{"id":35537,"date":"2012-03-11T15:36:02","date_gmt":"2012-03-11T21:36:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=35537"},"modified":"2017-07-26T08:42:50","modified_gmt":"2017-07-26T14:42:50","slug":"recuerdo-de-los-hugaros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/columnas\/recuerdo-de-los-hugaros\/","title":{"rendered":"Recuerdo de los H\u00fangaros"},"content":{"rendered":"<p>Para las fiestas patronales del Cristo Negro de la Sant\u00edsima Trinidad en Masatepe, cuando la procesi\u00f3n del domingo por la ma\u00f1ana que segu\u00eda a la misa mayor sal\u00eda a la calle, ya estaban al pie del atrio de la iglesia parroquial las cuadrillas de bailantes, que para los tiempos de mi infancia eran numerosas. La mayor parte eran de inditas con sus galanes y llevaba cada una su marimba de arco. Pero la que m\u00e1s se seduc\u00eda, como si me evocara un misterio, era la comparsa de h\u00fangaras. El baile de las h\u00fangaras.<\/p>\n<p>Los hombres llevaban sombreros negros de fieltro y chalecos de fantas\u00eda, con botas de media ca\u00f1a, y las mujeres pa\u00f1uelos vistosos en la cabeza, adornados a la altura de la frente con monedas, blusas floreadas y enaguas de lunares; de los l\u00f3bulos de sus orejas pend\u00edan aretes de fantas\u00eda, y luc\u00edan collares de muchas vueltas y pulseras de varios aros, y mucho colorete en las mejillas; pero lo m\u00e1s singular de su atuendo era que todas llevaban anteojos oscuros de esos de patas triangulares que ya poco se ven.<\/p>\n<p>\u00bfDe d\u00f3nde ven\u00eda aquella tradici\u00f3n? Sin duda, del recuerdo de los gitanos errantes que llegados de Europa huyendo de persecuciones recorr\u00edan las tierras de Am\u00e9rica y acampaban junto a los pueblos con sus carromatos, dedicados a ejercer los m\u00e1s diversos oficios, desde afilar cuchillos y soldar cacharros de cocina los hombres, a la quiromancia las mujeres, leyendo la suerte en las manos y en las barajas. Ten\u00edan tambi\u00e9n fama de ladrones, bien o mal ganada, y arrastraban la leyenda negra de ser raptores de ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Los gitanos espa\u00f1oles de Andaluc\u00eda siguen a\u00fan all\u00ed, agrupados en clanes y celosos de su tradici\u00f3n, y como en toda Europa, son v\u00edctimas de la discriminaci\u00f3n racial. A Am\u00e9rica los primeros gitanos cal\u00e9s llegaron junto con Col\u00f3n en el tercer viaje, y luego, en distintas \u00e9pocas, se impuso contra ellos prohibiciones de inmigraci\u00f3n a estas tierras.<\/p>\n<p>Se quedaron llamando h\u00fangaros porque seguramente los grupos que llegaron a Nicaragua, o al menos los que pasaron por Masatepe y los pueblos de la meseta, proven\u00edan de Hungr\u00eda. La \u00faltima gran oleada de gitanos arrib\u00f3 a M\u00e9xico a fines del siglo XIX, y se las llamaba roman\u00edes, y tambi\u00e9n h\u00fangaros. Eso ser\u00e1n los mismos que se desplazaron a Centroam\u00e9rica y a Colombia; ya vemos c\u00f3mo aparecen en Cien a\u00f1os de soledad.<\/p>\n<p>Su origen sigue siendo misterioso. Tambi\u00e9n se les llam\u00f3 egipc\u00edacos, de donde en ingl\u00e9s son llamados gypsies, y se les llama tambi\u00e9n bohemios, porque algunos clanes proven\u00edan de la Bohemia, en lo que es hoy la Rep\u00fablica Checa; por alguna extra\u00f1a asociaci\u00f3n, bohemio pas\u00f3 a ser el libertino de vida despreocupada, que amanece en las cantinas, como aquellos del famoso poema, delicia de los declamadores, El brindis del bohemio.<\/p>\n<p>Digo que de este recuerdo del paso de los gitanos por Masatepe qued\u00f3 en herencia el baile de las h\u00fangaras, porque los trajes de las cuadrillas de baile recuerdan los de los gitanos de las estampas antiguas, y porque mi madre contaba haberlos visto de ni\u00f1a en Masatepe. Acampaban en las afueras e iban por las casas ofreciendo sus habilidades en lengua enrevesada, y muchos, atemorizados, les cerraban las puertas.<\/p>\n<p>Hac\u00edan artes de magia para ganarse la vida, all\u00ed est\u00e1 el espl\u00e9ndido cuento de Fernando Silva Los H\u00fangaros; cantaban y bailaban, y las panderetas que las mujeres de las cuadrillas de baile hac\u00edan sonar, eran tambi\u00e9n otro recuerdo de las gitanas originales que un d\u00eda entretuvieron con sus danzas a los asustados habitantes de los pueblos nicarag\u00fcenses.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en otra procesi\u00f3n, la de San Jer\u00f3nimo, recuerdo a un oso que bailaba con una cadena pendiente del cuello, llevado por otro bailar\u00edn armado de un palo o de un l\u00e1tigo. Los osos est\u00e1n ligados a la vida de los gitanos, lo mismo que los monos.<\/p>\n<p>He vuelto a ver el baile de las gitanas, solo que ahora reducidos a unas pocas parejas, como si se esfumaran en el tiempo y solo quedara ya una peque\u00f1a muestra. Y el oso amaestrado, con su baile torpe, ese s\u00ed que nunca volvi\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Masatepe, marzo 2012<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">www.sergioramirez.com<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">www.facebook.com\/escritorsergioramirezhttp<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Digo que de este recuerdo del paso de los gitanos por Masatepe qued\u00f3 en herencia el baile de las h\u00fangaras, porque los trajes de las cuadrillas de baile recuerdan los de los gitanos de las estampas antiguas, y porque mi madre contaba haberlos visto de ni\u00f1a en Masatepe. Acampaban en las afueras e iban por las casas ofreciendo sus habilidades en lengua enrevesada, y muchos, atemorizados, les cerraban las puertas.<\/p>\n","protected":false},"author":12,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[5,14],"tags":[],"class_list":["post-35537","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-columnas","category-prosa-profana"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35537","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/12"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=35537"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35537\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":35540,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35537\/revisions\/35540"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=35537"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=35537"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=35537"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}