{"id":31836,"date":"2014-12-14T10:27:57","date_gmt":"2014-12-14T16:27:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=31836"},"modified":"2020-09-12T15:27:45","modified_gmt":"2020-09-12T21:27:45","slug":"la-amante-del-general","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/la-amante-del-general\/","title":{"rendered":"La amante del general"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">De ojos ardientes, piel canela y car\u00e1cter fuerte. As\u00ed era la amante de Augusto C. Sandino. Esta es la guerrillera salvadore\u00f1a a la que el general am\u00f3 y con quien p\u00fablicamente convivi\u00f3 en la sierra<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por Anagilmara V\u00edlchez Zeled\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>\u2013Este hombre va a ser m\u00edo porque me gusta \u2014habr\u00eda dicho Teresa Villatoro el d\u00eda que Augusto C. Sandino entr\u00f3 por primera vez en el negocio que ella ten\u00eda en San Albino.<\/p>\n<p>\u201cElla ve venir a un hombre chaparro, de botas. Desde que lo vio le cay\u00f3 bien\u201d, recuerda Daisy C\u00e1rdenas, a quien Villatoro le cont\u00f3 esta escena.<\/p>\n<p>Sandino lleg\u00f3 all\u00ed en 1926. Ella ten\u00eda tres hijos y una pulper\u00eda.<\/p>\n<p>Era mujer de gran coraje, dicen. De pocas palabras y car\u00e1cter fuerte. Herida en combates y con autoridad en los campamentos. Estuvo con Sandino durante toda la campa\u00f1a. Fue un amor intenso. Prohibido.<\/p>\n<p>\u201cConviv\u00edan y \u00e9l la amaba apasionadamente\u201d, sostiene el dominicano Gregorio Urbano Gilbert, en su libro <em>Junto a Sandino<\/em>. Si as\u00ed fue, \u00bfpor qu\u00e9 se separaron? Y \u00bfqu\u00e9 pas\u00f3 con esta guerrillera salvadore\u00f1a despu\u00e9s de Sandino?<\/p>\n<p>En esta edici\u00f3n, <em>Magazine<\/em> encontr\u00f3 a los descendientes de Villatoro en Nicaragua y con base en documentos y testimonios retrata la relaci\u00f3n que ella sostuvo con el general, el papel que jug\u00f3 en la lucha sandinista y su vejez en una casa de Managua. La misma casa en la que muri\u00f3 el 19 de julio de 1973 mientras el techo lloraba por un aguacero.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\">\u201cLa he querido mucho y har\u00eda cualquier cosa por ella, pero se tiene un car\u00e1cter la chingada y simplemente no somos el uno para el otro\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Augusto C. Sandino. <em>Maldito pa\u00eds<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Una picoteando el tel\u00e9grafo. La otra disparando contra los \u201cyankees\u201d. Una nica. La otra salvadore\u00f1a. Blanca Ar\u00e1uz Pineda. Teresa Villatoro Dupont. La primera, su esposa. La segunda, su amante.<\/p>\n<p>Augusto C. Sandino se cas\u00f3 el 18 de mayo de 1927. Dos d\u00edas despu\u00e9s parti\u00f3 con su ej\u00e9rcito hacia la monta\u00f1a. Blanca ten\u00eda 17 a\u00f1os. \u00c9l, 32. Se hab\u00edan conocido en la oficina telegr\u00e1fica de San Rafael del Norte. All\u00ed ella codificaba y descodificaba mensajes confidenciales. Transmit\u00eda y recib\u00eda informaci\u00f3n a trav\u00e9s del tel\u00e9grafo. Desde ni\u00f1a aprendi\u00f3 a usar este aparato. La clave Morse era su lengua.<\/p>\n<p>Blanca Stella Ar\u00e1uz Pineda naci\u00f3 en Jinotega en 1909. Creci\u00f3 en el seno de una familia de m\u00fasicos y telegrafistas. \u201cMi se\u00f1ora es de aqu\u00ed, con un noventa y cinco por ciento de espa\u00f1ol\u201d, repet\u00eda el general al periodista espa\u00f1ol Ram\u00f3n de Belausteguigoitia. Era \u201cuna se\u00f1ora muy joven de facciones correctas, el aire dulce y la tez muy blanca\u201d, se\u00f1alar\u00eda el reportero en su libro <em>Con<\/em> <em>Sandino en Nicaragua<\/em>.