{"id":34885,"date":"2012-09-09T12:49:45","date_gmt":"2012-09-09T18:49:45","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=34885"},"modified":"2020-12-26T15:53:14","modified_gmt":"2020-12-26T21:53:14","slug":"amorcita-linda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/amorcita-linda\/","title":{"rendered":"\u00abAmorcita linda&#8230;\u00bb"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Un noviazgo en la c\u00e1rcel, una boda en el exilio, cartas intensas y una vida de clandestinos. Mar\u00eda Hayd\u00e9e Ter\u00e1n relata la historia de amor que vivi\u00f3 con el guerrillero fundador del FSLN, Carlos Fonseca Amador<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por Tammy Zoad Mendoza M.<\/strong><\/p>\n<p>Ah\u00ed estaba. Frente a ella luc\u00eda mucho m\u00e1s alto de lo que imaginaba. Flaco, con porte de caballero y cabello negro ensortijado. Moreno, un rostro alargado que empezaba con una barbilla afilada en punta, p\u00f3mulos pronunciados, hasta coronar en una frente amplia.<\/p>\n<p>Como quien versa un poema, el joven empez\u00f3 a hablarle del prop\u00f3sito de reclutar a m\u00e1s gente en la lucha sandinista. Le habl\u00f3 del trabajo en la monta\u00f1a, de sus convicciones, de lo que quedaba por hacer.<\/p>\n<p>Ella se impresion\u00f3 con la inteligencia y determinaci\u00f3n del muchacho, pero tambi\u00e9n reconoce que qued\u00f3 prendida en el azul intenso de aquellos ojos miopes, que a\u00fan a trav\u00e9s del vidrio grueso y el marco oscuro ten\u00edan un brillo singular cuando hablaba del partido.<\/p>\n<p>\u201cEn el viaje de regreso pens\u00e9 en todo lo que me dijo, no quedamos en nada, pero yo estaba convencida de mi participaci\u00f3n en el Frente\u201d, cuenta ella.<\/p>\n<p>\u00bfFue en lo \u00fanico que pens\u00f3? Se sonroja, parpadea r\u00e1pidamente y sonr\u00ede. \u201cTambi\u00e9n pensaba en la impresi\u00f3n que me caus\u00f3. Esa forma de hablar, su seguridad, el car\u00e1cter. Fue una buena primera impresi\u00f3n\u201d. Fue la primera vez que Carlos Fonseca Amador y Mar\u00eda Hayd\u00e9e Ter\u00e1n se vieron. Era 1964.<\/p>\n<p>Con la punta de los pies apenas se impulsa para mecerse en la silla de su casa de Le\u00f3n. Mar\u00eda Hayd\u00e9e Ter\u00e1n recuerda con cari\u00f1o aquellos a\u00f1os que estuvieron juntos. Hay ciertas cosas que a\u00fan le da pena contar, muchas que recuerda con claridad y otras que dice haber olvidado. Pero ah\u00ed en un caj\u00f3n de su cuarto, dobladas y apiladas una sobre otra, est\u00e1n las cartas que cuentan otra parte de la historia. Una historia de amor y guerra del pu\u00f1o y letra del Comandante en Jefe de la Revoluci\u00f3n Popular Sandinista.<\/p>\n<p>\u201c10 de febrero de 1969. Amorcita linda: El correo ha estado p\u00e9simo. La noticia del arribo de la cumichita me ha venido de lo m\u00e1s imprecisa. A duras penas he sabido que vino al mundo. Hasta hoy no s\u00e9 qu\u00e9 d\u00eda naci\u00f3 exactamente, aunque yo prefer\u00eda que viniera un varoncito, en mis cuentas para bien del ni\u00f1o, me alegr\u00f3 much\u00edsimo saber que era mujercita\u201d. Escribe Fonseca desde las monta\u00f1as de Matagalpa, cuando ya era jefe pol\u00edtico y militar del FSLN.<\/p>\n<p>Tania de los Andes, su segunda hija, naci\u00f3 en enero del 69. En agosto de ese a\u00f1o lo atrapan en Alajuela, Costa Rica, y un mes despu\u00e9s Mar\u00eda Hayd\u00e9e Ter\u00e1n viaja sola para visitarlo, una vez m\u00e1s en una c\u00e1rcel. Esperan un tiempo y mandan a traer a los ni\u00f1os con la hermana menor de Fonseca. Hasta entonces conoce a Tania, de 9 meses, y ve a su primog\u00e9nito Carlitos, de 3 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Las cartas que guarda la viuda y que por primera vez salen a la luz p\u00fablica, muestran un Carlos Fonseca distinto al que conocemos, uno que salpica sus comentarios con frases cari\u00f1osas. \u201cAmorcita linda\u201d parece haber sido su preferida. Un Fonseca de largo escribir, pues las cartas pasan de los cinco folios escritos a mano, con trazos que a veces se vuelven ilegibles. Un Fonseca que pide cari\u00f1o desde la distancia: \u201cDeseo que me dirij\u00e1s palabras que me sean gratas, no quiero decir que deseo que me expres\u00e9s una satisfacci\u00f3n y una felicidad que no sent\u00eds. Lo que deseo es que detr\u00e1s de tus quejas no falten tus caricias. Te beso mucho mi amorcito\u2026\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<figure id=\"attachment_34889\" aria-describedby=\"caption-attachment-34889\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/141997-1.