{"id":30876,"date":"2013-05-12T13:59:34","date_gmt":"2013-05-12T19:59:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=30876"},"modified":"2020-10-05T11:55:38","modified_gmt":"2020-10-05T17:55:38","slug":"corazon-atabalero-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/corazon-atabalero-2\/","title":{"rendered":"El coraz\u00f3n atabalero del Cabo L\u00f3pez"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Durante 36 a\u00f1os, el Cabo L\u00f3pez se ha hecho cargo de una legendaria tradici\u00f3n granadina de tambores y coplas que saludan, anuncian o cobran deudas p\u00fablicamente y en coplas<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por Arlen Cerda<\/strong><\/p>\n<p>Aqu\u00ed no se grita \u201cbomba, bomba\u201d, ni alg\u00fan sujeto diminuto de cabeza muy grande baila desenfrenado alrededor de una mujer de dos metros de altura. Pero s\u00ed hay tambores y coplas, o mejor dicho \u201cpoesiyas\u201d. Se trata del legendario Atabal granadino, que todos los fines de semana de octubre recorre las calles de los barrios m\u00e1s populares de Granada en honor a la Virgen del Rosario, pero que antes \u2014como suele hacerse hoy, pero solo por encargos\u2014 era un estilo de preg\u00f3n para anunciar novedades, reclamar por obras mal hechas, hacer ofertas y denuncias, saludar a viejas amistades, y tambi\u00e9n cobrar p\u00fablicamente a los morosos.<\/p>\n<p>Fernando L\u00f3pez Miranda, a quien en Granada conocen mejor como el Cabo, es el responsable de mantener viva esta tradici\u00f3n, cuya mayordom\u00eda asumi\u00f3 ya hace 36 a\u00f1os. Entonces hab\u00eda en Granada m\u00e1s de media docena de \u201cpoesiyeros\u201d, listos para echar sus coplas. Hoy \u00e9l es el \u00faltimo sobreviviente.<\/p>\n<p>Est\u00e9 o no uno listo, el Cabo L\u00f3pez siempre anda con la \u201cpoesiya\u201d en la punta de la lengua y cuando se trata del Atabal \u00e9l hace callar los tambores y el bombo con un grito de su voz ronca. Entonces echa su \u201cpoesiya\u201d y los promesantes de la Virgen del Rosario se lo agradecen con chicha de jengibre y ma\u00edz, algunos \u201cnacatamalitos\u201d y mucho, mucho aguardiente.<\/p>\n<figure id=\"attachment_31739\" aria-describedby=\"caption-attachment-31739\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Acr13932725462016-4862.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-31739\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Acr13932725462016-4862.jpg\" alt=\"Fernando L\u00f3pez, mayordomo del atabal, junto con el grupo que trata de mantener viva la tradici\u00f3n. Carlos Herrera \/ La Prensa\" width=\"700\" height=\"443\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/07152321\/Acr13932725462016-4862.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/07152321\/Acr13932725462016-4862.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-31739\" class=\"wp-caption-text\">Ej\u00e9rcito atabalero. El Cabo encabeza el grupo que avanza en el barrio Jos\u00e9 Antonio Urbina, tambi\u00e9n llamado Las Flores Negras o El Cerotal, donde vive la mayor\u00eda de sus integrantes.<\/figcaption><\/figure>\n<h4><\/h4>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>\u201cOooooyy\u201d, calla los tambores el Cabo, listo para la primera \u201cpoesiya\u201d que dice: \u201cEste es el Atabal\/ y aqu\u00ed les traigo mi poesiya. \/ Estamos todos reunidos saliendo \/ de la casa del Cabo en Santa Luc\u00eda\u201d. \u00c9l termina la rima y se escuchan los gritos y aplausos de los vecinos que celebran la salida del Atabal, un a\u00f1o m\u00e1s como hace m\u00e1s de tres d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>Con la primera copla empieza el recorrido y vuelven a sonar los tambores y el bombo, a ese ritmo que le encanta a la popular Gigantona de Le\u00f3n y a su eterno enamorado, el enano sin nombre, que la gente recuerda porque es muy cabez\u00f3n.