{"id":30820,"date":"2013-11-10T11:39:05","date_gmt":"2013-11-10T17:39:05","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=30820"},"modified":"2021-06-08T20:30:43","modified_gmt":"2021-06-09T02:30:43","slug":"las-ninfas-de-carlos-martinez-rivas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/las-ninfas-de-carlos-martinez-rivas\/","title":{"rendered":"Las ninfas de Carlos Mart\u00ednez Rivas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Carlos Mart\u00ednez Rivas fue genio, ermita\u00f1o y alcoh\u00f3lico. Pero tambi\u00e9n fue amante. Y entre muchas mujeres fue una dama y una cortesana quienes lo mantuvieron preso de sus pasiones durante a\u00f1os<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por Tammy Zoad Mendoza M.\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Una, sentada en la mesa brindando con \u00e9l. La otra, con las mejores ropas desfilaba en su cabeza. Luego la primera, desnuda, tendida en la cama junto a \u00e9l. M\u00e1s tarde, la otra, se aparec\u00eda sonriente desde alg\u00fan rinc\u00f3n de su memoria. A una la tuvo muchas veces, de muchas maneras. De la otra no obtuvo m\u00e1s que la inspiraci\u00f3n para escribir poemas de amor puro y notas nost\u00e1lgicas sin hacer referencia siquiera a alg\u00fan encuentro en t\u00e9rminos de amistad. Carolina Mallorqu\u00edn. Nena Barberena.<\/p>\n<p>De todas las mujeres que el poeta conoci\u00f3, de todas las damas de sociedad que pretendi\u00f3, hubo una que nunca le correspondi\u00f3, pero a quien \u00e9l mantuvo fiel sus deseos y sentimientos. Nena Barberena, la joven chinandegana que conoci\u00f3 siendo a\u00fan adolescente.<\/p>\n<p>En medio de las muchas pasiones que vivi\u00f3, en el ir y venir de amantes y prostitutas en su alcoba, hubo una mujer que se qued\u00f3 dentro de \u00e9l mucho tiempo despu\u00e9s de haberlo abandonado. Carolina Mallorqu\u00edn, aquella granadina coqueta que se pavoneaba en los bares que \u00e9l frecuentaba.<\/p>\n<p>Poemas, cartas, notas y anotaciones en su diario. Testimonios, historias y rumores. Entre l\u00edneas de escritos publicados, in\u00e9ditos y privados, y conversaciones con amigos, poetas o conocidos de Carlos Mart\u00ednez Rivas se descifra al hombre de amar libre y al prisionero de sus pasiones. Porque desde antes de ser genio y de encerrase en su botella, Carlos Mart\u00ednez Rivas vivi\u00f3 y padeci\u00f3 sus amores y deseos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Debieron tener entre 13 y 15 a\u00f1os. Ella mayor que \u00e9l, era prima de su mejor amigo. En alguno de sus viajes a Chinandega, donde Carlos Mart\u00ednez Rivas ten\u00eda familia, se conocieron y ella lo marc\u00f3 para siempre.<\/p>\n<p>\u201cEl amor por Nena (Barberena) nunca muri\u00f3. Jam\u00e1s pereci\u00f3. Jam\u00e1s quiso desprenderse de ella. \u00c9l se fue para Espa\u00f1a y a su regreso en el 51 \u00e9l la encuentra casada. Fue un amor bien plat\u00f3nico. Una cosa visual que se aloj\u00f3 en su mente, de esos amores que la fantas\u00eda nutre. Pero no se ve en ninguno de sus escritos que ellos hayan tenido algo en concreto\u201d, comenta el poeta Pablo Centeno G\u00f3mez, quien es cauto y prefiere no declararse amigo del poeta, a pesar que los a\u00f1os y la confianza que el poeta comparti\u00f3 con \u00e9l lo tengan entre sus m\u00e1s cercanos.