{"id":35900,"date":"2017-07-09T12:55:46","date_gmt":"2017-07-09T18:55:46","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=35900"},"modified":"2018-10-01T02:40:11","modified_gmt":"2018-10-01T02:40:11","slug":"la-tragedia-de-silvio-miranda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/la-tragedia-de-silvio-miranda\/","title":{"rendered":"La tragedia de Silvio Miranda"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">La vida de una de las mayores promesas de la pintura nicarag\u00fcense termin\u00f3 demasiado pronto y en medio de tr\u00e1gicas coincidencias<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por Amalia del Cid<\/strong><\/p>\n<p>Poco antes de morir ahogado en el lago Cocibolca, Silvio Miranda pint\u00f3 la escena de un naufragio. Fue un cuadro abstracto, con una barca abstracta y puntitos blancos cayendo hacia la abstracta agua. \u201c\u00bfQu\u00e9 son esos puntos?\u201d, le pregunt\u00f3 Mario, su hermano, y Silvio se las arregl\u00f3, en su lenguaje de se\u00f1as, para explicarle que se trataba de n\u00e1ufragos en grandes dificultades.<\/p>\n<p>La iron\u00eda no pasar\u00eda inadvertida en los peri\u00f3dicos, cuando d\u00edas despu\u00e9s se supo que entre las v\u00edctimas del naufragio se encontraba uno de los mejores pintores de Nicaragua. El \u201cni\u00f1o prodigio\u201d, el \u201cpintorcito mudo\u201d que el maestro Rodrigo Pe\u00f1alba consideraba nuestro \u201cpr\u00f3ximo Armando Morales\u201d.<\/p>\n<p>Para Mario Miranda, sin embargo, no fue una iron\u00eda ni una simple coincidencia, sino una \u201cpremonici\u00f3n\u201d. Y aun se le llena el rostro de desconcierto cuando recuerda los hechos que precedieron a la tragedia del 4 de marzo de 1971. \u201cMar\u00eda Guadalupe se llamaba la lancha. Mar\u00eda Guadalupe\u201d, repite con voz queda, casi susurrando. \u201c\u00bfY sab\u00eda usted que antes de que \u00e9l naufragara hizo un cuadro que se llama Mar\u00eda Guadalupe?\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Leovigildo Miranda y Mar\u00eda Sandoval tuvieron once hijos. \u00c9l era un abogado de Chontales y ella una muchacha granadina veinte a\u00f1os menor. Consentido el matrimonio por los padres de la novia, se casaron como Dios y las gentes mandan, y se fueron a vivir a San Carlos, R\u00edo San Juan, a donde \u00e9l fue enviado como registrador. All\u00ed murieron los primeros cuatro ni\u00f1os y Mar\u00eda atribuy\u00f3 la desgracia al zancudero y a la escasez de m\u00e9dicos y medicamentos.<\/p>\n<p>\u201cYo me voy de aqu\u00ed\u201d, declar\u00f3. Y se fue. De modo que el resto de la prole Miranda Sandoval \u2014cinco mujeres y dos varones\u2014 naci\u00f3 parte en Granada y parte en Managua. Silvio y Mario fueron los \u00faltimos. Los separaban dos a\u00f1os de edad y una que otra dificultad para comunicarse, pero crecieron inseparables en una colonia capitalina, cerca del Estadio Nacional de beisbol.<\/p>\n<p>Silvio, igual que su hermana Emma, quien a\u00f1os m\u00e1s tarde habr\u00eda de ser su musa, naci\u00f3 sordo y, en consecuencia, nunca aprendi\u00f3 a hablar. Luego se supo que la raz\u00f3n tras la sordera de ambos hermanos fue la incompatibilidad sangu\u00ednea de sus padres, se\u00f1ala Winston Miranda, el sobrino pintor que Silvio no conoci\u00f3.<br \/>\n\u201cVos ten\u00e9s que hablar por los tres\u201d, le dec\u00eda Mar\u00eda al peque\u00f1o Mario.