<\/p>\n<p>En los fines de semana de octubre, el recorrido del Atabal inicia a las 6:00 de la tarde y termina a la medianoche, en una ruta por los barrios m\u00e1s populares de Granada y algunas de sus calles principales, donde el Cabo y su grupo alborotan con tambores y \u201cpoesiya\u201d a media ciudad, dando tambi\u00e9n un espect\u00e1culo a los turistas que como hipnotizados tratan de ubicar los sonidos de los tambores y se unen al grupo que va detr\u00e1s, riendo de rato en rato, aplaudiendo tras cada \u201cpoesiya\u201d.<\/p>\n<p>La primera parada del Atabal es en el barrio Jos\u00e9 Antonio Urbina, que la mayor\u00eda de la gente conoce mejor como El Cerotal, un caser\u00edo sencillo, de casitas peque\u00f1as, muchas de ellas pobres, que parecen pertenecer a cualquier parte, pero encajan muy poco con las casas se\u00f1oriales del resto de la ciudad fundada hace 488 a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u00a1Pum, pum, pum!, van los tambores, pero a pesar de los parecidos con la Gigantona, el Cabo asegura que el Atabal tiene sus propios ritmos y una din\u00e1mica particular.<\/p>\n<p>El Toque de guerra es uno de los populares. Tambi\u00e9n est\u00e1n El palito y El Callejero, pero el favorito es Toque de aguardiente, chicha de coyol que, como su nombre lo dice, precede la petici\u00f3n de aguardiente que el promesante entrega a cada uno de los miembros del grupo.<\/p>\n<p>La copla que acompa\u00f1a el toque va m\u00e1s o menos as\u00ed, recuerda el Cabo: \u201cAl cantar yo no reparo \/ y esa ha sido mi gran dicha \/ empecemos a repartir el guaro \/ y despu\u00e9s nos sacan la chicha\u201d. Las risas nunca faltan.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de los integrantes del grupo atabalero son zapateros o cargadores del mercado municipal, que justamente viven en el popular barrio granadino cuyo mal apodo ha traspasado los l\u00edmites geogr\u00e1ficos de la ciudad.<\/p>\n<p>En total, son seis tambores, un bombo, dos gu\u00edas que cargan l\u00e1mparas de keroseno para alumbrar las calles oscuras como a principios del siglo pasado, cuando no hab\u00eda luz, y por supuesto uno o varios \u201cpoesiyeros\u201d, que, en este caso, solamente es el Cabo.<\/p>\n<div id='gallery-1' class='gallery galleryid-30876 gallery-columns-3 gallery-size-thumbnail'><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/corazon-atabalero-2\/attachment\/acr1393272546201628134\/'><img decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/07152318\/Acr1393272546201628134.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-31742\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/07152318\/Acr1393272546201628134.jpg 150w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/07152318\/Acr1393272546201628134.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/07152318\/Acr1393272546201628134.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/07152318\/Acr1393272546201628134.jpg 96w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-31742'>\n\t\t\t\tEl Atabal del Cabo siempre se las ha arreglado para salir, a pesar de la lluvia, las enfermedades o la falta de patrocinio.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon portrait'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/corazon-atabalero-2\/attachment\/acr1393272546201617287\/'><img decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/07152319\/Acr1393272546201617287.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-31741\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/07152319\/Acr1393272546201617287.jpg 150w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/07152319\/Acr1393272546201617287.jpg 600w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/07152319\/Acr1393272546201617287.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/07152319\/Acr1393272546201617287.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/07152319\/Acr1393272546201617287.jpg 96w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-31741'>\n\t\t\t\tLos tambores originales del Atabal eran de madera y cuero de cabra. Ahora se han reemplazado por tambores modernos.