<\/p>\n<p>Ella es la mujer que le dice al guerrillero: \u201cNo te olvides vida m\u00eda, que en ti est\u00e1 toda mi felicidad\u201d.<\/p>\n<p>Blanca y Sandino estuvieron separados durante a\u00f1os. Ella, en el pueblo. \u00c9l, en la monta\u00f1a. Ella, en la c\u00e1rcel. \u00c9l, en M\u00e9xico.<\/p>\n<p>En una misiva de 1927 el general, ante las aparentes peticiones de Ar\u00e1uz de ir al sitio en el que \u00e9l se encontraba, le responde: \u201cNo quiero que vengas, porque la cosa no es tan f\u00e1cil como te la imaginas. No me hables de celos, porque ya te he dicho que yo s\u00e9 lo que hago, y adem\u00e1s te debes convencer de que te amo, que eres t\u00fa mi esposa, y de nada te servir\u00e1 gastar sal en el mar. Yo soy tu mar y en m\u00ed conf\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>Sandino, antes de conocer a Blanca y de contraer matrimonio con ella, ya ten\u00eda una relaci\u00f3n con la guerrillera salvadore\u00f1a Teresa Villatoro. Un hecho incluido en la pel\u00edcula biogr\u00e1fica <em>Sandino<\/em> (1991), dirigida por el chileno Miguel Litt\u00edn y basada en las investigaciones del periodista norteamericano Tom Holte.<\/p>\n<p>Seg\u00fan esta cinta, el de ellos fue \u201camor a primera vista\u201d.<\/p>\n<p>\u201cAunque el general Sandino fue casado con do\u00f1a Blanca Ar\u00e1u(z), no le profes\u00f3 amor alguno a esta se\u00f1ora. Se cas\u00f3 con ella \u00fanicamente para acallar las murmuraciones de las vecinas del poblado de San Rafael del Norte \u2014sostiene el capit\u00e1n Gregorio Urbano Gilbert\u2014. La se\u00f1orita telegrafista Ar\u00e1u(z) y el general simpatizaron, pasando el guerrillero largas horas de la noche acompa\u00f1ando a la dama en el puesto telegr\u00e1fico, por lo que las comadres soltaron las lenguas, y el caballero, para hac\u00e9rselas recoger, se uni\u00f3 en matrimonio con la telegrafista\u201d. El exsecretario de Sandino, Jos\u00e9 de Paredes, coincide con \u00e9l. \u201cSu matrimonio era solo un gesto del general, que quer\u00eda as\u00ed calmar el chisme\u201d, dice.<\/p>\n<p>El dominicano afirma que a quien Sandino amaba era a Teresa Villatoro. Su mujer en la sierra.<\/p>\n<p>Teresa naci\u00f3 en 1901 en La Uni\u00f3n, El Salvador. Que era una h\u00e1bil comerciante. Que sab\u00eda coser. Que ten\u00eda un negocio pr\u00f3spero en la mina de San Albino. Que era madre de tres hijos: Julio, Lidia y Santiago&#8230; Eso es todo lo que se sabe de su vida antes de Sandino. Qu\u00e9 la llev\u00f3 a salir de su pa\u00eds y cu\u00e1ndo lleg\u00f3 a Nicaragua es un misterio.<\/p>\n<p>Teresa \u201cera una morena de ojos ardientes\u201d, asever\u00f3 a <em>El Universal<\/em> el exsecretario de Sandino. Ella estuvo con el general durante la campa\u00f1a b\u00e9lica y viaj\u00f3 con \u00e9l a M\u00e9xico. \u201cEs la que le acompa\u00f1a a trav\u00e9s de los peligros\u201d, insiste De Paredes.<\/p>\n<p>Villatoro ten\u00eda una \u201cligera ligadura con indio\u201d que daba a su piel un tono canela. Labios finos. Nariz respingada. Med\u00eda unos \u201ccinco pies y cinco pulgadas\u201d y para 1929 pesaba 125 libras. \u201cA no ser por una cicatriz que luce en la frente, de la cual se hablar\u00e1 en su oportunidad, y de tener una dentadura totalmente postiza, podr\u00edase decir que su conjunto f\u00edsico es hermoso\u201d, explica Urbano Gilbert.<\/p>\n<p>\u201cMi dulce esposa\u201d, escrib\u00eda Sandino a Blanca. \u201cInolvidable Teresa\u201d, le dec\u00eda a su amante. \u201cTuyo\u201d, se desped\u00eda de ambas. Una le era \u00fatil en el pueblo. La otra en el campamento.<\/p>\n<p>El general en una misiva de 1930 aseveraba: \u201cTeresa, pues, no debe separarse de m\u00ed mientras la guerra est\u00e9, pues ella se encuentra muy interiorizada del manejo de los campamentos y eso no lo puede hacer ni Santa Blanca, aun cuando yo quisiera\u201d.