{"id":30957,"date":"2016-04-10T12:50:38","date_gmt":"2016-04-10T18:50:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=30957"},"modified":"2020-10-22T16:35:18","modified_gmt":"2020-10-22T22:35:18","slug":"piloto-a-los-16-anos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/piloto-a-los-16-anos\/","title":{"rendered":"Piloto a los 16 a\u00f1os"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Andrea Castillo Moreno fue una ni\u00f1a com\u00fan con pasatiempos comunes, salvo por una peque\u00f1a diferencia: pod\u00eda volar aviones<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por Amalia del Cid<\/strong><\/p>\n<p>A una edad en que la mayor\u00eda de los adolescentes solo sabe andar en bicicleta, Andrea Castillo Moreno aprendi\u00f3 a volar. Ten\u00eda 13 a\u00f1os cuando su padre la dej\u00f3 tomar por primera vez el control de un helic\u00f3ptero. Despegaron por la ma\u00f1ana, rumbo al cielo de Tipitapa, y antes de ponerla al mando, Juan Castillo ensay\u00f3 vuelos rasantes, vuelos en picada, inclinaciones laterales pronunciadas, desplazamientos al estilo cangrejo, autorrotaciones y otras acrobacias, con la intenci\u00f3n de espantarle a su hija la idea de ser piloto. No lo consigui\u00f3. Por eso podemos contar esta historia.<\/p>\n<p>La carrera de piloto es demasiado costosa y cuando la peque\u00f1a Andrea dijo que no le interesaba la universidad ni ning\u00fan otro oficio que no fuera el de volar aviones, Juan Castillo decidi\u00f3 ponerla a prueba para asegurarse de que todo el sacrificio valdr\u00eda la pena. Deb\u00eda someterla a condiciones dif\u00edciles y aprovech\u00f3 uno de sus vuelos de instrucci\u00f3n para medirle los miedos de pirueta en pirueta. Se supon\u00eda que la ni\u00f1a iba por lo menos a asustarse un poco, pero los c\u00e1lculos del pap\u00e1 fallaron rotundamente: a cada maniobra se entusiasmaba m\u00e1s y acab\u00f3 tomando el mando izquierdo, bajo la supervisi\u00f3n y las orientaciones paternas.<\/p>\n<p>\u201cYo prefer\u00eda haberle comprado un carrito de hot dogs para que fuera a vender. Me hubiera salido m\u00e1s barato\u201d, bromea su padre, piloto ocotaleano formado en la Fuerza A\u00e9rea durante la guerra de los ochenta. Pero \u201cella se baj\u00f3 del helic\u00f3ptero m\u00e1s convencida, y yo tambi\u00e9n. Me ten\u00eda que probar que val\u00eda la pena la gran inversi\u00f3n que ten\u00edamos que hacer y me di cuenta de que realmente le gustaba y que ten\u00eda habilidad para eso, estaba contento y me puse a buscar recursos para poder ponerla a volar\u201d.<\/p>\n<p>Para el a\u00f1o 2007, Andrea ya era considerada la piloto m\u00e1s joven de Nicaragua y una de las primeras mujeres en volar aviones comerciales en el pa\u00eds. Ten\u00eda 16 a\u00f1os. Casi una d\u00e9cada m\u00e1s tarde los aviones siguen siendo su vida. El cielo su casa. Su meta, volar un jet. De aviones habla con su pap\u00e1. Aviones mira en la televisi\u00f3n. Y en el mundo de los aviones conoci\u00f3 al hombre con el que se cas\u00f3. Lleva acumuladas 4,800 horas de vuelo y lo \u00fanico que la ha detenido en tierra es el hijo que nace este abril.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>A los 11 a\u00f1os Andrea se contagi\u00f3 del virus de la aviaci\u00f3n, o quiz\u00e1s lo tra\u00eda de nacimiento, cuando miraba a su pap\u00e1 con el uniforme de la aerol\u00ednea nicarag\u00fcense La Coste\u00f1a, que a sus ojos nada ten\u00eda que envidiarle al traje de Superm\u00e1n. Juan Castillo, su padre, pesc\u00f3 el mismo virus en su ni\u00f1ez, cuando al hogar de su familia, en Ocotal, Nueva Segovia, lleg\u00f3 una t\u00eda huyendo del caos de la Managua posterremoto. La t\u00eda llev\u00f3 la novedad de las enciclopedias y en las enciclopedias aparec\u00eda la novedad de los aviones.