{"id":31311,"date":"2015-09-13T10:51:47","date_gmt":"2015-09-13T16:51:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=31311"},"modified":"2021-03-22T14:53:20","modified_gmt":"2021-03-22T20:53:20","slug":"al-bate-pedro-selva-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/al-bate-pedro-selva-2\/","title":{"rendered":"Al bate Pedro Selva&#8230;"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Era el quiebrabates, el matap\u00edcheres, el Babe Ruth nica. Fue el mejor bateador de los setenta, le dispararon al coraz\u00f3n, lo acusaron del asesinato de sus tres hijos, estuvo a punto de ser fusilado y muri\u00f3 en desgracia. As\u00ed fue la vida del Bambino<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por Tammy Zoad Mendoza M.<\/strong><\/p>\n<p>Es el turno al bate del n\u00famero 16 del equipo de Carazo. Juan Navarro est\u00e1 en el dogout del estadio de beisbol de Masaya cubriendo el juego de Rivas contra Carazo para La Prensa, es el torneo de Primera Divisi\u00f3n. El hombre que camina al home plate apenas supera el metro y medio. Piernas cortas y brazos gruesos. Moreno y sonriente, de cara redonda como la panza que se asoma por la camiseta. Alborozo en la grader\u00eda.<\/p>\n<p>El p\u00edcher estelar del Rivas, Leoncio Mart\u00ednez, conoc\u00eda bien a Pedro Selva, ya se hab\u00edan enfrentado en el campo antes. \u201cEran amigos, bromeaban, se desafiaban. Esa vez Pedro se luci\u00f3 con un bateo fuera de serie en el primer tercio del partido, fue en 1975 o 76. Lo que no se me olvida fue c\u00f3mo anunci\u00f3 su jonr\u00f3n\u201d, asegura Navarro.<\/p>\n<p>Leoncio Mart\u00ednez amenaz\u00f3 con poncharlo. Se rieron. \u201cAll\u00e1\u00e1\u00e1, por la escuelita te la voy a mandar\u201d, advirti\u00f3 Selva, mientras se\u00f1alaba a la izquierda, detr\u00e1s del cerco donde hab\u00eda una escuela. M\u00e1s risas. \u201cSe par\u00f3, Mart\u00ednez lo quiso ponchar, pero \u00e9l le dispar\u00f3 un batazo que pas\u00f3 la cerca en direcci\u00f3n a la mentada escuela. Cuando Selva iba trotando se re\u00eda con Leoncio. Pero era camarader\u00eda, no solo jactancia\u201d, cuenta Juan Navarro.<\/p>\n<p>La gente enloquece. Una lluvia de aplausos, silbidos y gritos lo ba\u00f1an mientras avanza. El hombre sonr\u00ede y trota hasta primera, segunda, tercera y minutos despu\u00e9s vuelve a home. Es su momento de gloria. Lo disfruta y saluda al p\u00fablico. Hace su paseo lento, pero con gracia. No es el m\u00e1s r\u00e1pido, pero s\u00ed el m\u00e1s poderoso.<\/p>\n<p>Cuando Pedro Selva jugaba la gente le gritaba \u201c\u00a1\u00bfCu\u00e1ntos jonrones nos vas a dar hoy Pedro?!\u201d. \u201c\u00bfPara d\u00f3nde la mand\u00e1s Bambino?\u201d. \u201c\u00a1Guarden todo que se acab\u00f3 el juego!\u201d. Selva era una m\u00e1quina que disparaba un jonr\u00f3n cada 13.8 turnos al bate. Era el rey del bateo en los a\u00f1os 70, la \u00e9poca de oro del beisbol amateur de Nicaragua. Conectaba cuadrangulares espectaculares, impulsaba decenas de carreras para su equipo y su promedio de bateo era inigualable. Gan\u00f3 la triple corona en cuatro ocasiones. El \u00fanico de su generaci\u00f3n en lograr la haza\u00f1a de conquistar el t\u00edtulo de mejor bateador tres a\u00f1os consecutivos.<\/p>\n<p>Todo el mundo habla de su grandeza como jugador, pero casi nadie da raz\u00f3n de su desgracia. La misma fama con la que conquist\u00f3 elogios, premios y mujeres, fue el motivo de su infortunio. Un disparo cerca del coraz\u00f3n, su hijo y dos hijastras asesinadas, enfermedades y pobreza. Luego de la gloria del Bambino nica, lleg\u00f3 la decadencia de Pedro Selva.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\">\u201cPedro era un bateador excepcional. Combinaba el poder y el tacto, era un bateador de jonrones y average. Un deportista respetable\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Calixto Vargas, exbeisbolista y compa\u00f1ero de Pedro Selva.