{"id":33798,"date":"2017-03-12T14:48:28","date_gmt":"2017-03-12T20:48:28","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=33798"},"modified":"2020-09-02T13:29:47","modified_gmt":"2020-09-02T19:29:47","slug":"unamuno-el-enemigo-de-dario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/unamuno-el-enemigo-de-dario\/","title":{"rendered":"Unamuno: El \u00abenemigo\u00bb de Dar\u00edo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Un \u201cincidente\u201d entre Rub\u00e9n Dar\u00edo y el vasco Miguel de Unamuno convirti\u00f3 en leyenda su famosa enemistad<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por Amalia del Cid<\/strong><\/p>\n<p>Esta historia comienza en una tertulia en el viejo Madrid, hace m\u00e1s de cien a\u00f1os. Sus protagonistas son un poeta mestizo que en ese momento se encontraba en Par\u00eds, un intelectual algo ermita\u00f1o con aires de sacerdote y un escritor que usaba barbas de profeta y lentes redondos como los que muchos a\u00f1os m\u00e1s tarde pondr\u00eda de moda un tal John Lennon.<\/p>\n<p>Aunque ausente, el mestizo es nuestro principal protagonista, porque en aquella tertulia se hablaba de \u00e9l. Era 1907, para ser exactos, y el poeta se llamaba Rub\u00e9n Dar\u00edo. Sucedi\u00f3, pues, que Miguel de Unamuno \u2014este era el nombre del sobrio intelectual\u2014 dijo maliciosamente que a Dar\u00edo \u201cse le ve\u00edan las plumas de indio debajo del sombrero\u201d. Y quiz\u00e1s todo habr\u00eda acabado ah\u00ed, de no ser porque Ram\u00f3n del Valle-Incl\u00e1n, el de las barbas largas, le fue con el chisme a su amigo Rub\u00e9n.<\/p>\n<p>Desde Par\u00eds, el 5 de septiembre de ese a\u00f1o, a manera de respuesta el poeta envi\u00f3 una carta hist\u00f3rica, que en un derroche de elegancia, comenzaba as\u00ed: \u201cMi querido amigo: Ante todo, para una alusi\u00f3n. Es con una pluma que me quito debajo del sombrero con la que le escribo. Y lo primero que hago es quejarme de no haber recibido su \u00faltimo libro\u201d. La carta terminaba con una sencilla exhortaci\u00f3n: \u201cUsted es un esp\u00edritu director. Sus preocupaciones sobre los asuntos eternos y definitivos le obligan a la justicia y a la bondad. Sea pues, justo y bueno\u201d.<\/p>\n<p>El episodio pas\u00f3 a la historia bajo el nombre de \u201cel incidente\u201d y puede que mucho tenga que ver en el hecho de que Miguel de Unamuno sea el m\u00e1s famoso de los detractores de Dar\u00edo. Sobre todo porque la versi\u00f3n m\u00e1s conocida de los sucesos es la an\u00e9cdota que el propio Valle-Incl\u00e1n contaba, y es sabido que \u201cel gran don Ram\u00f3n de las barbas de chivo\u201d, como lo llam\u00f3 Rub\u00e9n, era particularmente dado a aderezar sus historias para deleite de la audiencia.<\/p>\n<p>Es preciso decir, ya que es cierto, que Unamuno fue muy duro con Dar\u00edo y que mientras el genio nicarag\u00fcense vivi\u00f3, el intelectual vasco jam\u00e1s dedic\u00f3 p\u00fablicamente una palabra ben\u00e9vola a su obra; pero ese hombre terco y eg\u00f3latra, que siempre deb\u00eda tener la \u00faltima palabra, se quebr\u00f3 como un ni\u00f1o cuando se enter\u00f3 de que el de \u201clas plumas de indio\u201d hab\u00eda muerto y escribi\u00f3 una conmovedora carta que a la fecha todav\u00eda leen en Salamanca, Espa\u00f1a, para recordar a Dar\u00edo.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s lloraba cuando la escribi\u00f3, \u00bfc\u00f3mo saberlo ahora? A trav\u00e9s del tiempo nos llegan sus palabras, que son las de un hombre doblegado por el remordimiento: \u201cHan pasado m\u00e1s de ocho a\u00f1os de esto; muchas veces esas palabras de noble y triste reproche del pobre Rub\u00e9n me han sonado dentro del alma, y ahora parece que las oigo salir de su enterramiento, a\u00fan mollar. \u00bfFui con \u00e9l justo y bueno? No me atrevo a decir que s\u00ed\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Pocas personas hay que sean tan dispares como Rub\u00e9n Dar\u00edo y Miguel de Unamuno. Eran opuestos en todo, empezando por el lugar donde crecieron. Rub\u00e9n en el alegre tr\u00f3pico, en una casa estilo colonial con patio, \u00e1rboles y pozo; escuchando historias de aparecidos y \u00e1nimas en pena; espantado por las lechuzas de los aleros y por la leyenda de una mano peluda que, como una ara\u00f1a, persegu\u00eda a la gente. Miguel en la adusta ciudad de Bilbao, Espa\u00f1a, entre paseos por las calles de El Arenal y misas en la iglesia de la Encarnaci\u00f3n; doblando, a partir de los diez a\u00f1os, pajaritas de papel que hac\u00eda desfilar como soldados mientras la ciudad sufr\u00eda el sitio impuesto durante la tercera guerra carlista, en 1874.