{"id":38475,"date":"2007-03-11T11:02:49","date_gmt":"2007-03-11T17:02:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=38475"},"modified":"2020-12-11T18:56:57","modified_gmt":"2020-12-12T00:56:57","slug":"mulukuku-paraiso-o-infierno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/mulukuku-paraiso-o-infierno\/","title":{"rendered":"Mulukuk\u00fa, para\u00edso o infierno"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Carlos Mej\u00eda Godoy cant\u00f3 a Mulukuk\u00fa como el lugar \u00abdonde el agua corre libre\u00bb y la propaganda sandinista lo presentaba como \u00abel para\u00edso de la juventud\u00bb. Sin embargo, para los miles de j\u00f3venes que llegaron, obligados los m\u00e1s y voluntarios los menos, la m\u00e1s famosa escuela de entrenamiento de reclutas fue un verdadero infierno<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Octavio Enr\u00edquez<\/strong><br \/>\n<strong>Fotos de Mois\u00e9s Matute<\/strong><\/p>\n<p>Una ma\u00f1ana del primer semestre de 1983, el soldado Juan L\u00f3pez Tra\u00f1a, de 19 a\u00f1os, desayunaba en la base de Mulukuk\u00fa cuando lo mandaron a buscar a un pelot\u00f3n de soldados.<\/p>\n<p>Los militares desaparecidos no hab\u00edan llegado a desayunar despu\u00e9s de cumplir su turno de guardia en la noche y el mando quer\u00eda saber qu\u00e9 pasaba.<\/p>\n<p>Cuando L\u00f3pez Tra\u00f1a lleg\u00f3 a buscarlos, se fue de espaldas. Uno a uno fue reconociendo a sus excompa\u00f1eros por las cabezas que los contras hab\u00edan dejado colocadas en estacas. \u00abFue espantoso, todo mundo caminaba como traumatizado. De la alegr\u00eda que llev\u00e1bamos como voluntarios, nos dimos cuenta que la guerra era criminal. Ahora la gente le dice al lugar el cementerio\u00bb, recuerda el hoy concejal sandinista de la ciudad de Nandaime, al sur del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Sobre el incidente hay muchos nubarrones. Los antiguos jefes militares de la zona niegan hasta la fecha que haya ocurrido un suceso tan macabro en Mulukuk\u00fa, pero lo cierto es que para los j\u00f3venes que pasaron por all\u00e1 nada de lo que vivieron es candidato al olvido.<\/p>\n<p>M\u00e1s de veinte a\u00f1os despu\u00e9s, Mulukuk\u00fa sigue siendo el mismo poblado diminuto. Una hilera de casas acomodadas a la par del camino y algunas otras viviendas ubicadas en colinas demuestran que ha crecido lo suficiente como para que sus ciudadanos hayan reclamado hace seis a\u00f1os que merec\u00edan ser considerados municipio.<\/p>\n<p>Ahora viven 22 mil habitantes aproximadamente. Tiene una calle principal de tierra adonde se ven pasar los hombres a caballo, y las mujeres y los ni\u00f1os reci\u00e9n llegados de la escuela. La \u00fanica diversi\u00f3n es una cantina con paredes y techos de paja, adonde atienden mujeres socarronas que sirven comida, trago y algo m\u00e1s.<\/p>\n<p>A lo largo de los a\u00f1os ochenta este poblado anodino fue el s\u00edmbolo de la guerra, cuando miles de j\u00f3venes reclutas se entrenaban militarmente en la m\u00e1s famosa escuela para \u00abcachorros\u00bb del Servicio Militar Patri\u00f3tico.<\/p>\n<p>\u00abA donde fuera te agarraban. Te levantaban de cualquier fiesta. Cuando andaban reclutando hasta te levantaban de unos 15 a\u00f1os. Despu\u00e9s para m\u00ed fue una transformaci\u00f3n repentina durante el entrenamiento. Del chavalo que con costo le hace caso a su mam\u00e1 y al pap\u00e1, todo es bacanal, te encontr\u00e1s a un militar, a un cubano que te maltrata\u00bb, cuenta L\u00f3pez Tra\u00f1a.<\/p>\n<p>\u00abLevantate vos florcita. \u00bfSos ni\u00f1a o sos huev\u00f3n? \u00a1Decid\u00ed si sos ni\u00f1a o si te van a matar en la guerra! \u00a1Sos una mierda!\u00bb. L\u00f3pez Tra\u00f1a se acuerda c\u00f3mo los trataban y hace \u00e9nfasis en que los m\u00e1s nefastos eran militares nicarag\u00fcenses, un grupo de analfabetas que trataban a los novatos como basura.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfTienen hambre? \u00a1No! \u00bfTienen sed? \u00a1No! \u00bfEst\u00e1n cansados? \u00a1No! \u00bfQu\u00e9 es lo que quieren? \u00a1Luchar, luchar, luchar es nuestro himno de guerra!