<\/p>\n<p>De Nena escrib\u00eda notas, hac\u00eda poemas e incluso la homenajeaba en p\u00fablico. En una de sus c\u00e1tedras en la UNAN recita de memoria un poema titulado Amor blanqu\u00edsimo, pero antes cont\u00f3 un poco de la historia de la hermosa joven chinandegana que conoci\u00f3 y se declar\u00f3 a\u00fan enamorado, a sus 67 a\u00f1os. Con la voz gruesa y \u00e1spera, enton\u00f3 con la debida pasi\u00f3n y seriedad del caso la oda para la joven chinandegana de bellos ojos grandes. La misma que aparec\u00eda de repente en sus diarios: \u201cHoy me record\u00e9 de la Nena&#8230;\u201d, \u201c&#8230; esta me record\u00f3 a la Nena&#8230;\u201d, la evocaba a trav\u00e9s de una u otra cosa, de una o varias mujeres. \u201cLa Virginia Cuadra, otra antigua pasi\u00f3n. La segunda, despu\u00e9s de la Nena Barberena. Cuyo sello fue eso que Heine llama un puntapi\u00e9 en el coraz\u00f3n (&#8230;)\u201d. En 1978 escribe un poema llamado Cucarachas y al pie del escrito marca: \u201cA mi amor, Nena Barberena\u201d.<\/p>\n<p>\u201c\u00c9l idolatra a las mujeres que no ceden, casi todas pertenecen a la alta sociedad. Amores plat\u00f3nicos, inabordables, infranqueables, pero sus amores al fin. Hay otro mont\u00f3n de pasiones, de romances con putillas incluso, pero solo Nena y Carolina, o Carola como le dec\u00eda, por una u otra raz\u00f3n se convierten sus musas principales\u201d, explica Centeno G\u00f3mez, quien conserva algunos de los cuadernos-diarios del poeta.<\/p>\n<p>\u201cPor ning\u00fan lado de su diario se habla de alg\u00fan encuentro con la Nena, no consta por ning\u00fan lado que hayan tenido siquiera una amistad, pero est\u00e1 presente de manera recurrente esa obsesi\u00f3n de que \u00e9l la am\u00f3&#8230;\u201d, aclara Centeno.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Que es el mejor poeta de Nicaragua, despu\u00e9s de Rub\u00e9n Dar\u00edo, de eso se lee y se habla mucho. Que revolucion\u00f3 la poes\u00eda, rompiendo los esquemas literarios, sociales y morales en busca de la perfecci\u00f3n, de eso han escrito abundantemente expertos en el tema. Pero muy pocos son los que escucharon de voz del poeta los nombres o supieron de las historias de las musas inspiradoras de su obra.<\/p>\n<p>Carlos Mart\u00ednez Rivas era de pocos amigos. Aunque cuando regres\u00f3 en 1977 para establecerse finalmente en Nicaragua, luego de vivir en Europa, Estados Unidos, M\u00e9xico y Costa Rica, se convirti\u00f3 en una suerte de planeta. El planeta \u201ccarlosmartiniano\u201d que todos quer\u00edan conocer, visitar o habitar. Orbitaban en torno a \u00e9l en las exposiciones, ceremonias o reuniones a las que acud\u00eda.<\/p>\n<p>Fue en esos c\u00edrculos que conoci\u00f3 a una hermosa joven actriz y miembro de la alta sociedad. Ella lo llevaba y tra\u00eda de un evento a otro. Entre lujos y ostentaci\u00f3n la relaci\u00f3n lo abrum\u00f3. M\u00e1s que por el figureo y la frivolidad del ambiente, \u00e9l decide terminar la relaci\u00f3n porque parte de las deudas de su madre, raz\u00f3n de su suicidio en 1951, hab\u00edan sido contra\u00eddas con la familia de ella.<\/p>\n<p>\u201cLa muerte de su madre lo marca. Era el menor y estaban unidos de una manera especial, pero todo con amor filial, nada que ver con deseos antinaturales como algunos han querido hacer creer\u201d, aclara el poeta Pablo Centeno G\u00f3mez respecto a la teor\u00eda de Alejandro Bola\u00f1os Geyer acerca de Carlos Mart\u00ednez y el complejo de Edipo.