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Pedro Selva era el \u00fanico hijo var\u00f3n de los seis que tuvo do\u00f1a Mar\u00eda Luisa Selva Mungu\u00eda, hijo tambi\u00e9n de Thomas G\u00f3mez. En una familia numerosa y pobre, al peque\u00f1o Pedro le toc\u00f3 ayudar a llevar la carga de la manutenci\u00f3n de la familia. No termin\u00f3 la primaria y apenas logr\u00f3 aprender a medio leer y escribir, pero era un chavalo trabajador.<\/p>\n<p>Juan Navarro Guti\u00e9rrez lo conoci\u00f3 en Masatepe, cuando rondaba los 25 a\u00f1os. Peque\u00f1o, de brazos y piernas cortas, pero s\u00f3lidos. Un cuerpo compacto y firme tallado a mazazos en las canteras de Carazo, donde trabaj\u00f3 desde su adolescencia. Pic\u00f3 piedras, las carg\u00f3 y hasta condujo los camiones que las vend\u00edan en otros departamentos. Trabajar en la mina fue el entrenamiento de Selva. A la fuerza bruta le lleg\u00f3 en 1969 la oportunidad de cambiar el mazo por el bate y con la misma fuerza con que desprend\u00eda rocas de un pared\u00f3n empez\u00f3 a disparar pelotas fuera del campo de beisbol.<\/p>\n<p>\u201cPedro era un espect\u00e1culo. Era gordito para ser deportista, bajito, la piel tostada por el trabajo, pero ten\u00eda una potencia en sus brazos que causaba asombro y admiraci\u00f3n\u201d, comenta Juan Navarro, quien jug\u00f3 contra \u00e9l en la Ligas Mayor A, cuando Pedro empez\u00f3 en el equipo local Ladriller\u00eda San Juan. Navarro ganaba 30 c\u00f3rdobas por jugar los domingos como p\u00edcher, Pedro rondaba los 300 c\u00f3rdobas mensuales. \u201cEra bastante dinero, pero ellos eran bien humildes y \u00e9l fue de una generaci\u00f3n de beisbolistas que tambi\u00e9n trabajaban, no solo se dedicaba al deporte y al entrenamiento. Pedro Selva se hizo en el trabajo del campo y en la mina de piedra, de ah\u00ed sali\u00f3 su fortaleza\u201d.<\/p>\n<p>Cuando subi\u00f3 a Primera Divisi\u00f3n de Beisbol Amateur, en 1970, como bateador del equipo de Carazo, Juan Navarro lo volvi\u00f3 a encontrar, pero esta vez \u00e9l lo segu\u00eda como cronista deportivo.<\/p>\n<p>Si su desempe\u00f1o en el campo no era suficiente para convencer de su talento, sus n\u00fameros lo elevaron a un nivel al que solo hab\u00edan llegado grandes figuras del beisbol profesional, como Babe Ruth \u201cel Bambino\u201d, ic\u00f3nico bateador estadounidense que pas\u00f3 a la historia como uno de los mejores del mundo.<\/p>\n<p>El promedio de bateo (average) de Babe Ruth fue de .342 en toda su carrera, con una potencia de bateo (slugging) de .690. En 1971 Selva sac\u00f3 del estadio 16 pelotas, impuls\u00f3 49 carreras y alcanz\u00f3 .355 en average. Su slugging fue de .662. Ese a\u00f1o gan\u00f3 su primera triple corona por dominar con el bate.<\/p>\n<p>Era tan potente en el bateo, tan redondo como el mismo Babe Ruth, aunque mucho m\u00e1s bajo. Y como el gran Babe Ruth se pavoneaba en el campo y bromeaba cuando le preguntaban de su siguiente jonr\u00f3n. Pedro Selva a veces anunciaba por d\u00f3nde perder\u00eda la pelota con un mazazo bien dado. Lo dec\u00eda y lo cumpl\u00eda.<\/p>\n<p>Selva era en verdad la versi\u00f3n nica del poderoso Bambino gringo y as\u00ed lo bautiz\u00f3 la cr\u00f3nica deportiva criolla. \u201cRecojan los bates que esto ya se termin\u00f3. Lleg\u00f3 el Bambino a batear\u201d, dec\u00eda la gente.<\/p>\n<figure id=\"attachment_32266\" aria-describedby=\"caption-attachment-32266\" style=\"width: 500px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/210236-1.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-32266\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/210236-1-223x300.jpg\" alt=\"Pedro Selva\" width=\"500\" height=\"674\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151755\/210236-1.jpg 223w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151755\/210236-1.jpg 600w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151755\/210236-1.jpg 700w\" sizes=\"(max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-32266\" class=\"wp-caption-text\">A los 25 a\u00f1os entr\u00f3 a las ligas de beisbol. Era la estrella al bate, reconocen cronistas y deportistas de la \u00e9poca.