{"id":31305,"date":"2015-10-11T14:21:50","date_gmt":"2015-10-11T20:21:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=31305"},"modified":"2018-09-14T14:45:46","modified_gmt":"2018-09-14T20:45:46","slug":"el-ultimo-baile-de-somoza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/el-ultimo-baile-de-somoza\/","title":{"rendered":"El \u00faltimo baile de Somoza"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">[woocommerce_non_members_only]<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Miriam P\u00e9rez se llamaba la joven leonesa que bail\u00f3 con Anastasio Somoza Garc\u00eda poco antes que lo asesinaran. Era la Novia del Club de Obreros de Le\u00f3n y sus familiares y una amiga recuerdan aquella noche que marc\u00f3 la historia del pa\u00eds<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por Tammy Zoad Mendoza M.<\/strong><\/p>\n<p>Miriam estrenaba un vestido blanco tallad\u00edsimo a su estrecha cintura, con falda campana que ca\u00eda hasta el tobillo. \u201cLas mangas cortas y el pecho en V eran de un encaje blanco muy fino. Lindo el vestido de la Miriam\u201d, recuerda Daysi Bojorge, de 77 a\u00f1os. Miriam P\u00e9rez Rojas y Daysi ten\u00edan entonces 18 a\u00f1os. Asistieron juntas a la fiesta de la Casa del Obrero el 21 de septiembre de 1956, Miriam como la Novia de club y Daysi como su inseparable amiga.<\/p>\n<p>\u201cViv\u00edamos cerca, trabaj\u00e1bamos juntas y and\u00e1bamos en los bailes que la invitaban. Miriam era popular como novia de la Casa del Obrero de Le\u00f3n y esa noche me pidi\u00f3 tambi\u00e9n que la acompa\u00f1ara. Iba a bailar con el presidente, no me lo pod\u00eda perder\u201d, cuenta Bojorge.<\/p>\n<p>El general Anastasio Somoza Garc\u00eda era otra vez candidato del Partido Liberal para la Presidencia en las elecciones de 1957. Desfil\u00f3 por las calles para celebrar su nombramiento, asisti\u00f3 a una cena en el Club Social de Le\u00f3n y ten\u00eda previsto cerrar su jornada en la fiesta popular de esa noche. Su esposa, Salvadora Debayle, cambi\u00f3 el vestido pomposo de la cena por uno m\u00e1s ligero y escotado para la fiesta. Somoza tambi\u00e9n se quit\u00f3 el esmoquin y pantal\u00f3n blanco de la gala en el Club Social y se puso c\u00f3modo para la ocasi\u00f3n: camisa blanca, corbata oscura, saco negro y pa\u00f1uelo blanco en el bolsillo del pecho. Pasadas las siete de la noche ambos inauguraron el baile de la Casa del Obrero danzando un vals que ejecutaba la orquesta. Despu\u00e9s Somoza se solt\u00f3. Tom\u00f3 whisky, convers\u00f3 con el que se le acercara y bail\u00f3 cuanto pudo, sin perder la pose de gran se\u00f1or.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"\/suscribase\/\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-37687 size-full\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/Cintillo-animado-Magazine.gif\" alt=\"\" width=\"3542\" height=\"625\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Unos dicen que un mambo, otros que un bolero y hasta un chachach\u00e1. Lo cierto es que Somoza Garc\u00eda bail\u00f3 por \u00faltima vez con Miriam P\u00e9rez, la joven leonesa. En la fotograf\u00eda se ve Miriam con su gr\u00e1cil figura de perfil, en un giro congelado, bailando frente a Somoza, que empu\u00f1a las manos en un gesto bailar\u00edn experimentado y sonriendo de satisfacci\u00f3n. Al patriarca de la dictadura le gustaba tanto mandar como bailar. Era un experto en ambas, seg\u00fan testimonios de quienes le conocieron.<\/p>\n<p>\u201cNo recuerdo qu\u00e9 canci\u00f3n bailaron al final, pero fue un set completo que toc\u00f3 la orquesta. \u00c9l la llev\u00f3 de la mano a sentarse, y despu\u00e9s se fue a su mesa, al lado de las sillas donde est\u00e1bamos. De repente vi que el muchacho se le puso enfrente, se agach\u00f3 y escuch\u00e9 los disparos. \u00a1Dios m\u00edo! Somoza se fue de espaldas en la silla y al muchacho le cayeron los guardias\u201d, dice Daysi Bojorge.<\/p>\n<p>El muchacho de pantal\u00f3n azul oscuro y guayabera blanca era Rigoberto L\u00f3pez P\u00e9rez, un poeta y opositor del r\u00e9gimen somocista que se convirti\u00f3 en h\u00e9roe suicida esa noche. Cuatro de los cinco disparos que hizo con su rev\u00f3lver Smith &amp; Wesson calibre 38 quedaron en el cuerpo de Somoza Garc\u00eda. Rigoberto en cambio recibi\u00f3 54 balas.