{"id":30843,"date":"2013-09-08T08:42:52","date_gmt":"2013-09-08T14:42:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=30843"},"modified":"2020-10-02T16:33:22","modified_gmt":"2020-10-02T22:33:22","slug":"polizones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/polizones\/","title":{"rendered":"Polizones"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Eran tiempos de guerra. Tres j\u00f3venes nicarag\u00fcenses intentan huir hacia Miami en un barco de tripulaci\u00f3n coreana que zarp\u00f3 desde Costa Rica. Nunca llegaron a ese destino y, en cambio, vivieron un periplo en el que estuvieron a punto de morir y del que regresar\u00edan solo tres a\u00f1os m\u00e1s tarde<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por Fabi\u00e1n Medina<\/strong><\/p>\n<p>Para cuando comienza esta historia, contras y sandinistas comenzaban negociaciones con vistas a ponerle fin a la guerra civil que desangraba a Nicaragua. Ya eran ocho a\u00f1os de combates ininterrumpidos. La mitad del presupuesto del pa\u00eds se destinaba a la guerra, unas 50 mil personas hab\u00edan muerto y millares de j\u00f3venes hu\u00edan del pa\u00eds para evitar el reclutamiento al Servicio Militar que los meter\u00eda de cabeza en esa guerra, que, a pesar de las conversaciones que se desarrollaban en la comunidad fronteriza de Sapo\u00e1, nadie esperaba que terminara pronto.<\/p>\n<p>Comenzaba la Semana Santa de 1988, y el 26 de marzo, el Diario La Prensa titulaba en su portada: \u201cCacer\u00eda de j\u00f3venes recrudece en el norte\u201d.<\/p>\n<p>Para esos d\u00edas, los hermanos Norman y Lenar Moreno, y su primo Juan Ram\u00f3n (Moncho) Osegueda, merodeaban por Puerto Lim\u00f3n, Costa Rica, embarrados de aceite negro, malolientes y hambrientos, con la intenci\u00f3n de colarse furtivamente en alguno de los barcos que zarpaba de ese puerto rumbo a Miami. Llevaban dos semanas ya deambulando por el puerto y estaban a punto de desistir de su idea, porque siempre aparec\u00eda alg\u00fan obst\u00e1culo que les imped\u00eda tomar el barco en el cual, seg\u00fan ellos, ir\u00edan a cumplir su \u201csue\u00f1o americano\u201d. Una vez ser\u00eda porque hab\u00eda mucha vigilancia, otra porque el barco no ten\u00eda escalera y atrac\u00f3 a mucha distancia del muelle y las m\u00e1s de las veces porque ninguno de los barcos que llegaban iba directamente a Miami.<\/p>\n<p>Para los tres j\u00f3venes, el viaje deb\u00eda ser directo a Miami. Viajar en un buque que haga escala en otro pa\u00eds los expon\u00eda a ser devueltos a Nicaragua antes de llegar a su destino si los descubrieran. Y el viaje a Miami, les hab\u00edan dicho, dura tres d\u00edas y es lo que calculaban que pod\u00edan resistir, escondidos en alg\u00fan hueco del barco, sin comer ni beber nada durante ese tiempo.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Al\u00edstense que hoy es el d\u00eda! \u2014les anunci\u00f3 el 24 de marzo el coyote que, a cambio de 500 d\u00f3lares por cabeza, les subir\u00eda furtivamente al barco que los llevar\u00eda a Miami. Solo lo conoc\u00edan como Matamoros.<\/p>\n<p>Esa tarde de Jueves Santo subieron sigilosos, uno a uno, al buque Boe Strait, con bandera de Bahamas, y tripulaci\u00f3n coreana. El guarda de la entrada se hizo de la vista gorda gracias al soborno que previamente Matamoros hab\u00eda entregado. Iban alegres, a pesar que, seg\u00fan sus c\u00e1lculos, les esperaban 72 horas sin comer ni beber. Ya ve\u00edan a sus familiares de Miami esper\u00e1ndolos en el muelle y gozando de la buena vida que por la guerra su pa\u00eds les negaba.