{"id":38184,"date":"2006-09-10T13:05:48","date_gmt":"2006-09-10T19:05:48","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=38184"},"modified":"2020-09-24T14:18:26","modified_gmt":"2020-09-24T20:18:26","slug":"la-ruta-del-oro-de-patrick-werner","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/la-ruta-del-oro-de-patrick-werner\/","title":{"rendered":"La ruta del oro de Patrick Werner"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Un historiador estadounidense, con una curiosa relaci\u00f3n con Nicaragua desde hace 38 a\u00f1os, recorre con <em>Magazine<\/em> la ruta minera del norte del pa\u00eds y reconstruye un pasado de conquistadores, ciudades perdidas, indios can\u00edbales, pero sobre todo de explotaci\u00f3n de oro<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Octavio Enr\u00edquez<\/strong><br \/>\n<strong>Fotos de Mois\u00e9s Matute<\/strong><\/p>\n<p>Una risita sale a tropel de la asistente del catedr\u00e1tico Patrick Werner. \u00abSi vienen a buscarme, diles que fui a las cuevas de bunga-bunga o \u00f1aca\u00f1aca en Las Segovias. A quien te pregunte, dile que yo le explico a mi regreso\u00bb.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfC\u00f3mo me veo con esta gorra? \u00bfEstoy guapo o guapet\u00f3n?\u00bb, pregunta con su mal espa\u00f1ol tras los lentes gruesos en aquella oficina de Ave Mar\u00eda College, en San Marcos, Carazo, llena de libros de historia, revistas de armas, t\u00edtulos y el dibujo de un alumno que inmortaliz\u00f3 a este profesor de historia y diplomacia mientras se beb\u00eda una Coca Cola, una de sus adicciones, y advert\u00eda a sus estudiantes que pronto tendr\u00edan \u00abunos examinitos\u00bb.<\/p>\n<p>Varios especialistas, entre ellos Carlos T\u00fcnnermann, presidente del Centro Nicarag\u00fcense de Escritores (CNE), aseguran que Werner es uno de los conocedores m\u00e1s profundos de las ra\u00edces coloniales de Nicaragua, vericuetos llenos de espa\u00f1oles codiciosos, e indios bravos y can\u00edbales que expulsaron a los invasores de los siete primeros asentamientos que hab\u00edan fundado en el norte del pa\u00eds y que llevaron a que la miner\u00eda colonial cesara en 1583 por la falta de labor.<\/p>\n<p>El doctor Werner propone recorrer Macuelizo-Amatillo, Ciudad Antigua, Quilal\u00ed, Mina La India y Santa Rosa del Pe\u00f1\u00f3n, todos nombres comunes, los primeros en el norte del pa\u00eds y los otros m\u00e1s cerca de occidente, que fueron donde se asentaron las primeras miner\u00edas y donde todav\u00eda hoy se puede encontrar a gente extrayendo minerales con las t\u00e9cnicas que usaban los conquistadores primero y los indios esclavizados despu\u00e9s, cuando los mandaban a las minas.<\/p>\n<p>En la ruta de Werner se puede encontrar desde iglesias con clavos de m\u00e1s de 300 a\u00f1os en sus puertas hasta ciudades perdidas de casi 500 a\u00f1os, cubiertas por maleza. Hace \u00e9nfasis que hay documentos de los siglos XVII y XVIII que describen a Ciudad Antigua, al norte del pa\u00eds, como un importante centro de miner\u00eda.<\/p>\n<p>Werner lleva un sombrero, estilo <em>marine<\/em>, y una pistola 38 plateada, seg\u00fan dice, para parecer vaquero del lejano oeste, pero la verdad es que con sus 350 libras, sus 58 a\u00f1os, el semblante rosado acentuado por el sol, los dientes amarillos y los ojos azules lo colocan muy distante de Clint Eastwood o John Wayne, cuando menos. Luce, eso s\u00ed, como un diestro aventurero de monta\u00f1a. Carga en un bolso una br\u00fajula y algunos reportes del diplom\u00e1tico norteamericano Ephraim Squier del a\u00f1o 1849, en que habla sobre la existencia de oro en r\u00edos que cerca de la cordillera de Dipilto no lo parecen.<\/p>\n<figure id=\"attachment_38188\" aria-describedby=\"caption-attachment-38188\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/Untitled-1-2.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-38188 size-full\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/Untitled-1-2.jpg\" alt=\"Foto de Mois\u00e9s Matute\" width=\"700\" height=\"177\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/07142828\/Untitled-1-2.