{"id":38435,"date":"2007-03-25T11:10:24","date_gmt":"2007-03-25T17:10:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=38435"},"modified":"2018-10-09T17:40:35","modified_gmt":"2018-10-09T17:40:35","slug":"las-hijas-del-general-olvidado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/las-hijas-del-general-olvidado\/","title":{"rendered":"Las hijas del general olvidado"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Junto con el general Augusto C. Sandino tambi\u00e9n mataron al general Francisco Estrada, jefe de su Estado Mayor, aquel febrero de 1934. Y si para la gran mayor\u00eda de los nicarag\u00fcenses el personaje a homenajear en cada aniversario es Sandino, no lo es para dos ancianas que habitan en el barrio Largaespada. Ellas son las hijas del general Francisco Estrada<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Octavio Enr\u00edquez<\/strong><br \/>\n<strong>Fotos de Julio Molina<\/strong><\/p>\n<p>Le dec\u00eda \u00abmi nena\u00bb. Las pocas veces que el general Francisco Estrada entr\u00f3 en aquella casa, con sombrero y una bandolera de tiros en el pecho, llamaba \u00abnena\u00bb a su hija \u00c1ngela.<\/p>\n<p>A los ocho a\u00f1os ella no pod\u00eda comprender que estuviera vivo. Su mam\u00e1 le hab\u00eda insistido que su padre muri\u00f3 y se acostumbr\u00f3 a callar cuando en el colegio sus compa\u00f1eros le preguntaban qui\u00e9n era su pap\u00e1 y qui\u00e9n su mam\u00e1.<\/p>\n<p>\u2014Tu pap\u00e1 se muri\u00f3 en la guerra \u2014le explic\u00f3 un d\u00eda su madre, Rosa Amelitina Armas.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY qu\u00e9 es la guerra, mam\u00e1? \u2014pregunt\u00f3 la ni\u00f1a.<\/p>\n<p>\u2014Un lugar adonde se matan los hombres hija, no s\u00e9 \u2014respond\u00eda atribulada.<\/p>\n<p>Y la verdad es que Estrada no hab\u00eda muerto. Cuando el peri\u00f3dico La Noticia anunci\u00f3 la llegada de Sandino a Managua, en los a\u00f1os treinta, uno de los que ven\u00eda m\u00e1s cerca del general era su jefe de Estado Mayor, el hombre aquel de seis pies de estatura, enamorado del futbol y los gallos, a quien \u00c1ngela no acababa de conocer y daba por muerto: su padre.<\/p>\n<p>Ven\u00eda como uno de los l\u00edderes del grupo que encabezaba Sandino, que dirigi\u00f3 una guerra a finales de los a\u00f1os de 1920 contra el intervencionismo norteamericano, presente en el pa\u00eds desde 1912.<\/p>\n<p>La guerra de Sandino fue dura. Los norteamericanos cortaban las orejas de los sandinistas como en<br \/>\n<em>Pandillas de New York<\/em>, de Scorsese, y estos a su vez los part\u00edan a machetazos y les arrancaban las cabezas en las monta\u00f1as. Hay, incluso, una canci\u00f3n sandinista de la \u00e9poca que dec\u00eda: \u00abA diez centavos les vendo cabezas de los americanos\u00bb.<\/p>\n<p>Estrada debi\u00f3 haber visto todas estas cosas, aunque exguardias como Abelardo Cuadra aseguran que al jefe del Estado Mayor de Sandino no se le achacaban esas crueldades.<\/p>\n<p>El 21 de febrero de 1934, Sandino, Estrada y el general Juan Pablo Umanzor fueron asesinados a traici\u00f3n por la Guardia Nacional por orden del jefe director de la Guardia, Anastasio Somoza Garc\u00eda, despu\u00e9s que los l\u00edderes sandinistas apostaran por la paz y el desarme de su Ej\u00e9rcito.<\/p>\n<p>Desde el crimen, el destino de los cuerpos de los asesinados es un misterio. Incluso hay una canci\u00f3n que pregunta, todav\u00eda en lo m\u00e1s dentro de la m\u00edstica sandinista, d\u00f3nde est\u00e1 la tumba del guerrillero, en referencia a Sandino.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>El 21 de febrero de 2007, en el 73 aniversario de aquel magnicidio, el presidente Daniel Ortega lanz\u00f3 otra vez el reto al aire: \u00abBuscaremos los restos de Sandino\u00bb, dijo a la prensa.