{"id":30835,"date":"2013-09-08T09:53:56","date_gmt":"2013-09-08T15:53:56","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=30835"},"modified":"2018-10-03T02:47:43","modified_gmt":"2018-10-03T02:47:43","slug":"cuando-la-ley-asesina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/cuando-la-ley-asesina\/","title":{"rendered":"Cuando la ley asesina"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">La pena de muerte no existe en Nicaragua, pero existi\u00f3. Hasta 1979 los gobiernos permitieron que se matara en nombre de la ley. Aqu\u00ed algunas historias de quienes murieron en manos de la justicia<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por Tammy Zoad Mendoza.<\/strong><\/p>\n<p>\u201c\u00a1Fuego!\u201d El pelot\u00f3n realiza la descarga. Un quejido hace estallar sollozos y gritos de espanto en la muchedumbre. Cuando el humo de la p\u00f3lvora se disipa, se logra ver al hombre que hace unos minutos estaba erguido y apoyado de espaldas a un tronco: ahora cuelga hacia adelante, atado de sus brazos.<\/p>\n<p>1916. Fernando Mena es fusilado en el cementerio de Diriamba por asesinar al doctor Fernando Montiel. 1920. En el cementerio de Granada fusilan a Hilario Silva, \u201cCachimb\u00f3n\u201d, por matar a don Francisco Guti\u00e9rrez. 1930. Francisco Caballero, Julio Cuadra Montenegro y Ram\u00f3n Mayorga Figueroa enfrentan a un pelot\u00f3n de fusilamiento por el asesinato del se\u00f1or Gustavo Pasos Berm\u00fadez.<\/p>\n<p>A hierro mataron y a hierro murieron. En la historia de Nicaragua las leyes tambi\u00e9n se escribieron con sangre. La sangre de quienes pagaron con la vida sus delitos. Desde 1837 hasta 1979 el Estado ten\u00eda derecho de matar a quien infringiera la ley. En esos m\u00e1s de cien a\u00f1os hubo tanto \u201ctreguas\u201d como cap\u00edtulos negros en los que se castig\u00f3 con muerte torciendo un poco la vara de la justicia. Magazine ha recopilado algunos de los casos m\u00e1s emblem\u00e1ticos o escandalosos de las condenas a muerte y fusilamientos en Nicaragua.<\/p>\n<figure id=\"attachment_31880\" aria-describedby=\"caption-attachment-31880\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Acr9172725462016-26483.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-31880\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Acr9172725462016-26483.jpg\" alt=\"El 12 de enero de 1920 la Capilla de las \u00c1nimas en el cementerio de Granada\" width=\"700\" height=\"433\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/07152200\/Acr9172725462016-26483.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/07152200\/Acr9172725462016-26483.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-31880\" class=\"wp-caption-text\">El 12 de enero de 1920 la Capilla de las \u00c1nimas en el cementerio de Granada fue el escenario del fusilamiento p\u00fablico de Hilario Silva, \u201cCachimb\u00f3n\u201d, acusado de asesinato.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 fue por su ubicaci\u00f3n estrat\u00e9gica en las diferentes ciudades o por el riguroso protocolo que exig\u00eda el evento, incluso pudo influir el ambiente sepulcral de su naturaleza; lo cierto es que los cementerios se convirtieron en los principales y perfectos escenarios para las ejecuciones en el siglo pasado.<\/p>\n<p>Los muros del cementerio de Diriamba, por ejemplo, sirvieron como contenci\u00f3n a las balas que no alcanz\u00f3 a recibir Fernando Mena el 30 de junio de 1916.