{"id":31828,"date":"2012-10-12T14:47:45","date_gmt":"2012-10-12T20:47:45","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=31828"},"modified":"2021-04-15T14:02:02","modified_gmt":"2021-04-15T20:02:02","slug":"oli-oli","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/oli-oli\/","title":{"rendered":"Oliverio Casta\u00f1eda, la historia de un asesino"},"content":{"rendered":"<p>Oliverio Casta\u00f1eda enamor\u00f3 a la sociedad leonesa a inicios de los a\u00f1os 30. Un caballero. Un farsante. Un asesino. Un personaje real que inspir\u00f3 una novela y se ha convertido en leyenda popular 81 a\u00f1os despu\u00e9s de lo ocurrido<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Tammy Zoad Mendoza M.<\/strong><\/p>\n<p>Dos de noviembre. Otra vez la misteriosa mujer deambula por el cementerio. Unos la ven vestida de blanco, otros de negro. Siempre rondando el mismo lugar, la tercera calle del cementerio. Al d\u00eda siguiente de su aparici\u00f3n, la tumba gris est\u00e1 florecida. Rojas, blancas y una que otra amarilla. Las flores silvestres aparecen en un manojo sobre la plancha de concreto. Huele a pintura fresca, es la pintura gris reci\u00e9n puesta. Las letras labradas en la superficie son ilegibles, pero al centro una placa de metal dice: \u201cDr. Oliverio Casta\u00f1eda \u2013 7 de junio de 1936 \u2013 M\u00eda es la venganza \u2013 Heb. 10: 30 \u2013 JFPC\u201d.<\/p>\n<p>Oliverio Casta\u00f1eda Palacios. \u201cEl mata perros\u201d. \u201cEl envenenador\u201d. \u201cEl que mat\u00f3 a los Gurdi\u00e1n\u201d. As\u00ed lo recuerdan en Le\u00f3n. Hay quienes incluso recitan una peque\u00f1a biograf\u00eda: \u201c\u00c9l era guatemalteco, lleg\u00f3 con su esposa, vino a terminar su carrera de Derecho en la UNAN\u201d.<\/p>\n<p>Ninguno de quienes hablan lo conoci\u00f3. \u00c9l muri\u00f3 en 1933. Sin embargo, todos tienen algo que decir de \u00e9l. \u201cEra un tipo inteligente, tanto que se defendi\u00f3 solo en el juicio por asesinato\u201d, dice un muchacho en el parque central de la ciudad. \u201cEra un hombre guapo. La mitad de las leonesas ricachonas andaban detr\u00e1s de \u00e9l y la otra mitad ya hab\u00eda pasado por sus manos\u201d, contesta la morena hermosa que despacha en un comedor del centro. Suelta una risotada p\u00edcara, habla de \u00e9l como si ella tambi\u00e9n hubiera estado en su lista de enamoradas. En Le\u00f3n, el esp\u00edritu de Casta\u00f1eda se pasea con la misma elegancia y cinismo con que lo hac\u00eda en vida. La historia tr\u00e1gica del asesinato de su esposa y dos miembros de la familia Gurdi\u00e1n permanece en el subconsciente colectivo de los leoneses 81 a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Con la publicaci\u00f3n de <em>Castigo divino<\/em> (1988), novela del escritor nicarag\u00fcense Sergio Ram\u00edrez Mercado, este suceso se convirti\u00f3 en una leyenda popular que mezcla realidad y fantas\u00eda, una an\u00e9cdota que ha fascinado por 26 a\u00f1os a los lectores de Latinoam\u00e9rica y Europa donde se ha distribuido la obra. \u00bfCasta\u00f1eda era culpable o inocente? No importa. El fantasma de Oliverio Casta\u00f1eda pasea libre y con elegancia por las calles de Le\u00f3n y en los recuerdos de quienes conocen su historia.<\/p>\n<figure id=\"attachment_32659\" aria-describedby=\"caption-attachment-32659\" style=\"width: 675px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/238-MAG-OliyDr.-Ram\u00f3nRomero.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-32659 size-full\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/238-MAG-OliyDr.-Ram\u00f3nRomero.jpg\" alt=\"Foto cortes\u00eda de Sergio Ram\u00edrez.\" width=\"675\" height=\"391\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151333\/238-MAG-OliyDr.-Ram%C3%B3nRomero.jpg 675w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151333\/238-MAG-OliyDr.-Ram%C3%B3nRomero.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151333\/238-MAG-OliyDr.-Ram%C3%B3nRomero.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 675px) 100vw, 675px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-32659\" class=\"wp-caption-text\">Oliverio Casta\u00f1eda, de 25 a\u00f1os, fue condenado en diciembre de 1933 por el asesinato de su esposa Martha Jerez, Enna y Enrique Gurdi\u00e1n. Aqu\u00ed luce su pinta habitual de saco y corbata, lentes redondos y pelo engomado, junto al abogado Ram\u00f3n Romero, quien lo respald\u00f3 en el proceso. Oliverio, sin embargo, en la mayor\u00eda de las audiencias recurri\u00f3 a la autodefensa. Foto cortes\u00eda de Sergio Ram\u00edrez.