{"id":34606,"date":"2013-12-08T17:18:21","date_gmt":"2013-12-08T23:18:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=34606"},"modified":"2020-09-03T17:20:03","modified_gmt":"2020-09-03T23:20:03","slug":"el-poeta-de-los-mil-amores-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/el-poeta-de-los-mil-amores-2\/","title":{"rendered":"El poeta de los mil amores"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">La intensa vida amorosa del poeta Pablo Neruda, lejos de ser puro romance, est\u00e1 llena de infidelidades, celos, abandonos, olvidos y todo tipo de sinsabores<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por Arlen Cerda<\/strong><\/p>\n<p>Una luz encendida lo despert\u00f3 en la noche y a \u00e9l le pareci\u00f3 que un fantasma se mov\u00eda detr\u00e1s del mosquitero. Entrecerr\u00f3 los ojos en un gesto de quien trata de ver mejor y as\u00ed logr\u00f3 distinguir que era ella, vistiendo su camis\u00f3n blanco y murmurando en su lengua nativa mientras bland\u00eda un afilado cuchillo en sus manos.<\/p>\n<p>Josie Bliss era una mujer dulce y bella que con su piel oscura y sus ojos ardientes conquist\u00f3 a aquel joven y solitario poeta de 24 a\u00f1os que iniciaba su carrera diplom\u00e1tica a cientos de kil\u00f3metros de su patria como c\u00f3nsul de Chile en Rang\u00fan, Birmania. Seg\u00fan el escritor Edmundo Olivares, quien fue tras la pista de Pablo Neruda por Oriente entre 1927 y 1933, Josie era \u201csumisa y amante esclava, pero tambi\u00e9n feroz pantera, envenenada por los celos\u201d. Esa noche, furiosa y cuchillo en mano, Josie le asegur\u00f3 al poeta que quiz\u00e1 solo mat\u00e1ndolo terminar\u00eda con sus temores al abandono.<\/p>\n<p>\u201cAcabar\u00eda por matarme \u2014cont\u00f3 el poeta en 1962, 34 a\u00f1os despu\u00e9s de aquella noche\u2014, pero recib\u00ed un mensaje oficial que me participaba mi traslado a Ceil\u00e1n (hoy Sri Lanka). Prepar\u00e9 mi viaje en secreto, y un d\u00eda, abandonando mi ropa y mis libros, sal\u00ed de la casa como de costumbre y sub\u00ed al barco que me llevar\u00eda lejos\u201d.<\/p>\n<p>Durante el resto de su vida \u2014aunque no amenazado por una violenta novia armada de un cuchillo\u2013 el poeta Pablo Neruda (Chile, 1904-1973) abandonar\u00eda siempre una relaci\u00f3n por otra, en una intensa vida amorosa que no detuvo ni en sus \u00faltimos d\u00edas de vida, cuando le aquejaba un avanzado c\u00e1ncer de pr\u00f3stata.<\/p>\n<p>A Josie la sustituy\u00f3 con Maruca. A Maruca la dej\u00f3 por Delia. Teniendo a Delia busc\u00f3 a Matilde. Viviendo con Matilde se involucr\u00f3 con Alicia. \u201cEl amor le seduc\u00eda las entra\u00f1as (\u2026) am\u00f3 a unas cuantas, por no decir muchas\u201d, escribi\u00f3 su compatriota, Volodia Teitelboim (1916-2008), para quien Neruda \u201ces el enamorado por antonomasia\u201d que a todas sus mujeres las quiso con sinceridad, aunque asegura que nunca una sola de ellas a la vez.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 buscaba Neruda en una mujer? \u00c9l \u201cse enamoraba por algo mucho m\u00e1s profundo que un color de ojos o la estrechez de una cintura determinada\u201d, dice la periodista y teatrista chilena In\u00e9s Mar\u00eda Cardone, autora de <em>Las mujeres de Neruda<\/em> (2004), un libro en el cual se retrata por primera vez a nueve de las musas del poeta, entre ellas a las tres que la escritora considera las m\u00e1s importantes y con quienes logr\u00f3 hablar sobre Neruda.<\/p>\n<p>Albertina Rosa Az\u00f3car, Delia del Carril y Matilde Urrutia. \u201cNo pod\u00eda haber tres mujeres m\u00e1s diferentes y bastaba verlas para darse cuenta\u201d, asegura Cardone.