<\/p>\n<p>Nacido en 1948, era el benjam\u00edn de la familia, pero a \u00e9l le correspond\u00eda la responsabilidad de ser la voz de sus hermanos mayores. As\u00ed era cuando al despuntar el d\u00eda iban a comprar leche a la venta. Silvio abrazando la botella de vidrio, los dos conversando sobre las cosas que ocupan a los ni\u00f1os. \u201cInolvidable, mi hermano\u201d, suspira Mario, hoy de 69 a\u00f1os.<\/p>\n<figure id=\"attachment_35921\" aria-describedby=\"caption-attachment-35921\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/271-MAG-SILVIOMIRANDA-7.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-35921\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/271-MAG-SILVIOMIRANDA-7-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/07144403\/271-MAG-SILVIOMIRANDA-7.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/07144403\/271-MAG-SILVIOMIRANDA-7.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/07144403\/271-MAG-SILVIOMIRANDA-7.jpg 600w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/07144403\/271-MAG-SILVIOMIRANDA-7.jpg 900w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-35921\" class=\"wp-caption-text\">Leovigildo Miranda y Mar\u00eda Sandoval con sus siete hijos, cinco mujeres y dos varones. Arriba, de izquierda a derecha, Mario, Emma, Miriam, Rosa y Silvio. Abajo, Esperanza, Mar\u00eda, Leovigildo y Gloria.<\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Todav\u00eda recuerda el momento en que el mundo descubri\u00f3 el talento extraordinario de aquel \u201cmudito\u201d. Fue cuando dibuj\u00f3 un Santa Claus en la escuela de ense\u00f1anza especial a la que asist\u00eda, asegura. Para entonces, dice, Silvio no pasaba de los 10 a\u00f1os y el doctor del centro decidi\u00f3 que no permitir\u00eda que el ni\u00f1o \u201cse desperdiciara\u201d. As\u00ed que lo llev\u00f3 a presentar a la Escuela de Bellas Artes, el reino del maestro Rodrigo Pe\u00f1alba.<\/p>\n<p>A partir de entonces el peque\u00f1o artista aparecer\u00eda como \u201cni\u00f1o prodigio\u201d en los diarios. El m\u00e1s joven de su clase y uno de los m\u00e1s avezados. Luego saldr\u00edan entrevistas y noticias sobre sus premios internacionales: el primer lugar en el X Certamen de Cultura, realizado en San Salvador, y el segundo en la Exposici\u00f3n del Sal\u00f3n Esso de artistas j\u00f3venes centroamericanos, en 1964.<\/p>\n<p>Y tambi\u00e9n se hablar\u00eda de sus exposiciones. La \u00faltima de ellas organizada en enero de 1971, en el Lowe Art Museum de Miami. Ese mes Silvio cumpli\u00f3 25, el \u00faltimo a\u00f1o de su vida. En marzo se subir\u00eda a la Mar\u00eda Guadalupe.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Fue una tragedia anunciada. Los viejos navegantes del Gran Lago ya lo hab\u00edan advertido: \u201cCuando rompan los vientos esa lancha se hunde\u201d. Y alguien record\u00f3 la frase ese s\u00e1bado 6 de marzo, contemplando el casco podrido de la Mar\u00eda Guadalupe, destrozada tras el naufragio. \u201cSin caseta, con el techo por un lado y el casco por otro, realmente desintegrada\u201d, seg\u00fan La Prensa del domingo 7 de marzo de 1971.<\/p>\n<p>La lancha zarp\u00f3 del muelle de Granada el jueves a las 6:00 de la tarde, con 25 bolsas de cemento, az\u00facar, sal y 16 barriles de combustible que tres horas m\u00e1s tarde se soltaron de sus amarras y aplastaron a varios pasajeros. Cerca de las 8:00 de la noche el tiempo empez\u00f3 a tornarse \u201cbravo\u201d, relataron despu\u00e9s los sobrevivientes. Pero \u201cla verdadera causa de la tragedia \u2014afirmaron\u2014 fueron esos 16 barriles, que iban mal amarrados en la proa de la nave y que a las 9:05 de la noche se deslizaron con los tumbos\u201d.