{"id":31250,"date":"2016-01-10T16:40:47","date_gmt":"2016-01-10T22:40:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=31250"},"modified":"2018-10-01T05:55:36","modified_gmt":"2018-10-01T05:55:36","slug":"rene-schick-el-bueno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/rene-schick-el-bueno\/","title":{"rendered":"Ren\u00e9 Schick \u00abel bueno\u00bb"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">El presidente \u201cbueno\u201d, el alcoh\u00f3lico, el \u201ct\u00edtere\u201d de los Somoza. Un retrato de Ren\u00e9 Schick Guti\u00e9rrez. La m\u00edtica figura del pol\u00edtico y la del hombre atormentado<br \/>\npor sus pasiones<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por Tammy Zoad Mendoza M.<\/strong><\/p>\n<p>Esta es la historia de un ni\u00f1o pobre, muy pobre, que no so\u00f1aba con ser presidente, pero lo fue. Cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Ren\u00e9 Schick Guti\u00e9rrez los historiadores podr\u00edan decirle que fue uno de los mandatarios m\u00e1s accesibles, queridos y populistas, pero que no tuvo un gobierno propio. Si lee columnas de opini\u00f3n de 1963, como las de Pedro Joaqu\u00edn Chamorro, ver\u00e1 retratado a Schick como un monigote de los hermanos Somoza Debayle, un presidente ciego, sordo y mudo ante las acciones represivas, la corrupci\u00f3n y el control que ejerc\u00eda esa familia. Pero si visita el Reparto Schick y le consulta a alguna viejecilla fundadora del populoso barrio, le dir\u00e1n con una mano en el pecho que \u201cel doctor Schick era una gran persona. Honesto, bueno. El mejor presidente que hemos tenido\u201d.<\/p>\n<p>\u201cSu origen estaba en la pobreza, su familia era humilde, su madre trabajadora. No andaba descalzo, pero s\u00ed recorr\u00eda las calles de Le\u00f3n vendiendo cosa de horno, tortillas, lo que le dieran para vender\u201d, comenta el historiador Bayardo Cuadra. \u00c9l lo conoci\u00f3 en sus a\u00f1os de juventud aqu\u00ed en Managua, cuando empezaba a escalar en puestos de oficina en la administraci\u00f3n de Somoza Garc\u00eda, luego a cargos administrativos, hasta alcanzar nombramientos como magistrado, embajador y ministro de Educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La \u201cbendici\u00f3n\u201d pol\u00edtica le lleg\u00f3 en abril de 1962, cuando con el respaldo de Luis Somoza Debayle gan\u00f3 su postulaci\u00f3n como candidato a la Presidencia por el Partido Liberal Nacionalista (PLN). Gracias a la manipulaci\u00f3n del sistema electoral triunf\u00f3 en las elecciones. El primero de mayo de 1963 recibi\u00f3 la banda presidencial de manos de Luis Somoza, pero no logr\u00f3 cumplir con su per\u00edodo. El 3 de agosto de 1966, con 57 a\u00f1os, muri\u00f3 en el ejercicio de la Presidencia de la Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>En la historia de Ren\u00e9 Schick Guti\u00e9rrez hay dos o m\u00e1s versiones. Que si su padre era el suizo Federico Schick o alguien de la familia Sacasa. Que en sus a\u00f1os de borracheras se arrancaba la ropa en la calle, perd\u00eda un zapato o dorm\u00eda en la calle, pero que muri\u00f3 abstemio luego de m\u00e1s de una d\u00e9cada como alcoh\u00f3lico an\u00f3nimo. Si fue un buen presidente o solo t\u00edtere de Luis y Anastasio Somoza Debayle.<\/p>\n<p>Que si al final lo traicion\u00f3 su d\u00e9bil coraz\u00f3n o si sufri\u00f3 una purga pol\u00edtica. Para algunas dudas hay respuesta, para otras, solo especulaciones y an\u00e9cdotas de quienes fueron sus amigos o conocidos. Lo que s\u00ed queda claro es que medio siglo despu\u00e9s, Ren\u00e9 Schick Guti\u00e9rrez sigue siendo un personaje de leyenda.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Ren\u00e9 Schick Guti\u00e9rrez naci\u00f3 el 23 de noviembre de 1909, fue inscrito en Le\u00f3n como hijo de Ang\u00e9lica Pastora Guti\u00e9rrez Benda\u00f1a, de Nagarote, lavandera y planchadora, y el suizo Federico Schick Kenguer, administrador en la mina Santa Pancha, Malpaisillo, Le\u00f3n.<\/p>\n<p>Su padre muri\u00f3 en Managua dos a\u00f1os despu\u00e9s de su nacimiento, y do\u00f1a Ang\u00e9lica se qued\u00f3 en Le\u00f3n. Viv\u00edan all\u00e1 por Zaragoza, ella trabajaba lavando y planchando ropa ajena, mientras el peque\u00f1o Ren\u00e9 estudiaba y le ayudaba vendiendo comestibles.