<\/p>\n<p>Se trata de los restos m\u00e1s buscados de la historia del pa\u00eds, algo as\u00ed como los encontrados del Ch\u00e9 Guevara en Bolivia hace ya varios a\u00f1os. En el caso de Sandino, el rebelde de Am\u00e9rica en la d\u00e9cada de 1920, nadie ha podido hallar nada, a pesar que algunos testimonios dan pistas del supuesto sitio exacto del entierro.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfYa te describ\u00ed el lugar donde quedaron enterrados en el campo de aterrizaje? El propio sitio de sus tumbas se localiza as\u00ed: se camina 15 o 18 pasos desde la parte oriental del Hospicio Zacar\u00edas Guerra, siempre hacia el oriente, y unos diez del costado norte, siempre hacia el norte de una casa de madera que sirvi\u00f3 de campamento a las tropas yanquis. All\u00ed est\u00e1 Sandino\u00bb, relat\u00f3 en su libro <em>Hombre del Caribe<\/em> el exguardia Abelardo Cuadra, uno de quienes particip\u00f3 en la conspiraci\u00f3n que acab\u00f3 con la vida del general.<\/p>\n<p>Para las Estrada la pregunta siempre era la misma: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 pap\u00e1?<\/p>\n<p>Cuando la tragedia ocurri\u00f3, \u00c1ngela ten\u00eda 11 a\u00f1os y una hermanita reci\u00e9n nacida. Esta ni\u00f1a, \u00c1ngela, fue testigo de las veces que su madre entraba y sal\u00eda buscando informaci\u00f3n del paradero de los restos del general Estrada, mientras apurada le daba el pecho a la chiquita.<\/p>\n<p>\u00abNunca fue una noticia ver\u00eddica, siempre enga\u00f1aron a mi mam\u00e1. Desde el momento de la tragedia, le dijeron que estaba en La Aviaci\u00f3n, en El Hormiguero, que lo hab\u00edan mandado a Estados Unidos y la pobre se\u00f1ora corr\u00eda por todos lados como una loca\u00bb, recuerda \u00c1ngela, m\u00e1s de 70 a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEra un ambiente de locos cuando muri\u00f3 su padre?<\/p>\n<p>\u2014Ay, \u00a1usted viera! Esas cosas fueron terribles, pues una ni\u00f1a de 11 a\u00f1os ya tiene conocimiento de ciertas cosas. Sin embargo no se alcanza a madurar esa tragedia, m\u00e1xime que mi padre se fue para Las Segovias en esa pandilla que se fue Sandino, cuando yo ten\u00eda 18 meses de nacida. Mi madre se comunic\u00f3 con \u00e9l por tres a\u00f1os. Ella me contaba que durante tres a\u00f1os ellos se cartearon, se comunicaban. Despu\u00e9s como que pas\u00f3 el viento y se lo llev\u00f3. Yo fui creciendo y creciendo, y cuando estaba en la escuela usted sabe que los ni\u00f1os le preguntan a uno: \u00ab\u00bfY c\u00f3mo se llama tu pap\u00e1? \u00bfY c\u00f3mo se llama tu mam\u00e1?\u00bb Entonces le dec\u00eda a mi mam\u00e1: \u00ab\u00bfY mi pap\u00e1?\u00bb \u00abAy amorcito \u2014me dec\u00eda ella\u2014 se muri\u00f3 en la guerra\u00bb. \u00bfY qu\u00e9 es eso de guerra?\u00bb \u00abUn lugar adonde se matan los hombres en la monta\u00f1a\u00bb. Yo ten\u00eda pocos a\u00f1os. Empezaba a ir a la escuela.<\/p>\n<p>Antes las escuelas nacionales no exist\u00edan. Hab\u00eda escuelas de p\u00e1rvulos en casas. Mi escuela era en la casa de la maestra Eugenia. Ella me ense\u00f1\u00f3 las primeras letras. Viv\u00edamos en el barrio San Sebasti\u00e1n, de Managua. Hab\u00eda una escuelita y empec\u00e9 a estudiar. As\u00ed fue pasando el tiempo. Me pasaron a las escuelas nacionales y yo sin pap\u00e1.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 entonces?<\/p>\n<p>\u2014De repente se ve\u00edan las noticias de que iba a venir el general Sandino y que iba a firmar la paz con Somoza. Eso a m\u00ed nunca me interes\u00f3. Mi mam\u00e1 me hab\u00eda dicho que hab\u00eda muerto mi pap\u00e1.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY c\u00f3mo fue que lo conoci\u00f3?