{"id":37980,"date":"2006-07-30T09:48:43","date_gmt":"2006-07-30T15:48:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=37980"},"modified":"2021-05-15T15:36:11","modified_gmt":"2021-05-15T21:36:11","slug":"el-domingo-nos-vemos-en-la-frontera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/el-domingo-nos-vemos-en-la-frontera\/","title":{"rendered":"El domingo nos vemos en la frontera"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Cientos de nicarag\u00fcenses migran todos los a\u00f1os hacia Costa Rica en busca de empleos. Las jornadas brutales muchas veces se compensan con la posibilidad de encontrarse con un familiar en la llamada \u00e1rea est\u00e9ril de la frontera, donde antes de la construcci\u00f3n de un rancho para visitas \u201cla gente se encontraba como ganado\u201d, seg\u00fan palabras del director de Migraci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Alma Mel\u00e9ndez<\/strong><br \/>\n<strong>Fotos de Bismarck Picado y Carlos Cortez<\/strong><\/p>\n<p>Desde la ventana del bus la joven mira el cielo a\u00fan estrellado, oye los murmullos ansiosos de las personas sentadas tras ella, mira el reloj de pulso que compr\u00f3 el d\u00eda anterior y con un discreto movimiento de cabeza dice: \u00abHace seis minutos que deber\u00eda de haber salido\u00bb. Son las 4:06 de la ma\u00f1ana. En la terminal de San Pedro, un pueblito de Costa Rica, el bus arranca con diez minutos de retraso. \u00abOjal\u00e1 lleguemos a las nueve a Pe\u00f1as Blancas\u00bb, piensa la rivense Elba Ver\u00f3nica Canales Ch\u00e1vez, de 23 a\u00f1os, quien hace dos a\u00f1os hizo el mismo viaje, pero a la inversa. Sali\u00f3 de Rivas, solo con la ropa que llevaba puesta, pas\u00f3 a Costa Rica por un punto ciego y se reuni\u00f3 con una amiga que la llevar\u00eda a trabajar de dom\u00e9stica en una casona. Trabaja incansable desde que nace el sol hasta que anochece, limpia, lava, plancha, cocina y cuida a los ni\u00f1os, de lunes a domingo, sin descanso, porque aunque oficialmente no trabaja el domingo, como los patrones le dan la comida y donde dormir, ella se siente en obligaci\u00f3n de hacer algo el d\u00eda de descanso. Ella siente que le va bien, consigui\u00f3 ahorrar un dinero y pidi\u00f3 permiso para llev\u00e1rselo personalmente a su mam\u00e1.<\/p>\n<p>A las 9:00 de la ma\u00f1ana, junto a otras personas que se protegen de la lluvia fina en un ranch\u00f3n, do\u00f1a Ver\u00f3nica Ch\u00e1vez, de 45 a\u00f1os, y su hijo V\u00edctor, de 18, miran ansiosos hacia el lado tico de la frontera esculcando con la mirada cada grupo de gente que asoma detr\u00e1s de la aguja que marca el l\u00edmite entre Nicaragua y Costa Rica. Los que vienen del lado tico rara vez traen las manos vac\u00edas, es com\u00fan verlos aparecer con grandes bultos al hombro, tal vez un televisor, un horno o una cocina. Elba Ver\u00f3nica no trae bultos.<\/p>\n<figure id=\"attachment_38076\" aria-describedby=\"caption-attachment-38076\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/Untitled-1-1.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-38076 size-full\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/Untitled-1-1.jpg\" alt=\"Foto de Bismarck Picado y Carlos Cortez\" width=\"700\" height=\"155\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/07142919\/Untitled-1-1.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/07142919\/Untitled-1-1.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/07142919\/Untitled-1-1.