<\/p>\n<p>Se sabe que fue exactamente a las 9:05 porque alguien estaba escuchando una radio port\u00e1til y algunos pasajeros oyeron la hora segundos antes de que comenzara el caos.<\/p>\n<p>Esa noche Silvio Miranda se dirig\u00eda a San Carlos, a donde la Mar\u00eda Guadalupe deb\u00eda llegar el viernes, tras bajar bordeando la costa de Chontales, donde seg\u00fan los navegantes las aguas eran mansas. No hac\u00eda mucho hab\u00eda regresado de Estados Unidos. Ah\u00ed visit\u00f3 a su madre, reci\u00e9n operada de los ojos, y ahora iba a ver a su padre, Leovigildo, que de nuevo estaba trabajando en ese pueblo de R\u00edo San Juan.<\/p>\n<p>Su nombre apareci\u00f3 en la tercera l\u00ednea de la lista de pasajeros publicada por La Prensa el s\u00e1bado 6 de marzo y era el octavo en la que el capit\u00e1n de la lancha, Roberto Mart\u00ednez, pas\u00f3 a la Capitan\u00eda antes de zarpar. El rol de zarpe solo inclu\u00eda a 18 pasajeros y una tripulaci\u00f3n de seis hombres; pero m\u00e1s tarde Mart\u00ednez reconoci\u00f3 ante los periodistas que, a \u00faltima hora, \u201cse montaron algunas personas antes de partir\u201d. En aquel momento se estim\u00f3 que fueron al menos diez m\u00e1s; sin embargo, nunca pudo precisarse el n\u00famero de pasajeros que naufragaron en la Mar\u00eda Guadalupe.<\/p>\n<p>Hab\u00eda Cuarto Creciente, pero el cielo estaba encapotado y la noche oscura. A las 8:55 p.m. de ese jueves fat\u00eddico, cuando la lancha casi hab\u00eda alcanzado la costa de Chontales, el viento soplaba fuerte y los pasajeros \u2014hombres, mujeres y ni\u00f1os\u2014 dormitaban sobre cubierta, entre barriles, cajas, canastos y motetes. Uno de los miembros de la tripulaci\u00f3n, con cara de sue\u00f1o manejaba la bomba para achicar el agua y do\u00f1a Marcelina Marenco \u2014como habr\u00eda de cont\u00e1rselo cuatro d\u00edas despu\u00e9s a La Prensa\u2014 se acerc\u00f3 para decirle: \u201cCreo que necesitan sacar m\u00e1s agua, va muy inundado el cuarto de m\u00e1quinas\u201d. El hombre le respondi\u00f3 que as\u00ed era, pero que no deb\u00eda preocuparse.<\/p>\n<figure id=\"attachment_35981\" aria-describedby=\"caption-attachment-35981\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/271-MAG-LANCHA.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-35981\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/271-MAG-LANCHA-300x170.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"170\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/07144345\/271-MAG-LANCHA.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/07144345\/271-MAG-LANCHA.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/07144345\/271-MAG-LANCHA.jpg 600w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/07144345\/271-MAG-LANCHA.jpg 833w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-35981\" class=\"wp-caption-text\">Los restos de la lancha Mar\u00eda Guadalupe tras el naufragio, al encallar en la costa del Cocibolca en la hacienda Charco Muerto, Rivas. La foto apareci\u00f3 en La Prensa el 9 de marzo de 1971.<\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De pronto una enorme ola golpe\u00f3 la nave y todos se sintieron \u201ccomo en el aire\u201d. La lancha dio un violento giro y los barriles se soltaron, matando a unos y golpeando a otros. Entonces la Mar\u00eda Guadalupe empez\u00f3 a hundirse lentamente.