en julio de 1762. Con solo 19 a\u00f1os se puso detr\u00e1s del ca\u00f1\u00f3n para iniciar la defensa de la fortaleza, y hundi\u00f3 una nave del enemigo. Vino a Nicaragua con su pap\u00e1 cuando ten\u00eda 10 a\u00f1os de edad y nunca m\u00e1s se fue. En Granada se enamor\u00f3 del espa\u00f1ol criollo Pablo Mora, y aqu\u00ed qued\u00f3 su descendencia.<\/p>\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini_box\" style=\"background: initial !important; border: initial !important; border-radius: initial !important; border-spacing: initial !important; border-collapse: initial !important; direction: ltr !important; flex-direction: initial !important; font-weight: initial !important; height: initial !important; letter-spacing: initial !important; min-width: initial !important; max-width: initial !important; min-height: initial !important; max-height: initial !important; margin: auto !important; outline: initial !important; padding: initial !important; position: absolute; table-layout: initial !important; text-align: initial !important; text-shadow: initial !important; width: initial !important; word-break: initial !important; word-spacing: initial !important; overflow-wrap: initial !important; box-sizing: initial !important; display: initial !important; color: inherit !important; font-size: 13px !important; font-family: X-LocaleSpecific, sans-serif, Tahoma, Helvetica !important; line-height: 13px !important; vertical-align: top !important; white-space: inherit !important; left: 511px; top: 7692px; opacity: 0.05;\">\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini_logo\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" title=\"Traducir texto seleccionado\"><\/div>\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini_sound\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" title=\"Escuchar\"><\/div>\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini_copy\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" title=\"Copiar texto al Portapapeles\"><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sin familia y sin memoria, Nicol\u00e1s Mora, descendiente directo de la hero\u00edna Rafaela Herrera, habita en un asilo de ancianos de San Marcos. Lo \u00fanico que exige es volver a Masatepe o una taza de caf\u00e9<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":27009,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-26852","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26852","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26852"}],"version-history":[{"count":16,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26852\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":52217,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26852\/revisions\/52217"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/27009"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26852"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26852"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26852"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}