{"id":34940,"date":"2012-08-12T16:48:17","date_gmt":"2012-08-12T22:48:17","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=34940"},"modified":"2020-04-16T16:30:22","modified_gmt":"2020-04-16T22:30:22","slug":"peluquero-de-alto-rango-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/perfil\/peluquero-de-alto-rango-2\/","title":{"rendered":"Peluquero de alto rango"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Tuvo en sus manos la cabeza de los comandantes. Atendi\u00f3 a Tom\u00e1s Borge, Daniel y Humberto Ortega, entre otros. Le confiaron sus secretos. Ahora no lo recuerdan<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por Tammy Zoad Mendoza M.<\/strong><\/p>\n<p>La luz est\u00e1 apagada, igual que el abanico y los aparatos el\u00e9ctricos. El lugar est\u00e1 bajo llave, pero tiene el r\u00f3tulo de \u201cAbierto\u201d, junto con otro que ofrece en venta una silla de barber\u00eda. La silueta de un hombre sentado se dibuja en las persianas y al acercarse se distingue al personaje pasando con desenfado las p\u00e1ginas del peri\u00f3dico. Se alerta ante la visita y se acerca para atender.<\/p>\n<p>\u201cRen\u00e9 S\u00e1nchez, peluquero. Para servirle a usted\u201d, dice.<\/p>\n<p>Se disculpa por el calor y el encierro, r\u00e1pidamente enciende las luces. Justifica el ambiente sombr\u00edo de su barber\u00eda con el hecho de que todo se pone en orden y a funcionar al momento que entra un cliente.<\/p>\n<p>\u201cEn estos tiempos hay que ahorrar todo lo que se pueda. No puedo estar gastando luz\u201d, sentencia. Era un peluquero cualquiera, en una barber\u00eda como cualquier otra hasta que un d\u00eda, como en la fila de un batall\u00f3n, dio un paso adelante y se ofreci\u00f3 de voluntario para una misi\u00f3n: ser el peluquero del Ej\u00e9rcito Popular Sandinista.<\/p>\n<p>Desde entonces, durante diez a\u00f1os, hizo desfilar a coroneles y a ocho de los nueve comandantes de la revoluci\u00f3n sandinista en la silla de su barber\u00eda. \u201cSolo a V\u00edctor Tirado nunca le cort\u00e9 el pelo\u201d, aclara cada vez que puede el peluquero. Ahora sus clientes tienen un perfil bajo y de sus viejos jefes solo sabe lo que ve en las noticias, y las historias que se hablaron en aquella vieja sala de barber\u00eda.<\/p>\n<p>Con 46 a\u00f1os en este oficio, don Ren\u00e9 S\u00e1nchez tiene mucho que contar. Conoci\u00f3 las taca\u00f1er\u00edas de Tom\u00e1s Borge, fue motivo de un ataque de histeria de la esposa de Humberto Ortega y estuvo en el ojo del hurac\u00e1n durante un ataque de rabia de la primera dama Rosario Murillo. Este trabajo le ha dejado muchos amigos y enemigos. Tantos buenos recuerdos como sinsabores que a\u00fan con el paso de los a\u00f1os no pierden el sabor amargo.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<figure id=\"attachment_34943\" aria-describedby=\"caption-attachment-34943\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/139952-1.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-34943\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/139952-1.jpg\" alt=\"Ren\u00e9 s\u00e1nchez, peluquero de altos jefes\" width=\"700\" height=\"348\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145429\/139952-1.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145429\/139952-1.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145429\/139952-1.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-34943\" class=\"wp-caption-text\">Sus jefes. De los nueve comandantes de la revoluci\u00f3n sandinista, al \u00fanico que nunca atendi\u00f3 fue a V\u00edctor Tirado.<\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Don Ren\u00e9 S\u00e1nchez es un peluquero como los de antes. Un caballero respetuoso, bueno para hablar y para escuchar. De esos se\u00f1ores que atiende de guayabera blanca y pantal\u00f3n formal, zapatos bien lustrados y un corte de cabello particular.