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Llegaron en el tren de la tarde. Una fila de maletas pas\u00f3 por la puerta principal del hotel La Esfinge. La mujer bajita, curvil\u00ednea y bien vestida entr\u00f3 de la mano de un flaco anteojudo vestido de luto. Oliverio Casta\u00f1eda y su esposa Martha Jerez llegaron a Le\u00f3n en 1932. Ella lo acompa\u00f1aba para terminar sus estudios de Derecho. Se instalaron en el cuarto con mejor vista del segundo piso, justo en la esquina que daba al cruce en cruz de la calle. Una vista privilegiada desde donde se divisaba el centro de la ciudad. El recorrido del ojo empezaba en el corredor del caser\u00f3n esquina opuesta al hotel.<\/p>\n<p>En la Facultad de Derecho, Oliverio destac\u00f3 como un alumno sagaz y pronto fue estableciendo relaciones con las familias de la aristocracia leonesa, las m\u00e1s adineradas. Los Gurdi\u00e1n. Sus vecinos de enfrente, a quienes ve\u00eda todas tardes sacar sus mecedoras para sentarse en la acera a ver la vida pasar.<\/p>\n<p>Aun cuando las diferentes ramas de esta familia parecen haber jurado silencio eterno en lo que respecta a la historia o se declaran lejanas a los protagonistas de la tragedia, en Le\u00f3n la versi\u00f3n inc\u00f3moda es un secreto a voces. Luego de enviudar s\u00fabitamente por la muerte de Martha a causa de misteriosos y fuertes dolores estomacales, Casta\u00f1eda se hosped\u00f3 como invitado en la casa de la familia de don Enrique Gurdi\u00e1n, empresario y administrador de la empresa aguadora de Le\u00f3n. Ah\u00ed empez\u00f3 el culebr\u00f3n. Que si Enna Gurdi\u00e1n, la hija, sucumbi\u00f3 ante el encanto de Casta\u00f1eda, que si su prima se convirti\u00f3 en su primer rival y que luego otras mujeres dentro y fuera de la familia estar\u00edan en la lista de conquistas del Casanova guatemalteco. Esc\u00e1ndalo.<\/p>\n<p>Sin comprobarse ninguno de estos rumores y con declaraciones encontradas durante todo el proceso, para diciembre de 1933 Oliverio Casta\u00f1eda cargaba con tres acusaciones de asesinato en su contra.<\/p>\n<p>Martha muri\u00f3 en febrero de ese a\u00f1o, Enna a inicio de noviembre y don Enrique una semana despu\u00e9s que su hija. Seg\u00fan las autopsias y los reportes de toxicolog\u00eda que recoge el documento \u201cProceso Casta\u00f1eda\u201d, los tres murieron por envenenamiento con estricnina. No faltaron hip\u00f3tesis del mecanismo con el cual habr\u00eda matado cada uno; que si a la esposa la envenen\u00f3 a trav\u00e9s de los medicamentos, que si a Enna le espolvore\u00f3 con estricnina la comida o que si mat\u00f3 a don Enrique al estilo \u201cruleta rusa\u201d, con las c\u00e1psulas que le daba. Tragedia.<\/p>\n<p>\u00c9l era el \u00fanico sospechoso de las tres muertes. A inicios de ese a\u00f1o hab\u00eda liderado una purga de perros callejeros en Le\u00f3n, utilizando estricnina en trozos de carne cruda como se\u00f1uelo. Los dedos acusadores de la \u00e9lite leonesa apuntaban hacia \u00e9l, mientras el resto del pueblo empez\u00f3 a verlo con conmiseraci\u00f3n. Las causas de los cr\u00edmenes se debat\u00edan entre dinero, pasi\u00f3n o simple patolog\u00eda criminal. Misterio.<\/p>\n<figure id=\"attachment_32668\" aria-describedby=\"caption-attachment-32668\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/238-MAG-OliSRM2.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-32668 size-full\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/238-MAG-OliSRM2.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"467\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151325\/238-MAG-OliSRM2.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151325\/238-MAG-OliSRM2.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-32668\" class=\"wp-caption-text\">El escritor Sergio Ram\u00edrez Mercado se top\u00f3 con el caso de Oliverio en los a\u00f1os 60, cuando era estudiante de Derecho en la UNAN. Fue hasta 1983 que empez\u00f3 a escribir <em>Castigo divino<\/em>, publicada en 1988.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>A do\u00f1a Fresia Vanegas no le cae muy bien el escritor Sergio Ram\u00edrez Mercado. Lo respeta, dice, pero no lo quiere. \u201cEse se\u00f1or escribi\u00f3 cosas que no eran en su libro. Puso cosas que mi padre nunca hubiera dicho, que no hizo. Pero bueno, \u00e9l tiene derecho a escribir y yo tengo derecho a estar molesta\u201d, rezonga Vanegas, hija del abogado Al\u00ed Vanegas y nieta del doctor Juan de Dios Vanegas, abogado acusador de Oliverio Casta\u00f1eda, contratado por la familia Gurdi\u00e1n.