{"id":38378,"date":"2006-11-05T11:32:20","date_gmt":"2006-11-05T17:32:20","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=38378"},"modified":"2020-09-24T15:54:00","modified_gmt":"2020-09-24T21:54:00","slug":"amor-a-la-monimbo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/amor-a-la-monimbo\/","title":{"rendered":"Amor a la Monimb\u00f3"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Antiguamente en este barrio de Masaya las parejas se buscaban haciendo uso de un mediador llamado titante. Las mujeres palmeaban tortillas y los hombres part\u00edan troncos para demostrar que ya estaban aptos para darse el s\u00ed. <em>Magazine<\/em> hurg\u00f3 entre los indios de Masaya tras la huella de una de las tradiciones de amor m\u00e1s viejas de Nicaragua<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Octavio Enr\u00edquez<\/strong><br \/>\n<strong>Fotos de Orlando Valenzuela<\/strong><\/p>\n<p>Un libro del profesor Enrique Pe\u00f1a Hern\u00e1ndez, recientemente reeditado, describe el singular ritual que segu\u00edan los indios de Monimb\u00f3 para unirse en pareja. Le llaman Monisto y el profesor hace notar las similitudes que tiene con costumbres ar\u00e1bigas y musulmanas.<\/p>\n<p>La clave del Monisto estaba en un hombre o mujer al que llamaban el titante y que se encargaba de ser el mediador entre las dos familias, haciendo citas entre ambas hasta que se daba la aceptaci\u00f3n del matrimonio.<\/p>\n<p>Pe\u00f1a Hern\u00e1ndez, originario de Masaya y miembro de la Academia Nicarag\u00fcense de la Lengua, dice que el libro <em>El Masayense<\/em> lo comenz\u00f3 a escribir desde 1945, cuando la tradici\u00f3n todav\u00eda viv\u00eda en este barrio laber\u00edntico, lleno de talleres de artesanos por todas partes, donde <em>Magazine<\/em> se introdujo para buscar una de las tradiciones de amor m\u00e1s viejas del pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>A las 11:30 de la ma\u00f1ana, con el sol casi en plenitud, es f\u00e1cil encontrar en el cementerio ind\u00edgena al nieto del \u00faltimo titante de Monimb\u00f3. A Ram\u00f3n Jim\u00e9nez, camisola azul, pantal\u00f3n oscuro, se le ven las manos curtidas y gruesas, y un machete con el que roza parte del monte que ingrato crece sobre las tumbas.<\/p>\n<p>Su abuelo fue el \u00faltimo que cas\u00f3 a una pareja bajo la ceremonia del Monisto, remarca con orgullo. A Manuel Jim\u00e9nez Cano llegaban a buscarlo los indios monimbose\u00f1os para que les hiciera de mediador en la boda de sus hijos. Eran otros tiempos en este barrio, construido entonces con casas de techo de paja que alumbraban sus moradores con l\u00e1mparas en las esquinas.<\/p>\n<p>Ten\u00eda entonces don Manuel m\u00e1s de 90 a\u00f1os y el nieto, 10. Seg\u00fan Ram\u00f3n, su abuelo era el alcalde de vara de este barrio, o sea, el l\u00edder del Consejo de Ancianos, compuesto por 17 indios.<\/p>\n<p>En el cementerio, a unos metros de distancia de Ram\u00f3n, est\u00e1 Julio Gonz\u00e1lez, una de las pruebas m\u00e1s notables de que los alcaldes de vara no siguieron casando a los indios del modo que se\u00f1ala Pe\u00f1a Hern\u00e1ndez.<\/p>\n<p>Ni siquiera Julio, el actual alcalde, est\u00e1 casado de ese modo.<\/p>\n<p>Gonz\u00e1lez y su mujer, Ana Mar\u00eda, se conocieron har\u00e1 40 a\u00f1os en el mercado de la ciudad. Cuesta verle los ojos a \u00e9l, ocultos tras tantas arrugas y m\u00e1s cuando r\u00ede, junto a su mujer, al responder c\u00f3mo se conocieron. Ese enamoramiento fue un acto de cortejo com\u00fan. Primero una mirada, despu\u00e9s sigui\u00f3 el coqueteo, hablaron y luego se fueron acercando&#8230; Pero a diferencia de sus antepasados no se casaron usando al titante como intermediario. Ya no quedaba para entonces uno que pudiera casarlos.<\/p>\n<p>\u00abYo siento que los j\u00f3venes a veces se averg\u00fcenzan por ser monimbose\u00f1os y nuestras costumbres son buenas. Nosotros tenemos muchos a\u00f1os juntos como hombre y mujer. Cuatro hijos varones y dos mujeres, aunque tengo que reconocer que no nos casamos siguiendo la tradici\u00f3n, pero nos queremos\u00bb, dice Gonz\u00e1lez.