{"id":34225,"date":"2017-05-15T07:07:15","date_gmt":"2017-05-15T13:07:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=34225"},"modified":"2020-09-29T11:54:06","modified_gmt":"2020-09-29T17:54:06","slug":"clemencia-lopez-superanciana-de-puertas-azules","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/perfil\/clemencia-lopez-superanciana-de-puertas-azules\/","title":{"rendered":"Clemencia L\u00f3pez, superanciana de Puertas Azules"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Clemencia L\u00f3pez tiene 112 a\u00f1os. Durante toda su vida fue partera de una comunidad remota. Vive sola, trabaja para poder comer y posiblemente es la mujer m\u00e1s vieja de Nicaragua<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por Juli\u00e1n Navarrete<\/strong><\/p>\n<p>La anciana se sostiene bajo las vigas de madera que forman el arco de su puerta. Encorvada mira y escucha los maullidos del gato atado a una piedra afuera de su casa. Clemencia L\u00f3pez Dormuz observa sus peque\u00f1os colmillos llenos de baba y c\u00f3mo se retuerce en el polvo. En ese momento debe pensar que el pobre animal es el \u00fanico compa\u00f1ero que le ha quedado en los m\u00e1s de 112 a\u00f1os que ha vivido.<\/p>\n<p>La c\u00e9dula de identidad de Clemencia L\u00f3pez Dormuz indica que vino al mundo en 1904, en la comunidad Puertas Azules, a menos de 30 kil\u00f3metros de la ciudad de Estel\u00ed, en el norte de Nicaragua. Para llegar hay que subir una carretera empinada de piedras y arcilla que en los primeros cinco kil\u00f3metros muestra cedros y ceibos secos a los costados; y a medida que se acerca se ve un paisaje antag\u00f3nico, bordeado de tinte verde y \u00e1rboles gigantescos, con bullicio de p\u00e1jaros que parecen dar la bienvenida a los primeros vientos del invierno.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de ver al gato, Clemencia camina arrastrando sus pies en busca de un banco de madera donde le da el \u00faltimo acabado a un canasto que tendr\u00e1 listo esta tarde. Ora dobla el carrizo, ora amarra y aplana el enrejado, con las u\u00f1as terregosas y los dedos desgarrados. Todos los d\u00edas la anciana de m\u00e1s de un siglo de edad elabora canastos que vende para poder comer. En estas tierras del olvido solo se escapa de trabajar cuando se muere.<\/p>\n<p>\u201cDicen que el trabajo mata\u2026 mentira, lo que matan son los malos h\u00e1bitos, las malas codicias son (los que matan). El trabajo no mata a nadie\u201d, dice Clemencia, cortando el carrizo con una cuchilla.<\/p>\n<p><strong>Lea:\u00a0<a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/reportaje\/las-vidas-de-la-caimana\/\">Las vidas de la Caimana<\/a><\/strong><\/p>\n<p>A las personas como Clemencia que cumplieron m\u00e1s de 110 a\u00f1os de edad se les conoce como supercentenarias o superlongevas. Se estima que en el mundo hay entre 350 y 400 personas vivas con esa edad, aunque solo se ha podido verificar a 55. Se calcula que uno de cada mil que cumple 100 a\u00f1os de edad llega a los 110 y de ellos solo el dos por ciento vive cinco a\u00f1os m\u00e1s.<\/p>\n<p>Clemencia es delgada, peque\u00f1a y encorvada. Una verruga resalta en su cara tostada por el sol. Habla pausado, pero directo. A cada momento dice: \u201c\u00bfAh?\u201d y \u201c\u00bfc\u00f3mo?\u201d, cuando no escucha o no entiende una pregunta. Reconoce los sonidos, pero le cuesta observar de lejos. Tiene un bast\u00f3n que casi no utiliza y tampoco se pone lentes de aumento. Tal vez por esa raz\u00f3n empeoraron los mareos que sinti\u00f3 hace menos de un mes, cuando estuvo postrada en una cama y todos en la comunidad pensaban que hab\u00eda llegado la muerte.<br \/>\n\u201cPero me levant\u00e9, y aqu\u00ed estoy viva todav\u00eda, ah\u00ed voy aguantando\u201d, dice Clemencia.