<\/p>\n<p>Se refiere a la novela <em>Castigo divino<\/em> que public\u00f3 en 1988 el escritor, basado en la historia de los envenenamientos perpetrados por Casta\u00f1eda en 1933 y los documentos legales del proceso judicial. Su padre y su abuelo son personajes reales en la novela de Ram\u00edrez Mercado. \u201cTengo antipat\u00eda por el doctor Ram\u00edrez, aunque \u00e9l sea una lumbrera. Ah\u00ed hay cosas que no son ciertas, asociar a mi padre con los mataperros, poner a hablar a gente que nunca estuvo ah\u00ed, cuidar de no poner el apellido Gurdi\u00e1n para tapar la honra de la familia\u201d.<\/p>\n<p>La familia Vanegas prefiere los relatos de Juan de Dios Vanegas, el abogado que por 500 c\u00f3rdobas de esa \u00e9poca se encarg\u00f3 de representar a la familia Gurdi\u00e1n en su acusaci\u00f3n a Casta\u00f1eda. \u201cTen\u00eda como ocho a\u00f1os cuando escuch\u00e9 hablar de Oliverio Casta\u00f1eda. Como crec\u00ed en un ambiente de abogados, lo que se hablaba en mi casa no eran los rumores de la calle, sino la historia real\u201d, sostiene Fresia Vanegas, de 79 a\u00f1os, tambi\u00e9n abogada y escritora.<\/p>\n<p>Do\u00f1a Fresia y su nieto, David Eduardo Sampson Vanegas, de 47 a\u00f1os, se han encargado de documentar y recuperar la memoria del patriarca de la familia. El principal es un documento marr\u00f3n, Proceso Casta\u00f1eda dice la pasta ro\u00edda por el tiempo. Es la compilaci\u00f3n del desarrollo del caso de cabo a rabo.<\/p>\n<p>\u201cCuando \u00e9l lleg\u00f3 se hosped\u00f3 en la esquina opuesta a la casa de los Gurdi\u00e1n y de una manera r\u00e1pida hizo amistad con esa familia. Ellos eran conservadores en sus relaciones, pero este joven elegante, educado, inteligente, se gan\u00f3 su confianza r\u00e1pido. Adem\u00e1s, ten\u00eda un atractivo especial, m\u00e1s que bien parecido ten\u00eda eso que llaman los artistas, <em>sex appeal<\/em>\u201d, cuenta Vanegas. Hasta ah\u00ed, todo concuerda con la narraci\u00f3n de Ram\u00edrez. Aunque a la apariencia de catr\u00edn de Casta\u00f1eda, ataviado en trajes de negro riguroso, sombrero y bast\u00f3n, le agreg\u00f3 una capa que el personaje real nunca us\u00f3. Blanco, pelo liso, domado hacia atr\u00e1s con goma y un par de lentes redondos que le daban el toque de intelectual. No era el hombre de rostro anguloso o fornido, no parec\u00eda gal\u00e1n de telenovela; era m\u00e1s bien delgado, de rostro fino e inexpresivo. \u201cPero ten\u00eda una personalidad arrebatadora\u201d, dice Vanegas.<\/p>\n<figure id=\"attachment_38520\" aria-describedby=\"caption-attachment-38520\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/238-MAG-OliVanegas.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-38520\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/238-MAG-OliVanegas.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"626\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/07142630\/238-MAG-OliVanegas.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/07142630\/238-MAG-OliVanegas.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/07142630\/238-MAG-OliVanegas.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-38520\" class=\"wp-caption-text\">Fresia Vanegas y su hijo David Sampson Vanegas. Ella es nieta de Juan de Dios Vanegas, abogado acusador en el proceso Casta\u00f1eda.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Ochenta y un a\u00f1os despu\u00e9s \u201cLa banca maldita\u201d del parque La Merced, que en la novela de Ram\u00edrez es una mesa de la Casa Pr\u00edo, se confunde entre las bancas que de d\u00eda son oasis para los caminantes que buscan aplacar la fatiga del caluroso Le\u00f3n, las que en las tardes sirven de nido de las parejas en arrumacos, las mismas que por la madrugada se convierten en camas para indigentes.<\/p>\n<p>En cambio, la Casa Pr\u00edo es un punto de referencia en la ciudad, aun cuando el distinguido<a href=\"\/reportaje\/en-la-memoria-del-capi-prio\/\"> Agust\u00edn \u201cel Capi\u201d Pr\u00edo<\/a> Largaespada haya muerto en 2007 y el lugar ya no reciba clientes en busca de charlas, dulces o reposter\u00edas. Ahora es un restaurante.<\/p>\n<p>El distinguido hotel La Esfinge donde se hosped\u00f3 Casta\u00f1eda ahora es sede de la UCAN, donde se pasean los universitarios que saben de la historia, pero desconocen que en el clausurado segundo piso est\u00e1 la habitaci\u00f3n que Oliverio comparti\u00f3 con Martha, la ventana desde la que ve\u00eda a las Gurdi\u00e1n, y ellas lo ve\u00edan a \u00e9l.