<\/p>\n<p>Sin embargo, en realidad, estaban subiendo a lo que ser\u00eda la peor pesadilla de su vida. Nunca llegar\u00edan a su destino. Pronto estar\u00edan a punto de morir. Y comenzar\u00edan de esta forma un periplo que los llevar\u00eda por varios pa\u00edses y del cual solo podr\u00edan regresar tres a\u00f1os m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Los hermanos Moreno y el primo Moncho hab\u00edan llegado a Costa Rica en distintos momentos, huyendo de la guerra y el reclutamiento al Servicio Militar. Eran agricultores de La Trinidad, Estel\u00ed, y sus familias hab\u00edan llevado durante d\u00e9cadas una vida apacible dedicada al pastoreo y los cultivos. La guerra cambi\u00f3 todo. A Norman le lleg\u00f3 la orden de presentarse a cumplir el Servicio Militar en 1985, cuando ten\u00eda 20 a\u00f1os, y trataba de estudiar en la universidad. A Moncho, de 22 a\u00f1os, lo echaron preso bajo la acusaci\u00f3n de colaborar con los guerrilleros contrarrevolucionarios que llegaban a la finca de sus padres. Ambos se fueron por veredas a Costa Rica. Lenar, el menor de todos, ten\u00eda ya un a\u00f1o de estar cumpliendo su Servicio Militar en Mulukuk\u00fa, cuando desert\u00f3 y se uni\u00f3 a sus parientes, en 1987.<\/p>\n<p>En Costa Rica sobreviv\u00edan trabajando como peones en fincas, y buscaban la forma de llegar al lugar donde les podr\u00edan dar asilo pol\u00edtico en su calidad de desertores del Servicio Militar y donde consideraban estaba la buena vida: Miami. Al menos dos grupos de familiares ya hab\u00edan llegado all\u00e1 como polizones en los barcos cargueros que zarpan de Puerto Lim\u00f3n, Costa Rica, y les daban los detalles del viaje: es duro, se trata de pasar escondidos 72 horas, sin alimentos ni bebida, a veces en temperaturas extremas, y bajo el riesgo de que los descubran y, seg\u00fan la tripulaci\u00f3n, los traten con consideraci\u00f3n y los entreguen a las autoridades en el puerto estadounidense o los maltraten, devuelvan e, incluso, seg\u00fan algunas noticias que corr\u00edan, los echen al mar para deshacerse de la carga indeseable.<\/p>\n<p>En este punto es importante explicar que la mayor\u00eda de legislaciones portuarias del mundo establecen fuertes multas a los buques que lleven polizones, por lo que los barcos extreman los cuidados para evitar los pasajeros furtivos y se molestan mucho cuando los descubren.<\/p>\n<p>Los j\u00f3venes nicarag\u00fcenses no se deten\u00edan mucho en las advertencias y m\u00e1s bien le\u00edan embelesados las cartas de sus primos donde les contaban la buena vida que llevaban en Estados Unidos, y les brillaron los ojos cuando les dieron la clave para lograrlo: un coyote de Puerto Lim\u00f3n, al que llamaban Matamoros, hac\u00eda esos trabajitos por 500 d\u00f3lares por poliz\u00f3n que montara.<\/p>\n<p>Vendieron todo lo que ten\u00edan, renunciaron a sus trabajos, consiguieron otro dinero con remesas familiares desde Miami y as\u00ed llegaron a Puerto Lim\u00f3n, donde vagabundearon durante dos semanas a la espera del barco que les indicar\u00eda Matamoros. Com\u00edan poco, dorm\u00edan bajo los camiones, y hed\u00edan por la falta de ba\u00f1o, la ropa sin cambiar y el aceite que se echaban para parecer mec\u00e1nicos y despistar a los guardas. Una vez, incluso, los echaron a medianoche de la pensi\u00f3n donde se hab\u00edan alojado debido a las quejas de los otros hu\u00e9spedes por el hedor que sal\u00eda del cuarto una vez que se quitaban los zapatos para dormir. \u201cV\u00e1yanse por favor\u201d, les pidi\u00f3 firme la due\u00f1a.