<\/p>\n<p>Hay quienes creen que Silvio recibi\u00f3 un golpe antes de morir ahogado. La raz\u00f3n por la que se inclinan por esta posibilidad es que el pintor era un excelente nadador.<\/p>\n<p>Cuando ten\u00eda unos 14 a\u00f1os se tiraba de las embarcaciones que por tener gran calado deb\u00edan atracar algo lejos del muelle de Moyogalpa, en la isla de Ometepe, y llegaba nadando a la casa de Arnoldo Guill\u00e9n, compa\u00f1ero suyo en la Escuela de Bellas Artes.<\/p>\n<p>\u201cMi familia viv\u00eda en Moyogalpa, a media cuadra del muelle del lago. Cuando est\u00e1bamos de vacaciones Silvio se aparec\u00eda en calzoneta, mojado. Dejaba su ropa en el barco y se tiraba a nadar, para visitarme en la casa. Ah\u00ed almorz\u00e1bamos juntos, platic\u00e1bamos, y luego \u00e9l se regresaba al barco\u201d, relata Guill\u00e9n, de 76 a\u00f1os, quien logr\u00f3 convertirse en un respetado maestro de la pintura y la escultura nicarag\u00fcense.<\/p>\n<p>Hac\u00eda lo mismo cada vez que iba a visitar a su padre. \u201cVen\u00eda de Granada, se embarcaba a Moyogalpa, luego el barco tocaba San Jorge y sal\u00eda directo a San Carlos. De regreso igual\u201d, recuerda el artista. Para sus escapadas a casa de los Guill\u00e9n, el ni\u00f1o prodigio aprovechaba el tiempo que tomaba descargar el barco en la isla, que invariablemente iba lleno de alimentos y combustible.<\/p>\n<p>Un asunto que por mucho tiempo ocup\u00f3 sus conversaciones fue el terror de Silvio a una \u201checatombe\u201d. Sol\u00eda andar consigo libretas con \u201cdibujitos de la Tierra, del Sol\u201d, e intentaba explicar con se\u00f1as su teor\u00eda de que los astros iban a chocar. Abordaban el tema cuando Arnoldo Guill\u00e9n ya viv\u00eda en Managua. A veces Silvio, demasiado preocupado para dormir, llegaba en bicicleta, a medianoche, a tocar la puerta de su casa y se quedaban discutiendo aquel presentimiento.<\/p>\n<p>Aunque era tarea dif\u00edcil comprender a profundidad los pensamientos del pintor, quedaba claro que esperaba que ocurrieran cosas realmente \u201cterribles\u201d. \u201cQuiz\u00e1s ser\u00eda una premonici\u00f3n\u201d, analiza ahora Guill\u00e9n, a casi medio siglo de la tragedia que durante m\u00e1s de una semana acapar\u00f3 los noticieros nacionales.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Cada noche, durante diez a\u00f1os, Mario Miranda so\u00f1\u00f3 que su hermano estaba vivo. Se ve\u00eda a s\u00ed mismo paseando con \u00e9l en medio de un bosque y de lugares \u201cno definidos\u201d llenos de \u201cnaturaleza\u201d. Y en sus sue\u00f1os se re\u00edan y hablaban, porque Silvio ten\u00eda finalmente voz propia y pod\u00eda decirle \u201cven\u00ed por ac\u00e1\u201d, \u201cacompa\u00f1ame\u201d, \u201cvamos\u201d.<\/p>\n<figure id=\"attachment_35989\" aria-describedby=\"caption-attachment-35989\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/271-MAG-MARIOMIRANDA-1.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-35989\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/271-MAG-MARIOMIRANDA-1-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/07144336\/271-MAG-MARIOMIRANDA-1.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/07144336\/271-MAG-MARIOMIRANDA-1.