<\/p>\n<p>A Albertina, aquella chavala morena de 19 a\u00f1os a quien Neruda recordaba como la de \u201cla boina gris y el coraz\u00f3n en calma\u201d y le llamaba Marisombra, Cardone la encontr\u00f3 cuando era una mujer de 80 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Para esa ancianita, dependienta de una florister\u00eda, Neruda hab\u00eda dedicado sesenta a\u00f1os atr\u00e1s sus poemas de amor m\u00e1s desesperados. Durante a\u00f1o y medio ellos salieron a escondidas y sol\u00edan caminar por horas en las calles de Santiago, ir al cine o solo tomarse de las manos, pero cuando \u00e9l tuvo que partir hacia la India en su primera misi\u00f3n diplom\u00e1tica ella no se atrevi\u00f3 a acompa\u00f1arlo, a\u00fan a pesar de las decenas de cartas que \u00e9l le escrib\u00eda por las noches, mientras Josie Bliss descansaba.<\/p>\n<p>\u201cA\u00fan me emociona recordarla abriendo cuidadosamente un papel doblado en cuatro y escucharla decir: \u2018Me gustas cuando callas, porque est\u00e1s como ausente. Y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca&#8230;\u2019. Bajo perfil es un t\u00e9rmino que quedar\u00eda corto para describirla\u201d, asegur\u00f3 Cardone en el 2004.<\/p>\n<p>En cambio, Delia del Carril \u2014quien fue la segunda esposa del poeta\u2014 era una argentina intelectual y refinada, veinte a\u00f1os mayor que \u00e9l. De Delia, Neruda se enamor\u00f3 a\u00fan casado con Mar\u00eda Antonieta Hagenaar, una holandesa alt\u00edsima que conoci\u00f3 en Java, a quien \u00e9l apod\u00f3 Maruca.<\/p>\n<p>Delia era amiga de Salvador Dal\u00ed, Pablo Picasso, Federico Garc\u00eda Lorca y Rafael Alberti. Maruca, por su parte, no ten\u00eda inter\u00e9s por el arte o la literatura y odiaba todas las costumbres bohemias.<\/p>\n<p>\u201cEl poeta qued\u00f3 subyugado ante la presencia de Delia y tuvo la idea de llevarla a vivir a la casa que compart\u00eda con Maruca y Maruca estuvo de acuerdo, porque necesitaba ayuda y compa\u00f1\u00eda, y vio a Delia como la soluci\u00f3n a sus problemas\u201d, asegura Cardone al describir el primer tri\u00e1ngulo amoroso en la vida del poeta, que \u00e9l repetir\u00eda nuevamente, porque apenas unos a\u00f1os despu\u00e9s, ya convertido en un autor de renombre, separado de Maruca y recorriendo el mundo del brazo de Delia, se encontr\u00f3 con quien sus bi\u00f3grafos describen como su musa m\u00e1s importante: Matilde Urrutia.<\/p>\n<p>\u201cCuando conoc\u00ed a Delia \u2014recuerda Cardone\u2014 ella ten\u00eda 98 a\u00f1os y los recuerdos del pasado se mezclaban con los del d\u00eda anterior. Pero jam\u00e1s se refiri\u00f3 a Neruda en t\u00e9rminos negativos, pese a que la traici\u00f3n le perfor\u00f3 el alma&#8230; \u2018Me gustar\u00eda verlo\u2019, dijo, y me qued\u00e9 con la impresi\u00f3n de que solo recordaba los buenos momentos de los 18 a\u00f1os que estuvo con \u00e9l\u201d. Delia, al parecer, ni siquiera recordaba que para entonces el poeta ya ten\u00eda veinte a\u00f1os muerto.<\/p>\n<figure id=\"attachment_34611\" aria-describedby=\"caption-attachment-34611\" style=\"width: 550px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/168808-1.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-34611\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/168808-1.jpg\" alt=\"Pablo Neruda se cas\u00f3 con Hagenaar en 1930.\" width=\"550\" height=\"519\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145737\/168808-1.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145737\/168808-1.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145737\/168808-1.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145737\/168808-1.