{"id":33600,"date":"2016-07-10T10:15:09","date_gmt":"2016-07-10T16:15:09","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=33600"},"modified":"2020-11-05T15:06:59","modified_gmt":"2020-11-05T21:06:59","slug":"doctora-conchita-palacios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/doctora-conchita-palacios\/","title":{"rendered":"Doctora Conchita Palacios"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">La primera m\u00e9dica de Centroam\u00e9rica naci\u00f3 y muri\u00f3 en Nicaragua. Vivi\u00f3 50 a\u00f1os de exilio pol\u00edtico, atendi\u00f3 a sobrevivientes de campos de concentraci\u00f3n nazi y regres\u00f3 al pa\u00eds para recibir honores por su labor m\u00e9dica y revolucionaria en el exterior. As\u00ed fue la vida de Concepci\u00f3n Palacios Herrera<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por Tammy Zoad Mendoza M.<\/strong><\/p>\n<p>Baltazara Herrera curaba con hierbas a todo el que se lo pidiera, mientras P\u00edo Palacios se dedicaba al aserradero familiar en El Sauce, Le\u00f3n. El matrimonio Palacios Herrera tuvo siete hijos, dos de ellos, Concepci\u00f3n y P\u00edo Perfecto, ser\u00edan la primera generaci\u00f3n de m\u00e9dicos en la familia. En 1927 Concepci\u00f3n Palacios Herrera, la mayor de las cuatro hijas, obtuvo el t\u00edtulo de m\u00e9dico cirujano en la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico (UNAM) y se convirti\u00f3 en la primera doctora de Centroam\u00e9rica.<\/p>\n<p>\u201cElla tuvo el apoyo de mis abuelos. Su madre, sobre todo, la impuls\u00f3 a irse para cumplir su deseo de convertirse en doctora y hacer algo por el pa\u00eds, pero fue solo apoyo moral. Ellos no ten\u00edan recursos que ofrecerle, eran una familia pobre, pero confiaban en la inteligencia y el coraje de su hija\u201d, comparte Concepci\u00f3n Palacios Pastora, de 69 a\u00f1os, hija de P\u00edo Perfecto Palacios Herrera, hermano menor de la doctora Palacios. T\u00eda Conchita, le llama, y es casi la \u00fanica de la familia que la recuerda o que conserva informaci\u00f3n y hasta su diploma universitario fechado el 28 de noviembre de 1928.<\/p>\n<p>Ellos son los Palacios de El Sauce, la tercera y cuarta generaci\u00f3n del matrimonio de Baltazara y P\u00edo. De sus siete hijos solo un par quedan con vida. Superan los ochenta a\u00f1os, cargan tantas canas y arrugas como dolencias, y no pueden hablar o no recuerdan a sus padres ni a su hermana Conchita.<\/p>\n<p>En Managua, a casi 150 kil\u00f3metros de aquel pueblo, est\u00e1 el complejo del Ministerio de Salud que lleva su nombre como un homenaje p\u00f3stumo por ser la primera m\u00e9dica del pa\u00eds y haber apoyado desde M\u00e9xico la Revoluci\u00f3n sandinista. El Complejo Concepci\u00f3n Palacios, o\u00a0 el Conchita, como se le conoce popularmente, tiene tambi\u00e9n una cancha de futbol con el mismo nombre. Aunque se trate de un punto de referencia popular en la zona sureste de la capital, la gente poco o nada sabe sobre qui\u00e9n fue Concepci\u00f3n Palacios Herrera, la mujer que hizo historia y cuya memoria se desvanece entre lo que queda de su familia.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Para salir de El Sauce, donde solo hab\u00eda escuela primaria, Concepci\u00f3n solicit\u00f3 una beca al entonces Ministerio de Educaci\u00f3n P\u00fablica. Fue as\u00ed que ingres\u00f3 a la Escuela Normal de Se\u00f1oritas de Managua.