{"id":35519,"date":"2012-03-11T13:18:55","date_gmt":"2012-03-11T19:18:55","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=35519"},"modified":"2018-10-05T20:48:57","modified_gmt":"2018-10-05T20:48:57","slug":"huellas-de-guerra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/huellas-de-guerra\/","title":{"rendered":"Huellas de guerra"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Sin una pierna o dos. Sin un ojo o un brazo, o sin los dos. Sin un pedazo de la vida. M\u00e1s de 11 mil nicarag\u00fcenses sobrevivieron heridos a la guerra de los ochenta. Sus heridas a\u00fan no cierran.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por Arlen Cerda<\/strong><\/p>\n<p>Wilber ten\u00eda 17 a\u00f1os cuando un charnel de una granada lanzada por la Guardia de Somoza lo alcanz\u00f3 y le explot\u00f3 en la cara. Por culpa de la explosi\u00f3n qued\u00f3 ciego. A Diego solo le faltaban dos semanas para terminar el Servicio Militar en el Ej\u00e9rcito Sandinista, pr\u00e1cticamente iba de salida cuando una mina antipersonal del tama\u00f1o de una lata de sardinas le destroz\u00f3 el pie derecho. A Mar\u00eda Conchita \u201cnada m\u00e1s\u201d la balearon durante un ataque a un asentamiento que la Resistencia ten\u00eda en Honduras. Una pierna se le rompi\u00f3 en varios pedazos y ahora camina con dificultad para el resto de su vida. Ese mismo d\u00eda su madre perdi\u00f3 uno de los brazos y luego su esposo muri\u00f3 en una emboscada.<\/p>\n<p>La lucha de los tres fue distinta. Cada uno lo hizo en su tiempo y por la causa que m\u00e1s le parec\u00eda, pero ahora los une una consecuencia nefasta: son lisiados de guerra. Esa frase de \u201cla guerra le ha costado a Nicaragua\u201d ellos la sufren todos los d\u00edas.<\/p>\n<p>Al dar un paso, Diego lo recuerda. Desde hace 25 a\u00f1os depende de una pr\u00f3tesis que usa en la pierna izquierda y lleva una cicatriz en la derecha, aunque el d\u00eda que la mina le explot\u00f3 apenas se dio cuenta.<\/p>\n<p>Entre el fango espeso por el que Diego Barquero y otros treinta hombres avanzaban en Jinotega, rumbo a la frontera con Honduras, apenas lograban mover los pies.<\/p>\n<p>\u201cCreo que por eso no me percat\u00e9 de lo que me hab\u00eda pasado. Yo me sent\u00eda entumido, pero no sab\u00eda que me faltaba el pie. No fue ah\u00ed no m\u00e1s\u201d, recuerda Diego, de 50 a\u00f1os.<\/p>\n<p>A simple vista, tambi\u00e9n, parece que no le faltara nada. Casi siempre viste pantal\u00f3n, porque los shorts solo los usa en su casa.<\/p>\n<p>\u201cPero no ha sido f\u00e1cil\u201d, confiesa y al hombre de voz ronca, alto y recio se le llenan los ojos de l\u00e1grimas.<\/p>\n<figure id=\"attachment_35521\" aria-describedby=\"caption-attachment-35521\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Wilber-Torres.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-35521 size-full\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Wilber-Torres.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"933\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/07144739\/Wilber-Torres.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/07144739\/Wilber-Torres.jpg 225w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/07144739\/Wilber-Torres.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-35521\" class=\"wp-caption-text\">Wilber Torres vive con su mam\u00e1 en una de las casas de la colonia Ch\u00e9 Guevara, de Managua, construidas para los lisiados del Ej\u00e9rcito Sandinista.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Mar\u00eda Concepci\u00f3n Herrera no conoce a Diego, en la guerra ella estaba del otro lado.<\/p>\n<p>\u201cYo nunca pens\u00e9 luchar contra nadie. Cuando me fui a Honduras solo ten\u00eda 20 a\u00f1os, pero las circunstancias me obligaron\u201d, asegura.<\/p>\n<p>Una noche de septiembre, miembros del Ej\u00e9rcito Sandinista la encarcelaron en La Barranca, de Estel\u00ed. Ah\u00ed estuvo un mes junto con otros familiares, incluida su hermana de 13 a\u00f1os. Su pap\u00e1 no estaba de acuerdo con el Frente Sandinista y los acusaron de apoyar a la Contra.