{"id":36942,"date":"2007-03-11T09:57:35","date_gmt":"2007-03-11T15:57:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=36942"},"modified":"2020-08-26T10:50:44","modified_gmt":"2020-08-26T16:50:44","slug":"yamales-el-ultimo-refugio-contra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/yamales-el-ultimo-refugio-contra\/","title":{"rendered":"Yamales, el \u00faltimo refugio contra"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">A 15 kil\u00f3metros de la frontera norte de Nicaragua, en territorio hondure\u00f1o, la Contra instal\u00f3 el m\u00e1s grande campamento de su historia. Un comandante contrarrevolucionario regresa con <em>Magazine<\/em> al sitio para recordar y explicar el enigma militar que siempre fue Yamales<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Jos\u00e9 Ad\u00e1n Silva<\/strong><\/p>\n<p>Trojes, Honduras. Febrero del 2007. \u201c\u00a1A la puta! \u00a1C\u00f3mo ha cambiado todo esto!\u201d, exclama asombrado Luis Ad\u00e1n Fley al ver hacia una hondonada verde a orillas del camino, al fondo de la cual se ve un r\u00edo de aguas cristalinas que baja de lo alto de los cerros brumosos que se ven a la derecha del camino.<\/p>\n<p>Pide que se detenga el veh\u00edculo, salta con inusitada agilidad a sus 56 a\u00f1os y camina ligero hacia el borde del camino. Llega a la alambrada que separa la propiedad privada de la trocha y sin importarle que cae una brisa fr\u00eda que poco a poco va mojando las ropas, separa los alambres de p\u00faas y pide que le sigamos al tiempo que \u00e9l nos va explicando c\u00f3mo eran antes las cosas en este lugar lleno de lomas y ca\u00f1adas a ambos lados del camino de tierra.<\/p>\n<p>\u201cAqu\u00ed le dec\u00edamos El Hoyo\u201d, dice mientras camina viendo para todos lados, como tratando de ubicarse en un espacio que ahora encuentra distinto.<\/p>\n<p>Tras caminar por el monte unos pasos abajo con la vista hacia la tierra, como sabueso que busca el rastro de la presa en el lodo, Fley encuentra algo y nos llama emocionado: \u201cAqu\u00ed estaba el quir\u00f3fano\u201d. Solo vemos una plataforma de cemento cubierta de maleza.<\/p>\n<p>\u201cEl Hoyo\u201d al que Luis Fley hace referencia, al fondo de esta quebraba resbaladiza, es el nombre con que se le conoci\u00f3 al hospital provisional que los guerrilleros Contra establecieron en esta comunidad rural de Trojes, Honduras, en los a\u00f1os ochenta.<\/p>\n<p>Unos cinco kil\u00f3metros antes de que \u00e9l se asombrara de \u201cc\u00f3mo ha cambiado todo esto\u201d, hab\u00eda un r\u00f3tulo con una \ufb02echa que nos indicaba el nombre del lugar: Yamales. Se llega ah\u00ed a trav\u00e9s del puesto migratorio de Teotecacinte, Jalapa, a 25 minutos de camino de la frontera nicarag\u00fcense.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed fue la base militar m\u00e1s grande y conocida de los guerrilleros Contra que con el apoyo de la Administraci\u00f3n de Estados Unidos peleaban contra el Ej\u00e9rcito Popular Sandinista.<\/p>\n<p>Luis Ad\u00e1n Fley Gonz\u00e1lez, alias comandante Johnson, estuvo en este lugar los \u00faltimos cinco a\u00f1os de la d\u00e9cada de los 80 (de 1985-1990); lo conoci\u00f3 de palmo a palmo, recorri\u00f3 cada quebrada del lugar, se ba\u00f1\u00f3 muchas veces en sus aguas transparentes y se cur\u00f3 de sus heridas de fuego en esta zona fresca que ahora luce hu\u00e9rfana de \u00e1rboles en la mayor\u00eda de sus lomas.<\/p>\n<p>Sali\u00f3 de aqu\u00ed el 16 de diciembre de 1989, cuando ya el \ufb01n de la guerra era una realidad y no regres\u00f3 sino hasta ahora, para ver con nostalgia que queda casi nada de lo que \u00e9l conoci\u00f3 en aquellos a\u00f1os de horror y guerra.