<\/p>\n<figure id=\"attachment_38381\" aria-describedby=\"caption-attachment-38381\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/Amor-a-la-Monimb\u00f3-02.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-38381 size-full\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/Amor-a-la-Monimb\u00f3-02.jpg\" alt=\"Foto de Orlando Valenzuela\" width=\"700\" height=\"935\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/07142715\/Amor-a-la-Monimb%C3%B3-02.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/07142715\/Amor-a-la-Monimb%C3%B3-02.jpg 225w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/07142715\/Amor-a-la-Monimb%C3%B3-02.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-38381\" class=\"wp-caption-text\">El alcalde de vara, Julio Gonz\u00e1lez, con su esposa Ana Mar\u00eda, representantes de una de las comunidades ind\u00edgenas m\u00e1s viejas del pa\u00eds.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Por quienes s\u00ed doblaron las campanas en la iglesia fue por Magdalena Flores Hern\u00e1ndez y Alberto Pav\u00f3n, hace ya m\u00e1s de 60 a\u00f1os. Para casarse, cuenta su nuera Casimira V\u00e1squez, de 70 a\u00f1os de edad, el se\u00f1or que viv\u00eda en las afueras del barrio debi\u00f3 buscar el auxilio de un titante para que fuese aceptado por la familia de la muchacha que viv\u00eda en los alrededores de la iglesia San Sebasti\u00e1n, justo adonde est\u00e1 actualmente el Colegio Salesiano.<\/p>\n<p>Se quisieron los dos durante m\u00e1s de 50 a\u00f1os, narra Casimira recordando a la pareja muerta. Uno ten\u00eda 18 y el otro 20 cuando comenzaron. Para lograr esa haza\u00f1a a Alberto le habr\u00edan puesto un tronco de madera fuerte para que lo partiera y a ella, acostumbrada a palmear tortillas, le dieron masa seguramente con este reto: \u00abA ver chiquita palm\u00e9eme una para ver si ya es hembra para casarse\u00bb.<\/p>\n<p>Las mujeres deb\u00edan saber c\u00f3mo nesquizar el ma\u00edz con ceniza y no con cal, como se hace ahora. Ram\u00f3n Jim\u00e9nez, secretario actual del Consejo de Ancianos, dice que tambi\u00e9n hab\u00eda pruebas para garantizar que la chavala fuese virgen, una condici\u00f3n muy importante para los indios.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Jim\u00e9nez, la virginidad de la prometida se comprobaba a trav\u00e9s de la prueba del guacal. La mujer orinaba en un guacal nuevo y el titante o\u00eda atentamente la ca\u00edda del chorro y luego daba su veredicto: si el chorro era fuerte, la mujer estaba apta para la boda y el prometido se preparaba para su primera noche.<\/p>\n<p>Al var\u00f3n le pon\u00edan un tronco, generalmente de madera fuerte, para que lo partiera con un hacha. Si pasaba el ensayo se casaba, si no continuaba intent\u00e1ndolo en otras ocasiones hasta que los padres de la pretendida le daban el visto bueno. Entonces alcanzaba la gloria; de lo contrario, se largaba.<\/p>\n<p>\u00abUna buena mujer se iba al mercado usando reboso, porque si no lo llevaba pod\u00eda interpretarse como que era una muchacha con malas costumbres\u00bb, dice Lidia Cerna, de 77 a\u00f1os, frunciendo el ce\u00f1o para evitar decir que los indios pod\u00edan mirar a la mujer como una puta.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\">La virginidad de la prometida se comprobaba a trav\u00e9s de la prueba del guacal. La mujer orinaba en un guacal nuevo y el titante o\u00eda atentamente la ca\u00edda del chorro. Si el chorro era fuerte la mujer se consideraba virgen, dice Ram\u00f3n Jim\u00e9nez<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Seg\u00fan Pe\u00f1a Hern\u00e1ndez, a esta antigua ceremonia se le llama Monisto. Todo comenzaba cuando a un muchacho le gustaba una chavala. En vez de abordarla, se le acercaba a su padre: \u00abPadre m\u00edo, me gusta la fulanita. \u00bfMe la va a pedir?\u00bb. Y aquel se hace como que no lo oye, sigue trabajando, pero salido el hijo del cuarto va y se acerca donde el titante.