{"id":31692,"date":"2016-12-13T10:46:01","date_gmt":"2016-12-13T16:46:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=31692"},"modified":"2016-12-13T10:49:38","modified_gmt":"2016-12-13T16:49:38","slug":"31692","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/columnas\/31692\/","title":{"rendered":"Retrato con blanco de cal"},"content":{"rendered":"<p>Esta es una historia de familia. Un gigante descalzo de barba encrespada sopla en la madrugada el caracol que trae en su salbeque de caminante al llegar a la ronda del pueblo, detr\u00e1s la recua de mulas cargadas de zurrones de cal. Ha andado leguas, sesteando en trechos del camino, desde los p\u00e1ramos de San Rafael del Sur que van a dar al mar, subiendo por los contrafuertes de la sierra, hasta alcanzar la meseta. En el pueblo de grandes solares arbolados faltan casas por construir, y muchas muestran la armaz\u00f3n desnuda de sus paredes de bajareque. Pero ahora se empe\u00f1a con m\u00e1s fuerza en soplar, porque quiere que una mujer oiga su aviso.<\/p>\n<p>Este es mi bisabuelo materno Francisco Guti\u00e9rrez entrando a Masatepe en diciembre de 1867, dispuesto al matrimonio con Mar\u00eda Silva. Tengo su retrato de casados, cada vez m\u00e1s borroso como si sus im\u00e1genes se empe\u00f1aran en sumergirse en el agua amarilla del olvido. A \u00e9l se le ve reposado y feliz, vestido de traje entero de dril, y descalzo. Se parece a mi hermano Rogelio. Los grandes pies de caminante de leguas, rajados por la cal, reclaman el primer plano. Sentado a sus anchas en la butaca, le extiende la mano a la esposa, de trenzas y largas enaguas.<\/p>\n<p>Hu\u00e9rfana solitaria desde los trece a\u00f1os, a mi bisabuela Mar\u00eda la sedujo la estampa barbada del gigante descalzo que de tiempo en tiempo cruzaba el pueblo en las ma\u00f1anas de neblina arreando la recua. Una vez lo detuvo para preguntarle por el precio de un zurr\u00f3n de cal pretextando que quer\u00eda enjalbegar las paredes ya sucias de a\u00f1os. \u00c9l mismo se qued\u00f3 hasta el anochecer encalando la casa con un hisopo de escobillas arrancadas al cerco.<\/p>\n<p>La peste del c\u00f3lera de 1857 se hab\u00eda llevado a toda la familia, comenzando por los hermanos m\u00e1s peque\u00f1os, la misma peste que diezm\u00f3 a los ej\u00e9rcitos centroamericanos en guerra contra los filibusteros de Walker, y a la propia falange de los invasores. Eran tiempos en que los carreteros contratados por la intendencia militar iban preguntando de puerta en puerta si hab\u00eda cad\u00e1veres que acarrear a las fosas comunes, y hubo decenas de casas que quedaron pronto con las puertas de par en par, sin nadie adentro. Algunos, tomados por muertos, sal\u00edan de las zanjas y regresaban, revividos por los aguaceros.<\/p>\n<p>De nada le hab\u00eda servido a mi tatarabuelo barricarse junto con su familia, la bodega llena de provisiones, dentro de la casa en lo hondo de la vasta finca que entraba con sus arboledas en las goteras del pueblo. La casa se fue despoblando con cada viaje de carreta, y le toc\u00f3 irse en el \u00faltimo. Mi bisabuela Mar\u00eda se qued\u00f3 sola en las estancias que con sus muebles y utensilios intactos parec\u00edan esperar el regreso de sus habitantes. Cuando la encontr\u00f3 mi bisabuelo Francisco a\u00f1os despu\u00e9s, era ya capaz de bastarse sola para manejar la heredad.<\/p>\n<p>Gracias a aquel matrimonio, \u00e9l hab\u00eda pasado a mejor vida. Se dedicaba a oficios menos rudos que el de la cal, tejer el junco de los asientos, reparar alg\u00fan cerco, vigilar que los insectos no invadieran las jicoteras, pastorear las vacas y orde\u00f1arlas a veces, bajar a la laguna por agua, y aprovechar entonces para darse un ba\u00f1o, desnudo su cuerpo de gigante flotando en la superficie quieta mientras las lavanderas aporreaban, lejos, la ropa sobre las piedras.<\/p>\n<p>A escoplo marc\u00f3 los espaldares de las sillas del mobiliario de la casa con el nombre Francisco Silva, olvid\u00e1ndose as\u00ed de su propio apellido y adoptando el de la esposa acaudalada. Mi bisabuela Mar\u00eda simplemente sigui\u00f3 al mando de todo, y agreg\u00f3 una obediencia m\u00e1s a su poder\u00edo, que fue la del marido forastero.<\/p>\n<p>De aquel latifundio suyo, desmembrado con el paso del tiempo entre muchos herederos, recib\u00ed de mi madre un pedazo de una manzana sembrado de \u00e1rboles frutales donde levant\u00e9 hace a\u00f1os una casa de madera. Aqu\u00ed escribo ahora esta p\u00e1gina.<\/p>\n<p>Masatepe, diciembre de 2016<br \/>\nwww.sergioramirez.com<br \/>\nwww.facebook.com\/escritorsergioramirez<br \/>\n<a class=\"twitter-timeline\" data-width=\"640\" data-height=\"960\" data-dnt=\"true\" href=\"https:\/\/twitter.com\/sergioramirezm?ref_src=twsrc%5Etfw\">Tweets by sergioramirezm<\/a><script async src=\"https:\/\/platform.twitter.com\/widgets.js\" charset=\"utf-8\"><\/script><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Retrato con blanco de cal. Relato del escritor Sergio Ram\u00edrez Mercado sobre la historia de su familia. <\/p>\n","protected":false},"author":12,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-31692","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-columnas"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31692","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/12"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31692"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31692\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":31701,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31692\/revisions\/31701"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31692"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31692"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31692"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}