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-34889\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/141997-1.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"473\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145448\/141997-1.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145448\/141997-1.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145448\/141997-1.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-34889\" class=\"wp-caption-text\">\u201cLos guardias confiaban en m\u00ed, pero era la \u00fanica que lo visitaba, as\u00ed que era la principal sospechosa de haberle dado el arma\u201d, cuenta orgullosa la gran haza\u00f1a de 1969 en la que result\u00f3 arrestada y no para de re\u00edr.<\/figcaption><\/figure>\n<p>A inicios del 66 Carlos Fonseca entra clandestino a Nicaragua desde Costa Rica. Un mes despu\u00e9s ella le sigue, pero se va directamente a Le\u00f3n. Tiene dos meses de embarazo y es un blanco seguro en caso de querer amedrentar a Fonseca, cuando entonces ya era el rebelde cabecilla del partido que a\u00f1os m\u00e1s tarde derrocar\u00eda a Anastasio Somoza Debayle.<\/p>\n<p>\u201cNo nos vimos por un tiempo, pero yo ten\u00eda noticias de sus actividades en la clandestinidad. De repente alguien me ven\u00eda a traer a Le\u00f3n y me llevaba a Managua\u201d, cuenta Ter\u00e1n. Ir y venir las veces que tuvieran la oportunidad. Al inicio viajaba sola por seguridad del beb\u00e9, Carlos Alberto Fonseca Ter\u00e1n. Ella lo visitaba donde estuviera y trasladaban su nido de amor de un lado a otro. \u201cConoci\u00f3 al ni\u00f1o casi al a\u00f1o\u201d.<\/p>\n<p>Fue un romance entre cartas, c\u00e1rceles y escondites. Aquella se\u00f1orita leonesa de cabellos negros y ondulados que conquist\u00f3 al rebelde con causa. La pareja que vivi\u00f3 su amor huyendo de un lado a otro, tuvo hijos en tiempos dif\u00edciles y solo pudieron estar juntos una d\u00e9cada. No hubo un final feliz, pero tampoco es una historia del todo triste.<\/p>\n<p>Aquel muchacho flaco, alto y murruco, moreno de ojos azules sigue siendo un emblema del partido que fund\u00f3. Sus haza\u00f1as, su manera de pensar y proceder lo convirtieron en un hist\u00f3rico y casi m\u00edtico personaje, el h\u00e9roe de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Do\u00f1a Mar\u00eda Hayd\u00e9e Ter\u00e1n, de 74 a\u00f1os, luce como una apacible abuelita, de esas muy conservadoras y prudentes que estar\u00edan en contra de cualquier acto temerario o que implique cierto grado de peligro. Piel blanca y llena de pliegues, manos suaves y con salteadas pringas color caf\u00e9, lleva el cabello abombado con ra\u00edces grises que palidecen en las puntas. Sonr\u00ede y parece que ha llevado una vida tranquila.<\/p>\n<p>Pero Mar\u00eda Hayd\u00e9e llev\u00f3 una juventud agitada entre armas, barrotes y amenazas latentes. No ser\u00eda la primera vez que se involucrara en grupos opositores a la dictadura somocista. Ella particip\u00f3 en la protesta del 23 de julio de 1959, en Le\u00f3n, cuando la Guardia Nacional sofoc\u00f3 a los j\u00f3venes estudiantes. Hubo cuatro muertos y decenas de heridos. Logr\u00f3 regresar bien a su casa, pero el susto solo la hizo identificarse m\u00e1s con los reclamos. Sigui\u00f3 en la red de j\u00f3venes opositores y participaba en marchas y protestas en Le\u00f3n.<\/p>\n<p>Por eso al hablar de su pasado no puede disimular ese esp\u00edritu ind\u00f3mito que la llev\u00f3 por M\u00e9xico, Costa Rica, Chile, Cuba y Panam\u00e1, en ocasiones con sus hijos en brazos, siguiendo el destino que hab\u00eda elegido al lado de su esposo, de su Carlos.