<\/p>\n<p>En San Rafael del Norte su esposa era el enlace entre \u00e9l y su ej\u00e9rcito. Blanca interceptaba comunicaciones telegr\u00e1ficas del enemigo y \u201cen la \u00faltima etapa de la guerra sirvi\u00f3 como secretaria privada m\u00eda\u201d, reconoce Sandino en el libro <em>Maldito pa\u00eds<\/em>, del periodista Jos\u00e9 Rom\u00e1n.<\/p>\n<p>A \u00e9l en 1933 le confesaba: \u201cQuiero serle muy franco en cuanto a mujeres, \u00a1claro que me gustan! Pero no me apetecen estas zambas y mucho menos las prostitutas; por eso me traje a Teresa, pero en cuanto pudo venirse mi mujer, la despach\u00e9\u201d.<\/p>\n<p>\u201cSandino ten\u00eda la fortaleza de Teresa y la fragilidad de Blanca\u201d, concluye el chileno Miguel Litt\u00edn, director de la cinta inspirada en el guerrillero. Seg\u00fan el largometraje, la ruptura entre Teresa y el general se da cuando este se re\u00fane con Blanca en la monta\u00f1a. Lo hace \u201cpara el bien\u201d de su \u201ccausa en el exterior\u201d. Para que no se le considere \u201cinmoral\u201d, admitir\u00eda el mismo Sandino en una carta dirigida al coronel Abraham Rivera en febrero de 1931.<\/p>\n<p>\u201cMire Daisita, en la vida usted tiene que ser una mujer fuerte, siempre mirando hacia el frente, \u00a1jaaam\u00e1s viendo para abajo!\u201d. \u201cAl enemigo nunca se le da la espalda. Se le mira de frente. Nunca usted le diga a nadie que est\u00e1 mal, porque la gente cuando usted le diga \u2018ay estoy mal\u2019, goza, d\u00edgales todo el tiempo \u2018estoy bien y va a ver c\u00f3mo sufren\u2019\u201d, repet\u00eda.<\/p>\n<p>Daisy C\u00e1rdenas la recuerda elegante y espigada. Con su vaiv\u00e9n y su \u201cpues\u00ed\u201d. Con vestidos \u201ca media canilla\u201d y zapatos de tela. Huidiza como una gacela. Ya no tan \u00e1gil, pero siempre alerta.<\/p>\n<p>C\u00e1rdenas conoci\u00f3 a Teresa Villatoro en Honduras. Ella tendr\u00eda unos 20 a\u00f1os. Villatoro, m\u00e1s de 60.<\/p>\n<p>No sabe la fecha exacta pero fue \u201cunos quince a\u00f1os antes del triunfo de la revoluci\u00f3n\u201d, calcula. C\u00e1rdenas necesitaba viajar a Honduras. Le recomendaron que cuando llegara buscara a Santiago Raudez, el hijo de Teresa. Se hosped\u00f3 durante varios d\u00edas en su casa. El lugar era un taller de costura improvisado en el que la guerrillera confeccionaba delantales con su nuera.<\/p>\n<p>\u201cEra una mujer muy trabajadora. En la noche los cos\u00edan (los delantales) y en el d\u00eda iban a vender. Con eso volv\u00edan a comprar sus materiales de trabajo. La situaci\u00f3n econ\u00f3mica de ellos no fue una situaci\u00f3n holgada econ\u00f3micamente\u201d, reconoce hoy a sus 73 a\u00f1os.<\/p>\n<p>En Honduras, la conoci\u00f3 tambi\u00e9n su hija Lidia.<\/p>\n<p>Lidia Isabel Raudez de Ortega es menudita y guapa. Tiene 87 a\u00f1os, dice. Aunque, su mam\u00e1, Teresa Villatoro, en una carta del 14 de mayo de 1948 le dice: \u201cNaciste el 22 el 30 de abril bas a cumplir 20 a\u00f1os. Julio en abril el 21 cumplio 26. Santiago el 11 de noviembre 24\u201d (sic).<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n era el cumiche? \u00bfCu\u00e1l de sus hermanos era el mayor? No queda claro.<\/p>\n<p>Lo que s\u00ed es un hecho es que Julio y Lidia se separaron de su madre cuando eran ni\u00f1os. Su pap\u00e1 se los llev\u00f3. Solo Santiago se qued\u00f3 con Teresa en la monta\u00f1a. Los otros dos crecieron en Masaya, en la misma casa que Lidia a\u00fan habita.