{"id":35953,"date":"2010-06-13T09:34:14","date_gmt":"2010-06-13T15:34:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=35953"},"modified":"2018-10-08T14:58:05","modified_gmt":"2018-10-08T14:58:05","slug":"dias-de-cautiverio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/dias-de-cautiverio\/","title":{"rendered":"D\u00edas de cautiverio"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">\u00c9sta es la historia de dos familias que vivieron en zozobra al saber que uno de sus miembros fue secuestrado. Una de ellas pag\u00f3 350 mil d\u00f3lares para rescatar a su ser querido. El otro tuvo suerte y lo liberaron gratis<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Dora Luz Romero y Alina Lor\u00edo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Era un d\u00eda de invierno. Lunes 22 de junio de 2009. Esa ma\u00f1ana Walter Mendoza, de 18 a\u00f1os, sali\u00f3 de su casa rumbo a la universidad. Walter cursaba el primer semestre del primer a\u00f1o de Administraci\u00f3n de Empresas en la Universidad Americana (UAM). Cada ma\u00f1ana, de lunes a viernes, el joven musculoso, moreno lavado y de cejas espesas deb\u00eda levantarse temprano para llegar a tiempo a sus clases que empezaban a las 7:00 de la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">La historia era la misma todos los d\u00edas. A las 6:30 a.m., listo y desayunado, Walter sub\u00eda a su camioneta Hilux plateada junto a sus dos hermanitas y agarraban camino.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Pero esa ma\u00f1ana se atrasaron. Salieron de su casa, ubicada sobre la pista del Mayoreo, m\u00e1s o menos a las 6:45 a.m. Sin embargo, Walter tom\u00f3 la ruta de siempre, la que le tomaba unos 25 minutos para llegar a la UAM. Primero pas\u00f3 dejando a sus hermanas en el Colegio Inmaculada Concepci\u00f3n, por el mercado Iv\u00e1n Montenegro, luego sali\u00f3 por los sem\u00e1foros de Rubenia y sigui\u00f3 recto sobre la carretera hasta llegar a la rotonda de la Colonia Centroam\u00e9rica, siempre recto, gir\u00f3 a mano izquierda por la Loter\u00eda Nacional y luego dio un \u00faltimo giro a mano derecha.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">El retraso que tuvo ese d\u00eda lo hizo agarrar el tr\u00e1fico de la ma\u00f1ana en la capital. No pasaba nada. Llegar\u00eda unos veinte minutos tarde a su primera hora de clases programada a las 7:00 a.m. La noche anterior se hab\u00eda acostado tarde terminando unos trabajos asignados.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Walter llevaba la ventana baja. La ma\u00f1ana era el \u00fanico momento del d\u00eda en la calurosa Managua que pod\u00eda disfrutar del aire natural, de ese frescor matutino que tanto le gusta.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Escuchaba reggaeton cuando gir\u00f3 por \u00faltima vez a mano derecha.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">A unos cuantos metros antes de llegar a la aguja de la universidad, divis\u00f3, por el retrovisor, que un Toyota Yaris intent\u00f3 chocarlo. S\u00f3lo tuvo tiempo de parpadear cuando el mismo carrito blanco se le parque\u00f3 enfrente, impidi\u00e9ndole continuar la marcha. \u00c9l no tuvo m\u00e1s remedio que pegar un frenazo.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Raudos, se bajaron cuatro hombres armados, vestidos de polic\u00edas: camisa celeste, pantal\u00f3n azul y botas negras. Algunos llevaban chaleco, guantes y otros llevaban boina. Eran cinco, el conductor y los cuatro que se bajaron. Eran casi las 7:30 de la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\u2014Abr\u00ed, que esto es una investigaci\u00f3n \u2013le dijo uno apunt\u00e1ndole con un arma.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Walter pens\u00f3 que lo hab\u00edan detenido por una mala maniobra.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\u2014Pero, \u00bfinvestigaci\u00f3n de qu\u00e9? \u2013pregunt\u00f3 nervioso.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\u2014\u00a1Que abr\u00e1s te digo!<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Hab\u00eda un polic\u00eda apostado en cada puerta de la camioneta.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Sin m\u00e1s remedio, Walter le quit\u00f3 el seguro a su veh\u00edculo. Pronto, uno de los uniformados lo avent\u00f3 de un empuj\u00f3n, mientras los otros tres subieron al veh\u00edculo, uno por cada puerta.