{"id":33745,"date":"2017-03-12T09:54:32","date_gmt":"2017-03-12T15:54:32","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=33745"},"modified":"2020-09-30T15:41:11","modified_gmt":"2020-09-30T21:41:11","slug":"los-cuatrillizos-jinotega","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/los-cuatrillizos-jinotega\/","title":{"rendered":"Los cuatrillizos de Jinotega"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Rosa qued\u00f3 embarazada, no de uno ni dos, sino de cuatro beb\u00e9s. El embarazo fue producto de una violaci\u00f3n. Trece a\u00f1os despu\u00e9s la familia Laguna Obreg\u00f3n es conocida en Jinotega por sus cuatrillizos<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Tammy Zoad Mendoza M.<\/strong><\/p>\n<p>Primero naci\u00f3 Ruth, luego Jorbin y cuando Rosa estuvo afuera y los m\u00e9dicos iban a extraer la placenta, se llevaron una sorpresa. Una cuarta beb\u00e9 estaba ah\u00ed, a punto de salirse con todo y la bolsa. Era Ana Fabiola.<\/p>\n<p>El 13 de enero de 2004 a las ocho de la ma\u00f1ana nacieron uno tras otro, a trav\u00e9s de una ces\u00e1rea, los cuatrillizos de Rosa Laguna Obreg\u00f3n, de 34 a\u00f1os, madre soltera de otros cuatros ni\u00f1os. Hasta entonces su madre y los m\u00e9dicos cre\u00edan que se trataba de un embarazo de trillizos, pero fueron cuatro los beb\u00e9s que compartieron por siete meses el vientre de Rosa.<\/p>\n<p>La noticia no pas\u00f3 desapercibida en este pueblo chico que es Nicaragua y los peri\u00f3dicos gritaban desde sus p\u00e1ginas: \u201cNacen cuatrillizos en el Bertha Calder\u00f3n\u201d, \u201cNacen cuatrillizos fruto de una violaci\u00f3n\u201d, \u201cCuatrillizos a punto de abandonar el hospital\u201d o \u201cCuatrillizos de alta\u201d. El hecho llam\u00f3 m\u00e1s la atenci\u00f3n cuando se supo que no solo se trataba de un embarazo m\u00faltiple, sino que la madre hab\u00eda denunciado, ante las autoridades de Jinotega y p\u00fablicamente, que ese embarazo era el resultado de la violaci\u00f3n que sufri\u00f3 de parte de un desconocido.<\/p>\n<p>El drama de Rosa despert\u00f3 la ternura y la solidaridad popular. La entonces primera dama de la Rep\u00fablica, Lila T. Abaunza, le prometi\u00f3 ayuda con provisiones, insumos para los beb\u00e9s y una casa. Rosa y sus cuatro hijos mayores viv\u00edan donde su mam\u00e1, en la comunidad Aventina, a dos kil\u00f3metros del casco urbano de Jinotega. Comenzaron a llegar regalos de todo tipo que la gente por su voluntad llevaba hasta el hospital: pa\u00f1ales desechables, pachas, ropita de beb\u00e9, una cuna, leche en polvo. Adem\u00e1s de una casita en el barrio Villa Valencia, recibieron las provisiones prometidas durante nueve meses y dos coches dobles que le regal\u00f3 V\u00edctor Rosales, el Santa Claus Nica.<\/p>\n<p>\u201cTodos los ni\u00f1os nacen con el pan bajo el brazo\u201d, le dec\u00eda do\u00f1a Gregoria Obreg\u00f3n, la abuela, cuando ve\u00eda llegar los regalos que calmaban en parte la angustiosa pregunta que todos los d\u00edas se hac\u00eda Rosa: \u00bfC\u00f3mo voy a mantener yo sola a estos cuatro y los otros cuatro hijos m\u00e1s que tengo?\u201d.