<\/p>\n<p>Con tan intenso recorrido en la vida es una mujer fuerte, a\u00fan la l\u00edder de su familia, pero si hay algo que hace blandir su coraz\u00f3n y le endurece el semblante es hablar de la \u00faltima vez que lo vio. De aquella despedida que fue para siempre.<\/p>\n<p>\u201cMe dijo que se ten\u00eda que regresar, que hab\u00eda mucho que hacer en Nicaragua. Si hab\u00edamos pasado tantas cosas, yo no pod\u00eda decirle nada, tampoco hubiera servido. Era un hombre decidido, entregado a sus ideales, era su manera de dejarle algo a su familia\u201d, cuenta Ter\u00e1n.<\/p>\n<p>Eso fue un par de semanas antes del viaje, cuando estaban solos en el cuarto de su apartamento en La Habana, Cuba. Solo ella sab\u00eda que regresar\u00eda aqu\u00ed, sus hijos pensaban que ir\u00eda a un viaje al oriente de la isla, por eso cuando se fue solo hubo un par de besos y un abrazo con intenciones de suerte, cargado de la incertidumbre de su vida los \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u201cAmorcito lindo: Quiero que mis hijos aprendan a recorrer el camino de la vida guiados por el brazo tuyo. Cuidate mucho, vos no te cuid\u00e1s, al fumado no le has dado la importancia que tiene. Tu af\u00e1n con el cigarrillo constituye un verdadero suicidio, tomando en cuenta la debilidad de tus v\u00edas respiratorias.<\/p>\n<p>Aunque no tengo derecho de reclamarte que sint\u00e1s alegr\u00eda por la vida, porque solo aflicci\u00f3n te he causado yo, s\u00ed puedo hablarte en nombre de los muchachitos\u201d. Le escribi\u00f3 Fonseca a\u00f1os atr\u00e1s, intuyendo que al final ella se tendr\u00eda que hacer cargo de la familia.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>El joven flacuchento de lentes grandes y gruesos, de bigote y barba rala que sal\u00eda como estampa en el libro <em>Un nicarag\u00fcense en Mosc\u00fa<\/em>, que ella hab\u00eda le\u00eddo a\u00f1os atr\u00e1s, era Carlos Fonseca Amador. En 1964 sus amigos, entre ellos Octavio Robleto, insisten en que se una al Frente Sandinista y la llevan a una reuni\u00f3n para conocer a Fonseca.<\/p>\n<p>\u201cMe fui una tarde a Managua, me llevaron hasta donde \u00e9l estaba y conversamos un par de horas\u201d, recuerda do\u00f1a Mar\u00eda Hayd\u00e9e Ter\u00e1n.<\/p>\n<p>En un caser\u00f3n de Managua una jovencita blanca y menuda, de cinturita ce\u00f1ida con el talle del vestido y el cabello azabache domado en cola entr\u00f3 en la sala y sonri\u00f3. Carlos y Mar\u00eda Hayd\u00e9e estrecharon sus manos por primera vez.<\/p>\n<p>Luego de esa reuni\u00f3n no supo nada de \u00e9l hasta un mes m\u00e1s tarde. Alguien le avis\u00f3 que lo hab\u00edan apresado y esa misma semana resolvi\u00f3 viajar a Managua para visitarlo.<\/p>\n<p>Fue un jueves o un domingo, el endiablado sol de mediod\u00eda la hac\u00eda sudar, por lo que decidi\u00f3 usar blusa fresca y una falda acampanada. Sali\u00f3 de Le\u00f3n para estar puntual a la hora de las visitas.<\/p>\n<p>\u201cLo ten\u00edan en La Aviaci\u00f3n. Llev\u00e9 un ali\u00f1o de cositas para que comiera. Estaba nerviosa, era la segunda vez que lo ver\u00eda. Cuando entr\u00e9 a la sala sonri\u00f3 al verme, estaba contento y a m\u00ed se me quit\u00f3 el nervio. No s\u00e9 si fue media o una hora, nos pusimos a platicar y el tiempo se fue volando\u201d, recuerda.<\/p>\n<p>Hubo qu\u00edmica. Sonrisas, miradas, apretones de mano, protocolarios besos y abrazos de despedida cargados de una atracci\u00f3n creciente.<\/p>\n<p>\u201cDespu\u00e9s de unas tantas visitas fue que me empez\u00f3 a hablar de otras cosas, adem\u00e1s de la pol\u00edtica\u201d, dice con cierta picard\u00eda do\u00f1a Mar\u00eda Hayd\u00e9e. Calla y hace un gesto de complicidad. Suelta una risa, se frota las manos y con el pulgar hace girar el anillo que a\u00fan lleva en el dedo anular de la mano izquierda.<\/p>\n<p>En art\u00edculos y biograf\u00edas de Fonseca, incluso en una rese\u00f1a publicada en <em>La Prensa<\/em> en el 2009 tras la muerte de Octavio Robleto, esta historia tiene otro matiz.