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Inmediatamente arrancaron. Walter hab\u00eda quedado en medio de los dos asientos delanteros, pero los dos hombres que iban atr\u00e1s lo tomaron del pelo y lo gui\u00f1aron con tanta fuerza que lo sembraron en el asiento trasero.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Le taparon la cabeza y le ataron las manos con cinta adhesiva. Iba agachado, con la cabeza entre las piernas y un arma apunt\u00e1ndole.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\u2014Vas a ver lo que es tu padre \u2013le dijeron.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Fueron las \u00fanicas palabras que escuch\u00f3 durante el camino. \u00c9l no ten\u00eda ni idea de lo que ocurr\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">En Nicaragua se escucha muy poco hablar de secuestros extorsivos. Las historias publicadas el \u00faltimo a\u00f1o en los diarios podr\u00edan ser contadas con los dedos de la mano. De acuerdo con las cifras de la Polic\u00eda Nacional obtenidas mediante el Instituto de Estudios Estrat\u00e9gicos y Pol\u00edticas P\u00fablicas (IEEPP), en el 2008 hubo seis casos, y las estad\u00edsticas parciales del 2009 hablan de siete casos. Hay quienes consideran que son muchos m\u00e1s los secuestros extorsivos que se dan en el pa\u00eds, pero los familiares prefieren negociar con los secuestradores y no poner la denuncia. La Polic\u00eda, por su parte, ha dicho que no hay por qu\u00e9 alarmarse. Eso que se lo expliquen a las familias de los secuestrados.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">El tel\u00e9fono de don Leonel Mendoza son\u00f3 varias veces el lunes despu\u00e9s del mediod\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\u2014Tenemos a tu hijo. No le des parte a la Polic\u00eda. \u00bfCu\u00e1nto ten\u00e9s de dinero ahorita?<br \/>\nDon Leonel es un comerciante dedicado desde hace ya varios a\u00f1os a la venta de pl\u00e1sticos. Moreno, al igual que su hijo, regordete y de car\u00e1cter fuerte respir\u00f3 hondo y contest\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\u2014Pues ahorita lo que tengo son 15 mil d\u00f3lares.<br \/>\nSe escucharon risas al otro lado de la l\u00ednea.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\u2014Vos est\u00e1s loco. \u00bfQu\u00e9 vamos hacer con eso? Queremos 2 millones de d\u00f3lares.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Don Leonel ni siquiera se inmut\u00f3. Aquella cifra \u2013dice\u2013 estaba fuera de su alcance.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Antes de la llamada, un grupo de estudiantes de la UAM hab\u00edan llegado a su casa para contarle que por la ma\u00f1ana en la entrada de la universidad un grupo de hombres vestidos de polic\u00edas se hab\u00edan llevado a su hijo.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">El sentido de orientaci\u00f3n de Walter le dec\u00eda que iban sobre la Carretera Masaya. Pasaron como veinte minutos antes de que el veh\u00edculo se detuviera. A esas alturas sab\u00eda que no iba en manos de polic\u00edas. \u201cMe di cuenta porque me amarraron con tape las manos. Un polic\u00eda de verdad te pone unas esposas\u201d, dice detr\u00e1s del escritorio de la tienda de pl\u00e1sticos que tiene su pap\u00e1 en el Mercado Oriental.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\u2014Bajalo r\u00e1pido \u2013le dijo uno al otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Entre dos lo tomaron de los brazos, caminaron un poco y lo metieron en un cuarto. Walter recuerda que le dieron varias vueltas y despu\u00e9s lo dejaron sobre una colchoneta que estaba en el piso.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\u201cNo sab\u00eda nada. S\u00f3lo pensaba que quiz\u00e1s me estaban confundiendo. Tal vez voy a morir por confusi\u00f3n dec\u00eda yo, pero tambi\u00e9n pensaba: bueno, si me ha tocado a m\u00ed Se\u00f1or es porque T\u00fa lo permites\u201d, recuerda.<br \/>\nEsa tarde, a Walter lo dejaron hablar con su pap\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\u2014Al\u00f3 pap\u00e1. Ahorita estoy bien. Sacame de aqu\u00ed. Te quiero mucho.