<\/p>\n<p>Efectivamente, cuando el polvo se aplac\u00f3 y la noticia fue quedando en el olvido, empezaron a llegar los problemas que tanto tem\u00eda Rosa. El pan desapareci\u00f3 del brazo de los ni\u00f1os reci\u00e9n nacidos y parec\u00eda haberse acabado hasta la harina. Los vest\u00edan con tiras, desmenuzaban un plato para darle a los cuatro y cuando no hab\u00eda leche su mam\u00e1 intentaba calmarles el llanto con agua azucarada. De la algarab\u00eda que despert\u00f3 la noticia se pas\u00f3 a los titulares lastimeros: \u201cOlvidados. Cuatrillizos de Jinotega se quedan sin alimentos\u201d. \u201cCuatrillizos cumplen un a\u00f1o\u201d. Poco despu\u00e9s dejaron incluso de ser noticia y desde entonces Rosa y su madre se han hecho cargo solas de los cuatrillizos y resto de hermanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Ruth Esther, Jorbin Isaac, Rosa Magda y Ana Fabiola cumplieron 13 a\u00f1os este 13 de enero. Un minuto es la diferencia entre el nacimiento de uno y otro, as\u00ed es como definieron qui\u00e9n es la mayor y qui\u00e9n la menor, aunque todos hayan pasado los mismos siete meses en el vientre de su madre, Rosa Laguna Obreg\u00f3n.<\/p>\n<p>Quien solo ve a un par podr\u00eda creer que son gemelos, pero estando juntos no hay dudas de que se est\u00e1 frente a una curiosidad de la gen\u00e9tica: cuatrillizos.<\/p>\n<p>Se parecen entre s\u00ed tanto como cualquier grupo de hermanos. Ruth y Rosa son m\u00e1s morenas y m\u00e1s bajas que Ana, quien es incluso m\u00e1s alta que Jorbin. Los cuatro tienen los ojitos peque\u00f1os, \u201cpero los de Rosita son m\u00e1s tristitos\u201d, dice Gregoria Obreg\u00f3n, la abuela de 68 a\u00f1os, quien los cuid\u00f3 desde beb\u00e9s y aprendi\u00f3 a diferenciarlos cuando a\u00fan sus rasgos distintivos no estaban tan marcados.<\/p>\n<p>Ahora tambi\u00e9n se diferencian en su andar. Ana se balancea de lado a lado al caminar, Rosa camina pausado, mientras Ruth aligera el paso y Jorbin el m\u00e1s inquieto, agitando los brazos, desde peque\u00f1o.<\/p>\n<p>En una conversaci\u00f3n Ruth parece ser quien lleva la voz de mando, adem\u00e1s de tener el tono m\u00e1s grave. Ana, la que responde monos\u00edlabos entre risitas mientras baja el volumen de su voz. Jorbin y Rosa se asaltan la palabra entre s\u00ed, y Ruth interviene nuevamente para poner el orden entre sus hermanos. \u201c\u00a1Ya chavalos, c\u00e1lmense!\u201d.<\/p>\n<p>En la escuela al verlos juntos los ni\u00f1os m\u00e1s peque\u00f1os empiezan a curiosear y les preguntan si son gemelos. \u201cCuatrillizos\u201d, responden ellos, y el asombro aumenta. El uniforme acent\u00faa su parecido.<\/p>\n<p>El a\u00f1o pasado solo Jorbin, Ruth y Rosa lograron promocionarse de sexto grado y ahora cursan el primer a\u00f1o de secundaria. Van bien en clases, dicen.<\/p>\n<p>\u2014La Ana Fabiola se qued\u00f3 en sexto, pero yo le digo que no se aflija, que ya nos va a alcanzar \u2014comenta Jorbin y mira a su hermana que sonr\u00ede apenada y se encoge de hombros.<br \/>\n\u2014Como \u00edbamos a subir al acto mi mam\u00e1 nos compr\u00f3 uniformes nuevos, mochilas, pero le faltaron algunos \u00fatiles \u2014cuenta Rosa.<br \/>\n\u2014Por eso esta camisa es manga larga, formal, es la que usamos para la promoci\u00f3n. Se lava y se plancha todos los d\u00edas. Pero ya no le dio para comprarle a la Ana Fabiola, a ella le regalaron la falda y la camisa es la del a\u00f1o pasado \u2014explica Ruth.<br \/>\n\u2014Ruth repiti\u00f3 primer grado, luego yo repet\u00ed segundo y qued\u00e9 con ella. Jorbin y Ana pasaron juntos a cuarto grado y Ruth y yo a tercero. En quinto y sexto grado volvimos a quedar juntos porque era multigrado y nosotros nos nivelamos con ellos, pero Ana se qued\u00f3 \u2014detalla Rosa.