<\/p>\n<p>Vivi\u00f3 y creci\u00f3 en pobreza como hijo \u00fanico, pero fue cosechando muchos amigos y benefactores, como los Hermanos de La Salle quienes asumieron sus estudios b\u00e1sicos. El director de ese centro, ingeniero Jos\u00e9 Ram\u00f3n Sevilla, lo apadrin\u00f3. Sevilla se traslad\u00f3 a Managua en 1937 como Ministro de Instrucci\u00f3n P\u00fablica durante el gobierno de Anastasio Somoza Garc\u00eda. Como buen padrino introdujo a su pupilo en los c\u00edrculos pol\u00edticos.<\/p>\n<p>Otro de los amigos de Schick fue Julio Quintana. Eran amigos desde la infancia en el polvoriento y caluroso Le\u00f3n. Ambos ven\u00edan de familias pobres y les hab\u00eda tocado vender en las calles o lustrar para ayudar con la manutenci\u00f3n del hogar. Eran pobres, pero tambi\u00e9n ambiciosos y con gran talento. Surgieron de la nada, como alumnos brillantes se ganaron su educaci\u00f3n. Se graduaron como abogados, y ah\u00ed empez\u00f3 la carrera. Tuvieron oportunidades, buenas amistades y las aprovecharon.<\/p>\n<p>Fue Quintana quien acerc\u00f3 m\u00e1s a Schick con la familia Somoza, y este se gan\u00f3 la confianza de Luis Somoza Debayle, heredero de Anastasio Somoza Garc\u00eda muerto tras el atentado del 21 de septiembre de 1956.<\/p>\n<p>Julio Quintana y Ren\u00e9 Schick fueron amigos hasta abril de 62 cuando la pol\u00edtica los separ\u00f3. En la Convenci\u00f3n Liberal para definir al candidato a la Presidencia por el partido, Ren\u00e9 Schick era el candidato de Luis Somoza y recibi\u00f3 el apoyo de los convencionales. Fue tal el desaire para Julio Quintana, promovido por Anastasio Somoza, que renunci\u00f3 p\u00fablicamente a su cargo como Ministro de Gobernaci\u00f3n. Su viejo amigo de infancia se convirti\u00f3 en su rival pol\u00edtico.<\/p>\n<p>\u201cDejaron de ser amigos, y a\u00fan muerto Schick, Quintana lo segu\u00eda odiando\u201d, cont\u00f3 en una ocasi\u00f3n a Magazine el doctor Danilo Aguirre Sol\u00eds, quien para entonces estudiaba Derecho y se iniciaba en el periodismo.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\">\u201cNo fue tampoco una santa paloma. (&#8230;) No ignoraba lo que pasaba en el r\u00e9gimen, que no me digan a mi que no sab\u00eda de las torturas y los asesinatos pol\u00edticos. Al final \u00e9l quiso gobernar de una manera diferente, es cierto, pero no lo dejaron\u201d,<br \/>\nRoberto S\u00e1nchez Ram\u00edrez, periodista e historiador.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>\u201cExcmo. Sr. Gral. Don Anastasio Somoza. Querido General Somoza: (\u2026) S\u00e9ame permitido decir a ud., sin ning\u00fan g\u00e9nero de adulaci\u00f3n ni falsas modestias, que creo ser uno de sus leales, solidarios e incondicionales amigos; que le quiero de verdad tanto por una profunda gratitud cuanto porque he comprendido la nobleza de su coraz\u00f3n y la generosidad de su alma; que me considero lo suficiente inteligente y capacitado para desempe\u00f1ar el cargo que me encomiende; y que , en materia de hombr\u00eda, creo tener bien puestos mis huevos, ya que en dos ocasiones en que he necesitado toc\u00e1rmelos, he visto que ellos, lejos de correrse hacia las nalgas, se han quedado fuertemente pegados al miembro VIRIL (sic)\u201d, reza la carta que envi\u00f3 en 1943 el entonces desconocido Ren\u00e9 Schick al presidente Anastasio Somoza Garc\u00eda.<\/p>\n<p>En esa carta, adem\u00e1s de declararle su admiraci\u00f3n y fidelidad, le solicitaba al presidente su traslado a Managua en alg\u00fan puesto p\u00fablico, dada su \u201cangustiosa situaci\u00f3n econ\u00f3mica\u201d. La ayuda le fue dada, pero no en ese momento, ni por Somoza Garc\u00eda.<\/p>\n<p>Cuando hered\u00f3 el poder, en 1956, Luis Somoza tom\u00f3 la pose de presidente democr\u00e1tico. En 1959 aprob\u00f3 una reforma a la Constituci\u00f3n, modific\u00f3 el art\u00edculo 186 para prohibir la reelecci\u00f3n, inhibiendo para el siguiente per\u00edodo a quien ejerciera la Presidencia en el per\u00edodo anterior. En 1962 modific\u00f3 tambi\u00e9n el art\u00edculo 184, reduciendo de cinco a cuatro el per\u00edodo presidencial.