{"id":34035,"date":"2017-04-10T13:47:45","date_gmt":"2017-04-10T19:47:45","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=34035"},"modified":"2018-10-01T03:03:25","modified_gmt":"2018-10-01T03:03:25","slug":"lo-que-el-mar-se-llevo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/lo-que-el-mar-se-llevo\/","title":{"rendered":"Lo que el mar se llev\u00f3"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">El primero de septiembre de 1992 una ola gigantesca barri\u00f3 250 kil\u00f3metros de playas del Pac\u00edfico nicarag\u00fcense. Se llev\u00f3 casas, dej\u00f3 una centena de muertos, heridos y desaparecidos. Miles quedaron damnificados.<br \/>\nA 25 a\u00f1os del tsunami a\u00fan escuchan rugir al mar<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por Tammy Zoad Mendoza M.<\/strong><\/p>\n<p>Ya hab\u00edan entregado la ropa lavada y planchada, as\u00ed que antes de irse a casa decidieron pasar visitando a su hermano que cuidaba una propiedad en la costa. Saludaron. Su mam\u00e1 se sent\u00f3 en la sala a ver novelas y a platicar, mientras ella y su hermana se salieron al porche. De repente escucharon como si varios helic\u00f3pteros descend\u00edan sobre sus cabezas. Patricia Salazar Navarrete corri\u00f3 hacia adentro temblando de miedo y antes que pudiera alertar a su madre, sinti\u00f3 el empuj\u00f3n por la espalda.<\/p>\n<p>Ah\u00ed mismo en El Tr\u00e1nsito, Jos\u00e9 Crist\u00f3bal Garc\u00eda acababa de llegar de su jornada de pesca. Tuvo que salirse del ba\u00f1o porque el ruido lo asust\u00f3. Sali\u00f3 a la calle, como buscando alg\u00fan cami\u00f3n, mir\u00f3 al cielo y no hab\u00eda helic\u00f3pteros, pero el ruido era intenso. \u201c\u00a1Corr\u00e9 hermano, que el mar nos mata!\u201d, alcanz\u00f3 a decirle un vecino que corr\u00eda despavorido desde la costa, a una cuadra de su casa. \u201c\u00a1Es el mar! \u00a1Los ni\u00f1os!\u201d, le grit\u00f3 a su esposa. Despu\u00e9s no supo m\u00e1s.<\/p>\n<p>En Managua, esa noche la ciudad se hab\u00eda mecido con un sismo que el Instituto Nicarag\u00fcense de Estudios Territoriales (Ineter) registr\u00f3 de 7.2 con el epicentro a 120 kil\u00f3metros de las costas del Pac\u00edfico. Despu\u00e9s del susto la noche en la capital transcurri\u00f3 normal.<\/p>\n<p>Unos pescadores que regresaron por la madrugada a la costa, luego de la faena en alta mar, creyeron que se hab\u00edan equivocado de ruta. Lo que ve\u00edan no pod\u00eda ser Masachapa. La playa estaba lavada. No hab\u00eda botes, ni casas, ni palmeras en pie. Todo hab\u00eda sido arrasado por un mar violento que despu\u00e9s de engullir cuanto encontr\u00f3 a su paso, relam\u00eda las costas con un oleaje manso. Bajaron de las lanchas y al adentrarse descubrieron los escombros y confirmaron la tragedia. Aqu\u00ed hab\u00eda sido Masachapa.<\/p>\n<p>Desde Puerto Corinto hasta San Juan del Sur. Huehuete, Masachapa, El Tr\u00e1nsito, Puerto Sandino y Poneloya hab\u00edan sido sacudidos por el maremoto. M\u00e1s de treinta poblaciones costeras desaparecieron esa noche tras las cortinas de agua. Fueron olas de tres a diez metros de altura que golpearon una tras otra 250 kil\u00f3metros de costa. El evento no era solo una rareza, sino que fue calificado como el maremoto m\u00e1s catastr\u00f3fico en el pa\u00eds. Quienes sobrevivieron a \u00e9l tuvieron que enfrentar sus miedos para convivir con el mar que les arrebat\u00f3 todo aquella noche.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_34037\" aria-describedby=\"caption-attachment-34037\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/MaremotoLP.