<\/p>\n<p>La soledad es la compa\u00f1\u00eda perpetua de la que muy probablemente sea la mujer m\u00e1s vieja de Nicaragua, seg\u00fan se tienen registros. Hace apenas un mes muri\u00f3 la italiana Emma Morano, la mujer m\u00e1s vieja del mundo, a los 117 a\u00f1os de edad y nacida en 1899. La nicarag\u00fcense era solo cinco a\u00f1os menor y tambi\u00e9n estuvo delicada de salud para esas fechas, en las que record\u00f3 que las enfermedades le han tocado varias veces su puerta, dej\u00e1ndole secuelas eternas.<\/p>\n<figure id=\"attachment_34231\" aria-describedby=\"caption-attachment-34231\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/269-Mag-Cle24.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-34231\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/269-Mag-Cle24.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"467\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07150054\/269-Mag-Cle24.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07150054\/269-Mag-Cle24.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-34231\" class=\"wp-caption-text\">La anciana ha dicho que tuvo 14 hijos y que varios de ellos ya est\u00e1n muertos. Familiares afirman que solo le quedan dos hijos vivos.<br \/>Foto: \u00d3scar Navarrete<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>En 1904, a\u00f1o en que naci\u00f3 Clemencia L\u00f3pez Dormuz, Jos\u00e9 Santos Zelaya L\u00f3pez era el presidente de Nicaragua. El mandatario nicarag\u00fcense intentaba desde 1901 convencer al Gobierno de Estados Unidos de que se construyera el canal interoce\u00e1nico, que comenzaron a edificar en Panam\u00e1 tres a\u00f1os m\u00e1s tarde, a partir de la separaci\u00f3n de Colombia.<\/p>\n<p>Ah\u00ed, sentada en el banco de su sala, Clemencia L\u00f3pez desconoce que naci\u00f3 en el mismo a\u00f1o en que se fund\u00f3 la FIFA y Giacomo Puccini estren\u00f3 la versi\u00f3n original de Madame Butterfly, la cual result\u00f3 un fracaso en ese momento. En 1904 tambi\u00e9n nacieron dos grandes escritores: el chileno Pablo Neruda, quien falleci\u00f3 hace 41 a\u00f1os, cuando ten\u00eda 76 a\u00f1os de edad, y el brit\u00e1nico Graham Green, fallecido en 1991.<\/p>\n<p>En 1904, aqu\u00ed en Nicaragua, Augusto C. Sandino ten\u00eda solo nueve a\u00f1os de edad y fue abandonado por su madre y enviado a vivir con su abuela materna. El primer recuerdo de Clemencia en esos tiempos es tambi\u00e9n junto a sus padres, Domingo Hip\u00f3lito L\u00f3pez y Concepci\u00f3n Barrera Garc\u00eda, dos campesinos oriundos del pueblo de Somoto, donde tambi\u00e9n ella naci\u00f3.<\/p>\n<p>En el pueblo tambi\u00e9n es conocida como la partera m\u00e1s vieja. Ella dice que un m\u00e9dico estadounidense le ense\u00f1\u00f3 el oficio a falta de enfermeras y m\u00e9dicos en Puertas Azules. \u201cEn ese tiempo hab\u00eda puros callejones. A veces cuando ten\u00eda que partear me iba a las 12:00 de la noche y me regresaba a la casa y ten\u00eda que levantarme oscuro para hacerle la comida a mi familia\u201d, dice.<\/p>\n<p>\u201cPero me llev\u00e9 el orgullo que a nadie le cobr\u00e9 un peso. Con el doctor que aprend\u00ed no es para que me hiciera rica, sino para que hiciera la obra. A nadie le cobr\u00e9 un peso\u201d.<\/p>\n<p>Ten\u00eda m\u00e1s o menos unos treinta a\u00f1os cuando aprendi\u00f3 el oficio que le dio fama en el pueblo. Ella apuntaba la fecha e iba calculando el d\u00eda. Clemencia llegaba caminando cuando la embarazada estaba en otra comunidad y los buses no exist\u00edan en estos recovecos de Estel\u00ed. \u201cAhora ya no lo hace, no partea, ni la gente la busca porque no ve, por la edad, y porque les da miedo\u201d, dice Hellen Bland\u00f3n, vecina de la anciana.<\/p>\n<p>Bland\u00f3n est\u00e1 amamantando a un peque\u00f1o en la puerta de su casa. Ella dice que se fue a escondidas de L\u00f3pez Dormuz cuando se acercaban los d\u00edas que ten\u00eda programado el parto de su hijo. \u201cElla me dec\u00eda que me lo iba a sacar, pero a m\u00ed me dio miedo por su edad\u201d, dice Bland\u00f3n. \u201cS\u00ed dej\u00e9 que me sobara la panza, para acomodarme al ni\u00f1o que me dol\u00eda cuando me acostaba y me hac\u00eda estorbo\u201d.