<\/p>\n<p>Ya de grandes eran agua y aceite. \u201cRub\u00e9n, un cosmopolita, un ciudadano del mundo\u201d; don Miguel, \u201cun hombre aferrado a Espa\u00f1a\u201d; el uno un autodidacta, el otro un acad\u00e9mico, se\u00f1ala Francisco Arellano Oviedo, director de la Academia Nicarag\u00fcense de la Lengua.<\/p>\n<p>Unamuno era una persona \u201cdificil\u00edsima\u201d, dice Arellano, \u201chombre de una sola mujer, no se habla de amor\u00edos, no fumaba, no beb\u00eda, era moderado en la comida\u201d. Dar\u00edo era un \u201cesp\u00edritu m\u00e1s sensual, amante de los placeres\u201d; pero \u201cera bondadoso, humilde, cordial, generoso, le daba elogios a todo el mundo, le prologaba a todo el mundo\u201d, mientras que el rector de la Universidad de Salamanca era \u201cretra\u00eddo, reservado y no daba elogios f\u00e1cilmente\u201d.<\/p>\n<p>Observaciones similares hizo Ram\u00f3n del Valle-Incl\u00e1n en su an\u00e9cdota, mitad verdad mitad fantas\u00eda, sobre \u201cel incidente\u201d entre Dar\u00edo y Unamuno. Su versi\u00f3n es la m\u00e1s conocida, posiblemente por ser la m\u00e1s pintoresca, con arreglos muy propios de don Ram\u00f3n, impredecible, parad\u00f3jico, siempre lleno de historias extraordinarias relatadas cada vez de distinta manera.<\/p>\n<p>\u201cYo lo he o\u00eddo contar \u2014en su famosa tertulia del Ateneo de Madrid\u2014 con tres o cuatro referencias absolutamente distintas, a cual m\u00e1s pintoresca, el personal y doloroso episodio de su brazo. No le parec\u00eda \u2018literario\u2019 que hubiera sido preciso amput\u00e1rselo por consecuencia de un mal golpe recibido de cierto escritor villano\u201d, apunta Jer\u00f3nimo Mallo, cr\u00edtico literario contempor\u00e1neo, en su art\u00edculo \u201cLas relaciones personales y literarias entre Dar\u00edo y Unamuno\u201d. (Mallo se refer\u00eda a la desafortunada discusi\u00f3n en que Valle-Incl\u00e1n le dijo a Manuel Bueno: \u201cQu\u00e9 sabe usted, majadero\u201d, y este le respondi\u00f3 con un bastonazo).<\/p>\n<p>Pues bien, la an\u00e9cdota del gran Valle-Incl\u00e1n, recogida por el escritor Domingo Garc\u00eda-Sabell, cuenta que \u201cen una tertulia de caf\u00e9 en torno a Rub\u00e9n Dar\u00edo\u201d, el poeta nicarag\u00fcense, \u201ccon sorda y mon\u00f3tona voz\u201d, estaba haciendo un encendido elogio de don Miguel de Unamuno y al concluir, \u201calguien no muy bien intencionado\u201d, le dijo: \u201cPues Unamuno no le corresponde a usted en el entusiasmo\u201d. Y \u201cechando mano al bolsillo de la chaqueta\u201d, extrajo un peri\u00f3dico con un art\u00edculo de don Miguel que result\u00f3 ser una \u201cferoz diatriba contra Dar\u00edo en la que, entre otras cosas, el gran vasco afirma que al poeta se le ven todav\u00eda las plumas de indio que lleva dentro de s\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>\u201cRub\u00e9n pide el diario y lee en silencio, con pat\u00e9tica, dram\u00e1tica calma. Se hace una pausa embarazosa. Rub\u00e9n reclama una copa de co\u00f1ac que sorbe r\u00e1pidamente, y se hunde, serio, taciturno, en el div\u00e1n\u201d, narra Garc\u00eda-Sabell. La conversaci\u00f3n salta a otros temas y el poeta sigue pidiendo copas; termina le tertulia y Valle-Incl\u00e1n intenta animarlo, pero Dar\u00edo se niega con la cabeza y se queda bebiendo solo y deprimido.