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-34037 size-large\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/MaremotoLP-1024x392.jpg\" alt=\"Maremoto, Nicaragua, Tsunami, Pac\u00edfico\" width=\"640\" height=\"245\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/07150159\/MaremotoLP.jpg 1024w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/07150159\/MaremotoLP.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/07150159\/MaremotoLP.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/07150159\/MaremotoLP.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-34037\" class=\"wp-caption-text\">Para contar la tragedia por el maremoto La Prensa lanz\u00f3 una edici\u00f3n especial al d\u00eda siguiente.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Lucila Carranza tiene 58 a\u00f1os y todos los ha vivido de playa en playa. Su historia ha estado anclada a las costas del Pac\u00edfico desde dos o tres generaciones atr\u00e1s. Familia de pescadores. El Tr\u00e1nsito, Salinas Grande, Poneloya. Fue ah\u00ed donde le toc\u00f3 enfrentar a \u201cla gran ola\u201d, entonces ten\u00eda 33 a\u00f1os y seis hijos peque\u00f1os.<\/p>\n<p>\u201cEst\u00e1bamos sentados afuera de la casa cuando escuch\u00e9 un ruido, como el de un avi\u00f3n aterrizando. Nos quedamos quietos. De repente vi que ven\u00eda una ola reventada sobre nosotros. Arena y agua agitada\u201d, cuenta Carranza. Su casa quedaba a tres cuadras de la costa y hasta ah\u00ed lleg\u00f3 el golpe del agua.<\/p>\n<p>El agua entr\u00f3 por la puerta y se col\u00f3 por las ventanas para salir del otro lado de la calle, donde choc\u00f3 con otra corriente de agua que desembocaba en la calle de enfrente. Aquello se volvi\u00f3 una licuadora y ellos quedaron al centro.<\/p>\n<p>Minutos antes estaba con sus seis hijos y una cu\u00f1ada platicando tranquilamente en casa. Al momento siguiente el agua le hab\u00eda arrebatado de las manos a sus dos ni\u00f1os menores. No sab\u00eda d\u00f3nde estaba ella, tampoco d\u00f3nde estaban sus seis ni\u00f1os, mucho menos qu\u00e9 hab\u00eda pasado.<\/p>\n<p>A las siete de la noche del primero de septiembre de 1992, la placa tect\u00f3nica del Coco y la placa Caribe se movieron. Este ligero roce a 120 kil\u00f3metros de la costa del Pac\u00edfico nicarag\u00fcense produjo un sismo de 7.2 en la escala Richter, a 10 kil\u00f3metros de profundidad. Seg\u00fan el reporte que hiciera el sism\u00f3logo Wilfried Strauch para Ineter, se trat\u00f3 de un \u201cterremoto lento\u201d, de unos dos minutos, que por su baja velocidad no ocasion\u00f3 grandes efectos s\u00edsmicos al romper la roca del fondo marino. A\u00fan as\u00ed fue capaz de liberar unas mil veces m\u00e1s energ\u00eda que el que hizo colapsar Managua en 1972. El movimiento empuj\u00f3 el agua, provocando grandes, violentas y r\u00e1pidas olas de hasta 10 metros.<\/p>\n<p>Cuando la marea se retir\u00f3 del pueblo, Lucila Carranza emprendi\u00f3 la b\u00fasqueda de sus hijos. El de 14 a\u00f1os y el de 10 la encontraron a ella. Luego aparecieron el de 8 y 7 y buscando m\u00e1s all\u00e1 encontraron al de 4 a\u00f1os refugiado con otras personas. Faltaba uno. Siguieron buscando por horas.<\/p>\n<p>Lucila dice que ya super\u00f3 todo eso, pero a veces los recuerdos la inundan. Cuando eso pasa el temor dormido que siente por el mar se agita. \u201cHay personas que no superaron el trauma, por eso es importante que uno reciba ayuda. Nosotros solo quedamos golpeados f\u00edsicamente, sin un peso, pero todos vivos. Es duro. El pueblo entero estaba en el piso\u201d, recuerda Carranza.