<\/p>\n<p>Sin embargo, la familia Castillo era pobre y en la d\u00e9cada de los setenta parec\u00eda imposible que Juan pudiera estudiar aviaci\u00f3n. Pero llegaron los a\u00f1os ochenta, la revoluci\u00f3n y la guerra, y el muchacho logr\u00f3 colarse en la Fuerza A\u00e9rea. \u201cFue un proceso bien dif\u00edcil. Llegamos como 340 a querer ser pilotos a la Academia del Ej\u00e9rcito y de esos 340 solo quince salimos de ah\u00ed\u201d, cuenta. \u00c9l form\u00f3 parte del grupo de los MiG-21, hombres que fueron enviados a Rusia para aprender a volar los famosos bombarderos supers\u00f3nicos que el gobierno sandinista planeaba traer al pa\u00eds.<\/p>\n<p>\u201cComo nunca vinieron los aviones esos a Nicaragua, a partir de 1986 nos pusieron a volar helic\u00f3pteros y pasamos toda la guerra as\u00ed. Desde entonces me qued\u00e9 volando helic\u00f3pteros, pero al salir de la Fuerza A\u00e9rea vol\u00e9 en La Coste\u00f1a, por cinco a\u00f1os, los mismos aviones que vuela Andrea\u201d, comenta. La aviaci\u00f3n, por supuesto, le apasiona y tiene mucho que contar, pero se entusiasma m\u00e1s cuando el tema es su hija. Siempre ha estado orgulloso de ella, dice.<\/p>\n<p>Estuvo orgulloso, por ejemplo, cuando a los 16 a\u00f1os Andrea vol\u00f3 sola por primera vez. Y tambi\u00e9n cuando, a los 19, ingres\u00f3 oficialmente a las filas de La Coste\u00f1a. La vio ah\u00ed, jovenc\u00edsima y menuda, en medio de \u201cun mont\u00f3n de excompa\u00f1eros de la Fuerza A\u00e9rea\u201d y supo que valieron la pena los cerca de 58 mil d\u00f3lares que \u00e9l calcula se invirtieron en los estudios de la muchacha, que duraron tres a\u00f1os.<\/p>\n<p>Andrea empez\u00f3 a aprender aviaci\u00f3n a los 14 a\u00f1os y a los 15 ya ten\u00eda sus primeras seis horas de vuelo. Las hizo cuando todav\u00eda estaba en la secundaria y, naturalmente, sus compa\u00f1eros de clase la consideraban un esp\u00e9cimen bastante extra\u00f1o, pero interesante. \u201cEra raro para mis amigos y mi familia. Como toda adolescente me gustaba ir a fiestas, salir, pero siempre estuve m\u00e1s enfocada en la aviaci\u00f3n\u201d, cuenta la joven, hoy de 26 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Como no hab\u00eda culminado la secundaria no pod\u00eda obtener la licencia de piloto privado, pues el t\u00edtulo de bachiller era un requisito b\u00e1sico. Aun as\u00ed lleg\u00f3 de oyente, hizo pruebas y sali\u00f3 a volar, con un instructor, en un peque\u00f1o Cessna 150.<\/p>\n<p>\u201cLa primera vez que vol\u00e9 me llev\u00f3 mi pap\u00e1. Se qued\u00f3 esper\u00e1ndome en tierra y yo me fui con el instructor. \u00a1Fue tan bonito!\u201d, recuerda. \u201cDesde que uno comienza el instructor te va familiarizando y te presta el avi\u00f3n para que vos lo sint\u00e1s. Es algo incre\u00edble\u201d. En esos emocionantes d\u00edas su abuela le regal\u00f3 un avioncito de metal y Andrea empez\u00f3 a usarlo para simular vuelos y repasar lo aprendido en sus clases pr\u00e1cticas. Hay fotos de la \u00e9poca y en ellas \u2014bien dicen que las apariencias enga\u00f1an\u2014 se le ve como a cualquier ni\u00f1a que se divierte con un juguete.<\/p>\n<p>A los 16 a\u00f1os, diploma de bachiller en mano, finalmente pudo sacar su primera licencia. Lo hizo en la Academia de Ense\u00f1anza Aeron\u00e1utica de Costa Rica, donde para entonces trabajaba su pap\u00e1. A las 50 horas de vuelo le entregaron su licencia de piloto privado y aunque todav\u00eda no sab\u00eda manejar un carro, oficialmente pod\u00eda volar.