{"id":34617,"date":"2013-12-08T11:08:01","date_gmt":"2013-12-08T17:08:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=34617"},"modified":"2018-10-03T01:25:09","modified_gmt":"2018-10-03T01:25:09","slug":"gira-en-bicicleta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/gira-en-bicicleta\/","title":{"rendered":"Gira en bici"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Respirar hondo. Sudar fr\u00edo. El aire quema. Pedalear. Pedalear y, a pesar del mejor esfuerzo, ir de \u00faltima en la cola, pero llegar a la meta. Esta es una cr\u00f3nica que invita a vivir aventuras en dos ruedas<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por Tammy Zoad Mendoza M.<\/strong><\/p>\n<p>Concentrada. Tan concentrada en esa maldita piedra que voy directo a ella. En c\u00e1mara lenta. La bicicleta tropieza, salto del asiento y sin poder meter las manos, porque se me engarrotaron del nervio, caigo sobre mi rodilla derecha. Ensartada en un pedregal fino con la bicicleta encima. Gracias al sistema de resortes que desarrollamos ante la verg\u00fcenza de caer, en segundos estoy de pie. A seguir pedaleando. Voy a medio camino de mi primera ruta cicl\u00edstica en monta\u00f1a. Medio viva o medio muerta. A estas alturas ya ni siento. Ni las piernas, ni el dolor. \u201cVamos. Puedo. Tammy Zoad. Calmate. Dale\u201d, me digo. Pedaleando, jalando o arrastr\u00e1ndome con la bicicleta. Jadeo. Jadeo. Jadeo.<\/p>\n<p>Caminar unas cuadras es mi \u00fanica actividad f\u00edsica. Soy ligera, en\u00e9rgica, pero con muy poco m\u00fasculo.<\/p>\n<p>Llevo una temeraria deportista por dentro que me ha despertado un s\u00e1bado por la madrugada para ir de gira con un grupo de intr\u00e9pidos ciclistas que se han dedicado a explorar rincones de Nicaragua a bordo de sus bicicletas y han descubierto paisajes y experiencias \u00fanicas. Yo tambi\u00e9n quiero. Veremos si puedo con la ruta Ticuantepe-El Ventarr\u00f3n-La Borgo\u00f1a. Grado de dificultad: medio o alto. Eso est\u00e1 por verse. Me esperan al menos 20 kil\u00f3metros de terreno monta\u00f1oso, sin mencionar elementos sorpresa.<\/p>\n<p>Son m\u00e1s de las 5:00 a.m. Me citan en el punto de salida de siempre, una bocacalle cerca del kil\u00f3metro 13 Carretera a Masaya. A esta misma hora se re\u00fanen diario al menos media docena de ciclistas para hacer una ruta corta en carretera y senderos cercanos. Su rutina de ejercicios antes del trabajo.<\/p>\n<p>Hoy hay muchos m\u00e1s. La mayor\u00eda con piernotas talladas a punta de pedal, m\u00fasculos embutidos en lycras especiales y uno que otro con pancita abultada. Hombres y mujeres. De 20, 30, 40 o 50 a\u00f1os. Los mayores casi siempre en mejor condici\u00f3n f\u00edsica que algunos j\u00f3venes novatos. Empezando por m\u00ed, que estoy medio disfrazada de ciclista: sudadera holgada, short de manga ancha en el que bailan mis patitas de pollo, con un calz\u00f3n de esponja integrado que se ajusta a la perfecci\u00f3n. Zapatillas deportivas muy diferentes a esos zapatos con u\u00f1as que se adhieren al pedal.<\/p>\n<p>Pedaleo y trato de recordar la \u00faltima vez que anduve en bicicleta. Hace meses. \u201cPero esto es de las cosas que nunca se olvidan\u201d, me digo. Mi falta de pr\u00e1ctica me hace perder el control al inicio. La rapidez y destreza de los que me rebasan me provoca inseguridad. Me tambaleo, freno a trompicones o trato de ir m\u00e1s r\u00e1pido de lo que debo. \u201cNo te sofoqu\u00e9s, pedale\u00e1 a tu ritmo\u201d, me dice Katia Pasos, una chavala que practica ciclismo desde hace un par de a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Ponchado!\u201d \u201c\u00a1Ponchado!\u201d, escucho detr\u00e1s de m\u00ed. La caravana se detiene para esperar y ayudar al infortunado cuya llanta se ponch\u00f3. Aqu\u00ed andan preparados con bombas de aire, parches y neum\u00e1ticos de repuesto. Aprovecho para empezar un nuevo ritmo y ganar tiempo. Avanzo en un camino de tierra y a esta hora empezamos a dar los buenos d\u00edas a los que van a pie, en bicicleta o en carretas.<\/p>\n<p>El primer tramo atraviesa un peque\u00f1o poblado hasta llegar a la calle del sem\u00e1foro de Ticuantepe. A partir de aqu\u00ed nos adentramos en caminos de tierra cada vez m\u00e1s irregulares, montosos e inclinados.