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Un disparo. La bala entr\u00f3 por el pecho y se aloj\u00f3 cerca del coraz\u00f3n. Pedro Selva, de 30 a\u00f1os, cay\u00f3 de bruces en una de las calles de Jinotepe. Fue Ofelia Tra\u00f1a, su pareja desde hace ocho a\u00f1os, quien hal\u00f3 el gatillo. Le dispar\u00f3 a matar.<\/p>\n<p>Por ese atentado del 30 de enero de 1974, Tra\u00f1a fue arrestada, pero a falta de una c\u00e1rcel de mujeres la dejaron en libertad. Se le asign\u00f3 un custodio y sali\u00f3 bajo restricciones. Pedro levant\u00f3 los cargos en su contra y pidi\u00f3 que se suspendiera el proceso. Ella era la madre de su hijo reci\u00e9n nacido, aunque aseguraba que ya no estaban juntos. \u00c9l dec\u00eda que ella era demasiado celosa, y ella que \u00e9l era un mujeriego. \u201cLe dispar\u00f3 por celos\u201d, dec\u00eda la noticia que le daba seguimiento al suceso una semana despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Pedro Selva, el pelotero estrella que hab\u00eda conquistado ya tres triple corona de bateo (1971, 1972, 1973), estuvo hospitalizado varios d\u00edas. La gravedad de la herida, el tiempo de reposo y el r\u00e9gimen de cuido al que Selva deb\u00eda someterse para recuperarse auguraban el final de la carrera del bateador. Pero a\u00fan no le tocaba morir ni salir del campo. Le faltaban varios jonrones por disparar y un par de desgracias por vivir.<\/p>\n<p>Apenas pudo, Pedro sali\u00f3 a la calle. Dec\u00eda que no pod\u00eda quedarse tendido en una cama. El mi\u00e9rcoles 20 de febrero del 74, en una de sus caminatas matutinas por Jinotepe le dijeron que su hijo, sus hijastras y Ofelia Tra\u00f1a hab\u00edan sido atacados por la madrugada. Los ni\u00f1os muertos, Ofelia grave y \u00e9l encabezando la lista de sospechosos.<\/p>\n<p>\u201cAsesinan a hijos de Pedro Selva\u201d, titulaba el Diario La Prensa al d\u00eda siguiente. A la izquierda, una foto de Ofelia Tra\u00f1a cargando al peque\u00f1o Pedro F\u00e9lix Selva Tra\u00f1a, en otra foto Pedro Selva sonriente sosteniendo el trofeo de uno de los campeonatos de beisbol. Seg\u00fan la nota, su hijo de 40 d\u00edas y sus dos hijastras, de 9 y 11 a\u00f1os, hab\u00edan sido degollados en casa de su madre. Ofelia Tra\u00f1a permanec\u00eda en el hospital tras ser atacada por desconocidos. Ella misma, antes de desmayarse, le dijo a los param\u00e9dicos que los dos atacantes le hab\u00edan dicho que llegaban en nombre de Pedro Selva. \u00c9l se entreg\u00f3 a la Polic\u00eda para colaborar con las investigaciones, repet\u00eda y lloraba: \u201cNo soy un asesino. D\u00edganle al mundo que Pedro Selva es inocente\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/210237-2.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-32265 size-full aligncenter\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/210237-2.jpg\" alt=\"Reproducci\u00f3n LA PRENSA \" width=\"700\" height=\"429\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/07151756\/210237-2.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/07151756\/210237-2.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/07151756\/210237-2.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Las hermanas Tra\u00f1a est\u00e1n acostadas en la misma cama, una en sentido contrario a la otra. Doris reposa con la cabeza de lado sobre la almohada; Lourdes, a su lado, tiene los pies en la cabecera. Parecen profundamente dormidas, pero la sangre que empapa las colchas sugiere algo aterrador.<\/p>\n<p>Lourdes, de 9 a\u00f1os, tiene las manitos puestas en el abdomen, como si le doliera. Est\u00e1 cobijada de la cintura hacia abajo, aunque se asoman los piecitos enfundados en calcetines blancos manchados con la sangre de su hermana. Doris, de 11 a\u00f1os, est\u00e1 descobijada, se le ve la camiseta blanca te\u00f1ida en sangre. Tiene una pose retorcida, como quien en medio de una pesadilla quiso apartarse las abejas imaginarias que le picaban en el cuello. A ella y a sus hermanos los pincharon con una aguja hipod\u00e9rmica. Luego les clavaron un cuchillo. La cama est\u00e1 embebida en sangre.