<\/p>\n<p>\u201cTranscurren pocos d\u00edas y, de nuevo en la tertulia, el poeta lee a los amigos una carta que se dispone a remitir al catedr\u00e1tico de Salamanca: \u2018Admirado se\u00f1or: He le\u00eddo su art\u00edculo. Yo hab\u00eda escrito antes otro sobre usted, sobre su obra. Ah\u00ed va. Quiero decirle que yo remito hoy mi trabajo a Buenos Aires, para publicarlo en La Naci\u00f3n, sin quitarle ni a\u00f1adirle una coma, con la constancia de mi admiraci\u00f3n rendida hacia todo lo que usted ha producido. Y firmo esta carta con una de las plumas de indio que, seg\u00fan usted, a\u00fan llevo dentro de m\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>Todos los presentes celebran el noble acto de Dar\u00edo, y al cabo de unos meses don Ram\u00f3n y don Miguel se encuentran en una calle. \u201cPasean juntos un rato y, de pronto, la charla recae sobre la figura de Rub\u00e9n. \u2018Con este hombre \u2014dice don Miguel\u2014 me ha ocurrido una cosa notable y desconcertante\u201d, refiri\u00e9ndose a su art\u00edculo y a la carta de Dar\u00edo (ambos imaginados por Valle- Incl\u00e1n), y don Ram\u00f3n aprovecha para hacer \u201cesta magn\u00edfica tirada\u201d:<\/p>\n<p>\u201cEl suceso, amigo don Miguel, no tiene nada de notable y mucho menos de desconcertante. Es, sencillamente, el resultado del enfrentamiento de dos sujetos diferentes y opuestos. Es una realidad natural. Ustedes no han nacido para entenderse, porque Rub\u00e9n y usted son ant\u00edpodas. Ver\u00e1 usted: Rub\u00e9n tiene todos los defectos de la carne: es glot\u00f3n, bebedor, es mujeriego, es holgaz\u00e1n, etc. Pero posee, en cambio, todas las virtudes del esp\u00edritu: es bueno, es generoso, es sencillo, es humilde, etc. En cambio, usted almacena todas las virtudes de la carne: es usted frugal, abstemio, casto e infatigable. Y tiene usted todos los vicios del esp\u00edritu: es usted soberbio, eg\u00f3latra, avaro, rencoroso, etc. Por eso, cuando Rub\u00e9n se muera y se le pudra la carne que es lo que tiene malo, le quedar\u00e1 el esp\u00edritu, que es lo que tiene bueno, \u00a1y se salvar\u00e1! Pero a usted, cuando se muera y se le pudra la carne, que es lo que tiene bueno, le quedar\u00e1 el esp\u00edritu, que es lo que tiene malo, \u00a1y se condenar\u00e1! Aqu\u00ed don Ram\u00f3n hac\u00eda una pausa, se mesaba lentamente las barbas y, en un tono confidencial, como quien comunica un grave secreto, conclu\u00eda: \u2018Desde entonces, Unamuno anda muy preocupado\u2019\u201d.<\/p>\n<figure id=\"attachment_33824\" aria-describedby=\"caption-attachment-33824\" style=\"width: 181px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/267-MAG-VALLE-Incl\u00e1n.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-33824 size-medium\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/267-MAG-VALLE-Incl\u00e1n.jpg\" alt=\"\" width=\"181\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/07150333\/267-MAG-VALLE-Incl%C3%A1n.jpg 640w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/07150333\/267-MAG-VALLE-Incl%C3%A1n.jpg 181w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/07150333\/267-MAG-VALLE-Incl%C3%A1n.jpg 618w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/07150333\/267-MAG-VALLE-Incl%C3%A1n.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 181px) 100vw, 181px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-33824\" class=\"wp-caption-text\"><em>Ram\u00f3n del Valle Incl\u00e1n. <\/em><\/figcaption><\/figure>\n<p>En su art\u00edculo \u201cMiguel de Unamuno y Rub\u00e9n Dar\u00edo: encuentros y desencuentros\u201d, el docente e investigador espa\u00f1ol Miguel D\u00edez R. considera que esta an\u00e9cdota demuestra, adem\u00e1s de \u201cla fina sensibilidad\u201d de Valle-Incl\u00e1n, \u201csu perspicacia psicol\u00f3gica, sagacidad implacable y libertad para condenar rotundamente, sin pelos en la lengua, la miserable cicater\u00eda e injusticia de don Miguel y enaltecer la bondad, nobleza y generosidad de Rub\u00e9n\u201d.<\/p>\n<p>La versi\u00f3n del propio Unamuno, sin embargo, es mucho m\u00e1s simple. En su dolorosa carta p\u00f3stuma, publicada un mes y algunos d\u00edas despu\u00e9s de la muerte de Dar\u00edo, reconoce: \u201cCon esta lengua que el Demonio nos ha dado a los hombres de letras, dije una vez delante de un compa\u00f1ero de pluma que a Rub\u00e9n se le ve\u00edan las plumas \u2014las de indio\u2014 debajo del sombrero; y el que me lo oy\u00f3, ni corto ni perezoso, esparci\u00f3 la especie que lleg\u00f3 a o\u00eddos de Dar\u00edo\u201d.