<\/p>\n<p>Estoy en ese punto en el que la adrenalina puede m\u00e1s que la fatiga. Justo cuando empiezo a emocionarme, algo pasa. Logr\u00e9 subir pedaleando un par de trechos empinados empujada por mi entusiasmo, pero despu\u00e9s de los primeros esfuerzos esa sensaci\u00f3n de dolor placentero en las piernas es ahora un temblor involuntario. Siento c\u00f3mo se desmenuzan mis piernas por dentro y alguien ah\u00ed adentro jala cada cuerda de m\u00fasculo a su gusto y antojo. Sigo pedaleando, ahora sinti\u00e9ndome m\u00e1s pesada, pero sin parar. \u201cSi me detengo, hasta aqu\u00ed llegu\u00e9\u201d. Pedaleo. Jadeo. Pedaleo. Jadeo. Jadeo. Jadeo. Subiendo, subiendo, subiendo.<\/p>\n<p>\u201cNo vamos ni por la mitad\u201d, me dice Katia. Siento ansiedad y la deportista que llevo dentro me presiona. \u201cYo puedo. Tengo que poder\u201d. Adentro jalan m\u00e1s fuerte las cuerdas de mis piernas, de mi espalda, de mis brazos. Dolor. Fr\u00edo. Calor. No s\u00e9 qu\u00e9. Respiro por la nariz pero a ratos he tenido que abrir y cerrar la boca para tragar saliva espesa y dulce. Goteo sudor por todas partes. \u201cNo vamos ni por la mitad\u201d, resuena la voz en mi cabeza.<\/p>\n<p>Me detengo. Bajo de la bici. Es como si mis m\u00fasculos se encogieran presionando mis huesos. Siento la piel floja, mojada, rala. Necesito agua. Me averg\u00fcenza que al poner la botella en mi boca, mi mano tiemble tanto que debo hacer un par de intentos para beber correctamente.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfQuer\u00e9s tomar otra cosa, banano o de estos?\u201d, dice Katia y me da un sobre con una gel que me supo amarga. Era parar o caer de bruces. Sentarme de nuevo es doloroso, aunque en las piernas ya no sienta nada. Voy en autom\u00e1tico.<\/p>\n<p>Presi\u00f3n-empuje-deslizamiento-tracci\u00f3n. Mientras el motor humano propulsa la m\u00e1quina a fuerza de cadera, rodilla y tobillo; el cuello va tenso, los brazos soportan una parte del cuerpo y hasta las nalgas trabajan en esta orquesta de anatom\u00eda y mec\u00e1nica.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<div id='gallery-1' class='gallery galleryid-34617 gallery-columns-3 gallery-size-thumbnail'><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/gira-en-bicicleta\/attachment\/ciclistas-deben-mantenerse-orillados\/'><img decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145734\/Ciclistas-deben-mantenerse-orillados.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-34620\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145734\/Ciclistas-deben-mantenerse-orillados.jpg 150w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145734\/Ciclistas-deben-mantenerse-orillados.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145734\/Ciclistas-deben-mantenerse-orillados.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145734\/Ciclistas-deben-mantenerse-orillados.jpg 96w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145734\/Ciclistas-deben-mantenerse-orillados.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145734\/Ciclistas-deben-mantenerse-orillados.jpg 100w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-34620'>\n\t\t\t\t\u00a1Cuidado! Cascos, luces y concentraci\u00f3n. Deben mantenerse orillados y alertas en los tramos de carretera. Ninguno de ellos ha sido accidentado.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/gira-en-bicicleta\/attachment\/ciclistas-camabiando-y-reparando-una-llanta\/'><img decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145733\/Ciclistas-camabiando-y-reparando-una-llanta.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-34621\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145733\/Ciclistas-camabiando-y-reparando-una-llanta.jpg 150w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145733\/Ciclistas-camabiando-y-reparando-una-llanta.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145733\/Ciclistas-camabiando-y-reparando-una-llanta.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145733\/Ciclistas-camabiando-y-reparando-una-llanta.jpg 96w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145733\/Ciclistas-camabiando-y-reparando-una-llanta.