<\/p>\n<p>\u201cYo conoc\u00ed a mi mam\u00e1 hasta que ten\u00eda mis hijos grandes ya, tendr\u00eda unos veinticinco (a\u00f1os) yo, ella me suplic\u00f3 que quer\u00eda, tengo una carta de ella donde me dice que ella nos quer\u00eda conocer porque chiquititos nos dej\u00f3 (&#8230;) Un hermano nos lleg\u00f3 a esperar a El Para\u00edso, un lugar all\u00e1 por Honduras, nos lleg\u00f3 a traer. Fue una sorpresa. Me salud\u00f3, nos abrazamos y ya quedamos en comunicaci\u00f3n\u201d, asegura Lidia.<\/p>\n<p>Estuvo con ella nueve d\u00edas. En uno de ellos le ense\u00f1\u00f3 una mochila que hab\u00eda sido de Sandino. Una chaqueta, un par de pistolas&#8230; \u201cTodo hab\u00eda en esa mochila. Yo la tuve en mis manos\u201d, asevera.<\/p>\n<p>Lidia regres\u00f3 a Nicaragua con su familia. Su mam\u00e1 se qued\u00f3 en territorio hondure\u00f1o.<\/p>\n<p>En una carta de 1948, la misma en la que detalla la fecha de nacimiento de Lidia y sus hermanos, Villatoro le dice: \u201cMis queridos inolvidables hijos, deceo que al recivo de la precente se encuentren gosando de completa salud (&#8230;) respecto a la foto que me vas a mandar la espero con ancias, que yo tanvien te voy a mandar la m\u00eda ya soy una anciana pues tengo 48 a\u00f1os \u2014contin\u00faa Teresa\u2014 tengo muchos deceos de verlos aunque cea poco tiempo (&#8230;) por el momento dameles un fuerte abrazo a mis nietesitos mientras tengo el gusto de verlos y ustedes resivan el cari\u00f1o de madre\u201d (sic).<\/p>\n<p>Su hija conserva la misiva casi intacta. En la casa tiene una foto de su mam\u00e1, la guerrillera, pero admite a <em>Magazine<\/em> que no es mucho lo que puede decir sobre ella. En su memoria solo tiene retazos de recuerdos. Retazos que con los a\u00f1os se van deshilachando sin que pueda evitar perderlos.<\/p>\n<p>Sabe que Villatoro le pidi\u00f3 a su suegra que cuidara a sus nietos como si fueran hijos suyos. Que en Honduras fabricaba delantales. Que un par de a\u00f1os despu\u00e9s de su encuentro su mam\u00e1 volvi\u00f3 a Nicaragua y que muri\u00f3 un 19 de julio.<\/p>\n<p>\u201cNo ten\u00eda ni reales. Nada. Ella pas\u00f3 sus calamidades\u201d, lamenta.<\/p>\n<figure id=\"attachment_32679\" aria-describedby=\"caption-attachment-32679\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/Acr53827254620163511.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-32679 size-full\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/Acr53827254620163511.jpg\" alt=\"Lidia Raudez de Ortega pocas veces mir\u00f3 a su mam\u00e1 Teresa Villatoro. Lidia es la \u00fanica sobreviviente de los hijos de la guerrillera. Sus hermanos Julio y Santiago murieron hace un par de a\u00f1os.\" width=\"700\" height=\"860\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151320\/Acr53827254620163511.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151320\/Acr53827254620163511.jpg 244w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-32679\" class=\"wp-caption-text\">Lidia Raudez de Ortega pocas veces mir\u00f3 a su mam\u00e1 Teresa Villatoro. Lidia es la \u00fanica sobreviviente de los hijos de la guerrillera. Sus hermanos Julio y Santiago murieron hace un par de a\u00f1os.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Aviones, como aves inmensas, surcan el cielo. Aparecen en bandadas y de sus barrigas salen las bombas que \u201clos yankees\u201d dejan caer sobre los rebeldes. El Chipote est\u00e1 rodeado. Una de las guerrilleras se paraliza. El zumbido de los aeroplanos norteamericanos la aturde. Teresa Villatoro la mira y sale para socorrerla. Unos minutos despu\u00e9s, desde su escondite, los soldados de Sandino ven a Teresa \u201celevarse en el espacio envuelta en fuego, humo y fango\u201d.<\/p>\n<p>Gregorio Urbano Gilbert, en su libro <em>Junto a Sandino<\/em>, dedica un cap\u00edtulo a los peligros de Teresa Villatoro. Es ah\u00ed donde recoge esta escena. Seg\u00fan este dominicano, todos gritaron \u201c\u00a1Muerta!\u201d al observar c\u00f3mo la guerrillera salvadore\u00f1a se desplom\u00f3 cubierta de sangre.