<\/p>\n<p>Mena era un malandr\u00edn granadino que azotaba la zona de Diriamba robando en poblados y caminos. Las autoridades lo persiguieron mucho tiempo hasta que \u00e9l mismo se delat\u00f3 al presentarse a la vela de su v\u00edctima con el reloj que le hab\u00eda quitado luego de asesinarlo, y que adem\u00e1s llevaba grabadas las iniciales que coincid\u00edan con ambos: F.M. Fernando Montiel, su v\u00edctima, era un reconocido juez diriambino.<\/p>\n<p>El d\u00eda de su fusilamiento le llevaron a la celda un litro de aguardiente, cuando hab\u00eda entrado en calor lo condujeron caminando al cementerio. \u201cUn clar\u00edn tocando en cada esquina un l\u00fagubre preg\u00f3n y los tambores tocando la marcha, las campanas de la parroquia con su doble continuo pon\u00edan un ambiente t\u00e9trico en la ciudad\u201d, relata el doctor Edmundo Mendieta, en su art\u00edculo publicado el 20 de junio de 2001 en un diario nacional. No se supo qui\u00e9n dict\u00f3 la sentencia, pero el m\u00e9dico forense fue el doctor Jacinto Alfaro y Jos\u00e9 Gregorio Cuadra, el jefe del pelot\u00f3n del fusilamiento.<\/p>\n<p>Al disparo de los fusiles, cuatro balas lo impactaron. Fernando Mena sucumbi\u00f3. Con el estruendo de los disparos hubo gritos y desmayados, entre ellos ni\u00f1os de varios colegios que hab\u00edan sido obligados a asistir al ajusticiamiento. Era com\u00fan entonces, ya sea por una cruel convocatoria o por la cosquilla de la curiosidad, hacer de estos episodios un evento p\u00fablico que terminaba sobrecogiendo a los presentes. La l\u00f3gica del castigo ejemplar y p\u00fablico permanec\u00eda vigente, la pena de muerte era su mayor expresi\u00f3n desde que la Constituci\u00f3n de 1905, vigente en este caso, reanud\u00f3 la pena para delitos militares graves y delitos atroces de asesinato o robo con v\u00edctimas mortales, como don Fernando Montiel.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>El pelot\u00f3n de fusilamiento lo conformaban los soldados con mejor punter\u00eda. No era un sorteo al azar, por eso varios grupos de militares practicaban tiro al blanco en los patios de sus bases previo al d\u00eda de la ejecuci\u00f3n. El jefe del pelot\u00f3n llamaba a quienes integrar\u00edan las filas que dar\u00edan muerte en nombre de la justicia al cristiano que les pusieran enfrente, atado de manos a un poste, con expresi\u00f3n melanc\u00f3lica y mirada perdida.<\/p>\n<p>El fusilamiento fue desde 1837 \u2014cuando se estableci\u00f3 el primer C\u00f3digo Penal de la Rep\u00fablica de Nicaragua\u2014 el \u00fanico mecanismo oficial para aplicar la pena capital. Ya fuera en Corte marcial o en un Tribunal de justicia el procedimiento para matar al culpable ser\u00eda el mismo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hubo casos en los que las pruebas presentadas por la defensa o los buenos argumentos de la misma le salvaron la vida a varios condenados. Por medio de un decreto de conmutaci\u00f3n el presidente de turno hac\u00eda oficial la rebaja de pena.<\/p>\n<p>\u201cEl Presidente de la Rep\u00fablica, \u00e1 sus habitantes, sabed que el Congreso ha ordenado lo siguiente: El Senado y C\u00e1mara de Diputados de la Rep\u00fablica de Nicaragua, Decretan: Art. \u00fanico. Conm\u00fatesele \u00e1 Tranquilino Rodriguez la pena de muerte, \u00e1 que ha sido condenado, con la de ocho a\u00f1os de presidio. Dado en el sal\u00f3n de sesiones de la C\u00e1mara de Diputados, Managua, marzo 10 de 1866\u201d.<\/p>\n<p>Los indultos no siempre eran relativos al delito y la pena correspond\u00eda seg\u00fan determinara el juez al castigo que deb\u00eda cumplir el reo: tres a\u00f1os de prisi\u00f3n, cinco a\u00f1os de trabajos forzados y, en casos muy excepcionales, el destierro. La mayor\u00eda de conmutaciones eran en casos de homicidio y la condena final a purgar era generalmente de 10 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Pero no a todos se les conced\u00eda la gracia del indulto. No si se trataba de alta traici\u00f3n y menos en el gobierno del general Jos\u00e9 Santos Zelaya.