<\/p>\n<figure id=\"attachment_33748\" aria-describedby=\"caption-attachment-33748\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/267-Mag-Cuat-Clase.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-33748\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/267-Mag-Cuat-Clase.jpg\" alt=\"De izquierda a derecha, Ana Fabiola, Ruth Esther, Jorbin Isaac y Rosa Magda.El a\u00f1o pasado Jorbin, Ruth y Rosa lograron promocionarse de sexto grado y ahora cursan el primer a\u00f1o de secundaria. Ana est\u00e1 en sexto grado y espera poder alcanzar a sus hermanos si estudia en m\u00e9todo acelerado. Van bien en clases, dicen.\" width=\"640\" height=\"427\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/07150406\/267-Mag-Cuat-Clase.jpg 640w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/07150406\/267-Mag-Cuat-Clase.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/07150406\/267-Mag-Cuat-Clase.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-33748\" class=\"wp-caption-text\">De izquierda a derecha: Ruth, Ana, Jorbin y Rosa. El a\u00f1o pasado Jorbin, Ruth y Rosa lograron promocionarse de sexto grado y ahora cursan el primer a\u00f1o de secundaria. Ana est\u00e1 en sexto grado.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>La escuela p\u00fablica Rub\u00e9n Dar\u00edo est\u00e1 a diez minutos a pie de su casa en Villa Valencia, en el casco urbano de Jinotega, y a hora y media caminando desde Aventina, una comunidad a tres kil\u00f3metros de ah\u00ed.<\/p>\n<p>Van y vienen todos los d\u00edas, Ana, Rosa y Jorbin. \u201cEst\u00e1bamos all\u00e1 (Aventina) los cuatro con mi abuelita, que es quien nos cuida cuando mi mam\u00e1 se va a Managua a trabajar, pero a m\u00ed no me gusta irme tan largo y ese camino es peligroso si subimos tarde. Por eso este a\u00f1o nos pusieron en el turno de la ma\u00f1ana, pero a m\u00ed igual me da miedo\u201d, dice Ruth, quien queda al cuidado de sus hermanos mayores en la casa de Villa Valencia.<\/p>\n<p>Cuando mam\u00e1 no est\u00e1, es su abuela la que asume su tutela. Los recibe en su casa de Aventina. Ah\u00ed tienen un solar solo para ellos, es donde tambi\u00e9n crecieron, trepando \u00e1rboles de naranja, correteando y escondi\u00e9ndose entre los siembros del lugar. Hay incluso un mirador natural en los bordes del terreno donde contemplan toda Jinotega desde lo alto. \u201cNo hay otros cuatrillizos aqu\u00ed en Jinotega\u201d, dice Jorbin orgulloso. \u201cLo m\u00e1s dos pares de gemelos, pero hasta ah\u00ed, somos los \u00fanicos\u201d.<\/p>\n<p>Al mirador tambi\u00e9n suben cuando quieren comunicarse con mam\u00e1. Hacen cita con ella y tienen turnos para hablar, porque hasta Aventina no llega la se\u00f1al telef\u00f3nica. Est\u00e1 en la cima de un cerro vecino de la ciudad donde no hay agua potable y tienen que acarrearla desde una finca cercana, hay energ\u00eda, pero no alumbrado p\u00fablico y ellos solo tienen un par de bombillos para alumbrar la casa durante la noche. El televisor se fundi\u00f3 y hay una radio con la que se alegran las tardes, no bailan pero les gusta escuchar m\u00fasica.<\/p>\n<p>Una salita, la cocina y una sola pieza es el cuarto donde hay tres camastros cubiertos con trapos que hacen de colch\u00f3n. Se reparten y a pesar de la incomodidad, en las madrugadas cuando el fr\u00edo espeso se cuela entre los tablones de la pared, la mejor opci\u00f3n puede ser dormir en parejas de hermanos, para darse el calor que las s\u00e1banas viejas ya no pueden.