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145733\/Ciclistas-camabiando-y-reparando-una-llanta.jpg 100w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-34621'>\n\t\t\t\t\u00a1Ponchado! Sobran manos para reparar o cambiar una llanta. Bombas de aire, parches y neum\u00e1ticos de repuesto son los utensilios de emergencia del ciclista. \n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/gira-en-bicicleta\/attachment\/ciclistas-deben-hacer-un-par-de-paradas\/'><img decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145732\/Ciclistas-deben-hacer-un-par-de-paradas.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-34622\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145732\/Ciclistas-deben-hacer-un-par-de-paradas.jpg 150w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145732\/Ciclistas-deben-hacer-un-par-de-paradas.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145732\/Ciclistas-deben-hacer-un-par-de-paradas.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145732\/Ciclistas-deben-hacer-un-par-de-paradas.jpg 96w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145732\/Ciclistas-deben-hacer-un-par-de-paradas.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145732\/Ciclistas-deben-hacer-un-par-de-paradas.jpg 100w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-34622'>\n\t\t\t\t\u201cNo te hag\u00e1s la fuerte\u201d. Tomar agua, respirar hondo y hacer un par de paradas estrat\u00e9gicas para sobrevivir el reto. Parar es mejor que caer.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/gira-en-bicicleta\/attachment\/ciclistas-giras-diarias\/'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145732\/Ciclistas-giras-diarias.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-34623\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145732\/Ciclistas-giras-diarias.jpg 150w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145732\/Ciclistas-giras-diarias.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145732\/Ciclistas-giras-diarias.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145732\/Ciclistas-giras-diarias.jpg 96w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145732\/Ciclistas-giras-diarias.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145732\/Ciclistas-giras-diarias.jpg 100w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-34623'>\n\t\t\t\tFuertes. En giras diarias o rutas de fin de semana las mujeres se miden al reto, la mayor\u00eda salen bien libradas y contentas. La prueba: siguen pedaleando.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure>\n\t\t<\/div>\n\n<p>Es un grupo simp\u00e1tico. Ciclistas veteranos que pedalean con cadencia, otros que intentan hacer piruetas y gastar energ\u00edas extras haciendo gala de su juventud y los menos experimentados que van a como pueden, sorteado huecos y dejando el aliento en cada cuesta. Un grupo agradable, espont\u00e1neo y unido en cada gira o ride, como ellos les llaman.<\/p>\n<p>Se conocieron en ProRider, la tienda especializada en bicicletas, accesorios para ciclistas y complementos para deportistas, que ha servido como punto de encuentro y conexi\u00f3n para personas que encuentran en la bicicleta no solo una manera de ejercitarse, sino una actividad que les da las dosis necesarias de adrenalina y aventura.<\/p>\n<p>As\u00ed empez\u00f3 don Roberto Pasos, excampe\u00f3n nacional de motocross, quien debi\u00f3 dejar las motocicletas luego de una lesi\u00f3n y ahora, acompa\u00f1ado de sus hijos Katia y Roberto, encabezan la caravana ciclista que sale a diario en busca de nuevos senderos.<\/p>\n<p>Pero los fines de semana van m\u00e1s lejos. El Crucero, Masaya, Granada, San Juan del Sur u Ometepe. No hay lugar al que no se pueda llegar pedaleando, empujando o cargando la bici. Se vale todo mientras el esp\u00edritu deportivo lo mantenga de pie.<\/p>\n<p>La experiencia no solo pone a prueba los cuerpos mejores entrenados, tambi\u00e9n requiere de concentraci\u00f3n, de paciencia y de mucha fuerza de voluntad. \u201cYo puedo. Vamos. Aqu\u00ed voy\u201d, funciona. No se los dice alguien que lea libros de autosuperaci\u00f3n, se los dice quien logr\u00f3 llegar al cerro el Ventarr\u00f3n, a 495 metros de altura, en su primera experiencia de ciclismo de monta\u00f1a, con poco m\u00fasculo, poca resistencia y una rutina sedentaria.