<\/p>\n<p>El padre hace la propuesta y el mediador, generalmente vestido de cotona y sombrero grande, se va al d\u00eda siguiente donde la familia de la prometida. Entra con el siguiente saludo: \u00abAlabado sea el nombre de Dios. Los visita San Jos\u00e9 y Mar\u00eda, Patriarca Soledad y Mar\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>El padre, conociendo el significado de aquellas palabras, responde: \u00abTome asiento. Viene a eso. Si\u00e9ntese. Resolvido no ser\u00e1 de ya. Vuelva de hoy en ocho\u00bb.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez, los mediadores pod\u00edan hacer hasta seis citas para ir acercando a la familia. Hab\u00eda fiestas con mandolinas alumbradas por l\u00e1mparas en la noche, y las t\u00edas y los t\u00edos de los prometidos llevaban a esos bacanales rosquillas, caf\u00e9 y comidas tradicionales que eran disfrutadas por todos.<\/p>\n<p>En uno de estos jolgorios se gastaba mucho dinero. Petronia Alem\u00e1n, de 94 a\u00f1os, una mujer de tantas arrugas como cordialidad, cuenta que en su caso no pudo casarse. Se ve que le duele. Casi llora al recordar que siendo bien pobre no tuvo dinero para lograr el casorio.<\/p>\n<p>\u00abMi esposo Mariano T\u00e9llez era hu\u00e9rfano. \u00c9ramos vecinos, platic\u00e1bamos, muy noble. Siete a\u00f1os jal\u00e9 con \u00e9l. Era hombre sencillo\u00bb, balbucea en una silla a la que ha logrado sentarse despu\u00e9s de dar varios pasos con un andarivel. La misma suerte se corre cuando se busca en Monimb\u00f3 a otras parejas entre los m\u00e1s viejos del pueblo que pudieron casarse con el Monisto.<\/p>\n<figure id=\"attachment_38380\" aria-describedby=\"caption-attachment-38380\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/Petronia-Alem\u00e1n-de-Monimb\u00f37.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-38380 size-full\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/Petronia-Alem\u00e1n-de-Monimb\u00f37.jpg\" alt=\"Foto de Orlando Valenzuela\" width=\"700\" height=\"469\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/07142716\/Petronia-Alem%C3%A1n-de-Monimb%C3%B37.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/07142716\/Petronia-Alem%C3%A1n-de-Monimb%C3%B37.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/07142716\/Petronia-Alem%C3%A1n-de-Monimb%C3%B37.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-38380\" class=\"wp-caption-text\">No todo es felicidad. Petrona Alem\u00e1n casi llora cuando recuerda que no pudo casarse con el Monisto por falta de dinero.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Lidia Cerna, moradora de Monimb\u00f3, explica que fue titante pero en el otro sentido de la palabra. Cuando se era mediador, pero en asuntos religiosos. Seg\u00fan Jim\u00e9nez, cuando se necesitaba que alguien garantizara que los invitados llevaran algo a las festividades del Ni\u00f1o Dios, por ejemplo, se buscaba al titante.<\/p>\n<p>\u00abSi no cumple usted con traer lo que prometi\u00f3, entonces el Ni\u00f1o Dios lo castigar\u00e1, dec\u00eda el mediador y luego le daba un trago de guaro lija para sellar la promesa\u00bb, dice.<\/p>\n<p>En asuntos de amor era otra cosa. A los ocho d\u00edas exactos despu\u00e9s de la primera visita, regresaba el mediador a la casa de la prometida. Era acompa\u00f1ado esta vez por el novio y los padres de este. Narra Pe\u00f1a Hern\u00e1ndez que el pap\u00e1 de la novia dec\u00eda: \u00abEst\u00e1 amarrada\u00bb, en se\u00f1al de aprobaci\u00f3n. Luego pon\u00edan fecha a la boda ind\u00edgena.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfRecibe por esposo al muchacho tal?\u00bb, pregunta el mediador a ella.<\/p>\n<p>La prometida dice que s\u00ed lo recibe y el titante confirma con un \u00ablo otorga\u00bb, para luego dirigirse al novio y hacerle las mismas preguntas. Todo este rito concluye cuando el mediador anuncia a todos los presentes cu\u00e1ndo se realizar\u00e1 el matrimonio y que tendr\u00e1 d\u00edas antes una celebraci\u00f3n que los ind\u00edgenas llaman \u00abla vela del vestido de la novia\u00bb, la \u00faltima pachanga antes del casorio.