<\/p>\n<p>Pas\u00f3 un a\u00f1o entero como ayudante en una barber\u00eda. Su trabajo consist\u00eda en ver, b\u00e1sicamente, y hacer alg\u00fan favor que se le pidiera en el lugar. Despu\u00e9s de ese a\u00f1o su primer jefe, An\u00edbal L\u00f3pez Alvarado, le dijo que estaba listo para cortar pelo. Ten\u00eda 17 a\u00f1os. Sali\u00f3 de ah\u00ed y busc\u00f3 el rumbo solo.<\/p>\n<p>No tard\u00f3 mucho en encontrar una plaza en otra barber\u00eda, donde tan r\u00e1pido como lleg\u00f3 se fue. \u201cEstuve poco m\u00e1s de un a\u00f1o, no me gustaba el lugar. Barberos borrachos, clientes borrachos, era un solo bacanal. No me hubiera ido bien ah\u00ed\u201d, sostiene S\u00e1nchez.<\/p>\n<p>La elecci\u00f3n le resulta doblemente acertada. Irse de all\u00e1 le llev\u00f3 a ofrecer sus servicios al cuerpo militar en los ochenta y a\u00f1os m\u00e1s tarde estar lejos de la influencia del alcohol le hizo ganarse la confianza de Omar Halleslevens, excomandante en jefe del Ej\u00e9rcito de Nicaragua y actual vicepresidente.<\/p>\n<p>\u201cUna vez lleg\u00f3 (Halleslevens) a la barber\u00eda. Me pregunt\u00f3 si yo tomaba guaro, le dije que no, que a veces unos traguitos yo solo en mi casa. Me felicit\u00f3. Me dijo que la gente que toma hace y dice locuras, que se le suelta la lengua. Me dijo que yo era una persona confiable, pero que igual me aconsejaba nunca tomar guaro\u201d, recuerda orgulloso. Ya no toma.<\/p>\n<p>Es hoy y recuerda con claridad las visitas de los comandantes, el ambiente, sus conversaciones. Pero no da detalles. \u201cNunca dije nada. \u00a1Ni quiera Dios que abra mi boca! En ese entonces si hablaba algo de lo que se dec\u00eda ah\u00ed no llegaba vivo al d\u00eda siguiente. Ahora tampoco hablar\u00eda\u201d, asegura S\u00e1nchez. En efecto, no cuenta nada de las conversaciones entre Humberto y Daniel Ortega, o de las pl\u00e1ticas de Ortega y Bayardo Arce.<\/p>\n<p>Todo est\u00e1 ah\u00ed en su memoria, as\u00ed como la imagen de aquella barber\u00eda en la que les recib\u00eda.<\/p>\n<p>Una sala con un par de sillas acolchonadas y al fondo, en un costado del cuarto, un minibar con barra y un par de bancos altos donde se serv\u00edan bebidas y tragos para que la espera fuese placentera. Al centro, una blanca silla de cuero con finas costuras verticales. Un gran espejo y todos los utensilios necesarios para realizar su trabajo. Era una sala de lujo, con recepcionista y ba\u00f1o privado.<\/p>\n<p>\u201cCuando llegu\u00e9 se improvis\u00f3 un cuarto con lo b\u00e1sico, pero despu\u00e9s empezaron a llegar coroneles y oficiales de mayor rango y me pasaron donde era el Casino Militar, pero de ah\u00ed me quitaron por (Tom\u00e1s) Borge\u201d, comenta.<\/p>\n<p>Un d\u00eda de tantos que el comandante Tom\u00e1s Borge lleg\u00f3 a la peluquer\u00eda, luego de que le arreglaran el cabello dijo:<\/p>\n<p>\u2014Ren\u00e9, \u00bfy por qu\u00e9 no te mueven de aqu\u00ed?<\/p>\n<p>\u2014Mi comandante, aqu\u00ed dispusieron que estuviera, yo solo hago lo que me dicen.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1No hombre! No ves que estamos en la planta baja, este edificio ya est\u00e1 viejo, hay un temblor o alguna chochada y quedamos aplastados todos. Voy a hablar para que te muevan.<\/p>\n<p>As\u00ed fue. D\u00edas m\u00e1s tarde estaban trasladando todo y acondicionando la nueva peluquer\u00eda. \u201cMe mandaron a la llamada \u2018Casa L\u2019, en el edificio vecino estaban las oficinas de Humberto Ortega. \u00c9l llegaba seguido, pero a Borge lo atend\u00ed incluso semanas antes de su muerte\u201d, cuenta S\u00e1nchez.