<\/p>\n<p>Un casco de la bomba de 25 libras que la alcanz\u00f3 provoc\u00f3 la herida que marc\u00f3 su frente, asegura Urbano Gilbert.<\/p>\n<p>Sobre esta misma herida hay otras versiones. Que se la hizo cubriendo a Sandino. Que fue una granada&#8230;<\/p>\n<p>\u201cDe la frente se le desprendi\u00f3 un trozo de hueso. Sandino hizo engastar ese trozo de hueso en un anillo que ten\u00eda como amuleto\u201d, asegura Esteban Pavletich, un peruano que fue secretario del general.<\/p>\n<p>Para el capit\u00e1n Urbano Gilbert, la cicatriz de Teresa \u201cen el campamento era la envidia de muchos, vi\u00e9ndose como un alto galard\u00f3n recibido por su due\u00f1a, mientras esta trata de ocultarla con un mech\u00f3n de sus cabellos que deja correr a su frente\u201d.<\/p>\n<p>En otra ocasi\u00f3n, Villatoro se encontraba sola con una peque\u00f1a escolta en el margen sur del r\u00edo Coco. Era octubre de 1928. Andaban con ella su hijo Santiago, de 5 a\u00f1os, y su sobrina Amalia, de 13. Estaban rodeados de norteamericanos. Un antiguo miembro del ej\u00e9rcito sandinista, al que llamaban \u201ctraidor\u201d, la reconoci\u00f3 y les grit\u00f3 que les ayudar\u00eda. Sac\u00f3 una embarcaci\u00f3n de los indios zambos que estaba escondida y se la pas\u00f3 a Teresa. As\u00ed lograron escapar ilesos, relata el dominicano.<\/p>\n<p>El hambre fue otro de los aprietos que vivi\u00f3 en la monta\u00f1a. La comida escaseaba. Los monos hu\u00edan para evitar ser asados y la lejan\u00eda de los campamentos dificultaba que al batall\u00f3n le llegaran provisiones. Si consegu\u00eda algunas mazorcas de ma\u00edz, Villatoro las convert\u00eda en pinol para su hijo Santiago.<\/p>\n<p>En una de las peores hambrunas que atraves\u00f3 su ej\u00e9rcito, Sandino envi\u00f3 a Teresa a Honduras. Le entreg\u00f3 \u201cun frasco lleno de veneno para que lo bebiera a preferencia de caer presa del enemigo\u201d. Seg\u00fan Urbano Gilbert, el general le encomend\u00f3 a \u00e9l la tarea de defenderla \u201cde todo peligro que la pudiera amenazar, que no se apartara de ella un solo instante, que fueran siempre juntos\u201d.<\/p>\n<p>El general encontr\u00f3 a Villatoro conversando con otro hombre en el campamento. Envenenado por los celos, le apunt\u00f3 con su rev\u00f3lver calibre 44. La maldijo. Martill\u00f3 el arma. Apret\u00f3 el gatillo. Una, dos, tres veces&#8230; Silencio.<\/p>\n<p>El rev\u00f3lver, para suerte de ambos, no escupi\u00f3 ni un solo proyectil.<\/p>\n<p>Teresa se salv\u00f3 de una muerte segura. Sandino, de cometer el delito ahora llamado femicidio. El capit\u00e1n Gregorio Urbano Gilbert, el dominicano que se sum\u00f3 a la causa del guerrillero nicarag\u00fcense, presenci\u00f3 el suceso y lo relata en su libro <em>Junto a Sandino<\/em>.<\/p>\n<p>\u201cAl fallar el rev\u00f3lver Sandino reaccion\u00f3 y arrepentido se reconcili\u00f3 con Teresa y para comprobar si su rev\u00f3lver realmente era malo, volvi\u00f3 a rastrillarlo y con los mismos seis cartuchos mancados y todos estos detonaron como ten\u00eda que suceder en un arma de la calidad que correspond\u00eda a las operaciones b\u00e9licas apropiadas a las condiciones del general\u201d, cuenta.<\/p>\n<p>Cuando se encontraron en San Albino, Villatoro estaba con otro hombre, el mismo por el que Sandino casi la mat\u00f3, aseguran Alejandro Molina y Gregorio Urbano Gilbert, ambos miembros del ej\u00e9rcito del guerrillero. El primero lo confiesa a los marines en 1929. El segundo lo expone en <em>Junto a Sandino<\/em>.<\/p>\n<p>El general se hab\u00eda trasladado a finales de mayo de 1926 a este mineral situado en Nueva Segovia. El 26 de octubre Sandino se \u201clevanta en armas\u201d contra la \u201cinvasi\u00f3n norteamericana\u201d e inicia su lucha en la monta\u00f1a.