<\/p>\n<p>Zelaya fue implacable en la persecuci\u00f3n y arresto de los sospechosos por la explosi\u00f3n del almac\u00e9n de p\u00f3lvora en el Cuartel Principal de Managua el 16 de abril de 1902. Prisi\u00f3n, exilio y ejecuciones, estas \u00faltimas incluyeron a dos miembros de sus filas.<\/p>\n<p>El general Filiberto Castro y coronel Anacleto Guandique, por sospechas de Zelaya, fueron sometidos a Consejo de Guerra en el que con inmediatez fueron declarados culpables. Las esposas y se\u00f1oras de alta alcurnia intercedieron por los condenados y solicitaron decenas de conmutaciones. Al a\u00f1o siguiente, el 17 de enero a las cinco de la tarde fueron ejecutados por un pelot\u00f3n que habr\u00eda estado a su cargo.<\/p>\n<p>\u201cHoy nadie cree en Nicaragua que el general Filiberto Castro ni el coronel Anacleto Guandique fuesen los autores de aquella terrible explosi\u00f3n. Debe aceptarse como un lamentable error jur\u00eddico\u201d, dir\u00eda en 1940 P\u00edo Bola\u00f1os, secretario personal de Zelaya, en un cap\u00edtulo de sus memorias.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n a los extranjeros se les aplic\u00f3 la pena capital aqu\u00ed. El 16 de noviembre de 1909 Lee Roy Cannon y Leonardo Groce fueron ejecutados por el \u201cdelito de rebeli\u00f3n contra el Estado y Gobierno de Nicaragua\u201d. Fueron arrestados cuando colocaban una mina en el r\u00edo San Juan que har\u00edan explotar al paso de dos vapores que llevaban apoyo a fuerzas del gobierno.<\/p>\n<p>Luego del tribunal militar, fueron trasladados a unas celdas, donde por la noche se despedir\u00edan de su familia mediante cartas. Al d\u00eda siguiente, muy temprano, en el cementerio de El Castillo recibir\u00edan las descargas del pelot\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta ser\u00eda otra raz\u00f3n para que en diciembre de ese a\u00f1o Zelaya recibiera la famosa \u201cNota Knox\u201d, del secretario de Estado de Estados Unidos, Philander Chase Knox, mediante la cual pon\u00eda fin al apoyo de Estados Unidos a su Gobierno. Aunque Zelaya renunciara a la Presidencia d\u00edas m\u00e1s tarde, los juicios sumarios y las ejecuciones tendr\u00edan otro cap\u00edtulo en la historia nacional, con la llegada de Somoza.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u201cDesde el punto de vista moral hay una tendencia mayor de proteger la vida, desde el punto de vista religioso se dice que solo Dios tiene derecho a quitar la vida, y en el plano jur\u00eddico explican que la pena no se resuelve con la muerte porque no hay un escarmiento. Se ve como una venganza de la sociedad contra el autor, elimin\u00e1ndolo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Bayardo Cuadra, historiador.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>En Nicaragua seg\u00fan la Constituci\u00f3n Pol\u00edtica de 1987, T\u00edtulo IV Cap\u00edtulo I, Art. 23: \u201cEl derecho a la vida es inviolable e inherente a la persona humana. En Nicaragua no hay pena de muerte\u201d.<\/p>\n<p>Don Roberto S\u00e1nchez Ram\u00edrez, periodista e historiador, explica que en este art\u00edculo no se habla de abolici\u00f3n, aunque ciertamente se haya dado porque en todas las constituciones anteriores la pena de muerte estaba contemplada. \u201cDurante la dictadura somocista estuvo vigente, pero no estaba debidamente reglamentada. Lo que sucedi\u00f3 es que Somoza se invent\u00f3 la famosa \u2018ley fuga\u2019, as\u00ed purgaban a los presos pol\u00edticos o los prisioneros que representaran un riesgo para \u00e9l. \u2018Se le fusil\u00f3 en intento de fuga\u2019, dec\u00edan cuando aparec\u00edan los muertos\u201d, recuerda S\u00e1nchez.