<\/p>\n<p>La misma Mar\u00eda Hayd\u00e9e, el mismo Carlos, la reuni\u00f3n clandestina pero Octavio Robleto aparece como su novio. Robleto era un poeta que hab\u00eda llegado a Le\u00f3n a estudiar Derecho. Ah\u00ed conoci\u00f3 a Ter\u00e1n, una jovencita agraciada y tenaz, que trabajaba entonces en la librer\u00eda de su madre. Para congraciarse y presumir sus contactos, Robleto la llev\u00f3 a visitar a su amigo Carlos Fonseca. La muchacha prefiri\u00f3 al insurrecto y revolucionario joven quijotesco, en lugar del loco poeta enamorado. Entonces Robleto purg\u00f3 su desamor en una finca en Masaya.<\/p>\n<p>\u201cCarlos fue mi primer y \u00fanico novio\u201d, aclara sonrojada do\u00f1a Hayd\u00e9e Ter\u00e1n y cierra el tema frunciendo el labio.<\/p>\n<p>Lo cierto es que fueron seis meses de visitas, jueves y domingo, en la c\u00e1rcel. La admiraci\u00f3n se convirti\u00f3 en inter\u00e9s, y la qu\u00edmica en amor. Pudo ser el \u00edmpetu de seguirle donde estuviera, la dedicaci\u00f3n con la que se arreglaba para cada encuentro o ese sentimiento de compartido de patriotismo. As\u00ed como ella se enamor\u00f3 del visionario flaco de ojos azules, \u00e9l supo que la joven de cabello oscuro, cejas negras y perfiladas, con finos labios y sonrisa f\u00e1cil era su futura esposa.<\/p>\n<p>\u201cA mi mama no le gustaba que yo anduviera metida en cosas de pol\u00edtica, por eso me ven\u00eda escondida a Managua, pero cuando Carlos y yo empezamos a jalar tuve que hablar con ella\u201d, dice Ter\u00e1n. \u201cAl inicio no lo aceptaba\u201d.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 su madre, Hayd\u00e9e Navas, ten\u00eda miedo de que la historia se repitiera. Don Ulises Ter\u00e1n, su padre, fue un hombre de pol\u00edtica: uno de los fundadores del Partido Liberal Independiente, cr\u00edtico y enemigo de Somoza, preso pol\u00edtico en varias ocasiones. Durante su adolescencia Mar\u00eda Hayd\u00e9e vio c\u00f3mo la Guardia se llevaba a su padre y lo trasladaban a una c\u00e1rcel de Managua. Cada vez que eso pasaba, su mam\u00e1 viajaba a verlo.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/Mar\u00eda-Hayd\u00e9e-Ter\u00e1n..jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-34890 size-medium\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/Mar\u00eda-Hayd\u00e9e-Ter\u00e1n..jpg\" alt=\"Mar\u00eda Hayd\u00e9e Ter\u00e1n.\" width=\"238\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145447\/Mar%C3%ADa-Hayd%C3%A9e-Ter%C3%A1n..jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145447\/Mar%C3%ADa-Hayd%C3%A9e-Ter%C3%A1n..jpg 238w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145447\/Mar%C3%ADa-Hayd%C3%A9e-Ter%C3%A1n..jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 238px) 100vw, 238px\" \/><\/a><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\">\u201cEstando aqu\u00ed en la c\u00e1rcel me propuso matrimonio, pero le dije que no. En ese momento sent\u00eda que necesitaba quererlo m\u00e1s. Cuando se fue a M\u00e9xico no recuerdo si \u00e9l insisti\u00f3 o yo le di el s\u00ed\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Mar\u00eda Hayd\u00e9e Ter\u00e1n,<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">viuda de Carlos Fonseca Amador<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>V\u00edctor Manuel Urbina fue gu\u00eda de Carlos Fonseca en las monta\u00f1as de Matagalpa. Para \u00e9l era \u201cAgat\u00f3n\u201d. \u201cFue por 1976 que Francisco Rivera me dijo: \u2018Nos vamos a encontrar con un se\u00f1or de edad y hay que cuidarlo, acaba de bajar de la ciudad, no te voy a decir qui\u00e9n es por medidas de seguridad\u2019. Entonces as\u00ed fue que conoc\u00ed al comandante Fonseca, en Las Vallas, ah\u00ed estaba acampamentando\u201d, cuenta Urbina en una entrevista a M\u00f3nica Baltodano en el libro <em>El crisol de las insurrecciones: Las Segovias<\/em>, <em>Managua y Le\u00f3n<\/em> de la trilog\u00eda <em>Memorias de la lucha sandinista<\/em>.