<\/p>\n<p>\u201cAmigo en el sentido estricto de la palabra; de ven\u00ed a mi casa cuando te de la gana, estemos, eso Carlos no lo soportaba de nadie. Carlos acompa\u00f1ado de alguien todo el tiempo, \u00a1mentira! \u00c9l ten\u00eda afecciones e impulsos que cultivaba en menor o mayor grado, por m\u00e1s o menos tiempo. Amigos que \u00e9l conservara desde joven; Alfonso Callejas Deshon, luego cuando viaj\u00f3 hizo amistad con Julio Cort\u00e1zar, Octavio Paz y a su regreso se reencuentra con PAC, Jos\u00e9 Coronel Urtecho y Joaqu\u00edn Pasos, a quienes ve como hermanos mayores\u201d, puntualiza Centeno G\u00f3mez. Es su amigo de juventud, Alfonso Callejas Deshon, quien posiblemente le presentara al que ser\u00eda su amor plat\u00f3nico y eterno, Nena Barberena.<\/p>\n<figure id=\"attachment_32227\" aria-describedby=\"caption-attachment-32227\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/Acr9172725462016-1794.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-32227 size-full\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/Acr9172725462016-1794.jpg\" alt=\"Carlos Martinez Rivas.\" width=\"700\" height=\"1079\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151813\/Acr9172725462016-1794.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151813\/Acr9172725462016-1794.jpg 195w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151813\/Acr9172725462016-1794.jpg 664w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-32227\" class=\"wp-caption-text\">Carlos Mart\u00ednez Rivas (CMR), considerado el segundo mejor poeta de Nicaragua.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Tuvo que haber sido a inicios de los 80, cuando el poeta se hab\u00eda instalado definitivamente en Managua. Quiz\u00e1 ella lo llamara o alguien se encargar\u00eda de contarle: Carolina estaba presa en Granada y necesitaba de su ayuda. Llam\u00f3 a R\u00f3ger Barberena, su amigo, y le pidi\u00f3 entregar una carta al entonces juez de Granada, doctor Agust\u00edn Cruz.<\/p>\n<p>\u201cYo mismo llev\u00e9 la carta\u201d, cuenta Barberena. \u201cEl doctor Agust\u00edn se qued\u00f3 sorprendido no solo por la petici\u00f3n de Carlos, sino por la manera de hacerlo. \u2018La mejor carta que he le\u00eddo en mi vida\u2019, me dijo. \u2018Si me lo solicita el mejor poeta vivo de Nicaragua, la pongo libre de inmediato\u2019. Y la puso en libertad\u201d.<\/p>\n<p>Pero al parecer Carlos Mart\u00ednez Rivas esperaba especial gratitud de su \u201cCarola\u201d y le molest\u00f3 mucho que ella no llegara a agradecerle personalmente aquel favor. Esa misma semana pedir\u00eda en otro recado que la apresaran de nuevo. El juez solo se rio de la ocurrencia. No pod\u00eda girar otra orden de arresto.<\/p>\n<p>Pero esta es casi la parte final de la historia que empez\u00f3 all\u00e1 por el 77, cuando Carlos Mart\u00ednez lleg\u00f3 a vivir al Intecna, en Granada. Fue en sus a\u00f1os de bohemio, cuando la botella y el genio iban de bar en bar, que conoci\u00f3 a Carolina Mallorqu\u00edn.<\/p>\n<p>Morena, delgada, un maniqu\u00ed de mediana estatura. Cabello negro, ojos grandes y oscuros, y un cuerpo sinuoso y joven que el poeta cincuent\u00f3n recorri\u00f3. Carolina. Carola. Barcarola.