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">El secuestrador inmediatamente le quit\u00f3 el tel\u00e9fono del o\u00eddo. \u00c9sa fue la \u00fanica vez que habl\u00f3 con su familia durante estuvo en cautiverio.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Con los ojos vendados, con las manos atadas y echado sobre una colchoneta estuvo lunes, martes y mi\u00e9rcoles. Investigaciones posteriores revelaron que esos d\u00edas permaneci\u00f3 en una quinta en el kil\u00f3metro 19 y medio Carretera Masaya.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\u201cMe daban de comer Maruchan, pan de molde, agua o gaseosa. Me trataban bastante bien\u201d, confiesa. Aunque le dec\u00edan que su padre era un delincuente, que se les hab\u00eda \u201cido arriba\u201d con un cargamento de droga y su secuestro era el precio que ten\u00eda que pagar.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Despu\u00e9s de varias pl\u00e1ticas, los secuestradores y su padre lograron llegar a un acuerdo. Don Leonel les dar\u00eda 400 mil d\u00f3lares a cambio de su hijo. \u201cYo andaba buscando por todas partes para recoger ese dinero\u201d, asegura.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Para el mi\u00e9rcoles Walter ya estaba desesperado. \u201cNo pod\u00eda hacer nada. Estaba en las manos de esa gente. S\u00f3lo me queda pedirle a Dios\u201d, confiesa. Sent\u00eda el cuerpo entumido y f\u00e1cilmente se percib\u00eda maloliente. Llevaba tres d\u00edas sin ba\u00f1arse.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Esa noche de mi\u00e9rcoles, a Walter lo sacaron de donde estaba. \u201cMe subieron a un carro y recorrimos como unas siete horas. Ellos me dec\u00edan que estaba en Honduras\u201d, recuerda, pero honestamente \u00e9l no ten\u00eda idea d\u00f3nde estaba, aunque por lo que le toc\u00f3 caminar podr\u00eda asegurar que se encontraba en una zona monta\u00f1osa.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Esa noche de mi\u00e9rcoles en lugar de un colch\u00f3n, Walter medio durmi\u00f3\u00a0en una cama de palo. Para ese entonces, la historia ya era conocida en todo el pa\u00eds, los diarios se hab\u00edan encargado de contarla.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Dicen las cifras de la Polic\u00eda Nacional, obtenidas mediante el analista Roberto Orozco, del IEEPP, que en el a\u00f1o 2008 se dieron seis casos de secuestros extorsivos. Los datos parciales que tienen del a\u00f1o 2009 aseguran que hubo siete casos, uno m\u00e1s que el a\u00f1o anterior.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Sin embargo, Orozco considera que en el a\u00f1o ocurren muchos m\u00e1s secuestros extorsivos de los que la\u00a0Polic\u00eda tiene registrados, ya que hay personas que \u2013por la seguridad de sus familiares\u2013 prefieren negociar con los delincuentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Precisamente una de esas historias ocurri\u00f3 en San Fernando, Ocotal. Don Leonel Ortez, un cafetalero de 48 a\u00f1os de edad, visitaba sus fincas al menos dos veces por semana.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">El 22 de octubre del a\u00f1o pasado, muy de ma\u00f1anita, junto a su pap\u00e1 don Pedro Ortez y y su hijo Leonel, se enrumbaron hacia Quilal\u00ed, donde est\u00e1 ubicada la primera de las fincas que visitar\u00edan ese d\u00eda. Viajaban en una camioneta Hilux blanca. En la tina cargaban sacos de ma\u00edz, frijol y otras provisiones. Adem\u00e1s llevaban el dinero con el que le pagar\u00eda a los trabajadores.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Ya sobre la marcha, cerca de una quebrada, un grupo de cuatro hombres armados los detuvo y les hizo bajar del veh\u00edculo. \u201cEn el momento no nos asustamos. Pensamos que se nos iban a llevar los centavos que llevamos. Yo llevaba unos 13 mil c\u00f3rdobas\u201d, recuerda don Pedro Ortez. Los bolsearon, los metieron en la quebrada donde dejaron a don Pedro y a su nieto. A don Leonel se lo llevaron.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">No era la primera vez que esta familia era v\u00edctima de secuestro. Ya en 1992, unos delincuentes hab\u00edan\u00a0llegado a la propia casa de don Pedro a sacarlo. Lo mantuvieron en cautiverio por tres d\u00edas hasta que su familia pag\u00f3 250 mil c\u00f3rdobas por su rescate.