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure>\n\t\t<\/div>\n\n<p>Cada integrante, adem\u00e1s, lleva su propio mochilero o ayudante, que le auxilia con la carga de aguardiente, chicha, nacatamales o cualquier otro regalo de los promesantes, \u201cporque mientras el Atabal va en la calle, todos tenemos prohibido cualquier trago de ron, para evitar el alboroto y mantener la tradici\u00f3n bonita\u201d, aclara L\u00f3pez.<\/p>\n<p>Actualmente, el m\u00e1s joven del grupo es Francisco Guti\u00e9rrez, quien toca el bombo, tiene 23 a\u00f1os de edad y hace dos a\u00f1os se uni\u00f3 al Atabal, del que desde ni\u00f1o le contaba su abuelo Carlos, uno de los miembros del grupo original de cuando el Cabo asumi\u00f3 la mayordom\u00eda de la tradici\u00f3n a petici\u00f3n de la gente en una asamblea popular.<\/p>\n<p>En el grupo tambi\u00e9n est\u00e1n Jefferson Arg\u00fcello, de 28 a\u00f1os, un devoto de la Virgen del Rosario que lleva tres a\u00f1os tocando el tambor, y los hermanos Luis (42) y Virgilio Duarte (51), que crecieron con el Atabal, cuando su padre (ya fallecido) era miembro de un grupo anterior y ellos le acompa\u00f1aban como ayudantes para cargar el guaro, las chichas y la comida que le daban los promesantes.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Ignacio Malt\u00e9s, de 31 a\u00f1os, completa el grupo de tambores y Jos\u00e9 Noguera, de 48 a\u00f1os, es uno de los \u201clampareros\u201d.<\/p>\n<p>Al grupo, acostumbrado a reunirse en octubre, tambi\u00e9n los buscan regularmente para encargos particulares en la animaci\u00f3n de alguna actividad oficial o cumplea\u00f1os de esos que celebran con ron hasta pasada la medianoche. Adem\u00e1s, este a\u00f1o fueron parte del programa del Festival Internacional de Poes\u00eda de Granada, que reuni\u00f3 a m\u00e1s de 130 poetas de unos cien pa\u00edses.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Relatos de la tradici\u00f3n oral granadina reunidos en el 2004 por el cronista e historiador granadino Jimmy Avil\u00e9s Avil\u00e9s (1952-2011) confirman el papel del Atabal en las festividades de la Virgen del Rosario, cuando a\u00fan se realizaban todos los d\u00edas del mes de octubre y no solo los fines de semana. Fue el doctor Servio A. G\u00f3mez quien cont\u00f3 a Avil\u00e9s c\u00f3mo era la que se llam\u00f3 una \u201ccostumbre seudorreligiosa\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEran unos sones r\u00edtmicos, que cambiaban de tanto en tanto (y) los muchachos los traduc\u00edan con frases onomatop\u00e9yicas\u201d, escribi\u00f3 Avil\u00e9s, a prop\u00f3sito de un inventario del patrimonio cultural intangible nicarag\u00fcense, auspiciado por la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas para la Educaci\u00f3n, la Ciencia y la Cultura (Unesco).<\/p>\n<p>Sin embargo, menciona tambi\u00e9n que esa poes\u00eda chispeante y la tradici\u00f3n del aguardiente como recompensa nunca gust\u00f3 al obispo Canuto Jos\u00e9 Reyes y Balladares, aunque Avil\u00e9s daba fe de que el licor nunca provoc\u00f3 ri\u00f1as ni incidentes o des\u00f3rdenes graves.<\/p>\n<p>Entonces hab\u00eda m\u00e1s grupos y tambi\u00e9n una relaci\u00f3n directa entre la devoci\u00f3n a la Virgen del Rosario y la petici\u00f3n de aguardiente que molestaba a los devotos, como aquella copla que dec\u00eda: \u201cMadre m\u00eda del Rosario, l\u00edbrame de esta centella; he visto un rel\u00e1mpago \u00bfy por cuenta es la botella?\u201d.<\/p>\n<p>Los relatos de Avil\u00e9s tambi\u00e9n mencionan otra copla similar que a\u00fan es una de las \u201cpoesiyas\u201d vigentes durante el famoso Toque de aguardiente, chicha de coyol que dice: \u201cYa voy llegando, \/ \u00a1del tronquito al tronc\u00f3n; \/ si no me das la botella; \/ sacame el garraf\u00f3n!\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>\u201cOoooyy\u201d, es hora de otra copla y agrega el Cabo: \u201cMi canto es muy cabal, \/ y les traigo a todos a San Francisco. \/ Esta es la casa de la Virgen del Rosario, \/ patrona del Atabal granadino\u201d.