<\/p>\n<p>Constitucionalmente en 1987 se declara que en Nicaragua no hay pena de muerte, aunque ya en 1979, el gobierno revolucionario la hab\u00eda abolido oficialmente con el Estatuto de Derechos y Garant\u00edas de los Nicarag\u00fcenses.<\/p>\n<p>\u201cDesde el punto de vista moral hay una tendencia mayor de proteger la vida, desde el punto de vista religioso se dice que solo Dios tiene derecho a quitar la vida, y en el plano jur\u00eddico explican que la pena no se resuelve con la muerte porque no hay un escarmiento. Se ve como una venganza de la sociedad contra el autor, elimin\u00e1ndolo\u201d, expone el historiador Bayardo Cuadra.<\/p>\n<p>Sin embargo, Cuadra recuerda con claridad que a\u00fan cuando la ley lo autorizaba no era una pr\u00e1ctica com\u00fan, la sociedad siempre ha recriminado su pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>\u201cLos \u00faltimos que fueron ejecutados p\u00fablicamente los condenaron por el asesinato atroz de Gustavo Pasos Berm\u00fadez, en 1930. Fusilaron a los tres asesinos, fue un caso realmente escandaloso en Managua\u201d, se\u00f1ala Cuadra.<\/p>\n<p>Eran Francisco Caballero, Julio Cuadra Montenegro y Ram\u00f3n Mayorga Figueroa, quienes confesaron haber matado a Gustavo Pasos Berm\u00fadez con el prop\u00f3sito de robar el dinero que guardaba en su casa.<\/p>\n<p>El 16 de septiembre de 1930 el juez Luis Pasos Arg\u00fcello orden\u00f3 que 72 horas despu\u00e9s se ejecutara a los reos condenados. Mientras 75 soldados empezaron su entrenamiento en tiro al blanco, los reos recib\u00edan la visita de un par de sacerdotes. Despu\u00e9s intentar\u00edan suicidarse con cuchillas de afeitar, por lo que fueron aislados en celdas independientes, con grilletes en manos y pies, seg\u00fan relatan las cr\u00f3nicas en el diario El Comercio, de la \u00e9poca, y otros art\u00edculos contempor\u00e1neos como el del periodista Jos\u00e9 Antonio Bonilla.<\/p>\n<p>Los fusilamientos eran todo un espect\u00e1culo. En Diriamba, en Granada o en Managua, la gente se congregaba curiosa, organizaban una suerte de ferias de la muerte en la que todos hablaban de los condenados, del muerto y de la familia doliente sin siquiera conocerles, mientras degustaban de las comidas y bebidas que ofrec\u00edan los vendedores ambulantes o los caramancheles que se extend\u00edan por la calle. Unos madrugaban para viajar en tren hasta la ciudad, otros hac\u00edan guardia frente a la prisi\u00f3n para ver salir a los condenados y hasta se observaban ramilletes de gente en los \u00e1rboles buscando mejor visibilidad para no perderse un detalle del fusilamiento.<\/p>\n<p>Aquel 19 de septiembre de 1930, en un costado del Cementerio General de Managua, Francisco Caballero, Julio Cuadra Montenegro y Ram\u00f3n Mayorga Figueroa fueron atados a los postes frente a la Corte, atr\u00e1s de esta, se levant\u00f3 una tarima para los medios y el p\u00fablico que hab\u00eda solicitado un pase especial en la Jefatura de la Polic\u00eda.<\/p>\n<p>Ah\u00ed estaban. Tres hombres con rostros desencajados y mirada sombr\u00eda, vestidos de negro duelo con un c\u00edrculo pintado en el pecho, para que el soldado no perdiera de vista el blanco. A Cuadra le hab\u00eda dado chance de fumarse su \u00faltimo cigarro, Mayorga pidi\u00f3 un trago de \u201clij\u00f3n\u201d pero no pudieron d\u00e1rselo y Caballero se despidi\u00f3 llorando. Luego vendaron a los tres. \u201cListos. Apunten. \u00a1Fuego!