<\/p>\n<p>\u201cLuis se da cuenta que no es prudente ni conveniente un r\u00e9gimen din\u00e1stico continuo y que hace falta alguien que sea un puente entre \u00e9l y su hermano que ya aspira a la Presidencia. El punto era \u00bfqui\u00e9n?\u201d, expone el historiador Roberto S\u00e1nchez Ram\u00edrez.<\/p>\n<p>Pero la tercia de los hermanos Somoza Debayle hab\u00eda empezado. Anastasio Somoza Debayle se inclina por Julio Quintana, y Luis Somoza Debayle le apuesta a Ren\u00e9 Schick. \u201cEn ese entonces se acent\u00faa m\u00e1s la competencia entre los hermanos Somoza. Luis dec\u00eda que el problema no era que Anastasio subiera, sino c\u00f3mo se hac\u00eda para que bajara. Su plan era que despu\u00e9s de la presidencia de Ren\u00e9, iba a promover a Ramiro Sacasa Guerrero para parar las aspiraciones de Anastasio\u201d, se\u00f1ala S\u00e1nchez Ram\u00edrez.<\/p>\n<p>Gracias a la simpat\u00eda que gozaba y a la confianza que gan\u00f3 con Luis Somoza Debayle hoy estaba en un cargo p\u00fablico y ma\u00f1ana en otro m\u00e1s alto. Fue magistrado de la Corte de Apelaciones y secretario privado de la Presidencia. Fungi\u00f3 como diplom\u00e1tico en Washington, Estados Unidos; fue embajador en Venezuela, ante la OEA y la ONU. Le nombraron ministro de Educaci\u00f3n y posteriormente ministro de Relaciones Exteriores. Se proyect\u00f3 en la pol\u00edtica nacional y exterior y finalmente en 1962 recibi\u00f3 \u201cla bendici\u00f3n\u201d de una candidatura a la Presidencia por el Partido Liberal Nacionalista.<\/p>\n<p>Aunque ten\u00eda asegurada la silla por el engranaje electoral fraudulento de los Somoza, durante su campa\u00f1a electoral recorri\u00f3 el pa\u00eds haciendo la promesa de gobernar para los pobres. El primero de mayo de 1963 Somoza le entreg\u00f3 la banda presidencial a Ren\u00e9 Schick quien ser\u00eda presidente hasta 1967.<\/p>\n<p>Pero la vida, o la muerte, ten\u00eda otros planes. La prematura, y oportuna, muerte de Schick le sirvieron a Anastasio Somoza para figurar con m\u00e1s fuerza como el candidato fuerte de PLN para las elecciones presidenciales del 67. As\u00ed como hicieron que Schick ganara las elecciones, se hizo ganar \u00e9l. Anastasio Somoza Debayle fue el tercero de la dictadura familiar.<\/p>\n<div id='gallery-1' class='gallery galleryid-31250 gallery-columns-3 gallery-size-large'><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/rene-schick-el-bueno\/attachment\/253-mag-rspresi\/'><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"377\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/07152702\/253-MAG-RSpRESI.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"Rene Schick banda presidencial\" aria-describedby=\"gallery-1-31390\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/07152702\/253-MAG-RSpRESI.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/07152702\/253-MAG-RSpRESI.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-31390'>\n\t\t\t\tEl primero de mayo de 1963 Ren\u00e9 Schick recibi\u00f3 la banda presidencial de Luis Somoza Debayle.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/rene-schick-el-bueno\/attachment\/253-mag-rsfirm\/'><img decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"380\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/07152701\/253-MAG-RSFirm.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-31391\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/07152701\/253-MAG-RSFirm.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/07152701\/253-MAG-RSFirm.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-31391'>\n\t\t\t\t\u201cLogr\u00f3 nombrar algunos ministros, pero no lo dejaban decidir ni mandar solo\u201d, comenta Roberto S\u00e1nchez Ram\u00edrez.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/rene-schick-el-bueno\/attachment\/253-mag-rsmama\/'><img decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"368\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/07152701\/253-MAG-RSMam%C3%A1.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"Ren\u00e9 Schick y Do\u00f1a Ang\u00e9lica Pastora\" aria-describedby=\"gallery-1-31392\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/07152701\/253-MAG-RSMam%C3%A1.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/07152701\/253-MAG-RSMam%C3%A1.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-31392'>\n\t\t\t\tDo\u00f1a Ang\u00e9lica Pastora Guti\u00e9rrez Benda\u00f1a, madre de Ren\u00e9 Schick.