<\/p>\n<p>Esa licencia no le permit\u00eda hacer vuelos fuera del pa\u00eds, as\u00ed que al a\u00f1o siguiente dio otro gran paso: obtuvo su licencia de piloto comercial en El Salvador y sac\u00f3 un curso de instrumentos bimotor. All\u00ed hizo 160 horas de vuelo, una o dos diariamente, para no acumular m\u00e1s estr\u00e9s del necesario. \u201cTe ense\u00f1an a despegar y a aterrizar, a hacer maniobras en el cielo, como virajes de 360 grados, una rueda; a hacer descensos y ascensos. Sal\u00eds del aeropuerto y volv\u00e9s a aterrizar. Hac\u00e9s rutas con el mapa, aprend\u00e9s a utilizar los instrumentos, a conocer el avi\u00f3n\u201d, describe Andrea.<\/p>\n<p>Recuerda perfectamente la primera vez que vol\u00f3 sola en el curso de piloto comercial, pues una tradici\u00f3n no escrita manda que ese d\u00eda se rape la cabeza de los debutantes y que se les unja con aceite quemado, como si se tratara de una b\u00edblica bendici\u00f3n, para que sean buenos aviadores. A ella no la raparon. Cada compa\u00f1ero cort\u00f3 un mech\u00f3n de pelo y se lo dejaron hasta las orejas. Andrea, quien no cab\u00eda en s\u00ed de alegr\u00eda, sinti\u00f3 la \u201ccabanga\u201d por su cabellera hasta la ma\u00f1ana siguiente.<\/p>\n<figure id=\"attachment_32720\" aria-describedby=\"caption-attachment-32720\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/256-MAG-PILOTO02.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-32720 size-full\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/256-MAG-PILOTO02.jpg\" alt=\"Foto: La Prensa\/Moises M. Matute R.\" width=\"700\" height=\"1053\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151302\/256-MAG-PILOTO02.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151302\/256-MAG-PILOTO02.jpg 199w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151302\/256-MAG-PILOTO02.jpg 681w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-32720\" class=\"wp-caption-text\">Andrea a los 17 a\u00f1os. Por entonces era piloto privado y se preparaba para obtener su licencia de piloto comercial en El Salvador.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Cuando sali\u00f3 de El Salvador, Andrea estaba lista para ir a tocar las puertas de La Coste\u00f1a, pero cuando lo hizo, a los 18 a\u00f1os, se enter\u00f3 de que se ped\u00edan dos requisitos que ella no llenaba: que tuviera al menos 500 horas de vuelo y m\u00ednimo 21 a\u00f1os de edad. Llor\u00f3 como pocas veces lo ha hecho e imagin\u00f3 un panorama terrible: ella pasando los siguientes a\u00f1os de su vida lejos de los aviones, despu\u00e9s de haber trabajado tanto.<\/p>\n<p>No solo hab\u00eda recibido clases pr\u00e1cticas, tambi\u00e9n hab\u00eda estudiado aerodin\u00e1mica, geograf\u00eda, estad\u00edsticas, matem\u00e1tica, meteorolog\u00eda, mec\u00e1nica e instrumentos de vuelo, entre otras materias que son elementales para sobrevivir all\u00e1 arriba. Adem\u00e1s, su pap\u00e1 hab\u00eda pasado un buen tiempo comiendo \u201csolo frijoles\u201d para poder cubrir el tremendo costo de la carrera, seg\u00fan cuenta \u00e9l mismo.<\/p>\n<p>Para Juan Castillo, pocas cosas son m\u00e1s feas que las deudas, as\u00ed que evit\u00f3 tomar pr\u00e9stamos. Lo que hizo fue aumentar su carga de trabajo, hacer m\u00e1s vuelos privados, dar m\u00e1s clases de instrucci\u00f3n. Empezaba a las 6:00 de la ma\u00f1ana y terminaba a las 9:00 o 10:00 de la noche, recuerda. La aviaci\u00f3n definitivamente es una carrera cara. \u201cHab\u00eda que pagar la gasolina del avi\u00f3n (en los vuelos de pr\u00e1ctica), el instructor de vuelo, las horas te\u00f3ricas, los libros, los manuales, todo es caro\u201d. Y todo eso pag\u00f3 la familia de Andrea, pero ahora ella no pod\u00eda volar.