<\/p>\n<p>Ve cabizbajo la plataforma de cemento del antiguo hospital guerrillero. Da unos pasos y ve m\u00e1s all\u00e1 una pila de cemento para almacenar agua, que igual luce abandonada.<\/p>\n<p>\u201cAqu\u00ed me lavaron las heridas cuando me pegaron un balazo\u201d, dice viendo \ufb01jamente el pil\u00f3n, pero nom\u00e1s por un momento, porque despu\u00e9s voltea a ver a todos lados como insistiendo en reconocer el lugar. No hay nada m\u00e1s que pueda reconocer y casi en susurro dice: \u201cSigamos\u201d.<\/p>\n<figure id=\"attachment_36943\" aria-describedby=\"caption-attachment-36943\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/Yamales-el-\u00fatimo-refugio-Contra2.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-36943 size-full\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/Yamales-el-\u00fatimo-refugio-Contra2.jpg\" alt=\"Magazine\/LaPrensa\/Orlando Valenzuela\" width=\"700\" height=\"469\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/07143811\/Yamales-el-%C3%BAtimo-refugio-Contra2.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/07143811\/Yamales-el-%C3%BAtimo-refugio-Contra2.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/07143811\/Yamales-el-%C3%BAtimo-refugio-Contra2.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-36943\" class=\"wp-caption-text\">El excomandante de la Contra, Luis Fley alias Johnson, observa el pil\u00f3n donde antes estuvo el antiguo hospital en el campamento militar de Yamales, Honduras.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>A \ufb01nales de 1984 el campamento de casas de campa\u00f1a y construcciones r\u00fasticas de palos cortados a machete y sacos pl\u00e1sticos, se salv\u00f3 por milagro en medio de un espantoso ruido de cataclismo y temblor de tierra.<\/p>\n<p>Los cohetes de la artiller\u00eda sandinista (BM-21, Kathiuska o 40 bocas) hab\u00edan ca\u00eddo muy cerca, pero debido a que el campamento de Las Vegas quedaba en el fondo de un c\u00edrculo de cerros, los misiles pegaron o muy atr\u00e1s o pasaron por encima para caer al otro lado de los cerros.<\/p>\n<p>Algunos explotaron en las cimas de las serran\u00edas y provocaron que piedras y trozos de madera cayeran sobre el campamento, que aunque no hirieron a nadie, al menos asustaron a las tropas.<\/p>\n<p>Ese mismo d\u00eda el Estado Mayor del Frente Norte (o\ufb01cialmente las fuerzas rebeldes se llamaban Frente Democr\u00e1tico Nicarag\u00fcense, FDN, pero internacionalmente eran conocidos como los contras), mand\u00f3 a dos de sus comandantes a ubicar una zona segura, que pudiera estar lejos del alcance de la artiller\u00eda sandinista y donde el abastecimiento de armas, medicinas y alimentos fuera m\u00e1s \u00e1gil.<\/p>\n<p>El jefe del Estado Mayor, coronel Enrique Berm\u00fadez, alias 3-80, le encarg\u00f3 la misi\u00f3n a dos de sus principales hombres de con\ufb01anza: A \u00d3scar Sobalvarro, comandante Rub\u00e9n y a Walter Calder\u00f3n L\u00f3pez, comandante To\u00f1o.<\/p>\n<p>Era la tercera vez que los contras cambiaban de base. Luis Fley recuerda que inicialmente los contras se asentaron en un lugar de Trojes llamado Maquengales, a inicios de 1981, cuando los guerrilleros se hac\u00edan llamar Milpas (Milicias Populares Antisandinistas).<\/p>\n<p>\u201cPor seguridad y falta de condiciones nos movieron a otro lugar llamado Arenas Blancas, m\u00e1s profundo en Honduras; eso fue en 1982 cuando nos nombramos Legi\u00f3n 15 de Septiembre. De ah\u00ed nos movimos por presiones de la poblaci\u00f3n civil al campamento Las Vegas donde estuvimos hasta el 84. No recuerdo exactamente el momento de la salida de ah\u00ed, porque yo estaba internado en Managua con mis tropas del Comando Regional 15 de Septiembre, pero el pr\u00f3ximo lugar y \u00faltimo donde estuvo la Contra fue en Yamales\u201d, recuerda Fley, quien se uni\u00f3 a la Resistencia el 13 de junio de 1981 despu\u00e9s de haber participado en una emboscada a una patrulla de militares sandinistas en El Cu\u00e1.