<\/p>\n<p>La apariencia humilde y serena de Concepci\u00f3n contrastaba con su temple fuerte, su determinaci\u00f3n y la actitud curiosa en las clases. Destac\u00f3 no solo con sus calificaciones, sino tambi\u00e9n por sus cuestionamientos e ideas progresistas, pero fue eso mismo lo que le vali\u00f3 una expulsi\u00f3n y puso trabas a la continuaci\u00f3n de sus estudios.<\/p>\n<p>Sin embargo, r\u00e1pidamente encontr\u00f3 una madrina para su causa: Josefa Toledo de Aguerri, la primera pedagoga nicarag\u00fcense, quien se convertir\u00eda despu\u00e9s en directora general de Instrucci\u00f3n P\u00fablica. Josefa Toledo, feminista y progresista, se hizo cargo del caso y realiz\u00f3 las gestiones para que Concepci\u00f3n continuara su formaci\u00f3n acad\u00e9mica y consiguiera su t\u00edtulo de bachiller.<\/p>\n<p>Con una madre dedicaba a la medicina natural y que tambi\u00e9n era la partera del pueblo, del seno de una familia que sopl\u00f3 la chispa de su talento por las ciencias y con su vocaci\u00f3n al servicio, ser\u00eda l\u00f3gico pensar que Concepci\u00f3n Palacios Herrera decidiera estudiar Medicina. Pero en 1918, cuando decidi\u00f3 matricularse en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de Nicaragua en Le\u00f3n, ninguna mujer se hab\u00eda \u201catrevido\u201d a estudiar Medicina. En la sociedad de la \u00e9poca era totalmente inapropiado que una dama aplicara a una \u201ccarrera de hombres\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEra una mujer de car\u00e1cter fuerte, muy inteligente y determinada. En ese entonces se consideraba que la medicina solo la estudiaban varones. No hab\u00eda una prohibici\u00f3n legal o en los estatutos de la universidad, pero socialmente no era bien visto que una mujer se expusiera al contacto con cuerpos desnudos, cad\u00e1veres, que estuviera interna e hiciera turnos nocturnos rodeada de hombres. Ella rompi\u00f3 con los tab\u00faes\u201d, dice el doctor Carlos T\u00fcnnermann Bernheim.<\/p>\n<p>Entrar en la facultad fue solo parte del reto. Durante los dos a\u00f1os que permaneci\u00f3 en la UNAN-Le\u00f3n, adem\u00e1s de rendir y destacar en las clases deb\u00eda sortear las zancadillas de la sociedad. Un d\u00eda le llov\u00eda agua sucia de alguna casa donde la matrona desaprobaba que una jovencita fuera a la universidad a estudiar Medicina con los hombres, otro d\u00eda se encontraba un dedo o un test\u00edculo en los bolsillos de su bata blanca, puesto por alguno de sus compa\u00f1eros para molestarla, y hasta los sacerdotes le dec\u00edan que no era correcto lo que hac\u00eda. Que una mujer deb\u00eda estudiar algo acorde a su g\u00e9nero, o mejor a\u00fan, estudiar para luego casarse, tener hijos y quedarse en casa. Pero esa no era la vida que quer\u00eda Conchita.<\/p>\n<p>\u201cIncluso cuando yo empec\u00e9 mis estudios en la UNAN, en 1951, las muchachas que estudiaban Medicina eran poqu\u00edsimas, no como ahora que para bien tenemos muchas doctoras. Desafortunadamente todav\u00eda en los 50 algunos profesores aprovechaban ciertas clases para intimidar a las muchachas. Innecesariamente hac\u00edan referencias a aspectos sexuales para avergonzarlas, pero ellas se quedaban, resist\u00edan las provocaciones e irrespeto, fueron mujeres valientes\u201d, sostiene el doctor Carlos T\u00fcnnermann. Mujeres que siguieron la brecha que abri\u00f3 Concepci\u00f3n Palacios en 1918.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>En Nicaragua no le fue posible continuar estudiando y para poder culminar su carrera consigui\u00f3 una beca y viaj\u00f3 a M\u00e9xico. Ingres\u00f3 a la Escuela Nacional de Medicina de la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico en 1920.