<\/p>\n<p>A su manera, Matamoros cumpli\u00f3. El Boa Strait zarp\u00f3 en la noche del 24 de marzo de 1988 llevando como polizones a los tres j\u00f3venes nicarag\u00fcenses, y a un costarricense, Guillermo Solano, quien se uni\u00f3 al grupo en el \u00faltimo momento.<\/p>\n<p>En el escondrijo donde se colocaron, la oscuridad era total. La sed, el calor y la inmovilidad los atormentaba. A los tres d\u00edas, cuando estaban por desfallecer, la luz de una linterna les golpe\u00f3 en la cara. A duras penas distinguieron dos rostros orientales que los observaban asustados y se alegraron porque pensaban que ya terminaba el sufrimiento. Se alegraron incluso cuando vieron a un grupo mayor de marineros coreanos que se cuadraban en posici\u00f3n de kung-fu armados de tubos y cuchillos mientras daban gritos incomprensibles.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Los hermanos Moreno viven ahora en Muy Muy, y el primo Moncho en La Trinidad. Regresaron en 1991 a Nicaragua. Aprendieron a hablar portugu\u00e9s. Lenar se cas\u00f3 con una brasile\u00f1a, con la que ha procreado tres hijos. Y escribi\u00f3 un libro que se public\u00f3 originalmente en portugu\u00e9s, en Brasil, sobre las vicisitudes que vivieron despu\u00e9s que los marineros coreanos los descubrieran hace 25 a\u00f1os escondidos en aquella bodega.<\/p>\n<p>\u201cCuando salimos de la bodega, toda la tripulaci\u00f3n nos esperaba. A medida que \u00edbamos saliendo nos agarraban de la camisa para que nos sent\u00e1ramos. Era como la una de la tarde. No aguant\u00e1bamos los rayos solares sobre nuestros rostros y nos cubr\u00edamos con las manos porque nos ard\u00edan los ojos y nos sacaban l\u00e1grimas. Nos quitaron 717 d\u00f3lares que llev\u00e1bamos y al tico, Guillermo, le quitaron un cord\u00f3n de oro\u201d, relata Lenar.<\/p>\n<p>Los coreanos les gritaban excitados algunos y furiosos otros, como si los desmadejados muchachos pudieran representar alg\u00fan peligro para ellos. Los j\u00f3venes hac\u00edan se\u00f1as que les dieran de comer y beber algo, pues ya ten\u00edan unas 72 horas sin alimentos ni agua, pero solo recib\u00edan gritos y amenazas.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Santa Mar\u00eda! \u2014es la \u00fanica expresi\u00f3n que lograban reconocer entre la vocingler\u00eda, y siempre que alguien la pronunciaba iba acompa\u00f1ada de gestos con las manos como de \u201cecharlos al mar\u201d para que se los comieran los tiburones. Al poco tiempo lleg\u00f3 el capit\u00e1n del barco, calm\u00f3 a la excitada tripulaci\u00f3n y orden\u00f3 que los llevaran a una peque\u00f1a habitaci\u00f3n, un ba\u00f1o abandonado, de unos dos metros cuadrados, donde para su desgracia no sal\u00eda una gota de agua de los grifos y hac\u00eda un calor infernal por estar al lado del cuarto de m\u00e1quinas.<\/p>\n<p>\u201cPoco a poco sentimos aquel vapor caliente que quedaba preso en aquel cub\u00edculo. Nos imaginamos que los coreanos nos hab\u00edan metido en aquel lugar para que nos muri\u00e9ramos asfixiados y verse libres de nosotros, porque una vez muertos nos tiraban al agua y la historia terminaba. Empezamos a pedir auxilio. Grit\u00e1bamos todos juntos para que el grito tuviera m\u00e1s fuerza\u201d, a\u00f1ade Lenar.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de varias horas sin agua y ahora sin aire, sienten que van a morir. \u201cNos arrodillamos los cuatro, en c\u00edrculo de oraci\u00f3n. Le pedimos a Dios un milagro. Le prometimos servirle si nos salv\u00e1bamos, porque \u00e9ramos bastante libertinos, nos gustaban los tragos\u201d, relata. \u201cY cuando terminamos de orar, la mano de Dios, nos llegan a abrir la puerta creyendo que ya estamos muertos y se asustan al vernos vivos\u201d.