<\/p>\n<figure id=\"attachment_36944\" aria-describedby=\"caption-attachment-36944\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/Yamales-el-\u00fatimo-refugio-Contra1.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-36944 size-full\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/Yamales-el-\u00fatimo-refugio-Contra1.jpg\" alt=\"Magazine\/LaPrensa\/Orlando Valenzuela\" width=\"700\" height=\"469\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/07143810\/Yamales-el-%C3%BAtimo-refugio-Contra1.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/07143810\/Yamales-el-%C3%BAtimo-refugio-Contra1.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/07143810\/Yamales-el-%C3%BAtimo-refugio-Contra1.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-36944\" class=\"wp-caption-text\">Johnson observa las ruinas de un viejo jeep militar que estuvo en el sector de transporte dentro de la base militar Contra en Yamales.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>El sitio era un vallecito lodoso, rodeado de agrestes monta\u00f1as, que estaba al norte de Trojes, el poblado rural al sureste de Honduras, en la frontera norte de Nicaragua.<\/p>\n<p>No hab\u00eda caminos, ni redes de tendido el\u00e9ctrico, ni tuber\u00edas de agua potable y el poblado pr\u00f3ximo era un caser\u00edo de 10 ranchos tendidos a la orilla de una trocha en un sitio ubicado cinco kil\u00f3metros de la comarca San Jos\u00e9 de Yamales.<\/p>\n<p>A Rub\u00e9n y To\u00f1o les gust\u00f3 el lugar por lo estrat\u00e9gico: un valle rodeado de cerros, con una trocha que conectaba con un pueblo al que se pod\u00eda llegar por un camino de tierra, unos 15 kil\u00f3metros lejos de la frontera y al menos a 25 o 30 kil\u00f3metros de distancia de donde el Ej\u00e9rcito Popular Sandinista (EPS) ubicaba sus bater\u00edas de artiller\u00eda pesada.<\/p>\n<p>A cada lado de la trocha hab\u00eda ca\u00f1adas y al fondo de estas, peque\u00f1as planicies buenas para la construcci\u00f3n de infraestructura r\u00fastica; en algunas perspectivas las planicies estaban a ras del camino y protegidas por espesa vegetaci\u00f3n, en otros paisajes hab\u00eda lomas no tan inclinadas que podr\u00edan servir para crear una base de entrenamiento para ejercicios de resistencia \ufb01sica. R\u00edos aqu\u00ed y all\u00e1.<\/p>\n<p>Rub\u00e9n se lo inform\u00f3 al Estado Mayor y este lo mand\u00f3 de regreso a proponer a los due\u00f1os de la propiedad un arreglo de arriendo sobre el terreno de Yamales.<\/p>\n<p>Adalberto Mendoza, propietario de aquellas tierras, dice que una noche llegaron a su hacienda dos hombres vestidos de militar, armados, \ufb02acos y barbudos, que se le identi\ufb01caron como comandantes de la Contra.<\/p>\n<p>\u201cSe me identi\ufb01caron como Rub\u00e9n y To\u00f1o. Yo sab\u00eda que eran guerrilleros y que me llegaban a pedir algo, tal vez comida, dije yo, pero no sabia que me iban a pedir prestada la \ufb01nca. Yo les dije que s\u00ed, pero que respetaran mis siembros y a mi familia. Ellos me dijeron que no habr\u00eda problema, y despu\u00e9s vinieron unos se\u00f1ores del Gobierno (de Honduras) y unos gringos a ver el terreno. Despu\u00e9s vinieron miles de guerrilleros y ah\u00ed se tendieron en esos cerros y construyeron carreteras, casas, hospitales, escuelas y toda cosa\u201d, dice don Adalberto, quien sigue viviendo en su hacienda.