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/07142828\/Untitled-1-2.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/07142828\/Untitled-1-2.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-38188\" class=\"wp-caption-text\">Una vista de Quilal\u00ed, al norte de Nicaragua. A cinco kil\u00f3metros de este pueblo se halla una ciudad colonial perdida entre el monte. Al centro: Carlos Sandoval en su casa en Amatillo y el plato con que el profesor Werner saca oro.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>El primer destino en el viaje es Macuelizo. Fundado en 1815, de acuerdo con el registro oficial del Instituto de Fomento Municipal, se ubica a 246 kil\u00f3metros de la capital. Tiene dos calles, formadas por casas peque\u00f1as, techo de tejas, donde hay una iglesia de la que han borrado un escudo del rey. Una vieja huella de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Entre tanta pobreza pocos saben que cerca de aqu\u00ed se extra\u00eda plata en la colonia. Hay reportes que lo dicen y Werner lo confirma, basado en sus constantes viajes a la zona en los \u00faltimos 20 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Hay una subida a la izquierda, antes de llegar a Macuelizo, que comunica con Amatillo. El veh\u00edculo se detiene metros despu\u00e9s del desv\u00edo cerca de una cima. Werner se mete a una casa y grita: \u00abHola, amigos, \u00bfse acuerdan de m\u00ed? Yo comprar piedras y venir aqu\u00ed desde hace muchos a\u00f1os\u00bb.<\/p>\n<p>Una se\u00f1ora de cara india, ojos negros, anillo de plata en sus manos delgadas como alfileres, se carcajea cuando lo recuerda. No tiene piedras, dice ella, en este momento, pero por arte de magia consigue varias y logra venderle una que tiene residuos de oro en 100 c\u00f3rdobas. Despu\u00e9s de la compra, Carlos Sandoval, el esposo de la se\u00f1ora, se convierte en el gu\u00eda de los visitantes.<\/p>\n<p>Sandoval desciende la cuesta donde est\u00e1 su casa y llega hasta una mina a la que llaman La Nariz, porque su entrada son dos huecos que se juntan como si fuesen fosas nasales. No se entra all\u00ed con la mayor de las libertades, advierte el experto, porque la gente puede padecer calenturas terribles debido a un hongo de los excrementos de murci\u00e9lagos que afecta los pulmones de los visitantes.<\/p>\n<p>Los campesinos en la zona se meten a las cuevas, no para explotar la plata que oficialmente se dej\u00f3 de sacar desde la \u00e9poca de la colonia y recientemente en los a\u00f1os 60, cuando Somoza mand\u00f3 a hacer un estudio a la zona. Los campesinos buscan guano, el excremento de los murci\u00e9lagos. Lo venden a due\u00f1os de fincas, porque es un buen abono para el cultivo del caf\u00e9. El profesor Werner saca su 38 plateada y dispara ruidosamente por el puro gusto de ver a los murci\u00e9lagos volar espantados.<\/p>\n<p>A la mina que queda m\u00e1s abajo Werner ya no va. Cansado, prefiere quedarse negociando otra piedra con la esposa de Sandoval. La nueva mina se llama Las \u00c1nimas y cuenta Sandoval que el nombre es porque all\u00ed murieron muchos mineros y sus palas, sus picos y sus almas quedaron enterrados para siempre. Ahora son el deleite que alimenta la imaginaci\u00f3n de un grup\u00fasculo de campesinos que dicen que los asustan.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\">La idea que la colonizaci\u00f3n no tuvo resistencia es una locura. Los indios \u00abchondales\u00bb que asocian, asegura Werner, a los espa\u00f1oles y hac\u00edan guisos incluso con sus caballos<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>La primera vez que el estadounidense Patrick Werner conoci\u00f3 la miner\u00eda ten\u00eda ocho a\u00f1os. Era un chele rosado bastante menos gordo que ahora. Desde entonces le gust\u00f3 la idea de buscar oro.<\/p>\n<p>A esa pasi\u00f3n agreg\u00f3 otra: el inter\u00e9s por investigar la historia de Nicaragua, lo que le ha llevado en los \u00faltimos 20 a\u00f1os a hurgar, dice, documentos coloniales en Guatemala y Espa\u00f1a para sacar sus conclusiones de c\u00f3mo ha sido la historia del pa\u00eds sin caer en favorecer a alguien.