<\/p>\n<p>En la cama vecina, el peque\u00f1o Pedro F\u00e9lix est\u00e1 acostado con la cabecita girada a la derecha. Debajo, un charco de sangre. El beb\u00e9 de 40 d\u00edas no tuvo tiempo de chillar, solo solt\u00f3 la pacha que cay\u00f3 debajo de la cama. Nadie escuch\u00f3 gritos, nadie vio nada raro aquella madrugada del 20 de febrero en el barrio El Hospital.<\/p>\n<p>Ofelia Tra\u00f1a, madre de los tres ni\u00f1os, estaba en el piso. Ten\u00eda una herida en el abdomen, la garganta y en la mu\u00f1eca izquierda. Se desmay\u00f3 y sigui\u00f3 sangrando hasta que su hermana, Julia Tra\u00f1a, lleg\u00f3 a la casa. Esa fue la primera versi\u00f3n de la Polic\u00eda respecto al suceso. Fue titular en los diarios y un esc\u00e1ndalo social que salpicaba el brillo de Selva.<\/p>\n<p>Pedro Selva estuvo en prisi\u00f3n cinco d\u00edas. Recibi\u00f3 asistencia m\u00e9dica en las celdas porque su situaci\u00f3n cardiaca se complic\u00f3. Asisti\u00f3 escoltado al entierro de su beb\u00e9 y llor\u00f3 amargamente su desgracia.<\/p>\n<p>Un d\u00eda despu\u00e9s sali\u00f3 libre y otra noticia conmocion\u00f3 al p\u00fablico. Ofelia confes\u00f3 ser la autora intelectual del ataque a su familia. \u201c\u00a1Quiero morir, quiero estar con mis hijos!\u201d, el grito de Ofelia fue el titular de La Prensa del 25 de febrero. Se declar\u00f3 agobiada por las enfermedades de sus hijas, la pobreza y la infidelidad de Pedro Selva. \u201cMire, teniente, mis problemas son grandes. Hace dos a\u00f1os vine de Aranjuez. Ya Pedro Selva era un pelotero famoso, se le met\u00edan las mujeres, ten\u00edamos ocho a\u00f1os de convivir. \u00c9l era un \u00eddolo, andaba con otras\u201d, se justific\u00f3 Ofelia en su declaraci\u00f3n a las autoridades. \u201cEse d\u00eda ya no aguant\u00e9&#8230; Comenc\u00e9 por la ni\u00f1a de en medio&#8230; luego la otra&#8230; luego el ni\u00f1o&#8230; \u00a1Quiero morir, quiero estar con mis hijos!\u201d.<\/p>\n<p>Primero los pinch\u00f3 con la aguja hipod\u00e9rmica, tuvo el cuidado de aplicarles un poco de anestesia. Luego fue acuchill\u00e1ndolos uno por uno y con el mismo cuchillo Ofelia se apu\u00f1al\u00f3 en el abdomen, en la garganta y se hiri\u00f3 la mu\u00f1eca izquierda. La idea inicial, seg\u00fan confesiones, era inculpar a Selva. Ella era enfermera y quiso realizar solo los cortes necesarios para montar el drama sangriento, pero Ofelia calcul\u00f3 mal&#8230; Mat\u00f3 a sus tres hijos y le toc\u00f3 vivir para contarlo.<\/p>\n<p>Aunque estaba casado desde 1962 con Carmen Brice\u00f1o, la madre de sus tres hijos, Selva tuvo varias parejas en sus a\u00f1os mozos. Se separ\u00f3 de Brice\u00f1o y de acuerdo con una denuncia p\u00fablica no aportaba en la manutenci\u00f3n de sus hijos. Se uni\u00f3 a Ofelia Tra\u00f1a, con quien tuvo a F\u00e9lix Pedro, el beb\u00e9 que ella asesin\u00f3. Tra\u00f1a sent\u00eda celos por Rosa Gordon, la coste\u00f1a que pos\u00f3 junto a Pedro en la fotograf\u00eda que celebraba la libertad del pelotero luego de que Ofelia confesara el triple parricidio.<\/p>\n<p>Seg\u00fan noticias de los meses siguientes, Tra\u00f1a estuvo presa un tiempo en una celda especial en Jinotepe, pero luego un m\u00e9dico la declar\u00f3 incapaz de cumplir su condena ah\u00ed y fue remitida al hospital psiqui\u00e1trico de Managua. Su familia se fue del pueblo y nadie dio razones de ella.<\/p>\n<p>Luego de ser aporreado por la prensa nacional que escarb\u00f3 en su vida, Selva se alej\u00f3 de la vista p\u00fablica, sigui\u00f3 con su reposo y carg\u00f3 su luto. Quienes lo conocieron dicen que nunca se recuper\u00f3.<\/p>\n<div id='gallery-1' class='gallery galleryid-31311 gallery-columns-3 gallery-size-thumbnail'><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/al-bate-pedro-selva-2\/attachment\/210237-4\/'><img decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151754\/210237-4.