<\/p>\n<p>Al Cabo L\u00f3pez le es imposible contar cu\u00e1ntas coplas ha dicho y hecho. Debi\u00f3 perder la cuenta despu\u00e9s de las primeras mil, probablemente solo en los primeros a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u00c9l, en cambio, prefiere organizarlas en tres grupos: las \u201cpoesiyas\u201d preparadas, que son las que acostumbra para actos por encargo; las cajoneras, tradicionales para las festividades de la Virgen del Rosario, y las improvisadas que se echan cuando al paso del Atabal por la calle sucede algo muy relevante o se topa con alg\u00fan viejo amigo. \u201cAh\u00ed para no parar la actividad me toca saludar con alguna copla y de paso logramos que coopere con la Virgen del Rosario\u201d, comenta L\u00f3pez.<\/p>\n<p>En una noche, las \u201cpoesiyas\u201d del Cabo pueden rondar las doscientas, con un promedio de diez coplas a cada uno de los diez promesantes, m\u00e1s las coplas extras para limosnas espont\u00e1neas.<\/p>\n<p>Un ritmo as\u00ed \u2014confiesa\u2014 requiere cuidados \u201cespeciales\u201d, sobre todo para alguien de 79 a\u00f1os, aun cuando no se le noten y su atuendo de boina, guayabera y pantalones cortos le hagan lucir de unos veinte a\u00f1os menos.<\/p>\n<p>\u201cEn el camino voy tomando la chicha de jengibre que la gente va regalando, para no perder la fuerza de la voz\u201d, asegura con su voz siempre ronca que hace pensar en un cronista radial deportivo ya jubilado, a quien la voz revela el esfuerzo del grito por muchos a\u00f1os.<\/p>\n<p>La tarde cae en Granada y el Cabo L\u00f3pez recuerda a los viejos poesiyeros. Genaro Rivas, Luis Buzano \u201cBurrucha\u201d y C\u00e9sar Corea, que se han retirado o han muerto, dejando al Cabo solo en este oficio.<\/p>\n<p>El relevo quiz\u00e1 est\u00e1 en las pr\u00f3ximas generaciones. Su nieto Rafael, que justo acaba de entrar a saludarlo en la angosta, pero larga casa de la calle Santa Luc\u00eda, le ayuda con algunas coplas, asegura. El muchacho, alto y delgado como su abuelo, saluda cort\u00e9s pero un poco t\u00edmido. El Cabo agrega sonriente que su nieto estudia Periodismo. Habr\u00e1 que ver, dice, si se dedicar\u00e1 a ambos oficios. \u201cYa de lo que pase luego de m\u00ed no puedo hablar\u201d, se disculpa.<\/p>\n<h4>\u00bfQui\u00e9n es el Cabo L\u00f3pez?<\/h4>\n<p>Fernando L\u00f3pez Miranda tiene 79 a\u00f1os de edad y naci\u00f3 en Malacatoya. El famoso apodo, por el que todos lo identifican m\u00e1s f\u00e1cil, viene de cuando lleg\u00f3 a estudiar a Granada, donde acostumbraban llamar \u201ccabitos\u201d a los ni\u00f1os que llegaban del campo, pero \u00e9l se gan\u00f3 lo de \u201ccabo\u201d por su altura y por perseguir ladrones, como juego com\u00fan en el recreo.<\/p>\n<p>El Cabo es dibujante de profesi\u00f3n y antes de instalar su propia empresa Grafidea, sobre la Calle Santa Luc\u00eda, trabaj\u00f3 en la publicidad Cuadra-Chamberlain como pendolista, haciendo pergaminos, letras g\u00f3ticas y caligraf\u00eda, en un elaborado y viejo oficio al cual todav\u00eda se dedica con esmero todos los d\u00edas.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, tiene cuatro hijos y 16 nietos.<\/p>\n<blockquote><p>\u201cEl Atabal del Cabo L\u00f3pez es un acto heroico. Es el \u00fanico que sobrevive hoy y es un aporte al fervor religioso nicarag\u00fcense\u201d.<\/p>\n<p>\u00c1lvaro Rivas, granadino y director de la revista <em>Wani<\/em>.<\/p><\/blockquote>\n<h4>De c\u00f3mo naci\u00f3 el Atabal<\/h4>\n<p>No hay acuerdo sobre c\u00f3mo ni d\u00f3nde inici\u00f3 la tradici\u00f3n del Atabal. Unos dicen que lleg\u00f3 con la colonizaci\u00f3n espa\u00f1ola, cuando era com\u00fan que el gobernador o alcalde gustara de anunciar las obras de progreso con tambores de todo tipo al estilo de los pregoneros, como los que hoy todav\u00eda se pueden escuchar por algunos barrios de Managua y en la mayor\u00eda de las ciudades y pueblos de Nicaragua.<\/p>\n<p>Otros dicen que es una forma de recordar una intercesi\u00f3n de la Virgen del Rosario durante los enfrentamientos entre moros y cristianos, cuando los segundos se encomendaron a ella y bajo su inspiraci\u00f3n reunieron tambores y ollas para sonarlos y asustar a los primeros, que huyeron creyendo que les atacar\u00edan con una gran artiller\u00eda. Un hecho que debi\u00f3 ocurrir en Espa\u00f1a, antes de que iniciaran los viajes con los que se descubri\u00f3 Am\u00e9rica.