<\/p>\n<p>\u201cCuando nos dejaron salir a mi hermana y a m\u00ed nos dijeron que la pr\u00f3xima vez no \u00edbamos a ir presas, porque nos tocaba ser baleadas. Entonces me dije a m\u00ed misma que la pr\u00f3xima no esperaba sentada\u201d.<\/p>\n<p>El 4 de octubre de 1982, Mar\u00eda Concepci\u00f3n sali\u00f3 para Honduras. Dej\u00f3 atr\u00e1s la casa de Murra, Nueva Segovia, donde naci\u00f3 y creci\u00f3, y que m\u00e1s tarde fue confiscada. El 6 de febrero del siguiente a\u00f1o ingres\u00f3 a la Contra. Ah\u00ed conoci\u00f3 a Orlando Rodr\u00edguez Tinoco, de quien se enamor\u00f3 y con quien tuvo un hijo, criado en medio de la guerra y sobreviviente de aquel ataque de 1985, en el que la pierna derecha se le parti\u00f3 en seis pedazos y su madre perdi\u00f3 uno de sus brazos.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 piensa hoy de la guerra?<\/p>\n<p>\u2014Es una lucha que uno no llama. Le arrebata todo. Lo deja sin nada.<\/p>\n<figure id=\"attachment_35522\" aria-describedby=\"caption-attachment-35522\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Diego-Barquero.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-35522 size-full\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Diego-Barquero.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"934\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/07144738\/Diego-Barquero.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/07144738\/Diego-Barquero.jpg 225w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/07144738\/Diego-Barquero.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-35522\" class=\"wp-caption-text\">Diego Barquero dej\u00f3 el licor y trabaja en una organizaci\u00f3n sin fines de lucro.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Durante cinco a\u00f1os, Diego trat\u00f3 de olvidar la guerra tomando licor. No le sirvi\u00f3 de nada. Recuerda perfectamente que el d\u00eda que perdi\u00f3 la pierna era martes 3 de febrero de 1987, m\u00e1s o menos a las 10:00 de la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>La tropa guardafronteras a la que \u00e9l pertenec\u00eda hac\u00eda una exploraci\u00f3n en el sector de Wambl\u00e1n, Jinotega. Caminaban despacio cuando escuch\u00f3 una explosi\u00f3n y crey\u00f3 que los atacaban.<\/p>\n<p>\u201cRecuerdo que sent\u00ed que se me entumi\u00f3 la pierna, la sent\u00eda caliente, ca\u00ed y a como pude trat\u00e9 de atrincherarme sin saber que ya no ten\u00eda el pie. Pasaron como veinte minutos antes de percatarme que de la pierna derecha solo una parte del tal\u00f3n era lo que me quedaba\u201d, relata Diego y trata de no llorar.<\/p>\n<p>Dice que sus compa\u00f1eros lo sacaron cargado en una hamaca y lo llevaron hasta un cami\u00f3n que lo traslad\u00f3 a Jinotega. De ah\u00ed viaj\u00f3 en helic\u00f3ptero hasta Wiwil\u00ed y luego en avioneta al hospital de Apan\u00e1s.<\/p>\n<p>\u201cPas\u00e9 tres meses en recuperaci\u00f3n. Todo el tiempo pensaba qu\u00e9 iba a decir mi esposa, mi hijo, toda mi familia, la sociedad. Tuve miedo a\u00fan cuando fui a rehabilitarme hasta Checoslovaquia. En verdad no sab\u00eda qu\u00e9 hacer y por eso ca\u00ed en el licor. Fue un error, pero he podido seguir adelante\u201d, relata.<\/p>\n<p>Actualmente, Diego trabaja en la misma Organizaci\u00f3n de Revolucionarios Discapacitados Comandante Ernesto Ch\u00e9 Guevara (ORD) que desde 1980 asiste a lisiados de la insurrecci\u00f3n contra la dinast\u00eda somocista y m\u00e1s tarde de la guerra contrarrevolucionaria. Desde ah\u00ed tratan de ayudar a otros lisiados y coordinan proyectos de integraci\u00f3n con otras organizaciones que trabajan a favor de los discapacitados.<\/p>\n<p>Wilber Torres est\u00e1 consciente de que \u201cla lucha no es sencilla\u201d y \u00e9l mismo da fe de cu\u00e1nto duele m\u00e1s crearse falsas esperanzas.<\/p>\n<p>Menos de un a\u00f1o despu\u00e9s de que lo hiriera un charnel de la Guardia, \u00e9l fue enviado por la Junta de Gobierno de Reconstrucci\u00f3n Nacional a Espa\u00f1a. Ah\u00ed lo operaron y volvi\u00f3 a ver, pero en la siguiente operaci\u00f3n para mejorar la calidad de la visi\u00f3n qued\u00f3 ciego para siempre. \u201cEntr\u00e9 al quir\u00f3fano viendo turbio, pero sal\u00ed sin ver nada\u201d, lamenta.