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure>\n\t\t<\/div>\n\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Cuando entraba a un bar solo hab\u00eda dos formas de salir de ah\u00ed: arrastr\u00e1ndose o chineado. Si Ren\u00e9 Schick tomaba un trago del licor que fuera, en cuesti\u00f3n de horas se arrancaba el saco de casimir ingl\u00e9s, su corbata de seda y aventaba los zapatos. Dejaba de ser el caballero elegante y se convert\u00eda en un borracho de esquina, de esos que sacan a rastras de alg\u00fan bar y que se quedan dormidos en medio de la calle. Pero \u00e9l luchaba todos los d\u00edas por controlar su vicio.<\/p>\n<p>\u201cYo lo conoc\u00ed cuando era ministro de Educaci\u00f3n. Un hombre inteligente, culto, muy educado. El doctor Schick en ese entonces ya no tomaba, pero esa es una enfermedad que te persigue siempre\u201d, cuenta el maestro Guillermo Rothschuh Tablada.<\/p>\n<p>A sus 89 a\u00f1os, Rothschuh Tablada conserva detalles del emotivo evento, all\u00e1 por 1958, en el que Ren\u00e9 Schick cont\u00f3 p\u00fablicamente sus crisis de alcoholismo. \u201cLlegaron a prestarme el auditorio del colegio Ram\u00edrez Goyena, era para un evento de los Alcoh\u00f3licos An\u00f3nimos. De repente, entr\u00f3, de camisa de vestir remangada, pidi\u00f3 la palabra, pas\u00f3 adelante y empez\u00f3 a contar sus historias de borracheras\u201d.<\/p>\n<p>Habl\u00f3 de sus primeras parrandas con amigos en Le\u00f3n, de sus andanzas en Managua, cuando lleg\u00f3 en su juventud para continuar sus estudios universitarios y a trabajar. Cont\u00f3 las veces que lo llevaban en carretilla hasta la casa donde se hospedaba como magistrado en Bluefields, y hasta de una borrachera en Caracas, donde fue embajador.<\/p>\n<p>\u201cCont\u00f3 que en una ocasi\u00f3n bebi\u00f3 demasiado, se descontrol\u00f3, lo encerraron en la casa y le quitaron la ropa para que no saliera, pero \u00e9l se puso un camis\u00f3n de la esposa y sali\u00f3 a la calle. Deambul\u00f3 as\u00ed, buscando d\u00f3nde conseguir m\u00e1s licor\u201d, recuerda Rothschuh.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de dar su testimonio, todos en el auditorio se pusieron de pie y le aplaudieron por largo rato. Ren\u00e9 Schick se emocion\u00f3 tanto que estall\u00f3 en llanto. Rothschuh lo llev\u00f3 hasta su oficina para que se calmara un poco. Tom\u00f3 agua.<\/p>\n<p>Tiempo despu\u00e9s, cuando hab\u00eda alguna velada siguiendo el protocolo, el presidente deb\u00eda brindar con los dem\u00e1s. Su copa era la del lado izquierdo de la bandeja. Si se equivocaba, el mesero sab\u00eda que deb\u00eda ofrecerle la copa correcta. Schick se empinaba su copa con ginger ale y cola negra.<\/p>\n<p>Luego de muchos a\u00f1os sin probar alcohol, periodistas de la \u00e9poca y amigos cuentan que tuvo dos reca\u00eddas durante la Presidencia. Una por tensiones pol\u00edticas y otra por el esc\u00e1ndalo que provoc\u00f3 el rumor de la pasi\u00f3n por su nuera, la esposa de su hijastro.<\/p>\n<p>El p\u00f3quer y el cigarrillo fueron los vicios que nunca pudo dejar, tampoco intent\u00f3 hacerlo. Era un fumador empedernido. Quienes le conocieron cuentan que no apagada un cigarrillo antes de encender otro. En un video de la toma de posesi\u00f3n, se le ve en una reuni\u00f3n posterior, soltando bocanadas de humo mientras lee documentos, firma papeles y conversa. Que era su refugio ante la abstinencia al alcohol, dicen.<\/p>\n<p>El Club Managua era su segunda casa. O la primera, seg\u00fan a quien se le pregunte. Ah\u00ed se reun\u00eda con sus amigos de juegos como Julio Pataky, Alberto Reyes Riguero, Julio Bland\u00f3n, al que llamaban \u201cmaestro\u201d Membre\u00f1o y Humberto S\u00e1nchez Ar\u00e1uz, conocido como \u201cT\u00edo Bomba\u201d.<\/p>\n<p>\u201cIba a jugar naipes al Club Social de Managua con algunas figuras propias del club, con personalidades de la clase alta del pa\u00eds. Se dec\u00eda que era un bebedor nato que perdi\u00f3 varios millones de c\u00f3rdobas jugando. Otros aseguran que cuando jugaba all\u00ed se hac\u00eda acompa\u00f1ar del ministro del Distrito Nacional, que as\u00ed le llamaban al alcalde de Managua en esa \u00e9poca\u201d, cont\u00f3 Danilo Aguirre Sol\u00eds en una entrevista en Revista Env\u00edo.