\u201d Dos pelotones de fusilamiento, con 12 soldados cada uno, ejecutaron la orden. Los cuerpos se doblaron casi al mismo tiempo, lentamente la sangre empez\u00f3 a chorrear por el suelo. Finalmente los cuerpos dejaron de temblar.<\/p>\n<p>Luego de los disparos la algarab\u00eda se acab\u00f3. Quedaron murmullos y la multitud poco a poco se escurri\u00f3 por las calles de Managua. Fue como una procesi\u00f3n sepulcral en la que dejaban atr\u00e1s a los muertos, mientras unos cuantos recog\u00edan los cuerpos que acaban de pagar su pena.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Aunque el fusilamiento de 1930 es considerado el \u00faltimo dentro del cumplimiento de pena de muerte en el pa\u00eds, hubo otras muertes de condenados bajo la \u201cley fuga\u201d. El caso m\u00e1s emblem\u00e1tico es quiz\u00e1 el de Oliverio Casta\u00f1eda, el elegante abogado guatemalteco que envenen\u00f3 con c\u00e1psulas de estricnina a su esposa y a dos miembros de la familia Gurdi\u00e1n, de Le\u00f3n, en 1933. La historia de Casta\u00f1eda fue incluso inspiraci\u00f3n para la c\u00e9lebre novela del escritor Sergio Ram\u00edrez Mercado.<\/p>\n<p>Oliverio Casta\u00f1eda fue arrestado por la Guardia Nacional, y en las celdas se le ofrece un uniforme militar como camufle para escapar en un jeep, pero era una trampa. Cuando estaba listo para correr la Guardia dispar\u00f3, seg\u00fan testimonio de Agust\u00edn \u201cEl Capi\u201d Pr\u00edo Largaespada en una entrevista concedida a La Prensa en octubre de 2005. \u201cLo llevaron a tirar all\u00e1 en el muro del cementerio San Felipe\u201d.<\/p>\n<p>\u201cOtro crimen famoso fue el del tipo que viol\u00f3 y asesin\u00f3 a una muchacha, un caso horrible. A pesar que no hab\u00eda condena a pena de muerte, hubo una especie de decisi\u00f3n no escrita de que el tipo deb\u00eda morir. Le aplicaron la ley fuga. Lo mataron. Fue por motivos de un crimen\u201d, cuenta don Bayardo Cuadra, refiri\u00e9ndose a la muerte de Pompilio Ortega \u201cEl Chacal de Tacaniste\u201d, en agosto de 1965, condenado por el asesinato de Celina Campos.<\/p>\n<p>\u201cPero tambi\u00e9n se aplicaba por razones pol\u00edticas, la Guardia lo hizo con quienes consideraba sus enemigos peligrosos e igual luego de la revoluci\u00f3n a prisioneros de la Guardia tambi\u00e9n se les aplic\u00f3. Era una pr\u00e1ctica salvaje, pero se dan casos en que la sociedad lo permite y se hace la disimulada\u201d, sostiene Cuadra.<\/p>\n<p>Como el caso de los m\u00e1rtires del 4 de abril de 1954, el grupo de ciudadanos en contra del r\u00e9gimen somocista que conspir\u00f3 en contra de Anastasio Somoza Garc\u00eda y fue descubierto por la Guardia Nacional cuando la emboscada fracas\u00f3. Algunos fueron asesinados al momento de la captura, otros sufrieron torturas en la c\u00e1rcel y luego fueron fusilados bajo la \u201cley fuga\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>El fusilamiento de \u201cCachimb\u00f3n\u201d puede que no sea el \u00faltimo o el m\u00e1s recordado, pero seg\u00fan las noticias y cr\u00f3nicas el Diario Nicarag\u00fcense en enero de 1920, fue uno de los m\u00e1s escandalosos y concurridos de la \u00e9poca.<\/p>\n<p>Hilario Silva \u201cCachimb\u00f3n\u201d y Luis Guti\u00e9rrez \u201cChojito\u201d hab\u00edan asesinado al anciano Francisco Guti\u00e9rrez, conocido zapatero granadino apodado \u201cCalilla\u201d.