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed no hay comodidades, pero comida y cuidados no les hace falta. Si se acaba la provisi\u00f3n que deja su mam\u00e1, do\u00f1a Gregoria echa mano de las naranjas, los pl\u00e1tanos, los frijoles o lo que haya de cosecha en su terreno y siempre les tiene lista la comida. Si no hay cosecha, se va a prestar o a fiar a una distribuidora donde do\u00f1a Rosa tiene cr\u00e9dito abierto y luego llega a pagar la mitad de lo que gana. La otra mitad queda en otra venta donde Ruth f\u00eda comida y sus art\u00edculos de uso personal.<\/p>\n<p>\u201cMis hermanos nos dan lo que pueden, pero ellos tienen su familia, entonces hay que acomodarse, porque a mi mam\u00e1 no le ajustan los reales\u201d, explica Jorbin.<\/p>\n<p>A Ruth \u2014quien prefiri\u00f3 quedarse en casa con sus hermanos mayores\u2014, le toca cocinar y limpiar. La casa de Villa Valencia es una sala min\u00fascula, un ba\u00f1o y dos cuartos. En uno de los cuartos se han acomodado desde beb\u00e9s los cuatro con su madre. Primero compartieron cuna, ahora se acomodan en dos camas unipersonales. Dos camas desvencijadas unidas, donde se api\u00f1an con sus cuerpos larguiruchos y rellenos, junto a su madre.<\/p>\n<p>\u201cCuando ella est\u00e1, ellos salen tirados para all\u00e1. Los cuatro d\u00edas que ella viene ellos los pasan con su mam\u00e1, es que la extra\u00f1an bastante y est\u00e1n creciendo, todav\u00eda la necesitan. Uno les da el amor y los cuidados, pero es mentira, madre es madre\u201d, reconoce do\u00f1a Gregoria.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<figure id=\"attachment_33749\" aria-describedby=\"caption-attachment-33749\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/267-MAG-CuatrMa.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-33749\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/267-MAG-CuatrMa.jpg\" alt=\"Rosa amamantaba al primero que llorara y a los dem\u00e1s les tocaba una pacha con f\u00f3rmula.\" width=\"640\" height=\"419\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/07150405\/267-MAG-CuatrMa.jpg 640w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/07150405\/267-MAG-CuatrMa.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/07150405\/267-MAG-CuatrMa.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-33749\" class=\"wp-caption-text\">Rosa amamantaba al primero que llorara y a los dem\u00e1s les tocaba una pacha con f\u00f3rmula.<\/figcaption><\/figure>\n<p>A pesar de ser prematuros, sietemesinos, no tuvieron complicaciones respiratorias, ni padecimientos card\u00edacos. Nacieron sanos. Fue por el bajo peso que dos de ellos tuvieron que quedarse hospitalizados. Pesaban apenas tres libras y deb\u00edan ganar peso, mientras su mam\u00e1 y su abuela ganaban experiencia en el cuidado de cuatro beb\u00e9s peque\u00f1\u00edsimos.<\/p>\n<p>Al grito de uno respond\u00edan los dem\u00e1s. Cada dos o tres horas; por hambre, por un c\u00f3lico o un pa\u00f1al mojado, la orquesta infantil de lloriqueos se activaba. Revisarlos, y seg\u00fan fuera el caso, alimentarlos, cargarlos, arrullarlos o limpiarlos. Ruth era casi siempre la que dirig\u00eda la orquesta del llanto, la de los chillidos m\u00e1s altos y la \u00faltima en calmarse.<\/p>\n<p>Los dos brazos de Rosa no daban para atender a los cuatro beb\u00e9s al mismo tiempo. Quienes tienen hijos sabr\u00e1n que dos brazos a veces son insuficientes para contemplar a un beb\u00e9 llorando. Ni poniendo cuerpo y alma de lleno Rosa daba para cuidar a sus peque\u00f1os, por eso nunca estuvo sola.