<\/p>\n<p>R\u00f3ger Barberena la conoci\u00f3 en la casa del poeta en Managua, la ve\u00eda acercarse a abrir la puerta, pasearse por los cuartos, tenderse en una silla. Juan Chow, poeta y \u201camigo literario de Carlos\u201d, la conoci\u00f3 en Granada, en un encuentro casual en el bar de un hotel. Estaban tomando cervezas y conversando, se la present\u00f3 como sol\u00eda hacerlo: \u201cElla es mi Carolina. Carola\u201d. Pablo Centeno G\u00f3mez supo de ella al leer los diarios y los al menos siete poemas que \u00e9l le dedic\u00f3, todos incluidos en <em>Poes\u00eda Reunida de Carlos Mart\u00ednez Rivas<\/em>, que \u00e9l mismo elabor\u00f3.<\/p>\n<p>\u201cSale con ella, es una relaci\u00f3n de encuentros pero \u00e9l est\u00e1 apegado a ella. Es con quien tiene una relaci\u00f3n m\u00e1s constante, a la que m\u00e1s ve. Hay un cierto cari\u00f1o en el fondo, aunque ella no se siente tan ligada a \u00e9l. Coincid\u00edan en bares, compart\u00edan licor, se divert\u00edan en esa vida nocturna y aunque \u00e9l hubiera querido tenerla solo para \u00e9l, era muy dif\u00edcil que se decidiera a vivir con alguien. Nunca lo hizo\u201d, cuenta Centeno G\u00f3mez.<\/p>\n<p>En efecto. Nunca vivieron juntos, pero compart\u00edan gran parte del tiempo. \u201cDon Carlos era un caballero. Yo pocas veces lo vi, pero siempre me trat\u00f3 con amabilidad y respeto. \u00c9l quer\u00eda mucho a mi hermana y sin conocerme me recomend\u00f3 en un trabajo en 1979. Qued\u00e9 muy agradecida con \u00e9l y en una ocasi\u00f3n lleg\u00f3 a mi casa con ella, platicamos y no lo volv\u00ed a ver\u201d, recuerda la hermana de Carolina, quien nos aclara que ni ese, ni Carola, era el nombre de su hermana mayor. Ella siempre vivi\u00f3 cerca del lago y su hermana, en Pancas\u00e1n.<\/p>\n<p>\u201cDespu\u00e9s supe que estaba enfermo y fui a buscarlo en su casa de Altamira. Grit\u00e9 varias veces y nadie sali\u00f3. Se ve\u00eda oscura, como sola la casa. No volv\u00ed. A\u00f1os m\u00e1s tarde me di cuenta que hab\u00eda muerto don Carlos. Me dio mucho pesar\u201d, reconoce apenada.<\/p>\n<p>Barberena los vio discutir alguna vez en la casa de Altamira. \u201cCarlos ten\u00eda una personalidad compleja, era un genio, pero era dif\u00edcil de tratar\u201d, dice. Era com\u00fan encontrarlo con su bata y ella con poca ropa, compartiendo la poca comida que hab\u00eda en la casa y habl\u00e1ndose muy poco, pero haci\u00e9ndose compa\u00f1\u00eda. Ella llegaba por d\u00edas, semanas. Estaba. Discut\u00edan. Se iba. Regresaba. Pero un d\u00eda nunca volvi\u00f3.<\/p>\n<p>\u201cAhora cu\u00e1nto no dar\u00eda por una de esas visitas o una llamada telef\u00f3nica que no se han producido m\u00e1s y que puede ser que ya no se produzcan nunca otra vez\u201d, escribi\u00f3 un Carlos Mart\u00ednez Rivas apesarado en un fragmento de un texto de su diario, lamentando las veces que se neg\u00f3 a recibirla.<\/p>\n<p>En el mismo texto se dir\u00eda convencido que nunca la am\u00f3, que el dolor que haya tenido fue por sentirse abandonado, fue porque ella hiri\u00f3 su vanidad al prescindir finalmente de \u00e9l y le rest\u00f3 poder al emanciparse de su dominio propietario.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>As\u00ed como en aquellos bosques imaginarios donde rondaban los s\u00e1tiros de un lado a otro, brincando de risco en risco, buscando ninfas. Observ\u00e1ndolas. Seduci\u00e9ndolas. As\u00ed Carlos Mart\u00ednez Rivas no desperdiciaba oportunidad para apreciar toda mujer que tuviera enfrente. Si adem\u00e1s de hermosa le parec\u00eda interesante, d\u00edas despu\u00e9s le escribir\u00eda una nota y con ingenio se la har\u00eda llegar, o ser\u00eda \u00e9l mismo quien se encargar\u00eda de entregarla. Primero peque\u00f1as notas llenas de caballerosidad y cumplidos. Luego cartas con declaraciones febriles de deseos. Finalmente notas escuetas y hasta groseras a quienes nunca hubieran correspondido a su cortejo.