{"id":35057,"date":"2012-04-15T13:40:49","date_gmt":"2012-04-15T19:40:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=35057"},"modified":"2021-07-10T16:59:26","modified_gmt":"2021-07-10T22:59:26","slug":"inventos-made-nicaragua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/inventos-made-nicaragua\/","title":{"rendered":"Inventos \u00abmade in\u00bb Nicaragua"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Un tractor que funciona a base de agua, un aparato para sembrar, un dispensador de caf\u00e9 tostado, la cura contra el c\u00e1ncer. Son ideas nicas. Pero en los \u00faltimos diez a\u00f1os la oficina nacional de patentes aprob\u00f3&#8230; dos inventos. En Nicaragua, se inventa poco y se registra menos a\u00fan<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por Dora Luz Romero<\/strong><\/p>\n<p>Se escucha el tecleo de una computadora. Es martes y los cinco escritorios que hay en la oficina de Patentes y Nuevas Tecnolog\u00edas est\u00e1n llenos. Unos que teclean, otros archivan, unos leen. Cuesta distinguir qui\u00e9n es jefe y qui\u00e9n no, ah\u00ed dentro, todos los escritorios son iguales. Sin jerarqu\u00edas visibles. Es una oficina silenciosa, un tanto oscura y relegada al fondo del edificio del Registro de la Propiedad Intelectual.<\/p>\n<p>Hace fr\u00edo. Un aire acondicionado refresca del inclemente calor que hace en la capital. A simple vista parece ser un lugar donde se archiva mucho. De eso dan fe los papeles atiborrados en cada uno de los escritorios y tambi\u00e9n los archivos numerados por a\u00f1o.<\/p>\n<p>En el primer escritorio est\u00e1 un muchacho blanco, de ojos claros, que no para de teclear. Un joven que recibe a quien llega con una sonrisa en el rostro. Frente a \u00e9l una mesa donde se recibe a las visitas. Y justo ah\u00ed, una pila de solicitudes de patentes en blanco. Lista para ser llenadas.<\/p>\n<p>En esa oficina tambi\u00e9n est\u00e1 Erick Z\u00faniga, \u00e9l es uno de los llamados examinadores de patentes y da la impresi\u00f3n que, en lugar de hablar, susurrara.<\/p>\n<p>Ah\u00ed est\u00e1n. El equipo. Cinco. A la espera de solicitudes. Unos archivan, otros examinan, hacen llamadas, divulgan informaci\u00f3n sobre lo que hacen. Pero reciben muy pocas solicitudes de nicarag\u00fcenses, reconoce Erick Z\u00faniga. La mayor\u00eda son de extranjeros.<\/p>\n<p>En Nicaragua, se inventa muy poco y se registra menos a\u00fan. Los registros cuentan su propia historia. Son tan pocas las solicitudes que en diez a\u00f1os han sido aprobadas apenas dos patentes de invenci\u00f3n y si ese fuera el \u00fanico trabajo de estos cinco empleados, tendr\u00edan muy poco por hacer. Hay meses en los que no recibe ni una sola solicitud. De hecho, hubo un tiempo que pasaron a\u00f1os, una d\u00e9cada quiz\u00e1s, en los que nadie logr\u00f3 una concesi\u00f3n de patente de invenci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Imagine una cama que cure la artritis y, de paso, el insomnio. O un jarabe a base de sangre de burro que cure el c\u00e1ncer. O un tractor que funcione con agua. S\u00ed. Puede que le parezca una locura, pero as\u00ed es precisamente como han empezado los grandes inventos que han revolucionado el mundo, con una idea loca.<\/p>\n<p>La cama para la artritis se le ocurri\u00f3 a un chinandegano, pero su invento no avanz\u00f3. La supuesta cura del c\u00e1ncer era idea de un se\u00f1or llamado Fanor Arge\u00f1al, que dec\u00eda tener la f\u00f3rmula secreta. Su receta muri\u00f3 con \u00e9l. La del tractor que se mueve con agua es de un nica, un espa\u00f1ol y un belga, que a\u00fan se encuentran en tr\u00e1mite para que sea patentada.<\/p>\n<p>Hay inventos que pasan por la oficina de patentes y muchos otros no. A este lugar es donde llegan las ideas de los nicarag\u00fcenses. Ideas que van desde prensadores de ropa para perro, mesas en forma de estrella o un molinillo de pl\u00e1stico.