<\/p>\n<p>De acuerdo con Werner, Nicaragua tiene mucho de historia y miner\u00eda, aunque no existan muchos libros del tema. El \u00fanico escrito hasta ahora parece ser el libro de \u00e9l: <em>Los Reales de Minas de la Nicaragua colonial y la ciudad perdida<\/em>, en el cual se recopila incluso la producci\u00f3n anual de oro desde 1527 hasta 1545. Seg\u00fan los datos expuestos, en este per\u00edodo se extrajeron 128,407 pesos de oro.<\/p>\n<p>Este texto indica que el pa\u00eds fue muy rico en oro para los espa\u00f1oles. Solo las primeras incursiones produjeron alrededor de 392 mil pesos de oro de ganancia para los colonizadores en un poco m\u00e1s de un a\u00f1o. La inversi\u00f3n inicial fue muy peque\u00f1a e incluso se formaron guarniciones para la defensa de las minas, porque la violencia fue un rasgo de este tiempo.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Werner, los espa\u00f1oles se enfrentaron entre ellos algunas veces como en C\u00e1ceres de la frontera, un pueblo fundado en mayo de 1526 por Bartolom\u00e9 de Celada, un personaje ligado a Hern\u00e1n Cort\u00e9s, que termin\u00f3 enfrentado a soldados de Pedrarias D\u00e1vila. As\u00ed naci\u00f3 el poblado de Villa Hermosa, donde hubo choques con los indios. As\u00ed que la idea que la colonizaci\u00f3n no tuvo resistencia es una locura. Los indios \u00abchondales\u00bb que asocian, asegura Werner, a los indios matagalpas, se com\u00edan a los espa\u00f1oles y hac\u00edan guisos mezclando la carne humana y de caballo.<\/p>\n<p>Andr\u00e9s de Cereceda, el tesorero de Gil Gonz\u00e1lez en su primer recorrido por Nicaragua, cont\u00f3 que hubo una rebeli\u00f3n ind\u00edgena contra el gobernador Pedrarias en que \u00ablos indios hab\u00edan quemado la mayor\u00eda de la Villa y algunos cristianos que viajaban de Le\u00f3n a las minas y los caciques se com\u00edan a ambos, a espa\u00f1oles y sus caballos&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Del otro lado, los espa\u00f1oles fueron igualmente duros y esclavizaron a los indios para que ellos trabajaran en las minas. \u00abUn cristiano pod\u00eda encontrar el camino hacia las minas siguiendo el rastro de los indios muertos que se encontraban en este\u00bb, dice otro fragmento citando un reporte espa\u00f1ol. Werner cuando lo cuenta enfatiza en que \u00e9l no califica si hay buenos o malos, solo cuenta la historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>El clima est\u00e1 fresco. En este nuevo lugar de la ruta pasaron piratas quemando la ciudad en el siglo XVII. Cuando se llega a Ciudad Antigua llama la atenci\u00f3n la cantidad de polvo que se levanta en el verano y las calles perfectamente dise\u00f1adas. La casa, techada con tejas, junto a la iglesia, es el lugar donde se guardan sotanas con decorados de oro, antiguos recipientes de licor de \u00c1msterdam y estructuras de madera en las que se colocaban en aquel tiempo los ata\u00fades.<\/p>\n<p>Ciudad Antigua fue establecida entre 1610 y 1620 por espa\u00f1oles que hu\u00edan de la resistencia ind\u00edgena y hab\u00edan dejado abandonada la ciudad de Panal\u00ed, a cinco kil\u00f3metros de Quilal\u00ed. Poco despu\u00e9s de su fundaci\u00f3n, hubo un tiempo en que Antigua fue pr\u00f3spera. La Corona permit\u00eda que desde este lugar se abasteciera con brea y alquitr\u00e1n a Espa\u00f1a, muy \u00fatil en la construcci\u00f3n de barcos en la \u00e9poca en El Realejo. La brea tambi\u00e9n era usada en los barriles para evitar que el vino de Per\u00fa se evaporara cuando era comercializado.<\/p>\n<p>Fue hasta 1699, seg\u00fan una carta en poder de Werner, que se tuvo noticia de oro en este lugar. La letra est\u00e1 borrosa, pero se puede leer c\u00f3mo un minero an\u00f3nimo informa de la existencia de oro, haciendo reverencias de paso a su majestad.