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"Carmen Brice\u00f1o, esposa e hijos de Pedro Selva\" aria-describedby=\"gallery-1-32268\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151754\/210237-4.jpg 150w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151754\/210237-4.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151754\/210237-4.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151754\/210237-4.jpg 96w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151754\/210237-4.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151754\/210237-4.jpg 100w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-32268'>\n\t\t\t\tCarmen Brice\u00f1o era la esposa de Pedro Selva desde 1962. Fue la madre de tres de sus hijos.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/al-bate-pedro-selva-2\/attachment\/210237-3\/'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151753\/210237-3.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"Rosa Gordon y Pedro Selva\" aria-describedby=\"gallery-1-32269\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151753\/210237-3.jpg 150w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151753\/210237-3.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151753\/210237-3.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151753\/210237-3.jpg 96w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151753\/210237-3.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151753\/210237-3.jpg 100w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-32269'>\n\t\t\t\tRosa Gordon pos\u00f3 junto a Pedro en la fotograf\u00eda que celebraba la libertad del pelotero luego de que Ofelia confesara el triple parricidio. Do\u00f1a Luisa Selva, su madre, a la derecha.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon portrait'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/al-bate-pedro-selva-2\/attachment\/210237-1\/'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151752\/210237-1.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"Ofelia Tra\u00f1a\" aria-describedby=\"gallery-1-32270\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151752\/210237-1.jpg 150w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151752\/210237-1.jpg 600w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151752\/210237-1.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151752\/210237-1.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151752\/210237-1.jpg 96w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151752\/210237-1.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151752\/210237-1.jpg 100w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-32270'>\n\t\t\t\tOfelia Tra\u00f1a, la expareja de Selva, quien asesin\u00f3 a sus tres hijos.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/al-bate-pedro-selva-2\/attachment\/210238-2\/'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151750\/210238-2.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"Pedro Selva\" aria-describedby=\"gallery-1-32271\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151750\/210238-2.jpg 150w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151750\/210238-2.jpg 600w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151750\/210238-2.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151750\/210238-2.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151750\/210238-2.jpg 96w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151750\/210238-2.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151750\/210238-2.jpg 100w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-32271'>\n\t\t\t\tPedro Selva en una de sus \u00faltimas fotograf\u00edas. Muri\u00f3 a los 54 a\u00f1os.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure>\n\t\t<\/div>\n\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>En febrero de 1975 Pedro Selva estaba de nuevo en la caja de bateo. Sobrevivi\u00f3 al atentado de Ofelia, a la operaci\u00f3n para extraer la bala alojada en el t\u00f3rax y a una operaci\u00f3n de emergencia por una peritonitis. En su cuerpo compacto se notaban las libras de m\u00e1s, pero \u00e9l se plant\u00f3 a demostrar que pod\u00eda sacudir estadios con sus batazos.