<\/p>\n<p>Lo recuerda como un hombre con complejo de persecuci\u00f3n, llegaba solo con el chofer, pero nunca estaba quieto en la silla. Miraba a todos lados y los \u00faltimos a\u00f1os casi ni platicaban. Eso s\u00ed, hubo algo que mantuvo hasta el final: el peso de propina. \u201cNunca le dije que me parec\u00eda un taca\u00f1o, es miserable tanto dar como recibir un peso. Hubiera preferido que nunca me diera nada, adem\u00e1s de mi pago justo, porque me sent\u00eda humillado. Despu\u00e9s de pagar se sacaba su monedera y me deba el peso en la mano. Ya ves, nada se llev\u00f3 despu\u00e9s de todo\u201d, suelta a manera de reclamo.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfc\u00f3mo lleg\u00f3 a ser peluquero de los comandantes? De la barber\u00eda donde todo era un bacanal se cruz\u00f3 a La Musical, de V\u00edctor Manuel Leiva, el cantante y compositor, pero cuando recibi\u00f3 una mejor oferta se fue al Barber Shop, de Ram\u00f3n Castro. Ah\u00ed, un d\u00eda cualquiera mientras trabajaba en su silla, lleg\u00f3 un militar, llam\u00f3 a Castro y este luego les dijo: \u201cEst\u00e1n buscando un barbero para el Ej\u00e9rcito, \u00bfalguien de ustedes quiere ir?\u201d Nadie responde. \u201cEs para cortar pelo y barbear a los sandinistas\u201d. De pronto, el joven moreno de ojos peque\u00f1os, pelo parado y oscuro rompe el silencio. \u201cSi gusta yo voy, jefe\u201d. Y as\u00ed en el 1980 se traslada al complejo militar.<\/p>\n<p>Poco a poco sus clientes van subiendo de rango y es el comandante Luis Carri\u00f3n el primero de \u201clos grandes\u201d que lo visita.<\/p>\n<p>\u201cLe gust\u00f3 mi atenci\u00f3n, despu\u00e9s de eso llegaron los dem\u00e1s, por eso tambi\u00e9n me movieron de lugar. Para su seguridad y comodidad \u2014dice S\u00e1nchez\u2014, mientras el mismo pelo chirizo ahora le cae como lluvia en la frente. A sus 63 a\u00f1os, su pelo se ti\u00f1e de blanco, va desapareciendo el brillo en los ojos y se le ve cansado. Fastidiado por los vaivenes de la vida, pero dej\u00e1ndolo todo en manos del Cristo viejo que cuelga sobre el espejo. A\u00fan conserva esos rasgos duros de indio como los ojos y la frente, extra\u00f1amente mezclados con las facciones asi\u00e1ticas en sus p\u00f3mulos y la manera en que se rasgan sus ojos al sonre\u00edr.<\/p>\n<p>\u201cNo puedo hablar mal de ellos. Jam\u00e1s. Fueron mis jefes y yo les tengo mucho cari\u00f1o\u201d, sostiene Ren\u00e9 S\u00e1nchez. \u201cQue ya no les sirvo es otra cosa, pero mi oficio me mantiene aqu\u00ed en esta silla, dispuesto a atender. Soy un hombre leal, en las barber\u00edas trabajamos caballeros\u201d, dice.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/Ren\u00e9-Sanchez.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-34941\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/Ren\u00e9-Sanchez.jpg\" alt=\"Ren\u00e9 S\u00e1nchez, peluquero\" width=\"300\" height=\"263\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145431\/Ren%C3%A9-Sanchez.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145431\/Ren%C3%A9-Sanchez.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145431\/Ren%C3%A9-Sanchez.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u201cCon ellos(los comandantes) platic\u00e1bamos de la familia, de mi trabajo, cosas en com\u00fan. Pero cuando llegaba Bayardo Arce a platicar con Daniel Ortega yo me hac\u00eda el sordo\u201d, recuerda don Ren\u00e9 S\u00e1nchez.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Su desgracia comenz\u00f3 cuando una mujer mandona se apareci\u00f3 en la sala y le dice al peluquero c\u00f3mo cortar el pelo a su marido. \u201cAs\u00ed, as\u00ed, as\u00ed y as\u00ed\u201d, cuenta don Ren\u00e9, mientras gira las manos de una direcci\u00f3n a otra, moviendo los dedos como tijeras.