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/07144336\/271-MAG-MARIOMIRANDA-1.jpg 600w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/07144336\/271-MAG-MARIOMIRANDA-1.jpg 900w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-35989\" class=\"wp-caption-text\">Mario Miranda, hermano del pintor.<\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cDios en el sue\u00f1o me lo hac\u00eda hablar\u201d, dice. Es peque\u00f1o y delgad\u00edsimo, como lo fue Silvio, y casi tan religioso como \u00e9l.<\/p>\n<p>El pintor era \u201cprofundamente creyente\u201d y en 1964, tras ganar el primer premio en el certamen realizado en El Salvador, dio una entrevista en la que confes\u00f3, a trav\u00e9s de un int\u00e9rprete: \u201cTodos los d\u00edas rezo humildemente para que Dios me d\u00e9 voz y o\u00eddo, o por lo menos una de las dos cosas, y siempre por la ma\u00f1ana me levanto esperando que haya sucedido el milagro, y eso lo espero desde hace algunos a\u00f1os. Pero nunca viene\u201d.<\/p>\n<p>En esa misma ocasi\u00f3n convers\u00f3 sobre su pasi\u00f3n por la obra de Vel\u00e1zquez y sobre lo mucho que para \u00e9l se parec\u00edan Van Gogh y Beethoven en el \u201cempaste violento\u201d y la \u201cnota grave\u201d. Dijo tambi\u00e9n que Picasso era \u201cun hombre indiscutible, un maestro de maestros\u201d y que a su lado Salvador Dal\u00ed era \u201cun enano que no da vida\u201d; que Armando Morales era el mejor pintor de Nicaragua y uno de los mejores de Latinoam\u00e9rica, pero que no era un genio como tantos cre\u00edan.<\/p>\n<p>Para Silvio, la pintura era su \u201c\u00fanico contacto con el mundo exterior\u201d. Pod\u00eda pasar horas absorto en la contemplaci\u00f3n de un paisaje y por eso hubo quienes lo creyeron loco. Sobre todo cuando estando de visita en San Carlos tomaba un bote y se iba remando solo, sobre el San Juan, en busca de la aurora o del atardecer.<\/p>\n<p>Su mayor aspiraci\u00f3n, sin embargo, era \u201cllevar el retrato a un m\u00e1ximo de simplicidad\u201d. En esas estaba cuando el periodista y poeta Roberto Cuadra lo conoci\u00f3.<\/p>\n<p>\u201cDurante mis comienzos como reportero de noticias de c\u00e1rceles, ladrones y lupanares, cada vez que dispon\u00eda de tiempo me deslizaba a la Escuela de Bellas Artes\u201d, recuerda Cuadra. A veces, bajo la mirada vigilante del maestro Rodrigo Pe\u00f1alba, entraba a la sala donde los estudiantes copiaban las formas de una muchacha desnuda, y llamaba su atenci\u00f3n \u201cun chavalo bastante joven que siempre estaba absorto en el caballete de trabajo\u201d.<\/p>\n<p>Pe\u00f1alba, quien adivin\u00f3 la admiraci\u00f3n del periodista por la pintura, le dijo: \u201cVenga poeta. Ese joven pintor que noto siempre capta tu atenci\u00f3n, es nuestro futuro Armando Morales. Pero cuando est\u00e9s listo para entrevistarlo, no lo vas a poder hacer. Es sordomudo\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLo que me dijo el maestro Pe\u00f1alba lo veo ahora m\u00e1s di\u00e1fano que hace cuarenta a\u00f1os\u201d, dice Cuadra. \u201cNo lo vas a poder entrevistar\u201d. Para \u00e9l, con la muerte de Silvio Miranda, Nicaragua perdi\u00f3 \u201cuna de las m\u00e1s prometedoras figuras del arte inigualable de la pintura\u201d.<\/p>\n<p>Tiene fresca en la memoria la tarde del funeral. El cielo \u201cencapotado y plomizo\u201d, con lluvia a ratos constante. \u201cTrajeron su cad\u00e1ver a Managua para que en su Escuela de Bellas Artes se le tributara merecido reconocimiento. Yo, algo atrevido, me sub\u00ed al camastro del cami\u00f3n que tra\u00eda los restos del grande, jovenc\u00edsimo pintor en un ata\u00fad de madera de talalate. De los m\u00e1s baratos e infames. No pude apreciar a plenitud, como yo hubiera querido, su rostro. El mosquero y la pestilencia me lo impidieron\u201d.