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-38076\" class=\"wp-caption-text\">Antes el \u00e1rea est\u00e9ril de la frontera sur era un extenso campo minado \u2014el Ej\u00e9rcito acostumbraba colocar minas antipersonales por donde supon\u00eda que pasaban los miembros de la Resistencia y se sab\u00eda que estos ten\u00edan bases en Costa Rica\u2014 y ahora, un lugar de encuentros familiares.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>El domingo es d\u00eda oficial de visitas en Pe\u00f1as Blancas, frontera entre Nicaragua y Costa Rica, la m\u00e1s importante del pa\u00eds, ya que seg\u00fan datos de la Direcci\u00f3n General de Migraci\u00f3n y Extranjer\u00eda, diariamente pasan por ah\u00ed alrededor de 2,500 personas. Cifra que no incluye a los m\u00e1s de mil nicarag\u00fcenses que optan por entrar ilegalmente, ya sea saltando un muro de casi un kil\u00f3metro de longitud o intern\u00e1ndose un poco en el monte para cruzar por potreros privados. Son los puntos ciegos conocidos por los \u00abcoyotes\u00bb que se ganan la vida pasando gente indocumentada. As\u00ed se fue hace m\u00e1s de 20 a\u00f1os do\u00f1a Mar\u00eda Hern\u00e1ndez, originaria de Carazo.<\/p>\n<p>Cuando tom\u00f3 la decisi\u00f3n ten\u00eda 23 a\u00f1os y era madre soltera. La situaci\u00f3n en su casa era dif\u00edcil, nadie le daba trabajo y se vio obligada a realizar el viaje. \u00abEn ese tiempo no hab\u00eda ning\u00fan muro dividiendo la frontera. La cosa era m\u00e1s f\u00e1cil, no hab\u00eda tanta vigilancia\u00bb, explica la peque\u00f1a mujer morena de 43 a\u00f1os, mientras corta el queque que vino cargando desde San Jos\u00e9. Tiene u\u00f1as particularmente largas, usa anillos plateados y dorados en todos los dedos y unas pulseras de metal que suben y bajan de su brazo seg\u00fan los movimientos, mientras distribuye pedazos del queque entre su familia. Hay diez personas en total, todas formando un c\u00edrculo de sillas pl\u00e1sticas, entre ellas dos de sus tres hijas. \u00abUna nica y dos ticas\u00bb, dice con su acento adoptado. Est\u00e1 su madre, una viejita de pelo blanco que no debe tener menos de 60, pero aparenta unos 70 a\u00f1os; sus hermanas, humildemente vestidas, y cuatro sobrinos adolescentes fascinados con los zapatos nuevos que la t\u00eda ha tra\u00eddo. Esta es la tercera vez que do\u00f1a Mar\u00eda viene para encontrarse con sus parientes en la frontera. La primera vez fue al a\u00f1o de haberse ido, cuando fue hasta Carazo a buscar a su primog\u00e9nita. Las otras veces no ha ido tan lejos. \u00abEs m\u00e1s pr\u00e1ctico vernos en la frontera\u00bb, explica, haciendo alusi\u00f3n al tiempo que tendr\u00eda que invertir en todo el viaje.<\/p>\n<p>\u00abEl trabajo de camarera en un hotel lujoso de la capital me ha permitido conquistar el sue\u00f1o americano en Costa Rica\u00bb, dice con cierta jactancia. Por otro lado, confiesa que no ha sido f\u00e1cil, pues adem\u00e1s de sobrellevar la nostalgia de su tierra, ha tenido que sobrevivir a la discriminaci\u00f3n por ser nicarag\u00fcense.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Elba Ver\u00f3nica y V\u00edctor, su hermano, comen con las manos el pollo que la mam\u00e1 les ha preparado para el camino. Madre e hija se abrazan constantemente e intercambian palabras sin efusividad. Los ojos vidriosos dejan entrever que luchan para contener la tormenta que se avecina en ellos.