<\/p>\n<figure id=\"attachment_34232\" aria-describedby=\"caption-attachment-34232\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/269-Mag-Cle14.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-34232\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/269-Mag-Cle14.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"467\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07150053\/269-Mag-Cle14.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07150053\/269-Mag-Cle14.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-34232\" class=\"wp-caption-text\">En abril de 2017 estuvo enferma, pero fue asistida por m\u00e9dicos, vecinos y familiares.<br \/>Foto: \u00d3scar Navarrete<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>La comunidad Puertas Azules pertenece a la zona protegida de Miraflor, ubicada entre Estel\u00ed y Condega, en el norte del pa\u00eds. Due\u00f1a de un paisaje monta\u00f1oso, de cuencas estrechas y pendientes pronunciadas. El suelo tiene escasa profundidad, es \u00e1rido y rocoso. El verano es fuerte, como en toda la regi\u00f3n central del pa\u00eds, pero el invierno hace estragos con las pocas lluvias intensas que caen.<\/p>\n<p>En toda la zona de Puertas Azules viven unas 335 familias, seg\u00fan datos de la Alcald\u00eda de Estel\u00ed. De acuerdo con el estudio de Helle Munk Ravnborg, elaborado en el a\u00f1o 2002, el 41 por ciento de la poblaci\u00f3n sufre condiciones de pobreza alta, el 39 por ciento vive en condiciones de pobreza media y solamente el 20 por ciento vive en condiciones de baja pobreza.<\/p>\n<p>Casi todos los pobladores de Puertas Azules son peones de fincas que se dedican al cultivo de papas, caf\u00e9 o tabaco. \u201cMuchos trabajan donde Benito Castilblanco que es un papero fuerte y otros productores m\u00e1s peque\u00f1os. Aqu\u00ed todo mundo trabaja, hombres y mujeres por igual\u201d, dice Mar\u00eda Centeno, secretaria pol\u00edtica del Frente Sandinista en esta comunidad.<\/p>\n<p>Antes de elaborar canastos de carrizo, Clemencia L\u00f3pez trabajaba en una finca labrando la tierra o cortando caf\u00e9. La din\u00e1mica no ha cambiado mucho en el pueblo desde que la anciana era una adolescente. \u201cAqu\u00ed era una monta\u00f1a espesa que solo se miraban los caser\u00edos de los ricos. Hab\u00eda un mont\u00f3n de ganado y nosotros chapaleamos lodo y ni quiera Dios, las casas eran sin techos, solo unos pl\u00e1sticos\u201d, dice Clemencia, se\u00f1alando arriba: \u201cAl final la m\u00eda todav\u00eda no tiene el techo completo. No ve que le falta\u201d.<\/p>\n<p>Para salir de Puertas Azules hay que tomar cualquiera de los tres buses que salen a las seis de la ma\u00f1ana, una de la tarde y seis de la noche. A la ciudad de Estel\u00ed se llega en dos horas y media, en un recorrido que en una camioneta todoterreno se completa en una hora. \u201cEl trayecto es bastante inc\u00f3modo. La carretera es mal\u00edsima, pero bien transitada, siempre ha habido ese problema. M\u00e1s que aqu\u00ed llueve bastante. Reparan la carretera, pero en los primeros meses se da\u00f1a con las primeras lluvias fuertes\u201d.<\/p>\n<p>Todas las embarazadas que quieren parir en un hospital deben recorrer todo ese camino. De ah\u00ed que Clemencia L\u00f3pez y otras parteras que llegaron despu\u00e9s al pueblo se volvieron bastante populares. \u201cTodas las mujeres me agradecen y ya ver\u00e1 que me va a ir bien cuando llegue la hora de mi viaje. Estoy contenta, estoy conforme por la vida que mi Dios me ha dado, tantos a\u00f1os\u201d, dice.<\/p>\n<p>Mar\u00eda Centeno, l\u00edder de la comunidad, dice que el invierno es fuerte en Puertas Azules y suele inundar varias casas, incluyendo a la de do\u00f1a Clemencia. \u201cLa casa de ella se le mina de agua, porque est\u00e1 en bajo, y tambi\u00e9n las otras casas se llenan de agua, pero no ha pasado ninguna cat\u00e1strofe\u201d, dice Centeno.