<\/p>\n<p>\u2014Eso le quiero contar. Cuando el terremoto del 31 yo estaba chiquita, de ocho a\u00f1os, y ya se rumoraba eso. Pero antes las madres eran tan cuidadosas que en las pl\u00e1ticas de viejo los muchachos iban para el patio. No se daban cuenta de nada, pero yo o\u00eda decir que el general Sandino ven\u00eda a firmar la paz con Somoza. Una noche sin m\u00e1s ni m\u00e1s, leyendo el peri\u00f3dico La Noticia mi madre le grita a mi abuelito (Manuel Armas Vargas): \u00ab\u00a1Pap\u00e1, pap\u00e1, apareci\u00f3 Francisco con Sandino!\u00bb<\/p>\n<p>Y mi mam\u00e1 pegaba gritos y me llega a sacudir. \u00abHija apareci\u00f3 tu padre\u00bb, me dec\u00eda. Yo no sab\u00eda nada de eso. Al d\u00eda siguiente se oyen los rumores que fueron a la Casa Presidencial, que ten\u00edan reuni\u00f3n esa misma semana para firmar los documentos de paz. Mi mam\u00e1 me dec\u00eda: \u00ab\u00a1Apareci\u00f3 tu padre, apareci\u00f3 tu padre!\u00bb<\/p>\n<p>Pero cuando veo que entra un hombre grandote con una pistola aqu\u00ed, con un cruzado de balas, pego carrera y yo le tengo miedo. \u00abVen\u00ed hijita, este es tu pap\u00e1\u00bb. Me bes\u00f3, me chine\u00f3 y no hallaba qu\u00e9 hacer, me dec\u00eda nena. Era flaco, alto. Me dec\u00eda siempre nena.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 le pareci\u00f3 vi\u00e9ndolo tan grande y usted tan chiquita?<\/p>\n<p>\u2014Aquello fue impactante, m\u00e1xime que \u00e9l ya ven\u00eda con ella, mi mam\u00e1, a la casa. Yo estaba sola. \u00c9l la encontr\u00f3, pregunt\u00f3 por ella. Nosotros somos originarios del barrio San Sebasti\u00e1n en Managua. All\u00ed era la casa. Cuando \u00e9l viene a Managua busca a la familia Armas. Estaba reci\u00e9n pasado el terremoto y aquello estaba hecho escombros. La casa de nosotros se cay\u00f3.<\/p>\n<p>En el patio viv\u00edamos en un ranchito con pedazos de tabla en el camino. Entonces apareci\u00f3 con mi mam\u00e1. Ella trabajaba en una tienda que se llamaba el Volc\u00e1n del Retazo en el Mercado Central y \u00e9l investig\u00f3. La hall\u00f3 y se la trajo. Llega a buscarme a m\u00ed. Yo rebelde, asustada, renuente. Me cost\u00f3 aceptarlo. El d\u00eda que cumpli\u00f3 40 d\u00edas de nacida mi hermanita (do\u00f1a Ethelvina que dice no quiere hablar en esta entrevista), ese d\u00eda amaneci\u00f3 muerto \u00e9l. Mi hermana naci\u00f3 el 11 de enero y a \u00e9l lo mataron el 21 de febrero de 1934.<\/p>\n<p>Mi mam\u00e1 se escap\u00f3 de volver loca, no hallaba qu\u00e9 hacer. Corr\u00eda en las calles. Y all\u00ed le dec\u00edan que est\u00e1n (los restos) en la Embajada Americana. Corr\u00eda. Est\u00e1n en La Aviaci\u00f3n, lo van a entregar al mediod\u00eda. Corr\u00eda. Y nada. En la casa le daba de mamar a la tierna, volv\u00eda a salir. Cuando uno es adulto comprende esas cosas.<\/p>\n<figure id=\"attachment_38438\" aria-describedby=\"caption-attachment-38438\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/General-Estada-y-familia-.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-38438 size-full\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/General-Estada-y-familia-.jpg\" alt=\"Magazine\/La Prensa\/Cortes\u00eda\/La Estrella de Nicaragua\" width=\"700\" height=\"544\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/07142658\/General-Estada-y-familia-.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/07142658\/General-Estada-y-familia-.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/07142658\/General-Estada-y-familia-.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-38438\" class=\"wp-caption-text\">17 de febrero de 1934, el general EDSN Francisco Estrada J. reunido con su familia en el Parque de los Monos (Las Piedrecitas), Managua. En la foto el general est\u00e1 armado con una pistola 0.9 mm capturada en combate a los US Marines. En orden num\u00e9rico 1. General Francisco Estrada J. 2. Su esposa Amelita Armas Gonz\u00e1lez de Estrada. 3. Ni\u00f1o Marco Antonio Armas Gonz\u00e1lez. 4. Ni\u00f1a Angelita Estrada Armas. 5 Ni\u00f1o Julio C\u00e9sar Armas Gonz\u00e1lez. 6. Alejandrina Gonz\u00e1lez Armas y su esposo. 7. Don Manuel Armas Casaya, cu\u00f1ado del general Estrada.