<\/p>\n<p>En ese momento estaban llegando al puerto. Al verlos desfallecidos en sus sudores, les tiran baldes de agua fr\u00eda y por primera vez les dan agua para beber. Comida no.<\/p>\n<p>\u201cNos sacaron del cuarto. Entre ellos se hac\u00edan se\u00f1as que nos echaran al mar, nos met\u00edan la cabeza en el balde con agua y nos pateaban. Ah\u00ed fue cuando lleg\u00f3 el capit\u00e1n y les dijo que pararan. Parece que era buena gente. Yo creo que si no ha llegado el capit\u00e1n nos hubieran echado al mar\u201d, dice Norman.<\/p>\n<p>Los llevaron a otro cuarto. Era una sala de reuniones, con mejores condiciones. Ten\u00eda una mesa larga y dos sillas, pero todo estaba empernado. Hab\u00eda una ventana y desde ah\u00ed los polizones pod\u00edan ver el agua. \u201cNos amarraron a los cuatro con cables de pies y manos, y nos mancornaron unos con otros. Nos dijeron que si est\u00e1bamos gritando nos iban a matar. El tico les dijo: \u00bfQu\u00e9 les pasa? \u00bfAcaso somos caballos? Y uno de ellos le dio con un tubo y le raj\u00f3 la cabeza\u201d, relata Norman.<\/p>\n<p>Ese d\u00eda el barco lleg\u00f3 al puerto, no de Miami como los nicas cre\u00edan y donde los esperaban sus familiares, sino a Tampa, Florida. Ah\u00ed es donde se pierde el contacto con la familia y pasan a ser \u201cdesaparecidos\u201d.<\/p>\n<p>En cuesti\u00f3n de horas, el Boe Strait se carg\u00f3 con fertilizante, mientras los polizones esperaban impotentes y maniatados, y en la madrugada zarp\u00f3. En ese momento, los sacaron a la plataforma del barco para que divisaran la ciudad que se alejaba. Al d\u00eda siguiente, los desamarraron y les permitieron andar libres por cierta parte de la plataforma. \u201cDelegaron a uno que se hiciera cargo de nosotros. Era el que se ve\u00eda m\u00e1s malo de todos, y se manejaba con un cuchill\u00f3n y un tubo\u201d, dice Lenar. Pero hab\u00eda otro marinero coreano que era \u201cbuena gente\u201d y por medio de se\u00f1as intentaba comunicarse con ellos y parecer amigable. Es a trav\u00e9s de este marinero \u201cbuena gente\u201d que logran saber el pa\u00eds al que se dirig\u00edan ahora y el tiempo que durar\u00e1 este viaje: Colombia, siete d\u00edas.<\/p>\n<figure id=\"attachment_32310\" aria-describedby=\"caption-attachment-32310\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/163099-1.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-32310 size-full\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/163099-1.jpg\" alt=\"mientras estaban en Brasil.\" width=\"700\" height=\"893\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151725\/163099-1.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151725\/163099-1.jpg 235w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151725\/163099-1.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-32310\" class=\"wp-caption-text\">Los hermanos Norman y Lenar Moreno, y el primo Juan Ram\u00f3n Osegueda, mientras estaban en Brasil.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>El 11 de abril de 1988, el <em>Diario del Caribe<\/em>, de Colombia, informaba que \u201ccuatro polizones, tres de Nicaragua y uno de Costa Rica, escaparon de una embarcaci\u00f3n coreana procedente de Tampa, Estados Unidos, que lleg\u00f3 ayer a Barranquilla\u201d.<\/p>\n<p>La noticia caus\u00f3 revuelo en el puerto. Cuatro sujetos demacrados y barbudos hab\u00edan sido llevados a las oficinas de Polic\u00eda Portuaria despu\u00e9s de haber sido rescatados del buque Boe Strait, donde los ten\u00edan secuestrados.