<\/p>\n<p>Salvo las inclemencias del tiempo y la pobreza eterna, la comunidad Puertas Azules, aseguran sus pobladores, es tranquila. No es com\u00fan escuchar el nombre en las noticias. Y solo se recuerda el asesinato de un muchacho hace cuatro a\u00f1os, como resultado de la trifulca en un billar donde hab\u00eda una parranda.<\/p>\n<p>En Puertas Azules hay un Centro de Desarrollo Infantil, un preescolar y una escuela primaria. Para asistir a secundaria los estudiantes tienen que viajar a otra comunidad llamada El Cebollal, a diez kil\u00f3metros de aqu\u00ed. \u201cHay buses que dejan cerca a los muchachos o si no varios de ellos se van a pie\u201d, refiere Mar\u00eda Centeno.<\/p>\n<p>La casa de do\u00f1a Clemencia es de ladrillo rojo. Es un cuadril\u00e1tero dividido por biombos de zinc y madera que separan la cocina de le\u00f1a que est\u00e1 vieja como ella, una sala donde se encuentra sentada trabajando el carrizo sobre el banco de madera, y la habitaci\u00f3n donde acomoda un colch\u00f3n gastado sobre un camastro de acero oxidado que ya debi\u00f3 echar ra\u00edces debajo de su dormitorio.<\/p>\n<p>\u201cAqu\u00ed nac\u00ed y aqu\u00ed voy a morir y de aqu\u00ed me van a sacar cuando me lleven para el cementerio\u201d, dice la anciana que nunca ha salido de esta tierra.<\/p>\n<figure id=\"attachment_34233\" aria-describedby=\"caption-attachment-34233\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/269-Mag-Cle26.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-34233\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/269-Mag-Cle26.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"467\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07150052\/269-Mag-Cle26.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07150052\/269-Mag-Cle26.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-34233\" class=\"wp-caption-text\">Mar\u00eda Barrera es hija de crianza de Clemencia L\u00f3pez. Ella visita regularmente a la anciana y la asiste en los quehaceres del hogar. Foto: \u00d3scar Navarrete<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfUsted le tiene miedo a la muerte?<\/strong><\/p>\n<p>Yo por qu\u00e9 voy a temer. Todos somos humanos, todos tenemos un solo Dios. Solo Satan\u00e1s es el otro (r\u00ede). Esta es la vida que Dios me ha dado, como he sabido vivir voy a saber morir, va a ver el d\u00eda que yo me vaya.<\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfSe arrepiente de algo?<\/strong><\/p>\n<p>Estoy conforme. No me arrepiento de nada. Porque he sido una se\u00f1ora que ha sabido servir y no he hecho males. \u00bfPor qu\u00e9 le voy a tener miedo a la muerte? Para morir he nacido y tengo que morirme, de polvo somos y a polvo vamos a ser. \u00bfEntonces? Yo no le tengo miedo.<\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfCu\u00e1l es el secreto para vivir tantos a\u00f1os?<\/strong><\/p>\n<p>He sabido vivir, por eso he vivido tantos a\u00f1os. Yo serv\u00ed, yo me cuido. Si viene un cristiano, yo le doy un plato de comida. Hay personas que se mueren j\u00f3venes, pero a saber cu\u00e1les son los malos h\u00e1bitos que tienen.<\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfA qu\u00e9 se refiere con malos h\u00e1bitos?<\/strong><\/p>\n<p>Los hombres casados dejan a la esposa por la que va y la que viene, ay, viera que&#8230; los malos h\u00e1bitos destruyen a la gente. Yo he conocido mujeres que dejan al marido por andar con otro.<\/p>\n<p>Hay que ser honestos. Hay que saber vivir, porque el que se casa no es para que tenga juguete. Se tiene que respetar. Yo les digo: \u201cNo les da verg\u00fcenza. Miren a su marido d\u00f3nde est\u00e1 y ustedes andan de holgazanas. \u00a1Qu\u00e9 barbaridad!\u201d. Unas se enojan, a otras les causa chiste, y me dicen: \u201cEs cierto, abuelita, agarre una vara y nos pega\u201d.