<\/p>\n<p>Do\u00f1a Daysi recuerda casi todo. Lo que vio, lo que platic\u00f3 con Miriam, lo que pas\u00f3 luego del atentado. Lo \u00fanico que no logra recordar es c\u00f3mo iba vestida ella, las canciones que bailaron y lo que pas\u00f3 mientras estuvo desmayada. \u201cLo peor vino despu\u00e9s. Balaceras, gritos, el gent\u00edo corriendo en todas direcciones. Fue horrible\u201d, asegura Daysi Bojorge, una de las pocas, sino la \u00fanica persona, que estuvo esa noche en el baile y que 59 a\u00f1os despu\u00e9s a\u00fan vive para contarlo.<\/p>\n<figure id=\"attachment_37685\" aria-describedby=\"caption-attachment-37685\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/Daysi-Bojorge.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-37685\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/Daysi-Bojorge.jpg\" alt=\"Desde la noche del 21 de septiembre de 1956 Daysi Bojorge no hab\u00eda vuelto a entrar a la vieja Casa del Obrero de Le\u00f3n, ahora Casa Museo Rigoberto L\u00f3pez P\u00e9rez. \u201cQuer\u00eda saber c\u00f3mo estaba, pero siempre me daba miedo entrar. Es un poco triste estar aqu\u00ed otra vez\u201d, dice 59 a\u00f1os despu\u00e9s de aquella noche.\" width=\"700\" height=\"387\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/07143246\/Daysi-Bojorge.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/07143246\/Daysi-Bojorge.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-37685\" class=\"wp-caption-text\">Desde la noche del 21 de septiembre de 1956 Daysi Bojorge no hab\u00eda vuelto a entrar a la vieja Casa del Obrero de Le\u00f3n, ahora Casa Museo Rigoberto L\u00f3pez P\u00e9rez. \u201cQuer\u00eda saber c\u00f3mo estaba, pero siempre me daba miedo entrar. Es un poco triste estar aqu\u00ed otra vez\u201d, dice 59 a\u00f1os despu\u00e9s de aquella noche.<\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"text-center\"><a class=\"button-suscription btn btn-warning btn-lg\" href=\"\/suscribase\/\">Suscr\u00edbase para leer la nota completa. <i class=\"fa fa-eye\"><\/i><\/a><\/div>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0[\/woocommerce_non_members_only]<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">[woocommerce_members_only]<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Miriam P\u00e9rez se llamaba la joven leonesa que bail\u00f3 con Anastasio Somoza Garc\u00eda poco antes que lo asesinaran. Era la Novia del Club de Obreros de Le\u00f3n y sus familiares y una amiga recuerdan aquella noche que marc\u00f3 la historia del pa\u00eds<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por Tammy Zoad Mendoza M.<\/strong><\/p>\n<p>Miriam estrenaba un vestido blanco tallad\u00edsimo a su estrecha cintura, con falda campana que ca\u00eda hasta el tobillo. \u201cLas mangas cortas y el pecho en V eran de un encaje blanco muy fino. Lindo el vestido de la Miriam\u201d, recuerda Daysi Bojorge, de 77 a\u00f1os. Miriam P\u00e9rez Rojas y Daysi ten\u00edan entonces 18 a\u00f1os. Asistieron juntas a la fiesta de la Casa del Obrero el 21 de septiembre de 1956, Miriam como la Novia de club y Daysi como su inseparable amiga.<\/p>\n<p>\u201cViv\u00edamos cerca, trabaj\u00e1bamos juntas y and\u00e1bamos en los bailes que la invitaban. Miriam era popular como novia de la Casa del Obrero de Le\u00f3n y esa noche me pidi\u00f3 tambi\u00e9n que la acompa\u00f1ara. Iba a bailar con el presidente, no me lo pod\u00eda perder\u201d, cuenta Bojorge.<\/p>\n<p>El general Anastasio Somoza Garc\u00eda era otra vez candidato del Partido Liberal para la Presidencia en las elecciones de 1957. Desfil\u00f3 por las calles para celebrar su nombramiento, asisti\u00f3 a una cena en el Club Social de Le\u00f3n y ten\u00eda previsto cerrar su jornada en la fiesta popular de esa noche. Su esposa, Salvadora Debayle, cambi\u00f3 el vestido pomposo de la cena por uno m\u00e1s ligero y escotado para la fiesta. Somoza tambi\u00e9n se quit\u00f3 el esmoquin y pantal\u00f3n blanco de la gala en el Club Social y se puso c\u00f3modo para la ocasi\u00f3n: camisa blanca, corbata oscura, saco negro y pa\u00f1uelo blanco en el bolsillo del pecho. Pasadas las siete de la noche ambos inauguraron el baile de la Casa del Obrero danzando un vals que ejecutaba la orquesta. Despu\u00e9s Somoza se solt\u00f3. Tom\u00f3 whisky, convers\u00f3 con el que se le acercara y bail\u00f3 cuanto pudo, sin perder la pose de gran se\u00f1or.