<\/p>\n<p>El cuerpo de Silvio Miranda fue recuperado en la isla Zapatera, tres o cuatro d\u00edas despu\u00e9s del naufragio. Su hermano lleg\u00f3 a identificarlo. Lo estaba buscando desde que se enter\u00f3 del desastre en los noticieros matutinos del viernes 5 de marzo.<\/p>\n<p>\u201cYo siempre oigo las noticias. Cu\u00e1l es mi sorpresa cuando en la radio dicen: \u2018Lancha Mar\u00eda Guadalupe naufraga en el lago Cocibolca, cerca de la isla de Ometepe\u2019 . Y el que aparece encabezando la lista es mi hermano: Silvio Miranda Sandoval\u201d, cuenta.<\/p>\n<p>Como en ese momento se encontraba en San Carlos, Mario fue a buscar a su padre para ponerlo al tanto:<br \/>\n\u2014Pap\u00e1, tengo que decirte algo. Espero que te seren\u00e9s.<br \/>\n\u2014No, habl\u00e1, habl\u00e1.<br \/>\n\u2014Naufrag\u00f3 la lancha donde ven\u00eda Silvio y el primero que sale en la lista es \u00e9l.<\/p>\n<p>Por orden de Leovigildo pas\u00f3 los siguientes d\u00edas tratando de localizar el cuerpo, con la secreta esperanza de que su hermano estuviera vivo. Algunos oportunistas le dieron informaci\u00f3n falsa sobre los sitios donde pod\u00eda encontrarlo, pero finalmente lleg\u00f3 a la isla Zapatera, donde le dijeron estaban \u201csaliendo los cuerpos\u201d de los n\u00e1ufragos. \u201cEra un cuadro dantesco\u201d, recuerda. Hab\u00eda muchos cad\u00e1veres diseminados, entre ellos el de Silvio.<\/p>\n<p>No hab\u00eda manera de identificarlo a simple vista, as\u00ed que pidi\u00f3 que con un cuchillo le cortaran una mejilla. Reconoci\u00f3 entonces las piezas de platino en la dentadura y ya no le qued\u00f3 duda de que se trataba de su hermano, a quien nunca le hab\u00edan gustado los dientes de oro.<\/p>\n<p>Casi todos los sobrevivientes fueron rescatados el viernes por la tarde. Se hab\u00edan agarrado a los mecates que sobresal\u00edan en la superficie, sobre la cubierta hundida de la Mar\u00eda Guadalupe. Al venirse abajo el m\u00e1stil la lancha qued\u00f3 de costado y los n\u00e1ufragos se acomodaron sobre la quilla, siempre aferrados a las cuerdas, hundi\u00e9ndose y emergiendo del agua al ritmo de los tumbos.<\/p>\n<p>Hacia la medianoche la lancha se enderez\u00f3 y a eso de las 5:00 de la ma\u00f1ana, con las primeras luces del d\u00eda, los sobrevivientes (eran 14) empezaron a reconocerse. Siguieron en el agua hasta las 2:00 de la tarde, cuando en el horizonte apareci\u00f3 la embarcaci\u00f3n Karen Mar\u00eda, su tripulaci\u00f3n guiada por el mosquitero que un n\u00e1ufrago agitaba en la punta del m\u00e1stil.<\/p>\n<p>Se estima que unas veinte personas perecieron en el naufragio y posiblemente Silvio Miranda haya estado entre las primeras v\u00edctimas, aunque alguien dijo m\u00e1s tarde que lo hab\u00eda visto en la madrugada alzando los brazos en el agua.<br \/>\nTodos estos a\u00f1os Mario ha estado convencido de que su hermano muri\u00f3 alrededor de las 2:00 de la ma\u00f1ana de ese 5 de marzo, porque ese d\u00eda, a esa hora, \u00e9l se despert\u00f3 sobresaltado, como presintiendo algo muy malo.