<\/p>\n<p>\u201cNo era un lud\u00f3pata, solo era un hombre aficionado a jugar cartas, supongo que le gustaba la adrenalina de apostar, era su pasatiempo\u201d, comenta el historiador Bayardo Cuadra. \u201cNo recuerdo que haya perdido nada de mayor valor en esos juegos. Ten\u00eda un grupo de jugadores que se met\u00edan con \u00e9l a amanecer jugando, pero no era a nivel de vicio, si perd\u00eda, no pasaba nada, si ganaba, le daban el vuelto en sencillo y a la salida lo esperaba la gente porque \u00e9l les repart\u00eda su dinero\u201d.<\/p>\n<p>A do\u00f1a Carmen Re\u00f1azco no le agradaban ni los casinos, ni los vicios, ni ning\u00fan alboroto. Siempre fue muy seria, comedida, muy recatada. Le hu\u00eda a las grandes concentraciones de pueblo, solo se luc\u00eda en los eventos oficiales con elegantes vestidos y joyas. Reprend\u00eda a su esposo cuando de manera espont\u00e1nea hac\u00eda detener el veh\u00edculo para bajarse, acercarse a alg\u00fan borrachito tirado en la calle y darle dinero. \u201cPobrecito, debe andar de goma\u201d, le escucharon decir alguna vez. Dicen que nunca olvid\u00f3 a sus viejos amigos de infancia, ni a los del p\u00f3quer amanesquero, tampoco a los compa\u00f1eros de borracheras.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\">\u201cNuevamente le digo que he desterrado para siempre el maldito vicio del licor, pues quiero probar que un hombre de dignidad y de car\u00e1cter, puede vencer sus pasiones, por muy fuertes que estas sean\u201d,<br \/>\nRen\u00e9 Schick, en una carta al presidente Anastasio Somoza Garc\u00eda en 1943.<\/p>\n<\/blockquote>\n<figure id=\"attachment_31393\" aria-describedby=\"caption-attachment-31393\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Ren\u00e9-Schick-promovi\u00f3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-31393\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Ren\u00e9-Schick-promovi\u00f3.jpg\" alt=\"Rene Schick promovi\u00f3 desde la presidencia\" width=\"700\" height=\"519\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/07152700\/Ren%C3%A9-Schick-promovi%C3%B3.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/07152700\/Ren%C3%A9-Schick-promovi%C3%B3.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/07152700\/Ren%C3%A9-Schick-promovi%C3%B3.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-31393\" class=\"wp-caption-text\">Ren\u00e9 Schick promovi\u00f3 desde la Presidencia un Estado de Derecho, pero diferencias ideol\u00f3gicas con Anastasio Debayle (al centro) frenaron sus impulsos.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Todos los mi\u00e9rcoles una procesi\u00f3n sub\u00eda despacio hasta la Loma de Tiscapa. Frente al Palacio Presidencial hombres en muletas, mujeres con ni\u00f1os, viejitos y todo el que quisiera hac\u00eda fila para ver al presidente y contarle sus problemas. Bajo el nombre de \u201caudiencias p\u00fablicas\u201d el presidente Ren\u00e9 Schick recib\u00eda semanalmente a todo el que llegara a contarle sus problemas. Les escuchaba, asent\u00eda, les dirig\u00eda alguna frase y como un gesto benevolente les daba la mano. En el apret\u00f3n, entregaba un billete doblado. Diez, veinte, cincuenta, hay quienes dicen que daba hasta cien c\u00f3rdobas. La gente sal\u00eda en fila, feliz de haber recibido \u201cla ayuda del presidente\u201d.<\/p>\n<p>\u201c\u00c9l ten\u00eda gestos especiales con la gente humilde, siempre los recib\u00eda, siempre les daba dinero. Fue un presidente de los pobres porque en realidad quiso acercarse a ellos. Nunca olvid\u00f3 su origen humilde\u201d, dice su viejo amigo Guillermo Rothschuh Tablada. El mismo mi\u00e9rcoles de las famosas audiencias, seg\u00fan su amigo Rothschuh, el presidente sal\u00eda a Le\u00f3n para visitar a su madre.<\/p>\n<p>Fue carism\u00e1tico orador y gran conversador. \u201cEducad\u00edsimo\u201d, culto y elegante. Abierto y accesible para asuntos pol\u00edticos, pero reservado con sus asuntos personales. Cuando no ten\u00eda agenda presidencial, sal\u00eda con un solo escolta, en veh\u00edculo, para luego recorrer a pie algunos de sus viejos rincones de juventud. \u201c\u00c9l tampoco se olvid\u00f3 de sus amigos de farras, los visitaba y les daba dinero, si los ve\u00eda en la calle tambi\u00e9n les daba\u201d, asegura Rothschuh.