<\/p>\n<p>Unos dicen que un mambo, otros que un bolero y hasta un chachach\u00e1. Lo cierto es que Somoza Garc\u00eda bail\u00f3 por \u00faltima vez con Miriam P\u00e9rez, la joven leonesa. En la fotograf\u00eda se ve Miriam con su gr\u00e1cil figura de perfil, en un giro congelado, bailando frente a Somoza, que empu\u00f1a las manos en un gesto bailar\u00edn experimentado y sonriendo de satisfacci\u00f3n. Al patriarca de la dictadura le gustaba tanto mandar como bailar. Era un experto en ambas, seg\u00fan testimonios de quienes le conocieron.<\/p>\n<p>\u201cNo recuerdo qu\u00e9 canci\u00f3n bailaron al final, pero fue un set completo que toc\u00f3 la orquesta. \u00c9l la llev\u00f3 de la mano a sentarse, y despu\u00e9s se fue a su mesa, al lado de las sillas donde est\u00e1bamos. De repente vi que el muchacho se le puso enfrente, se agach\u00f3 y escuch\u00e9 los disparos. \u00a1Dios m\u00edo! Somoza se fue de espaldas en la silla y al muchacho le cayeron los guardias\u201d, dice Daysi Bojorge.<\/p>\n<p>El muchacho de pantal\u00f3n azul oscuro y guayabera blanca era Rigoberto L\u00f3pez P\u00e9rez, un poeta y opositor del r\u00e9gimen somocista que se convirti\u00f3 en h\u00e9roe suicida esa noche. Cuatro de los cinco disparos que hizo con su rev\u00f3lver Smith &amp; Wesson calibre 38 quedaron en el cuerpo de Somoza Garc\u00eda. Rigoberto en cambio recibi\u00f3 54 balas.<\/p>\n<p>Do\u00f1a Daysi recuerda casi todo. Lo que vio, lo que platic\u00f3 con Miriam, lo que pas\u00f3 luego del atentado. Lo \u00fanico que no logra recordar es c\u00f3mo iba vestida ella, las canciones que bailaron y lo que pas\u00f3 mientras estuvo desmayada. \u201cLo peor vino despu\u00e9s. Balaceras, gritos, el gent\u00edo corriendo en todas direcciones. Fue horrible\u201d, asegura Daysi Bojorge, una de las pocas, sino la \u00fanica persona, que estuvo esa noche en el baile y que 59 a\u00f1os despu\u00e9s a\u00fan vive para contarlo.<\/p>\n<figure id=\"attachment_32135\" aria-describedby=\"caption-attachment-32135\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Acr13932725462016-2561.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-32135 size-full\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Acr13932725462016-2561.jpg\" alt=\"Miriam P\u00e9rez. El \u00faltimo baile de Somoza\" width=\"700\" height=\"881\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/07151858\/Acr13932725462016-2561.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/07151858\/Acr13932725462016-2561.jpg 238w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-32135\" class=\"wp-caption-text\">La familia de Miriam P\u00e9rez conserva pocas fotos de ella, durante la insurrecci\u00f3n popular las quemaron.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>\u201cSomoza va hoy a Le\u00f3n\u201d, titul\u00f3 el 21 de septiembre de 1956 el diario Novedades en grandes letras rojas. \u201cHoy nominan a Somoza\u201d y \u201cSomoza nominado\u201d, segu\u00edan otros encabezados de lo que eran sus noticias del d\u00eda. En la portada de La Prensa el titular era otra noticia, pero destacaban cuatro fotograf\u00edas de Anastasio Somoza Garc\u00eda. Dos son retratos. En una Somoza Garc\u00eda viste traje militar blanco adornado con un par de medallas, fue tomada en 1937, durante la toma de posesi\u00f3n de su primer mandato. En otra, enfundado en un traje negro forrado de medallas, sonr\u00ede con la banda presidencial que tom\u00f3 nuevamente en 1951. Ese viernes 21 de septiembre de 1956 el presidente viajaba a Le\u00f3n para recibir \u201cla sorpresa\u201d de su postulaci\u00f3n como candidato por el Partido Liberal para las elecciones presidenciales del a\u00f1o siguiente. Somoza Garc\u00eda lleg\u00f3 temprano vestido de blanco inmaculado, con sombrero jipijapa y gafas oscuras, con aspecto de turista adinerado y bonach\u00f3n en su paseo matinal por Le\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cLa Gran Convenci\u00f3n Liberal\u201d hab\u00eda creado todo un cortejo para recibir a su general en el Teatro Gonz\u00e1lez. Filarm\u00f3nicas, cohetes, bombas y calles cerradas. Seg\u00fan cr\u00f3nicas de ese d\u00eda, la mayor\u00eda de los leoneses sigui\u00f3 con sus actividades sin inmutarse ante la fiesta pol\u00edtica. Buses con empleados p\u00fablicos locales y funcionarios llevados desde Managua fueron los que le dieron la bienvenida. M\u00e1s tarde llegar\u00edan una docena de camiones conducidos por guardias cargados de campesinos de Chinandega que hac\u00edan recorridos una y otra vez por el Palacio Municipal, donde se encontraba en presidente, para vitorear al candidato.