<\/p>\n<p>La muchacha se despide de la mam\u00e1 y toma al hermano de la mano. Cada uno se echa al hombro un bulto negro. Mientras se pierden de vista, los ojos de la madre se nublan y un trueno preside la vuelta del aguaje. Las familias reunidas alrededor del ranch\u00f3n recogen apresuradamente las sillas pl\u00e1sticas y sus bultos. En cuesti\u00f3n de segundos el ranch\u00f3n agota su capacidad y mitad de la gente no tiene m\u00e1s alternativa que mojarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>La costarricense Mar\u00eda del Milagro Maldonado, de 25 a\u00f1os, y su familia hacen el c\u00edrculo de sillas m\u00e1s peque\u00f1o para dar lugar a la gente. Ellos se reunieron adentro desde antes que empezara la lluvia. Seg\u00fan cuenta Mar\u00eda del Milagro, originaria de la ciudad de Gu\u00e1piles, ella es la \u00fanica tica de su familia. \u00abMi pap\u00e1 y mi mam\u00e1 se fueron a Costa Rica en busca de trabajo. Pero mi pap\u00e1 se regres\u00f3 y mi mam\u00e1 y yo nos quedamos. \u00c9l se junt\u00f3 con otra mujer, tuvo a mis hermanas y hace veinte a\u00f1os se fue a los Estados Unidos\u00bb, relata. Como quien educ\u00f3 a las hijas de don Fernando Maldonado fue la abuela, ella mantuvo el v\u00ednculo entre la nieta tica y las nicarag\u00fcenses. Y aunque parezca que don Fernando fue un padre irresponsable, \u00e9l asegura que siempre trat\u00f3 de ocuparse de sus hijas, mand\u00e1ndoles remesas y llam\u00e1ndolas por tel\u00e9fono en fechas especiales.<\/p>\n<p>Por cuestiones de tiempo y de dinero, en su primer regreso a la tierra que lo vio nacer, opt\u00f3 por no ir al pa\u00eds vecino a ver a la hija que dej\u00f3 hace m\u00e1s de veinte a\u00f1os, sino que la llam\u00f3 para que se encontraran en la frontera. \u00abSal\u00ed a las tres de la ma\u00f1ana de Gu\u00e1piles, viaj\u00e9 seis horas para venir a ver a mi pap\u00e1 aunque sea por dos horas, porque a las 11 sale el bus de ac\u00e1\u00bb, dice como resignada. Tal vez por tanto tiempo sin haber convivido, las dos horas, que podr\u00edan parecer poco tiempo para un reencuentro, se hicieron largas. Media hora antes, cuando ca\u00edan las \u00faltimas gotas de lluvia, Mar\u00eda del Milagro atraves\u00f3 la frontera.<\/p>\n<figure id=\"attachment_38077\" aria-describedby=\"caption-attachment-38077\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/Familia-Maldonado-en-la-frontera.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-38077 size-full\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/Familia-Maldonado-en-la-frontera.jpg\" alt=\"Foto de Bismarck Picado y Carlos Cortez\" width=\"700\" height=\"459\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/07142918\/Familia-Maldonado-en-la-frontera.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/07142918\/Familia-Maldonado-en-la-frontera.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/07142918\/Familia-Maldonado-en-la-frontera.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-38077\" class=\"wp-caption-text\">La costarricense Mar\u00eda del Milagro viaj\u00f3 a la frontera para ver a su pap\u00e1, don Fernando Maldonado, quien desde hace 20 a\u00f1os se fue a trabajar a Estados Unidos.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>En un \u00e1rea est\u00e9ril entre la frontera sur de Nicaragua y la norte de Costa Rica, la Aduana de Pe\u00f1as Blancas propici\u00f3 en el 2000 la construcci\u00f3n de un rancho, con capacidad para 200 personas, para encuentros familiares. Hasta esa fecha las visitas se daban en condiciones precarias. Los nicarag\u00fcenses residentes en Costa Rica se reun\u00edan con sus parientes a la intemperie, compartiendo un par de horas sin tener donde protegerse del sol o de la lluvia, recostados en una malla met\u00e1lica, algunos de pie y otros sentados en el suelo. En ese tiempo no exist\u00eda un procedimiento legal para los encuentros y la \u00fanica forma era someti\u00e9ndose a la buena o mala voluntad de los funcionarios que estaban de turno en la frontera.