<\/p>\n<p>Con esa f\u00f3rmula \u201ccarlosmartiniana\u201d fue como conquist\u00f3 tambi\u00e9n a Esperanza Mayorga, con quien se cas\u00f3 en 1959 y con quien procrear\u00eda a Emmanuel y Carlos Ernesto. En 1963 ya estaban separados.<\/p>\n<p>\u201cEse matrimonio fue corto. Cuando \u00e9l viaja a Estados Unidos conoce a esta nicarag\u00fcense, luego se la encuentra en un bar, platican, empiezan las notas y el asedio, hasta que \u00e9l consigue que ella ceda y de manera repentina deciden casarse\u201d, comenta Pablo Centeno G\u00f3mez.<\/p>\n<p>Pero los s\u00e1tiros nunca se cansan de buscar ninfas. Y Carlos Mart\u00ednez Rivas sigui\u00f3 perdiendo los ojos con las mujeres. Sigui\u00f3 escribiendo notas, mandando cartas. Dejando nacer, alimentando y matando sus propias pasiones, como dir\u00eda en su poema Los amores.<\/p>\n<p>As\u00ed fue con Evelyn Mart\u00ednez, primera actriz nicarag\u00fcense, a quien conoci\u00f3 en 1982 y a\u00f1os m\u00e1s tarde le entregar\u00eda una carta recordando aquel encuentro.<\/p>\n<p>\u201cEvelyn Mart\u00ednez he so\u00f1ado con tu persona y tu desnudez desde los primeros d\u00edas en que apareciste ante mis ojos. Porque en el hombre lo primero en perderse son los ojos, yo siempre culpar\u00e9 los ojos m\u00edos (\u2026)\u201d, reza un fragmento. La recordaba con unas botas altas de cuero, la imaginaba en actitud dominadora y le llamaba conquistadora don Juan.<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) Te seguir\u00e9 so\u00f1ando siempre y cada vez m\u00e1s de prisa y seguido como la taquicardia que acaba con la vida de los enamorados adheridos a su fidelidad. La taquicardia de la fidelidad. Te seguir\u00e9 so\u00f1ando siempre a\u00fan en el polvo, so\u00f1ando en el polvo (el polvo que nunca), el polvo que va retornar al polvo sin que Evelyn Mart\u00ednez lo hubiera recibido agradecida. La p\u00e9rdida del polvo que estaba para ti\u201d, dice parte de la carta entregada personalmente en 1997. Para entonces el poeta hab\u00eda decidido reconciliarse con ella, a quien en una nota a\u00f1os antes hab\u00eda tachado de avara y cruel por no corresponderle nunca y desde entonces no respond\u00eda siquiera sus saludos en encuentros casuales. Ella, como Pablo Centeno G\u00f3mez, fue de los pocos que pudieron asistirle en sus \u00faltimos a\u00f1os de enfermedad y quienes lo acompa\u00f1aron hasta su muerte el 16 de julio de 1998.<\/p>\n<p>Mim\u00ed Hammer, Ilenana Remigi, Virginia Cuadra, Martha y Melba Debayle Tercero, Lola Aguirre y hasta su prima Maruca Paniagua Rivas estuvo en su lista. A ella le dedic\u00f3 La puesta en el sepulcro, a un amor que lo abandon\u00f3 para casarse con un norteamericano. Y por supuesto, Yadira Jim\u00e9nez, la colombiana que qued\u00f3 inmortalizada en su magistral El Para\u00edso Recobrado. \u201cSon incontables sus pasiones, pero la mayor parte de ellas no fueron consumadas\u201d, se\u00f1ala Centeno G\u00f3mez.