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Una ma\u00f1ana el campamento de Yamales amaneci\u00f3 con el hedor de cad\u00e1veres descompuestos \ufb02otando por doquier, in\ufb01ltr\u00e1ndose por las casas de campa\u00f1a e impregnando el ambiente de un pesado y l\u00fagubre aire de muerte.<\/p>\n<p>Juan Carlos Rodr\u00edguez Zelaya era un ni\u00f1o de 12 a\u00f1os y viv\u00eda en el campamento con su hermano Cascabel, un muchacho guerrillero originario de Estel\u00ed que peleaba con el comando regional Jorge Salazar, en la zona central de Nicaragua.<\/p>\n<p>Dice Rodr\u00edguez que \u00e9l estaba jalando agua de una quebrada cuando vio aterrizar a unos tres helic\u00f3pteros del Ej\u00e9rcito de Honduras en una planicie que en la base se utilizaba como pista de aterrizaje.<\/p>\n<p>Recuerda que las naves tra\u00edan colgados unos bultos que luego los contras tendieron a lo largo de la carretera, donde estuvieron algunas horas hasta que llegaron unos veh\u00edculos con periodistas a tomarles fotos y \ufb01lmarles videos.<\/p>\n<p>Luego los periodistas se fueron, al igual que los helic\u00f3pteros y los bultos fueron cargados a lomo de mula al otro lado de un cerro donde les pegaron fuego.<\/p>\n<p>Los bultos eran cuerpos de soldados sandinistas que hab\u00edan ca\u00eddo en un combate en el cerro El Papaleo, en la \u00fanica vez que las tropas sandinistas intentaron llegar al coraz\u00f3n de Yamales. Los militares hondure\u00f1os mostraron los cad\u00e1veres como prueba de que el Ej\u00e9rcito sandinista violaba el territorio de Honduras.<\/p>\n<p>Luis Fley recuerda las circunstancias de aquel combate. \u201cFue en 1987. Yo iba entrando a Nicaragua por Jinotega cuando vi unas huellas como que hab\u00edan pasado dos batallones rumbo a Honduras\u201d, cuenta.<\/p>\n<p>Dice que llam\u00f3 al Estado Mayor y este le respondi\u00f3 que ya estaba enterado que el EPS iniciaba una operaci\u00f3n y que sab\u00edan que como punta de \ufb02echa iba un Batall\u00f3n de Lucha Irregular (BLI) que iba a entrar por Bolinqu\u00ed, Jinotega, y que tratar\u00edan de ingresar por El Papaleo, en el costado este de Yamales.<\/p>\n<p>Dice Fley que le ordenaron seguir a distancia a las tropas sandinistas y atacar la retaguardia cuando estuvieran cerca de Honduras, para cortar por unos momentos el suministro de refuerzos y municiones.<\/p>\n<p>\u201cNosotros los atacamos y les matamos como 40 mulas que ellos llevaban con municiones y alimentos, lo que te indica que iban a una misi\u00f3n de varios d\u00edas, entonces nosotros los hicimos que se metieran m\u00e1s adentro a Honduras, al pie de El Papaleo\u201d, recuerda Fley.<\/p>\n<p>Una vez en el cerro, las fuerzas de la Contra se abalanzaron con dos mil hombres sobre el BLI; el ej\u00e9rcito hondure\u00f1o los bombarde\u00f3 con la aviaci\u00f3n y artiller\u00eda desde Trojes y Fley desde la retaguardia les imped\u00eda salir.<\/p>\n<p>\u201cEsos chavalos cayeron por docenas ah\u00ed\u201d, cuenta serio Fley. \u201cTodav\u00eda hace cinco a\u00f1os yo saqu\u00e9 unas calaveras de ah\u00ed. Fue una barbaridad lo que pas\u00f3 en El Papaleo\u201d, dice don Adalberto Mendoza.<\/p>\n<figure id=\"attachment_36945\" aria-describedby=\"caption-attachment-36945\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/El-ej\u00e9rcito-guerrillero-contras.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-36945\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/El-ej\u00e9rcito-guerrillero-contras.jpg\" alt=\"Magazine\/LaPrensa\/Cortes\u00eda Luis Fley\" width=\"700\" height=\"491\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/07143809\/El-ej%C3%A9rcito-guerrillero-contras.