<\/p>\n<p>Pero el 23 de abril de este a\u00f1o Fausto Carcabelos, actual director de Migraci\u00f3n y Extranjer\u00eda, quien en la \u00e9poca era director de la Aduana de Pe\u00f1as Blancas, firm\u00f3 con su hom\u00f3logo tico, Johnny Mar\u00edn, un convenio que establece los procedimientos binacionales para las visitas dominicales en el puesto fronterizo de Pe\u00f1as Blancas. El \u00fanico requisito para acceder al \u00e1rea est\u00e9ril es una identificaci\u00f3n con foto. Por eso, de acuerdo con Carcabelos, los consulados nicarag\u00fcenses en Costa Rica est\u00e1n obligados a emitir identificaciones gratuitas a los nicas, legales o ilegales. Adem\u00e1s dice que en el caso de los menores de edad, el adulto responsable debe en la Aduana tomarse una foto instant\u00e1nea con el ni\u00f1o. Foto que cuando reingrese al pa\u00eds ser\u00e1 verificada.<\/p>\n<p>\u00abEl hecho de que se acondicionara un espacio f\u00edsico en el \u00e1rea est\u00e9ril fue producto de una presi\u00f3n social no verbal. No hab\u00eda como no conmoverse viendo a la gente reencontr\u00e1ndose como ganado bajo el sol\u00bb, asegura el funcionario del gobierno, quien adem\u00e1s explica que para seguridad de la misma gente, personal de Migraci\u00f3n se infiltra en el \u00e1rea para velar por el orden y la seguridad.<\/p>\n<p>Douglas Morales, agente de seguridad del punto fronterizo, cuenta que antes no exist\u00eda horario oficial para las visitas dominicales, pero desde que se firm\u00f3 el convenio con los ticos se estableci\u00f3 que ser\u00eda de 7:00 de la ma\u00f1ana a 2:00 de la tarde. \u00abNosotros somos flexibles con los compatriotas, pero los ticos son estrictos con los horarios. Por eso, aunque se nos parte el coraz\u00f3n, antes de las 2:00 de la tarde comenzamos a decirle a la gente que se empiecen a despedir. Un ratito m\u00e1s, piden. Pero son \u00f3rdenes superiores\u00bb, explica.<\/p>\n<p>El reacondicionamiento del rancho en el 2006 fue posible gracias a una donaci\u00f3n de la Organizaci\u00f3n Internacional para las Migraciones (OIM) y al alcalde de C\u00e1rdenas. Adem\u00e1s de levantar la infraestructura que ya exist\u00eda, a todo el alrededor se hicieron peque\u00f1os ranchitos, de metro cuadrado cada uno y, seg\u00fan Fausto Carcabelos, se tienen planes de conseguir apoyo financiero con las compa\u00f1\u00edas de transporte \u00abpara alg\u00fan d\u00eda colocar ba\u00f1os y agua potable\u00bb.<\/p>\n<h4>Migraci\u00f3n<\/h4>\n<p>\u00abEl fen\u00f3meno migratorio de nicarag\u00fcenses que se iban a Costa Rica est\u00e1 disminuyendo en comparaci\u00f3n con la d\u00e9cada pasada\u00bb, se\u00f1ala Fausto Carcabelos, director de Migraci\u00f3n y Extranjer\u00eda. Seg\u00fan \u00e9l, Costa Rica est\u00e1 siendo desplazada como destino favorito de los nicarag\u00fcenses debido a la nueva Ley migratoria que promete ser muy dura con los inmigrantes nicas y aunque todav\u00eda no se aprueba, muchos est\u00e1n optando por probar suerte en El Salvador.<br \/>\nMientras se calcula que actualmente en Costa Rica viven entre 350 mil y medio mill\u00f3n de nicarag\u00fcenses, incluyendo a los indocumentados y a los emigrantes temporales en El Salvador, solo hasta el 2004, hab\u00eda un aproximado de 367,410, seg\u00fan datos de la Organizaci\u00f3n Internacional para las Migraciones (OIM).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cientos de nicarag\u00fcenses migran todos los a\u00f1os hacia Costa Rica en busca de empleos. 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