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>1993. Altamira de Este, casa n\u00famero 8. Hay un hombre barbado que se pasea en bata por la casa. Brinda solo, con whisky, ron negro o ron plata. A veces tiene compa\u00f1\u00edas que llegan por la noche y se van por la ma\u00f1ana. Desde que Carlos Mart\u00ednez Rivas decidi\u00f3 encerrarse en su jaula, solo unos cuantos amigos y las prostitutas son las que entran y salen. La Vicky, la Celia, la Negra&#8230;<\/p>\n<p>\u201cNo era solo por sexo, podr\u00eda ser por compa\u00f1\u00eda. El deseo de sentirse rodeado de personas aut\u00e9nticas, y aut\u00e9nticas en el sentido de que son personas que no van a aparentar algo diferente a lo que son, no van con la m\u00e1scara burocr\u00e1tica de un cargo o por el inter\u00e9s de estar cerca del poeta. \u00c9l se sent\u00eda identificado con lo marginal, estaba en contra de ese orden social establecido. Sent\u00eda compasi\u00f3n por la gente relegada, lastimada o defraudada por el mundo, como \u00e9l se sent\u00eda\u201d, sostiene Centeno G\u00f3mez.<\/p>\n<p>Las veces que las dolencias de su cuerpo hinchado por las enfermedades y el alcohol le daban tregua, y si ten\u00eda el \u00e1nimo suficiente, caminaba hasta Camino de Oriente a buscar a sus mujeres. Ellas lo segu\u00edan, le llamaban \u201cpueta\u201d y a veces regresaba escoltado por varias mujeres hasta su casa.<\/p>\n<p>\u201c\u00c9l era un hombre t\u00edmido. Ten\u00eda gran timidez para la relaci\u00f3n decidida. Para el cortejo no hab\u00eda inhibiciones, ah\u00ed no, pero para pasar a un segundo plano s\u00ed hab\u00eda dificultades. A pesar de su gusto muy vivo por la mujer, no consigui\u00f3 dejar de imaginarla como un peligro para su individual mentalidad masculina y su libertad, como \u00e9l mismo dir\u00eda: Y as\u00ed se me pas\u00f3 la vida, no conociendo amor otro que sustitutos\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed lo confiar\u00eda tambi\u00e9n a Berenice Maranhao en 1990. \u201cT\u00fa sabes, mi Berenice, mi costumbre de prostitutas ha estado tan arraigada en m\u00ed que en estos momentos de ternura contigo, inesperados pero deseados, me surgen como en un sue\u00f1o y, a la vez, traen a mi memoria unos pocos recuerdos felices de las pocas mujeres que verdaderamente he amado\u201d, le dijo en aquella ocasi\u00f3n que ella accedi\u00f3 a acurrucarse en su cama, desnudos, en la temporada en la que ella ten\u00eda un proyecto con el poeta, del que nacer\u00eda a\u00f1os m\u00e1s tarde su libro <em>Traiciones a Carlos Mart\u00ednez Rivas<\/em>. Despu\u00e9s tambi\u00e9n, en una nota dura donde la tacha de \u201cvulgar mujer\u201d por llevarse manuscritos y cosas suyas, la saca de su vida.<\/p>\n<p>Cuando se sinti\u00f3 abatido, busc\u00f3 m\u00e1s soledad. Se volvi\u00f3 m\u00e1s parco y solo sus gatos eran los que entraban y sal\u00edan de la casa. \u201cLa gente habla de que \u00e9l era antisocial, que era hosco y soberbio, pero es que lo llegaban a joder a su casa y \u00e9l los corr\u00eda. \u00c9l ten\u00eda derecho a su privacidad y la defend\u00eda. Yo lo admir\u00e9 y lo respet\u00e9 mucho, fuimos amigos literarios\u201d, dice Juan Chow.<\/p>\n<p>Quiso separarse del mundo que le parec\u00eda insuficiente y se encerr\u00f3 a alimentar o revivir viejos amores, de nota en nota en sus diarios o haciendo cartas que probablemente no le dar\u00eda tiempo de entregar. Tambi\u00e9n se encarg\u00f3 de asesinar amores all\u00e1 adentro, con duros poemas de despedida a las mujeres que no correspondieron sus deseos.