<\/p>\n<p>Werner opina que la historia colonial de Nicaragua parece encapsularse en las calles de Ciudad Antigua, pero a\u00fan m\u00e1s en la iglesia. Cuando se entra en el templo de este pueblo de pocas calles, de diez apellidos a lo sumo entre sus habitantes, lo primero en que se fija Werner es en los clavos de la puerta principal. Tienen, seg\u00fan \u00e9l, por lo menos 300 a\u00f1os y las bisagras de la puerta son tan viejas que solo en Le\u00f3n Viejo, dice este historiador, se han encontrado parecidas.<\/p>\n<p>El visitante se abre paso entre las columnas de la iglesia, hechas cada una con un \u00e1rbol y no dos como en otras catedrales, y al fondo est\u00e1 el Se\u00f1or de los Milagros, el patr\u00f3n de la ciudad, una imagen antigua que atrae multitudes los 20 de enero. En el techo de la nave central hay decorados \u00e1rabes, una caracter\u00edstica extra\u00f1a entre el resto de iglesias del pa\u00eds y a la izquierda est\u00e1 una placa que dice: \u00abAqu\u00ed yace Laura Werner madre 1910-1987, doctor Michael Werner hermano 1944-1994 y Nicol\u00e1s P. Werner hijo 1978-1998\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 momento se uni\u00f3 la historia de este lugar con la vida del profesor de historia?<\/p>\n<p>Werner calla, pero solloza en un hotel de Ocotal, bebe un vaso con agua cuando cuenta que es normal, aunque triste, que los hijos entierren a sus padres, pero no lo que le pas\u00f3 a \u00e9l: hacer el sepelio a su hijo.<\/p>\n<figure id=\"attachment_38186\" aria-describedby=\"caption-attachment-38186\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/Ruta-del-Oro-04.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-38186 size-full\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/Ruta-del-Oro-04.jpg\" alt=\"Fotos de Mois\u00e9s Matute\" width=\"700\" height=\"1019\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/07142830\/Ruta-del-Oro-04.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/07142830\/Ruta-del-Oro-04.jpg 206w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/07142830\/Ruta-del-Oro-04.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-38186\" class=\"wp-caption-text\">\u00bfClint Eastwood en Amatillo? No, es Patrick Werner, un profesor de historia enamorado de la miner\u00eda colonial espa\u00f1ola en el pa\u00eds. Est\u00e1 en Amatillo, en una cueva que le llaman La Nariz.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>24 horas despu\u00e9s, con los recuerdos familiares lejos, Werner recobra su \u00e1nimo. A comienzos de la ma\u00f1ana, la parada obligada resulta ser un r\u00edo. En esta regi\u00f3n del pa\u00eds, el pu\u00f1o se pone rojo por lo helado del agua cuando se mete en la entra\u00f1a de los r\u00edos. Igual suerte corren los pies en aquel ambiente p\u00e9treo en la ribera del r\u00edo Achuapa, en Nueva Segovia.<\/p>\n<p>Sin embargo, el historiador dice que vale la pena porque en el r\u00edo se puede encontrar oro. No hay nadie m\u00e1s que busque piedras en aquel sitio. As\u00ed que Werner se coloca a la orilla del r\u00edo Achuapa con un plato enorme para sacar oro del agua. Sigue la l\u00f3gica de los g\u00fciriseros. El oro pesa m\u00e1s que cualquier piedra y basta agitar un poco el plato para apreciar si queda algo del metal despu\u00e9s de lavar la arenilla. En la esquina calada del plato se ver\u00e1 el oro.<\/p>\n<p>\u2014Lo que han sacado es nada \u2014dice al ver lo amarillo que sobresale en el plato\u2014. Jejeje. Es oro de tontos.<\/p>\n<p>De ese lugar se puede salir entonces decepcionado, sin la idea ya de unas vacaciones con chicas preciosas en M\u00f3naco. El profesor sigue moviendo el plato mientras busca oro. Se sigue la ruta y a medida que muestra un mapa de la zona, explica que la historia jam\u00e1s podr\u00e1 ser conciliada sin la geograf\u00eda. Por eso viaja cada vez que puede.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>A cinco kil\u00f3metros de Quilal\u00ed, ya sin la humedad del r\u00edo, las vacas est\u00e1n alborotadas en la finca El Bord\u00f3n de Panal\u00ed. En este lugar donde el monte crece sin que al hombre le preocupe, hubo un tiempo, hace m\u00e1s de 400 a\u00f1os, en que se estableci\u00f3 una ciudad, el asiento espa\u00f1ol que estuvo antes de que los espa\u00f1oles huyeran y se fueran a Ciudad Antigua en 1610.