{"id":31093,"date":"2016-03-13T11:56:56","date_gmt":"2016-03-13T17:56:56","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=31093"},"modified":"2020-10-12T14:36:19","modified_gmt":"2020-10-12T20:36:19","slug":"la-droga-de-la-violacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/la-droga-de-la-violacion\/","title":{"rendered":"La droga de la violaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Cada vez m\u00e1s nicarag\u00fcenses dicen haber sido violadas despu\u00e9s de ser drogadas. El patr\u00f3n casi siempre es el mismo: discotecas o bares, bebidas y luego despertar en la cama de un motel sin recordar nada de lo que ocurri\u00f3<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por Juli\u00e1n Navarrete<\/strong><\/p>\n<p>A Estela Ruiz (*) la violaron tres d\u00edas antes de que cumpliera 24 a\u00f1os. Esa ma\u00f1ana de finales de 2014 se despert\u00f3 a tientas en una habitaci\u00f3n vac\u00eda y se mir\u00f3 desnuda en un espejo. Hac\u00eda apenas unas horas bailaba con sus amigas en una discoteca, mientras se tomaba una gaseosa. Estela no acostumbra rumbear ni tomar licor. Solamente celebraba haber finalizado su carrera y sus estudios de posgrado. Compr\u00f3 un vestido oscuro y ajustado que le dibujaba la silueta, desempolv\u00f3 el maquillaje de ocasiones especiales, se coloc\u00f3 una pulsera de oro, sonri\u00f3. Era feliz.<\/p>\n<p>El delgado cuerpo de Estela se adormece. Frente al espejo se mira ultrajada, siente asco. Su rostro contagia tristeza, fragilidad, como una brisa que cae sin querer. Encuentra su ropa interior, su cartera. Todo est\u00e1 completo. Intenta vestirse pero fracasa y entonces llama a su mejor amiga. El tel\u00e9fono del cuarto repica: \u201cBuenos d\u00edas, se\u00f1orita, usted va a querer m\u00e1s tiempo\u201d. Estela dice que s\u00ed y confirma que se encuentra en un motel. Su amiga llega, la limpia, la viste, la saca del lugar.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfQu\u00e9 te pas\u00f3? \u00bfCon qui\u00e9n andabas? \u00bfPor qu\u00e9 est\u00e1s as\u00ed?\u201d, le pregunta su amiga. Pero Estela no consigue recordar qu\u00e9 pas\u00f3 anoche. No tiene recuerdos. Ni nebulosos ni claros. Solo sabe que despu\u00e9s de contonearse se termin\u00f3 la gaseosa y en un santiam\u00e9n abri\u00f3 los ojos en el silencio abrumador de una habitaci\u00f3n fr\u00eda.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Info-vio2-1.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-48966 size-full\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Info-vio2-1.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"349\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Info-vio2-1.jpg 400w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Info-vio2-1.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/a><\/p>\n<p>La mayor\u00eda de violaciones sexuales ocurren bajo fuerza. Dos, tres o m\u00e1s sujetos se ponen de acuerdo para apresar a una v\u00edctima y someterla al acto sexual. En Nicaragua, las estad\u00edsticas de violaciones sexuales se dispararon a finales de la d\u00e9cada de los 90, cuyos n\u00fameros anuales oscilaban entre 25 y 35 v\u00edctimas por cada cien mil habitantes. Seg\u00fan cifras del Instituto de Medicina Legal, en 2013 la violencia sexual se asent\u00f3 en el cuarto lugar de los tipos de violencia que azotaron al pa\u00eds.<\/p>\n<p>Los organismos p\u00fablicos y oeneg\u00e9s hablaron de \u201cdatos preocupantes\u201d. 2013 fue el a\u00f1o en el que se descubri\u00f3 que el 73 por ciento de los ataques sexuales ocurri\u00f3 bajo agresi\u00f3n, poder, autoridad, chantaje, intimidaci\u00f3n y amenaza. Los informes policiales no hablan, hasta la fecha, de influencias de drogas o sustancias que facilitan los abusos sexuales, lo que el mundo anglosaj\u00f3n llama DFSA (Drug Facilitated Sexual Assault). El llamado beso del sue\u00f1o.