<\/p>\n<p>La tranquila Granada de aquel entonces no hab\u00eda terminado de reponerse de la noticia de un asesinato atroz, cuando las autoridades dan a conocer la sentencia de \u201cCachimb\u00f3n\u201d. Hubo efervescencia en las opiniones. Muchos lo consideraban un castigo ejemplar y un escarmiento p\u00fablico para evitar m\u00e1s cr\u00edmenes de este tipo. Hubo unos cuantos indignados, otros conservadores en sus juicios y algunos condenando a las autoridades de vengativas. Pero llegado el d\u00eda, en medio de la algarab\u00eda que se arm\u00f3 en cada tren con los visitantes de otros lugares, hubo silencios reflexivos, expresiones de piedad y hasta llanto por la mala suerte de \u201cCachimb\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>\u201cJuzgado de lo Criminal del Distrito, Granada, nueve de enero de 1920. Las nueve y media de la ma\u00f1ana. C\u00famplase, y en vista del telegrama y oficio del se\u00f1or Ministro de Justicia que anteceden, en los que se informa en este despacho que fue denegada por la C\u00e1mara del Senado la conmutaci\u00f3n de la pena de muerte impuesta al reo Hilario Silva (a) \u2018Cachimb\u00f3n\u2019, proc\u00e9dase a la ejecuci\u00f3n, en consecuencia se\u00f1alase 72 fatales horas a cada uno de los reos Hilario Silva (a) \u2018Cachimb\u00f3n\u2019 y Luis Guti\u00e9rrez (a) \u2018Chojito\u2019, para que arreglen sus asuntos espirituales y temporales\u201d . \u201cChojito\u201d se salv\u00f3 a \u00faltima hora mediante conmutaci\u00f3n. \u201cCachimb\u00f3n\u201d enfrent\u00f3 solo al pelot\u00f3n aquel 12 de enero de 1920.<\/p>\n<p>Las campanas de las iglesias anunciaban un luto prematuro. El jolgorio que empezaba en la estaci\u00f3n de ferrocarriles de Granada iba adquiriendo un tono melanc\u00f3lico a medida que la procesi\u00f3n avanzaba por las calles. \u201cNo toda esa concurrencia iba armada del esp\u00edritu que ped\u00eda la tristeza del acto, sino que muchos pasaban por las calles entre risas y como animados de una curiosidad odiosa\u201d, reza el art\u00edculo del Diario Nicarag\u00fcense. Adem\u00e1s de los curiosos, los vendedores desplegaron sus tramos por las calles y con pregones animaban a la multitud a comprar mientras esperaban el acto p\u00fablico.<\/p>\n<p>El juez vestido de negro luto, lleg\u00f3 en carro al Cuartel de La P\u00f3lvora para trasladar a Silva al Cementerio de Granada. Silva se despidi\u00f3 con parsimonia de sus compa\u00f1eros de prisi\u00f3n, que lloraban al darle la mano. En el trayecto \u201cCachimb\u00f3n\u201d alcanz\u00f3 a fumar un cigarrillo mientras escuchaba con la mirada perdida las palabras del sacerdote.<\/p>\n<p>Entr\u00f3 al cementerio por la puerta principal y hasta bajar del auto not\u00f3 la muchedumbre que hab\u00eda convocado su muerte. Frente a \u00e9l una trinchera de sacos de arena se levantaba en las grader\u00edas de la Capilla de las \u00c1nimas. Al centro un banco de madera lo esperaba.<\/p>\n<p>No le molest\u00f3 la multitud, pero s\u00ed la cantidad de fot\u00f3grafos que estaban al acecho para grabar el momento de su muerte. \u201cNo, no, no lo permito yo\u201d, alcanz\u00f3 a decir y el juez hizo que se retiraran las c\u00e1maras. El gent\u00edo estaba agitado, ansioso, tenso, m\u00e1s de lo que parec\u00eda estar \u201cCachimb\u00f3n\u201d, sentado en el banquillo.<\/p>\n<p>\u201cPreparen&#8230;\u201d, dijo el oficial. \u201cCachimb\u00f3n\u201d pidi\u00f3 no ser vendado, ni amarrado. Alcanz\u00f3 a levantar su mano derecha al cielo. Cerr\u00f3 los ojos. \u201c\u00a1Fuego!\u201d Tres tiros le desgarraron el pecho. Su tronco se dobl\u00f3 hacia adelante y los doctores corrieron para revisar sus signos vitales. No ten\u00eda. Hab\u00eda muerto.