<\/p>\n<p>Su familia se salv\u00f3 completa y su casa fue de las pocas que conserv\u00f3 al menos las cuatro paredes, pero nadie quer\u00eda vivir m\u00e1s ah\u00ed. Pasaron meses posando hasta que ella no tuvo m\u00e1s remedio que volver, eso s\u00ed, evitaba a toda costa ver el mar.<\/p>\n<p>Lo \u00fanico bueno de todo aquello \u2014dice\u2014 fue la felicidad de encontrar al m\u00e1s peque\u00f1o de sus hijos tras horas de b\u00fasqueda. \u201cEn un momento yo cre\u00ed que mi muchachito ya estaba muerto, pero el Se\u00f1or no permiti\u00f3 que se me ahogara, \u00c9l me lo puso ah\u00ed. Dice que no se acuerda de nada, ten\u00eda tres a\u00f1os\u201d, cuenta la madre.<br \/>\nEl ni\u00f1o estaba sentadito en el techo de una casa. Solo. Calladito. Con la vista perdida viendo hacia el mar que ya estaba sereno.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<figure id=\"attachment_34039\" aria-describedby=\"caption-attachment-34039\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/268-MAG-MarP1.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-34039 size-full\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/268-MAG-MarP1.jpg\" alt=\"maremoto 1992, El Tr\u00e1nsito, Nicaragua, Tsunami, Pac\u00edfico\" width=\"900\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/07150157\/268-MAG-MarP1.jpg 900w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/07150157\/268-MAG-MarP1.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/07150157\/268-MAG-MarP1.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/07150157\/268-MAG-MarP1.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-34039\" class=\"wp-caption-text\">Patricia Salazar Navarrete, sobreviviente al maremoto de 1992, junto a dos de sus tres hijas. Foto Oscar Navarrete.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Patricia Salazar Navarrete acababa de cumplir los 13 a\u00f1os en agosto de 1992. Es de las menores de una familia de doce hijos. Un morena menuda de cabello rizado que ahora tiene 37 a\u00f1os, tres hijas y un nieto al que cuida y con el que divide su tiempo como costurera y ama de casa.<\/p>\n<p>Entre los cientos de historias de sobrevivientes del maremoto que azot\u00f3 una treintena de playas del Pac\u00edfico del pa\u00eds, la de Patricia es especial. Ella es la ni\u00f1a de la fotograf\u00eda en la portada del diario Barricada donde se informa de la cat\u00e1strofe. La misma que el gobierno de do\u00f1a Violeta Barrios de Chamorro usar\u00eda en una campa\u00f1a internacional de solidaridad para apoyar a los damnificados por el maremoto.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 al Hospital Len\u00edn Fonseca, en Managua, casi a medianoche en un cami\u00f3n junto con otros heridos de gravedad. En la foto un hombre la carga hasta la camilla. Ella luce impasible. Ya no tiene su brazo derecho. Se lo cort\u00f3 de tajo una l\u00e1mina de zinc o quiz\u00e1 otro de los tantos escombros que se estrellaron en su cuerpo durante la gran ola.<\/p>\n<p>\u201cPrimero entraron como dos tumbos fuertes a la casa, que me pegaron en la espalda. Cuando quisimos salir, ya vi de frente la enorme ola que se nos ven\u00eda encima\u201d, cuenta Salazar. La fuerza del mar la domin\u00f3 y cuando recuper\u00f3 la conciencia estaba sin su brazo. Intent\u00f3, pero no ten\u00eda energ\u00edas para levantarse, hab\u00eda sido apaleada por el agua y todo lo que acarre\u00f3, palos, alambres, sillas, otras personas&#8230;<\/p>\n<p>Se abandon\u00f3 a la suerte y flot\u00f3 por el estero donde fue a parar. A lo lejos escuchaba lamentos, gritos y el sonido ininterrumpido del mar tranquilo. Crey\u00f3 gritar preguntando por su madre, pero ahora no est\u00e1 segura si siquiera ten\u00eda un hilo de voz en ese momento.