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/07143809\/El-ej%C3%A9rcito-guerrillero-contras.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/07143809\/El-ej%C3%A9rcito-guerrillero-contras.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-36945\" class=\"wp-caption-text\">El ej\u00e9rcito guerrillero de la Contra estaba compuesto por exguardias y por j\u00f3venes, ni\u00f1os y mujeres campesinas del sector rural de Nicaragua.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>En momento de la guerra, all\u00e1 por 1988, en Yamales llegaron a pernoctar hasta 30 mil personas. Unos diez mil eran guerrilleros, entre desmovilizados lisiados y heridos; el resto eran familiares y civiles nicarag\u00fcenses que se vinieron huyendo de la guerra, seg\u00fan el reporte que al \ufb01scal Luis Fley le hab\u00eda entregado el jefe de Personal de la Contra, Justo Pastor Meza, alias Denis.<\/p>\n<p>Ese mismo informe se\u00f1alaba que cerca de 12 mil comandos hab\u00edan ca\u00eddo en combate y unos cuatro mil colaboradores civiles hab\u00edan sido exterminados por los sandinistas desde 1980 hasta 1988.<\/p>\n<p>Desde la salida de Trojes, hasta el inicio de una cuesta donde comenzaba la base (donde se construy\u00f3 el hospital provisional conocido como El Hoyo, ya en la jurisdicci\u00f3n de San Jos\u00e9 de Yamales) eran cinco kil\u00f3metros de camino de tierra a lo largo del cual se instalaron a ambos lados los campamentos de cada comando regional.<\/p>\n<p>Cada fuerza (de las 12 que compon\u00edan al ej\u00e9rcito de la Contra) ten\u00eda un \u00e1rea asignada y en ella los comandos constru\u00edan sus barracas y hac\u00edan sus ejercicios matinales.<\/p>\n<p>Por ac\u00e1 el Nicarao, all\u00e1 el Diriang\u00e9n, aqu\u00ed el Salazar y ah\u00ed las tropas del 15 de Septiembre.<\/p>\n<p>Casi al centro del campamento, tras un alambrado con un port\u00f3n de hierro custodiado con hombres armados, estaba el Comando T\u00e1ctico, donde ten\u00edan sus casas de campa\u00f1a los miembros del Estado Mayor.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Adalberto Mendoza, tras un saludo fr\u00edo y distante con Luis Fley, procede a guiamos al interior de su \ufb01nca donde antes estuvo el campamento. Johnson, sigue luciendo un poco desorientado en la ubicaci\u00f3n de la otrora base y no deja de repetir: \u201cC\u00f3mo ha cambiado todo esto\u201d.<\/p>\n<p>Pasamos un corral, atravesamos un pantano de lodo y entonces los recuerdos se vienen de golpe a la mente de Fley, quien de inmediato se ubica y se\u00f1ala emocionado a todos lados: \u201cAh\u00ed estaban las o\ufb01cinas de asesor\u00eda legal del doctor Conde, que era el encargado de impartir derechos humanos a los comandos\u201d, \u201cen esa loma de enfrente estaba el \u00e1rea de suministros, en la bodega lo despachaba Lima Sierra\u201d, dice.<\/p>\n<p>Ahora avanza un poco m\u00e1s all\u00e1 y ubica un peque\u00f1o plano montoso don Adalberto le pregunta: \u201c\u00bfRecuerda qu\u00e9 hab\u00eda aqu\u00ed?\u201d Y Fley, ahora due\u00f1o del territorio, responde: \u201cClaro, ah\u00ed era Transporte, estaba a cargo de Machete\u201d.<\/p>\n<p>En el sitio se ven los hierros retorcidos de viejas carrocer\u00edas de veh\u00edculos enterrados en la maleza, sobresale la trompa de un jeep en cuya carrocer\u00eda a\u00fan se vislumbran rastros de pintura verde.<\/p>\n<p>\u201cEn la loma de aquel cerro, donde se ve el palo seco, era la c\u00e1rcel de los prisioneros y los revoltosos\u201d, dice Fley, quien fue delegado en 1988 por el Estado Mayor para ejercer como fiscal de Derechos Humanos de la Contra por presiones del Congreso de Estados Unidos, luego que periodistas de todo el mundo denunciaran torturas y ejecuciones de prisioneros de guerra.