<\/p>\n<p>Era Rosario Murillo la que entr\u00f3 a la sala de la casa donde el peluquero hab\u00eda llegado a trabajar. No era la primera vez que llegaba y tampoco atend\u00eda solamente a Daniel Ortega. \u201cYo iba a su casa a cortarle el pelo a sus hijos. Hasta le hac\u00eda mascarillas y le sacaba las espinillas a Zoilam\u00e9rica. Muy linda y tranquila la muchacha. Pero aquel d\u00eda se acab\u00f3 todo\u201d, recuerda apesarado. Esa tarde, luego de las indicaciones de Murillo, mientras le colocaba la gabacha a Daniel Ortega, le pregunt\u00f3 c\u00f3mo quer\u00eda su corte. \u201c\u00bfComo su se\u00f1ora me dijo o como se lo corto siempre jefe? Eso fue lo que pregunt\u00e9. El hombre me dijo que como siempre y eso hice\u201d, comenta y tuerce un extremo de la boca, como lamentando.<\/p>\n<p>\u201cCuando ella lleg\u00f3 y lo vio se puso furiosa. Me reclam\u00f3, me grit\u00f3. No dije nada y lo mir\u00e9 a \u00e9l, esperando una repuesta. Suponiendo que iba a decirle a algo, a intentar calmarla&#8230; \u00bfpero sabe qu\u00e9? \u00a1Ah\u00ed la que manda es ella! Yo esperaba que \u00e9l como hombre respondiera, diera la cara. Pero qu\u00e9 va. Esa mujer es una fiera. Nunca m\u00e1s me volvieron a llamar\u201d.<\/p>\n<p>Todos estos servicios estaban incluidos en su salario, empez\u00f3 ganando 500 c\u00f3rdobas, pero en ese entonces hab\u00eda logrado ganar mil. Al final, por \u00f3rdenes de Humberto Ortega, su salario fue de 2,500 pesos.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de ese episodio perdi\u00f3 todo contacto. Lo peor de la historia fue haberse repetido con la esposa de Humberto Ortega. \u201cCon esta se\u00f1ora fue un problema que nunca se aclar\u00f3. Por querer darle gusto a ella y al hijo, Oscarito. Pero ah\u00ed ni tiempo tuve de contarle el pelo, el chavalo se puso a pelear con la mama por qu\u00e9 estilo de corte iba a hacer yo. Al final, despu\u00e9s de gritarme de todo, la mujer furiosa me tir\u00f3 cien pesos\u201d, cuenta S\u00e1nchez. \u201cLos perd\u00ed a los dos\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_34944\" aria-describedby=\"caption-attachment-34944\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/Familia-Ortega-Murillo.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-34944\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/Familia-Ortega-Murillo.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"641\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145428\/Familia-Ortega-Murillo.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145428\/Familia-Ortega-Murillo.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145428\/Familia-Ortega-Murillo.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-34944\" class=\"wp-caption-text\">Por hacerle caso a Daniel Ortega y no a ella en el tipo de corte de pelo de Ortega, Rosario Murillo lo despidi\u00f3 y lo expuls\u00f3 de la casa. \u201cLa mujer se puso furiosa y \u00e9l no le dijo nada\u201d, recuerda el peluquero. Foto tomada en la boda de su hijo Maurice Ortega Murillo.<\/figcaption><\/figure>\n<h3>222 semanas<\/h3>\n<p>Cuando Ren\u00e9 S\u00e1nchez se mud\u00f3 a trabajar para el Ej\u00e9rcito, hab\u00eda logrado 222 semanas de cotizaciones para el Seguro Social. En su nuevo puesto de trabajo, donde incluso en un tiempo us\u00f3 verde olivo y portaba un arma, par\u00f3 de contar las semanas del Seguro que ahora necesita tanto para una pensi\u00f3n que le sirva para vivir.<\/p>\n<p>\u201cYo siempre les preguntaba por lo de mi seguro. Me preocupaba llegar a viejo sin nada, como ahora, pero me dec\u00edan que no habr\u00eda problema, que ellos cubrir\u00edan mis gastos m\u00e9dicos\u201d, asegura S\u00e1nchez. Con 63 a\u00f1os es un hombre triste, pero sano. La salud le permite seguir trabajando en su barber\u00eda de Bello Horizonte, pero su oficio solo le da 60 c\u00f3rdobas por corte y eso no es diario. Por eso tuvo que vender una de sus sillas y tiene la otra en venta, pero en el fondo desea que no la compren. Es lo \u00fanico que tiene.