<\/p>\n<p>Estela cree que fue violada por medio de sustancias. Desde que despert\u00f3 ese d\u00eda estaba segura, aunque no tard\u00f3 en sentir culpa. Despu\u00e9s de encerrarse en su cuarto a llorar durante dos d\u00edas, llam\u00f3 a sus amigas porque pens\u00f3 que alguien deb\u00eda saber qu\u00e9 hab\u00eda ocurrido, por qu\u00e9 la hab\u00edan dejado sola. Le pregunt\u00f3 a las dos amigas m\u00e1s cercanas y entre ambas reconstruyeron el hecho: despu\u00e9s de terminarse la gaseosa, Estela fue al ba\u00f1o y se demor\u00f3 media hora. La observaron un poco inquieta, pero ella dijo que ya se marchaba. Unos minutos m\u00e1s tarde, miraron que Benny L\u00f3pez, un chico que conoc\u00edan y andaba en la fiesta, le hablaba a Estela al o\u00eddo, le acariciaba el cabello. Benny tiene la misma edad que ella, los rasgos arm\u00f3nicos, la mirada punzante, la misma que no despeg\u00f3 de Estela desde que entr\u00f3 en el bar.<\/p>\n<p>Un poco m\u00e1s tarde, Carmen, una de las amigas, sali\u00f3 para fumarse un cigarrillo y mir\u00f3 a Estela con Benny bes\u00e1ndose en el parqueo. \u201cUna espont\u00e1nea pareja de t\u00f3rtolos en una noche cualquiera\u201d, debi\u00f3 haber pensado Carmen.<\/p>\n<p>Cuando Estela supo que Benny fue quien la hab\u00eda violado, no tuvo el valor de increparle cara a cara. Extra\u00f1amente no lo lleg\u00f3 a odiar ni lo quer\u00eda matar. Estaba confundida y dolida, pero no sab\u00eda qu\u00e9 hacer, nunca le hab\u00eda ocurrido algo parecido y lo primero que pens\u00f3 fue escribirle a su cuenta de Facebook:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 me violaste? \u00bfPor qu\u00e9 abusaste de m\u00ed? Si yo s\u00e9 que andaba bien. Alguien tuvo que echar algo en mi vaso.<\/p>\n<p>\u2014Porque andabas bien rica \u2014respondi\u00f3 Benny.<\/p>\n<p>Estela conoc\u00eda a Benny desde hace tiempo. \u00c9l hab\u00eda estudiado en la secundaria con su hermano, la ten\u00eda en redes sociales y la invit\u00f3 a salir en alguna ocasi\u00f3n, pero ella nunca acept\u00f3. La familia de Benny es propietaria de un restaurante y un hotel muy pr\u00f3spero en Granada. Estela tambi\u00e9n tiene un negocio familiar en el que ha trabajado desde los 12 a\u00f1os y atiende con su mam\u00e1. Benny era bien recibido por ellas cuando llegaba solo o acompa\u00f1ado.<\/p>\n<figure id=\"attachment_48962\" aria-describedby=\"caption-attachment-48962\" style=\"width: 582px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/220716-1.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-48962\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/220716-1-582x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"582\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/220716-1.jpg 582w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/220716-1.jpg 170w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/220716-1.jpg 720w\" sizes=\"(max-width: 582px) 100vw, 582px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-48962\" class=\"wp-caption-text\">En la foto, la representaci\u00f3n del drama que sufri\u00f3 Estela, quien decidi\u00f3 compartir su testimonio con <em>Magazine<\/em>, de manera an\u00f3nima. (*) Los nombres de los protagonistas fueron modificados para proteger sus identidades.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Los tipos de violaciones sexuales son muchos. Eso s\u00ed, pocas denuncias. T\u00edpico. Pero los casos se estrellan en las narices de todos.<\/p>\n<p>Martha Rodr\u00edguez es una muchacha cabello ensortijado y ojos color miel. A los treinta a\u00f1os ten\u00eda la vida hecha: una profesi\u00f3n, negocio propio, carro, casa, esposo, hijo. Y otra carrera a punto de terminar. Un viernes por la noche se escap\u00f3 con una amiga a una discoteca. Tom\u00f3 y bail\u00f3. Lo \u00faltimo que recuerda es que le hablaba a su compa\u00f1era al o\u00eddo y el \u201cbass\u201d de la m\u00fasica era ensordecedor. Martha se levant\u00f3 a las siete de la ma\u00f1ana, encima de la cama de un motel, sin ropa interior. Le dol\u00eda tanto la cabeza que no pod\u00eda recordar d\u00f3nde hab\u00eda dejado su carro ni c\u00f3mo hab\u00eda llegado a parar a ese lugar. Y lo m\u00e1s importante: qui\u00e9n hab\u00eda pasado la noche con ella.