<\/p>\n<p>Hasta ese momento, los polizones hab\u00edan cumplido 17 d\u00edas en los que solo hab\u00edan comido un huevo entre los cuatro, un poco de pan, y una manzana cada uno. El huevo se los llev\u00f3 el marinero coreano \u201cbuena gente\u201d, como al d\u00e9cimo d\u00eda del embarque. Y las manzanas se las dio el capit\u00e1n, una a cada uno, cuando los fam\u00e9licos j\u00f3venes lo abordaron pidi\u00e9ndole comida mientras este hac\u00eda ejercicios en la cubierta del barco. \u201cLas quijadas estaban duras. No pod\u00edamos morder la manzana. Est\u00e1bamos como ensarrados. Como a los 12 d\u00edas volvi\u00f3 a llegar el chinito con un pan mohoso. Le quitamos lo verde y nos lo comimos\u201d, cuenta Lenar.<\/p>\n<p>Los polizones eran un espectro caminando a rastras por la cubierta. La mayor parte del tiempo ni pod\u00edan caminar y pasaban tirados en la mesa y las sillas. Ten\u00edan alucinaciones y el est\u00f3mago pegado al espinazo.<\/p>\n<p>Supieron que iban a llegar a un puerto cuando notaron que la tripulaci\u00f3n retom\u00f3 las medidas de seguridad con ellos. Los recluyeron nuevamente en la habitaci\u00f3n y reforzaron la ventana con cables de acero.<\/p>\n<p>La nota del <em>Diario del Caribe<\/em> da cuenta que \u201cel jueves siete de abril la embarcaci\u00f3n coreana hizo su arribo a Colombia por el puerto de Santa Marta. All\u00ed permaneci\u00f3 d\u00eda y medio y sigui\u00f3 hasta esta capital. (\u2026) A las cinco de la tarde lo cuatro j\u00f3venes retenidos en uno de los camarotes de la nave comenzaron a forzar una de las escotillas que al final logr\u00f3 ser abierta\u201d.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Somos de Nicaragua y nos tienen secuestrados! \u2014gritaban cuando supieron que estaban en un puerto\u2014. Somos tres nicarag\u00fcenses y un costarricense y no estamos muriendo de hambre, por favor ay\u00fadennos.<\/p>\n<p>\u201cLos vamos a rescatar\u201d, oyeron que les dijo una voz en espa\u00f1ol, por fin.<\/p>\n<p>\u201cO\u00edamos los mazos y nosotros alegres ya. Nos dec\u00edamos que no hici\u00e9ramos bulla porque hab\u00eda marineros cerca. Para ese momento ya nosotros no nos pod\u00edamos poner de pie casi\u201d, cuenta Norman. Sin embargo, de repente se hizo silencio y ya no se oy\u00f3 m\u00e1s el mazo y \u201cnos empezamos a preocupar porque ese barco pod\u00eda descargar r\u00e1pido y zarpar qui\u00e9n sabe para d\u00f3nde. \u00c1frica, Asia\u2026 Era el momento de viv\u00edamos o mor\u00edamos\u201d.<\/p>\n<p>Decidieron hacer un esfuerzo propio e inveros\u00edmil para abrir la escotilla. Comenzaron a usar los cuchillos y tenedores que les llev\u00f3 el coreano con el huevo. Cortaron el pl\u00e1stico que cubr\u00eda el cable, y luego con los tenedores fueron quitando hilo por hilo, en un trabajo de d\u00edas, hasta liberar los pernos que sujetaban la ventana. Por la ventana de apenas unos 30 cent\u00edmetros de di\u00e1metro, y amarrado de un mecate echaron al costarricense, quien se ofreci\u00f3 para salir de primero y dar aviso a las autoridades. Los riesgos de morir en la operaci\u00f3n eran altos por la altura del tama\u00f1o de un poste de luz desde el que deb\u00edan descender y porque, una vez en el agua hab\u00eda que nadar unos cien metros para llegar a la orilla. Poco despu\u00e9s del tico, le sigui\u00f3 Lenar, pero cuando este lleg\u00f3 a la orilla ya ven\u00eda el costarricense con cuatro polic\u00edas al rescate.<\/p>\n<p>Parec\u00eda este el final feliz de la historia. Sin embargo, pocas horas m\u00e1s tarde, los desafortunados polizones estar\u00edan siendo regresados al mismo barco y llevados a otro destino. Esta vez, Brasil.