<\/p>\n<p>Una tercera parte de su ej\u00e9rcito \u2014que en total ten\u00eda entre dos mil y tres mil guerrilleros, seg\u00fan datos del reportero vasco Ram\u00f3n de Belausteguigoitia\u2014 \u201cestaba compuesto por hondure\u00f1os y salvadore\u00f1os\u201d, confes\u00f3 Sandino al periodista Jos\u00e9 Rom\u00e1n en 1933.<\/p>\n<p>Las mujeres del ej\u00e9rcito sandinista eran guerrilleras, enfermeras, lavanderas, cocineras, barberas&#8230; Incluso cuando los combates se demoraban, \u201cllevaban los alimentos hasta los propios lugares de la acci\u00f3n. Si estaban presentes en el momento de la emboscada, y ca\u00eda el marido u otro combatiente, ellas tomaban el fusil. Sandino mismo ten\u00eda una compa\u00f1era (&#8230;) Era mujer de gran coraje, que lo acompa\u00f1\u00f3 durante toda la campa\u00f1a. La esposa, la telegrafista, se hab\u00eda quedado en la ciudad, porque era una mujer de complexi\u00f3n delicada. La Villatoro era una gran compa\u00f1era. Incluso pod\u00eda intervenir en algunas decisiones\u201d, explic\u00f3 a la revista <em>Caretas<\/em>\u00a0Esteban Pavletich.<\/p>\n<p>Teresa era mujer de car\u00e1cter fuerte. Muy fuerte. Y este, supuestamente, fue uno de los motivos por los que ella y Sandino se separaron.<\/p>\n<p>\u201cAunque Sandino era valiente y todo, no le aguantaba el car\u00e1cter porque era una mujer taaan firme (&#8230;) parece que despu\u00e9s de una conversaci\u00f3n que tuvieron la despach\u00f3 y se separaron\u201d, recuerda Daisy C\u00e1rdenas, amiga de Villatoro.<\/p>\n<p>\u2014Yo me separ\u00e9 de \u00e9l Daisita porque luch\u00e9 tanto \u2014le dec\u00eda\u2014. \u201cNo eran las cosas como ella las pensaba sino como las quer\u00eda Sandino\u201d, concluye C\u00e1rdenas.<\/p>\n<p>Teresa regres\u00f3 a El Salvador y despu\u00e9s parti\u00f3 hacia Honduras, donde ella luego la conoci\u00f3.<\/p>\n<div id='gallery-1' class='gallery galleryid-31836 gallery-columns-3 gallery-size-thumbnail'><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/la-amante-del-general\/attachment\/tumba-de-teresa-villatoro\/'><img decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151318\/240-MAG-TumbaTeresa-2.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"Tumba de Teresa Villatoro \/ex-Novia de Sandino\/,En Cementerio Oriental. Foto Uriel Molina\/LA PRENSA\" aria-describedby=\"gallery-1-32681\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151318\/240-MAG-TumbaTeresa-2.jpg 150w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151318\/240-MAG-TumbaTeresa-2.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151318\/240-MAG-TumbaTeresa-2.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151318\/240-MAG-TumbaTeresa-2.jpg 96w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-32681'>\n\t\t\t\tTeresa Villatoro Dupont muri\u00f3 el 19 de julio de 1973. Ten\u00eda 72 a\u00f1os. La guerrillera salvadore\u00f1a est\u00e1 enterrada en el Cementerio Oriental de Managua, a unas cuadras de la casa en la que vivi\u00f3 durante su vejez.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon portrait'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/la-amante-del-general\/attachment\/teresa-villatoro-en-familia-2\/'><img decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151317\/240-MAG-CasaTeresa-2.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"FOTO CORTES\u00cdA DE DAISY C\u00c1RDENAS.\" aria-describedby=\"gallery-1-32682\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151317\/240-MAG-CasaTeresa-2.jpg 150w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151317\/240-MAG-CasaTeresa-2.jpg 600w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151317\/240-MAG-CasaTeresa-2.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151317\/240-MAG-CasaTeresa-2.