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Nadie sab\u00eda c\u00f3mo hab\u00eda muerto Estrada. El jefe director de la Guardia Nacional, Anastasio Somoza Garc\u00eda, se hab\u00eda inventado una coartada que no har\u00eda sospechar de su acci\u00f3n, pero a 15 hombres todo les quedaba claro: Bajando de Casa Presidencial, adonde Sandino, Estrada y el general Pablo Umanzor hab\u00edan ido, los esperar\u00eda un dispositivo de la Guardia Nacional para asesinarlos.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo har\u00edan un operativo en la casa adonde se hospedaba Sandino para matar al resto. As\u00ed que Somoza estaba en el Campo de Marte en el recital de la poetisa Zoila Rosa C\u00e1rdenas, cuando mataron a Sandino. La noche del asesinato est\u00e1 contada en el libro de Abelardo Cuadra, <em>Hombre del Caribe<\/em>, pero la \u00faltima imagen que uno recuerda es la de los cad\u00e1veres cuando eran lanzados en la fosa. Estrada y Umanzor quedaron pegados cabeza con cabeza y muy debajo de ellos estaba el cuerpo de Sandino en la posici\u00f3n de un boxeador: una mano arriba y la otra cruzada en la espalda. Ten\u00eda el rostro ensangrentado y la sangre se le hab\u00eda coagulado en ese rostro indio que se puede apreciar en las fotograf\u00edas.<\/p>\n<p>Las \u00faltimas horas de los generales estuvieron llenas de tensi\u00f3n. Sandino pidi\u00f3 hablar con Somoza y este no quiso, seg\u00fan relata Cuadra. El general Somoza orden\u00f3 el asesinato, con la venia del embajador estadounidense, y as\u00ed muri\u00f3 Sandino, v\u00edctima de una traici\u00f3n y una revancha que, seg\u00fan los historiadores, se debi\u00f3 a que la Guardia Nacional como aliada de los estadounidenses hab\u00eda sido derrotada en el campo de batalla y deb\u00eda cobrarse la afrenta.<\/p>\n<p>En el momento justo de la muerte, Estrada, el padre de \u00c1ngela y Ethelvina, le dijo a Sandino: \u00abNo les diga nada general \u2014cuando Sandino pidi\u00f3 permiso para ir a orinar\u2014 muramos como hombres\u00bb y as\u00ed murieron esa madrugada, despu\u00e9s que el guardia nacional Lisandro Delgadillo le hizo la se\u00f1a al otro soldado Carlos Eddy Monterrey con un balazo al aire. Entonces, en ese momento, los fusilaron.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>La historia la conoce muy bien \u00c1ngela Estrada. \u00abYo tuve padre por un a\u00f1o\u00bb, se lamenta. Nada en esta casa, adonde vive ahora, recuerda sin embargo al padre. Hay un \u00e1lbum fotogr\u00e1fico en el que se ven fotos viejas de \u00e9l, una de ellas con un bal\u00f3n de futbol. En otra est\u00e1 cas\u00e1ndose. Hay otra m\u00e1s en que aparece Sandino y as\u00ed va el \u00e1lbum p\u00e1gina por p\u00e1gina. Amarillento.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfHa sido f\u00e1cil ser hija de quien es?<\/p>\n<p>\u2014Dice la gente que he sido valiente (r\u00ede). En realidad nunca me gust\u00f3 la pol\u00edtica. La pol\u00edtica para m\u00ed es para la gente hip\u00f3crita. Es un concepto personal. Es para la gente mala, para la gente que tiene ambiciones muy grandes. Mi padre dicen que era gallero, le gustaban los gallos, todos los domingos se<br \/>\ndesaparec\u00eda e iba para los gallos. En esa pandilla de los gallos se encontr\u00f3 los amigos y se largaron. All\u00ed conoci\u00f3 a Sandino. Tambi\u00e9n le gustaba el futbol.<\/p>\n<p>Todo eso fue como un rayo, una novela dif\u00edcil. Crec\u00ed con ese orgullo de ser hija de un hombre tan valiente que dicen que en el momentito que lo fusilaron le dijo: \u00abGeneral Sandino se acuerda que se lo dije. Ahora es tarde, muramos como hombres\u00bb. Se abri\u00f3 los botones de la camisa (hace el gesto), se quit\u00f3 la faja, y le dijo a uno de los sargentos: \u00abEntregue estos anillos y faja a mi mujer en se\u00f1al de prueba de amor\u00bb. \u00a1Qu\u00e9 lo iban a entregar! Dicen que le mand\u00f3 un pa\u00f1uelo, le mand\u00f3 una faja. Le mand\u00f3 el anillo a mam\u00e1. \u00a1Todo se lo robaron!