<\/p>\n<p>En Barranquilla, el grupo fue llevado a las celdas del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), donde si bien recibieron un buen trato \u2014comieron, ba\u00f1aron y descansaron, dieron entrevista a los medios\u2014, decidieron que no pod\u00edan permanecer en el pa\u00eds y deb\u00edan regresar al barco del que hab\u00edan escapado. En las afueras de la delegaci\u00f3n se hab\u00eda congregado una muchedumbre solidaria, que reclam\u00f3, y algunas lloraron, cuando los polic\u00edas armados de fusiles llevaban a los muchachos al puerto. Anochec\u00eda en Barranquilla cuando los cuatro subieron de nuevo al Boe Strait, que pronto estar\u00eda saliendo para Brasil.<\/p>\n<p>Las condiciones, sin embargo, hab\u00edan cambiado ya. La polic\u00eda colombiana oblig\u00f3 al capit\u00e1n del barco a firmar un documento en el que se responsabilizaba por la vida de los cuatro polizones, hab\u00eda obligado que se les devolviese el dinero y las pertenencias que les hab\u00edan quitado, y hab\u00edan logrado comprar una bolsa de v\u00edveres. Antes de zarpar, el consulado costarricense reclam\u00f3 a Guillermo Solano y quedaron solo los tres nicarag\u00fcenses en el barco. Aunque los coreanos les quitaron luego los v\u00edveres comprados, recib\u00edan con regularidad algunas raciones de alimentos.<\/p>\n<p>A los nueve d\u00edas de viaje, estaban en el puerto Bel\u00e9n-Par\u00e1, donde ya los esperaba la polic\u00eda brasile\u00f1a. Otra vez parec\u00eda que estaba terminando la historia. Lloraron mientras se alejaban del barco en la lancha de la Polic\u00eda. Luego ser\u00edan deportados a Costa Rica, les dijeron. La deportaci\u00f3n qued\u00f3 fijada para el 2 de mayo.<\/p>\n<p>La ruta a seguir en avi\u00f3n era del aeropuerto de Bel\u00e9n a Manaus, de Manaus a Panam\u00e1 y de Panam\u00e1 a Cosa Rica. Siempre escoltados por polic\u00edas. Llegaron hasta Panam\u00e1. En este pa\u00eds las autoridades de Migraci\u00f3n no los dejaron bajar del avi\u00f3n para ir a Costa Rica, por una raz\u00f3n legal: ellos eran nicarag\u00fcenses y no ten\u00edan documentaci\u00f3n para permanecer en Costa Rica. Fueron regresados a Brasil, donde permanecer\u00edan tres meses en prisi\u00f3n, para finalmente obtener el asilo pol\u00edtico que les permiti\u00f3 trabajar, y a uno de ellos hasta casarse en ese pa\u00eds.<\/p>\n<p>En alg\u00fan momento, la Embajada de Nicaragua reclam\u00f3 a los compatriotas, pero ellos se negaron a regresar al pa\u00eds del que hu\u00edan.<\/p>\n<p>\u2014Por favor, no nos regresen a Nicaragua, ah\u00ed somos muertos porque somos desertores \u2014imploraron a las autoridades.<\/p>\n<figure id=\"attachment_32311\" aria-describedby=\"caption-attachment-32311\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/163099-2.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-32311 size-full\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/163099-2.jpg\" alt=\"En la gr\u00e1fica, la nota del Diario del Caribe publicada el 11 de abril de 1988.\" width=\"700\" height=\"686\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151723\/163099-2.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151723\/163099-2.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151723\/163099-2.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151723\/163099-2.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151723\/163099-2.