<\/p>\n<p>La esquina opuesta al viejo hotel ya no es m\u00e1s \u201cla Casa de los Gurdi\u00e1n\u201d, se convirti\u00f3 en el sobrio hotel colonial Enrique III. Su propietario, Enrique Flores, tambi\u00e9n se sabe la historia y exhibe en la recepci\u00f3n del lugar un ejemplar de la \u00faltima edici\u00f3n de <em>Castigo divino<\/em>, con la dram\u00e1tica imagen de portada de un volc\u00e1n estallando al fondo, mientras una pareja se contempla embelesada.<\/p>\n<p>La Casa del Obrero, la celda de la c\u00e1rcel la 21 y el cementerio de Guadalupe son los otros puntos geogr\u00e1ficos de la historia. Los tres m\u00edticos y conservados a pesar del tiempo y la desidia que se evidencian en las paredes gastadas. Solo la Casa del Obrero luce como nueva, ser\u00e1 rebautizada como museo.<\/p>\n<p>Sayda Peralta, periodista y abogada, es una de los muchos leoneses que se saben la historia. La de los Gurdi\u00e1n y la de los Contreras. La \u201creal\u201d y la \u201cinventada\u201d. La escuch\u00f3 de su abuela, su madre y en las calles, tambi\u00e9n sabe la que le cont\u00f3 el escritor a trav\u00e9s de la primera edici\u00f3n de la novela que ley\u00f3 en los 90 y que a\u00fan conserva como una reliquia. \u201cLa gente sabe de Oliverio no solo por el libro del doctor Ram\u00edrez, sino porque se involucraron personajes importantes de la ciudad como el fiscal Mariano Fiallos Gil, rector de la UNAN, el doctor Juan Derbyshire y el Capi Pr\u00edo. Adem\u00e1s aqu\u00ed la misma gente se encarga de crear leyendas en torno al personaje o agarrar partes de la historia como dichos populares\u201d, expone Peralta.<\/p>\n<p>La vieja costumbre leonesa de sentarse al final de la tarde a ver la vida pasar o a hablar de la gente que pasa es una de las formas por las que esta historia contin\u00faa circulando en la ciudad. La estricnina se usa como broma para \u201camenazar\u201d y el \u201cOli, Oli, \u00bfqu\u00e9 me has dado?\u201d, suena a manera de burla. \u201cEs una historia terrible por las muertes, y la familia Gurdi\u00e1n que habita aqu\u00ed no habla de eso, pero no deja fascinar por la fuerza del personaje. Ser\u00eda una pena que se pierda, es parte de las historias leonesas\u201d, comenta Peralta, quien habla de Casta\u00f1eda como encantada por aquel hombre traje oscuro, espejuelos y bast\u00f3n.<\/p>\n<figure id=\"attachment_32663\" aria-describedby=\"caption-attachment-32663\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/238-MAG-OliVentanaHotel.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-32663 size-full\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/238-MAG-OliVentanaHotel.jpg\" alt=\"Casa de la familia Gurdi\u00e1n frente al hotel La Esfinge, donde se hosped\u00f3 Oliverio Casta\u00f1eda en Le\u00f3n. Le\u00f3n. julio 10 del 2014. Foto LA PRENSA Manuel Esquivel\" width=\"700\" height=\"465\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151329\/238-MAG-OliVentanaHotel.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151329\/238-MAG-OliVentanaHotel.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-32663\" class=\"wp-caption-text\">Desde aqu\u00ed Oliverio Casta\u00f1eda observaba la casa de los Gurdi\u00e1n, esquina opuesta al hotel. Luego de enviudar en febrero de 1933, fue hu\u00e9sped de la familia en esa casa.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>\u201cCuando \u00e9l cae en desgracia, que le achacan la muerte de su esposa, do\u00f1a Martha, la de la muchachita Gurdi\u00e1n y su pap\u00e1, toda la \u00e9lite leonesa que andaba detr\u00e1s de \u00e9l se le volte\u00f3. Es ah\u00ed cuando el pueblo, la gente humilde, lo toma como bandera y lo defienden porque sienten que era un asunto de venganza por el esc\u00e1ndalo familiar. Era ver a ricos y pobres enfrentados por este se\u00f1or\u201d, cuenta Fresia Vanegas.<\/p>\n<p>Cuando ocurri\u00f3 el suceso ella no hab\u00eda nacido, pero Vanegas recuerda que aun a\u00f1os despu\u00e9s de aquel juicio, su padre, Al\u00ed Vanegas, a veces entraba a la casa como un torbellino arreado por los diablos, seguido a paso pasmoso por su abuelo el doctor Juan de Dios Vanegas, el viejecillo manso y sabio.<\/p>\n<p>\u201cA ellos les gritaban de todo en la calle, pero mi abuelo era le\u00f1a verde, no se encend\u00eda con nada; en cambio, mi pap\u00e1 se peleaba con la gente que atacaba a mi abuelo por haber defendido a los Gurdi\u00e1n\u201d, comenta. A Juan de Dios Vanegas no le perturbaba la carga de haber sido el abogado contratado por la familia Gurdi\u00e1n para acusar al \u201cprotegido\u201d del pueblo que fue condenado culpable y luego purgado por la Guardia Nacional.