<\/p>\n<p>Ese mismo a\u00f1o, por problemas personales, Augusto C. Sandino hab\u00eda salido de Nicaragua rumbo a Honduras, pas\u00f3 por Guatemala y tres a\u00f1os despu\u00e9s lleg\u00f3 a M\u00e9xico. Ah\u00ed su relaci\u00f3n con l\u00edderes sindicales, masones y militares socialistas reforzaron su sentimiento nacionalista y sus ideas antimperialistas. Se integr\u00f3 a luchas sindicales, se embebi\u00f3 con la Revoluci\u00f3n mexicana y defini\u00f3 su postura contra la ocupaci\u00f3n estadounidense en Nicaragua. Ah\u00ed recibi\u00f3 la inyecci\u00f3n ideol\u00f3gica y econ\u00f3mica para emprender su lucha. En ese mismo contexto, Concepci\u00f3n Palacios, estudiante de Medicina, se fue identificando con la causa sandinista que exaltaba el nacionalismo, nacionalismo que se convirti\u00f3 en el im\u00e1n que jalaba su coraz\u00f3n de hierro para volver a Nicaragua.<\/p>\n<p>\u201cLa t\u00eda Conchita ten\u00eda muchos deseos de superaci\u00f3n, pero sobre todo de servicio, estaba empe\u00f1ada en ser m\u00e9dico para volver y aportar a su pa\u00eds desde este campo\u201d, comenta su sobrina Concepci\u00f3n. Su padre, P\u00edo Perfecto Palacios Herrera, la bautiz\u00f3 en honor a ella, quien le dio apoyo econ\u00f3mico y su respaldo para que \u00e9l tambi\u00e9n estudiara Medicina en M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Destac\u00f3 tanto en los estudios que la eligieron para dictar el discurso de bienvenida a Gabriela Mistral, pedagoga, feminista y poeta chilena, que llegaba a la UNAM M\u00e9xico para apoyar la reforma educativa.<\/p>\n<p>\u201cLa ciencia no tiene sexo, ni credo religioso, ni color pol\u00edtico, mucho menos estatus social. Por eso invito a todas las mujeres que aspiran por una carrera profesional o t\u00e9cnica, a todas las mujeres que poseen inquietudes cient\u00edficas, a que nos unamos y luchemos juntas en pro de la consecuci\u00f3n de estos ideales, de estas aspiraciones\u201d, dijo Concepci\u00f3n Palacios.<\/p>\n<p>Gabriela Mistral qued\u00f3 impresionada con el \u00edmpetu de aquella muchacha de rostro anguloso, cabello negro y voz ronca, y recomend\u00f3 que se le otorgara una beca completa para continuar su especializaci\u00f3n. La misma Mistral alentar\u00eda la lucha de Sandino y bautiz\u00f3 a sus hombres como el \u201cPeque\u00f1o Ej\u00e9rcito Loco\u201d que luchaba contra la ocupaci\u00f3n estadounidense.<\/p>\n<p>Seg\u00fan su familia y los primeros registros, naci\u00f3 el 5 de diciembre de 1893, pero sus documentos personales posteriores apuntan que fue en 1901. El cambio de fechas debi\u00f3 hacerlo ella misma, cuando necesitaba presentarse con menor edad para aplicar a una beca de posgrado, seg\u00fan la semblanza que muestra el Centro de Documentaci\u00f3n en derechos de las mujeres de Centroam\u00e9rica. Se especializ\u00f3 en Obstetricia y dedicaba parte de su tiempo a trabajo voluntario en cl\u00ednicas para mujeres \u201cque no gozan en el mundo de todos los derechos que merecen\u201d, dec\u00eda. En 1928, ya con t\u00edtulo de m\u00e9dica cirujana, regres\u00f3 por primera vez a Nicaragua.