<\/p>\n<p>Crisanto Sacasa, en medio de un discurso apasionado, fue quien propuso p\u00fablicamente a Somoza como candidato. A mediod\u00eda en punto, siguiendo el guion, Anastasio Somoza camin\u00f3 en medio de un grupo de militares y civiles rumbo al teatro. Acept\u00f3 la postulaci\u00f3n, dio las gracias, se dej\u00f3 ba\u00f1ar de aplausos y gritos. Regres\u00f3 al Palacio Municipal en procesi\u00f3n, donde desde un balc\u00f3n dio un discurso improvisado ante un p\u00fablico que se diluy\u00f3 por las calles hasta dejar solamente a los soldados de la Guardia que vigilaban el lugar.<\/p>\n<p>Por la noche el Club Social de Le\u00f3n se visti\u00f3 de gala para una cena en honor al \u201cnuevo\u201d candidato liberal. Anastasio Somoza entr\u00f3 llevando del brazo a su esposa Salvadora. Estuvieron el tiempo preciso que indica la diplomacia y regresaron al Palacio. Somoza quer\u00eda ir a la fiesta de la Casa del Obrero. Ten\u00eda tantas ganas de bailar, de que lo vieran como el candidato del pueblo, de cerrar su d\u00eda con una presentaci\u00f3n estelar de carisma, que ignor\u00f3 dos advertencias de un atentado.<\/p>\n<p>Richard Van Winckle, el norteamericano fundador de la Oficina de Seguridad Nacional (OSN), le dijo que era peligroso que fuera, que \u00e9l ten\u00eda informaci\u00f3n de un ataque en su contra. Luego, su leal amigo, el coronel Camilo Gonz\u00e1lez, le dijo directamente que lo iban a matar. Carcajadas.<\/p>\n<p>\u2014Ve Camilo, yo tengo que ir, porque de no hacerlo ser\u00eda una ofensa para mis amigos los obreros.<\/p>\n<p>El coronel Gonz\u00e1lez intent\u00f3 entonces persuadirlo para que dejara que la Guardia revisara en la entrada a los asistentes. Hab\u00eda personalidades importantes que ten\u00edan mesas reservadas con invitaci\u00f3n, pero el resto pod\u00eda comprar en taquilla un boleto para entrar al evento.<\/p>\n<p>\u2014Es la misma ofensa, no puedo autorizarlo \u2014ser\u00eda la respuesta de Somoza, seg\u00fan el testimonio de Danilo Barreto, abogado que entonces trabajaba en Protocolo Presidencial. La escena la cont\u00f3 hace m\u00e1s de 15 a\u00f1os a Agust\u00edn Torres Lazo, quien la integr\u00f3 en su libro La saga de los Somoza.<\/p>\n<p>En efecto. Rigoberto L\u00f3pez P\u00e9rez, contador de profesi\u00f3n, tip\u00f3grafo de oficio, poeta por vocaci\u00f3n y opositor a Somoza por convicci\u00f3n, lo estaba esperando con su pistola calibre 38. No lo mat\u00f3, pero una de las cuatro balas que logr\u00f3 clavarle esa noche se aloj\u00f3 cerca de la columna y representaba un alto peligro. La cirug\u00eda era delicada y no se pod\u00eda realizar en Nicaragua, por lo que fue trasladado al d\u00eda siguiente al Hospital Gorgas en Panam\u00e1, zona del Canal perteneciente a Estados Unidos. \u201cAtentan contra Somoza\u201d, titul\u00f3 Novedades el 22 de septiembre, con el negro de rigor en la tipograf\u00eda.<\/p>\n<p>La anestesia general en lugar de una peque\u00f1a dosis local, su obesidad y el padecimiento de diabetes complicaron su delicado estado de salud. Cay\u00f3 en coma.<\/p>\n<p>\u201cPresidente Somoza Muere\u201d. \u201cAgotamiento general fue la causa de su muerte\u201d, rezaba el titular del diario oficialista del 29 de septiembre de 1956, acompa\u00f1ado de una enorme foto del general. \u201cLa naci\u00f3n acongojada llora su muerte\u201d.<\/p>\n<figure id=\"attachment_32139\" aria-describedby=\"caption-attachment-32139\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Acr1393272546201629944.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-32139 size-full\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Acr1393272546201629944.jpg\" alt=\"El 22 de septiembrede 1956 el diario Novedades\" width=\"700\" height=\"465\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/07151853\/Acr1393272546201629944.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/07151853\/Acr1393272546201629944.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-32139\" class=\"wp-caption-text\">El 22 de septiembre de 1956 el diario Novedades inform\u00f3 del atentado a Somoza en la Casa del Obrero de Le\u00f3n. El 29 de ese mes daba la noticia de su muerte.