<\/p>\n<p>\u201cInconsciencia. Coraje. Fidelidad a una pasi\u00f3n. Locura. No s\u00e9 c\u00f3mo llamar a la determinaci\u00f3n tomada por Pedro Selva de seguir en la brecha a cualquier precio, sin importarle que se le hayan abierto dos puntadas en una de las heridas que le cruzan la barriga; sin intimidarse por el dolor que le produce cada swing, cada agachada, sin detenerse a pensar que ese flujo lento pero continuo, consecuencia del esfuerzo extremo en cada partido, puede terminar en una peligrosa infecci\u00f3n\u201d, escribi\u00f3 en esa ocasi\u00f3n el cronista deportivo Edgar Tijerino, en una de sus columnas en La Prensa.<\/p>\n<p>Selva hab\u00eda vuelto contra todo pron\u00f3stico y no solo eso, hab\u00eda regresado con una potencia demoledora a sacar m\u00e1s pelotas del estadio. Ese a\u00f1o con un average de .346 y un slugging r\u00e9cord de .701 se alz\u00f3 con la cuarta triple corona de su carrera. \u201cEn tacto y potencia Selva fue el mejor bateador de su \u00e9poca, sin duda alguna\u201d, reconoce ahora Tijerino.<\/p>\n<p>Volvi\u00f3 la gloria, volvieron las entrevistas, volvieron los viajes y las mujeres. \u201cPedro era un jugador excepcional. Era un gran deportista, muy disciplinado, educado, un hombre sin vicios. No era un santo, digamos que lo segu\u00edan mucho las mujeres y \u00e9l no se resist\u00eda&#8230; As\u00ed es esto\u201d, comenta el veterano exjugador Calixto Vargas, quien jug\u00f3 contra Selva en el B\u00f3er y luego fueron parte de la Selecci\u00f3n Nacional de Beisbol Amateur de 1972. La mejor selecci\u00f3n de la historia, seg\u00fan cronistas deportivos.<\/p>\n<p>Bate\u00f3 en tres mundiales, viaj\u00f3 por el mundo y volvi\u00f3 para intentar conquistar su quinta triple corona, pero no pudo. O no lo dejaron. El juego en el que \u00e9l podr\u00eda haber bateado para superar a Pablo Ju\u00e1rez, de Chinandega, fue cancelado.<\/p>\n<p>\u201cPedro ten\u00eda mucho coraje, no era solo su fortaleza f\u00edsica, era tambi\u00e9n un asunto de car\u00e1cter\u201d, expone su excompa\u00f1ero en la Selecci\u00f3n Nacional, Calixto Vargas. Vargas recuerda cuando Pedro bateaba por el Carazo, en 1975, y pegaba un hit, mientras \u00e9l cubr\u00eda primera base para el B\u00f3er. \u201cLo ve\u00eda llegar cansado a primera, estaba lesionado y con heridas abiertas y \u00e9l segu\u00eda corriendo. Yo dec\u00eda, en qu\u00e9 momento este hombre cae \u00a1bum! Era impresionante\u201d. Sus hits lo volv\u00edan casi intocable. Se gan\u00f3 el respeto, el cari\u00f1o y la admiraci\u00f3n de la fanaticada, de la cr\u00f3nica deportiva y de sus compa\u00f1eros.<\/p>\n<p>\u201cAdem\u00e1s nosotros hac\u00edamos muchas cosas por amor al deporte, en ese entonces los deportistas nos form\u00e1bamos a la brava, no se firmaban por miles o millones, como ahora. A pesar de esas condiciones adversas Selva brill\u00f3 como bateador\u201d.<\/p>\n<p>\u00c9l sigui\u00f3 bateando hasta 1979, cuando se retir\u00f3 oficialmente por problemas de salud y falta de dinero. Cada vez era m\u00e1s dif\u00edcil hacer un swing si le tiraban muy bajo, las secuelas de sus operaciones y la obesidad que acentuaron los corticoides que tomaba para la artritis lo volvieron m\u00e1s lento y achacoso.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Era tan popular Pedro Selva que hasta los pol\u00edticos quer\u00edan tomarse una foto con \u00e9l, invitarlo a comer, tenerlo entre sus listas de famosos simpatizantes. \u201cEl problema era que Pedro no dec\u00eda que no. \u00c9l era un hombre humilde y amable. Lo llamaban de aqu\u00ed y de all\u00e1. A \u00e9l lo manipularon, malinterpretaron sus acciones y por eso \u00e9l tuvo problemas\u201d, cuenta Vargas, haciendo referencia al incidente de car\u00e1cter pol\u00edtico que tuvo en 1979.<\/p>\n<p>Al retirarse del beisbol, Selva volvi\u00f3 a agarrar el volante, pero esta vez conduc\u00eda camiones a los cafetales de Carazo. En plena insurrecci\u00f3n, trabajar para el gobierno de Somoza, en el \u00e1rea que fuera, era no solo mal visto, tambi\u00e9n peligroso.