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>En agosto de 1925, despu\u00e9s de 13 a\u00f1os de ocupaci\u00f3n, Estados Unidos retira sus tropas de Nicaragua. Pero en mayo de 1926 se desata la guerra constitucionalista entre conservadores y liberales, y las tropas norteamericanas desembarcan en Puerto Cabezas. Sandino regresa a Nicaragua en junio, consigue formar su peque\u00f1o ej\u00e9rcito y emprende su avance en Las Segovias, exigiendo la soberan\u00eda del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Durante sus estudios en M\u00e9xico, Conchita estuvo al tanto de lo que pasaba en su pa\u00eds. Adem\u00e1s del ejercicio de la medicina y de participar en proyectos voluntarios de salud, Concepci\u00f3n se sent\u00eda identificada con la lucha de Sandino y al volver se involucr\u00f3 en actividades pol\u00edticas. En 1929, bajo \u00f3rdenes del presidente Jos\u00e9 Mar\u00eda Moncada, fue encarcelada y exiliada por ser colaboradora activa de la causa sandinista.<\/p>\n<p>\u201cCuando a m\u00ed me expulsaron yo ya me hab\u00eda ido. Yo ya hab\u00eda sido expulsada de todas las escuelas de Nicaragua por autonomista, fui expulsada de Nicaragua por liberada\u201d, dijo Concepci\u00f3n Palacios en una entrevista concedida a <em>La Prensa<\/em> poco antes de su muerte. \u201cMe ocup\u00e9 toda mi vida de luchar contra Somoza\u201d, sostuvo.<\/p>\n<p>Vuelve a M\u00e9xico a la fuerza, viaja a Estados Unidos en misiones humanitarias donde se integra a cuerpos m\u00e9dicos voluntarios, Cruz Roja y Naciones Unidas, y recorre Europa atendiendo v\u00edctimas de la Segunda Guerra Mundial. Se encarg\u00f3 de la atenci\u00f3n y recuperaci\u00f3n de muchos sobrevivientes de los campos de concentraci\u00f3n nazi.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de su labor humanitaria, Concepci\u00f3n Palacios mantuvo su convicci\u00f3n y v\u00ednculos pol\u00edticos en el pa\u00eds. En su residencia en M\u00e9xico recib\u00eda a los exiliados que iban llegando y participaba en reuniones con dirigentes y miembros del movimiento revolucionario nicarag\u00fcenses. Conoci\u00f3 a Carlos Fonseca Amador, Ernesto \u201cChe\u201d Guevara, Salvador Allende y Fidel Castro.<\/p>\n<p>Estuvo en La Habana durante el triunfo de la Revoluci\u00f3n cubana, estrech\u00f3 lazos con algunos dirigentes sandinistas y luego volvi\u00f3 a M\u00e9xico para continuar colaborando con el FSLN desde la parte log\u00edstica, recibiendo y guiando a los exiliados, y gestionando ayuda y proyectos sociales orientados a la salud.<\/p>\n<p>\u201cAll\u00e1 supo combinar el ejercicio de la profesi\u00f3n m\u00e9dica y la solidaridad activa por la liberaci\u00f3n de Nicaragua, sin tregua y sin reposo (\u2026) La presencia de la doctora Concepci\u00f3n Palacios entre nosotros, socialistas de aquel tiempo, era la expresi\u00f3n de que compart\u00edamos pensamiento y acci\u00f3n\u201d, escribi\u00f3 Armando Amador, en su libro <em>El Exilio y las banderas de Nicaragua<\/em>.<\/p>\n<p>Entre su ir y venir en hospitales, pol\u00edtica y viajes, Concepci\u00f3n Palacios se cas\u00f3 con el ingeniero hondure\u00f1o Lorenzo Zelaya, con quien procre\u00f3 una hija. Pero el matrimonio no dur\u00f3 mucho. \u00c9l tampoco aceptaba que su esposa estuviera entregada a la medicina, se desviviera por la labor humanitaria y adem\u00e1s se comprometiera con un proyecto de revoluci\u00f3n. Luego de su separaci\u00f3n, ella se dedic\u00f3 de lleno a sus proyectos y a la crianza de su hija.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\">\u201cEstoy aqu\u00ed, en Nicaragua esperando la muerte, entonces \u00a1hay que hacer algo! No estar de tontos perdiendo el tiempo. La Patria no necesita que vivamos c\u00f3modamente, no necesita que si podemos hacer algo lo dejemos de hacer porque ya es tiempo para estar m\u00e1s c\u00f3modos o de descansar&#8230; es una lucha inclaudicable, una lucha en beneficio de todos\u201d.