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Miriam P\u00e9rez Rojas era morena clara, alta, de figura curvil\u00ednea. Cabello negro y ondulado, cejas pobladas y labios carnosos. Una guapura de 18 a\u00f1os que ten\u00eda gracia hasta para caminar. \u201cEra muy bonita la Miriam, y cuando la eligieron novia del Club de Obrero se hizo m\u00e1s popular. La gente de dinero hac\u00eda bailes en su honor, la invitaban a sus fincas, los muchachos eran muy atentos con ella\u201d, recuerda Daysi Bojorge.<\/p>\n<p>En las pocas fotos que conserva la familia Quintana P\u00e9rez, Miriam es esa joven de la que habla Daysi. En todas sale maquillada, con el pelo arreglado usando sencillos pero lindos vestidos con encajes, vuelos y bordados. En una posa sola con una corona y una banda, en otra sonr\u00ede al centro de un grupo de damas y tambi\u00e9n est\u00e1 la famosa foto del baile con el general Anastasio Somoza Garc\u00eda, en el que se les ve bailando coordinados. Son los \u00fanicos recuerdos de esa \u00e9poca. La corona se perdi\u00f3, la banda la quemaron, junto con otras fotos de sus bailes y una con el general. \u201cEn mi familia muy poco se hablaba de eso, por miedo. Despu\u00e9s de la muerte de Somoza Garc\u00eda las cosas se pusieron mal aqu\u00ed en Le\u00f3n. Mi abuelita decidi\u00f3 desaparecer todo lo que los pusiera en riesgo de un ataque pol\u00edtico. Hab\u00eda mucho fanatismo de un bando y de otro\u201d, explica Miriam Quintana P\u00e9rez, de 50 a\u00f1os, hija de Miriam P\u00e9rez.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del baile del 21 de septiembre del 56 Miriam dej\u00f3 de ir a fiestas. Daysi dej\u00f3 de ir a fiestas. Del trabajo a la casa, de la casa al trabajo, as\u00ed tambi\u00e9n la mayor\u00eda de los leoneses que ten\u00edan miedo de ser blanco de la cacer\u00eda que la Guardia Nacional hab\u00eda desatado en busca de los c\u00f3mplices de Rigoberto L\u00f3pez P\u00e9rez, el joven que se inmol\u00f3 esa noche al dispararle al dictador.<\/p>\n<p>\u201cDecir que conoc\u00edas a Rigoberto era condenarte. Te llevaban preso, te torturaban y muchos no regresaron. Nosotras lo hab\u00edamos visto alguna vez, pero nunca le hablamos. Miriam no ten\u00eda relaci\u00f3n con ese muchacho, lo \u00fanico en lo que coincid\u00edan era en el apellido\u201d, asegura su amiga.<\/p>\n<p>Sus hijos muy poco saben de aquella noche. Solo que su madre bail\u00f3 y convers\u00f3 con el general, y que alguien les tom\u00f3 un par de fotos juntos. Despu\u00e9s de aquel suceso cada quien a como pudo sigui\u00f3 con su vida. En 1972 Miriam se cas\u00f3 con Jos\u00e9 Enrique Quintana Somarriba, piloto aviador y procrearon tres hijos: Ram\u00f3n Enrique (51 a\u00f1os), Miriam (50 a\u00f1os) y Carlos (48 a\u00f1os). Pero en 1979 cuando estalla la insurrecci\u00f3n popular sandinista contra el heredero de la dictadura, Anastasio Somoza Debayle, la familia teme por su vida y se exilia en Honduras.<\/p>\n<p>\u201cMis padres y mis hermanos se fueron en el 79 y volvieron hasta 1991, yo me qued\u00e9 con mis abuelitos aqu\u00ed\u201d, cuenta Miriam (hija).<\/p>\n<p>Miriam P\u00e9rez cri\u00f3 a sus tres hijos y conoci\u00f3 a sus seis nietos. Sigui\u00f3 bordando hasta que el Parkinson le quit\u00f3 la precisi\u00f3n de sus manos, y luego, el 12 de octubre de 2001, falleci\u00f3 por complicaciones propias de la enfermedad. En Labor\u00edo si uno pregunta por Miriam P\u00e9rez no hay quien no d\u00e9 raz\u00f3n. Miriam P\u00e9rez, la hija \u00fanica de Sara Luisa Rojas y Santos Ram\u00f3n P\u00e9rez, los negociantes de tabaco. Miriam, la guapa Novia de la Casa del Obrero, la que bail\u00f3 con el general.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Cinco disparos. \u201c\u00a1Bruto, animal!\u201d, le grita postrado en su asiento Anastasio Somoza Garc\u00eda. \u201c\u00a1Ay Dios m\u00edo!\u201d, alcanza a decir y cierra los ojos. Rigoberto L\u00f3pez P\u00e9rez hab\u00eda consumado el complot que empez\u00f3 a cocinarse desde enero de 1956, cuando el excapit\u00e1n de la Guardia Nacional, Adolfo Alfaro, recibi\u00f3 la visita de Rigoberto L\u00f3pez P\u00e9rez en su exilio en El Salvador. Llegaba decidido a aprender a usar las armas y a disparar directo a los puntos donde causar\u00eda heridas de muerte.