<\/p>\n<p>Xiomara Garc\u00eda ten\u00eda 22 a\u00f1os cuando la viol\u00f3 Gustavo, un muchacho que conoc\u00eda desde que ten\u00eda 16. Xiomara viv\u00eda en Managua pero su familia estaba en Le\u00f3n. En Semana Santa, pasaba los d\u00edas disfrutando del fuerte oleaje de Las Pe\u00f1itas y durante las noches le gustaba salir a las fiestas que se organizaban en la costa. Un d\u00eda, como cualquier otro, fue a bailar y tom\u00f3 un poco m\u00e1s de lo acostumbrado. Cuando abri\u00f3 los ojos se encontraba tirada en la arena, sola, abusada. D\u00edas despu\u00e9s, Xiomara supo, a trav\u00e9s de las versiones de sus amigas, que Gustavo hab\u00eda estado con ella toda la noche. Romancearon. Desaparecieron juntos.<\/p>\n<p>A Lorena Sotelo, de 46 a\u00f1os de edad, la viol\u00f3 un taxista hace diez a\u00f1os. Lorena criaba a sus hijos sola, trabajaba m\u00e1s de 60 horas por semana. Cuando llegaba el s\u00e1bado, se tomaba unas cervezas con una amiga. Un d\u00eda que regresaba a su casa, el taxista que la llevaba cambi\u00f3 de rumbo: la llev\u00f3 a un matorral, la golpe\u00f3 y la viol\u00f3. Lleg\u00f3 a como pudo a su casa, se encerr\u00f3 en su cuarto. Jam\u00e1s les cont\u00f3 a sus hijos lo que le pas\u00f3.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Info-vio-1.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-48964\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Info-vio-1.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"381\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Info-vio-1.jpg 400w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Info-vio-1.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Info-vio-1.jpg 24w\" sizes=\"(max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Hay un punto en el que coinciden estas historias: alcohol. S\u00ed, el alcohol es la principal sustancia que se utiliza para abusar sexualmente. Seg\u00fan estad\u00edsticas del FBI, el alcohol incide en ocho de cada diez violaciones. El 80 por ciento de las violaciones es cometido por personas conocidas de las v\u00edctimas, y solamente el 40 por ciento de los abusados interpone una denuncia en la Polic\u00eda.<\/p>\n<p>\u201cEl problema principal que enfrentan las personas que son violadas es que creen que nadie les va a creer. Pero los casos de violaciones, asociadas o no a una sustancia, son muchos. Es raro que se detecte una sustancia porque las v\u00edctimas no vienen inmediatamente. Pero s\u00ed, hay innumerables casos, siempre \u00abasociados con discotecas, licor y otras sustancias\u00bb, dice el doctor Hugo Espa\u00f1a, experto en toxicolog\u00eda del Instituto de Medicina Legal.<\/p>\n<p>Espa\u00f1a est\u00e1 acostumbrado a atender los cuadros de v\u00edctimas de violaciones sexuales y asegura que todas las drogas que se utilizan para las violaciones sexuales deben ser potenciadas por el licor para ser m\u00e1s efectivas.<\/p>\n<p>Los f\u00e1rmacos funcionan porque anulan la voluntad y se usan, incluso, en robos. La mezcla de estas sustancias con el alcohol provoca que se inhiban las defensas y las resistencias de las personas.<\/p>\n<p>\u201cEstas drogas no duermen instant\u00e1neamente, sino que te desconectan las funciones de pensamientos y de decisiones. Las personas est\u00e1n m\u00e1s susceptibles porque sus inhibiciones desaparecieron, entonces el malhechor que le dio la sustancia sabe y empieza actuar: se le acerca, la toca, la besa, es parte de la actuaci\u00f3n que hace. De esa manera tiene testigos, por lo tanto se puede comprobar que no la viol\u00f3: ella se notaba consciente, pero es totalmente lo contrario. Incluso en el acto sexual, la v\u00edctima puede estar despierta, pero no tiene sensaciones y probablemente no lo va a recordar porque su memoria no estaba ah\u00ed\u201d, explica Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>El experto asegura que con estas drogas las v\u00edctimas pueden actuar, pero no tienen conciencia de sus actos: igual que cuando una persona se emborracha y act\u00faa, pero despu\u00e9s no puede recordar. Esto es porque su cerebro y su sistema nervioso est\u00e1n bloqueados y la persona act\u00faa por impulsos.