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\">\u201cEra un hombre muy inteligente, educad\u00edsimo y humilde. Fue un presidente de los pobres porque en realidad quiso acercarse a ellos\u201d<br \/>\nGuillermo Rothschuh Tablada, maestro.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Fue \u00e9l mismo quien mand\u00f3 a lotificar unos terrenos propiedad del Gobierno al este de Managua. Cientos de familias se asentaron en el terreno y lo bautizaron como Reparto Schick, en honor a su benefactor. El barrio popular no solo pas\u00f3 a la historia por ser un regalo del presidente, con los a\u00f1os se convirti\u00f3 en una de las zonas rojas de la capital. Incluso un busto que los pobladores fundadores colocaron a la entrada, desapareci\u00f3 y los vecinos del lugar dicen que se lo robaron. A\u00fan sin su imagen, seis administraciones despu\u00e9s, sigue siendo el Reparto Schick.<\/p>\n<p>Pedro Joaqu\u00edn Chamorro, director del Diario La Prensa, fue uno de los m\u00e1s cr\u00edticos de la Administraci\u00f3n de Schick. Calificaba esas audiencias p\u00fablicas como actos de populismo que promov\u00edan la mendicidad entre la gente, pero sobre todo por ser el rostro generoso de un gobierno represivo que manejaban los Somoza.<\/p>\n<p>Pero hay quienes reconocen que Schick puj\u00f3 porque en Nicaragua se instaurara un Estado de Derecho, que todo se ajustara a las leyes establecidas y se respetaran los derechos constitucionales, promov\u00eda la atenci\u00f3n social y una serie de reformas a la Ley Electoral. Fue precisamente eso \u00faltimo lo que resquebraj\u00f3 su tensa relaci\u00f3n con los Somoza. Prometi\u00f3 elecciones libres y transparentes para 1967. La ficha del tablero Somoza no estaba del todo de acuerdo con sus movimientos, lo quer\u00edan de pe\u00f3n, pero \u00e9l reclamaba su papel de rey. Fuentes cercanas apuntan que en una ocasi\u00f3n amenaz\u00f3 directamente con renunciar a la Presidencia y hacerles frente. \u201cNo me jod\u00e1s hijuep, renunci\u00e1 de una vez que mucho jod\u00e9s\u201d, dicen que le contest\u00f3 Luis.<\/p>\n<p>No renunci\u00f3, pero tampoco lleg\u00f3 a las siguientes elecciones. Tuvo tan mala suerte, o tan malas relaciones pol\u00edticas, que muri\u00f3 el 3 de agosto de 1966 en la Casa Presidencial, producto de un infarto del miocardio, seg\u00fan el acta de defunci\u00f3n. Otras teor\u00edas apuntan a que lo dejaron morir, impidiendo una adecuada atenci\u00f3n m\u00e9dica, que le cortaron el suministro de ox\u00edgeno y que la enfermera que lo acompa\u00f1aba estaba dormida al momento de su muerte.<\/p>\n<p>\u201cSe le recuerda como el presidente \u2018bueno\u2019, pero es que los Somoza eran tan malos que cualquiera pod\u00eda ser bueno a la par de ellos\u201d, se\u00f1ala el historiador y periodista Roberto S\u00e1nchez Ram\u00edrez. \u201cNo fue tampoco una santa paloma. Se dio cuenta de la represi\u00f3n despu\u00e9s de la muerte de Somoza Garc\u00eda. No ignoraba lo que pasaba en el r\u00e9gimen, que no me digan a m\u00ed que no sab\u00eda de las torturas y los asesinatos pol\u00edticos. Al final \u00e9l quiso gobernar de una manera diferente, es cierto, pero no lo dejaron\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>\u201cMuere Schick esta madrugada\u201d, titulaba Novedades el 3 de agosto de 1966. \u201cExactamente a las 2:25 a.m. se produjo el fatal acontecimiento. (\u2026) Muri\u00f3 a consecuencia de una embolia pulmonar que se le manifest\u00f3 a la una de la ma\u00f1ana y que le fue imposible controlar a los m\u00e9dicos que lo asist\u00edan. El deceso del mandatario llena de dolor a todo el pueblo nicarag\u00fcense que de veras lo amaba por su nunca desmentida generosidad, su bondad innata como hombre y su apego a la ley y al derecho como gobernante\u201d, reza el art\u00edculo.