<\/p>\n<p>Por susto, luto o conmiseraci\u00f3n la gente guard\u00f3 silencio un momento, fue entonces m\u00e1s evidente la escena de los soldados que secaban sus l\u00e1grimas luego de cumplir su misi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cTermin\u00f3 el espect\u00e1culo, todos a sus casas\u201d, orden\u00f3 un oficial mientras avanzaba el cord\u00f3n policial tratando de evacuar a la gente que abarrot\u00f3 el cementerio. Frente a la Capilla de las \u00c1nimas unos conocidos de la familia recog\u00edan el cad\u00e1ver de \u201cCachimb\u00f3n\u201d para envolverlo en una frazada y llev\u00e1rselo en andas a su familia que lo espera en casa.<\/p>\n<h4>C\u00f3mo se mata en nombre de la justicia<\/h4>\n<ul>\n<li>Lapidaci\u00f3n. Es un medio de ejecuci\u00f3n con participaci\u00f3n colectiva, los asistentes tiran piedras al acusado hasta matarlo. Fue una pena elegida para casos de adulterio. En la actualidad en pa\u00edses de \u00c1frica o pa\u00edses musulmanes de corte radical la practican.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Horca. Colgar al condenado de una soga hasta provocar la asfixia es un m\u00e9todo de vieja data, incluso los persas lo usaban. En la India, Ir\u00e1n y Jap\u00f3n su pr\u00e1ctica es vigente.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Decapitamiento. En Roma y Francia se eleg\u00eda para las ejecuciones de personalidades importantes, se consideraba digna, r\u00e1pida y menos dolorosa. Arabia Saudita, Ir\u00e1n e Irak utilizan este m\u00e9todo con sables o espadas.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>C\u00e1mara de gas. Su uso inici\u00f3 en la Segunda Guerra Mundial por el r\u00e9gimen nazi. En cuartos subterr\u00e1neos o galerones eran confinados miles de reclusos que permanec\u00edan encerrados hasta asfixiarse con mon\u00f3xido de carbono u otras sustancias t\u00f3xicas. Posteriormente en algunos pa\u00edses como EE. UU se elaboraron c\u00e1maras individuales para aplicar la pena de muerte en ellas.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Silla el\u00e9ctrica. Su uso inici\u00f3 en el siglo XIX, sobre todo en Estados Unidos. El reo era sentado y amarrado, se le colocaban terminales que conducir\u00edan una corriente inicial de dos mil voltios que bajar\u00eda gradualmente hasta que este muriera. Est\u00e1 fuera de uso.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Fusilamiento. Este m\u00e9todo se aplic\u00f3 inicialmente en tiempos de guerra, sobre todo por Cortes militares. Se populariz\u00f3 como mecanismo de aplicaci\u00f3n de pena de muerte y se usa en Oriente Medio.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Inyecci\u00f3n letal. Es el m\u00e1s reciente y vigente m\u00e9todo de ejecuci\u00f3n, sugerido por un m\u00e9dico neoyorquino en 1888 aduciendo que era m\u00e1s barato que la horca. Se usa en Estados Unidos, donde est\u00e1 vigente la pena de muerte. Consiste en administrar v\u00eda intravenosa tres sustancias al reo: una droga anest\u00e9sica, otra paralizante y finalmente un t\u00f3xico.<\/li>\n<\/ul>\n<h4>Condenas a nicas<\/h4>\n<p>En enero de 1991 inici\u00f3 en Miami el juicio por asesinato en contra de los hermanos nicarag\u00fcenses Douglas Mart\u00edn y Denis Javier Escobar Blanco, conocidos como \u201cLos Lobitos\u201d. En febrero de ese a\u00f1o los hermanos Escobar Blanco fueron declarados culpables por asesinar al oficial V\u00edctor Estefan en marzo de 1988 y se les condena a pena de muerte.