<\/p>\n<figure id=\"attachment_34234\" aria-describedby=\"caption-attachment-34234\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/269-Mag-Cle2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-34234\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/269-Mag-Cle2.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"879\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07150051\/269-Mag-Cle2.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07150051\/269-Mag-Cle2.jpg 239w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-34234\" class=\"wp-caption-text\">Todos los a\u00f1os le celebran el cumplea\u00f1os en la comunidad. Foto: \u00d3scar Navarrete<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>El \u00fanico amor que se le conoci\u00f3 a do\u00f1a Clemencia L\u00f3pez fue Esteban Barrera. Algunos afirman que se conocieron en Puertas Azules, en las fincas cafetaleras. Seg\u00fan una publicaci\u00f3n de LA PRENSA, en el a\u00f1o 2013, cuando cumpli\u00f3 109 a\u00f1os de edad, ella afirm\u00f3 que tuvo 14 hijos y hasta ese momento contabilizaba 35 nietos y 11 bisnietos.<\/p>\n<p>\u201cA casi todos mis hijos los enterr\u00e9\u201d, dice do\u00f1a Clemencia. Mar\u00eda Barrera, hija de crianza de la anciana, dice que solamente quedan dos hermanos vivos: Rosa y Santos L\u00f3pez.<\/p>\n<p>Hace 47 a\u00f1os Mar\u00eda Barrera naci\u00f3 pero su madre muri\u00f3 mientras la par\u00eda. \u201cA mi padre lo hab\u00edan matado antes\u201d, dice Barrera. En ese momento ella y sus dos hermanas mayores quedaron hu\u00e9rfanas. Pero do\u00f1a Clemencia L\u00f3pez y Esteban Barrera se hicieron cargo de las ni\u00f1as hasta que todas se casaron.<\/p>\n<p>Ahora Mar\u00eda Barrera ya tiene cinco hijos, que vinieron a este mundo de la mano de Clemencia L\u00f3pez. \u201cElla me parte\u00f3 de mis cinco hijos y a mi hija mayor tambi\u00e9n\u201d, dice.<\/p>\n<p>Barrera vive desde hace 19 a\u00f1os con su esposo y sus hijos en otra comunidad llamada Zacat\u00f3n, a unos cinco kil\u00f3metros de Puertas Azules. \u201cA m\u00ed me cuidan las chig\u00fcinas que yo cri\u00e9 porque sus padres se murieron y quedaron motas. Ahora ya se casaron, y el que se casa a su casa\u201d, resalta Clemencia.<\/p>\n<p>Mar\u00eda Barrera dice que a diario visita a su madre de crianza. A veces va en la ma\u00f1ana, a veces se queda a dormir toda la noche con ella. \u201cA veces digo: \u2018Tal vez duro igual que ella porque mam\u00e9 de ella\u2019 y todo eso. A lo mejor llego a los cien a\u00f1os\u201d, dice mientras sonr\u00ede.<\/p>\n<p>Hay un cap\u00edtulo, sin embargo, que no le gusta recordar a Mar\u00eda Barrera: la muerte de su padre de crianza, Esteban Barrera, quien fuera esposo de Clemencia. Todo se vino abajo con una enfermedad de la anciana, hace m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os. Barrera apenas era una ni\u00f1a y do\u00f1a Clemencia \u201cse grav\u00f3 de la presi\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>En ese entonces, ella permanec\u00eda hospitalizada y se cre\u00eda que la enfermedad era incurable. Esteban Barrera, eterno enamorado de do\u00f1a Clemencia, cay\u00f3 desmayado por los desvelos y los nervios en el hospital donde pernoctaba al cuido de su esposa. Para calmarlo le recetaron unas pastillas que, afligido por la gravedad de su esposa, decidi\u00f3 tom\u00e1rselas todas juntas.<\/p>\n<p>\u201cDec\u00eda que prefer\u00eda que ella se quedara sola y que \u00e9l se muriera antes que ella, porque no quer\u00eda sufrir su ausencia\u201d, dice Mar\u00eda Barrera. \u201cDesde entonces qued\u00f3 loco y dos a\u00f1os despu\u00e9s, en un descuido de uno de sus hijos, \u00e9l agarr\u00f3 una pistola y se peg\u00f3 un tiro en la cabeza. Se mat\u00f3\u201d.<\/p>\n<p><strong>Lea tambi\u00e9n: <a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/reportaje\/doctora-conchita-palacios\/\">Doctora \u00abConchita\u00bb Palacios\u00a0<\/a><\/strong><\/p>\n<figure id=\"attachment_34235\" aria-describedby=\"caption-attachment-34235\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/269-Mag-Cle7.