{"id":34980,"date":"2012-06-27T16:50:00","date_gmt":"2012-06-27T22:50:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=34980"},"modified":"2018-10-04T23:03:54","modified_gmt":"2018-10-04T23:03:54","slug":"jornadas-de-alerta-roja","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/jornadas-de-alerta-roja\/","title":{"rendered":"Jornadas de alerta roja"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Una llamada activa todo un sistema de ayuda. Tienen que lidiar con falsas alarmas, personas en shock y situaciones de riesgo extremo. Ellos viven de emergencia en emergencia y su principal enemigo es el tiempo<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por Tammy Zoad Mendoza M.<\/strong><\/p>\n<p>Diez de la noche. Una chispa se convierte en segundos en un pulpo de fuego que avanza abrazando en llamas los callejones y trag\u00e1ndose lo que encuentra a su paso.<\/p>\n<p>El grito de una sirena rompe el silencio. Dos de los nueve bomberos de turno despiertan, saltan de las literas y salen. Se unen a los dem\u00e1s. Se ensartan las botas. Se enfundan el traje. Ajustan el casco.<\/p>\n<p>En otro punto de Managua, un pito agudo activa la base de la Cruz Roja. Corren. Suben a las ambulancias. En menos de seis minutos est\u00e1n ah\u00ed.<\/p>\n<p>Camiones, ambulancias y patrullas van rodeando el lugar. Oficiales sofocados abren paso entre un bulto de gente que crece como las llamas.<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Despejen la zona! \u00a1No pisen la manguera! \u00a1No se acerquen al fuego!\u201d, dice el hombre que encabeza la fila de bomberos que avanza al coraz\u00f3n del incendio. El comandante Ram\u00f3n Landeros, de la Direcci\u00f3n General de Bomberos, est\u00e1 ah\u00ed.<\/p>\n<p>Es medianoche del 31 de julio del 2008. El Mercado Oriental arde y se consum\u00eda en llamas.<\/p>\n<p>Esa noche, como muchas otras, la Polic\u00eda Nacional, la Cruz Roja Nicarag\u00fcense y la Direcci\u00f3n General de Bomberos trabajaron contra reloj en situaciones extremas y jornadas sin fin en medio de gritos, miedo y sangre.<\/p>\n<p>\u201cTuvimos un turno de 36 horas y segu\u00edamos en labores de rescate\u201d, recuerda Landeros. As\u00ed se trabajan las emergencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>La intermitencia de las luces rojas no para. La l\u00ednea del 118 no deja de sonar y una oficial de turno atiende la llamada. Cuelga y sigue tomando caf\u00e9. Era una del centenar de llamadas falsas. Se enciende de nuevo la luz roja del tel\u00e9fono, saluda y empieza a escribir. Reportan un J02. Un hombre est\u00e1 intentando subirse a un poste para cortar los cables telef\u00f3nicos. Avisan a la patrulla de turno en la zona para que cubra el hecho. La patrulla 284 detiene e interroga al individuo, pero como no hubo acto consumado, tampoco detenci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el Centro de Emergencia de la Polic\u00eda Nacional el trabajo nunca para, es aqu\u00ed donde reciben las llamadas de denuncia o auxilio de Managua. Aqu\u00ed se da la orden y las patrullas salen para trabajar. Una noche de persecuciones polic\u00edacas de pel\u00edcula, con enfrentamientos entre polic\u00edas y delincuentes o personas que alteren el orden. Gritos. Disparos. Sangre.<\/p>\n<p>Mujeres colgadas de los oficiales rogando que no se lleven a sus hijos, hermanos o novios se\u00f1alados por alg\u00fan delito. Redadas en barrios donde opera la delincuencia. Sirenas, gritos y disparos al aire. Pero hoy no hay \u201cacci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Durante el d\u00eda en el complejo Ajax Delgado entran y salen patrullas que hacen recorridos por la capital. Por las noches hay de una a dos unidades, con tres o cuatro efectivos de la polic\u00eda que son los centinelas de cada uno de los siete distritos.<\/p>\n<p>Las emergencias policiales tienen que ver en su mayor\u00eda con situaciones de violencia, accidentes de tr\u00e1nsito o eventos en los que se requiere de su resguardo. Pero tambi\u00e9n reciben llamados de los bomberos para acordonar zonas de incendio y evitar pillaje. O llaman por radio a la Cruz Roja cuando sus oficiales resultan heridos en alg\u00fan percance.