<\/p>\n<p>Al salir del hospital do\u00f1a Gregoria, su madre, se mud\u00f3 tambi\u00e9n a la casa que les hab\u00edan regalado en Villa Valencia. Ah\u00ed se acomodaron, en un cuarto la abuela con sus cuatro nietos mayores: Oscar, de 19; Delvin, de 16; Ezequiel, de 14, y Daniel, de 8 a\u00f1os.<\/p>\n<p>En el otro cuarto Rosa en su cama, y en una cuna, enrolladitos cada quien en su colcha, Ruth, Rosa, Ana y Jorbin. Eran cuatro \u201ctaquitos\u201d de beb\u00e9 acomodados de dos en dos, a la derecha y a la izquierda de la cuna.<\/p>\n<p>Por la noche Rosa aprovechaba para dormir en lapsos cortos mientras los beb\u00e9s dorm\u00edan, y cuando tocaba alimentarlos ten\u00edan que llorar un poco mientras su madre preparaba las cuatro pachas con f\u00f3rmula. Aunque intentara amamantarlos de dos en dos, sus pechos no ten\u00edan tanta leche para que se alimentaran uno tras otro, as\u00ed que el primero que se despertara era el que recib\u00eda leche materna. \u201cMenos la Ruth, la Ruthcita no agarr\u00f3 pecho, no le gustaba, solo con leche de tarro la mantuve\u201d, cuenta Rosa, ahora con 47 a\u00f1os.<\/p>\n<p>En el d\u00eda, adem\u00e1s de do\u00f1a Gregoria, sus hijos mayores le ayudaban con los cuatrillizos. Mientras ella les preparaba el ba\u00f1o, la ropa o las pachas ellos los entreten\u00edan en la cama. Luego le ayudaban a darles la pacha, los arrullaban o los chineaban si los cuatro se inquietaban y no quer\u00edan ni dormir ni estar acostados. Cuatro beb\u00e9s activos, que se sincronizaban para llorar, o para comer, para orinar o defecar. Cuatro beb\u00e9s que tuvieron seis pares de brazos para atenderlos, \u201cadem\u00e1s uno los cuidaba mucho, con amor, por eso ellos son amorositos\u201d, dice la abuela.<\/p>\n<p>Levantarse de madrugada, asear la casa y dejar todo listo antes de salir a trabajar o a buscar trabajo como lavandera o planchadora, en limpieza de casas o en fincas como cortadora de caf\u00e9 para los tiempos de cosecha. Volver al final del d\u00eda con la paga o con compras para la casa. Hacerse cargo de los ni\u00f1os. Dormir, si acaso le daban chance. As\u00ed era la rutina de Rosa Laguna Obreg\u00f3n.<\/p>\n<p>La de los cuatrillizos, como la de todos los beb\u00e9s, era la tranquila vida de comer, dormir, llorar cuando necesitaban cambio de pa\u00f1al y as\u00ed, una y otra vez. \u201cYo me acomod\u00e9 a ellos y ellos se acomodaron a m\u00ed, ya despu\u00e9s no me hac\u00eda roncha cuidarlos\u201d, dice su abuela, en referencia a lo ajetreado de cuidar a cuatro beb\u00e9s a la vez, todo el d\u00eda, todos los d\u00edas. Trece a\u00f1os.<\/p>\n<p>De cada etapa tienen sus an\u00e9cdotas tristes y enternecedoras, adem\u00e1s de las graciosas propias de la inocencia o el ingenio infantil.<\/p>\n<p>\u201cRosa Magda era bien bandida, cuando empez\u00f3 a gatear estaba pendiente de los hermanos. Si a los otros se les ca\u00eda la pacha, ella gateaba, la agarraba y se la empinaba. \u201c\u00a1Rosa Magda, esa pacha no es tuya!\u201d, y rapidito la tiraba y se iba gateando\u201d, cuenta su madre entre risas.<\/p>\n<p>\u201cEl ni\u00f1o siempre ha sido el m\u00e1s inquieto, desde chiquito molestaba a las ni\u00f1as, armaban sus peleas y ten\u00eda que estar ah\u00ed pendiente uno, porque si las molestaba mucho entonces ellas se un\u00edan. Pero ya est\u00e1n grandes, caminan juntos y se quieren como hermanos que son\u201d, asegura Rosa Laguna Obreg\u00f3n, de 47 a\u00f1os.