<\/p>\n<p>En 1997 la Corte de Florida anula el juicio anterior porque ambos se acusan mutuamente y les abre un nuevo juicio independiente. Actualmente ni Douglas ni Javier han sido juzgados nuevamente, y aunque no tienen condena a pena de muerte, de resultar culpables en un nuevo juicio es posible que esta condena se vuelva a imponer. De ser as\u00ed, recibir\u00edan la inyecci\u00f3n letal, m\u00e9todo usado en Miami para cumplir al pena capital. Aunque sean declarados inocentes en este caso, deber\u00e1n cumplir cadena perpetua por provocar un tiroteo con oficiales en California.<\/p>\n<p>Bernardo Ab\u00e1n Tercero, de Chinandega, fue sentenciado a pena de muerte en el 2000, en Texas, EE. UU. por la muerte de Robert Keith Berger, durante el asalto a una lavander\u00eda.<\/p>\n<p>Lleva 13 a\u00f1os en el pabell\u00f3n de la muerte y aunque su ejecuci\u00f3n no ha sido programada, el reo comunic\u00f3 al Centro Nicarag\u00fcense de Derechos Humanos (Cenidh) su temor de que en cualquier momento se hiciera efectiva esta pena. La Procuradur\u00eda General de la Rep\u00fablica (PGR), en representaci\u00f3n del Estado de Nicaragua, anunci\u00f3 que velar\u00e1 por el bienestar del nicarag\u00fcense que permanece en la Unidad Allan B. Polunsky, una prisi\u00f3n del Departamento de Justicia Criminal de Texas en West Livingston.<\/p>\n<p>En abril la Comisi\u00f3n Interamericana de Derechos Humanos otorg\u00f3 medidas cautelares a favor de Bernardo Ab\u00e1n Tercero, adem\u00e1s de solicitar investigaci\u00f3n a la presunta violaci\u00f3n de derechos en la Declaraci\u00f3n Americana. La Comisi\u00f3n solicit\u00f3 a EE. UU. abstenerse de ejecutar la pena capital hasta que analicen las peticiones.<\/p>\n<figure id=\"attachment_31879\" aria-describedby=\"caption-attachment-31879\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Acr9172725462016-9528.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-31879\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Acr9172725462016-9528.jpg\" alt=\"Douglas y Denis Escobar, \u201cLos Lobitos\u201d\" width=\"700\" height=\"888\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/07152201\/Acr9172725462016-9528.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/07152201\/Acr9172725462016-9528.jpg 236w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-31879\" class=\"wp-caption-text\">Douglas y Denis Escobar, \u201cLos Lobitos\u201d, en una imagen reciente tomada por Al D\u00edaz, del Miami Herald. Cortes\u00eda<\/figcaption><\/figure>\n<p>*Agradecimiento a la colaboraci\u00f3n de Sergio Cuarezma Ter\u00e1n, experto en Derecho Penal, y al Instituto de Historia de Nicaragua y Centroam\u00e9rica (IHNCA).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La pena de muerte no existe en Nicaragua, pero existi\u00f3. Hasta 1979 los gobiernos permitieron que se matara en nombre de la ley. Aqu\u00ed algunas historias de quienes murieron en manos de la justicia<\/p>\n","protected":false},"author":46,"featured_media":31881,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[1654],"class_list":["post-30835","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes","tag-historia-de-nicaragua"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30835","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/46"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30835"}],"version-history":[{"count":12,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30835\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":44781,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30835\/revisions\/44781"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/31881"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30835"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30835"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30835"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}