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 550px) 100vw, 550px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-34611\" class=\"wp-caption-text\">Pablo Neruda se cas\u00f3 con Hagenaar en 1930. Seg\u00fan el periodista Andr\u00e9s G\u00f3mez Bravo (La Tercera), los \u00faltimos a\u00f1os de ella fueron \u201cpat\u00e9ticos: pobre, sola y adicta al opio\u201d. Gabriel Gonz\u00e1lez Videla la llevo a Chile para difamar a Neruda y en 1957 la mujer volvi\u00f3 a Holanda con 300 mil pesos por el divorcio. En 1965 muri\u00f3 en La Haya.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Separado de Delia, \u201cMatilde y Pablo parec\u00edan la pareja perfecta\u201d, recuerda el amigo de Neruda y tambi\u00e9n escritor chileno Jorge Edwards.<\/p>\n<p>\u201cEllos andaban juntos para todos lados, se tocaban a cada rato, se miraban a los ojos. Ella le cocinaba o vigilaba la cocina de sus platos predilectos, le administraba con esmero sus botellas preferidas y, llegado el momento, se las retiraba sin que valieran protestas. Era un espect\u00e1culo divertido, algo as\u00ed como una representaci\u00f3n. \u00c9l escrib\u00eda sonetos de amor en serie y cantaba las alabanzas de su amada pelirroja\u201d, agrega.<\/p>\n<p>Entre Neruda y Urrutia, la relaci\u00f3n hab\u00eda empezado muchos a\u00f1os atr\u00e1s. La primera vez que se vieron fue en 1946, durante un concierto al aire libre en Santiago y tres a\u00f1os m\u00e1s tarde \u00e9l se la encontr\u00f3 en M\u00e9xico cuando fue c\u00f3nsul general de Chile en ese pa\u00eds. Para esos d\u00edas el poeta enferm\u00f3 de tromboflebitis y Matilde lo cuid\u00f3 e hizo las veces de enfermera. Meses despu\u00e9s iniciaron su romance.<\/p>\n<p>\u201cCuando lo invitaban a alguna casa, siempre se las ingeniaba para pedir que tambi\u00e9n la invitaran a ella. M\u00e1s tarde, en los primeros a\u00f1os de la d\u00e9cada de los cincuenta, recuerdo almuerzos copiosos, abundantemente regados, en el jard\u00edn del fondo de la casa de Los Guindos y en m\u00e1s de alguna ocasi\u00f3n, el poeta, en lugar de partir a dormir su siesta habitual, desaparec\u00eda de repente en forma discreta, casi misteriosa. \u00bfAlguna reuni\u00f3n del partido, alg\u00fan compromiso editorial? Despu\u00e9s supe que La Chascona, la casa de los faldeos del cerro San Crist\u00f3bal, en la parte norte de Santiago (\u2026) hab\u00eda sido construida para albergar sus amores secretos\u201d, asegura Edwards.<\/p>\n<p>La Chascona tambi\u00e9n fue el apodo que Neruda le puso a Matilde, extasiado en su espesa cabellera pelirroja. Para ella, a quien igual llamaba \u201creina\u201d, fueron los besos de cada atardecer en su casa en Isla Negra y tambi\u00e9n los <em>Cien sonetos de amor<\/em> tan populares como los primeros veinte de su juventud. \u201cYo \u2014le escribi\u00f3 Neruda\u2014 te he nombrado reina. \/ Hay m\u00e1s altas que t\u00fa, m\u00e1s altas. \/ Hay m\u00e1s puras que t\u00fa, m\u00e1s puras. \/ Hay m\u00e1s bellas que t\u00fa, hay m\u00e1s bellas. \/ Pero t\u00fa eres la reina\u201d.<\/p>\n<p>Meses antes de que Matilde Urrutia muriera, doce a\u00f1os despu\u00e9s de Neruda, la periodista y teatrista chilena In\u00e9s Mar\u00eda Cardone logr\u00f3 hablar con ella sobre sus d\u00edas como amante y luego esposa del poeta.<\/p>\n<p>\u201cElla lo atend\u00eda, le cocinaba, lo inspiraba, lo amaba y le hac\u00eda terribles escenas de celos, porque Matilde lo adoraba, pero no era una mujer dulce\u201d, asegura Cardone.