<\/p>\n<p>\u201cSer lisiado de guerra \u2014sostiene\u2014 es un trauma distinto al de un discapacitado. Incluso hay sentimientos distintos\u201d, aclara.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Wilber, \u201cun discapacitado hasta te puede decir que est\u00e1 orgulloso de lo que le hace falta, sobre todo si naci\u00f3 as\u00ed y ha logrado salir adelante. En cambio nosotros que no nacimos as\u00ed, pero perdimos la pierna, el brazo o los ojos por la guerra, no vemos esto como ganancia\u201d.<\/p>\n<p>11,500<\/p>\n<p>lisiados se calcula que dej\u00f3 la guerra de los 80.<br \/>\n7,475<\/p>\n<p>habr\u00edan combatido en las filas sandinistas; el resto en la Resistencia.<br \/>\n75%<\/p>\n<p>ten\u00eda entre 18 y 25 a\u00f1os y el 65 por ciento era de origen campesino.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Mabel-Lumb\u00ed-Rizo.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-35523 size-full\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Mabel-Lumb\u00ed-Rizo.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"982\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/07144737\/Mabel-Lumb%C3%AD-Rizo.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/07144737\/Mabel-Lumb%C3%AD-Rizo.jpg 214w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/07144737\/Mabel-Lumb%C3%AD-Rizo.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><\/p>\n<h3>Luz, la ni\u00f1a sin un brazo<\/h3>\n<p>Comunidad La Uni\u00f3n, entre El C\u00faa y San Jos\u00e9 de Bocay, Jinotega. 8 de octubre de 1986. 11:00 p.m.. Luz Mabel Lumb\u00ed Rizo, de 20 meses de edad, dorm\u00eda en su cama cuando un grupo de contras, entre ellos un cu\u00f1ado, atac\u00f3 su casa. Mataron a su padre y a su hermanita de 38 d\u00edas. Otros cinco familiares fueron heridos y a ella una bala le destroz\u00f3 el brazo derecho. No le qued\u00f3 nada.<br \/>\nLa historia de Luz Mabel est\u00e1 registrada en el libro Nicaragua: Sobreviviendo el legado de la pol\u00edtica de los Estados Unidos, del fot\u00f3grafo estadounidense Paul Dix y su esposa Pamela Fitzpatrick, que en los ochenta recorrieron el norte y centro del pa\u00eds como miembros de un cuerpo de paz.<br \/>\nPaul y Pamela volvieron a Nicaragua a mediados de los noventa y se propusieron buscar a los protagonistas de aquellas fotos. Tardaron ocho a\u00f1os en encontrarlos a todos, a los que quedaban vivos.<br \/>\nEl 21 de febrero de 2003 encontraron a Luz Mabel. La ni\u00f1a ya era una joven de 17 a\u00f1os, madre de una ni\u00f1a de nueve meses llamada Luz Noel\u00ed.<br \/>\nAmbas fotos ilustran su historia en el libro de Paul y Pamela, que recoge otras historias similares.<br \/>\nAh\u00ed est\u00e1n el testimonio de Mar\u00eda Auxiliadora, Juana, Alexsey, Rosita, Ruby, Santiago, Jamileth, Adelina, Tr\u00e1nsito, F\u00e9lix, Marconi, Te\u00f3filo y Ren\u00e9, aunque faltan las historias Mar\u00eda Concepci\u00f3n Herrera, Julio Mar\u00edn o Jos\u00e9 Gonz\u00e1lez, heridos del otro lado.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Mabel-Lumb\u00ed-Rizo-17-a\u00f1os-despu\u00e9s.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-35524 size-full\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Mabel-Lumb\u00ed-Rizo-17-a\u00f1os-despu\u00e9s.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"1098\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/07144736\/Mabel-Lumb%C3%AD-Rizo-17-a%C3%B1os-despu%C3%A9s.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/07144736\/Mabel-Lumb%C3%AD-Rizo-17-a%C3%B1os-despu%C3%A9s.jpg 191w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/07144736\/Mabel-Lumb%C3%AD-Rizo-17-a%C3%B1os-despu%C3%A9s.jpg 653w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/07144736\/Mabel-Lumb%C3%AD-Rizo-17-a%C3%B1os-despu%C3%A9s.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Para conocer m\u00e1s sobre el libro de Paul y Pamela visite: www.NicaraguaPhotoTestimony.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sin una pierna o dos. 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