<\/p>\n<p>Fley investig\u00f3 el asunto y puso a la orden de las autoridades de Honduras a algunos cuadros medios de la estructura de Inteligencia y Contrainteligencia de la guerrilla, pero salieron libres al \ufb01nal de la guerra en 1990.<\/p>\n<p>\u201cAll\u00e1 era el Centro de Instrucci\u00f3n Militar\u201d, se\u00f1ala Fley y comienza a detallar que ah\u00ed se entrenaba a las tropas que luego recib\u00edan su bautizo de fuego y sangre en las monta\u00f1as de Nicaragua ante el Ej\u00e9rcito sandinista.<\/p>\n<p>Por ese paso, lodoso a\u00fan en tiempos de sol, todav\u00eda se encuentran vestigios de aquel pasado, como un trozo de camisa azul camu\ufb02ada que sale de la tierra y a la cual Fley se acerca para cortar un bot\u00f3n y mostrarlo con alegr\u00eda: \u201cEs mi recuerdo del regreso a Yamales\u201d.<\/p>\n<p>Fley sigue avanzando y se detiene ante una loma donde ahora crece un arbolito de naranja agria. Guarda silencio. Don Adalberto tambi\u00e9n. Avanzan a la loma y al llegar a la cima de ella, desde donde se ve todo el valle, comenta Fley en voz baja: \u201cAqu\u00ed era la casa del jefe\u201d.<\/p>\n<p>No se ve m\u00e1s que el tronco quemado de un \u00e1rbol y una zanja en forma de zeta, llena de maleza. Fley se dirige a nosotros y explica: \u201cEn esta loma estaba la casa de campa\u00f1a de 3-80. Aqui se reun\u00eda el Estado Mayor a ver las cosas de la Contra\u201d.<\/p>\n<p>Fley da unos pasos y llega hasta el tronco quemado y pregunta: \u201c\u00bfY qu\u00e9 paso con este roble? El coronel le ten\u00eda miedo porque pensaba que un d\u00eda le caer\u00eda encima\u201d. Don Adalberto le responde: \u201cUsted no estaba aqu\u00ed, ese palo se cay\u00f3 por un vientazo y mat\u00f3 a dos comandos\u201d. Silencio en el lugar.<\/p>\n<figure id=\"attachment_36947\" aria-describedby=\"caption-attachment-36947\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/Enrique-Berm\u00fadez-en-yamales.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-36947\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/Enrique-Berm\u00fadez-en-yamales.jpg\" alt=\"Magazine\/LaPrensa\/Cortes\u00eda Luis Fley\" width=\"700\" height=\"535\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/07143807\/Enrique-Berm%C3%BAdez-en-yamales.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/07143807\/Enrique-Berm%C3%BAdez-en-yamales.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/07143807\/Enrique-Berm%C3%BAdez-en-yamales.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-36947\" class=\"wp-caption-text\">El jefe del estado mayor de la Contra, Enrique Berm\u00fadez, habla desde su casa de campa\u00f1a a las tropas en Yamales, Honduras.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Extra\u00f1amente, no hab\u00eda un cementerio dentro de Yamales. \u00bfD\u00f3nde enterraban a sus muertos los contras? Ruben recuerda que si mor\u00edan en combate, seg\u00fan las circunstancias, algunos eran enterrados apuradamente y otros eran ocultados en la maleza, para evitar que los soldados sandinistas los mostraran como trofeos de guerra.<\/p>\n<p>\u00bfY si mor\u00edan en Yamales? \u201cBueno, un lugar espec\u00ed\ufb01co destinado a cementerio no hab\u00eda, pero a los comandos se les autorizaba enterrar los cuerpos de sus compa\u00f1eros de lucha en las afueras del campamento, bajo supervisi\u00f3n de los param\u00e9dicos del hospital\u201d.<\/p>\n<p>Alrededor de la base, en las afueras del complejo, se instalaron pulper\u00edas, comider\u00edas, moteles y cantinas, que le daban a Yamales un aire de \ufb01esta patronal permanente, a\u00fan en los momentos m\u00e1s duros de la guerra.