<\/p>\n<p>Por fortuna su sufrimiento no dur\u00f3 mucho. El caso de la joven piloto sent\u00f3 un precedente y cambi\u00f3 la manera en que en La Coste\u00f1a se hac\u00edan las cosas. La aerol\u00ednea realiz\u00f3 una enmienda a su manual general de operaciones para poderla contratar, afirman Andrea y su pap\u00e1.<\/p>\n<p>A la corta edad de la nueva piloto se sumaba su tendencia a \u201ccomer a\u00f1os\u201d. Ten\u00eda 19, pero aparentaba dos menos, y no falt\u00f3 quien sintiera recelos al mirarla en la cabina del avi\u00f3n. Por otro lado, de vez en cuando el machismo se asomaba en las palabras de alg\u00fan pasajero que nunca hab\u00eda visto una mujer piloto. Pero eran muchos m\u00e1s los que, por las mismas razones, se tomaban fotos con ella.<\/p>\n<p>La edad de Andrea nunca fue un problema para sus padres. Es cierto que su mam\u00e1, Patricia Moreno, se preocupaba y la llamaba por tel\u00e9fono para saber si todo iba bien; pero eso es algo que todav\u00eda hace, sobre todo cuando hay mal tiempo y parece que el cielo se va a caer. Tambi\u00e9n es verdad que su pap\u00e1 la puso a prueba antes de dejarla volar y que le habr\u00eda gustado que hiciera carrera en tierra firme, pero dice que nunca se puso nervioso \u201cporque ella siempre ha sido estudiosa y disciplinada\u201d. \u201cYo sab\u00eda lo que ella andaba haciendo, porque el que no sabe lo que anda haciendo all\u00e1 arriba, se muere\u201d.<\/p>\n<p>Los accidentes a\u00e9reos son muy poco frecuentes. M\u00e1s comunes son los \u201cincidentes\u201d o fallas menores. \u201cAlertas que te hacen regresar o ir buscando un terreno para aterrizar de emergencia\u201d, explica Andrea. Entre muchas otras, hay alertas por temperatura alta, por presi\u00f3n baja, por nivel de aceite o porque alguno de los instrumentos elementales est\u00e1 averiado. La aviaci\u00f3n \u201ctiene muchos m\u00e1s riesgos\u201d que los medios de transporte terrestres, se\u00f1ala, porque si se presenta un problema en tierra \u201cpod\u00e9s resolverlo aqu\u00ed\u201d, en cambio \u201call\u00e1 arriba solo son vos y tu avi\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>\u201cA veces me ha dado miedo pensar en los vuelos de noche, cuando vamos volando, que si pasa algo vas en un avi\u00f3n que tiene un solo motor, que no ves nada porque hay un mal tiempo terrible y si se te apaga el motor en ese momento, no sobreviv\u00eds\u201d, confiesa. \u201cLos aviones pueden planear y uno tiene una lista de emergencias en un manual que memorizamos, pero hay escenarios en los que no pod\u00e9s hacer nada. Vas en mal tiempo, es de noche, en terreno monta\u00f1oso, se te apaga el motor y solo pod\u00e9s intentar poner el avi\u00f3n en una monta\u00f1a\u201d.<\/p>\n<p>Tampoco es que se presenten incidentes a cada rato, aclara la piloto, por algo el avi\u00f3n sigue siendo el medio de transporte m\u00e1s seguro del planeta. Pero, en general, cuando ocurre una falla mec\u00e1nica o humana grave, el resultado \u201ces catastr\u00f3fico\u201d. Se estima que cerca del 90 por ciento de los accidentes a\u00e9reos se produce debido a errores humanos, de ah\u00ed que sea tan importante que el aviador tenga la mente y las emociones en su sitio.<\/p>\n<p>En la actualidad Andrea conduce un Grand Caravan 208B de m\u00e1s de nueve mil libras de peso, que vuela a 12 mil pies de altura y tiene capacidad para 12 pasajeros. Son los aviones de La Coste\u00f1a que, entre otros destinos, van a Bluefields, Corn Island, Honduras y Costa Rica. Ella es copiloto. \u201cEl capit\u00e1n y yo tenemos las mismas responsabilidades. Por ejemplo, si vamos a Corn Island yo llevo el avi\u00f3n y \u00e9l lo trae\u201d, se\u00f1ala. \u201cEn caso de tomar decisiones dif\u00edciles le toca al capit\u00e1n, que tiene m\u00e1s experiencia. Pero si \u00e9l se incapacita, yo tengo toda la potestad de tomar decisiones\u201d.