<\/p>\n<p>Cuatro disparos acert\u00f3 en la parte baja del pecho y uno en la pierna de Somoza Garc\u00eda. El periodista Rafael Corrales Rojas ve en direcci\u00f3n al sonido de las detonaciones y logra identificar a \u201cEl poeta L\u00f3pez\u201d, justo cuando uno de los guardias le estampa un culatazo en la mand\u00edbula. Otro oficial lo sujeta por el brazo derecho y se lo alza, y le descarga otro culatazo. Saltan un par de dientes y la mand\u00edbula se desencaja. Pedro Guti\u00e9rrez, de la custodia presidencial, se apresura a dispararle en la cabeza. El hombre cae de espaldas, al rostro desfigurado le cuelga el ojo derecho que salt\u00f3 de su cuenca. Rigoberto L\u00f3pez P\u00e9rez est\u00e1 muerto. Tendido en el piso con los brazos y piernas extendidos.<\/p>\n<p>Empieza la lluvia de balas. Todos huyendo. Todos contra todos. \u201cLa Guardia no sab\u00eda qu\u00e9 hacer, se llevaron al general en la misma silla y despu\u00e9s no supe m\u00e1s. Me encerr\u00e9 en un ba\u00f1o y despu\u00e9s despert\u00e9 con m\u00e1s gritos, la cabeza mojada. Me hab\u00eda desmayado\u201d, cuenta Daysi Bojorge.<\/p>\n<p>Unos se tiraron al piso, otros se escondieron bajo la mesa y hubo quienes se apresuraron a ver el cad\u00e1ver del atacante y le dispararon. Quer\u00edan asegurarse de que el hombre no se levantara o cubrirse las espaldas con ese sanguinario gesto.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el relato en el libro La saga de los Somoza, de Agust\u00edn Torres Lazo, el mayor Luis Oc\u00f3n, Arnoldo Ram\u00edrez Eva, Camilo Gonz\u00e1lez y Juan Bautista Lacayo cargan a Somoza en la misma silla donde qued\u00f3 recostado tras recibir los balazos. Parece que est\u00e1 dormido, con la cabeza recostada en su hombro y los ojos cerrados. No hay tiempo para esperar ambulancia, y la limusina blindada lo traslada al Hospital San Vicente, luego a Managua, donde viaja en avi\u00f3n hacia Panam\u00e1.<\/p>\n<p>Mientras tanto, Le\u00f3n era la sucursal del infierno en la tierra. Los que no lograron salir de la Casa del Obrero quedaron encerrados por horas en el lugar, hasta que en la madrugada recibieron la orden de salir en fila, con las manos en la cabeza, rumbo a la plaza central de Le\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cA los hombres los golpearon, a nosotras solo nos gritaban. A ellos los pusieron en las afueras de la Catedral y nosotras quedamos en la plaza Jer\u00e9z, rodeadas de guardias\u201d, dice Daysi Bojorge. Ah\u00ed su amiga Miriam la vio de lejos y se fue deslizando entre la multitud de mujeres hasta llegar a ella. Los guardias pasaban cerquita de ellas y les susurraban: \u201cLas van a matar a todas. Aqu\u00ed nadie va a quedar. La orden es matar a todo el mundo\u201d.<\/p>\n<p>Y ah\u00ed estuvieron presas en plena plaza hasta la tarde del d\u00eda siguiente, cuando les dieron libertad. \u201cPero nadie quer\u00eda salir de su casa. Nadie quer\u00eda hablar. Fueron tiempos terribles aqu\u00ed en Le\u00f3n, pero pudo ser peor. Menos mal que no apagaron la luz\u201d.<\/p>\n<figure id=\"attachment_32136\" aria-describedby=\"caption-attachment-32136\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Acr13932725462016-6591.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-32136 size-full\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Acr13932725462016-6591.jpg\" alt=\" Anastasio Somoza Garc\u00eda\" width=\"700\" height=\"527\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/07151857\/Acr13932725462016-6591.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/07151857\/Acr13932725462016-6591.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-32136\" class=\"wp-caption-text\">Cuatro de las cinco balas que dispar\u00f3 Rigoberto L\u00f3pez P\u00e9rez hirieron a Anastasio Somoza Garc\u00eda.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>No pensaba ir a la fiesta. Daysi Bojorge hab\u00eda sido operada de emergencia un mes antes por una apendicitis. \u201cPero la Miriam no quer\u00eda ir sola con su papito, ella quer\u00eda que fu\u00e9ramos juntas a conocer al general (Somoza)\u201d, cuenta Bojorge, de 77 a\u00f1os, la abuelita menuda, morena y de canas con rayos viol\u00e1ceos.<\/p>\n<p>Ella y Miriam eran amigas y vecinas en el barrio Labor\u00edo. Trabajaban juntas en una tienda donde Daysi cos\u00eda y Miriam bordaba. Eran inseparables. Por eso, a\u00fan en recuperaci\u00f3n, Daysi se puso un vestido y a las siete de la noche sali\u00f3 hacia la casa de su amiga, desde donde caminaron hasta la Casa del Obrero acompa\u00f1adas del padre de Miriam. Cuando llegaron el presidente ya estaba ah\u00ed. Pasaron a saludar y \u00e9l invit\u00f3 a Miriam a su mesa. De casualidad hab\u00eda unas sillas libres en esa fila y Daysi se qued\u00f3 con ellos. Ten\u00edan guardaespaldas por todos lados.