<\/p>\n<p>Estuvo 17 d\u00edas internada en el Hospital Len\u00edn Fonseca y cuando la dieron de alta no quer\u00eda volver a su casa. Aunque en la zona en que viv\u00edan era elevada, el susurro del mar la perturbaba. Se cubr\u00eda la cabeza si ten\u00eda que pasar cerca de la costa y si escuchaba alg\u00fan ruido similar al de aquella noche, empezaba a llorar y a pedirle a su mam\u00e1 que se fueran de ah\u00ed. Se fueron. Ocho meses vivieron en una comunidad tierra adentro.<\/p>\n<p>\u201cEn mayo del 93 estuvieron listas estas casas que don\u00f3 la Cooperaci\u00f3n Espa\u00f1ola. A m\u00ed me dieron una, y me vine con mi mam\u00e1 y mis hermanos menores\u201d, cuenta Patricia. Para entonces ya hab\u00eda pasado meses de fisioterapia y el mu\u00f1\u00f3n derecho hab\u00eda sanado perfectamente. Lo m\u00e1s dif\u00edcil eran las heridas internas.<\/p>\n<p>\u201cSeis meses pas\u00f3 una psic\u00f3loga conmigo, platicando, ayud\u00e1ndome para vencer el miedo y poder regresar al pueblo. Es la fecha y me sigue dando un poco de miedo el mar, pero ni modo, qu\u00e9 se va a hacer\u201d, reconoce y sonr\u00ede.<br \/>\nHa vuelto a la playa en varias ocasiones, pero muchas menos de lo que uno podr\u00eda creer considerando que vive a cuatro cuadras de la costa bajando la colina.<\/p>\n<p>Desde su casa divisa el mar todos los d\u00edas. A sus hijas les encanta y ella a veces cede y las acompa\u00f1a. \u201cA veces, cuando est\u00e1 bravo, yo lo veo levantarse como una cortina de agua frente a m\u00ed. Siento que se me viene encima otra vez\u201d, comenta.<\/p>\n<p>La terapia psicol\u00f3gica le ayud\u00f3, dice, pero el cierre fue brutal. Una tarde la llevaron hasta la costa. Camin\u00f3 descalza por la arena. Se detuvo. Llor\u00f3. Respir\u00f3 hondo. \u201cNo quer\u00eda, pero ten\u00eda que hacerlo, porque no pod\u00eda vivir as\u00ed el resto del tiempo. Me acompa\u00f1aron a que me metiera al agua\u201d, recuerda Salazar.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<figure id=\"attachment_34040\" aria-describedby=\"caption-attachment-34040\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/268-MAG-MarD.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-34040 size-full\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/268-MAG-MarD.jpg\" alt=\"maremoto 1992, El Tr\u00e1nsito, Nicaragua, Tsunami, Pac\u00edfico\" width=\"900\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/07150156\/268-MAG-MarD.jpg 900w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/07150156\/268-MAG-MarD.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/07150156\/268-MAG-MarD.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/07150156\/268-MAG-MarD.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-34040\" class=\"wp-caption-text\">El Tr\u00e1nsitosigue siendo pueblo de pescadores. Mario Sol\u00eds es de los pocos viejos pescadores que no sali\u00f3 del mar despu\u00e9s del tsunami. Foto Oscar Navarrete<\/figcaption><\/figure>\n<p>\u201cNosotros al igual que todos los d\u00edas, nos metimos mar adentro a pescar y all\u00ed no se sinti\u00f3 nada\u201d, declar\u00f3 a La Prensa Jos\u00e9 Santos Espinoza, un d\u00eda despu\u00e9s del maremoto. Era parte del grupo de pescadores que al volver la noche del primero de septiembre encontraron desolada Masachapa. No vivieron