<\/p>\n<p>Rub\u00e9n, escribi\u00f3 Unamuno, \u201cquer\u00eda alguna palabra de benevolencia para sus esfuerzos de cultura de parte de aquellos con quienes se cre\u00eda, por encima de diferencias mentales, hermanado en una obra com\u00fan. Era justo y noble su deseo. Y yo, arando solo mi campo, desde\u00f1oso en el que cre\u00eda mi espl\u00e9ndido aislamiento, meditando nuevos desdenes, segu\u00ed call\u00e1ndome ante su obra. \u00bfFue esto justo y bueno? No me atrevo a decir que s\u00ed. \u00c9l, por su parte, no se call\u00f3 ante la m\u00eda. Ante mi obra po\u00e9tica, quiero decir. Cuando publiqu\u00e9 mi primer volumen de poes\u00edas, lo mejor, sin duda, lo m\u00e1s cordial que sobre ellas se dijo, fue lo que dijo Rub\u00e9n en un art\u00edculo de La Naci\u00f3n, bonaerense. No lo olvidar\u00e9 nunca\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Dar\u00edo conoci\u00f3 personalmente a Unamuno en su segundo viaje a Espa\u00f1a. Lleg\u00f3 a finales de 1898, como corresponsal del diario argentino <em>La Naci\u00f3n<\/em>, para retratar la situaci\u00f3n en que hab\u00eda quedado la \u201cmadre patria\u201d tras perder la guerra contra Estados Unidos. \u201cFue durante este viaje que Dar\u00edo estrech\u00f3 sus relaciones literarias con los j\u00f3venes escritores que m\u00e1s tarde ser\u00edan reconocidos como la Generaci\u00f3n del 98\u201d, comenta Carlos T\u00fcnnermann, uno de los principales estudiosos de Dar\u00edo en Nicaragua.<\/p>\n<p>En ese grupo de autores, que se dedicaban a reflexionar sobre Espa\u00f1a y a querer levantarla de su pesimismo posguerra, se encontraban el poeta Antonio Machado, quien llamaba \u201cmaestro\u201d a Dar\u00edo; el escritor Ram\u00f3n del Valle-Incl\u00e1n, que se hizo amigo del nicarag\u00fcense, y Miguel de Unamuno, ensayista y catedr\u00e1tico de griego en la prestigios\u00edsima Universidad de Salamanca, de la que ser\u00eda nombrado rector en 1901, a la edad de 37 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Para 1898, Dar\u00edo ya era considerado el capit\u00e1n del modernismo hispanoamericano, aunque solo ten\u00eda 31 a\u00f1os. En diciembre lleg\u00f3 a Barcelona y para el 1 de enero de 1899 ya estaba en Madrid. Una tarde sus amigos de tertulia le presentaron, \u201ccomo a un ser raro\u201d, a Unamuno, tres a\u00f1os mayor. \u201cEs genial y no usa corbata\u201d, le dec\u00edan. Ya en aquel tiempo, a don Miguel \u201cno le agradaba que le llamaran \u2018el sabio profesor de la Universidad de Salamanca\u2019&#8230; Cultivaba su sostenido tema de antifrancesismo. Y era indudablemente un notable vasco original\u201d, describe Dar\u00edo en su <em>Autobiograf\u00eda<\/em>.<\/p>\n<p>Al purista Unamuno no le gustaba esa musicalidad del estilo de Dar\u00edo y \u201cdesde\u00f1aba cordialmente\u201d la obra de Rub\u00e9n, tach\u00e1ndola de afrancesada y superficial, se\u00f1ala Miguel D\u00edez R. \u201cDar\u00edo es algo digno de estudio; es el indio con vislumbres de la m\u00e1s alta civilizaci\u00f3n, de algo esplendente y magn\u00edfico que al querer expresar lo inexpresable balbucea. Tiene sue\u00f1os gigantescos, cicl\u00f3peos; pero al despertar no le queda m\u00e1s que la vaga melod\u00eda de ondulantes reminiscencias. Tiene un valor positivo muy grande, pero carece de toda cultura que no sea exclusivamente literaria. (Este es a mi juicio, el mal mayor de nuestros literatos)\u201d, le comenta Unamuno a su amigo Bernardo Gonz\u00e1lez de Candamo en una carta del 16 de abril de 1900.<\/p>\n<p>Rub\u00e9n, por su parte, tambi\u00e9n hizo una vez un mordaz comentario que lleg\u00f3 a o\u00eddos de Unamuno. Lo mismo que el de las plumas, este cuento inici\u00f3 entre hombres de letras. Lo llam\u00f3 \u201cun pelotari en Patmos\u201d y un pelotari, jugador vasco de pelota, \u201ces lo menos intelectual que puede encontrarse entre los paisanos de don Miguel de Unamuno\u201d, dice Mallo, que a ambos conoci\u00f3. \u201cNo creo que el rector de la Universidad de Salamanca quedara satisfecho al ser considerado un escritor que juega con las ideas en sus libros como los mozos en su tierra juegan con las pelotas en el front\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Rub\u00e9n, no obstante, quiso atenuar el comentario admiti\u00e9ndolo en p\u00fablico. \u201cUn d\u00eda en conversaci\u00f3n con literatos, dije de Unamuno: \u2018Un pelotari en Patmos\u2019. Le fueron con el chisme, pero \u00e9l supo comprender la intenci\u00f3n, sabiendo que su juego era con las ideas y con los sentires y que no es desde\u00f1able el encontrarse en el mismo terreno con Juan el vidente\u201d. Dijo esto en su art\u00edculo \u201cUnamuno, poeta\u201d, publicado en mayo de 1909 en <em>La Naci\u00f3n<\/em>. Se trata de un hermoso elogio a la faceta po\u00e9tica del rector y a la vez, afirma Mallo, es una muestra de \u201ccordial reconciliaci\u00f3n\u201d.