<\/p>\n<figure id=\"attachment_32666\" aria-describedby=\"caption-attachment-32666\" style=\"width: 684px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/238-MAG-OLi-Pobladores-presentes.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-32666\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/238-MAG-OLi-Pobladores-presentes.jpg\" alt=\"El pueblo que apoyaba a Casta\u00f1eda\" width=\"684\" height=\"419\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151327\/238-MAG-OLi-Pobladores-presentes.jpg 684w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151327\/238-MAG-OLi-Pobladores-presentes.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151327\/238-MAG-OLi-Pobladores-presentes.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 684px) 100vw, 684px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-32666\" class=\"wp-caption-text\">El pueblo que apoyaba a Casta\u00f1eda abarrotaba el patio de la Casa del Obrero. Foto cortes\u00eda de Sergio Ram\u00edrez.<\/figcaption><\/figure>\n<p>El d\u00eda de audiencia, Le\u00f3n se agitaba. Una hora antes de la cita empezaba la romer\u00eda rumbo a la Casa del Obrero, donde se realizaban las sesiones del caso. Ataviadas con sus mejores vestidos, peinaditas y olorosas a agua de flores, un tropel de mujeres se tomaba el corredor. Una suerte de ej\u00e9rcito femenino que se declaraba fiel a Oliverio Casta\u00f1eda, se sentaban en las sillas y bancas colocadas frente al estrado. Todas buscando la mejor vista, el mejor lugar desde donde pudieran divisar al hombre vestido de saco y pantalones oscuros, camisa blanca y corbata. El del inconfundible pelo brillante de tanta goma, domado con un partido al lado, y un par de lentes redondos que remataban su pose de caballero intelectual. Un dandi sin dinero pero con bast\u00f3n y un s\u00e9quito que defend\u00eda su inocencia a ojos cerrados.<\/p>\n<p>El resto de curiosos que no cab\u00eda en los pasillos se arremolinaba en el patio. Sin artefactos que difundieran el sonido con propiedad, los testimonios que se ventilaban en el estrado iban pasando de boca en boca. Las versiones de aquellas declaraciones de testigos e implicados son un eco que hasta ahora resuena en las calles de Le\u00f3n.<\/p>\n<p>Para Ram\u00edrez Mercado los personajes de ese tipo siempre conquistan el inconsciente colectivo, se vuelven atractivos para la poblaci\u00f3n, traspasan generaciones, como ha ocurrido en este caso. La inteligencia, encanto y la sutileza de Oliverio Casta\u00f1eda destacan entre sus cualidades de asesino.<\/p>\n<p>\u201cNo hay arma m\u00e1s sutil que el veneno, eso revela parte de su personalidad. Era un tipo astuto, sigiloso y mit\u00f3mano, a base de mentiras y misterio fue creando una fama de interesante e irresistible. Su arma era reptar hasta sus v\u00edctimas\u201d, explica el escritor.<\/p>\n<p>Do\u00f1a Fresia Vanegas lo define en una palabra: seductor. \u201c\u00c9l sedujo a hombres y mujeres por igual. A ellas las enamoraba con su aspecto de gal\u00e1n y a ellos con su porte intelectual. Era locuaz y sab\u00eda manejarse en los c\u00edrculos de la alta sociedad\u201d, comenta Vanegas. Aunque fue este mismo c\u00edrculo el que lo conden\u00f3 cuando se destap\u00f3 la olla podrida que mezclaba las tres muertes.<\/p>\n<p>\u00c9l se defendi\u00f3 hasta el final aduciendo su inocencia. \u201cYo nunca le di medicinas ni a Enna, ni al se\u00f1or Enrique. No hay pruebas de eso\u201d, \u201c\u00bfqui\u00e9n en su sano juicio comer\u00eda una pierna de pollo que sabe amargo?\u201d, \u201c\u00bfc\u00f3mo no van a encontrar sustancias t\u00f3xicas en un cuerpo que est\u00e1 en descomposici\u00f3n?\u201d, refutaba Casta\u00f1eda en su autodefensa.<\/p>\n<figure id=\"attachment_32665\" aria-describedby=\"caption-attachment-32665\" style=\"width: 536px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/238-MAG-OLiSe\u00f1oritas-presentes.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-32665 size-full\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/238-MAG-OLiSe\u00f1oritas-presentes.jpg\" alt=\"Caso Casta\u00f1eda\" width=\"536\" height=\"385\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151327\/238-MAG-OLiSe%C3%B1oritas-presentes.jpg 536w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151327\/238-MAG-OLiSe%C3%B1oritas-presentes.