<\/p>\n<p>\u201c\u00c9l bailaba con otras muchachas, muy conversador. Despu\u00e9s sac\u00f3 a la Miriam a bailar y se quedaron durante un set en la pista. \u00c9l la lleg\u00f3 a dejar hasta la silla, y se fue a su lugar, en medio de dos guardias. De repente sali\u00f3 este muchacho por un lado, se par\u00f3 frente a \u00e9l, sac\u00f3 la pistola y medio se agach\u00f3. \u00a1Pum, pum, pum! Empezaron los gritos y la gente a correr. El muchacho iba a dar la vuelta cuando le cayeron dos guardias. Luego le llovieron balas. Yo corr\u00ed y me met\u00ed a un ba\u00f1o. Perd\u00ed a la Miriam. Me desmay\u00e9 y me despertaron cuando un guardia gritaba que sali\u00e9ramos\u201d, cuenta Bojorge.<\/p>\n<p>23 de septiembre de 2015, 59 a\u00f1os despu\u00e9s de aquella noche, Daysi entra a la Casa del Obrero. Vuelve a tener 18 a\u00f1os. Se pasea despacio por el pasillo. Se detiene. Se queda callada con la mirada fija al vac\u00edo, ignora los caballetes con fotograf\u00edas hist\u00f3ricas que se exponen en lo que ahora es la Casa Museo Rigoberto L\u00f3pez P\u00e9rez. Ella lo que ve son mesas, sillas recostadas a la pared donde descansan fatigados bailarines, una pista de baile atestada de parejas que a ratos se sacuden con un mambo y luego se duermen de pie, recostados el uno al otro, meci\u00e9ndose en un ladrillo mientras suena un bolero. De repente la sonrisita se tensa y la mirada se le nubla. 59 a\u00f1os despu\u00e9s a do\u00f1a Daysi le tiemblan las manos, traga gordo y se limpia la humedad en los bordes de los ojos.<\/p>\n<p>Su boquita es una pasa que consume hasta dejarla muda. Suspira y se sienta, recorre de nuevo el lugar con la vista. \u201cTodo esto estaba lleno de gente, despu\u00e9s se volvi\u00f3 una locura\u201d, dice se\u00f1alando los pasillos de la casa. \u201cCuando salimos nos dijeron un mont\u00f3n de ofensas, a los hombres los golpearon y nos hicieron desfilar frente al cuerpo del muchacho. Estaba todo desecho el pobrecito, hecho chingaste. El que pasaba le disparaba, le daban y le daban\u201d, Daysi vuelve a callar. Dice que puede ver el r\u00edo de sangre corriendo por el piso.<\/p>\n<p>\u201cDoy gracias a Dios por poder estar aqu\u00ed. Pero es tristeza lo que siento. Eso fue horrible\u201d, y vuelve el silencio. \u201cDesde ese d\u00eda no entraba aqu\u00ed. El lunes pasado (21) fue el aniversario, aqu\u00ed hab\u00eda una actividad, y quise entrar. Me qued\u00e9 en la puerta. No pude. Me dio miedo entrar\u201d.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\">\u201cDespu\u00e9s se supo que un grupo de hombres estaba encargado de cortar la luz, pero gracias a Dios que eso no pas\u00f3. No hubiera quedado nadie vivo ah\u00ed dentro\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Daysi Bojorge, 77 a\u00f1os.<\/p>\n<\/blockquote>\n<figure id=\"attachment_32138\" aria-describedby=\"caption-attachment-32138\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Acr13932725462016-19257.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-32138 size-full\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Acr13932725462016-19257.jpg\" alt=\"Daysi Bojorge\" width=\"700\" height=\"467\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/07151854\/Acr13932725462016-19257.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/07151854\/Acr13932725462016-19257.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-32138\" class=\"wp-caption-text\">Desde la noche del 21 de septiembre de 1956 Daysi Bojorge no hab\u00eda vuelto a entrar a la vieja Casa del Obrero de Le\u00f3n, ahora Casa Museo Rigoberto L\u00f3pez P\u00e9rez. \u201cQuer\u00eda saber c\u00f3mo estaba, pero siempre me daba miedo entrar. Es un poco triste estar aqu\u00ed otra vez\u201d, dice 59 a\u00f1os despu\u00e9s de aquella noche.<\/figcaption><\/figure>\n<h4>Cacer\u00eda<\/h4>\n<p>Tras el atentado a Anastasio Somoza Garc\u00eda se desat\u00f3 una feroz cacer\u00eda y la represi\u00f3n militar aument\u00f3 en todo el pa\u00eds. Al menos 500 personas fueron encarceladas y torturadas bajo sospechas de conspiraci\u00f3n.<br \/>\nEdwin Castro, Ausberto Narv\u00e1ez y Cornelio Silva, tres de los principales miembros del complot, fueron asesinados a balazos \u201ctratando de huir\u201d de la c\u00e1rcel cuatro a\u00f1os despu\u00e9s de su captura y otros 12 murieron por efectos de las torturas tras salir de las c\u00e1rceles, entre ellos el periodista Rafael Corrales Rojas.