<\/p>\n<p>Con una responsabilidad as\u00ed a cuestas, Andrea no puede llegar desvelada ni aturdida ni vacilante. Debe dejar los problemas en tierra y ser toda concentraci\u00f3n, por eso hace un tiempo ella y Danny Barrera, su esposo, se hicieron una promesa: nunca irse a trabajar con enojos pendientes. \u201cSiempre nos arreglamos el mismo d\u00eda. Antes de irnos a volar\u201d, cuenta \u00e9l. \u201cEs que sabemos que nos vamos pero no si vamos a volver\u201d.<\/p>\n<div id='gallery-1' class='gallery galleryid-30957 gallery-columns-3 gallery-size-thumbnail'><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/piloto-a-los-16-anos\/attachment\/256-mag-pilotita-6\/'><img decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151300\/256-MAG-PILOTITA-6.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"Andrea Castillo Moreno\" aria-describedby=\"gallery-1-32722\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151300\/256-MAG-PILOTITA-6.jpg 150w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151300\/256-MAG-PILOTITA-6.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151300\/256-MAG-PILOTITA-6.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151300\/256-MAG-PILOTITA-6.jpg 96w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-32722'>\n\t\t\t\tA los 15 a\u00f1os, en un avi\u00f3n Cessna 150.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/piloto-a-los-16-anos\/attachment\/256-mag-pilotandrea-11\/'><img decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151259\/256-MAG-PILOTANDREA-11.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"Andrea Castillo Moreno\" aria-describedby=\"gallery-1-32723\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151259\/256-MAG-PILOTANDREA-11.jpg 150w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151259\/256-MAG-PILOTANDREA-11.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151259\/256-MAG-PILOTANDREA-11.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151259\/256-MAG-PILOTANDREA-11.jpg 96w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151259\/256-MAG-PILOTANDREA-11.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151259\/256-MAG-PILOTANDREA-11.jpg 100w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-32723'>\n\t\t\t\tEn El Salvador, a los 17 a\u00f1os, cargada por sus compa\u00f1eros del curso de piloto comercial.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/piloto-a-los-16-anos\/attachment\/256-mag-pilotita-5\/'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151257\/256-MAG-PILOTITA-5.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"Andrea Castillo Moreno con su padre, Juan Castillo Flores\" aria-describedby=\"gallery-1-32724\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151257\/256-MAG-PILOTITA-5.jpg 150w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151257\/256-MAG-PILOTITA-5.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151257\/256-MAG-PILOTITA-5.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151257\/256-MAG-PILOTITA-5.jpg 96w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-32724'>\n\t\t\t\tEn una foto reciente, con su padre, Juan Castillo Flores, piloto entrenado en la guerra de los ochenta.