<\/p>\n<p>\u00abCreo que la tradici\u00f3n se ha perdido por el mismo desarrollo de la sociedad y las nuevas culturas que nos vienen sometiendo. En Monimb\u00f3 existieron varios titantes. Mi abuelo, Tom\u00e1s Ch\u00e1vez Jim\u00e9nez, Esteban Gait\u00e1n que ya falleci\u00f3, entre otros\u00bb.<\/p>\n<p>Mientras lo dice, Ram\u00f3n Jim\u00e9nez hace su trabajo con el machete bajo una lluvia ligera. Entonces se apura un indio monimb\u00f3 de ojos grises, de sombrero, cargando machetes, palas y rastrillos. Es Segundo L\u00f3pez, otro de los miembros del llamado Consejo de Ancianos.<\/p>\n<p>\u00abAntes si se le tocaba la mano a la muchacha, ven\u00edan los padres de ella y le iban a poner la queja a los padres de \u00e9l y entonces se discut\u00eda si se le daba permiso de llegar a su casa. No era un hombre trabajador el que no hac\u00eda trabajo de campo\u00bb, cuenta L\u00f3pez al avanzar entre tumbas mojadas.<\/p>\n<p>Hoy todos estos ancianos lamentan la p\u00e9rdida de la tradici\u00f3n. Dicen que antes el rito le daba una magia al matrimonio que hoy se resuelve con un \u00abnos vemos en tal lado amor\u00bb, que resulta ser el sitio m\u00e1s escondido entre el laber\u00edntico barrio de Masaya. A escondidas los novios se dicen ahora \u00abel s\u00ed\u00bb, ignorando a los titantes de sombrero y cotona que llegaban a casa y saludaban para anunciar en un tono rimbombante: \u00abAlabado sea el nombre de Dios. Los visita San Jos\u00e9 y Mar\u00eda, Patriarca Soledad y Mar\u00eda&#8230;\u00bb<\/p>\n<figure id=\"attachment_38382\" aria-describedby=\"caption-attachment-38382\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/Amor-a-la-Monimb\u00f3-04.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-38382 size-full\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/Amor-a-la-Monimb\u00f3-04.jpg\" alt=\"Foto de Orlando Valenzuela\" width=\"700\" height=\"948\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/07142714\/Amor-a-la-Monimb%C3%B3-04.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/07142714\/Amor-a-la-Monimb%C3%B3-04.jpg 222w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/07142714\/Amor-a-la-Monimb%C3%B3-04.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-38382\" class=\"wp-caption-text\">Ram\u00f3n Jim\u00e9nez, el nieto del \u00faltimo titante de Masaya.<\/figcaption><\/figure>\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini_box\" style=\"background: initial !important; border: initial !important; border-radius: initial !important; border-spacing: initial !important; border-collapse: initial !important; direction: ltr !important; flex-direction: initial !important; font-weight: initial !important; height: initial !important; letter-spacing: initial !important; min-width: initial !important; max-width: initial !important; min-height: initial !important; max-height: initial !important; margin: auto !important; outline: initial !important; padding: initial !important; position: absolute; table-layout: initial !important; text-align: initial !important; text-shadow: initial !important; width: initial !important; word-break: initial !important; word-spacing: initial !important; overflow-wrap: initial !important; box-sizing: initial !important; display: initial !important; color: inherit !important; font-size: 13px !important; font-family: X-LocaleSpecific, sans-serif, Tahoma, Helvetica !important; line-height: 13px !important; vertical-align: top !important; white-space: inherit !important; left: 452px; top: 5922px; opacity: 0.15;\">\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini_logo\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" title=\"Traducir texto seleccionado\"><\/div>\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini_sound\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" title=\"Escuchar\"><\/div>\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini_copy\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" title=\"Copiar texto al Portapapeles\"><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Antiguamente en este barrio de Masaya las parejas se buscaban haciendo uso de un mediador llamado Titante. 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