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Esta vez, la suma que ped\u00edan los secuestradores era mucho mayor.<br \/>\nA eso de las 10:00 de la ma\u00f1ana don Pedro recibi\u00f3 una llamada de su hijo Leonel que le dec\u00eda que estaba secuestrado y que para devolverlo con vida los hombres quer\u00edan 450 mil d\u00f3lares, pero que \u00e9l hab\u00eda negociado y el acuerdo eran 350 mil d\u00f3lares.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Si quer\u00edan volver a verlo sus familiares no deb\u00edan llamar a la Polic\u00eda. As\u00ed fue. Don Pedro sigui\u00f3 las instrucciones al pie de la letra para salvar a su \u00fanico hijo.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\u201cIban corriendo mucho en la camioneta. \u2018Chele\u2019 no corr\u00e1s, le dec\u00eda uno de ellos mismos, pero no hac\u00eda caso. Ellos me dec\u00edan que \u00edbamos rumbo a Las Manos\u201d, relata don Leonel. A esas alturas, a pesar de ser un baquiano de la zona, iba perdido.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Cuando la camioneta se detuvo, entre dos hombres lo bajaron. \u201cSent\u00ed que abrieron una puerta y despu\u00e9s me metieron a una casa y me dijeron que hab\u00edamos llegado al lugar. Era tipo un potrero. Ya adentro me quitaron la venda de los ojos. Yo los vi. Eran personas que nunca hab\u00eda visto\u201d, cuenta. Como si se trataba de recibir a un hu\u00e9sped le ofrecieron jugos y galletas. \u201cUno de ellos estaba enojado. Me dijeron que ten\u00edan un a\u00f1o de estar detr\u00e1s de m\u00ed\u201d, recuerda.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Don Leonel es un hombre creyente en Dios y conociendo su situaci\u00f3n sab\u00eda que no ten\u00eda de otra m\u00e1s que pedirle que lo protegiera.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">El maltrato, reconoce, no fue f\u00edsico, pero s\u00ed moral y psicol\u00f3gico. Los hombres le contaban que con esa misma arma hab\u00edan asaltado y\u00a0herido a su pap\u00e1 hac\u00eda dos meses.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">En medio de sus plegarias, don Leonel no pod\u00eda evitar pensar que nunca m\u00e1s volver\u00eda a ver a su familia o qu\u00e9 har\u00edan sin \u00e9l sus hijos.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Mientras tanto, su pap\u00e1, don Pedro, no dio parte a la Polic\u00eda y aunque llegaron a su casa, \u00e9l les pidi\u00f3 que se mantuvieran al margen. En menos de dos d\u00edas, gracias a pr\u00e9stamos, ahorros y ayuda, don Pedro logr\u00f3 reunir los 350 mil d\u00f3lares del rescate.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Le pidieron que se fuera en una moto a un punto determinado el viernes por la noche. Este se\u00f1or de 70 a\u00f1os se subi\u00f3 a una moto manejada por su nieto y en un saco llevaba el dinero. Billete sobre billete.Hubo inconvenientes en el camino y al final los planes cambiaron. Finalmente don Pedro logr\u00f3 entregarles el dinero a los secuestradores confiando que dos horas despu\u00e9s ellos soltar\u00edan a su hijo, como era el trato.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">La noche del viernes, los secuestradores soltaron a don Leonel y lo dejaron casi sobre la carretera a Jalapa. Ah\u00ed estuvo por varias horas hasta que amaneci\u00f3 y tom\u00f3 un bus para volver a su casa.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Esta familia todav\u00eda sigue pagando el dinero que prest\u00f3 para pagar el rescate. La familia Ortez prefirir\u00f3 hacerlo a su manera. Sin polic\u00edas, ni intermediarios. Todo para salvar la vida de su familiar. Los cuatro secuestradores cayeron presos y la familia Ortez se dio cuenta que dos de \u00e9stos eran clientes de ellos.<\/p>\n<div id='gallery-1' class='gallery galleryid-35953 gallery-columns-3 gallery-size-thumbnail'><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/dias-de-cautiverio\/attachment\/magazine162-tripa-77\/'><img decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/07144326\/magazine162-tripa-77.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"FOTOS DE LINA A. 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Actualmente estos hombres cumplen su condena\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/dias-de-cautiverio\/attachment\/magazine162-tripa-78\/'><img decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/07144330\/magazine162-tripa-78.