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure>\n\t\t<\/div>\n\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Danny Barrera y Andrea se conocieron en una fiesta de pilotos. Una de esas tertulias gremiales que se desarrollan en la jerga com\u00fan y se aderezan con haza\u00f1as que son mitad verdad, mitad imaginaci\u00f3n. \u201cCualquiera que no sea piloto se aburrir\u00eda\u201d, dice ella. \u201cEs como una pl\u00e1tica de m\u00e9dicos\u201d, pero en lugar de pacientes y tomograf\u00edas se habla de vientos y vuelos, y algunos pilotos aprovechan la ocasi\u00f3n para presumir de las maniobras que son capaces de hacer o de las horas de vuelo que pueden acumular en un d\u00eda.<\/p>\n<p>En ese ambiente los presentaron, hace poco menos de dos a\u00f1os. Ella piloto comercial. \u00c9l piloto agr\u00edcola. Platicaron un rato y se cayeron bien. Hab\u00eda qu\u00edmica. Entonces intercambiaron n\u00fameros de tel\u00e9fono.<\/p>\n<p>Danny trabaja en la empresa de su familia, que se dedica a la fumigaci\u00f3n con avionetas y cubre el occidente del pa\u00eds. Le gusta que su esposa sea piloto, como \u00e9l. As\u00ed se entienden en la jerigonza de los aviadores, que ellos prefieren llamar fraseolog\u00eda. Se levantan de madrugada, \u00e9l a las 3:30, ella a las 4:00, para ir a trabajar. A las 5:00 \u00e9l ya tiene que estar sobre los ca\u00f1ales. A las 6:00 ella debe estar despegando en el aeropuerto. Y al regreso, como cualquier otra pareja, se platican los acontecimientos del d\u00eda. Se cuentan si hab\u00eda mal tiempo, si el despegue esto y el aterrizaje aquello, si tuvieron viento de cola, de izquierda, de frente&#8230; Y se dan consejos de piloto a piloto.<\/p>\n<p>Hablan de aviones todo el tiempo. En los ratos libres ven en internet documentales sobre jets acrob\u00e1ticos. Y r\u00eden con complicidad cuando en las pel\u00edculas de acci\u00f3n el protagonista, que nunca ha volado un avi\u00f3n de juguete, puede tomar el control de una aeronave que se precipita a tierra.<\/p>\n<p>Este mes llega su primer hijo, Diego Alexander, quien tendr\u00e1 las iniciales de todos los hombres de su familia: DAB. \u00bfSer\u00e1 piloto? \u201cNo se lo vamos a imponer, ser\u00e1 lo que \u00e9l quiera ser&#8230; Pero ya tiene su cuarto lleno de aviones\u201d, dice Andrea. Y r\u00ede.<\/p>\n<figure id=\"attachment_32721\" aria-describedby=\"caption-attachment-32721\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/256-MAG-ANDREA-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-32721 size-full\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/256-MAG-ANDREA-1.jpg\" alt=\"Andrea Castillo Moreno con su esposo, el piloto Danny Barrera\" width=\"700\" height=\"1049\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151301\/256-MAG-ANDREA-1.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151301\/256-MAG-ANDREA-1.jpg 200w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151301\/256-MAG-ANDREA-1.jpg 683w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-32721\" class=\"wp-caption-text\">Andrea con su esposo, el piloto Danny Barrera. El primer hijo de la pareja nace este abril de 2016.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Desde la cabina de un avi\u00f3n las estrellas fugaces se miran \u201cm\u00e1s cercanas y m\u00e1s brillantes\u201d; los volcanes, inofensivos, y el arco\u00edris parece alcanzable, \u201ccomo si se pudiera volar a trav\u00e9s de \u00e9l\u201d. All\u00e1 arriba es m\u00e1s f\u00e1cil hallarle forma a las nubes y Andrea encuentra dinosaurios, corazones, osos, cachorros. Lleva m\u00e1s de diez a\u00f1os volando y la experiencia le sigue pareciendo \u201cincre\u00edble\u201d.