<\/p>\n<p>Urbina describe a Fonseca humilde, a ratos platic\u00f3n, a ratos retirado. De un hombre que se conoc\u00eda las mil ma\u00f1as para sobrevivir en la monta\u00f1a a punta de plantas, para aliviar dolores de charneles, golpes o disparos. Ese era Carlos \u201cAgat\u00f3n\u201d Fonseca. Un hombre que recorri\u00f3 el campo levantando voluntades para alzar las armas contra la dictadura somocista.<\/p>\n<p>\u201cCarlos Fonseca me ense\u00f1\u00f3 que ten\u00edamos que aprender a leer y a escribir. Hab\u00eda encomendado a Claudia Chamorro, \u2018Luisa\u2019, que ense\u00f1ara a los del campamento a leer\u201d, recuerda Rivera. Le gustaba la perfecci\u00f3n, se deten\u00eda a dar lecciones \u00e9l mismo, pues no dejaba su profesi\u00f3n de maestro.<\/p>\n<p>\u201c\u00c9l cargaba su mochila, un papelero y su radio. Le gustaba estar escribiendo\u201d, recuerda.<\/p>\n<p>\u201cNo s\u00e9 si le habr\u00e1s puesto la debida atenci\u00f3n a algo que te dije en una de las \u00faltimas cartas que te envi\u00e9, te dec\u00eda que te estaba escribiendo poco porque me quebrantaba el \u00e1nimo por atender mis asuntos personales y que no marchaba\/mostraba en la medida de mi deber el resultado de mi trabajo revolucionario. Sin embargo actualmente me estoy empe\u00f1ando en no dejarme arrastrar por el mal humor para realizar ciertas cosas\u201d, le escribe a su esposa.<\/p>\n<p>En los descansos luego de caminar entre veredas, subir y bajar en el monte espeso de Matagalpa, Fonseca se sentaba en un tronco, en una roca, en cualquier lugar donde apoyar una hoja y escrib\u00eda sus art\u00edculos y discursos. Pero cuando se alejaba m\u00e1s, cuando se le notaba distra\u00eddo, meditabundo, apartado, era cuando escrib\u00eda las cartas a Mar\u00eda Hayd\u00e9e.<\/p>\n<p>\u201cTe agradezco infinitamente todo lo que pusiste de tu parte para ayudarme y te pido mil perdones por mi desconsideraci\u00f3n con tu estado.<\/p>\n<p>Que me valga que no lo he hecho para satisfacer un apetito ego\u00edsta, sino para cumplir con deberes patrios.<\/p>\n<p>Mi amorcita linda que el correr del tiempo est\u00e1 contribuyendo a que nos comprendamos, a que yo te comprenda a vos. Te he expresado la enorme sed de amor, quiero decir sed de un amor que rodea mi alma.<\/p>\n<p>Te he expresado mi remordimiento de todo lo grande que s\u00e9 que es tu amor por m\u00ed. He llegado a confesarte la inconformidad que he sentido. Sin embargo siento que est\u00e1 llegando el instante en que he de lograr disfrutar plenamente, en toda su enorme dimensi\u00f3n, el amor que me profes\u00e1s\u201d.<\/p>\n<figure id=\"attachment_34886\" aria-describedby=\"caption-attachment-34886\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/141998-2.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-34886\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/141998-2.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"859\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145451\/141998-2.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145451\/141998-2.jpg 244w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145451\/141998-2.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-34886\" class=\"wp-caption-text\">\u00abNo te disgust\u00e9s, amorcito lindo, si te hablo de cosas que no tienen que ver con nuestro amor, es que me gusta platicar con vos de las cosas que se me ocurren\u00bb se disculpa Fonseca, quien se dejaba arrebatar por la pol\u00edtica mientras le escrib\u00eda a su esposa.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>El 6 de enero de 1965 Carlos Fonseca Amador es deportado por tercera vez a Guatemala y lo recluyen en Pet\u00e9n. Hace amistades y se al\u00eda con el militar Luis Turcios Lima, futuro comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Guatemala, quien le ayuda a escapar hacia M\u00e9xico.<\/p>\n<p>\u201cLlegu\u00e9 bien a M\u00e9xico\u201d, dec\u00eda el telegrama que Mar\u00eda Hayd\u00e9e Ter\u00e1n recibi\u00f3 d\u00edas despu\u00e9s mientras trabajaba. El mensaje iba dirigido a una trabajadora de la librer\u00eda y a partir de entonces se comunicar\u00edan por cartas y usar\u00edan seud\u00f3nimos. Ella era su Celeste y \u00e9l su Manuel. \u201cNo recuerdo si fue \u00e9l quien insisti\u00f3 en lo de la boda o si fui yo la que finalmente dijo que s\u00ed, porque en una visita a la c\u00e1rcel aqu\u00ed me propuso matrimonio, pero yo necesitaba tiempo para quererlo m\u00e1s. As\u00ed que fue por medio de cartas que acordamos el matrimonio\u201d, comparte Ter\u00e1n.