<\/p>\n<p>\u201cA \u00e9l lo arrestan y lo mandan a una de las c\u00e1rceles sandinistas. Lo acusaban de ser \u2018oreja\u2019 de Somoza. Un d\u00eda, llegaron los jefes de la zona y sacaron a todos los presos al patio. Los iban a fusilar. Pedro no estaba en la celda, hab\u00eda salido al ba\u00f1o porque estaba mal del est\u00f3mago. Cuando se dio cuenta de lo que pasaba afuera, se qued\u00f3 encerrado\u201d, cuenta Juan Navarro Guti\u00e9rrez. Dice que el mismo Selva le cont\u00f3 que horas despu\u00e9s de haber escuchado los disparos, cuando sinti\u00f3 que no hab\u00eda nadie en el lugar, sali\u00f3 del ba\u00f1o y escap\u00f3.<\/p>\n<p>Que una diarrea lo haya librado del fusilamiento no est\u00e1 comprobado. Pero que el hombre se escap\u00f3 una vez m\u00e1s de la muerte eso s\u00ed es seguro. M\u00f3nica Baltodano, comandante guerrillera de la Revoluci\u00f3n Popular Sandinista, recuerda el episodio, aunque de otra forma.<\/p>\n<p>\u201cAl se\u00f1or Pedro Selva lo ten\u00edan en una de las c\u00e1rceles improvisadas, se le acusaba de ser informante. Cuando iban a fusilar a todos los presos, alguien lo reconoci\u00f3 y se hizo un alboroto, porque la gente dec\u00eda que \u00e9l era el pelotero famoso. Yo no estaba ah\u00ed, pero me llamaron para hablarme del caso. Nunca fui beisbolera, pero este se\u00f1or era bastante conocido, eso fue lo que lo salv\u00f3. Adem\u00e1s, \u00e9l no ten\u00eda cr\u00edmenes comprobados como otros que hab\u00edan matado o entregado a compa\u00f1eros. Al final no lo fusilaron\u201d, cuenta Baltodano, quien respalda la an\u00e9cdota con una entrevista realizada para el cuarto volumen de su libro <em>Memorias de la Lucha Sandinista<\/em>.<\/p>\n<p>Semanas despu\u00e9s del incidente Pedro Selva se fue de Nicaragua hacia Honduras. Ah\u00ed la Federaci\u00f3n Hondure\u00f1a de Beisbol Aficionado lo contrat\u00f3 como instructor de peque\u00f1as ligas, hasta 1989.<\/p>\n<p>M\u00e1s cansado, m\u00e1s viejo y m\u00e1s gordo, regres\u00f3 a Nicaragua en 1990 y fue entrenador de bateo del Carazo y los Dantos de Primera Divisi\u00f3n hasta el a\u00f1o 1991, pero al a\u00f1o siguiente se retir\u00f3 del deporte porque su cuerpo no daba para m\u00e1s.<\/p>\n<p>Enfermo, solo, sin dinero y sin casa, fue su fama la que una vez m\u00e1s le salv\u00f3 de la desgracia. Desde su programa Doble Play, el cronista Edgar Tijerino organiz\u00f3 una colecta para ayudar a Selva. \u201cSe reunieron 12,000 d\u00f3lares y le compramos una casa en Jinotepe. \u00c9l ya estaba muy enfermo, necesitaba esa ayuda, se la merec\u00eda porque hab\u00eda sido un campe\u00f3n\u201d, cuenta Tijerino. Pero el tit\u00e1n tambi\u00e9n necesitaba salud y esa ya nadie se la pod\u00eda dar.<\/p>\n<p>No muri\u00f3 por el balazo de Ofelia, super\u00f3 la muerte de su hijo, sobrevivi\u00f3 a varias cirug\u00edas y a la peritonitis que lo afect\u00f3 en 1974. Hasta se salv\u00f3 de ser fusilado. Pero no pudo contra la artritis, la obesidad y las dolencias cardiacas que lo siguieron por a\u00f1os hasta carcomer la fuerza del tit\u00e1n del bate. El 16 de febrero de 1998 le lleg\u00f3 el turno al n\u00famero 16 del Carazo. El terror de los p\u00edcheres, el quiebrabates, el Bambino nica muri\u00f3 solo y en silencio en una cama del Hospital Len\u00edn Fonseca. No hab\u00eda p\u00fablico que lo animara. Se apagaron las luces de su estadio.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\">\u201cEn la etapa del beisbol amateur, la \u00e9poca de gloria del beisbol nacional, Pedro Selva ser\u00eda el n\u00famero 1 y Ernesto L\u00f3pez le sigue en combinaci\u00f3n de tacto y poder. Selva por su rendimiento es el n\u00famero 1\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Edgar Tijerino, cronista deportivo.