<br \/>\nConcepci\u00f3n Palacios Herrera, en entrevista a La Prensa.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Conchita Palacios pag\u00f3 con 50 a\u00f1os de exilio su ideolog\u00eda pol\u00edtica. Fue hasta finales de 1979, tras el triunfo de la Revoluci\u00f3n Popular Sandinista, que pudo regresar a Nicaragua.<\/p>\n<p>Le hab\u00eda prometido a su mam\u00e1 Baltazara que volver\u00eda convertida en una gran doctora. Volvi\u00f3. Hab\u00eda jurado tambi\u00e9n trabajar por la salud de las mujeres nicarag\u00fcenses. Lleg\u00f3 emocionada por el triunfo del proyecto en el que colabor\u00f3 desde M\u00e9xico, pero su cuerpo cansado por m\u00e1s de 80 a\u00f1os y abatido por una leucemia detectada en 1971, no le permiti\u00f3 integrarse de manera activa al nuevo proyecto de reconstrucci\u00f3n del pa\u00eds ni desarrollar sus planes personales.<\/p>\n<p>En 1980, la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de Nicaragua le otorg\u00f3 el doctorado <em>honoris causa<\/em>. Dirigentes del Frente Sandinista reconocieron su aporte a la lucha en un acto p\u00fablico. Apenas tuvo tiempo para saborear sus reconocimientos y el 2 de mayo de 1982 falleci\u00f3 en Managua.<\/p>\n<p>En septiembre de ese mismo a\u00f1o el Gobierno inaugur\u00f3 el Complejo de Salud Central de Nicaragua con el nombre de Dra. Concepci\u00f3n Palacios. El edificio, ubicado al sureste de Managua, con el \u00e1rea administrativa del Ministerio, laboratorios de investigaci\u00f3n y bodegas de medicamentos, tuvo un costo de 45 millones de c\u00f3rdobas. Ni ella ni su familia estuvieron ah\u00ed. Conchita tampoco pudo abrir el consultorio popular que tanto quer\u00eda en su pueblo natal para \u201cayudar en algo, hacer algo por el pueblo\u201d, seg\u00fan declar\u00f3 a <em>La Prensa<\/em> en una corta entrevista tras su regreso.<\/p>\n<p>\u201cMuere Conchita, una sandinista de coraz\u00f3n\u201d, titul\u00f3 <em>La Prensa<\/em> el 3 de mayo de 1982. Ese d\u00eda el cuerpo de la doctora Conchita Palacios Herrera viaj\u00f3 de regreso hasta El Sauce, Le\u00f3n, donde cumplieron su voluntad de enterrarla junto a sus padres, don P\u00edo el aserrador y Baltazara la curandera del pueblo.<\/p>\n<p><strong>Las primeras<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Concepci\u00f3n Palacios Herrera fue la primera mujer en Nicaragua y Centroam\u00e9rica en estudiar Medicina. Ingres\u00f3 a la Facultad de la UNAN Le\u00f3n en 1918 y se gradu\u00f3 como cirujana en 1927, en M\u00e9xico.<\/li>\n<li>Elizabeth Blackwell, inglesa (1821-1910), fue la primera mujer que logr\u00f3 estudiar y ejercer como m\u00e9dica en Estados Unidos y el mundo.<\/li>\n<li>Seg\u00fan investigaciones, antes de Blackwell hubo otra m\u00e9dica en el mundo, pero nadie lo sab\u00eda. La historia de James Barry no tiene fecha exacta, pero se calcula que pudo haber empezado en 1795. La joven se habr\u00eda hecho pasar por hombre, bajo el nombre de James Berry. En 1813 se alist\u00f3 en la Armada Brit\u00e1nica como m\u00e9dico y recorri\u00f3 otros pa\u00edses brindando servicios humanitarios.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La primera mujer m\u00e9dico de Centroam\u00e9rica naci\u00f3 y muri\u00f3 en Nicaragua. Vivi\u00f3 50 a\u00f1os de exilio pol\u00edtico, atendi\u00f3 a sobrevivientes de campos de concentraci\u00f3n nazi y regres\u00f3 al pa\u00eds para recibir honores por su labor m\u00e9dica y revolucionaria en el exterior. 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