<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 piensa de Somoza?<\/p>\n<p>\u2014Mi mam\u00e1 odiaba a Somoza por la traici\u00f3n que le hizo a mi pap\u00e1. Porque la pol\u00edtica, como le vuelvo a repetir, es para los hip\u00f3critas.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 les dec\u00eda su mam\u00e1 de Somoza?<\/p>\n<p>\u2014Lo odiaba, porque le hab\u00eda dejado dos hijas motas. Ella nos cri\u00f3 a puro pulso. Solita. Fuimos profesionales. Ella trabaj\u00f3 duro. Llor\u00f3 hasta la muerte. Fue una se\u00f1ora demasiado nerviosa. Yo trabaj\u00e9 para el r\u00e9gimen de Somoza. Soy profesora jubilada, trabaj\u00e9 34 a\u00f1os, fui directora de la Escuela Jos\u00e9 Dolores Estrada durante 27 a\u00f1os. En el barrio San Sebasti\u00e1n, que para el terremoto estaba ubicada la escuela donde fue el Hotel Plaza, del Parque Central media cuadra abajo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY nunca estuvo cerca de Somoza Garc\u00eda?<\/p>\n<p>\u2014Me dio la mano. Yo estudi\u00e9 mi primaria en la escuela de se\u00f1oritas de Managua que dirig\u00eda do\u00f1a Josefa Toledo de Aguerri y como le digo yo, uno va creciendo con esa inquietud. Una vez me sac\u00f3 do\u00f1a Chepita en una velada. El n\u00famero se llamaba <em>Los meses del a\u00f1o<\/em>. A esas veladas iba el general, porque do\u00f1a Chepita era u\u00f1a y carne con \u00e9l. Llegaba, me dio el papel del mes de febrero. Casi no me acuerdo lo que dec\u00eda. Todos llev\u00e1bamos un regalito y cuando me toc\u00f3 hablar, habl\u00e9, le entregu\u00e9 el regalo. Cuando me acerco, le dice do\u00f1a Chepita: \u00abEs la hija del general Estrada\u00bb. Entonces el hombre me agarra, me abraza, y me dice: \u00abHijita, tu padre fue un gran hombre, te felicito\u00bb.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfUsted qu\u00e9 sinti\u00f3?<\/p>\n<p>\u2014Sent\u00ed m\u00e1s bien odio. Eso es parte de la hipocres\u00eda. Si hubiera sido un gran hombre para \u00e9l, no lo hubieran matado. Ellos hubieran dado mucho a Nicaragua, porque de comunista no ten\u00eda nada. Estos (los sandinistas actuales) ahora se quieren aprovechar del comunismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Es el general Francisco Estrada \u00bfun h\u00e9roe olvidado? Cuando le hago la pregunta \u00c1ngela, su hija, ni siquiera lo piensa. Y recuerda que cuando cay\u00f3 Somoza todos eran sandinistas de cierto modo. Ellas mismas tuvieron hijos, sobrinos, que anduvieron en la guerra para defender la causa.<\/p>\n<p>Pese a su edad, \u00c1ngela Estrada tambi\u00e9n fue presidenta de los Comit\u00e9 de Defensa Sandinista y ten\u00eda una participaci\u00f3n destacada. Era una l\u00edder en Nindir\u00ed. Algo tuvo que pasar en esta relaci\u00f3n para que todo cambiara, para que ahora diga que no es sandinista.<\/p>\n<p>\u00abCuando gan\u00f3 la revoluci\u00f3n ya era profesional y todo mundo desempe\u00f1\u00f3 un cargo. Fui a cortar caf\u00e9, algod\u00f3n, alfabetic\u00e9 siete a\u00f1os, hice todo lo posible por mantener la revoluci\u00f3n. Pero despu\u00e9s del cambio de moneda, todo ven\u00eda lentamente para atr\u00e1s\u00bb, recuerda.<\/p>\n<p>No le gustaron, asegura, las exigencias de la gente que estaba en mejores cargos y su marido ya estaba para entonces inc\u00f3modo con tanta salidera de ella en tantas actividades.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfCree usted que el FSLN actual ha cambiado?<\/p>\n<p>\u2014Je je je. Este Frente es otro. No peor que el anterior, pero tampoco mejor que el otro. Estamos caminando sobre zacate y debajo hay algo que no es firme.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfSe habr\u00e1n perdido los valores por los que su pap\u00e1 dio la vida?