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 536px) 100vw, 536px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-32665\" class=\"wp-caption-text\">Una romer\u00eda de mujeres llegaba a cada audiencia del caso. Foto cortes\u00eda de Sergio Ram\u00edrez.<\/figcaption><\/figure>\n<p>\u201cYo s\u00ed creo que Oliverio era culpable\u201d, sentencia el doctor Ram\u00edrez. \u201cAunque no hubo unanimidad para dictar pena de muerte, fue condenado por asesinato atroz. Un envenenamiento tiene todos los agravantes de la premeditaci\u00f3n y alevos\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>\u201cSomoza era arribista, se hab\u00eda casado con una mujer de la alta sociedad leonesa y quer\u00eda quedar bien con el c\u00edrculo. Le aplicaron la Ley Fuga. Quer\u00eda congraciarse, demostrar el poder absoluto que ten\u00eda\u201d, agrega.<\/p>\n<p>A pesar del final tr\u00e1gico de la historia real, Ram\u00edrez admira la sagacidad del personaje y no deja de sorprenderle el refinamiento de la t\u00e9cnica criminal para llevar a cabo los asesinatos. \u201cLeyendo y leyendo los archivos es interesante ver c\u00f3mo \u00e9l refutaba cada hip\u00f3tesis que lo acusaba. A pesar de que \u00e9l con toda raz\u00f3n les explic\u00f3 que no hab\u00eda forma de comer algo que tuviera aunque sea un poco de estricnina, por su sabor a hiel, igual lo condenaron. Yo encontr\u00e9 la clave. \u00c9l usaba el procedimiento de la ruleta rusa por medio de las c\u00e1psulas, ni \u00e9l ni las v\u00edctimas sab\u00edan en qu\u00e9 momento ocurrir\u00eda la muerte\u201d, expone el escritor.<\/p>\n<p>La primera vez que Sergio Ram\u00edrez Mercado escuch\u00f3 el nombre de Oliverio Casta\u00f1eda fue en su clase de proceso penal en la UNAN Le\u00f3n, all\u00e1 por 1960. Pero fue hasta 1983 que empez\u00f3 a tejer su novela.<\/p>\n<p>\u201cDesde que le\u00ed el caso supe que estaba frente a un personaje de novela. Hab\u00eda dos folletos impresos por la familia Gurdi\u00e1n donde contaban el caso, pero cuando analizabas te dabas cuenta que hac\u00eda falta un mont\u00f3n de informaci\u00f3n. Si ten\u00e9s el c\u00f3mo o el cu\u00e1ndo, ten\u00e9s que buscar el porqu\u00e9. Sin el porqu\u00e9 no hay cr\u00f3nica, no hay novela. Lo que el documento callaba uno f\u00e1cilmente lo escuchaba en las calles, en las comider\u00edas. La gente hablaba de las intrigas, de los celos, de lo turbio que hab\u00eda en esa historia y as\u00ed empec\u00e9 a buscar lo que estaba escondido\u201d, comenta Ram\u00edrez Mercado.<\/p>\n<p>Una historia demasiado turbia para poner en evidencia a todos sus personajes, por lo que el escritor, amigo de algunos descendientes de la familia, decidi\u00f3 rebautizar a los agraviados en su novela como la familia Contreras.<\/p>\n<figure id=\"attachment_32661\" aria-describedby=\"caption-attachment-32661\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/238-MAG-OliHotel.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-32661 size-full\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/238-MAG-OliHotel.jpg\" alt=\"El antiguo hotel La Esfinge Foto LA PRENSA Manuel Esquivel\" width=\"700\" height=\"465\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151331\/238-MAG-OliHotel.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151331\/238-MAG-OliHotel.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-32661\" class=\"wp-caption-text\">El antiguo hotel La Esfinge, donde se hosped\u00f3 Oliverio y su esposa al llegar de Guatemala a finales de 1932, es ahora sede de la UCAN.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Una puerta, una ventana en lo alto y una suerte de ba\u00f1o donde por el mismo agujero que se iba el agua al ba\u00f1arse, corr\u00edan las excretas de los cinco o seis reos que cab\u00edan en el lugar. Es la primera celda a la izquierda, entrando por el \u00fanico port\u00f3n de acceso a \u201cLa 21\u201d, la famosa c\u00e1rcel leonesa que desde 1921 hasta finales de los 70 fue fortaleza de castigos y torturas a los reos comunes y presos pol\u00edticos. Oliverio Casta\u00f1eda estuvo en este cuarto oscuro.<\/p>\n<p>\u201cEsta era la celda de los asesinos, hab\u00eda una para los violadores y otra para los reos comunes. Seg\u00fan la informaci\u00f3n que hemos recopilado, \u00e9l solo pudo haber estado aqu\u00ed y en la de reos comunes por un tiempo\u201d, expone Frank Rivera, administrador del Museo de Mitos y Leyendas de Le\u00f3n.