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-32311\" class=\"wp-caption-text\">La noticia de los polizones nicarag\u00fcenses que llegaron a Barranquilla, Colombia, fue recogida por varios medios de ese pa\u00eds. En la gr\u00e1fica, la nota del <em>Diario del Caribe<\/em> publicada el 11 de abril de 1988.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Ahora hay una familia Moreno Aragao en Muy Muy, Matagalpa. Tienen hijos. Nubia Aragao conoci\u00f3 a Lenar Moreno luego que el nicarag\u00fcense llegara a dar su testimonio a la Iglesia Adventista del S\u00e9ptimo D\u00eda de Bel\u00e9n, donde ella asist\u00eda. Ten\u00eda 17 a\u00f1os para entonces.<\/p>\n<p>\u201cTodo mundo quer\u00eda escuchar esa historia, porque en Brasil no hay muchas historias como esa. La gente se conmovi\u00f3 mucho\u201d, dice Nubia Aragao. Contando esta historia es que Lenar lleg\u00f3 a casa de los Aragao y comenz\u00f3 el noviazgo con Nubia. Al a\u00f1o se casaron.<\/p>\n<p>Esta historia termina cuando do\u00f1a Violeta Barrios de Chamorro derrota a Daniel Ortega en las elecciones de febrero de 1990. La guerra comienza a desmontarse. El Servicio Militar es abolido. Y los exiliados comienzan a regresar. Norman Moreno vio en Bel\u00e9n, Brasil, un peri\u00f3dico que anunciaba lo que cre\u00edan imposible: el fin del gobierno sandinista.<\/p>\n<p>Los tres polizones regresaron a Nicaragua en 1991. Lenar, de 20 a\u00f1os; Len\u00edn, de 13, y Renato, de 6 meses, todos Moreno Aragao existen, parad\u00f3jicamente, por el drama que les toc\u00f3 vivir a estos tres j\u00f3venes nicarag\u00fcenses hace 25 a\u00f1os. Un drama que Lenar Moreno relat\u00f3 minuciosamente en un libro y que los tres ellos acostumbran contar en las ruedas familiares. Entre chistes. Y, de vez en cuando, una que otra l\u00e1grima.<\/p>\n<h4>Cuatro j\u00f3venes y un destino<\/h4>\n<p>En 1990, Lenar public\u00f3 en Brasil, y en portugu\u00e9s, el libro <em>Cuatro j\u00f3venes y un destino<\/em>, que narra el periplo que vivieron como polizones. La edici\u00f3n tuvo buena acogida y se agot\u00f3 r\u00e1pidamente, seg\u00fan dice Moreno.<\/p>\n<p>En Nicaragua, se imprimi\u00f3 una edici\u00f3n en espa\u00f1ol en 1995.<\/p>\n<p>\u201cEn este volumen el lector comprender\u00e1 cu\u00e1nto el ser humano puede dar por su vida, arriesgando para salvarla no de un lecho en el hospital, m\u00e1s bien s\u00ed de una guerra civil en un pa\u00eds en conflicto\u201d, explica el autor.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Eran tiempos de guerra. Tres j\u00f3venes nicarag\u00fcenses intentan huir hacia Miami en un barco de tripulaci\u00f3n coreana que zarp\u00f3 desde Costa Rica. Nunca llegaron a ese destino y, en cambio, vivieron un periplo en el que estuvieron a punto de morir y del que regresar\u00edan solo tres a\u00f1os m\u00e1s tarde<\/p>\n","protected":false},"author":46,"featured_media":32314,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[1544],"class_list":["post-30843","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes","tag-guerra-nicaragua"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30843","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/46"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30843"}],"version-history":[{"count":14,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30843\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":52347,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30843\/revisions\/52347"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/32314"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30843"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30843"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30843"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}