<\/p>\n<p>Erick Z\u00faniga tiene los inventos frescos en su memoria. Como si los solicitantes hubieran llegado d\u00edas atr\u00e1s y no a\u00f1os. Los aprobados y los no aprobados, los recuerda casi todos. Tambi\u00e9n recuerda los nombres y apellidos y con suerte la direcci\u00f3n donde se ubican. Pero no es el \u00fanico. En esta oficina todos saben bien qui\u00e9n es Jenner Jos\u00e9 Tra\u00f1a. Tambi\u00e9n saben qui\u00e9n es Marco Tulio Cabrera. Son especies de celebridades ah\u00ed dentro, saben d\u00f3nde viven, hace cu\u00e1nto llegaron, y perfectamente pueden explicar sus inventos. Basta mencionar su nombre para que el expediente salte de esos archiveros cargados de papeles. Jenner Jos\u00e9 Tra\u00f1a y Marco Tulio Cabrera son los \u00fanicos dos hombres cuyas solicitudes de patentes de invenci\u00f3n han sido aprobadas en los \u00faltimos diez a\u00f1os. El primero invent\u00f3 un dispensador de caf\u00e9 tostado y el segundo, un aparato para sembrar llamado espeque industrial. Pero tambi\u00e9n saben qui\u00e9n es Mois\u00e9s L\u00f3pez, un hombre que lucha por patentar tractores que funcionen a base de agua.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>\u201cCuando sea grande quiero ser un inventor\u201d. La frase a\u00fan resuena en la cabeza de Marco Tulio Cabrera, quien lanza una sonrisa t\u00edmida. Desde muy ni\u00f1o Cabrera, originario de R\u00edo San Juan, ha dejado que sus pensamientos m\u00e1s locos fluyan. Nunca los detuvo, al contrario, les dio rienda suelta. As\u00ed fue que lleg\u00f3 a concretizar su invento, dice.<\/p>\n<p>Es alto, delgado y calvo. De paso presuroso y de caminar encorvado. Le tom\u00f3 cinco a\u00f1os crear su invento y dos m\u00e1s para patentarlo. Fueron noches de desvelo, meses de dibujos, de pruebas, de dise\u00f1o. D\u00edas de aguantar a amigos y familiares dici\u00e9ndole que dejara de invertir tiempo en su creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00c9l no hizo caso y con pedazos de madera, de metal, de pl\u00e1stico y su ingenio cre\u00f3 un aparato de siembra y abono de granos b\u00e1sicos a lo que \u00e9l llama \u201cespeque industrial\u201d. Tiene uno que lo muestra para presumir. Se lo pone tal y como deber\u00eda llevarlo un sembrador. En un recipiente que lo lleva como mochila carga el abono, en una cajita de madera sujetada a la cintura lleva las semillas y luego, con el espeque pica el terreno, jala una palanca y la semilla y el abono caen sobre la tierra. \u201cEsto mejora la t\u00e9cnica de siembra. Con los otros dispositivos, los brazos del sembrador tienen que soportar el peso de la semilla y el abono, con esto se opera m\u00e1s r\u00e1pido y el peso va en el torso\u201d, explica.<\/p>\n<p>El espeque industrial es la herencia de su padre, reconoce Cabrera. Fue \u00e9l quien le pidi\u00f3 ayuda para desarrollarlo. Ahora, la esperanza que tiene es encontrar alg\u00fan socio que ponga dinero para comercializarlo. Por eso va a ferias, visita cooperativas, y a los mismos productores. \u201cYo esto lo hago por inercia, pero sinceramente no creo que haya inversi\u00f3n, porque no es parte de la cultura nicarag\u00fcense\u201d, asegura.<\/p>\n<p>Ha logrado vender un solo espeque. \u201cA un productor de R\u00edo San Juan que siembra ma\u00edz\u201d, comenta orgulloso. Con sus costos de producci\u00f3n, dice, lo puede vender en 120 d\u00f3lares y puede tardar \u201ccon suerte\u201d un mes en hacerlo. \u201cVerdaderamente est\u00e1 en estado embrionario\u201d, reconoce.<\/p>\n<p>Pero su sue\u00f1o lo alcanz\u00f3. \u201cYo soy un inventor\u201d, afirma.<\/p>\n<p>Las ideas de Marco Tulio no han quedado quietas a\u00fan. Las ideas locas y otras no tanto van y vienen y hay una en especial que lo ha perseguido por a\u00f1os, desde que era un adolescente, y que espera poder alcanzar: \u201cHacer un carro unipersonal seguro\u201d.<\/p>\n<figure id=\"attachment_35058\" aria-describedby=\"caption-attachment-35058\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/133376-1.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-35058 size-full\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/133376-1.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"977\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145335\/133376-1.