<br \/>\nLlamar a Dar\u00edo \u201cindio con plumas\u201d fue un grave insulto; pero no mucho menor calificar a Unamuno de \u201cpelotari\u201d, considera Mallo en su texto. \u201cNo s\u00e9 qui\u00e9n falt\u00f3 primero, aunque s\u00ed sospecho que fue Unamuno\u201d. Por fortuna, asegura el cr\u00edtico, el incidente no dej\u00f3 \u201cpozos amargos en las relaciones de amistad\u201d entre el vasco y el nica; por el contrario, \u201cse hicieron m\u00e1s estrechas y afectuosas\u201d.<\/p>\n<p>No todo fue dardos en las relaciones Dar\u00edo-Unamuno. \u201cEnorgull\u00e9zcase usted de Nicaragua as\u00ed como ella, estoy seguro, se enorgullecer\u00e1 de usted. Las plumas debajo el sombrero \u2014esas plumas del chisme malicioso con que le fue la alcahueter\u00eda literatesca\u2014 le habr\u00e1n de florecer. Yo espero de ese viaje alg\u00fan regalo. H\u00e1blenos usted de su tierra, lev\u00e1ntela en sus brazos\u201d, le escribi\u00f3 don Miguel el 10 de noviembre de 1907, cuando Rub\u00e9n se preparaba para viajar a Nicaragua. El poeta mencion\u00f3 la carta en su discurso de agradecimiento durante la velada ofrecida en su honor en la ciudad de Le\u00f3n, la noche del 22 de diciembre.<\/p>\n<p>\u201cUn querido amigo m\u00edo, rector de la Universidad de Salamanca, don Miguel de Unamuno, escrib\u00edame recientemente, con motivo del retorno a mi Patria, palabras hermosas que hablaban del griego Ulises y de la maravillosa Odisea\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Nunca fueron amigos muy cercanos, quiz\u00e1s por las \u201cdiferencias mentales\u201d, tal vez por la falta de trato. \u201cPudiera ser que Dar\u00edo nunca lo haya visitado en Salamanca pero ambos se conoc\u00edan. Dar\u00edo sab\u00eda perfectamente qui\u00e9n era Miguel de Unamuno y cu\u00e1les eran sus m\u00e9ritos. Y don Miguel, que al principio cuestionaba los m\u00e9ritos de Dar\u00edo, termin\u00f3 reconoci\u00e9ndolos\u201d, sostiene Carlos T\u00fcnnermann. \u201cParece que nunca estuvieron juntos, se encontraron tangencialmente, pero no hubo charlas, m\u00e1s que las cartas que se cruzaron\u201d, apunta Francisco Arellano Oviedo.<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Pobre Rub\u00e9n!\u201d, escribi\u00f3 Unamuno (el texto aparece en su libro \u201cSobre Latinoam\u00e9rica\u201d). \u201cSe fue de este mundo sin que lleg\u00e1semos una vez a hablarnos cara cara desnudas, pero las del alma. Siempre entre los dos, entre \u00e9l y yo, hubo como una cristalina muralla de hielo. Nos ve\u00edamos, nos habl\u00e1bamos, nos apreci\u00e1bamos mutuamente, pero ni uno ni otro se decid\u00eda a romper esa muralla. Acaso fue mejor. Acaso as\u00ed nos respet\u00e1bamos\u201d.<\/p>\n<p>Y en la carta publicada tras la muerte de Dar\u00edo, se\u00f1ala: \u201cConoc\u00ed y trat\u00e9 a Rub\u00e9n; no lo bastante. Conservo de \u00e9l una docena de cartas, en algunas de las cuales se ve al hombre. Fue quien me llev\u00f3 a La Naci\u00f3n, de Buenos Aires, en que colaboro hace a\u00f1os\u201d.<\/p>\n<p>Por muchos a\u00f1os, quiz\u00e1 hasta el \u00faltimo, Rub\u00e9n continu\u00f3 apareciendo en los recuerdos del vasco, uno de los m\u00e1s importantes pensadores de la Espa\u00f1a del siglo XX. Para muestra el <em>Cancionero de Unamuno<\/em>, que es una suerte de diario po\u00e9tico. El 12 de julio de 1928, don Miguel escribi\u00f3 \u201cLa Narria\u201d, un poema que hace alusi\u00f3n al \u201cAll\u00e1 lejos\u201d de Dar\u00edo. Y ese mismo d\u00eda, compuso un verso sobre el cisne del poeta nicarag\u00fcense, muerto doce a\u00f1os atr\u00e1s:<\/p>\n<p>\u201c\u2018M\u00e1gico p\u00e1jaro regio\u2019,<br \/>\nque Rub\u00e9n en castellano<br \/>\ndijo, y no dijo en franc\u00e9s,<br \/>\ncon su erre y con sus ges,<br \/>\nesdr\u00fajulo americano,<br \/>\nen Nicaragua un arpegio\u201d.