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\">\u201cEstaba mal, con mareos, inflamada, la panza hinchada pero no sent\u00eda movimientos. En el Centro de Salud de Jinotega me hicieron el ultrasonido, me dicen que estoy embarazada y que son tres. En la ces\u00e1rea en Managua me sacan tres beb\u00e9s, cuando jalan la placenta se les vino Ana, casi me la botan\u201d.<br \/>\nRosa Nidia Laguna Obreg\u00f3n, de 47 a\u00f1os, madre de los cuatrillizos.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Regresaron de la escuela. Estaban como inquietos y despu\u00e9s del almuerzo una de las ni\u00f1as se le acerc\u00f3. \u201cMam\u00e1, mire, es que le queremos preguntar algo \u2014le dijo la ni\u00f1a\u2014, hoy un chavalo en el colegio nos dijo que nosotros venimos de una violaci\u00f3n\u201d. Do\u00f1a Rosa palideci\u00f3. \u201cA m\u00ed me dio tristeza, pero as\u00ed como ese chavalo, cualquiera les pod\u00eda decir o inventarles qui\u00e9n sabe qu\u00e9 cosas, y no tuve m\u00e1s que reunir a los cuatro y sentarme con ellos para explicarles lo que me hab\u00eda pasado\u201d, recuerda do\u00f1a Rosa.<\/p>\n<p>\u2014Yo quiero que comprendan, que no se sientan mal, porque yo los quiero. Hayan venido a como hayan venido al mundo, yo los quiero. Ustedes son mis angelitos \u2014les dijo y empez\u00f3 a llorar\u2014. Su padre est\u00e1 vivo. Yo andaba buscando trabajo para mantener a sus hermanos y ese hombre me empez\u00f3 a seguir (\u2026).<br \/>\n\u2014\u00a1\u00bfPor qu\u00e9 no se ha muerto ese hombre?! No lo considero mi padre, si le hizo zanganadas a mi madre. \u00bfY ustedes se alegran de tener a ese hombre vivo? \u00bfEso es un padre vivo? \u2014reclam\u00f3 una de ellas a los que se hab\u00edan alegrado. Hasta entonces do\u00f1a Rosa siempre les hab\u00eda dicho que su padre hab\u00eda muerto.<br \/>\n\u2014S\u00ed, nos alegramos, pero tambi\u00e9n queremos a mi mam\u00e1 \u2014espet\u00f3 la otra. Dos de las ni\u00f1as se lanzaron a abrazarla y rompieron en llanto. El ni\u00f1o permanec\u00eda callado.<br \/>\n\u2014Madre, nosotros la queremos. Nosotros la vamos a sacar adelante como usted a nosotros, ah\u00ed va a ver \u2014le dijeron como consuelo.<br \/>\n\u2014Yo no tengo padre. Nosotras somos hembras y nos pueden hacer da\u00f1o tambi\u00e9n. Yo no tengo padre \u2014remat\u00f3 la ni\u00f1a.<br \/>\n\u201cYo llor\u00e9 con ellos, yo les cont\u00e9. Ellas se tranquilizaron. Ya saben que su pap\u00e1 existe, pero dos de ellas lo desechan. El ni\u00f1o y una de ellas lo quieren conocer\u201d, cuenta do\u00f1a Rosa en Managua, donde trabaja como empleada dom\u00e9stica.<\/p>\n<p>Esa conversaci\u00f3n reveladora fue hace un a\u00f1o. Los cuatrillizos han le\u00eddo las noticias de su nacimiento en las que primero se cont\u00f3 con asombro del embarazo m\u00faltiple y luego se detall\u00f3 en la denuncia por violaci\u00f3n que interpuso Rosa Laguna Obreg\u00f3n en la entonces Comisar\u00eda de la Mujer, y luego p\u00fablicamente ante los medios, porque las autoridades no avanzaban en las investigaciones y nunca apresaron al violador.<\/p>\n<p>\u201cEn Jinotega todos supieron de mi caso. Hay gente que me ayud\u00f3 cuando ellos nacieron y que todav\u00eda me los quieren. Yo viv\u00eda sufriendo por mentirles, pero con el miedo de que les dijeran en la calle, ahora ellos ya saben y eso no cambia nada. Es pasado, ellos tienen su familia y son buenos chavalos, yo quiero a mis muchachitos\u201d, dice do\u00f1a Rosa, se seca las l\u00e1grimas y sonr\u00ede. \u201cSon mis cuatrillizos\u201d.