<\/p>\n<p>Gabriela L\u00f3pez de vez en cuando visitaba un bar cerca de la universidad donde estudia. Los chicos inundan el local, todos los d\u00edas, por la tarde.<\/p>\n<p>Gabriela lleg\u00f3 con dos amigas y pidi\u00f3 tres cervezas. Pidi\u00f3 otra ronda. Y otra m\u00e1s. A la ma\u00f1ana siguiente abri\u00f3 los ojos en la cama de un cantante muy popular de la escena musical nicarag\u00fcense. Ella le pregunt\u00f3 qu\u00e9 hab\u00eda pasado. No recordaba nada.<\/p>\n<p>Gabriela inmediatamente lo denunci\u00f3 ante la Polic\u00eda Nacional. La valoraron en el Instituto de Medicina Legal, pero el caso no tuvo eco. El dictamen psicol\u00f3gico determin\u00f3 que Gabriela ten\u00eda problemas de \u201cmitoman\u00eda y patolog\u00eda psic\u00f3tica, que la llev\u00f3 a inventar el hecho\u201d. Sin embargo, la psic\u00f3loga y especialista en temas de violencia sexual Lorna Norori valor\u00f3 a la muchacha y dictamin\u00f3 que ella ten\u00eda una crisis de \u201cposviolaci\u00f3n muy fuerte\u201d.<\/p>\n<p>El caso de Gabriela no es extra\u00f1o. Desde hace meses, la universidad donde ella estudia emiti\u00f3 una alerta contra ese bar y las pr\u00e1cticas que ah\u00ed se ejecutan. Norori tambi\u00e9n se enter\u00f3 del alcance de los abusos cuando brindaba charlas en las universidades y hablaba de soslayo sobre el caso de Gabriela: inmediatamente estallaban los murmullos y comentarios entre los asistentes.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Info-vio1-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-48965\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Info-vio1-1.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"315\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Info-vio1-1.jpg 400w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Info-vio1-1.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las v\u00edctimas no denuncian por varias razones: revivir el hecho, volver a ver al malhechor, no contar con el apoyo de su familia, no poder probar el hecho y, entre tantas, no confiar en las autoridades. Precisamente porque cada vez se est\u00e1 volviendo m\u00e1s dif\u00edcil demostrar que fueron abusadas. En este sentido, las drogas han ayudado a los violadores a quedar impunes.<\/p>\n<p>A los violadores los ayuda, adem\u00e1s, que casi todas las drogas son legales. El doctor Espa\u00f1a dice que la mayor\u00eda de drogas tiene funciones m\u00e9dicas: benzodiacepinas, ketamina y rohypnol, que se utilizan como anest\u00e9sicos fuertes para causar una relajaci\u00f3n muscular en una persona cansada, estresada y deprimida. Es decir, estas drogas se pueden adquirir con receta m\u00e9dica en las farmacias.<\/p>\n<p>Alisson P\u00e9rez es una ni\u00f1a de 13 a\u00f1os que el pasado diciembre celebraba que hab\u00eda finalizado el a\u00f1o de estudios. En el colegio organizaron un viaje fuera de Managua. A Alisson le dieron un refresquito que le gust\u00f3 mucho. Le dieron otro m\u00e1s. Al tercero, ella sinti\u00f3 zumbidos en la cabeza, se mare\u00f3 y le escribi\u00f3 un mensaje a su mam\u00e1: \u201cMam\u00e1, me siento mal, ven\u00ed a traerme\u201d.<\/p>\n<p>La mam\u00e1 de Alisson lleg\u00f3 como un rayo. Alisson no pod\u00eda sostenerse y se desmay\u00f3. Su mam\u00e1 la carg\u00f3 y la llev\u00f3 directo al hospital, donde comprobaron que, efectivamente, estaba drogada. El mensaje salv\u00f3 a Alisson de una segura fechor\u00eda en su contra. Alisson entr\u00f3 en crisis.<\/p>\n<p>\u201cLas personas sienten culpabilidad, tienen un llanto f\u00e1cil. Mucha angustia, mucho enojo, mucha condici\u00f3n de impotencia por no poder reaccionar y no poder hacer nada en contra de esto. Entran en un estado depresivo profundo. Cuando recuerdan el evento suelen tener im\u00e1genes dispersas pero reiteradas\u201d, dice Norori, quien ha tratado muchos casos de crisis, donde existen deterioros emocionales: no quieren ba\u00f1arse, no quieren comer, tienen momentos de silencio, pero existen otros momentos donde lo \u00fanico que quieren es hablar de lo que les pas\u00f3.