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145335\/133376-1.jpg 215w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145335\/133376-1.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-35058\" class=\"wp-caption-text\">Marco Tulio Cabrera espera que alguna empresa se interese en su invento e invierta, para as\u00ed poder comercializarlo. Hasta ahora ha logrado vender un \u201cespeque industrial\u201d a un agricultor de R\u00edo San Juan.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>La \u00e9poca de crisis, dicen los creativos, es el mejor momento para producir buenas ideas. En medio de grandes crisis y contra todo pron\u00f3stico, han surgido grandes empresas conocidas mundialmente como General Motors, FedEx y Procter &amp; Gamble. Tambi\u00e9n inventos como el refrigerador y el radio para carros han sido el resultado de tiempos precarios.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el historiador Eddy K\u00fchl, a finales del siglo XIX se cre\u00f3 la primera despulpadora de caf\u00e9 en el norte del pa\u00eds. \u201cEn 1891 vino el joven mec\u00e1nico alem\u00e1n Otto K\u00fchl, conoci\u00f3 a los Elster-Braun (\u00e9l era buscador de oro y ella sembr\u00f3 un huerto con las primeras plantas de caf\u00e9 en el norte del pa\u00eds), y not\u00f3 que su proceso era muy primitivo, pens\u00f3 hacer una maquinita para los Elster que removiera la c\u00e1scara roja al grano, y as\u00ed reducir la carga en las mulas a la mitad. Como era mec\u00e1nico, ide\u00f3 unos rodillos de madera con unas grapitas en su superficie, que al rotar los cilindros con una manigueta pod\u00eda desprenderle la c\u00e1scara y parte del muc\u00edlago\u201d, cuenta.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n pas\u00f3 lo mismo hace un par de a\u00f1os. Tres hombres llegaron a la oficina de patentes para registrar su invento, que era una alternativa ante la crisis del alza en los precios del petr\u00f3leo. El nicarag\u00fcense Byron C\u00e1rcamo, el espa\u00f1ol residente en Nicaragua \u2014Mois\u00e9s L\u00f3pez\u2014 y el belga Ross de Vitte hicieron una alianza para hacerle frente. Cuenta L\u00f3pez que les preocupaban \u201clos altos costos que enfrentaban los peque\u00f1os agricultores asociados en cooperativas a la hora de obtener servicios para la preparaci\u00f3n de tierras\u201d. As\u00ed que decidieron generar prototipos de tractores que redujeran el consumo de diesel y as\u00ed disminuir los costos de producci\u00f3n y adem\u00e1s aportar al medioambiente.<\/p>\n<p>Las organizaciones a las que pertenecen estos inventores convirtieron un tractor en h\u00edbrido \u201cal instalar dos generadores de oxidr\u00f3geno y equipos auxiliares, reduciendo en un 30 por ciento el consumo de combustible diesel, sin generar p\u00e9rdida de potencia. Lo ha conseguido sin hacer modificaciones al motor original\u201d.<\/p>\n<p>\u201cNuestro primer prototipo de hidrotractor ahorraba un 21.9 por ciento de combustible. En el segundo prototipo, el ahorro fue del 30 por ciento. Nuestro tercer prototipo esperamos permita ahorrar un 50 por ciento del combustible, son modificar el motor del tractor, \u00fanicamente regulando los inyectores\u201d, asegura L\u00f3pez.<\/p>\n<p>Seg\u00fan L\u00f3pez, el ahorro es notable y hasta ahora no han observado ning\u00fan da\u00f1o en el motor.<\/p>\n<p>El invento a\u00fan est\u00e1 a la espera de una resoluci\u00f3n de la oficina de Patentes y Nuevas Tecnolog\u00edas, la cual lleva entre 22 y 26 meses. Los examinadores siguen haciendo su trabajo.<\/p>\n<figure id=\"attachment_35059\" aria-describedby=\"caption-attachment-35059\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/133377-9.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-35059 size-full\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/133377-9.jpg\" alt=\"Otto K\u00fchl cre\u00f3 la primera despulpadora de caf\u00e9 \" width=\"700\" height=\"848\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145334\/133377-9.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145334\/133377-9.jpg 248w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/07145334\/133377-9.