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-34235\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/269-Mag-Cle7.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"467\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07150050\/269-Mag-Cle7.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07150050\/269-Mag-Cle7.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-34235\" class=\"wp-caption-text\">Cuando le preguntan en qu\u00e9 a\u00f1o naci\u00f3, do\u00f1a Clemencia busca y ense\u00f1a su c\u00e9dula de identidad.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Clemencia L\u00f3pez es la \u00darsula Iguar\u00e1n de Puertas Azules. Ha vivido m\u00e1s de 112 a\u00f1os y espera seguir respirando \u201chasta que Dios me mande a llamar\u201d. Como el personaje de <em>Cien a\u00f1os de soledad<\/em>, de Gabo, se enferm\u00f3 en la \u00faltima Semana Santa. Sent\u00eda mareos que no le permit\u00edan estar de pie mucho tiempo y todos en el pueblo pensaban que L\u00f3pez Dormuz abandonar\u00eda su tierra eterna en Jueves Santos, con un calor tan sofocante que los p\u00e1jaros se estrellaran como perdigones contra las paredes.<\/p>\n<p>Las enfermeras y los hermanos de la iglesia evang\u00e9lica donde ella asiste la llegaron a visitar. \u201cElla sent\u00eda mareos y le temblaba todo el cuerpo\u201d, dice Hellen Bland\u00f3n, una vecina de 26 a\u00f1os de edad que vive a la par de la casa de la anciana.<\/p>\n<p>Clemencia no recuerda la \u00faltima enfermedad, pero s\u00ed las ca\u00eddas que ha tenido en las trochas cuando ella va en busca del carrizo. \u201cCuando uno cae enfermo, una ya pierde su mente, ya no es como lo mismo\u201d, dice. \u201cIba a hacer un mandado all\u00e1 abajo y llevaba unas canastas, entonces me ca\u00ed en un gran pantano. De ah\u00ed me levantaron, pero aqu\u00ed estoy todav\u00eda. De ese golpe casi vi la muerte\u201d, dice.<\/p>\n<p>Al cuido de do\u00f1a Clemencia est\u00e1n las hijas de crianza y una nuera que est\u00e1n pendientes. Sin embargo, pasa muchas horas sola y a veces se le olvida comer. \u201cElla lo que necesita es que alguien est\u00e9 pendiente de su comida y sus medicamentos porque ella se descuida\u201d, dice Yamileth Lagos, otra vecina.<\/p>\n<p>Para do\u00f1a Clemencia todos los d\u00edas son iguales. Desde antes de las cinco de la ma\u00f1ana enciende el fog\u00f3n para preparar caf\u00e9, mientras le tira sobras de pan al gato, que sin embargo, sigue con el maullido y el ronroneo desde donde est\u00e1 amarrado. \u201cDesde diciembre lo tiene amarrado al pobre gato. Ella dice que si lo suelta se le va y no vuelve\u201d, dice Mar\u00eda Barrera, hija de crianza. La anciana sonr\u00ede viendo al animal, el \u00faltimo compa\u00f1ero que le ha quedado en estos m\u00e1s de 112 a\u00f1os de vida.<\/p>\n<p><strong>Adem\u00e1s: <a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/reportaje\/francisca-ramirez-la-hija-de-la-tierra\/\">Francisca Ram\u00edrez, la hija de la tierra<\/a><\/strong><\/p>\n<figure id=\"attachment_34236\" aria-describedby=\"caption-attachment-34236\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/269-Mag-Cle13.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-34236\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/269-Mag-Cle13.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"467\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07150049\/269-Mag-Cle13.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07150049\/269-Mag-Cle13.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-34236\" class=\"wp-caption-text\">Los canastos que elabora son de material de carrizo y los vende a 50 c\u00f3rdobas.