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h4>Como los mejores<\/h4>\n<p>George Herman \u201cBabe\u201d Ruth. El Bambino:<\/p>\n<p>Average &#8211; .342<\/p>\n<p>Slugging &#8211; .690<\/p>\n<p>Pedro Selva G\u00f3mez:<\/p>\n<p>Average &#8211; .329<\/p>\n<p>Slugging &#8211; .618<\/p>\n<p>Nemesio Porras:<\/p>\n<p>Average &#8211; .354<\/p>\n<p>Slugging &#8211; .526<\/p>\n<h4>LA CARRERA DEL BAMBINO NICA<\/h4>\n<p>\u2014Inici\u00f3 en el beisbol en 1959 con el equipo Sastrer\u00eda Gentleman, de Jinotepe. Jug\u00f3 en la categor\u00eda Mayor A hasta el a\u00f1o 1969 y sobresali\u00f3 como l\u00edder en jonrones.<\/p>\n<p>\u2014Entr\u00f3 a Primera Divisi\u00f3n en 1970 con el equipo Ladriller\u00eda San Juan, de Carazo.<\/p>\n<p>\u2014En 1971, con el uniforme del Carazo, Selva logr\u00f3 su primera triple corona, la que mantuvo en tres ocasiones m\u00e1s (72, 73 y 75).<\/p>\n<p>\u2014Jug\u00f3 tres Series Mundiales y su aporte en ellas fue determinante para el buen posicionamiento de Nicaragua. En 1971, 1972 y 1973, Nicaragua obtuvo dos subcampeonatos y un meritorio tercer lugar.<\/p>\n<p>\u2014En 1979 se retir\u00f3 como jugador activo del Carazo. Sigui\u00f3 como entrenador de ligas infantiles en Honduras y en Primera Divisi\u00f3n en Nicaragua y en 1991 se retir\u00f3 completamente del deporte.<\/p>\n<p>\u2014Ingres\u00f3 al Sal\u00f3n de la Fama del Deporte Nicarag\u00fcense, el 9 de febrero de 1995.<\/p>\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini_box\" style=\"background: initial !important; border: initial !important; border-radius: initial !important; border-spacing: initial !important; border-collapse: initial !important; direction: ltr !important; flex-direction: initial !important; font-weight: initial !important; height: initial !important; letter-spacing: initial !important; min-width: initial !important; max-width: initial !important; min-height: initial !important; max-height: initial !important; margin: auto !important; outline: initial !important; padding: initial !important; position: absolute; table-layout: initial !important; text-align: initial !important; text-shadow: initial !important; width: initial !important; word-break: initial !important; word-spacing: initial !important; overflow-wrap: initial !important; box-sizing: initial !important; display: initial !important; color: inherit !important; font-size: 13px !important; font-family: X-LocaleSpecific, sans-serif, Tahoma, Helvetica !important; line-height: 13px !important; vertical-align: top !important; white-space: inherit !important; left: 244px; top: 8888px; opacity: 0.05;\">\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini_logo\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" title=\"Traducir texto seleccionado\"><\/div>\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini_sound\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" title=\"Escuchar\"><\/div>\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini_copy\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" title=\"Copiar texto al Portapapeles\"><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Era el quiebrabates, el matap\u00edcheres, el \u201cBabe\u201d Ruth nica. Fue el mejor bateador de los setenta, le dispararon al coraz\u00f3n, lo acusaron del asesinato de sus tres hijos, estuvo a punto de ser fusilado y muri\u00f3 en desgracia. As\u00ed fue la vida de \u201cEl Bambino\u201d<\/p>\n","protected":false},"author":46,"featured_media":32273,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-31311","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31311","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/46"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31311"}],"version-history":[{"count":18,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31311\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":53691,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31311\/revisions\/53691"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/32273"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31311"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31311"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31311"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}