<\/p>\n<figure id=\"attachment_33750\" aria-describedby=\"caption-attachment-33750\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/267-Mag-Cuat-ClaAb1.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-33750\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/267-Mag-Cuat-ClaAb1.jpg\" alt=\"Cuatrillizos de Jinotega\" width=\"640\" height=\"427\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/07150404\/267-Mag-Cuat-ClaAb1.jpg 640w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/07150404\/267-Mag-Cuat-ClaAb1.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/07150404\/267-Mag-Cuat-ClaAb1.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-33750\" class=\"wp-caption-text\">Los cuatrillizos Laguna Obreg\u00f3n, de Jinotega, junto a su abuela do\u00f1a Gregoria Obreg\u00f3n.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Rosa empez\u00f3 a sufrir mareos y n\u00e1useas. Pens\u00f3 que se deb\u00eda a la mala alimentaci\u00f3n o al cansancio por el trabajo, hab\u00eda estado sacando canastos cargados de caf\u00e9 en la finca donde trabajaba. Fue varias ocasiones al centro de salud de Jinotega y luego de examinarla superficialmente le daban acetaminof\u00e9n o alg\u00fan analg\u00e9sico y la mandaban para su casa. La hinchaz\u00f3n en los pies, en el vientre y en la cara fue lo que la preocup\u00f3 m\u00e1s. Un d\u00eda no aguant\u00f3 el dolor en el est\u00f3mago y, ante la insistencia de la mujer, la sometieron a ex\u00e1menes y le hicieron un ultrasonido.<\/p>\n<p>\u201cAy, madre, pero si es que usted est\u00e1 embarazada. \u00a1Y son tres muchachitos!\u201d. Rosa se desmay\u00f3. Cuando despert\u00f3 una enfermera le explic\u00f3 a detalle que los m\u00e9dicos calculaban cuatro meses de embarazo, un embarazo m\u00faltiple con m\u00e1s complicaciones que las propias para estos casos.<\/p>\n<p>Ten\u00eda 34 a\u00f1os, era madre de cuatro ni\u00f1os, desconoc\u00eda de su embarazo, ten\u00eda problemas de presi\u00f3n arterial, mal nutrici\u00f3n y estaba reteniendo l\u00edquidos. Desde ese d\u00eda qued\u00f3 internada por los pr\u00f3ximos tres meses en el hospital de Jinotega.<\/p>\n<p>Era madre soltera, cortaba caf\u00e9, era empleada dom\u00e9stica por temporadas y hace m\u00e1s de cinco a\u00f1os que no viv\u00eda con el padre de sus hijos mayores. Ante la sorpresa y el llanto de la mujer, lo que alert\u00f3 al personal del hospital fue verla genuinamente desconcertada por su embarazo. \u00bfC\u00f3mo hab\u00eda quedado embarazada?<\/p>\n<p>\u201cMe puse mal, no entend\u00eda qu\u00e9 me hab\u00eda pasado. Llegaron del Ministerio de la Familia a entrevistarme\u201d, dice Rosa Laguna. Rosa fue violada por un desconocido que la drog\u00f3, se la llev\u00f3 a una pensi\u00f3n y la due\u00f1a del lugar testific\u00f3 que los vio entrar y salir, que ella se miraba mal, pero pens\u00f3 que el hombre era su esposo porque la llevaba abrazada. A pesar del testimonio, las declaraciones de la testigo y la descripci\u00f3n del hombre no hubo arresto del sospechoso. Ni en ese momento ni las tres veces que ella lo denunci\u00f3 posteriormente.<\/p>\n<p>\u201cCuando volv\u00ed a mi casa llegu\u00e9 mareada, no hablaba, dicen que no le hac\u00eda caso a mis ni\u00f1os, estaba como drogada. Pas\u00e9 as\u00ed varios d\u00edas, pero nunca supe qu\u00e9 me hab\u00eda pasado, ni imaginaba lo que me hab\u00eda hecho, menos que estaba embarazada\u201d, asegura.