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Los tel\u00e9fonos est\u00e1n sonando. La voz de una mujer avisa que hay un accidente de tr\u00e1nsito en Carretera Sur. Llama de un celular, le toman los datos, pero no pueden realizar la llamada de confirmaci\u00f3n. Genoveva Ruiz toma un intercomunicador y avisa a la unidad 31 que debe atender esta emergencia. Minutos m\u00e1s tarde la orden es cancelada. No hab\u00eda nadie en el lugar.<\/p>\n<p>\u201cAs\u00ed son las cosas, a veces la gente llama a la central de la Polic\u00eda para reportar una emergencia, ellos nos contactan para cubrirla y al final no hay nada\u201d, comenta Genoveva, quien no pierde la paciencia ni el buen car\u00e1cter a pesar de que solo unas 2 de 100 llamadas son emergencias reales. Ni\u00f1os jugando o adultos que hacen bromas de mal gusto o la acosan.<\/p>\n<p>\u2014Solicitamos ambulancia en los Juzgados. Tenemos un elemento convulsionando. Cambio \u2014dice una voz desde la central de comunicaciones de la Polic\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014La unidad 29 va de salida a los juzgados. Confirmar ubicaci\u00f3n. Cambio \u2014nuevamente Genoveva sentada en su silla.<\/p>\n<p>\u2014Los esperan en los juzgados \u2014alcanza a decir la mujer y la comunicaci\u00f3n se interrumpe.<\/p>\n<p>En unos cuatro minutos don Antonio Mart\u00ednez y Juan Urbina est\u00e1n ah\u00ed. Conductor y param\u00e9dico. Un reo que hab\u00eda llegado para un juicio programado cae desmayado en un pasillo de los Juzgados. El param\u00e9dico pasa por una serie de controles de seguridad. El hombre est\u00e1 recuper\u00e1ndose de un ataque epil\u00e9ptico. No ha tomado su medicamento en d\u00edas. Toma el control de los signos vitales, le hace una r\u00e1pida revisi\u00f3n. Hay que estabilizarlo, pero no tiene sus medicinas. No hay mucho que hacer si no lo dejan salir.<\/p>\n<p>A los cruzrojistas les pasa de todo. Les toca servir de intermediarios en casos de enfrentamientos para poder atender heridos. Tienen que hacer entrar en raz\u00f3n a las familias que luchan por meterse completas en las ambulancias para acompa\u00f1ar a un paciente.<\/p>\n<p>Les han robado en peligrosos barrios donde han entrado para brindar atenci\u00f3n. Han esperado por horas hasta que se desocupe una camilla del hospital al que han llevado al paciente. Y hasta han resultado heridos o atacados en labores de rescate.<\/p>\n<p>Rompiendo las nubes de humo una brigada de la Cruz Roja se abr\u00eda paso para sacar a la gente que se ahoga por el llanto y el vapor que hace hervir el lugar. Todos los cruzrojistas asistieron a aquel incendio que consumi\u00f3 m\u00e1s de 700 tramos del Mercado Oriental.<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Aaaaay Dios miyito! \u00a1Saquen mis cosas de ah\u00ed por favor!\u201d, grita desesperada una mujer. Se agarra la cabeza. Se jala el pelo. Se abalanza sobre los polic\u00edas que no la dejan pasar el cord\u00f3n de seguridad. Pelea con los param\u00e9dicos que le van a atender.<\/p>\n<p>Ese es el pan de cada d\u00eda para ellos que cargan a diario una cruz roja en sus espaldas.<\/p>\n<div id='gallery-1' class='gallery galleryid-34980 gallery-columns-3 gallery-size-large'><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/jornadas-de-alerta-roja\/attachment\/136484-2\/'><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"425\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145409\/136484-2.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"El corre corre en los hospitale\" aria-describedby=\"gallery-1-34981\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145409\/136484-2.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145409\/136484-2.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145409\/136484-2.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-34981'>\n\t\t\t\tEl corre corre en los hospitales inicia en la sala de emergencias. Esta sala donde la espera se vuelve un tormento sin sillas ni camillas, es la que bombea pacientes a las diferentes salas de especialidades.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/jornadas-de-alerta-roja\/attachment\/136484-4\/'><img decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"469\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145408\/136484-4.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-34985\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145408\/136484-4.