<\/p>\n<p>\u201cNo llegu\u00e9 hasta aqu\u00ed para subirme a una camioneta\u201d, me digo e intento darme prisa para no sentir el vapor de la camioneta que me escolta. Me siento como hostigaba por esos toros que resoplan antes de dar su embestida. Seguro mi lentitud exaspera al conductor. Seguro los que van adelante, platican alegremente o se toman fotos con los pi\u00f1ales y el azul de fondo, o posan con el cr\u00e1ter humeante del volc\u00e1n Masaya que se levanta al este de donde estamos.<\/p>\n<p>No importa. Despacio, despacio, despacio. Logro de nuevo el equilibrio. Cuando empezaba a disfrutar los caminos de tierra y paredones tapizados con maleza adornada por el morado y azul de lindas flores acampanadas, siento que algo no anda bien.<\/p>\n<p>\u201c\u00a1P\u00fachica!\u201d Subiendo de nuevo. Como humana promedio, mis pulmones almacenan un m\u00e1ximo de cinco litros de aire, aunque con el ritmo de respiraci\u00f3n normal son tres por minuto. Los ciclistas son capaces de procesar hasta ocho litros de aire en una gira agitada.<\/p>\n<p>Esto es nivel medio y siento que me ahogo. Tengo un colibr\u00ed atrapado en el pecho. Revolotea. Siento que con su pico har\u00e1 reventar mi coraz\u00f3n. Respiro hondo y lento. El aire me quema. Cierro los ojos y lo dejo salir lentamente. El pecho me va quedando vac\u00edo.<\/p>\n<p>\u201cAhora todo tiene sentido\u201d, pienso al recordar las advertencias del equipo que me ha invitado, al que yo (y mi editor) le insist\u00eda en una ruta dura, la m\u00e1s dura que hubiera para medirme en la aventura.<\/p>\n<p>La pr\u00e1ctica del ciclismo es una excelente manera de mantenerse en forma y saludable, pero sobre todo me parece un deporte que divierte, que se disfruta. He llegado a decir que amo montar en bicicleta. A estas alturas, ara\u00f1o ese amor para no terminar vendiendo mi bici luego de esto. As\u00ed como siento nostalgia cuando me subo a una, cuando freno a trompicones y salto del asiento sin posibilidad de poner la pierna para sostenerme, revivo los dolores de infancia que han hecho llorar a m\u00e1s de uno al estampar la entrepierna en el tubo. \u00bfLe ha pasado?<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<figure id=\"attachment_34619\" aria-describedby=\"caption-attachment-34619\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/En-la-cima-del-Ventarr\u00f3n.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-34619 size-full\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/En-la-cima-del-Ventarr\u00f3n.jpg\" alt=\"En la cima del Ventarr\u00f3n\" width=\"700\" height=\"465\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145735\/En-la-cima-del-Ventarr%C3%B3n.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145735\/En-la-cima-del-Ventarr%C3%B3n.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145735\/En-la-cima-del-Ventarr%C3%B3n.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-34619\" class=\"wp-caption-text\">En la cima del Ventarr\u00f3n.La satisfacci\u00f3n de superarse a s\u00ed mismo es m\u00e1s fuerte que el cansancio. Despu\u00e9s de un descanso toca bajar procurando no caer en el intento.<\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Atr\u00e1s qued\u00f3 el tramo en el que no ve\u00eda m\u00e1s que caminos de tierra, paredones y riscos. Monte a un lado, monte al otro. Huecos, zanjas y piedras. Se abre ante m\u00ed un paisaje de colinas llenas de p\u00faas, \u00e1rboles frondosos y el imponente volc\u00e1n Masaya o Popogatepe, el cerro que arde y roc\u00eda de humo sus alrededores.<\/p>\n<p>La vista es realmente hermosa. Me impresiona que hayan lugares tan bonitos a unos cuantos kil\u00f3metros de la capital, que haya un grupo de aventureros que los recorran en bicicleta y que muchos hayamos dicho alg\u00fan fin de semana \u201cno hay nada que hacer afuera\u201d. El zangoloteo y la magullada empiezan a valer la pena. As\u00ed como se aprenden t\u00e9cnicas para pedalear o hacer cambios, se aprende a respirar aire fresco y a hacer paradas para contemplar la naturaleza. Hasta la loca y desordenada Managua se ve guapa desde aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Pero el viaje debe continuar. Falta el \u00e1rea m\u00e1s dura en la que hasta los m\u00e1s duros bajan de la bicicleta y la cargan para poder llegar hasta arriba. No la aguanto, pero puedo jalarla. No siento pena. Parecemos cabritos subiendo con las bicicletas a cuestas. Soy la que siempre queda rezagada del reba\u00f1o.