<br \/>\nFueron 21 los procesados en la Corte de Investigaci\u00f3n y Consejo de Guerra, y 16 salieron con condenas varias, incluyendo el director del Diario La Prensa, Pedro Joaqu\u00edn Chamorro, sentenciado a 40 meses de confinamiento en el puerto lacustre de San Carlos, R\u00edo San Juan.<\/p>\n<h4>Hip\u00f3tesis<\/h4>\n<p>El leon\u00e9s Romualdo Cisneros tambi\u00e9n estuvo en esa fiesta, seg\u00fan su amigo Julio Ju\u00e1rez Sol\u00eds, la vieja gloria del beisbol. Ju\u00e1rez conserva una carta manuscrita que Romualdo Cisneros le dej\u00f3 donde narra su versi\u00f3n de los hechos y plantea una extra\u00f1a hip\u00f3tesis del arma que us\u00f3 Rigoberto L\u00f3pez P\u00e9rez.<\/p>\n<p>\u201cHay algo que no saben, cuando Rigoberto L\u00f3pez P\u00e9rez hizo su entrada a la fiesta los centinelas de la entrada lo registraron de pies a cabeza, pero el arma la introdujo una gran dama que estando dentro se la entregar\u00eda a Rigoberto. (\u2026) Fue Miriam P\u00e9rez, conocida como la novia de la Casa del Obrero\u201d, asegura en su carta Romualdo.<\/p>\n<p>Pero es el \u00fanico que asegura tal cosa. En entrevistas, cr\u00f3nicas y libros hist\u00f3ricos la versi\u00f3n oficial es que la Guardia Nacional no revis\u00f3 a nadie en la entrada. La familia de Miriam y Daysi Bojorge, su amiga, niegan totalmente que ella conociera siquiera a Rigoberto.<\/p>\n<h4>La luz no se cort\u00f3<\/h4>\n<p>Hab\u00eda \u00f3rdenes de que las luces se apagaran antes de la medianoche, pero eso nunca ocurri\u00f3. \u201cRigoberto se adelant\u00f3 y dispar\u00f3 antes\u201d, dijo Ram\u00f3n Rosa Mart\u00ednez Vargas en una entrevista a La Prensa en 2002. El leon\u00e9s Mart\u00ednez Vargas declar\u00f3 ser parte del complot organizado por 21 hombres, pero que solo Rigoberto llev\u00f3 a cabo la noche del 21 de septiembre de 1956.<\/p>\n<p>Seg\u00fan su versi\u00f3n, Edwin Castro Rodr\u00edguez, Julio Alvarado Ardila, Noel Jir\u00f3n Balladares, Juan Calder\u00f3n Rueda y \u00e9l se encargar\u00edan de cortar el servicio de la luz el\u00e9ctrica de la subestaci\u00f3n de Sutiaba, que dejar\u00eda sin luz toda la ciudad de Le\u00f3n y facilitar\u00eda la huida de Rigoberto despu\u00e9s de disparar contra Somoza.<\/p>\n<p>Pero mientras ellos avanzaban hacia su puesto, una mujer les grit\u00f3: \u201c\u00a1V\u00e1yanse! Mataron al presidente, la guardia anda en la calle echando preso a todo el que encuentra. Todos tomamos rumbos diferentes, yo hu\u00ed a Estel\u00ed con la intenci\u00f3n de ir a Honduras, pero por falta de reales no pude y, adem\u00e1s, desconoc\u00eda la zona y por supuesto el l\u00f3gico temor de ser capturado\u201d, revel\u00f3 Mart\u00ednez. Ellos presumen que Rigoberto supo que Somoza Garc\u00eda se ir\u00eda de la fiesta antes de la hora prevista para el atentado.<\/p>\n<p>Su familia fue capturada por la Guardia Nacional, se entreg\u00f3. Estuvo preso, fue interrogado y torturado por el oficial Oscar Morales Sotomayor, conocido como \u201cMoralitos\u201d, el famoso torturador de la \u00e9poca.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">[\/woocommerce_members_only]<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Miriam P\u00e9rez se llamaba la joven leonesa que bail\u00f3 con Anastasio Somoza Garc\u00eda poco antes que lo asesinaran. Era la Novia del Club de Obreros de Le\u00f3n y sus familiares y una amiga recuerdan aquella noche que marc\u00f3 la historia del pa\u00eds<\/p>\n","protected":false},"author":46,"featured_media":32142,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[1555],"class_list":["post-31305","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes","tag-anastasio-somoza-garcia"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31305","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/46"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31305"}],"version-history":[{"count":16,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31305\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":37690,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31305\/revisions\/37690"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/32142"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31305"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31305"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31305"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}