<\/p>\n<figure id=\"attachment_48969\" aria-describedby=\"caption-attachment-48969\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/MAG-255-vio-2-e1571263539763.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-48969\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/MAG-255-vio-2-1024x684.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"428\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-48969\" class=\"wp-caption-text\">Foto: Maynor Valenzuela<\/figcaption><\/figure>\n<p>Norori es encargada del Movimiento Contra el Abuso Sexual, un organismo que ayuda en estas situaciones que viven los ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes, pero asegura que ha ayudado a varias muchachas que tambi\u00e9n han sido abusadas sexualmente. Ella calcula que apenas el 10 por ciento de los casos es denunciado.<\/p>\n<p>Hace tres a\u00f1os, el Instituto de Medicina Legal realiz\u00f3 m\u00e1s de seis mil valoraciones de abusos sexuales, de las cuales el 83 por ciento afectaba a los ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes. Seg\u00fan Norori, esta cifra no quiere decir que los j\u00f3venes est\u00e1n exentos de ser abusados, sino todo lo contrario: es alarmante la cantidad de casos que se quedan en silencio.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Meses despu\u00e9s de la violaci\u00f3n, Estela volvi\u00f3 a ver a Benny caminando en la acera de su negocio. Ella sinti\u00f3 una debilidad que le bajaba de las caderas hacia las piernas. Benny no la volte\u00f3 a ver y atraves\u00f3 la calle inmediatamente.<\/p>\n<p>\u201cYo ya super\u00e9 el trauma. Ya puedo hablar tranquila del caso. No quise seguir la denuncia porque no quer\u00eda estar recordando nada y porque mis amigas, que andaban conmigo esa noche y cre\u00eda que eran mis verdaderas amigas, no me apoyaron, y tampoco me apoy\u00f3 mi familia. Me dec\u00edan que iba a perder el caso. En el pueblo andaban hablando de m\u00ed, que hab\u00eda sido violada y me daba verg\u00fcenza, nadie me entend\u00eda y mejor retir\u00e9 la denuncia para que no siguieran hablando\u201d, afirma Estela, quien a la vez cuenta que cerr\u00f3 sus redes sociales, que abri\u00f3 nuevos perfiles, que ahora no sube fotos y que no publica comentarios. Y que un d\u00eda en la fila de un supermercado un muchacho se le acerc\u00f3, que no sab\u00eda para qu\u00e9, pero ella cree que le quer\u00eda hablar, de qui\u00e9n sabe qu\u00e9, y cuando le habl\u00f3, ella grit\u00f3.<\/p>\n<p>\u201cNo me gusta conocer personas nuevas. No me gusta andar en grupo. Me conformo con mis amigos m\u00e1s cercanos, mi familia, mi novio. Yo me siento bien as\u00ed\u201d, dice Estela.<\/p>\n<p>Cuando quiere divertirse lo hace con su novio, a quien le cont\u00f3 de la violaci\u00f3n desde el primer mes que empez\u00f3 la relaci\u00f3n con \u00e9l.<\/p>\n<p>\u201cLo \u00fanico que recuerdo de ese d\u00eda fue cuando me despert\u00e9 y me mir\u00e9 en el espejo. Comenc\u00e9 a llorar, a agarrarme la cara. Mis partes (\u00edntimas) me dol\u00edan y el pecho lo ten\u00eda pegajoso\u201d, contin\u00faa.<\/p>\n<p>D\u00edas despu\u00e9s de la violaci\u00f3n, era de noche y Estela so\u00f1\u00f3 con Benny. En esta ocasi\u00f3n estaba consciente y lo sent\u00eda encima de ella. La pesadilla se repet\u00eda. Cuando pudo despertarse, le dol\u00eda mucho el coraz\u00f3n, los brazos, no pod\u00eda moverse y se cay\u00f3 de la cama. En el hospital le dijeron que sufri\u00f3 un preinfarto. Meses despu\u00e9s tuvo otro episodio similar. Ella cree que es parte del trauma y de las secuelas que le quedaron, porque nunca hab\u00eda tenido un antecedente card\u00edaco. Ahora sufre taquicardia, le duele el coraz\u00f3n, se toca el pecho, no lo aguanta.<\/p>\n<figure id=\"attachment_48970\" aria-describedby=\"caption-attachment-48970\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Mag-255-vio3-e1571263601758.