<\/p>\n<p>El \u00fanico que camina con facilidad entre el lodazal formado por la lluvia es el mandador de la finca, Rafael Gonz\u00e1lez, gracias a unas enormes botas como las que us\u00f3 Sandino. Desde que se dan los primeros pasos en la propiedad, nada llama m\u00e1s la atenci\u00f3n que la altura del monte que cubre paredes, seg\u00fan Werner, adem\u00e1s de lo parejo del terreno.<\/p>\n<p>En esta finca hay una ciudad de 800 metros por 400, similar a Le\u00f3n Viejo, en el occidente. El nombre de este terru\u00f1o en el norte es Panal\u00ed, la ciudad perdida. De aqu\u00ed salieron los espa\u00f1oles huyendo por los ataques de los indios y ahora, tantos siglos despu\u00e9s, se ven algunas piedras y se encuentran objetos coloniales. El due\u00f1o Manuel Castellano, dice el historiador, orienta evitar que los huaqueros se metan al sitio.<\/p>\n<p>\u00abEste gordo habla como sabio\u00bb, dice Gonz\u00e1lez en voz baja al escuchar a Werner. El campesino avanza entre el monte, mientras el profesor decide quedarse bajo una sombra porque ya recorri\u00f3 este punto en verano y ha visto las piedras de las construcciones y ha medido incluso las calles del sitio.<\/p>\n<p>Werner dice que Panal\u00ed est\u00e1 hecho bajo el reglamento de construcci\u00f3n espa\u00f1ol. Cada calle tiene un ancho de ocho varas y cada solar lleno es de 50 varas cuadradas. El \u00fanico misterio para el profesor es d\u00f3nde sacaban oro los espa\u00f1oles.<\/p>\n<p>La extracci\u00f3n de oro en Nicaragua fue un \u00e9xito para la Corona Espa\u00f1ola. Relata el texto de Werner que el rey firm\u00f3 una c\u00e9dula real para la construcci\u00f3n de una casa de fundici\u00f3n oficial. Durante algunos a\u00f1os vivieron en ese lugar, Santa Mar\u00eda de la Esperanza, 70 espa\u00f1oles que como otras poblaciones grandes ten\u00edan el privilegio de contar con su propio sacerdote.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>A 226 kil\u00f3metros de Managua se ubica Ocotal y desde all\u00ed se debe regresar hasta el empalme de San Isidro y dirigirse a la derecha hacia Mina La India, para conocer otro de los puntos que Werner considera importante en esta historia de minas. Es el pen\u00faltimo d\u00eda de la aventura.<\/p>\n<p>A pesar de hablar de oro, seg\u00fan dice el historiador, no dar\u00e1 por concluida la gira hasta que pueda comprar una pepita. El calor en esta zona del pa\u00eds hace la tarea insoportable.<\/p>\n<p>Jes\u00fas V\u00edlchez, zapatos rotos y chintano, accede a agarrar parte de la broza que tiene en un saco. Voltea una piedra, donde yac\u00eda un alacr\u00e1n, y empieza con un martillo a dejar como arena fina la piedra. La echa despu\u00e9s en un cacho de vaca negro y le agrega agua.<\/p>\n<p>El cuerno se convierte en una especie de plato en el r\u00edo y pronto se ve un hilo amarillo peque\u00f1o. Es oro y se diferencia del metal de los tontos en que este es color mantequilla.<\/p>\n<p>Werner cuenta que la clave para encontrar piedras que tengan este metal es que el color de ellas sea de pan podrido.<\/p>\n<p>V\u00edlchez tiene tambi\u00e9n un molinete donde tritura la broza. Lo malo es que no tiene oro para vender. Sus vecinos tampoco y Werner quiere comprar.<\/p>\n<p>As\u00ed que seguimos en la misma direcci\u00f3n hacia occidente y el pr\u00f3ximo paso es Santa Rosa del Pe\u00f1\u00f3n. Est\u00e1n en fiestas patronales. Mucha gente en las calles. No resuena la m\u00fasica, pero los habitantes est\u00e1n desperdigados. Las calles parecen convertidas en un mercado.<\/p>\n<p>\u00bfAlguien vende oro? \u2014pregunta Werner. Cinco minutos despu\u00e9s est\u00e1 all\u00ed Mauricio Moreno, bigotes gruesos, camisa a cuadros. No quiere foto. Tiene miedo a los asaltos. Asegura que por eso ahora se transporta en avi\u00f3n a donde compra el oro en el llamado Tri\u00e1ngulo Minero, en el Caribe: Rosita, Bonanza y Siuna. Despu\u00e9s lo funde en Le\u00f3n y lo vende en Santa Rosa a un precio de 250 c\u00f3rdobas el gramo. El oro es de 20 quilates, seg\u00fan \u00e9l y Werner, quien dice que le han estafado en otras ocasiones y ha aprendido a conocer el buen oro.