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145408\/136484-4.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145408\/136484-4.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-34985'>\n\t\t\t\tAproximadamente solo 2 de cada 100 llamadas que recibe la Cruz Roja son emergencias reales. Genoveva Ruiz lleva m\u00e1s de 20 a\u00f1os atendiendo esta l\u00ednea.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/jornadas-de-alerta-roja\/attachment\/136484-1\/'><img decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"425\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145407\/136484-1.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"No solo se trata de apagar el fuego\" aria-describedby=\"gallery-1-34986\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145407\/136484-1.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145407\/136484-1.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145407\/136484-1.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-34986'>\n\t\t\t\tNo solo se trata de apagar el fuego.La mayor\u00eda de emergencias reportadas a los Bomberos trata de atenciones en accidentes de tr\u00e1nsito, control de cortocircuitos, eliminaci\u00f3n de enjambres de abejas y fugas de gas.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure>\n\t\t<\/div>\n\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Hay enfermos y heridos por doquier. Entra una ambulancia con otro. Llega un carro particular y deja otro m\u00e1s. En el port\u00f3n de Emergencias del Hospital Escuela Roberto Calder\u00f3n, conocido tambi\u00e9n como Manolo Morales, hay un par de hombres panzones y mal encarados que resguardan la entrada. Solo el paciente y un acompa\u00f1ante entran por ese port\u00f3n que bota la pintura y que lo cubre el sarro. Pero en la malla vieja a un costado, los perros callejeros se arrastran hasta escurrirse de un lado a otro. Entran como perros por su casa trayendo y llevando restos de comida en sus hocicos.<\/p>\n<p>La idea del ajetreo que sugiere una sala de emergencias de un hospital se disipa un poco y en su lugar est\u00e1 la imagen de un lugar deprimente, con la atm\u00f3sfera espesa por el hedor a sangre, orines y heces.<\/p>\n<p>\u201cSi aqu\u00ed no te compon\u00e9s, o sal\u00eds peor o te mor\u00eds\u201d, dice con iron\u00eda Jessenia L\u00f3pez, de Bluefields. No se puede regresar hasta que su pareja no se recupere de una intervenci\u00f3n de emergencia. Les espera un largo viaje.<\/p>\n<p>Sobra quien cuente sus desgracias mientras ven entrar y salir batas blancas de m\u00e9dicos y estudiantes de Medicina. Sobre las bancas sucias de concreto y entre el revoloteo de moscas que saltan de la basura a los v\u00f3mitos de los que se descompensan antes de entrar, la gente busca descanso mientras atienden a sus familiares.<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Ay! \u00a1Ay, ya no aguanto!\u201d, se queja una ancianita morena tan arrugada como una pasa. La trajeron de Matagalpa con m\u00faltiples fracturas y golpes por un accidente. Su acompa\u00f1ante corre y casi que pelea por la \u00fanica silla de ruedas que queda disponible.<\/p>\n<p>\u201cA ver mamita, p\u00f3ngase suave que si no no hacemos nada\u201d, le dice una enfermera canosa, blanca y rolliza. Est\u00e1 por terminar su turno y las medias blancas adem\u00e1s de sucias, est\u00e1n por romperse. Pero est\u00e1 bien peinadita y maquillada.<\/p>\n<p>En el Hospital Len\u00edn Fonseca los doctores hablan, pero no dan su nombre. Dicen que no quieren problemas, que aqu\u00ed se trabaja con las u\u00f1as y con la voluntad. En la peque\u00f1a sala de espera para los acompa\u00f1antes hay pocas sillas, en su mayor\u00eda pl\u00e1sticas y rotas. Tienen suerte los que logran tomar el par de bancas en los extremos y logran recostarse para retorcerse \u201ctranquilamente\u201d de dolor.<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Aaay! \u00a1Dejame pipito, dejame!\u201d, se escucha una mujer que est\u00e1 en el cuarto de yeso. Se quejan. Lloran. Resoplan con fastidio. Ven pasar a enfermeras atareadas con expedientes en una mano y ali\u00f1os de comida en la otra. Van y vienen de un cuarto a otro. Est\u00e1n acostumbradas a ver sangre, a trabajar con el dolor y a soportar el hedor. Se hacen cargo de los pacientes y corren en busca de un doctor que tome el caso. Se pelean por las sillas de ruedas y por las camillas. En el corre corre todo mundo quiere ser atendido primero.