<\/p>\n<p>\u2014Nunca nos ha tomado en cuenta el Gobierno. Despu\u00e9s que anduvi\u00e9ramos con el retrato de \u00e9l, jam\u00e1s nos dieron cinco pesos. Ni siquiera a los hijos de ella que son nietos, ni siquiera un puesto para desempe\u00f1arse. Gracias a Dios todos son profesionales. Nadie les dio nada. Aqu\u00ed estamos en esta casita viviendo nuestros \u00faltimos d\u00edas. Esas inquietudes de pol\u00edtica no les gustan.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfLes tira dardos a los pol\u00edticos todas las ma\u00f1anas?<\/p>\n<p>\u2014Los oigo y los veo, pero no me convencen.<\/p>\n<p><strong>Ma\u00f1as de guerra<\/strong><\/p>\n<p>Seg\u00fan Abelardo Cuadra, autor del libro <em>Hombre del Caribe<\/em>, los sandinistas ten\u00edan muchas ma\u00f1as en el monte para sobrevivir. Una de ellas es que no dorm\u00edan en \u00e1rboles con tronco delgado porque all\u00ed era m\u00e1s permisible que las serpientes se acercaran. Ten\u00edan \u00f3rdenes de no levantarse inmediatamente si dorm\u00edan en el suelo, porque pod\u00eda suceder que una culebra se hubiera acercado buscando calor humano y al ponerse de pie podr\u00eda atacar.<\/p>\n<p>Con el vuelo del zopilote descubr\u00edan la presencia del enemigo. Si el vuelo era alto, seg\u00fan Cuadra, era se\u00f1al que iban siguiendo a la tropa y si era bajo significaba que la tropa se hab\u00eda detenido.<\/p>\n<p>Para conseguir agua lo hac\u00edan de un bejuco llamado duraznillo, grueso como la parte terminal de un bate de beisbol, \u00abque al cortarlo puede dar tanta agua como la que se extrae de las matas de pl\u00e1tano\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abSi uno est\u00e1 solo y ve pasar una manada de chanchos de monte, no hay que disparar contra los primeros porque entre ellos va el jefe y si sale herido, la manada se volver\u00e1 furiosa a vengarlo\u00bb, relat\u00f3 Cuadra.<\/p>\n<p>Los sandinistas tampoco se quitaban las sandalias y la ropa para dormir, solo cuando llov\u00eda la dejaban en un lugar seco para mantenerla seca. Mientras tanto permanec\u00edan desnudos.<\/p>\n<p><strong>La beca de Somoza<\/strong><\/p>\n<p>El general Anastasio Somoza Garc\u00eda quiso becar a \u00c1ngela Estrada cuando ella era jovencita, pero la mam\u00e1 siempre lo rechaz\u00f3. El \u00fanico favor que le pidi\u00f3 una vez fue que le autorizara el pr\u00e9stamo para componer su casa, la cual cay\u00f3 en 1972. \u00abViera c\u00f3mo me cost\u00f3 aceptarle ese favor\u00bb, dice \u00c1ngela hoy, a sus 84 a\u00f1os.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Junto con el General Augusto C. Sandino tambi\u00e9n mataron al general Francisco Estrada, jefe de su Estado Mayor, aquel febrero de 1934. Y si para la gran mayor\u00eda de los nicarag\u00fcenses el personaje a homenajear en cada aniversario es Sandino, no lo es para dos ancianas que habitan en el barrio Largaespada. Ellas son las hijas del general Francisco Estrada<\/p>\n","protected":false},"author":46,"featured_media":38437,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[501,1654],"class_list":["post-38435","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes","tag-augusto-c-sandino","tag-historia-de-nicaragua"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/38435","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/46"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=38435"}],"version-history":[{"count":12,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/38435\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":45315,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/38435\/revisions\/45315"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/38437"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=38435"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=38435"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=38435"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}