<\/p>\n<p>\u201cEste bull\u00eda de gente, viera usted compadre\u201d, cuenta Carlos Roberto Hern\u00e1ndez, un lugare\u00f1o de Yamales quien vio c\u00f3mo parad\u00f3jicamente la vida crec\u00eda alrededor de un campamento hecho para hombres y mujeres que iban a Nicaragua a matar y morir.<\/p>\n<p>Todo ese creciente comercio alrededor de Yamales muri\u00f3 en 1990, cuando las tropas guerrilleras iniciaron la desmovilizaci\u00f3n a Nicaragua, una vez que se enteraron que en las elecciones del 25 de febrero de ese a\u00f1o la conservadora Violeta Barrios de Chamorro derrot\u00f3 al candidato del Frente Sandinista de Liberaci\u00f3n Nacional, Daniel Ortega Saavedra.<\/p>\n<p>Para \ufb01nales de abril de 1990, cuando Barrios de Chamorro tom\u00f3 posesi\u00f3n del Gobierno nicarag\u00fcense, las agencias de prensa recogieron una noticia que tuvo poco impacto en el pa\u00eds: m\u00e1s de 30 mil refugiados de guerra estaban a\u00fan en Yamales esperando ser repatriados y todos ellos estaban bajo la responsabilidad de Carlos Garcia Agurto, el \u00faltimo mando de la Contra que ten\u00eda el alias de Chino 85.<\/p>\n<p>\u201cCuando se \ufb01rm\u00f3 el \ufb01n de la guerra, en Yamales quedamos m\u00e1s de 30 mil personas, la mayor\u00eda \u00e9ramos lisiados de guerra, heridos, madres de ni\u00f1os tiernos o mujeres embarazadas, y viudas de comandos que hab\u00edan perdido a todas sus familias y no ten\u00edan ad\u00f3nde regresar\u201d, cuenta Garc\u00eda, quien perdi\u00f3 una pierna por una mina.<\/p>\n<p>Dice que desde inicios de 1990, los gobiernos de Estados Unidos y Honduras cortaron la ayuda humanitaria y Yamales se convirti\u00f3 en un enorme campamento de refugiados, rodeado de militares hondure\u00f1os que ten\u00edan la orden de no dejar salir a nadie del complejo si no era para entregarlo a los miembros del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).<\/p>\n<p>\u201cLleg\u00f3 un momento en que se nos acab\u00f3 la comida, el personal m\u00e9dico huy\u00f3 y no qued\u00f3 medicina. Las bodegas se nos fueron vaciando y para en mayo del 90 no hab\u00eda nada que comer. Recuerdo que con las primeras lluvias se nos vinieron las enfermedades y se nos murieron m\u00e1s de 100 personas, la mayor\u00eda ni\u00f1os y heridos\u201d, recuerda Chino 85.<\/p>\n<p>Dice que lleg\u00f3 un momento en que los comandos lisiados llegaron a ponerse en huelga de hambre para agilizar que los miembros de la CIAV-OEA gestionaran el regreso a Nicaragua de los refugiados y desmovilizados de guerra, y fue entonces que \ufb01nalmente se dio el acto de entrega de la base de Yamales a las autoridades militares de Honduras en presencia de miembros de la misi\u00f3n especial de la Organizaci\u00f3n de Naciones Unidas para Centroam\u00e9rica (Onuca).<\/p>\n<p>Una tarde de mediados de mayo salieron los \u00faltimos cinco camiones llenos de lisiados hacia Nicaragua y \u00e9l se subi\u00f3 a una colina a la salida de Yamales para ver por \u00faltima vez aquel extenso valle lleno de casas de campa\u00f1a y barracas vac\u00edas.<\/p>\n<p>Ya estaba oscureciendo y del cielo pre\u00f1ado de nubes negras ca\u00eda una brisa fr\u00eda. El viento estaba levantando las carpas de las casas de campa\u00f1a y sacud\u00eda unos trapos que todav\u00eda quedaron tendidos en los alambres. Todo era silencio.<\/p>\n<figure id=\"attachment_36946\" aria-describedby=\"caption-attachment-36946\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/Yamales-el-\u00fatimo-refugio-contra.