<\/p>\n<p>Voy aspirando lo \u00faltimo que queda de esp\u00edritu deportivo. Caminando como ara\u00f1a mientras arrastro la bicicleta por el lomo del cerro.<\/p>\n<p>\u00a1Llegu\u00e9! No s\u00e9 si celebran o est\u00e1n asombrados. Yo lo estoy. Tambi\u00e9n \u201cMemo\u201d Flores, el fot\u00f3grafo a quien le toc\u00f3 acompa\u00f1arme, tuvo que bajarse de la camioneta de apoyo y escalar hasta la cima del cerro El Ventarr\u00f3n. \u201cFlaquita, flaquita \u00bfpor qu\u00e9 te met\u00e9s a estas cosas&#8230;?\u201d, me dice Memo sofocado por su propia respiraci\u00f3n. Se deshace en sudor el doncito pel\u00f3n. \u201cFlaquita, flaquita, supongo que esta era la \u00fanica forma de hacer esto \u00bfverdad?\u201d, dice mientras se agarra del zacate para poder escalar. Suspiro. He tra\u00eddo al pobre Memo a sudar la gota gorda.<\/p>\n<p>Hoy temprano cuando vi las piernotas de los ciclistas y mis patitas de pollo supe que me llevaban al menos un par de piernas de ventaja. Pero \u201cyo puedo, yo puedo. Llegu\u00e9\u201d. As\u00ed como el cl\u00e1sico ranchero, \u201cno hay que llegar primero, sino hay que saber llegar\u201d.<\/p>\n<p>En la cima. Contemplo el valle verde del este, el Xolotl\u00e1n en mi horizonte y el cr\u00e1ter del volc\u00e1n Masaya. La vista desde aqu\u00ed vale cualquier dolor de espaldas, nalgas y piernas juntos. Raspones, alergias y la constelaci\u00f3n de morados que me aparecer\u00e1n est\u00e1n justificados con las olas de aire fresco que me ba\u00f1an y el olor que se desprende de la tierra h\u00fameda por la brisa. Soy una campeona.<\/p>\n<p>\u201cDespu\u00e9s de un gustazo, un trancazo\u201d. Ver\u00eddico. Si las subidas me preocupaban, la bajada me estresa m\u00e1s.<\/p>\n<p>No siento las piernas y llevo el asiento clavado entre las nalgas. Bajarme de la bicicleta y volverme a subir es la parte fea. Estoy m\u00e1s que clara d\u00f3nde queda el coxis y siento presi\u00f3n en cada m\u00fasculo de la zona. Duele. Pero doler\u00e1 m\u00e1s si dejo de presionar los frenos y pierdo el control en bajada. Debo concentrarme.<\/p>\n<p>Me concentr\u00e9 tanto en la maldita piedra que fui directo a ella. Ca\u00ed. Salt\u00e9 del piso. Me arde la rodilla. Me arde la cara de verg\u00fcenza. Nadie vio. Pero los raspones, la tierra y los hilos de sangre en la pierna me delatan.<\/p>\n<p>Sigo el camino en picada. La vibraci\u00f3n, por la velocidad que llevo, me aturde. V\u00e9rtigo. El camino se cierra y solo queda un angosto pasillo de tierra entre los pi\u00f1ales. Una ca\u00edda en las matas llenas de p\u00faas y me convierto en alfiletero.<\/p>\n<p>Tengo que calmarme. La ansiedad hace perder la confianza, sin confianza no hay equilibrio y sin equilibrio pas\u00e1s m\u00e1s tiempo cayendo que sobre la bicicleta. Lecciones b\u00e1sicas del ciclismo y la vida.<\/p>\n<p>Me caigo media docena de veces. Me molesto. Me averg\u00fcenzo. Me levanto r\u00e1pido. Es f\u00e1cil lidiar con el rid\u00edculo cuando nadie te ve.<\/p>\n<p>Seguimos bajando. Los pobladores de la zona deben creer que somos una manada de locos que andan sud\u00e1ndose por gusto. Nos saludamos. Sonr\u00eden. Seguro llevo la cara de tomate y la nariz blanca. Agitada.<\/p>\n<p>Se acaba el camino de tierra. Veo adoquines, pavimento, veh\u00edculos. \u00a1Lo logr\u00e9!<\/p>\n<p>Una parte de m\u00ed est\u00e1 feliz por haber terminado. La otra est\u00e1 feliz con el recuerdo del trecho en el que recorr\u00ed un campo de montes altos y seco que bailaba con el viento, as\u00ed como aquella escena id\u00edlica de la pel\u00edcula Gladiador en la que Maximus Decimus Meridius avanza lentamente por el campo de trigo para reencontrarse con su familia. \u00c9l entonces estaba muriendo. Yo, estaba a punto caer por primera vez.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Respirar hondo. Sudar fr\u00edo. El aire quema. Pedalear. Pedalear y, a pesar del mejor esfuerzo, ir de \u00faltima en la cola, pero llegar a la meta. 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