<\/p>\n<p>Se informa que desde la noche del primero de agosto estaba internado por un paro card\u00edaco. Que la noche del 2 se le tom\u00f3 un electrocardiograma y su ritmo card\u00edaco y presi\u00f3n arterial estaban normales. Esa misma noche, a las 9:00, Luis Somoza lo visit\u00f3 en la habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cDuelo Nacional\u201d, titul\u00f3 la segunda edici\u00f3n de La Prensa ese d\u00eda, donde tambi\u00e9n se informaba que el doctor Lorenzo Guerrero Guti\u00e9rrez asumir\u00eda la Presidencia. \u201cPobres temen los abandonen\u201d, encabezaba una nota que recog\u00eda el temor popular por una nueva administraci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el Palacio Nacional un mar de gente lo esperaba. Desde afuera, daba la impresi\u00f3n que ah\u00ed dentro hab\u00eda un jard\u00edn que florec\u00eda con el pasar de las horas y se desbordaba por las escaleras. La gente entraba y sal\u00eda en romer\u00eda arrastrando los pasos, llorando por la muerte del presidente.<\/p>\n<p>No sab\u00edan que tambi\u00e9n ven\u00edan tiempos de mayor represi\u00f3n, de persecuciones pol\u00edticas y masacres, como la que ocurrir\u00eda el 22 de enero de 1967, pero sospechaban que nada bueno pod\u00eda venir si Anastasio Somoza Garc\u00eda hab\u00eda sido anunciado como el candidato liberal a la Presidencia en las pr\u00f3ximas elecciones.<\/p>\n<p>\u201cEl entierro fue impresionante, la misma pobreter\u00eda que sub\u00eda a pedirle reales estuvo en su vela y lo acompa\u00f1\u00f3 al cementerio\u201d, recuerda Roberto S\u00e1nchez Ram\u00edrez.<\/p>\n<p>Apote\u00f3sico. Impresionante. Estremecedor. Los funerales de Ren\u00e9 Schick Guti\u00e9rrez quedaron documentados como uno de los m\u00e1s multitudinarios. \u201cMultitud de 100 mil\u201d, se le\u00eda en una nota en portada de La Prensa el 6 de agosto de 1966, en Novedades hab\u00edan decenas de fotos de la vela y el entierro del presidente, en la mayor\u00eda aparec\u00eda en segundo plano Anastasio Somoza Debayle.<\/p>\n<p>\u201cRen\u00e9 Schick no gan\u00f3 las elecciones del 63, pero las gan\u00f3 en el 66, cuando muri\u00f3. La gente humilde lo llor\u00f3 m\u00e1s que nadie\u201d, comenta el periodista e historiador Roberto S\u00e1nchez Ram\u00edrez.<\/p>\n<h4>\u201cPapito\u201d Schick<\/h4>\n<p>Su c\u00edrculo familiar era cerrado. Su esposa, Carmen Re\u00f1azco, su hijastro, su nuera y sus nietos. No tuvo hijos naturales. Era est\u00e9ril, quiz\u00e1 por el abuso del alcohol desde la juventud o por una parotiditis o topa aguda que tuvo en la infancia y le provoc\u00f3 una atrofia testicular.<\/p>\n<p>Su hijastro tuvo ocho hijos con su esposa. Cuatro nietos alcanz\u00f3 a conocer el abuelo Schick. La mayor de sus nietas era su adoraci\u00f3n, dice una fuerte cercana a la familia que pidi\u00f3 omitir su nombre. Ren\u00e9 Schick se llev\u00f3 a toda la familia a la Casa Presidencial, de hecho puso como condici\u00f3n que su hijastro y su familia se mudaran primero para garantizar que estar\u00edan instalados ah\u00ed cuando \u00e9l llegara con su esposa Carmen.<\/p>\n<p>\u201c\u00c9l era como todos los abuelos con sus nietos, pero su adoraci\u00f3n era la hija mayor del matrimonio de su hijastro. Cuando \u00e9l estaba en la casa se la pasaba jugando con ellos\u201d, cuenta un amigo de la familia. Se quitaba el saco, los zapatos y se pon\u00eda de rodillas, con las palmas de las manos en el suelo y se convert\u00eda en un caballito de juguete para sus nietos. \u201c\u00a1Ren\u00e9, \u00bfqu\u00e9 est\u00e1s haciendo?! Le gritaba do\u00f1a Carmencita cuando lo ve\u00eda en esas con los ni\u00f1os\u201d, narra.<\/p>\n<p>\u201cDoctor Schick\u201d, le dec\u00edan sus seguidores pol\u00edticos. \u201cRenato\u201d, le dec\u00edan sus amigos. Ren\u00e9, su esposa. \u201cPapito\u201d, sus nietos.<\/p>\n<h4>De novela<\/h4>\n<p>Un humilde y talentoso abogado se casa con una viuda de rancio abolengo. La viuda tiene un hijo, que \u00e9l cr\u00eda como si fuera propio. Su hijo se enamora de una guapa joven de sociedad y se casa con ella. Pero el suegro siente pasi\u00f3n por la esposa de su hijastro. Intenta vivir su amor prohibido. La familia se entera. Estalla el esc\u00e1ndalo. Su poder, su familia y su cordura se tambalean. Aquel hombre enjuaga sus penas en alcohol y el coraz\u00f3n no soporta la pena. Muere. No se sabe si de amor o por la presi\u00f3n social que ten\u00eda a cuestas.