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"FOTOS DE LINA A. 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Esto es en la zona El Lim\u00f3n, en Jalapa.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/dias-de-cautiverio\/attachment\/untitled-1-10\/'><img decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/07144329\/Untitled-1-5.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"FOTOS DE LINA A. LOR\u00cdO\" aria-describedby=\"gallery-1-36009\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/07144329\/Untitled-1-5.jpg 150w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/07144329\/Untitled-1-5.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/07144329\/Untitled-1-5.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/07144329\/Untitled-1-5.jpg 96w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/07144329\/Untitled-1-5.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/07144329\/Untitled-1-5.jpg 100w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-36009'>\n\t\t\t\tA pesar de que no ten\u00eda ni idea de d\u00f3nde estaba, don Leonel Ortez asegura que siempre confi\u00f3 que Dios le ayudar\u00eda.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure>\n\t\t<\/div>\n\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Para el viernes 26 de junio el pap\u00e1 de Walter perdi\u00f3 comunicaci\u00f3n con los secuestradores. Hubo quienes desesperanzados lo daban por muerto. Su mam\u00e1 no pod\u00eda escuchar ni siquiera hablar de \u00e9l porque se desvanec\u00eda y no paraba de llorar la ausencia de su hijo. No supieron nada del muchacho ni el viernes, ni el s\u00e1bado, ni el domingo.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">La Polic\u00eda Nacional, conocedora del secuestro, andaba tras la pista de los secuestradores. \u201cEllos dec\u00edan la Polic\u00eda los andaba buscando y que me iban a dejar ir porque me hab\u00eda portado bien. Me dec\u00edan que mi pap\u00e1 no era un hombre de palabra\u201d, recuerda.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">La noche del domingo 28 de junio a Walter lo sacaron del lugar donde permanec\u00eda secuestrado. Lo volvieron a subir a un carro y en un punto de la carretera San Isidro-Le\u00f3n lo dejaron botado.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Antes de irse uno de los secuestradores le puso un billete de 200 c\u00f3rdobas en la bolsa de su pantal\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\u201cPara que te vayas en el bus\u201d, y le advirti\u00f3 que no llamara a su casa. \u201cLleg\u00e1 por tu cuenta, nada de que la Polic\u00eda quede como que te vinieron a rescatar. Si llam\u00e1s nos vamos a dar cuenta\u201d, lo sentenci\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\u2014Cuidado te levant\u00e1s que te disparamos \u2013fue lo \u00faltimo que le dijeron.<br \/>\nAcostado, boca abajo. As\u00ed estuvo por un par de horas hasta que estaba seguro que los secuestradores iban lejos. Al tanteo sali\u00f3 y casi gateando lleg\u00f3 a la carretera que estaba h\u00fameda y \u00e1rida. Esper\u00f3 que amaneciera.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Antes de que saliera el sol pas\u00f3 un bus con destino a Le\u00f3n. Con miedo y viendo para todos lados Walter subi\u00f3. Pag\u00f3 m\u00e1s o menos cuarenta pesos. Una vez que lleg\u00f3 a Le\u00f3n lo primero que hizo fue comprarse una gorra y unos cordones para sus zapatos en el mercado. De ah\u00ed se subi\u00f3 a un interlocal que lo llev\u00f3 de regreso a Managua.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Era lunes. Hab\u00eda pasado una semana desde el secuestro. Walter llevaba la misma camisa ploma, pantal\u00f3n negro y zapatos blancos con los que se hab\u00eda vestido hac\u00eda una semana para ir a clases. S\u00f3lo que daba la impresi\u00f3n que lo hab\u00edan arrastrado.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Lleg\u00f3 al Mercado Oriental y se fue directo a las bodegas de su pap\u00e1. Mientras se acercaba uno de los trabajadores grit\u00f3:<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\u2014\u00a1Ah\u00ed viene Walter!