el horror de las olas, pero deb\u00edan enfrentarse a la devastaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Crist\u00f3bal Garc\u00eda, de 46 a\u00f1os, tambi\u00e9n era pescador en aquel entonces. Sali\u00f3 del mar, pero el mar lo sigui\u00f3 hasta su casa. Arras\u00f3 con ella. Lo golpe\u00f3. Le quit\u00f3 a sus dos hijos. Al beb\u00e9 de cinco meses se lo arrebat\u00f3 a la madre quien lo llevaba en brazos y a \u00e9l le jal\u00f3 de un golpe al ni\u00f1o de a\u00f1o y medio. La ola lo revolc\u00f3 y lo llev\u00f3 dos cuadras adentro del pueblo. Como un pez, se escurri\u00f3 entre una corriente y otra, atraves\u00f3 una casa de punta a punta, estrell\u00e1ndose contra las paredes, hasta que la ola lo tir\u00f3 en una calle. Qued\u00f3 desnudo, sin nada y sin nadie.<\/p>\n<p>Empez\u00f3 a buscar a su familia, pero al desconcierto se le sumaba como dificultad la oscuridad espesa. Iba a tientas y gritando sus nombres. O\u00eda llantos, quejidos, los gritos de otros que estaban tan perdidos como \u00e9l en aquel lugar que hab\u00eda dejado de ser El Tr\u00e1nsito para convertirse en el mism\u00edsimo limbo.<\/p>\n<p>Se abr\u00eda paso entre el agua, puertas flotando, animales muertos. Grit\u00f3 y grit\u00f3 hasta que una voz apagada le respondi\u00f3 al nombre de \u201cAdelayde\u201d. Su esposa estaba prensada entre los escombros y la ni\u00f1a mayor hab\u00eda quedado sujeta de un \u00e1rbol.<\/p>\n<p>Estuvieron en un refugio, fueron atendidos por m\u00e9dicos, pero decidieron irse el pueblo. \u201cEl Gobierno mand\u00f3 mucha ayuda, nos atendieron bien. La gente de muchos pa\u00edses se solidariz\u00f3, nos ayudaron, pero en ese momento no pens\u00e1bamos en eso. No quer\u00edamos nada. \u00bfPara qu\u00e9 quiero todo eso si se me murieron mis ni\u00f1os?, dec\u00eda. En un punto perd\u00ed las ganas de vivir, me sent\u00eda abandonado por Dios, pero despu\u00e9s uno asimila las cosas\u201d, comparte Jos\u00e9 Crist\u00f3bal.<\/p>\n<p>El primer dato fue que los muertos eran m\u00e1s de 100, que 113 y 175 fue una de las \u00faltimas cifras que se registraron en los diarios, pero nunca hubo un conteo definitivo. Los heridos eran centenares y los damnificados pasaban los mil. Espa\u00f1a, Estados Unidos, M\u00e9xico, los vecinos de Centroam\u00e9rica tambi\u00e9n tendieron la mano con donativos de alimentos y dinero.<\/p>\n<p>\u201cEsto fue horrible. No qued\u00f3 nada. Tardamos a\u00f1os en recuperar algunas cosas, pero por dentro queda uno roto. En la madrugada est\u00e1bamos buscando a los familiares y encontramos tres ni\u00f1os, una era mi ni\u00f1a. Ten\u00eda 2 a\u00f1os. El mar me la mat\u00f3\u201d, cuenta de pausa en pausa Arnoldo Neira. Agradece haber quedado vivo y que su esposa, embarazada en ese entonces, solo hubiera resultado con golpes leves. \u201cAl mar le tengo miedo, por eso no volvimos a vivir aqu\u00ed, solo venimos a trabajar, pero yo de noche no vuelvo\u201d, dice Neira, quien dej\u00f3 de pescar y ahora administra su empresa de acopio de pescado.<\/p>\n<p>Este pueblo de pescadores qued\u00f3 advertido y est\u00e1 entrenado. Si escuchan un ruido extra\u00f1o, si el mar se va alejando de forma sospechosa, si hay mucho silencio, es momento de correr al cerro. \u201cEl mar es bueno, nos da el trabajo y el alimento, pero tambi\u00e9n es traicionero. Al mar yo lo respeto\u201d, dice Jos\u00e9 Crist\u00f3bal Garc\u00eda, quien despu\u00e9s de aquella noche tampoco volvi\u00f3 a pescar.<\/p>\n<figure id=\"attachment_34049\" aria-describedby=\"caption-attachment-34049\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/268-MAG-MarLP5.