<\/p>\n<p>Por una ventanita diminuta que se abre en la puerta de metal, entraban los ali\u00f1os de comida que recib\u00eda Casta\u00f1eda. Ali\u00f1os perfumados, ali\u00f1os con cartas, ali\u00f1os con la solidaridad de la gente que lo convirti\u00f3 en el inocente del pueblo que era condenado por los poderosos de la ciudad.<\/p>\n<figure id=\"attachment_32662\" aria-describedby=\"caption-attachment-32662\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/238-MAG-OliCelda.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-32662\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/238-MAG-OliCelda.jpg\" alt=\"Foto LA PRENSA Manuel Esquivel\" width=\"700\" height=\"465\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151330\/238-MAG-OliCelda.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151330\/238-MAG-OliCelda.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-32662\" class=\"wp-caption-text\">En esta celda de la c\u00e1rcel 21 vivi\u00f3 sus \u00faltimos d\u00edas Oliverio Casta\u00f1eda.<\/figcaption><\/figure>\n<p>\u201cSe dice que sus enamoradas ven\u00edan aqu\u00ed a visitarlo, le tra\u00edan comida, cosas para mantenerse, pero lo que quer\u00edan era verlo\u201d, comenta Rivera. Todav\u00eda hay quienes llegan buscando la historia del paso de Oliverio en diciembre del 33 por esta c\u00e1rcel. Visitantes nacionales o turistas extranjeros que han le\u00eddo <em>Castigo divino<\/em>, hasta solicitan un mu\u00f1eco de Casta\u00f1eda para exponerlo en el lugar. \u201cEs algo que estamos valorando, aunque \u00e9l no es un personaje de leyenda, que es en lo que nos enfocamos aqu\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>De aqu\u00ed Oliverio sali\u00f3 por sus propios pies. La misma Guardia Nacional que lo hab\u00eda arrestado semanas antes, le ofrece en la celda un uniforme militar como camufle para escapar en un jeep y luego le tocar\u00eda correr por su cuenta. Cuando estaba listo para correr los militares le dispararon. \u201cLo llevaron a tirar all\u00e1 en el muro del cementerio San Felipe\u201d, dijo Agust\u00edn \u201cel Capi\u201d Pr\u00edo Largaespada en una entrevista concedida a La Prensa en octubre de 2005.<\/p>\n<p>Don R\u00f3ger S\u00e1enz Centeno, leon\u00e9s de 83 a\u00f1os, respalda esta versi\u00f3n. \u201cYo conoc\u00eda a Alfonso Jir\u00f3n, \u00e9l era guardia y fue el carcelero que estuvo en La 21 con Oliverio. \u00c9l iba en el veh\u00edculo que lo sac\u00f3, me cont\u00f3 que lo llevaron por una bajada de piedra all\u00e1 por el cementerio de San Felipe. Ni tiempo le dio de correr lejos. Ten\u00edan \u00f3rdenes de disparar\u201d, cuenta S\u00e1enz, quien tambi\u00e9n conoci\u00f3 al doctor Derbyshire y otros personajes de la historia real, adem\u00e1s de haber le\u00eddo la novela de Sergio Ram\u00edrez Mercado.<\/p>\n<p>Le aplicaron la Ley Fuga. \u201cSomoza se invent\u00f3 la famosa \u2018Ley Fuga\u2019, as\u00ed purgaban a los presos pol\u00edticos o los prisioneros que representaran un riesgo para \u00e9l. \u2018Se le fusil\u00f3 en intento de fuga\u2019, dec\u00edan cuando aparec\u00edan los muertos\u201d, explic\u00f3 en una entrevista a <em>Magazine<\/em>\u00a0Roberto S\u00e1nchez Ram\u00edrez, periodista e historiador, al referirse a la pena de muerte y al emblem\u00e1tico caso del abogado guatemalteco.<\/p>\n<p>81 a\u00f1os despu\u00e9s de aquel suceso todav\u00eda se habla de \u00e9l. A\u00fan sin parientes en Nicaragua, la tumba de este guatemalteco que lleg\u00f3 a Nicaragua para terminar sus estudios en Derecho no solo est\u00e1 en buenas condiciones, es una de las m\u00e1s buscadas por los visitantes extranjeros que llegan a la ciudad. Quieren saber d\u00f3nde fue enterrado el envenenador de <em>Castigo divino<\/em>.<\/p>\n<p>\u201cAqu\u00ed viene gente de todos lados a preguntar por la tumba del se\u00f1or Casta\u00f1eda\u201d, cuenta Pablo N\u00fa\u00f1ez, administrador del Cementerio de Guadalupe. \u201cLlevo m\u00e1s de diez a\u00f1os escuchando a los trabajadores de una mujer de blanco que llega a arreglar la tumba. Los 2 o 3 de noviembre el lugar aparece limpio, pintado de gris y enflorado, con una veladora encendida al centro\u201d, cuenta N\u00fa\u00f1ez, quien recuerda tambi\u00e9n que hace cinco a\u00f1os \u201capareci\u00f3\u201d esa placa de cobre sobre la l\u00e1pida.