<br \/>\nNadie le crey\u00f3. Pero mientras avanzaba todos salieron a recibirle. Walter no aguant\u00f3 el nudo que ten\u00eda atorado en la garganta y empez\u00f3 a llorar como un ni\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Desde ese d\u00eda, Walter no sale a las calles con las ventanas de su camioneta abajo y todos los d\u00edas aunque sea inconscientemente mira por el retrovisor de su veh\u00edculo para ver qui\u00e9nes los siguen. \u00a1Eso s\u00ed! Walter no es de los que cree en la buena suerte. \u00c9l est\u00e1 convencido que si hoy cuenta la historia es porque Dios as\u00ed lo quiso.<\/p>\n<figure id=\"attachment_36007\" aria-describedby=\"caption-attachment-36007\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/magazine162-tripa-83.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-36007 size-full\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/magazine162-tripa-83.jpg\" alt=\"FOTOS DE LINA A. LOR\u00cdO\" width=\"700\" height=\"525\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/07144331\/magazine162-tripa-83.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/07144331\/magazine162-tripa-83.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/07144331\/magazine162-tripa-83.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-36007\" class=\"wp-caption-text\">La familia de Leonel Ortez pag\u00f3 350 mil d\u00f3lares por su rescate.<\/figcaption><\/figure>\n<h4 style=\"text-align: left;\">El trauma post secuestro<\/h4>\n<p style=\"text-align: left;\">Seg\u00fan el m\u00e9dico psiquiatra Carlos Fletes la mayor\u00eda de las personas secuestradas tienden a sufrir el llamado estr\u00e9s postraum\u00e1tico. Fletes explica que algunos de los s\u00edntomas que se pueden presentar son ansiedad, irritabilidad, paranoia, miedo, incertidumbre, entre otros. Es por eso que el psiquiatra considera que es necesario que toda persona que pasa por un trauma de \u00e9stos visite un psic\u00f3logo o un psiquiatra. El proceso de mejor\u00eda, dice, depende de cada caso.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: left;\">Secuestro seg\u00fan la Ley<\/h4>\n<p style=\"text-align: left;\">El C\u00f3digo Penal de Nicaragua establece dos tipos de secuestros, el simple y el extorsivo. El secuestro simple se refiere \u201ca quien sustraiga, retenga y oculte a una persona contra su voluntad\u201d. Mientras que el secuestro extorsivo es definido como \u201cquien secuestre a una persona con el prop\u00f3sito de exigir por su libertad un provecho, rescate o cualquier utilidad&#8230;\u201d. En el C\u00f3digo Penal anterior, el secuestro extorsivo era conocido como plagio. El primero de \u00e9stos es penado de tres a seis a\u00f1os, pero si entrega al secuestrado en las primeras 48 horas la condena es de uno de tres a\u00f1os. Para el secuestro extorsivo la pena es de cinco a diez a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/Estadisticas-de-secuestrados.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-36013 size-full\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/Estadisticas-de-secuestrados.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"483\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/07144325\/Estadisticas-de-secuestrados.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/07144325\/Estadisticas-de-secuestrados.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/07144325\/Estadisticas-de-secuestrados.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00c9sta es la historia de dos familias que vivieron en zozobra al saber que uno de sus miembros fue secuestrado. Una de ellas pag\u00f3 350 mil d\u00f3lares para rescatar a su ser querido. El otro tuvo suerte y lo liberaron gratis<\/p>\n","protected":false},"author":46,"featured_media":36015,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-35953","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35953","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/46"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=35953"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35953\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":45228,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35953\/revisions\/45228"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/36015"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=35953"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=35953"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=35953"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}