<\/p>\n<p>\u201cEs cierto \u2014contin\u00faa\u2014 que a la hora de la puesta de sol suspend\u00edan cualquier actividad para ir a besarse frente al mar de Isla Negra, pero tambi\u00e9n es cierto que ella estallaba en iras incontenibles, que lo separ\u00f3 de todos los amigos de la \u00e9poca de Delia y que no dejaba entrar a su casa a cualquiera sin invitaci\u00f3n (\u2026) por esta forma de ser, controladora y posesiva, Matilde jam\u00e1s imagin\u00f3 que ella no ser\u00eda la \u00faltima mujer en la vida de Neruda\u201d. Y menos que ella misma la introducir\u00eda en su casa.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u201cEn alg\u00fan paseo me confes\u00f3 que mientras m\u00e1s viejo se pon\u00eda, m\u00e1s erotizado e inquieto con las mujeres se sent\u00eda. \u2018M\u00e1s caliente me pongo\u2019, dijo, para ser textual y no andar con rodeos\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Jorge Edwards, escritor y amigo de Pablo Neruda.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Alicia Urrutia apareci\u00f3 en la vida de Neruda a mediados de los a\u00f1os sesenta. Era una joven madre soltera de 25 a\u00f1os que reci\u00e9n hab\u00eda tenido una ni\u00f1a llamada Rosario. Matilde, su t\u00eda, se apiad\u00f3 de ella y le pidi\u00f3 a Neruda que le hicieran espacio y as\u00ed los amigos de la pareja se acostumbraron a verla sentada en silencio por alg\u00fan rinc\u00f3n de la casa.<\/p>\n<p>\u201cEra de piel morena y formas exuberantes\u201d, recuerda Jorge Edwards e In\u00e9s Mar\u00eda Cardone se propuso dar con ella.<\/p>\n<p>La periodista descubri\u00f3 que \u201cAlicia no era m\u00e1s que una empleada para Matilde, que la trataba con muy poca amabilidad y Neruda se compadeci\u00f3 de ella y de la compasi\u00f3n pas\u00f3 al amor en poco tiempo\u201d.<\/p>\n<p>La primera pista sobre Alicia surgi\u00f3 cuando el historiador Abraham Quezada encontr\u00f3 una carta de amor que la joven dirigi\u00f3 al ya entonces Premio Nobel de Literatura y Cardone dio con ella en la ciudad norte\u00f1a de Arica, lim\u00edtrofe con Per\u00fa, pero Alicia no quiso hablarle argumentando respeto al poeta.<\/p>\n<p>Un cuaderno de poemas in\u00e9ditos que el escritor le habr\u00eda dedicado a Alicia es parte de las escasas pruebas sobre aquel romance, del cual Matilde se enter\u00f3 una tarde que regres\u00f3 temprano de varios mandados y dio con Pablo y Alicia desnudos en la cama.<\/p>\n<p>Corrida por Matilde, con nuevos c\u00f3digos y un esposo, Alicia nunca habl\u00f3 del tema, hasta que a sus 80 y tantos a\u00f1os de edad, el juez chileno Mario Carroza, que actualmente dirige las investigaciones sobre las condiciones de la muerte del laureado poeta, solicit\u00f3 este a\u00f1o su declaraci\u00f3n.<\/p>\n<p>La Polic\u00eda no le solicit\u00f3 a Alicia que admitiera si ella y el poeta fueron amantes. Sin embargo, necesitaba confirmar si ella y \u00e9l hab\u00edan tenido o no encuentros despu\u00e9s de que Matilde la echara de la casa, porque se sab\u00eda que por exigencia de la esposa del poeta, el matrimonio se hab\u00eda instalado en Francia, pero se descubri\u00f3 correspondencia que a\u00fan a\u00f1os despu\u00e9s los vinculaba.<\/p>\n<p>\u201cNo recuerdo la fecha exacta, pero una vez que regres\u00f3 a Chile, d\u00edas despu\u00e9s me reun\u00ed con \u00e9l en la ciudad de Valpara\u00edso en el Hotel Miramar, en una oportunidad que asisti\u00f3 al hospital de dicha ciudad, donde le estaban efectuando un tratamiento para su enfermedad\u201d. La respuesta de Alicia Urrutia confirmaba as\u00ed que su t\u00eda no hab\u00eda sido el \u00faltimo amor del poeta y que, a pesar de los controles que ella crey\u00f3 establecer, los amantes mantuvieron el contacto.