<\/p>\n<p>Vestido blanco, talle alto, ce\u00f1ido a la cintura con una campana que ca\u00eda abajo de la rodilla. Su madre la acompa\u00f1\u00f3 a M\u00e9xico y all\u00e1, el primero de abril firmaron el acta civil y el 3 del mismo mes dieron sus votos ante el sacerdote que celebr\u00f3 el matrimonio en la casa del profesor Edelberto Torres. Los invitados eran todos exiliados y militantes del Frente Sandinista.<\/p>\n<p>\u201cNos fuimos una semana de luna de miel, fueron d\u00edas bonitos\u201d, recuerda y se sonroja. Pero pronto tuvieron que salir hacia Costa Rica, donde se hospedaron temporalmente. \u00c9l regres\u00f3 antes a Nicaragua para reorganizar y solucionar problemas internos en el Frente Sandinista, pero ella se qued\u00f3 y viaj\u00f3 un mes despu\u00e9s con \u201cCarlitos\u201d en la barriga.<\/p>\n<p>La clandestinidad de Fonseca dur\u00f3 varios a\u00f1os, mientras tanto Ter\u00e1n y los ni\u00f1os trataban de llevar una vida tranquila en Le\u00f3n, pero la familia nunca estaba completa. En abril de 1971 llegan a Cuba para empezar una nueva y \u00faltima etapa juntos. Para entonces Carlos Fonseca estaba en Corea y su familia le esper\u00f3 en La Habana hospedada en casa de otros nicarag\u00fcenses exiliados.<\/p>\n<p>\u201cEn septiembre, cuando \u00e9l regres\u00f3 creo que pude sentir paz por primera vez. Aqu\u00ed nunca nos hicieron nada, pero siempre hab\u00eda peligro\u201d, reconoce Ter\u00e1n.<\/p>\n<p>En un apartamento de un edificio en La Habana pudieron al fin construir un hogar juntos. Se convirtieron hasta entonces en una familia \u201cnormal\u201d. \u00c9l trabajaba todo el d\u00eda, permanec\u00eda en reuniones en la casa del Frente Sandinista. Ella se hac\u00eda cargo de las labores del hogar y los ni\u00f1os asist\u00edan a la escuela regular. Una rutina de lunes a viernes y fines de semana en familia. Sentarse juntos a la mesa, ir con los ni\u00f1os al Malec\u00f3n, salir a tomar algo.<\/p>\n<p>Hubo una relativa tranquilidad, pero en el fondo todos sab\u00edan que era algo temporal. \u201cLos ni\u00f1os sab\u00edan que su pap\u00e1 era perseguido en Nicaragua, si alguien preguntaba por qu\u00e9 no est\u00e1bamos ah\u00ed, ellos respond\u00edan como en coro \u2018porque si no Somoza mata a mi papa\u2019 y Carlitos hablaba con inocencia y naturalidad de las visitas a su pap\u00e1 en la c\u00e1rcel\u201d, cuenta con una extra\u00f1a sonrisa de complicidad.<\/p>\n<p>Pero a mediados del 75 las cosas se ponen tensas. En Nicaragua el panorama pol\u00edtico no pinta bien, hay problemas internos en el Frente Sandinista y las estructuras necesitan reorganizarse para unificar bases y continuar la lucha antisomocista. Mar\u00eda Hayd\u00e9e Ter\u00e1n presiente que las cosas no est\u00e1n bien porque Fonseca est\u00e1 distanciado.<\/p>\n<p>\u201cSab\u00eda que era un viaje dif\u00edcil para todos, era un perseguido pol\u00edtico y su vida no depend\u00eda solo de \u00e9l\u201d, reconoce ella.<\/p>\n<p>\u201cTe agradezco infinitamente todo lo que pusiste de tu parte para ayudarme, y te pido mil perdones por mi desconsideraci\u00f3n con tu estado. Que me valga que no lo he hecho para satisfacer un apetito ego\u00edsta, sino para cumplir con deberes patrios\u201d, le escribi\u00f3 su esposo en una ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Se despidi\u00f3 con besos y abrazos de sus peque\u00f1os. Carlos y Tania supon\u00edan que su padre iba a un viaje de trabajo al oriente de la isla, pero Fonseca se enrumbaba a Nicaragua. Tom\u00f3 su maleta y en el portal le dio el \u00faltimo beso a Mar\u00eda Hayd\u00e9e\u2026 se abrazaron. Baj\u00f3 el edificio y ella le vio alejarse desde la ventana.