<\/p>\n<p>Pocos retrataron a Dar\u00edo como Unamuno finalmente lo hizo. \u201c\u2018Sea, pues, justo y bueno\u2019. Esto me dec\u00eda Rub\u00e9n cuando yo me embozaba arrogante en la capa de desd\u00e9n de mi silencioso aislamiento, de mi aislado silencio. Y esas palabras me llegan desde su tumba reciente ahora que veo llegar la otra soledad, la de la cosecha\u201d, dice su carta \u201c\u00a1Hay que ser justo y bueno, Rub\u00e9n!\u201d, que apareci\u00f3 el 15 de marzo de 1916 en la revista <em>Summa<\/em>.<\/p>\n<p>\u201c\u00a1No, no fui justo ni bueno con Rub\u00e9n; no lo fui! No lo he sido acaso con otros. Y \u00e9l, Rub\u00e9n, era justo y era bueno. (&#8230;) Era ben\u00e9volo por grandeza de alma, como lo fue anta\u00f1o Cervantes. \u00bfSab\u00eda que \u00e9l se afirmaba m\u00e1s afirmando a los otros? No, ni esta astucia de fino ego\u00edsmo hab\u00eda en su benevolencia. Era justo, esto es, comprensivo y tolerante, porque era bueno\u201d.<\/p>\n<p>Cuando alguien es muy inteligente, analiza Francisco Arellano Oviedo, sucede que muchas personas \u201ctratan de criticarlo, de ocultarlo; pero cuando muere, se acaban las pasiones, los miedos, las envidias que despiertan los hombres excelentes, los hombres brillantes. Esto se manifest\u00f3 muy particularmente en Unamuno\u201d. El vasco \u2014dice\u2014 ten\u00eda qu\u00e9 envidiarle a Dar\u00edo: toda su producci\u00f3n po\u00e9tica. \u201cEs bien manifiesto que cuando Dar\u00edo era un gran poeta, un renovador de la poes\u00eda, un l\u00edder, de Unamuno se dec\u00eda que era un maestro de la c\u00e1tedra de griego, un ensayista, dogm\u00e1tico en sus conversaciones y en sus textos\u201d.<\/p>\n<p>Muerto Dar\u00edo, Unamuno admiti\u00f3: \u201cNadie como \u00e9l nos toc\u00f3 en ciertas fibras; nadie como \u00e9l utiliz\u00f3 nuestra comprensi\u00f3n po\u00e9tica. Su canto fue como el de la alondra; nos oblig\u00f3 a mirar a un cielo m\u00e1s ancho, por encima de las tapias del jard\u00edn patrio en que cantaban, en la enramada, los ruise\u00f1ores ind\u00edgenas\u201d, y se pregunt\u00f3 a s\u00ed mismo, sin atreverse a responder: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 en vida tuya, amigo, me call\u00e9 tanto? \u00a1Qu\u00e9 s\u00e9 yo\u2026! \u00a1Qu\u00e9 s\u00e9 yo\u2026! Es decir, no quiero saberlo. No quiero penetrar en ciertos tristes rincones de nuestro esp\u00edritu. Pero t\u00fa, pobre Rub\u00e9n, me est\u00e1s diciendo desde tu reciente tumba: \u2018Sea justo con los otros, con todos; sea bueno con los otros, con todos\u2019\u201d.<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Pobre Rub\u00e9n! \u00bfTe llegar\u00e1n tarde estas l\u00edneas de tu amigo que no quiere ser injusto ni malo?\u201d, escribi\u00f3 Unamuno, el hombre que jam\u00e1s se desdec\u00eda. \u201cY si Dios me da salud, tiempo y \u00e1nimo, he de decir de tu obra lo que \u2014m\u00e1s vale no pensar en por qu\u00e9\u2014 no dije cuando pod\u00edas o\u00edrlo. \u00bfLo oir\u00e1s ahora? Quisiera creer que s\u00ed\u201d.<\/p>\n<h3>10 datos sobre Unamuno<\/h3>\n<p><strong>Or\u00edgenes.<\/strong> Su padre, F\u00e9lix de Unamuno, era t\u00edo de su madre, Salom\u00e9 de Jugo, 17 a\u00f1os m\u00e1s joven. De manera que su pap\u00e1 era tambi\u00e9n su t\u00edo abuelo y su mam\u00e1, era a la vez su prima. La pareja tuvo seis hijos, Miguel fue el tercero y el primer var\u00f3n. F\u00e9lix muri\u00f3 cuando Miguel ten\u00eda 6 a\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>Pajaritas y superpajaritas.<\/strong> Le gustaba la papiroflexia \u2014a la que \u00e9l llamaba \u201ccocotolog\u00eda\u201d\u2014 y en su sobria oficina, entre libros y tinta, doblaba sus casi perfectas pajaritas de papel.. En su libro \u201cAmor y Pedagog\u00eda\u201d incluy\u00f3 un vasto ensayo titulado \u201cApuntes para un tratado de cocotolog\u00eda\u201d, donde habla del arte de las pajaritas como un juego de ni\u00f1os y, a la vez, del ideal plat\u00f3nico de la \u201csuperpajarita\u201d inalcanzable. En sus \u00faltimos a\u00f1os us\u00f3 una pajarita de plata en la solapa.<\/p>\n<p><strong>Familia.