<\/p>\n<p>\u201cHe ido al Seguro, he buscado con qui\u00e9n hablar, hasta mand\u00e9 cartas a la Vicepresidencia donde el se\u00f1or Halleslevens, pero no me dicen nada. Solo tengo mi negocio y no me da para vivir, necesito que me resuelvan mi situaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Fue en marzo del a\u00f1o pasado cuando decidi\u00f3 buscar de nuevo a \u201csus jefes\u201d. Eran las diez de la ma\u00f1ana cuando empez\u00f3 a caminar. Iba sin rumbo por las calles que herv\u00edan, con el Sol a cuestas pero sobre sus espaldas llevaba un peso mayor: la muerte de su hijo.<\/p>\n<p>\u201cMe lo mataron por robarle un reloj, me avisaron como a las nueve de la ma\u00f1ana un domingo. Fue horrible, no sab\u00eda qu\u00e9 hacer\u201d, recuerda Ren\u00e9 S\u00e1nchez. En medio de la calle se le ocurri\u00f3 ir a la casa del presidente Daniel Ortega. Le dio al guardia de turno sus referencias y 45 minutos tarde le dijeron que se ten\u00eda que ir, que el comandante no lo conoc\u00eda.<\/p>\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini_box\" style=\"background: initial !important; border: initial !important; border-radius: initial !important; border-spacing: initial !important; border-collapse: initial !important; direction: ltr !important; flex-direction: initial !important; font-weight: initial !important; height: initial !important; letter-spacing: initial !important; min-width: initial !important; max-width: initial !important; min-height: initial !important; max-height: initial !important; margin: auto !important; outline: initial !important; padding: initial !important; position: absolute; table-layout: initial !important; text-align: initial !important; text-shadow: initial !important; width: initial !important; word-break: initial !important; word-spacing: initial !important; overflow-wrap: initial !important; box-sizing: initial !important; display: initial !important; color: inherit !important; font-size: 13px !important; font-family: X-LocaleSpecific, sans-serif, Tahoma, Helvetica !important; line-height: 13px !important; vertical-align: top !important; white-space: inherit !important; left: 456px; top: 5482px; opacity: 0;\">\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini_logo\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" title=\"Traducir texto seleccionado\"><\/div>\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini_sound\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" title=\"Escuchar\"><\/div>\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini_copy\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" title=\"Copiar texto al Portapapeles\"><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tuvo en sus manos la cabeza de los comandantes. Atendi\u00f3 a Tom\u00e1s Borge, Daniel y Humberto Ortega, entre otros. Le confiaron sus secretos. Ahora no lo recuerdan<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":34942,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[15,26],"tags":[],"class_list":["post-34940","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-perfil","category-reportajes"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34940","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=34940"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34940\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":50975,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34940\/revisions\/50975"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/34942"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=34940"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=34940"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=34940"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}