<\/p>\n<p>El historiador granadino Fernando L\u00f3pez, hijo del Cabo L\u00f3pez, asegura que el Atabal vinculado a la Virgen del Rosario se inici\u00f3 en Granada cuando los pobladores de la Calle Santa Luc\u00eda y el barrio Jos\u00e9 Antonio Urbina pidieron su intercesi\u00f3n para recibir la lluvia para sus cultivos y que los tambores se suenan en recuerdo de aquel \u201cmilagro\u201d.<\/p>\n<p>En sus relatos hist\u00f3ricos sobre la ciudad de Granada, el doctor Alejandro Barberena P\u00e9rez asegura que originalmente el Atabal se celebraba entre unas 150 familias.<\/p>\n<p>Entre los mayordomos m\u00e1s recordados est\u00e1n Genaro Rivas y \u00c1lvaro Montiel, a quien el Cabo sucedi\u00f3 en el cargo.<\/p>\n<h4>De otros toques de guerra<\/h4>\n<p>Tradicionalmente, el Atabal se utilizaba para realizar pregones y enviar mensajes. Algunos lo ubican en Masaya, espec\u00edficamente entre los ind\u00edgenas de Monimb\u00f3, que con tambores huecos, forrados con cuero de venado curtido, desarrollaron su propio c\u00f3digo, v\u00e1lido incluso para la lucha antisomocista de los a\u00f1os setenta.<\/p>\n<p>La revista electr\u00f3nica cultural <em>Tata Chombo<\/em> asegura que el atabal es el nombre para una variedad de instrumentos de percusi\u00f3n, fabricados con membranas y su nombre de origen \u00e1rabe significa tambor, caja, timbal, tamborcillo o tamboril.<\/p>\n<h4>La copla m\u00e1s famosa<\/h4>\n<p>Fernando \u201cel Cabo\u201d L\u00f3pez asegura que en el Atabal no hay insultos para nadie, pero s\u00ed se han acostumbrado las cr\u00edticas mordaces y los reclamos fuertes.<\/p>\n<p>Hoy todav\u00eda sobrevive una an\u00e9cdota con su respectiva copla, a la que el Cabo est\u00e1 relacionado, porque aunque fue antes de que \u00e9l se dedicara a las \u201cpoesiyas\u201d, quien la encarg\u00f3 fue su consuegro, el maestro Carlos A. Bravo.<\/p>\n<p>La \u201cpoesiya\u201d estuvo a cargo de Genaro Rivas, uno de los mayordomos m\u00e1s recordados del Atabal. A \u00e9l, Bravo le encarg\u00f3 una copla para una familia granadina, que ten\u00eda una especie de club social en la Calle La Libertad, a quien a sus espaldas les dec\u00edan las Charamuscas, pero nadie se atrev\u00eda a llamarles as\u00ed de frente porque ten\u00edan una \u201clengua filosa\u201d.<\/p>\n<p>La copla de Rivas fue: \u201cAqu\u00ed les va mi canta, \/ y mi cantar no es rebusca, \/ aqu\u00ed les va este son, \/ a las ni\u00f1as Charamusca\u201d.<\/p>\n<p>La respuesta de una de las mujeres, sin embargo, es la copla m\u00e1s famosa del relato.<\/p>\n<p>Cuentan que Genaro Rivas estaba listo para huir de la escena, cuando una de ellas reclam\u00f3 responder con otra rima: \u201cEsa poes\u00eda que echaste \/ hasta la cara me ardi\u00f3, \/ como no se la vas a echar \/ a la gran puta que te pari\u00f3\u201d.<\/p>\n<p>FOTOS CORTES\u00cdA: FERNANDO L\u00d3PEZ GUTI\u00c9RREZ<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante 36 a\u00f1os, \u201cEl Cabo\u201d L\u00f3pez se ha hecho cargo de una legendaria tradici\u00f3n granadina de tambores y coplas que saludan, anuncian o cobran deudas p\u00fablicamente y en coplas<\/p>\n","protected":false},"author":46,"featured_media":31738,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-30876","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30876","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/46"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30876"}],"version-history":[{"count":22,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30876\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":52457,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30876\/revisions\/52457"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/31738"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30876"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30876"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30876"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}