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-35059\" class=\"wp-caption-text\">Otto K\u00fchl cre\u00f3 la primera despulpadora de caf\u00e9 en el norte del pa\u00eds, en el a\u00f1o 1871.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Riqueza y pobreza. Gloria y desgracia. Una patente puede hacer esa diferencia. Ocurri\u00f3 en el siglo XIX con la invenci\u00f3n del tel\u00e9fono.<\/p>\n<p>El italiano Antonio Meucci fue quien descubri\u00f3 la transmisi\u00f3n de sonidos a trav\u00e9s de impulsos el\u00e9ctricos y cre\u00f3 el tel\u00e9fono, al que \u00e9l llam\u00f3 \u201cteletr\u00f3fono\u201d en 1871.<\/p>\n<p>Tras su descubrimiento viaj\u00f3 a Estados Unidos para registrar una patente, sin embargo su mala situaci\u00f3n econ\u00f3mica no le permiti\u00f3 realizar el tr\u00e1mite de una patente definitiva. As\u00ed que decidi\u00f3 enviar detalles del modelo y la t\u00e9cnica a la compa\u00f1\u00eda de tel\u00e9grafos Western Union, pero no logr\u00f3 nada. Cuando el italiano pidi\u00f3 que le devolvieran los materiales, solo le dijeron que se hab\u00edan perdido.<\/p>\n<p>En 1876 apareci\u00f3 en escena Graham Bell, quien present\u00f3 una patente para tel\u00e9fono y la logr\u00f3. El italiano lo demand\u00f3, pero no tuvo ning\u00fan \u00e9xito. A Bell se le reconoci\u00f3 como el inventor del tel\u00e9fono y gracias a esa patente logr\u00f3 mucho dinero. Meucci, mientras tanto, nunca dej\u00f3 la pobreza que lo envolv\u00eda. No fue reconocido como el inventor y no obtuvo ni un centavo. El italiano muri\u00f3 en completa miseria.<\/p>\n<p>As\u00ed se juega en este mundo. No es suficiente la idea, sino que tambi\u00e9n hay que registrarla. Por eso las ideas, insiste Erick Z\u00faniga, deben ser patentadas. \u201cAs\u00ed se protege la creaci\u00f3n\u201d, explica.<\/p>\n<p>Nicaragua est\u00e1 en pa\u00f1ales en materia de patentes, reconocen los expertos. Sin embargo, seg\u00fan Z\u00faniga, se trata de un problema en toda Am\u00e9rica Latina. \u201cNo presentan las patentes quiz\u00e1s por falta de cultura o por desconocimiento\u201d, asegura.<\/p>\n<p>Andr\u00e9s Oppenheimer, en su libro <em>Cuentos chinos<\/em>, asegura que \u201cel progreso de las naciones se puede medir en gran medida por su capacidad, para registrar patentes de inventos en los mercados m\u00e1s grandes del mundo\u201d. Nicaragua ni siquiera figura en la lista citada por el autor sobre cifras de patentes registradas en la oficina de patentes en Estados Unidos.<\/p>\n<p>A pesar del poco avance, Erick, el examinador de patentes, junto al resto de sus compa\u00f1eros, siguen esperando todos los d\u00edas en esa fr\u00eda oficina las solicitudes de patentes para analizarlas. Tal y como lo ha hecho ya por m\u00e1s de diez a\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>2.9<\/strong><\/p>\n<p>por ciento del total mundial destinado a investigaci\u00f3n y desarrollo fue lo que aport\u00f3 Am\u00e9rica Latina y el Caribe en el 2000, seg\u00fan la Unesco.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo patentar un invento?<\/strong><\/p>\n<p>El proceso para patentar un invento puede llevar aproximadamente de 22 a 26 meses. Primero se llena la solicitud de registro que se pide en la Oficina de Registro de la Propiedad, en la Oficina de Patentes y Nuevas Tecnolog\u00edas. Esta cuesta 200 d\u00f3lares. A ello se deben anexar otros documentos, como una memoria descriptiva de la invenci\u00f3n, un resumen t\u00e9cnico y dibujos. Posteriormente, los especialistas realizan un examen de fondo. Una vez concedida la patente se debe pagar una anualidad. La patente de invenci\u00f3n le da al inventor exclusividad durante veinte a\u00f1os.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un tractor que funciona a base de agua, un aparato para sembrar, un dispensador de caf\u00e9 tostado, la cura contra el c\u00e1ncer. Son ideas nicas. Pero en los \u00faltimos diez a\u00f1os la oficina nacional de patentes aprob\u00f3&#8230; dos inventos. 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