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-34049 size-full\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/268-MAG-MarLP5.jpg\" alt=\"maremoto 1992, El Tr\u00e1nsito, Nicaragua, Tsunami, Pac\u00edfico\" width=\"900\" height=\"704\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/07150147\/268-MAG-MarLP5.jpg 900w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/07150147\/268-MAG-MarLP5.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/07150147\/268-MAG-MarLP5.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/07150147\/268-MAG-MarLP5.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-34049\" class=\"wp-caption-text\">As\u00ed qued\u00f3 Masachapa. Seg\u00fan los expertos las catastr\u00f3ficas consecuencias del maremoto se debieron tanto a la potencia de las olas como a la infraestructura de las localidades y la distribuci\u00f3n de la poblaci\u00f3n en el lugar.<\/figcaption><\/figure>\n<h3>De Tsunamis<\/h3>\n<p>Jap\u00f3n es el pa\u00eds que sufre m\u00e1s terremotos de alta intensidad, seguidos de tsunamis. La isla est\u00e1 en la zona de subducci\u00f3n donde la placa del Pac\u00edfico se mete bajo la placa continental Euroasi\u00e1tica.<br \/>\nChile es un pa\u00eds altamente s\u00edsmico y de sismos de alta intensidad, seguido de Per\u00fa. En ambos se mantiene permanente vigilancia ante tsunamis.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Ineter, el efecto devastador del maremoto del primero de septiembre de 1992 se debi\u00f3 a los par\u00e1metros de la ola (altura m\u00e1xima, violencia del impacto) y al estado f\u00edsico de las construcciones en toda la franja costera del Pac\u00edfico.<\/p>\n<p>De acuerdo a la informaci\u00f3n oficial de Ineter, Nicaragua desarrolla un sistema de alerta contra tsunami basado en la identificaci\u00f3n del terremoto tsunami generador. Entre la ocurrencia del sismo y la llegada de las olas a la costa hay un tiempo aproximado de 30 a 60 minutos, en la costa del Pac\u00edfico. Si la Central S\u00edsmica detecta el sismo en 10 a 15 minutos, lo localiza, determina su magnitud y analiza la situaci\u00f3n, podr\u00eda emitir el mensaje de alerta a Defensa Civil. Defensa Civil deber\u00eda alertar a la poblaci\u00f3n en un lapso de 5 a 10 minutos. Habr\u00eda un margen de respuesta ante la alerta de 10 minutos en promedio.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El primero de septiembre de 1992 una ola gigantesca barri\u00f3 250 kil\u00f3metros de playas del Pac\u00edfico nicarag\u00fcense. Se llev\u00f3 casas, dej\u00f3 una centena de muertos, heridos y desaparecidos. Miles quedaron damnificados. A 25 a\u00f1os del tsunami a\u00fan escuchan rugir al mar<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":34036,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[81],"class_list":["post-34035","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes","tag-nicaragua"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34035","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=34035"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34035\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":44503,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34035\/revisions\/44503"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/34036"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=34035"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=34035"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=34035"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}