<\/p>\n<p>Esa podr\u00eda ser la rese\u00f1a de una novela cualquiera. Jes\u00fas \u201cChuno\u201d Bland\u00f3n tiene una novela cuya trama es casi la misma, solo que en el Ocaso del amor y el poder (\u00bfUsted mat\u00f3 al presidente?) el protagonista no es solo un humilde y talentoso abogado, el hombre atormentado por sus pasiones es Ren\u00e9 Schick Guti\u00e9rrez, el presidente.<\/p>\n<p>Esa historia la conocen amigos cercanos de Schick, historiadores y fue un rumor popular all\u00e1 en los a\u00f1os sesenta. En una entrevista para Magazine el periodista Ignacio Briones Torres contradijo esta versi\u00f3n y asegur\u00f3 que todo se trataba de un rumor malintencionado de un periodista chismoso de Novedades. Que quer\u00edan da\u00f1ar su imagen, da\u00f1arlo a \u00e9l, y que lo lograron.<\/p>\n<p>\u201c\u00c9l se volvi\u00f3 loco por esa mujer. Que si ella le correspond\u00eda o no, no te lo puedo asegurar, pero \u00e9l hasta quiso irse de la Presidencia por ella. No lo dejaron. Luis lo busc\u00f3 en su despacho y le dijo que no le permit\u00eda hacer semejante locura, que nadie iba a creer que se iba por una mujer, que todos pensar\u00edan que era por sus diferencias con ellos. Que no era conveniente\u201d, cuenta otra fuente que prefiere el anonimato. Al menos media docena de personas consultadas hacen referencia a la historia sin atreverse a decirlo en t\u00edtulo propio, pero asegurando que as\u00ed fue, que el presidente se quer\u00eda fugar persiguiendo un amor oto\u00f1al.<\/p>\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini_box\" style=\"background: initial !important; border: initial !important; border-radius: initial !important; border-spacing: initial !important; border-collapse: initial !important; direction: ltr !important; flex-direction: initial !important; font-weight: initial !important; height: initial !important; letter-spacing: initial !important; min-width: initial !important; max-width: initial !important; min-height: initial !important; max-height: initial !important; margin: auto !important; outline: initial !important; padding: initial !important; position: absolute; table-layout: initial !important; text-align: initial !important; text-shadow: initial !important; width: initial !important; word-break: initial !important; word-spacing: initial !important; overflow-wrap: initial !important; box-sizing: initial !important; display: initial !important; color: inherit !important; font-size: 13px !important; font-family: X-LocaleSpecific, sans-serif, Tahoma, Helvetica !important; line-height: 13px !important; vertical-align: top !important; white-space: inherit !important; left: 265px; top: 8438px;\">\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini_logo\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" title=\"Traducir texto seleccionado\"><\/div>\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini_sound\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" title=\"Escuchar\"><\/div>\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini_copy\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" title=\"Copiar texto al Portapapeles\"><\/div>\n<style type=\"text\/css\" media=\"print\">#s3gt_translate_tooltip_mini { display: none !important; }<\/style>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El presidente \u201cbueno\u201d, el alcoh\u00f3lico, el \u201ct\u00edtere\u201d de los Somoza. Un retrato de Ren\u00e9 Schick Guti\u00e9rrez. La m\u00edtica figura del pol\u00edtico y la del hombre atormentado por sus pasiones<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":31388,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[1654],"class_list":["post-31250","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes","tag-historia-de-nicaragua"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31250","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31250"}],"version-history":[{"count":13,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31250\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":44636,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31250\/revisions\/44636"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/31388"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31250"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31250"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31250"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}