<br \/>Foto: \u00d3scar Navarrete<\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>Sonr\u00eda para vivir m\u00e1s<\/h3>\n<p>Un equipo de investigadores del Albert Einstein College of Medicine y de la Universidad Yeshiva, Estados Unidos, acaba de demostrar que los rasgos de la personalidad como ser extrovertido, optimista, tolerante o estar comprometido en actividades que ayudan a los dem\u00e1s tambi\u00e9n pueden contribuir a una mayor longevidad.<\/p>\n<p>Estudios previos suger\u00edan que la personalidad est\u00e1 directamente relacionada con mecanismos gen\u00e9ticos que pueden afectar a la salud. Los an\u00e1lisis de la personalidad de los sujetos demostraron que, lejos de ser gru\u00f1ones, los centenarios reun\u00edan cualidades que reflejaban claramente una actitud positiva hacia la vida: la mayor\u00eda eran \u201cextrovertidos, optimistas y de trato f\u00e1cil\u201d, y para ellos la \u201crisa es una parte importante de su vida\u201d, explican los autores del estudio. Adem\u00e1s, ten\u00edan una amplia red social.<\/p>\n<figure id=\"attachment_34237\" aria-describedby=\"caption-attachment-34237\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/269-Mag-Cle1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-34237\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/269-Mag-Cle1.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"467\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07150048\/269-Mag-Cle1.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07150048\/269-Mag-Cle1.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-34237\" class=\"wp-caption-text\">La anciana vive sola en su casa desde hace varios a\u00f1os.<br \/>Foto: \u00d3scar Navarrete<\/figcaption><\/figure>\n<h3>Los m\u00e1s viejos del mundo<\/h3>\n<p>Desde la muerte de Emma Morano, el 15 de abril de 2017, la persona m\u00e1s anciana del mundo viva es la jamaicana Violet Brown, con 117 a\u00f1os y 50 d\u00edas, y actualmente es la sexta persona de m\u00e1s edad alcanzada de todos los tiempos.<\/p>\n<p>Un supercentenario o superlongevo es aquella persona que ha alcanzado la edad de 110 a\u00f1os o m\u00e1s. De las personas que llegan a ser centenarias, solamente una de cada mil logra llegar a ser supercentenaria. \u00danicamente un 2 por ciento de los ancianos que han alcanzado los 110 a\u00f1os de edad sobreviven cinco a\u00f1os m\u00e1s.<\/p>\n<p>Se estima que hay de 350 a 400 supercentenarios vivos en el mundo, aunque tan solo se conocen aproximadamente 55. Esto se debe a muchas p\u00e9rdidas de certificados de nacimiento por su antig\u00fcedad y a muchas personas que viven en lugares incomunicados y no pueden demostrarlo.<br \/>\nEl primer supercentenario cuya edad ha sido verificada por el Gerontology Research Group fue Geert Adrians Boomgaard (1788-1899), y la primera mujer verificada como supercentenaria fue Margaret Ann Neve, siendo adem\u00e1s la primera persona supercentenaria verificada de vivir en tres siglos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Clemencia L\u00f3pez tiene 112 a\u00f1os. Durante toda su vida fue partera de una comunidad remota. Vive sola, trabaja para poder comer y posiblemente es la mujer m\u00e1s vieja de Nicaragua<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":34228,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[15,26],"tags":[],"class_list":["post-34225","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-perfil","category-reportajes"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34225","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=34225"}],"version-history":[{"count":22,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34225\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":52292,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34225\/revisions\/52292"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/34228"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=34225"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=34225"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=34225"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}