<\/p>\n<p>Su amigo Jorge Edwards, que siempre frecuent\u00f3 la casa del poeta, asegura tener la impresi\u00f3n de que Neruda \u201cse enamoraba de cuando en cuando y sus amores nuevos no exclu\u00edan del todo a los amores antiguos\u201d. Es decir, \u201cse enamoraba de otras y manten\u00eda alguna forma de fidelidad con la Terusa de sus a\u00f1os de estudiante, con la hija del boticario, con Josie Bliss, con todas ellas\u201d.<\/p>\n<figure id=\"attachment_34610\" aria-describedby=\"caption-attachment-34610\" style=\"width: 550px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/168809-2.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-34610\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/168809-2.jpg\" alt=\"\" width=\"550\" height=\"612\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145738\/168809-2.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145738\/168809-2.jpg 270w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145738\/168809-2.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 550px) 100vw, 550px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-34610\" class=\"wp-caption-text\">La obra literaria de Pablo Neruda, famosa por sus poemas de amor, tambi\u00e9n es ampliamente reconocida por su contenido social y pol\u00edtico. Muy celebrado, por ejemplo, es su <em>Canto general<\/em>, de 1950. En vida, public\u00f3 m\u00e1s de cuarenta libros y tras su muerte se han sumado otros veinte. Despu\u00e9s de diez a\u00f1os nominado, obtuvo el Nobel de Literatura en 1971.<\/figcaption><\/figure>\n<h3><strong>Cuatro hijos perdidos<\/strong><\/h3>\n<p>La historia de su primer matrimonio con la holandesa Mar\u00eda Antonieta Hagenaar y la muerte de su \u00fanica hija, Malva Marina, nacida con hidrocefalia, es uno de los episodios menos comentados y m\u00e1s amargos en la vida del poeta chileno Pablo Neruda.<\/p>\n<p>La \u00faltima vez que \u00e9l las vio, la ni\u00f1a ten\u00eda dos a\u00f1os. Ellas se quedaron en M\u00f3naco para viajar a Holanda y \u00e9l parti\u00f3 a Marsella, decidido a iniciar una nueva vida con la argentina Delia del Carril, de quien ya se hab\u00eda enamorado.<\/p>\n<p>En el 2004, un par de periodistas espa\u00f1oles dio con la tumba de la ni\u00f1a en Holanda y su historia inspir\u00f3 las novelas <em>El enigma de Malva Marina<\/em>, de Bernardo Reyes, y <em>Es tan largo el olvido<\/em>, de Pauline Slot, que tom\u00f3 su t\u00edtulo de un verso del famoso poema 20 de Neruda.<\/p>\n<p>La ni\u00f1a, que hab\u00eda nacido en Madrid en 1936, muri\u00f3 en Holanda a los nueve a\u00f1os. Sobre ella, en las Memorias de Neruda no hay nada. Solo un poema \u201cEnfermedades en mi casa\u201d, evoca un poco su dolor de tener una hija enferma.<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde, en 1951, Matilde Urrutia le anunci\u00f3 que estaba embarazada, pero perdi\u00f3 el beb\u00e9, igual que en otras dos ocasiones siguientes.<\/p>\n<h3>Las mujeres de Neruda<\/h3>\n<p>\u201cSi incluyera a cada mujer que estuvo con \u00e9l, mi libro sobre sus mujeres ser\u00eda tan grande como la Biblia\u201d, asegura In\u00e9s Mar\u00eda Cardone.<\/p>\n<p><strong>9<\/strong><br \/>\nde las mujeres m\u00e1s importantes en la vida y obra de Neruda son descritas por la escritora.<\/p>\n<p><strong>24<\/strong><br \/>\na\u00f1os vivi\u00f3 el poeta con Matilde Urrutia, vista como su musa m\u00e1s importante, aunque no su \u00fanica ni su \u00faltima mujer.<\/p>\n<h3>\u00bfNeruda, presidente?<\/h3>\n<p>En 1969, el Partido Comunista eligi\u00f3 a Neruda como precandidato presidencial, pero el poeta cedi\u00f3 a favor de Salvador Allende.<\/p>\n<p><strong>12<\/strong><br \/>\nd\u00edas despu\u00e9s del golpe militar de 1973, el poeta muri\u00f3 en la v\u00edspera de su exilio a M\u00e9xico. Oficialmente se debi\u00f3 al avanzado c\u00e1ncer de pr\u00f3stata que padec\u00eda, pero en el 2011 su asistente y chofer, Manuel Araya, asegur\u00f3 que podr\u00edan haberlo envenenado.