<\/p>\n<div id='gallery-1' class='gallery galleryid-30820 gallery-columns-3 gallery-size-thumbnail'><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/las-ninfas-de-carlos-martinez-rivas\/attachment\/acr9172725462016-15559\/'><img decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151812\/Acr9172725462016-15559.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"Carlos Mart\u00ednez Rivas\" aria-describedby=\"gallery-1-32228\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151812\/Acr9172725462016-15559.jpg 150w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151812\/Acr9172725462016-15559.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151812\/Acr9172725462016-15559.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151812\/Acr9172725462016-15559.jpg 96w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-32228'>\n\t\t\t\tCarlos era el hijo menor de Bertha Rivas Novoa y F\u00e9lix Mart\u00ednez.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/las-ninfas-de-carlos-martinez-rivas\/attachment\/acr91727254620162039\/'><img decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151811\/Acr91727254620162039.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-32229\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151811\/Acr91727254620162039.jpg 150w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151811\/Acr91727254620162039.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151811\/Acr91727254620162039.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151811\/Acr91727254620162039.jpg 96w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-32229'>\n\t\t\t\tEn 1959 se cas\u00f3 con Esperanza Mayorga, con quien procre\u00f3 dos hijos. En 1963 se separaron.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon portrait'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/las-ninfas-de-carlos-martinez-rivas\/attachment\/acr917272546201611146\/'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151810\/Acr917272546201611146.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"Carlos Mart\u00ednez Rivas, dibujo\" aria-describedby=\"gallery-1-32230\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151810\/Acr917272546201611146.jpg 150w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151810\/Acr917272546201611146.jpg 600w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151810\/Acr917272546201611146.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151810\/Acr917272546201611146.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151810\/Acr917272546201611146.jpg 96w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-32230'>\n\t\t\t\t\u201cPlanto aqu\u00ed la imagen solamente de dos pechos deseados y un perfil amado sin correspondencia. Reliquias de una vida deshecha\u201d.\n\nCarlos Mart\u00ednez Rivas.\n\nEste texto acompa\u00f1a el dibujo que dedicar\u00eda: \u201cA mi nymfa Melba Paniagua. Para ti: \u00a1cabellos violeta, pura, sonriendo como la miel, Melba! Madrid 1966.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure>\n\t\t<\/div>\n\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Desde su jaula de Altamira padeci\u00f3 lo que quedaba de sus amores plat\u00f3nicos, extermin\u00f3 las pasiones de anta\u00f1o y quiso llevarse solo los recuerdos o las fantas\u00edas de aquellos amores vividos o imaginados.<\/p>\n<p>De Carolina Mallorqu\u00edn se deshizo por medio de un muy gr\u00e1fico exorcismo en un poema del mismo nombre publicado en 1983. Se coloc\u00f3 en la pose de rigor e introduciendo su dedo hasta lo m\u00e1s profundo, la vomit\u00f3 para librarse por siempre de todo lo que llevaba de ella adentro. Ni supo m\u00e1s de ella, ni volvi\u00f3 a dedicarle m\u00e1s letras.