<\/p>\n<p>Esta vez gan\u00f3 una joven enfermera que logr\u00f3 apartar camilla para el hombre esquel\u00e9tico al que parecen haberle puesto una inmensa bomba de tiempo en el est\u00f3mago que al hincharse la piel est\u00e1 tan estirada que parece a punto de estallar. Est\u00e1 en la etapa terminal de cirrosis hep\u00e1tica.<\/p>\n<p>La sala sube de tono. Va del silencio sepulcral, a los quejidos en los cuartos, los llamados por los altoparlantes, el llanto de los ni\u00f1os, las crisis nerviosas o de histeria de unos cuantos. Las mujeres pierden la paciencia. Es un griter\u00eda de locos.<\/p>\n<figure id=\"attachment_34987\" aria-describedby=\"caption-attachment-34987\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/136484-3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-34987\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/136484-3.jpg\" alt=\"Cruz Roja, Adem\u00e1s de atender a las v\u00edctimas de accidentes\" width=\"700\" height=\"459\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145406\/136484-3.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145406\/136484-3.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145406\/136484-3.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-34987\" class=\"wp-caption-text\">Adem\u00e1s de atender a las v\u00edctimas de accidentes, las ambulancias tienen que lidiar con la falta de camillas en los hospitales y esperar horas para poder entregar al paciente. Es una batalla de todos los d\u00edas.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Grita otra vez la sirena. La luz del sem\u00e1foro en la pared est\u00e1 en rojo. En un minuto deben estar listos para salir. Unos con m\u00e1s dificultad que otros, por el peso o por la prisa, se ponen sus trajes aislantes. Ahumados, remendados y gruesos. Corren y se suben al cami\u00f3n. En seis minutos como m\u00e1ximo deben estar en su destino. Todo est\u00e1 cronometrado y dispuesto para que sea as\u00ed. En la Direcci\u00f3n General de Bomberos deben estar siempre listos.<\/p>\n<p>En un d\u00eda tranquilo como hoy \u00fanicamente la ambulancia sali\u00f3 a atender a una persona de un barrio cercano, que requer\u00eda de primeros auxilios. Para el comandante Ram\u00f3n Landeros no basta con los conocimientos t\u00e9cnicos y la condici\u00f3n f\u00edsica, hay toda una m\u00edstica en este trabajo. A \u00e9l tambi\u00e9n le toc\u00f3 cubrir el \u00faltimo gran incendio del coloso Mercado Oriental.<\/p>\n<p>\u201cEn casos de emergencia tratamos con personas nerviosas o en estado de shock que pueden tener m\u00faltiples reacciones. Hay personas que se ponen a la defensiva, violentas, otras que no paran de llorar, ni hablan, y uno necesita informaci\u00f3n para poderles ayudar. Se aprende a tratar las crisis de los dem\u00e1s. Una persona que est\u00e1 prensada en un carro, consciente, gritando, no le pod\u00e9s gritar para calmarla, te toca hablar suave, darle seguridad, apoyo emocional para que se tranquilice y facilite la labor de rescate\u201d, explica el comandante Landeros, un moreno de aspecto p\u00e9treo que reconoce que en ese trabajo nunca se deja de conmover. Es miembro fundador de la instituci\u00f3n con 33 a\u00f1os de servicio, no en vano empieza a canear y los a\u00f1os le surcan la piel.<\/p>\n<p>No solo atienden incendios. Ofrecen atenci\u00f3n prehospitalaria, tienen buzos a disposici\u00f3n para tareas que se ponen \u201cde moda\u201d en invierno: rescate de personas o animales que se van en cauces o r\u00edos. Puede no haber nada o haber de todo en sus turnos de 48 horas.<\/p>\n<p>Se disponen a preparar el almuerzo cuando la sirena chilla de nuevo. Cualquiera brincar\u00eda del susto, pero ellos solo dejan a un lado lo que estuvieran haciendo, se levantan y corren a buscar sus trajes. Rompen la fila del cambio de ropa y se dispersan como ese grupo de hormigas al que le cae un chorro de agua. Cada uno tiene su puesto. Minutos despu\u00e9s regresan. Era una falsa alarma.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una llamada activa todo un sistema de ayuda. Tienen que lidiar con falsas alarmas, personas en shock y situaciones de riesgo extremo. 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