<\/p>\n<p>El profesor norteamericano agarra una lupa, revisa el metal y lo muerde. El rostro lo tiene rojo, con pedacitos de piel sueltos por el sol. \u00abChavalas \u2014grita por fin\u2014, oro nica. \u00a1Por fin hallamos oro!\u00bb.<\/p>\n<figure id=\"attachment_38190\" aria-describedby=\"caption-attachment-38190\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/Ruta-del-Oro-07.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-38190 size-full\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/Ruta-del-Oro-07.jpg\" alt=\"Foto de Mois\u00e9s Matute\" width=\"700\" height=\"257\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/07142828\/Ruta-del-Oro-07.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/07142828\/Ruta-del-Oro-07.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/07142828\/Ruta-del-Oro-07.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-38190\" class=\"wp-caption-text\">Jes\u00fas V\u00edlchez, un g\u00fcirisero de Mina La India, explica el proceso para encontrar oro en las brozas. La piedra la trituran con un martillo o un molinete, como el \u00faltimo de la derecha, y luego ponen la arena en un cacho negro para ver si hallan oro.<\/figcaption><\/figure>\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini_box\" style=\"background: initial !important; border: initial !important; border-radius: initial !important; border-spacing: initial !important; border-collapse: initial !important; direction: ltr !important; flex-direction: initial !important; font-weight: initial !important; height: initial !important; letter-spacing: initial !important; min-width: initial !important; max-width: initial !important; min-height: initial !important; max-height: initial !important; margin: auto !important; outline: initial !important; padding: initial !important; position: absolute; table-layout: initial !important; text-align: initial !important; text-shadow: initial !important; width: initial !important; word-break: initial !important; word-spacing: initial !important; overflow-wrap: initial !important; box-sizing: initial !important; display: initial !important; color: inherit !important; font-size: 13px !important; font-family: X-LocaleSpecific, sans-serif, Tahoma, Helvetica !important; line-height: 13px !important; vertical-align: top !important; white-space: inherit !important; left: 434px; top: 7041px; opacity: 0.1;\">\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini_logo\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" title=\"Traducir texto seleccionado\"><\/div>\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini_sound\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" title=\"Escuchar\"><\/div>\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini_copy\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" title=\"Copiar texto al Portapapeles\"><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un historiador estadounidense, con una curiosa relaci\u00f3n con Nicaragua desde hace 38 a\u00f1os, recorre con Magazine la ruta minera del norte del pa\u00eds y reconstruye un pasado de conquistadores, ciudades perdidas, indios can\u00edbales, pero sobre todo de explotaci\u00f3n de oro<\/p>\n","protected":false},"author":46,"featured_media":38194,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-38184","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/38184","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/46"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=38184"}],"version-history":[{"count":13,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/38184\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":52252,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/38184\/revisions\/52252"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/38194"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=38184"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=38184"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=38184"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}