<\/p>\n<p>\u201cA veces no logro entender el misterio del destino y del contradestino\u201d, dice con los ojos llenos de l\u00e1grimas. Ha estallado en llanto recordando el \u00faltimo d\u00eda que vio vivo a su hermano. \u201cEra domingo, yo estaba en Managua y ten\u00eda que regresar el lunes a San Carlos. En ese entonces las lanchas a San Carlos sal\u00edan los lunes y los jueves. Lunes para llegar martes en la madrugada y jueves para llegar viernes en la madrugada\u201d.<\/p>\n<p>Silvio estaba acostado en una hamaca, en la casa de la colonia Maestro Gabriel, cuando Mario le dijo:<br \/>\n\u2014Pipi, v\u00e1monos ma\u00f1ana.<br \/>\n\u2014No, pipi, tengo que hacer unas diligencias importantes \u2013respondi\u00f3 el pintor con sus manos.<br \/>\n\u2014V\u00e1monos ma\u00f1ana \u2014repiti\u00f3 Mario.<br \/>\n\u2014Yo voy a ir, a ver a mi pap\u00e1. Quiero ir a ver a mi papa \u2013contest\u00f3 Silvio.<br \/>\n\u2014V\u00e1monos ma\u00f1ana \u2013insisti\u00f3 su hermano.<br \/>\n\u2014No, pipi, no te preocup\u00e9s y esperame all\u00e1. Yo me embarco el jueves.<\/p>\n<h3>Talento extraordinario<\/h3>\n<p>Winston Miranda creci\u00f3 idolatrando al t\u00edo que no conoci\u00f3. Desde muy ni\u00f1o sus padres le hablaron de \u00e9l y le mostraron sus pinturas, de modo que desde la tumba Silvio Miranda influy\u00f3 en su decisi\u00f3n de dedicar la vida al arte. Hoy es un reconocido pintor, pero asegura que \u201cdif\u00edcilmente\u201d se acerca a su t\u00edo, porque \u201cel talento de \u00e9l era especial\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEl trazado, el tratado gr\u00e1fico que absorbi\u00f3, las transparencias&#8230; Era diferente. Tenemos estilos diferentes. Las abstracciones que \u00e9l cre\u00f3 son una cosa maravillosa. Dif\u00edcilmente se me hubieran ocurrido&#8230; Me hubiera gustado conocerlo\u201d, sostiene Miranda.<\/p>\n<p>Arnoldo Guill\u00e9n, pintor y escultor nicarag\u00fcense, fue compa\u00f1ero de Silvio en la Escuela de Bellas Artes. \u201cPuedo decir que era un extraordinario alumno, de los m\u00e1s destacados en ese momento a pesar de ser mudito\u201d, afirma. \u201cSe impregn\u00f3 de todas las t\u00e9cnicas que pod\u00eda transmitirnos el maestro Rodrigo Pe\u00f1alba. Un ni\u00f1o prodigio, realmente. La apreciaci\u00f3n del color, la finura del color, todo eso lo logr\u00f3 a muy temprana edad. Fue una desgracia que se nos muriera tan pronto. Para nosotros fue una cosa terrible. Era nuestro compa\u00f1ero y amigo\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La vida de una de las mayores promesas de la pintura nicarag\u00fcense termin\u00f3 demasiado pronto y en medio de tr\u00e1gicas coincidencias<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":35980,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[81],"class_list":["post-35900","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes","tag-nicaragua"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35900","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=35900"}],"version-history":[{"count":12,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35900\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":44487,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35900\/revisions\/44487"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/35980"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=35900"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=35900"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=35900"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}