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151317\/240-MAG-CasaTeresa-2.jpg 96w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-32682'>\n\t\t\t\tDaisy C\u00e1rdenas conserva esta foto en la que, al fondo, aparece ella a la par de Teresa Villatoro, quien ya ten\u00eda el pelo cano y muy pocas arrugas. En la fotograf\u00eda sale tambi\u00e9n la familia de C\u00e1rdenas. FOTO CORTES\u00cdA DE DAISY C\u00c1RDENAS.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/la-amante-del-general\/attachment\/acr5382725462016-20593\/'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151314\/Acr5382725462016-20593.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-32684\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151314\/Acr5382725462016-20593.jpg 150w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151314\/Acr5382725462016-20593.jpg 600w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151314\/Acr5382725462016-20593.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151314\/Acr5382725462016-20593.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/07151314\/Acr5382725462016-20593.jpg 96w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-32684'>\n\t\t\t\t\u201cDo\u00f1a Teresa Villatoro de Sandino\u201d, \u201cInolvidable Teresa\u201d, \u201cMi amor\u201d y \u201cTuyo A. C. S.\u201d son algunas de las frases que Sandino le escribe a Teresa Villatoro en misivas como esta. FOTO CORTES\u00cdA DE NICOL\u00c1S L\u00d3PEZ M.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure>\n\t\t<\/div>\n\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\">\u201cMuy buena persona, magn\u00edfica mujer. De un car\u00e1cter muy fuerte. Como amiga era algo incomparable\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Daisy C\u00e1rdenas. Amiga de Teresa Villatoro.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Muri\u00f3 una tarde lluviosa de julio. Mientras el agua se colaba por el techo. Falleci\u00f3 con su mech\u00f3n gris cubri\u00e9ndole la cicatriz que ten\u00eda en la frente. Teresa Villatoro sobrevivi\u00f3 a los celos de Sandino y a los bombardeos de los \u201cyankees\u201d, pero no al asma que la ahogaba lentamente.<\/p>\n<p>Un par de a\u00f1os atr\u00e1s hab\u00eda llegado a Managua con su hijo Santiago y sus nietos. \u201cMe llamaron por tel\u00e9fono para decirme que hab\u00eda un problema de guerra entre El Salvador y Honduras y como los nietos de do\u00f1a Teresa eran hondure\u00f1os y ella era salvadore\u00f1a, no quer\u00edan estar en medio de un fuego y yo les dije \u2018tengo mi casa a la orden, ustedes pueden venirse\u2019 y se vinieron\u201d, recuerda Daisy C\u00e1rdenas, amiga de Teresa.<\/p>\n<p>Pusieron una pulper\u00eda y empezaron de cero. Villatoro no deb\u00eda hablar de su romance con el general. De sus haza\u00f1as en la monta\u00f1a. De su tiempo de guerrillera. Estaban convencidos que en la Nicaragua de los Somoza, ser vinculados con Augusto C. Sandino era peligroso. Para proteger a su familia Teresa, supuestamente, ech\u00f3 a una letrina todos los documentos que guardaba de Sandino. Cartas, fotos, documentos&#8230; \u201cDec\u00eda que no quer\u00eda inmiscuir a sus nietos en eso que les pod\u00eda costar la vida\u201d, subraya C\u00e1rdenas.<\/p>\n<p>Era seria. De pocas confianzas. Siempre con su car\u00e1cter fuerte y mirando al frente.<\/p>\n<p>A escondidas, con su amiga, conversaban de su romance con el general. De sus haza\u00f1as en la monta\u00f1a. De su tiempo de guerrillera&#8230;<\/p>\n<p>Santiago ya no era el chig\u00fc\u00edn que ella andaba a tuto en plena guerra. El mismo ni\u00f1o que dijeron era hijo de Augusto C. Sandino. Y no lo era.