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Por primera vez en trece a\u00f1os Rosa Laguna Obreg\u00f3n no pudo estar con sus cuatrillizos el d\u00eda de su cumplea\u00f1os. Ruth Esther, Ana Fabiola y Jorbin Isaac estaban en Aventina, Jinotega, con su abuela. Ella estaba en Managua trabajando como empleada dom\u00e9stica y se hab\u00eda tra\u00eddo de vacaciones a Rosa Magda, la \u00fanica que celebr\u00f3 el cumplea\u00f1os n\u00famero trece con su mam\u00e1.<\/p>\n<p>No ten\u00eda d\u00edas libres y tampoco dinero para viajar, pero a finales de ese mes les hizo la visita mensual y les celebr\u00f3 el cumplea\u00f1os como lo hace todos los a\u00f1os. \u201cDesde que ellos nacieron yo le ped\u00ed al Se\u00f1or que si me los hab\u00eda dado en el vientre, me permitiera verlos crecer afuera tambi\u00e9n, que yo le iba a agradecer cada cumplea\u00f1os con un culto, esa es la celebraci\u00f3n que yo les puedo dar\u201d, dice Rosa.<\/p>\n<p>Cada trece de enero en la iglesia Nazareno hay un culto en honor a los cuatrillizos Laguna Obreg\u00f3n. Cuando estaban peque\u00f1os se hac\u00edan en la casa, recib\u00edan regalos, pero nunca hubo pi\u00f1ata. Este a\u00f1o hubo pastel porque los miembros de la iglesia les regalaron uno. A\u00fan reciben regalos de madrinas no oficiales, calcetines, desodorantes y a veces ropa para estrenar ese d\u00eda.<\/p>\n<p>En la sala hay una foto donde se les ve peque\u00f1os, de unos cuatro a\u00f1os, rodeando un pastel de cumplea\u00f1os. \u201cEse queque se los regal\u00f3 do\u00f1a Ana Herminia P\u00e9rez, una se\u00f1ora que me los ha querido mucho y les daba mudadas para sus cumplea\u00f1os, les regalaba pastel y los llevaba a comer. Ese a\u00f1o les llev\u00f3 unas gaseosas que se nos olvid\u00f3 poner al lado para que quedaran de recuerdo en la foto\u201d, dice do\u00f1a Rosa.<\/p>\n<p>Todos han crecido al tanto de la situaci\u00f3n econ\u00f3mica de la familia y no son exigentes dice su madre, \u201cpero me salieron gustosos. Quieren zapatos bonitos, mochilas bonitas, que la ropita y el gusto es caro. Les doy lo que puedo con todo el amor\u201d.<\/p>\n<p>Lo que puede es lo que alcance a comprar con los cinco mil c\u00f3rdobas que gana como empleada dom\u00e9stica en Managua. Tuvo que venir hasta la capital para ganar un poco m\u00e1s. En Jinotega un mes de trabajo se paga entre dos mil y tres mil c\u00f3rdobas. Solo en comida mensual paga casi cuatro mil c\u00f3rdobas y a veces tiene que prestar para pagar sus pasajes a Jinotega.<\/p>\n<p>Ya son ocho meses del ir y venir de los chavalos hasta Aventina, y Rosa est\u00e1 considerando regresar. En las \u00faltimas llamadas las ni\u00f1as se han puesto a llorar, que la extra\u00f1an, que se regrese. Rosa necesita el dinero, pero tambi\u00e9n ha estado muy enferma y su trabajo no es tan flexible con permisos de salud. \u201cAdem\u00e1s ellas est\u00e1n creciendo, me da miedo que me les vaya a pasar algo, que me les hagan algo a mis ni\u00f1as y al ni\u00f1o\u201d, dice con los ojos aguados. \u201cEllos quieren estudiar, seguirse preparando, pero me dicen que me vaya, que cuando est\u00e9n libres me van a ayudar a trabajar cortando caf\u00e9, en lo que sea, pero yo no quiero esa vida para ellos\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rosa qued\u00f3 embarazada, no de uno ni dos, sino de cuatro beb\u00e9s. El embarazo fue producto de una violaci\u00f3n. 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