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-48970\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Mag-255-vio3-684x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"958\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-48970\" class=\"wp-caption-text\">Managua, Nicaragua. 25\/02\/2016. Fotos conceptuales sobre la Pastilla de la Violacion que le echan a las adolescentes en fiestas y discotecas. Oscar Navarrete\/LA PRENSA.<\/figcaption><\/figure>\n<h3>\u00bfQu\u00e9 dice la ley?<\/h3>\n<p>En la legislaci\u00f3n nicarag\u00fcense, el C\u00f3digo Penal castiga el delito de violaci\u00f3n con penas de 12 a 15 a\u00f1os de prisi\u00f3n cuando la v\u00edctima es menor de 14 a\u00f1os, seg\u00fan el art\u00edculo 168. Sin embargo, cuando la v\u00edctima es mayor de 14 a\u00f1os, la ley castiga con penas de ocho a doce a\u00f1os de prisi\u00f3n.<\/p>\n<p>En cambio, el delito de abuso sexual se castiga con cinco a siete a\u00f1os de prisi\u00f3n, seg\u00fan lo establecido en el art\u00edculo 172: \u201cQuien realice actos lascivos o tocamientos en otra persona, sin su consentimiento, u obligue a que lo realice, haciendo uso de fuerza, intimidaci\u00f3n o cualquier otro medio que la prive de voluntad, raz\u00f3n o sentido, o aprovechando su estado de incapacidad para resistir, sin llegar al acceso carnal u otras conductas previstas en el delito de violaci\u00f3n, ser\u00e1 sancionado con pena de prisi\u00f3n de cinco a siete a\u00f1os\u201d.<\/p>\n<p>El art\u00edculo 172 se\u00f1ala que si concurren m\u00e1s de dos circunstancias o la v\u00edctima es ni\u00f1a, ni\u00f1o o adolescente, se impone la pena m\u00e1xima. El victimario no puede alegar en su defensa que el abuso fue con el \u201cconsentimiento\u201d de la v\u00edctima, porque la ley no lo reconoce cuando la v\u00edctima es menor de 14 a\u00f1os o posee alg\u00fan tipo de discapacidad o enfermedad mental.<\/p>\n<h3>Epidemia silenciosa<\/h3>\n<p>El movimiento Contra el Abuso Sexual realiz\u00f3 una encuesta a colegios p\u00fablicos y privados de Managua, preguntando a los adolescentes sobre la percepci\u00f3n de los riesgos que ellos corren. Los resultados fueron alarmantes: apenas el 6 % de los j\u00f3venes considera que puede ser v\u00edctima de violencia sexual. \u201cEsto te deja con los pelos parados. Esto es como decir: a m\u00ed no me ocurre, a nosotros no nos ocurre. Creo que es porque no hay informaci\u00f3n adecuada. Entonces, los chavalos van a las fiestas con el prop\u00f3sito de divertirse y no est\u00e1n atentos de qu\u00e9 cosas pueden ocurrir\u201d, afirma Norori.<\/p>\n<p>Un estudio realizado en el 2005 para la Corte Suprema de Justicia indic\u00f3 que solo el 30 % de las denuncias por violencia sexual llega a los juzgados. Sin embargo, el 75 % es archivado en el proceso. En un 55 % de las sentencias por violaci\u00f3n, abuso deshonesto y estupro, los acusados fueron absueltos en primera instancia y en un 12 % en apelaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cada vez m\u00e1s nicarag\u00fcenses dicen haber sido violadas despu\u00e9s de ser drogadas. El patr\u00f3n casi siempre es el mismo: discotecas o bares, bebidas y luego despertar en la cama de un motel sin recordar nada de lo que ocurri\u00f3<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":48963,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-31093","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31093","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31093"}],"version-history":[{"count":28,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31093\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":52505,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31093\/revisions\/52505"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/48963"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31093"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31093"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31093"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}