<\/p>\n<p>Todo empez\u00f3 de nuevo. Cartas, pocas llamadas, noticias de clandestinidad. Carlos Fonseca estaba interno en las monta\u00f1as de Matagalpa. Mar\u00eda Hayd\u00e9e y los ni\u00f1os segu\u00edan en La Habana a la espera de \u00e9l o de buenas noticias, pero no fue as\u00ed.<\/p>\n<p>\u201cEstaba llegando a la casa, ven\u00eda de una bodega de hacer compras para la casa. Llegaron unos amigos del Frente y me dijeron que estaba muerto, que lo hab\u00edan matado en la monta\u00f1a\u201d, cuenta Ter\u00e1n con un tono ceremonioso. Fue en noviembre de 1976.<\/p>\n<figure id=\"attachment_34887\" aria-describedby=\"caption-attachment-34887\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/Haydee-Navas-Carlos-Fonseca.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-34887\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/Haydee-Navas-Carlos-Fonseca.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"427\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145450\/Haydee-Navas-Carlos-Fonseca.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145450\/Haydee-Navas-Carlos-Fonseca.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145450\/Haydee-Navas-Carlos-Fonseca.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-34887\" class=\"wp-caption-text\">Su madre, do\u00f1a Hayd\u00e9e Navas, se opuso al inicio de su relaci\u00f3n con Carlos Fonseca. \u201cDespu\u00e9s entendi\u00f3 que no ten\u00eda sentido, yo iba a seguir visit\u00e1ndolo en la c\u00e1rcel\u201d, cuenta Hayd\u00e9e Ter\u00e1n.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Se impacta, llora, pero debe hacerlo en silencio. Se queda en un rinc\u00f3n sollozando. Los ni\u00f1os est\u00e1n jugando en su cuarto y ella no quiere que se enteren a\u00fan. Llama a su madre y ruega poder volver a Nicaragua, pero es imposible, adem\u00e1s de peligroso.<\/p>\n<p>Sus hijos supieron de la muerte de su padre en un mural del edificio. Subieron corriendo las escaleras, irrumpieron sofocados en el apartamento y le hablaron a su madre de la noticia. Un luto profundo envolvi\u00f3 a la familia.<\/p>\n<p>Fue hasta agosto de 1979, luego del triunfo de la revoluci\u00f3n, cuando al fin pudieron regresar a Nicaragua, luego de esperar cuatro meses en Panam\u00e1.<\/p>\n<p>\u201cEra realmente dif\u00edcil celebrar. La muerte de Carlos merm\u00f3 la alegr\u00eda que uno pudiera sentir\u2026 Se logr\u00f3 lo que \u00e9l quiso, por lo que luch\u00f3 su vida entera, pero \u00e9l no estaba\u201d, dice y suelta un suspiro. Do\u00f1a Mar\u00eda Hayd\u00e9e Ter\u00e1n guarda silencio. Frunce los labios y despu\u00e9s de un momento se disculpa y dibuja una peque\u00f1a sonrisa. \u201cTodo vali\u00f3 la pena, as\u00ed ten\u00eda que ser\u2026\u201d<\/p>\n<figure id=\"attachment_34888\" aria-describedby=\"caption-attachment-34888\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/En-la-casa-Hayd\u00e9e-Ter\u00e1n.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-34888\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/En-la-casa-Hayd\u00e9e-Ter\u00e1n.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"910\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145449\/En-la-casa-Hayd%C3%A9e-Ter%C3%A1n.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145449\/En-la-casa-Hayd%C3%A9e-Ter%C3%A1n.jpg 231w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145449\/En-la-casa-Hayd%C3%A9e-Ter%C3%A1n.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-34888\" class=\"wp-caption-text\">En la casa de la \u201cmamita Hayd\u00e9e\u201d, como le llaman sus nietos, hay un paseo fotogr\u00e1fico de ella y Carlos Fonseca.<\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>Presa en San Jos\u00e9<\/h3>\n<p>Diciembre de 1969, Alajuela, Costa Rica. Mar\u00eda Hayd\u00e9e Ter\u00e1n recibe la llamada de un amigo que le pide encontrarse con ella en el centro de la ciudad. Pide un taxi y aguarda a que lleguen por ella, pero la espera se alarga. Es un d\u00eda importante y algo m\u00e1s le preocupa.<br \/>\nEn la carretera un taxi es interceptado por dos sujetos armados que piden sofocados al conductor que los lleve, pero este se niega y huye.