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-36946\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/Yamales-el-\u00fatimo-refugio-contra.jpg\" alt=\"Magazine\/LaPrensa\/Orlando Valenzuela\" width=\"700\" height=\"1084\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/07143808\/Yamales-el-%C3%BAtimo-refugio-contra.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/07143808\/Yamales-el-%C3%BAtimo-refugio-contra.jpg 194w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/07143808\/Yamales-el-%C3%BAtimo-refugio-contra.jpg 661w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/07143808\/Yamales-el-%C3%BAtimo-refugio-contra.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-36946\" class=\"wp-caption-text\">La Contra tuvo varios campamentos en los a\u00f1os 80. El m\u00e1s grande y poderoso fue el de Yamales, establecido desde 1985 en Trojes, Honduras.<\/figcaption><\/figure>\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini_box\" style=\"background: initial !important; border: initial !important; border-radius: initial !important; border-spacing: initial !important; border-collapse: initial !important; direction: ltr !important; flex-direction: initial !important; font-weight: initial !important; height: initial !important; letter-spacing: initial !important; min-width: initial !important; max-width: initial !important; min-height: initial !important; max-height: initial !important; margin: auto !important; outline: initial !important; padding: initial !important; position: absolute; table-layout: initial !important; text-align: initial !important; text-shadow: initial !important; width: initial !important; word-break: initial !important; word-spacing: initial !important; overflow-wrap: initial !important; box-sizing: initial !important; display: initial !important; color: inherit !important; font-size: 13px !important; font-family: X-LocaleSpecific, sans-serif, Tahoma, Helvetica !important; line-height: 13px !important; vertical-align: top !important; white-space: inherit !important; left: 457px; top: 9815px; opacity: 0.1;\">\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini_logo\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" title=\"Traducir texto seleccionado\"><\/div>\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini_sound\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" title=\"Escuchar\"><\/div>\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini_copy\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" title=\"Copiar texto al Portapapeles\"><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A I5 kil\u00f3metros de la frontera norte de Nicaragua, en territorio hondure\u00f1o, la Contra instal\u00f3 el m\u00e1s grande campamento de su historia. Un comandante contrarrevolucionario regresa con Magazine al sitio para recordar y explicar el enigma militar que siempre fue Yamales<\/p>\n","protected":false},"author":46,"featured_media":46823,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[339],"class_list":["post-36942","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes","tag-contra"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36942","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/46"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=36942"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36942\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":51926,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36942\/revisions\/51926"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/46823"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=36942"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=36942"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=36942"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}