<\/p>\n<p>\u201cA veces Santiago le dec\u00eda: \u2018Mam\u00e1, ya deje de hablar de esas cosas porque esas cosas pertenecen al pasado\u2019. No quer\u00eda que se supiera que ella hab\u00eda andado con Sandino, ten\u00eda miedo \u00e9l\u201d, recuerda.<\/p>\n<p>Seg\u00fan C\u00e1rdenas, en secreto platicaban de \u201cc\u00f3mo anduvo ella combatiendo por los ideales de Sandino, que fueron los ideales de ella y desde esa \u00e9poca me dec\u00eda \u2018hay que apoyar la liberaci\u00f3n de Nicaragua\u2019. Ten\u00eda un rechazo hacia la aristocracia, hacia la gente que trata, dec\u00eda ella, de encubrir sus sinverg\u00fcenzadas, sus robos, sus cosas. Como en ese tiempo estaba Somoza, ella me dec\u00eda que todo ese mont\u00f3n de gente eran unos delincuentes, que ella recordaba lo que le hab\u00eda contado Sandino cuando andaban en la lucha\u201d.<\/p>\n<p>De repente pas\u00f3 de enhebrar las agujas sin usar antejos a respirar pausado. Con problemas. Se cansaba mucho. Tos\u00eda mucho.<\/p>\n<p>Su salud se complic\u00f3 y falleci\u00f3 el 19 de julio de 1973. 39 a\u00f1os despu\u00e9s que mataran a Sandino. Villatoro ten\u00eda 72 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Daisy C\u00e1rdenas a\u00fan la escucha diciendo: \u201cMire, Daisita, en la vida usted tiene que ser una mujer fuerte, siempre mirando hacia el frente. \u00a1Jaaam\u00e1s viendo para abajo! Al enemigo nunca se le da la espalda. Se le mira de frente&#8230;\u201d<\/p>\n<h4>Blanca y Sandino<\/h4>\n<p>El matrimonio de la telegrafista de San Rafael del Norte y Augusto C. Sandino termin\u00f3 cuando Blanca Ar\u00e1uz falleci\u00f3 al dar a luz a Blanca Segovia Sandino, en junio de 1933. Sandino ser\u00eda asesinado al a\u00f1o siguiente. La historia de su amor agridulce fue contada en la edici\u00f3n 235 de <em>Magazine<\/em>.<\/p>\n<h4>Teresa en cuentos<\/h4>\n<p>Tres relatos de Teresa Villatoro son incluidos en el libro <em>Silva de breve ficci\u00f3n<\/em>, de Jorge Eduardo Arellano. Uno de ellos dice que cuando Blanca Ar\u00e1uz reclam\u00f3 a Sandino por la presencia de Teresa, este le respondi\u00f3: \u201cNo se enfade Blanquita; que usted es mi mujer del fog\u00f3n y ella la de la trinchera\u201d.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\">\u201cTeresa es muy apreciada por m\u00ed y la ayudar\u00e9 toda mi vida, pero nuestros caracteres son tan distintos como del cielo a la tierra; con lo que prueba que no podr\u00e1 ser mi propia mujer\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Augusto C. Sandino<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Carta al coronel Abraham Rivera. Febrero de 1931.<\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De ojos ardientes, piel canela y car\u00e1cter fuerte. As\u00ed era la amante de Augusto C. Sandino. Esta es la guerrillera salvadore\u00f1a a la que el general am\u00f3 y con quien p\u00fablicamente convivi\u00f3 en la sierra<\/p>\n","protected":false},"author":46,"featured_media":32685,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[501],"class_list":["post-31836","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes","tag-augusto-c-sandino"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31836","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/46"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31836"}],"version-history":[{"count":16,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31836\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":52221,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31836\/revisions\/52221"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/32685"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31836"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31836"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31836"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}