<\/p>\n<figure id=\"attachment_34609\" aria-describedby=\"caption-attachment-34609\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/168809-1.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-34609\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/168809-1.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"413\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145739\/168809-1.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145739\/168809-1.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145739\/168809-1.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-34609\" class=\"wp-caption-text\">Los restos de Pablo Neruda fueron exhumados de Isla Negra en abril de este a\u00f1o para determinar las causas de su muerte, debido a una denuncia de supuesto asesinato. En noviembre se revel\u00f3 que en su cuerpo no hay rastro de veneno, pero continuar\u00e1n las investigaciones para identificar la causa exacta de su muerte.<\/figcaption><\/figure>\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini_box\" style=\"background: initial !important; border: initial !important; border-radius: initial !important; border-spacing: initial !important; border-collapse: initial !important; direction: ltr !important; flex-direction: initial !important; font-weight: initial !important; height: initial !important; letter-spacing: initial !important; min-width: initial !important; max-width: initial !important; min-height: initial !important; max-height: initial !important; margin: auto !important; outline: initial !important; padding: initial !important; position: absolute; table-layout: initial !important; text-align: initial !important; text-shadow: initial !important; width: initial !important; word-break: initial !important; word-spacing: initial !important; overflow-wrap: initial !important; box-sizing: initial !important; display: initial !important; color: inherit !important; font-size: 13px !important; font-family: X-LocaleSpecific, sans-serif, Tahoma, Helvetica !important; line-height: 13px !important; vertical-align: top !important; white-space: inherit !important; left: 461px; top: 6317px; opacity: 0.15;\">\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini_logo\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" title=\"Traducir texto seleccionado\"><\/div>\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini_sound\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" title=\"Escuchar\"><\/div>\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini_copy\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" title=\"Copiar texto al Portapapeles\"><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La intensa vida amorosa del poeta Pablo Neruda, lejos de ser puro romance, est\u00e1 llena de infidelidades, celos, abandonos, olvidos y todo tipo de sinsabores<\/p>\n","protected":false},"author":46,"featured_media":34608,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-34606","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34606","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/46"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=34606"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34606\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":51985,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34606\/revisions\/51985"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/34608"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=34606"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=34606"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=34606"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}