<br \/>\n\u2014F\u00edjese que ven\u00eda en el camino y all\u00e1 por la penitenciar\u00eda dos malandrines me detuvieron y me enca\u00f1onaron. Parece que hay algo ah\u00ed \u2014dice el hombre a\u00fan nervioso a su pasajera, Mar\u00eda Hayd\u00e9e Ter\u00e1n. Ella sab\u00eda perfectamente lo que pasaba.<br \/>\nEse 23 de diciembre asaltar\u00edan el cuartel de Alajuela para liberar a Carlos Fonseca Amador. Eran Humberto Ortega, Rufo Mar\u00edn, Germ\u00e1n Pomares, Juli\u00e1n Roque, Fabi\u00e1n Rodr\u00edguez y otros militantes sandinistas. Pero algo sali\u00f3 mal.<br \/>\nCuando ella lleg\u00f3 al punto acordado, su amigo ya no estaba. Deb\u00eda pensar qu\u00e9 hacer.<br \/>\n\u2014\u00bfPodr\u00edamos pasar por la c\u00e1rcel se\u00f1or? \u2014le pide intentando controlar el tono de angustia. Hab\u00eda sido Fonseca y otros compa\u00f1eros los que detuvieron el carro porque no hab\u00edan conseguido traslado fuera de la c\u00e1rcel.<br \/>\n\u2014Pero es que ah\u00ed hay problemas, se\u00f1ora. A m\u00ed me detuvieron esos hombres armados, seguro se escaparon. Debe ser peligroso.<br \/>\nPero sin importar la sentencia del taxista ella logr\u00f3 convencerlo de pasar. El auto se detuvo, ella baj\u00f3 y la detuvieron de inmediato.<br \/>\n\u2014\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3? \u00bfQu\u00e9 pasa? No s\u00e9 nada, no s\u00e9 nada \u2014replic\u00f3 ella. Ten\u00eda una coartada, ese d\u00eda se dirig\u00eda a otro lugar y el taxista podr\u00eda corroborarlo, pero estaba asustado porque tambi\u00e9n lo hab\u00eda apresado. Efectivamente no era parte de esa misi\u00f3n, aunque semanas antes le hubiera llevado entre los ali\u00f1os un arma a su esposo.<br \/>\n\u201cEn ese momento tem\u00eda que pasara algo peor con \u00e9l, pero todo se justifica con la causa. \u00c9l quer\u00eda seguir luchando y yo estaba ah\u00ed para \u00e9l&#8230; Pas\u00e9 dos meses en la c\u00e1rcel de mujeres de San Jos\u00e9, creo que fue injusto porque nunca comprobaron nada. Lejos de mis hijos, sin saber de \u00e9l, fue duro. Ahora que lo cuento me parece una locura\u201d, sonr\u00ede.<\/p>\n<figure id=\"attachment_34891\" aria-describedby=\"caption-attachment-34891\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/Una-entrevistaluego-del-asalto-al-cuartel-de-Alajuela..jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-34891 size-medium\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/Una-entrevistaluego-del-asalto-al-cuartel-de-Alajuela.-300x205.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"205\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145446\/Una-entrevistaluego-del-asalto-al-cuartel-de-Alajuela..jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145446\/Una-entrevistaluego-del-asalto-al-cuartel-de-Alajuela..jpg 600w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145446\/Una-entrevistaluego-del-asalto-al-cuartel-de-Alajuela..jpg 700w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-34891\" class=\"wp-caption-text\">Una entrevista luego del asalto al cuartel de Alajuela.<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un noviazgo en la c\u00e1rcel, una boda en el exilio, cartas intensas y una vida de clandestinos. Mar\u00eda Hayd\u00e9e Ter\u00e1n relata la historia de amor que vivi\u00f3 con el guerrillero fundador del FSLN, Carlos Fonseca Amador<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":34896,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-34885","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34885","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=34885"}],"version-history":[{"count":13,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34885\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":53077,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34885\/revisions\/53077"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/34896"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=34885"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=34885"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=34885"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}