<\/p>\n<p>Su amigo, R\u00f3ger Barberena, es uno de los que sigue busc\u00e1ndola. Quiere saber c\u00f3mo est\u00e1, qu\u00e9 hace, si sabe lo que signific\u00f3 para el poeta. Ha llamado a radio Corporaci\u00f3n y ha enviado mensajes al aire con la esperanza de que ella lo escuche y se pongan en contacto. Pero Carolina no responde. Quiz\u00e1 porque ese no es su nombre, sino con el que la bautiz\u00f3 el poeta. Pero lo m\u00e1s seguro es que ella igual nunca escuche la llamada. Vive en San Jos\u00e9, Costa Rica. Desde hace 20 a\u00f1os que se fue y ha regresado solo un par de veces a Granada, con su nueva familia. Seguro tampoco supo que en el 2011 el nombre de su Carlos estuvo en todos lados, que fue \u00e9l con su <em>Insurrecci\u00f3n Solitaria<\/em> el que embebi\u00f3 las calles de poes\u00eda y que seguro muchos de los asistentes se embriagaron como \u00e9l en sus mejores a\u00f1os. \u201cYo tengo guardado el afiche de ese festival de poes\u00eda\u201d, dice con cari\u00f1o la hermana de Carolina. \u201cDon Carlos quiso mucho a mi hermana, seguramente leyeron varios poemas que escribi\u00f3 para ella&#8230;\u201d.<\/p>\n<p>De Nena Barberena nunca pudo o quiso deshacerse, aunque en realidad nunca le perteneciera como \u00e9l hubiera querido. Pablo Centeno incluso quiso conversar con ella, otros tambi\u00e9n se han acercado para saber c\u00f3mo est\u00e1, pero sobre todo conocer lo que solo ellos dos sab\u00edan de esa relaci\u00f3n plat\u00f3nica. Pero do\u00f1a Nena es una mujer de familia que no habla de esos temas, menos del poeta.<\/p>\n<p>\u201cYo estoy fuera de todo eso. Disc\u00falpeme. Compr\u00e9ndame. Ya lo pasado pasado. Yo rezo por \u00e9l, por su alma. Que Dios lo haya perdonado\u201d, dice al otro del tel\u00e9fono con un timbre pausado y tembloroso do\u00f1a Nena Barberena con sus poco m\u00e1s o poco menos de 90 a\u00f1os.<\/p>\n<h4>Carlos y Edipo<\/h4>\n<p>Alejandro Bola\u00f1os Geyer plantea en su libro <em>Grandeza y Tragedia de Carlos Mart\u00ednez Rivas<\/em> (1999), que Mart\u00ednez Rivas padeci\u00f3 desde ni\u00f1o el complejo de Edipo que lo atorment\u00f3 hasta su muerte.<\/p>\n<p>En el libro Bola\u00f1os Geyer desmenuza y analiza conversaciones, textos y poemas del autor para dictar la sentencia psiqui\u00e1trica del amor carnal del poeta hacia su madre, Bertha Rivas Novoa. Seg\u00fan el autor, esto lo har\u00eda sentir culpable e incapaz de amar o compartir su vida plenamente con otras mujeres por el fantasma del deseo por su madre y la idealizaci\u00f3n de la misma como la mujer perfecta e inalcanzable.<\/p>\n<p>\u201cEsta semblanza del insigne poeta y querido amigo Carlos Mart\u00ednez Rivas nace de una vivencia en 1978, en la que Carlos me entreg\u00f3 la llave del s\u00f3tano de su psiquis. Con esa llave descubro que a sus 54 a\u00f1os de edad, en ese s\u00f3tano, reina activo el complejo de Edipo \u2014el amor carnal, incestuoso e inconsciente del ni\u00f1o a la madre y el terror tambi\u00e9n inconsciente a ser castrado por el padre\u2014 que en Carlos, al igual que en William Walker, qued\u00f3 sin resolver\u201d, reza el pr\u00f3logo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carlos Mart\u00ednez Rivas fue genio, ermita\u00f1o y alcoh\u00f3lico. Pero tambi\u00e9n fue amante. 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