<\/p>\n<p>A Pablo N\u00fa\u00f1ez, los historiadores Roberto S\u00e1nchez y el leon\u00e9s Carlos Dip le contaron que los restos de Oliverio Casta\u00f1eda fueron exhumados dos a\u00f1os despu\u00e9s de haberlo sepultado en el Cementerio de Guadalupe y que fueron enviados a Zacapa, Guatemala, su ciudad natal, \u201cpero no tenemos registro de las exhumaciones de esa \u00e9poca, no se sabe qui\u00e9n estuvo a cargo del procedimiento\u201d. Y puede que nunca se sepa. Lo cierto es que la tumba de Casta\u00f1eda no deja de florecer cada a\u00f1o. En la tercera calle del cementerio, una cuadra al este y tres metros al sur, est\u00e1 la l\u00e1pida gris con la inscripci\u00f3n que habla de venganza y la devoci\u00f3n de alguien que cada noviembre llega a pintar sus recuerdos, a honrar su memoria con flores y a prender una vela para que nadie se olvide del famoso envenenador.<\/p>\n<figure id=\"attachment_32667\" aria-describedby=\"caption-attachment-32667\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/238-MAG-OLiMiembros-del-jurado.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-32667 size-full\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/238-MAG-OLiMiembros-del-jurado.jpg\" alt=\"Luego de la sentencia, Casta\u00f1eda fue trasladado de nuevo a su celda\" width=\"640\" height=\"401\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151326\/238-MAG-OLiMiembros-del-jurado.jpg 640w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151326\/238-MAG-OLiMiembros-del-jurado.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151326\/238-MAG-OLiMiembros-del-jurado.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-32667\" class=\"wp-caption-text\">Luego de la sentencia, Casta\u00f1eda fue trasladado de nuevo a su celda en La 21. Ah\u00ed un grupo de guardias lo ayud\u00f3 a salir, pero antes de que lograra correr ellos mismos le dispararon bajo la premisa de la Ley Fuga. Foto cortes\u00eda de Sergio Ram\u00edrez.<\/figcaption><\/figure>\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini_box\" style=\"background: initial !important; border: initial !important; border-radius: initial !important; border-spacing: initial !important; border-collapse: initial !important; direction: ltr !important; flex-direction: initial !important; font-weight: initial !important; height: initial !important; letter-spacing: initial !important; min-width: initial !important; max-width: initial !important; min-height: initial !important; max-height: initial !important; margin: auto !important; outline: initial !important; padding: initial !important; position: absolute; table-layout: initial !important; text-align: initial !important; text-shadow: initial !important; width: initial !important; word-break: initial !important; word-spacing: initial !important; overflow-wrap: initial !important; box-sizing: initial !important; display: initial !important; color: inherit !important; font-size: 13px !important; font-family: X-LocaleSpecific, sans-serif, Tahoma, Helvetica !important; line-height: 13px !important; vertical-align: top !important; white-space: inherit !important; left: 227px; top: 11119px; opacity: 0.05;\">\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini_logo\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" title=\"Traducir texto seleccionado\"><\/div>\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini_sound\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" title=\"Escuchar\"><\/div>\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini_copy\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" title=\"Copiar texto al Portapapeles\"><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Oliverio Casta\u00f1eda enamor\u00f3 a la sociedad leonesa a inicios de los a\u00f1os 30. Un caballero. Un farsante. Un asesino. Un personaje real que inspir\u00f3 una novela y se ha convertido en leyenda popular 81 a\u00f1os despu\u00e9s de lo ocurrido<\/p>\n","protected":false},"author":46,"featured_media":26564,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[247],"class_list":["post-31828","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes","tag-leon"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31828","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/46"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31828"}],"version-history":[{"count":17,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31828\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":53926,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31828\/revisions\/53926"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/26564"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31828"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31828"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31828"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}