<\/strong> Se cas\u00f3 con Concha Liz\u00e1rraga, de quien estuvo enamorado desde ni\u00f1o. Tuvieron nueve hijos, y el escritor vivi\u00f3 con ella por el resto de su vida.<\/p>\n<p><strong>Destierro.<\/strong> Por oponerse a la monarqu\u00eda de Alfonso XIII y a la dictadura de Primo de Rivera, en 1924 fue desterrado por cuatro meses en Fuerteventura, Canarias, noroeste de \u00c1frica. Luego se fue a Francia y volvi\u00f3 a Espa\u00f1a hasta 1930.<\/p>\n<p><strong>Nudismo<\/strong>. Durante su destierro en Fuerteventura, sol\u00eda tomar el sol como Dios lo trajo al mundo en la azotea de la pensi\u00f3n donde se aloj\u00f3. Cuando los escandalizados vecinos se quejaban con el propietario, Unamuno replicaba muy sereno: \u201cYo no los miro. Que no me miren ellos a m\u00ed\u201d. Se le considera \u201cel primer nudista en Fuerteventura\u201d.<\/p>\n<p><strong>N\u00edvolas.<\/strong> Clasific\u00f3 sus novela <em>Niebla<\/em> como \u201cn\u00edvola\u201d. Un g\u00e9nero en el que el protagonista entra en discusiones con el autor.<\/p>\n<p><strong>Generaci\u00f3n del 98.<\/strong> Unamuno es uno de los m\u00e1s importantes escritores del grupo conocido como la Generaci\u00f3n del 98, que abogaba por la \u201ceuropeizaci\u00f3n de Espa\u00f1a\u201d. Para Unamuno, esa \u201ceuropeizaci\u00f3n\u201d deb\u00eda incluir la \u201cespa\u00f1olizaci\u00f3n\u201d de lo europeo.<\/p>\n<p><strong>Estilo.<\/strong> No usaba corbata y sol\u00eda llevar un chaleco cerrado que apenas dejaba ver el cuello de la camisa, por lo que se dec\u00eda que vest\u00eda como \u201csacerdote protestante\u201d. En ocasiones usaba un sobrio sombrero negro, el resto de la Generaci\u00f3n del 98 los usaba en tonos claros y con cintas en torno a la copa.<\/p>\n<p><strong>Dibujante.<\/strong> Se conservan m\u00e1s de 300 dibujos hechos por Unamuno. Entre su producci\u00f3n \u2014que \u00e9l llamaba \u201cgarabatos\u201d\u2014 se encuentran autorretratos, perfiles, ranas, toros, caballos, edificios, \u00e1rboles y figuras humanas. Dibujaba en el reverso de las facturas y hasta en los documentos en los que estaba trabajando.<\/p>\n<p><strong>Muerte.<\/strong> Se encontraba confinado en arresto domiciliario, tras enfrentarse p\u00fablica y verbalmente al militar Jos\u00e9 Mill\u00e1n Astray, con un \u201cVencer\u00e9is, pero no convencer\u00e9is\u201d. Muri\u00f3 a las 5:00 de la tarde del 31 de diciembre de 1936, por una congesti\u00f3n cerebral. \u201c\u00a1Dios no puede volverle la espalda a Espa\u00f1a! \u00a1Espa\u00f1a se salvar\u00e1 porque tiene que salvarse!\u201d, le dijo, irritado, a un joven visitante, y dej\u00f3 caer la cabeza sobre el pecho. Se dieron cuenta de que estaba muerto cuando sintieron el olor a quemado de la zapatilla de Unamuno, que hab\u00eda metido el pie en el brasero.<\/p>\n<h3>10 datos sobre Dar\u00edo<\/h3>\n<figure id=\"attachment_33825\" aria-describedby=\"caption-attachment-33825\" style=\"width: 218px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/267-MAG-DARIOUNAMUNO-2.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-33825\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/267-MAG-DARIOUNAMUNO-2-218x300.jpg\" alt=\"\" width=\"218\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/07150332\/267-MAG-DARIOUNAMUNO-2.jpg 218w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/07150332\/267-MAG-DARIOUNAMUNO-2.jpg 600w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/07150332\/267-MAG-DARIOUNAMUNO-2.jpg 640w\" sizes=\"(max-width: 218px) 100vw, 218px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-33825\" class=\"wp-caption-text\"><em>Rub\u00e9n Dar\u00edo o F\u00e9lix Rub\u00e9n Garc\u00eda Sarmiento.<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>Or\u00edgenes.<\/strong> Fue criado por sus t\u00edos abuelos F\u00e9lix Ram\u00edrez y Bernarda Sarmiento. Sus padres fueron Manuel Garc\u00eda y Rosa Sarmiento, pero tuvo muy poca relaci\u00f3n con ellos. Llamaba \u201ct\u00edo Manuel\u201d a su pap\u00e1.<\/p>\n<p><strong>Ni\u00f1o genio.<\/strong> \u201cFui algo ni\u00f1o prodigio. A los tres a\u00f1os sab\u00eda leer, seg\u00fan se me ha contado\u201d, dice el propio Dar\u00edo en su <em>Autobiograf\u00eda<\/em>. A los 10 a\u00f1os de edad ya compon\u00eda versos, sin cometer faltas de ritmo, y antes de cumplir los 13 public\u00f3 sus primeros poemas, en el diario <em>El Term\u00f3metro<\/em>.