<\/p>\n<p>Durante sus vuelos toma fotos de volcanes y paisajes nocturnos, de los arco\u00edris que la \u201cpersiguen\u201d y de la sombra de su Grand Caravan en las nubes. Le gusta decir que su \u201coficina\u201d es el cielo y que estando ah\u00ed ella tiene forma de avi\u00f3n. \u201cEs incre\u00edble saber que es uno quien est\u00e1 llevando una m\u00e1quina que puede volar. Al inicio es algo extra\u00f1o entrar en las nubes. A tu alrededor no ves m\u00e1s que blanco, es una sensaci\u00f3n extra\u00f1a con el cuerpo y tend\u00e9s a desorientarte, pero para eso est\u00e1n los instrumentos. Son tus ojos, te dicen altura, velocidad, posici\u00f3n, aprend\u00e9s a confiar en ellos y te sent\u00eds superseguro\u201d, cuenta.<\/p>\n<p>Por un corto tiempo, debido al nacimiento del ni\u00f1o, no habr\u00e1 \u201coficina\u201d. Hace un par de meses Andrea dej\u00f3 de trabajar porque ya le afectaba la altura y el estr\u00e9s del vuelo, pero al regresar, en junio, retomar\u00e1 el sue\u00f1o que ha venido persiguiendo desde que se inici\u00f3 en la aviaci\u00f3n: volar un jet. \u201cHe metido curr\u00edculo y solo estoy esperando que me llamen\u201d, dice. \u201cEstoy lista para volar\u201d.<\/p>\n<p>En un jet de 150 pasajeros volar\u00e1 a 36 mil pies (casi 11 kil\u00f3metros), tres veces m\u00e1s alto que en un Grand Caravan. Pero eso no la intimida porque \u201clos principios de vuelo son los mismos\u201d y solo cambian las caracter\u00edsticas del avi\u00f3n. Adem\u00e1s, las aerol\u00edneas generalmente piden 1,200 horas de vuelo a los pilotos que aspiran a conducir un jet. Y ella, ya lo dijimos, tiene 4,800.<\/p>\n<p>Pese a tanta experiencia, nunca estuvo tan nerviosa como hace un a\u00f1o, durante un viaje de Tegucigalpa a Managua. Ese d\u00eda su padre iba de pasajero y ella quer\u00eda que el despegue le saliera bonito, que el vuelo fuera suave y el aterrizaje limpio.<\/p>\n<p>\u201cYo viajo a Honduras a renovar mi licencia, estaba en Tegucigalpa y no sab\u00eda qui\u00e9n era el piloto que ven\u00eda a Managua. Cuando vi a Andrea en la pista sent\u00ed una gran emoci\u00f3n. Film\u00e9 todo el vuelo. Ella ven\u00eda nervios\u00edsima, pero lo hizo todo bien, a pesar de la turbulencia lo hizo perfecto\u201d, relata Juan Castillo.<\/p>\n<p>En tierra la vida ya separ\u00f3 sus caminos, ella ya no es una ni\u00f1a y pronto tendr\u00e1 su propia familia; pero en el cielo, sin buscarse, se siguen encontrando. A menudo se hallan en la frecuencia de comunicaci\u00f3n. \u00c9l en su helic\u00f3ptero. Andrea en el Grand Caravan. Intercambian saludos y sus colegas se quedan diciendo \u201cqu\u00e9 bonito\u201d.<\/p>\n<p>\u2014Hola, papi, c\u00f3mo est\u00e1. \u00bfPara d\u00f3nde va? \u2014pregunta ella.<\/p>\n<p>\u2014Voy a tal lado, \u00bfy vos? \u2014responde \u00e9l.<\/p>\n<p>\u2014Voy en la misma ruta.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo est\u00e1 el tiempo?<\/p>\n<p>\u2014El tiempo est\u00e1 as\u00ed y as\u00ed. \u00a1Buen vuelo, papi!<\/p>\n<p>\u2014Buen vuelo, hija.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Andrea Castillo Moreno fue una ni\u00f1a com\u00fan con pasatiempos comunes, salvo por una peque\u00f1a diferencia: pod\u00eda volar aviones<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":32726,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-30957","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30957","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30957"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30957\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":52566,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30957\/revisions\/52566"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/32726"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30957"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30957"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30957"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}