<\/p>\n<p><strong>Amor de circo.<\/strong> A los 13 a\u00f1os quiso ser payaso, pues se hab\u00eda enamorado de una trapecista y cuando el circo levant\u00f3 sus carpas intent\u00f3 ir tras ella. Audicion\u00f3, pero no pas\u00f3 la prueba.<\/p>\n<p><strong>Sentencia por vago.<\/strong> En 1884, a los 17 a\u00f1os, fue condenado por el delito de \u201cvagancia\u201d y deb\u00eda pagar ocho pesos, uno por cada d\u00eda; de lo contrario, ten\u00eda que barrer las calles de Le\u00f3n o realizar obras de ornato en el cementerio. \u201cDe ninguna manera puede llamarse vago a quien vive bajo el amparo de una madre adoptiva, consagrado al cultivo de las Letras\u201d, se defendi\u00f3 el joven poeta en su apelaci\u00f3n. Dos personas declararon en su favor y la sentencia fue revocada.<\/p>\n<p><strong>Intento de suicidio.<\/strong> Una tarde durante su cuarta estancia en La Habana, Cuba, intent\u00f3 arrojarse desde un balc\u00f3n del hotel Sevilla. Era 1910 y Dar\u00edo, alojado en la habitaci\u00f3n 203, estaba sumido en una crisis de angustia atizada por el whisky. El diplom\u00e1tico Osvaldo Bazil y un empleado del hotel lo arrastraron a la cama. Bazil lo vigil\u00f3 hasta el amanecer.<\/p>\n<p><strong>Amores.<\/strong> Su primera esposa fue Rafaela Contreras, pero esta muri\u00f3 apenas tres a\u00f1os despu\u00e9s. Pocos meses m\u00e1s tarde fue obligado a casarse con Rosario Murillo, de quien estuvo enamorado en su adolescencia. Su \u00faltimo amor fue la espa\u00f1ola Francisca S\u00e1nchez del Pozo, la campesina que hasta el \u00faltimo d\u00eda de su vida se dedicar\u00eda a custodiar el archivo personal del poeta.<\/p>\n<p><strong>Generaci\u00f3n del 98.<\/strong> La mayor\u00eda de los integrantes de la Generaci\u00f3n del 98 eran grandes admiradores de Dar\u00edo y su modernismo. Varios de sus principales miembros, entre ellos Antonio Machado, Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez y Ram\u00f3n del Valle-Incl\u00e1n, lo reconocieron como maestro. Azor\u00edn incluso lo incluy\u00f3 en su lista de integrantes de la generaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Modernismo<\/strong>. Dar\u00edo es considerado el mayor exponente de este movimiento literario (1880-1920), el cual logr\u00f3 una renovaci\u00f3n profunda del lenguaje y la m\u00e9trica en espa\u00f1ol.<\/p>\n<p><strong>Cerebro.<\/strong> Cuando le practicaron la autopsia, varios de sus \u00f3rganos fueron repartidos. El m\u00e1s codiciado era el cerebro, y la disputa por \u00e9l acab\u00f3 en una estaci\u00f3n policial. Las v\u00edsceras fueron enterradas en el cementerio de Guadalupe, Le\u00f3n, pero a la fecha se desconoce qu\u00e9 fue del cerebro del poeta.<\/p>\n<p><strong>Muerte.<\/strong> A diferencia de Unamuno, Rub\u00e9n Dar\u00edo tuvo una muerte precedida por una larga agon\u00eda. Ten\u00eda bruscos cambios de humor y alucinaciones. Muri\u00f3 el domingo 6 de febrero de 1916. A las 10:15 de la noche, el poeta se estremeci\u00f3 brevemente entre las s\u00e1banas y parti\u00f3 de este mundo con \u201cELLA\u201d, la muerte a la que tanto hab\u00eda temido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un \u201cincidente\u201d entre Rub\u00e9n Dar\u00edo y el vasco Miguel de Unamuno convirti\u00f3 en leyenda su famosa enemistad<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":33823,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-33798","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/33798","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=33798"}],"version-history":[{"count":15,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/33798\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":51965,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/33798\/revisions\/51965"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/33823"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=33798"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=33798"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=33798"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}