\u00bb, dec\u00eda la propaganda de la Juventud Sandinista, pero ya puestos en el lugar los j\u00f3venes se daban cuenta de la verdad: todo era una locura.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>El hombre clave de Mulukuk\u00fa es un se\u00f1or peque\u00f1o, de 52 a\u00f1os, que ahora es pastor evang\u00e9lico en Somotillo, Chinandega, adonde vive desde hace a\u00f1os cuando se instal\u00f3 a negociar ganado luego que se sali\u00f3 de las filas militares con el rango de capit\u00e1n.<\/p>\n<p>Como dicen que recordar es vivir doblemente se junt\u00f3 con un equipo de <em>Magazine<\/em> y decidi\u00f3 regresar a Mulukuk\u00fa, un lugar adonde enviaron al subteniente Evenor Castillo como jefe durante tres a\u00f1os (1983-1986). Tres duros a\u00f1os en ellos que sobrevivi\u00f3 a 24 emboscadas y en los que asegura no hubo ninguna decapitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Aqu\u00ed me emboscaron!\u201d, dice al llegar a un lugar al que llaman Las Pilas, al salir de R\u00edo Blanco, a 50 kil\u00f3metros de Mulukuk\u00fa. El lugar ya era famoso. En ese camino la Contra mat\u00f3 a 14 madres en los duros a\u00f1os ochenta.<\/p>\n<p>\u00c9l achaca su emboscada a un error. Ese d\u00eda se qued\u00f3 platicando con un jefe militar de R\u00edo Blanco mientras dejaba que su tropa avanzara. Qued\u00f3 solo. De repente los vidrios de la camioneta le estallaron en la cara. Eran los contras que le disparaban desde una colina. Se lanz\u00f3 del veh\u00edculo y desde all\u00ed dirigi\u00f3 un ej\u00e9rcito imaginario para salvarse.<\/p>\n<p>\u2014Juan, \u00a1metete por el lado derecho! \u00a1Andr\u00e9s, por el izquierdo! \u00a1Apoyame con los lanzacohetes, est\u00e1n all\u00e1 en la colina! \u2014empez\u00f3 a gritar llamando a una tropa que no exist\u00eda. Los contras creyeron la artima\u00f1a y huyeron por las monta\u00f1as del lugar, dando suficiente tiempo para que llegaran los refuerzos verdaderos, seg\u00fan la versi\u00f3n de Castillo.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>A finales de 1982, los comandantes Javier Carri\u00f3n y Manuel Salvatierra mandaron a traer con car\u00e1cter de urgencia a un joven de 28 a\u00f1os, nariz curva, a quien el Ej\u00e9rcito ten\u00eda estudiando un curso de oficiales de alta preparaci\u00f3n en la Escuela Militar M\u00e1ximo G\u00f3mez, de Cuba.<\/p>\n<p>Lo quer\u00edan para un proyecto en el que ten\u00eda experiencia. Evenor Castillo hab\u00eda preparado a 150 j\u00f3venes en una escuela militar en Kambla, Puerto Cabezas. Castillo escuch\u00f3 las indicaciones de la jefatura. Hab\u00eda que buscar un sitio que ofreciera ventajas militares. Mulukuk\u00fa result\u00f3 ideal. Construyeron la base a la derecha del camino, yendo del poblado de R\u00edo Blanco al r\u00edo Tuma y as\u00ed quedaban protegidos geogr\u00e1ficamente ante cualquier posible ataque de la Contra, que nunca se perpetr\u00f3 porque los consideraba muy fuertes, seg\u00fan Oscar Sobalvarro, el comandante Rub\u00e9n.<\/p>\n<p>Con paso ligero el subteniente Castillo parti\u00f3 hacia Mulukuk\u00fa. Se adentr\u00f3 en la monta\u00f1a para cumplir la orden que le dieron sus jefes. Sudaba copiosamente. Camin\u00f3 desde Wilicom, unos kil\u00f3metros despu\u00e9s de R\u00edo Blanco, y mir\u00f3 un humazal. La Contra hab\u00eda quemado las m\u00e1quinas del Ministerio de Transporte que ten\u00eda el plantel de carreteras con el que pretend\u00edan terminar la v\u00eda que unir\u00eda el Caribe con el Pac\u00edfico.<\/p>\n<p>Castillo no hab\u00eda terminado de construir la infraestructura de la escuela militar, cuando le avisaron que estaba por llegar los primeros reclutas.<\/p>\n<p>Ellos tampoco sab\u00edan nada. El 22 de enero de 1983 algunos se reunieron en el Colegio Manuel Olivares. Ven\u00edan de los barrios orientales de la capital, seg\u00fan Bayardo Izab\u00e1, uno de los reclutados, quien dej\u00f3 a los 20 a\u00f1os de edad su casa en Villa Venezuela para marcharse a la guerra.<\/p>\n<p>Otros llegaban a Mulukuk\u00fa desde diferentes partes del pa\u00eds, como Juan L\u00f3pez Tra\u00f1a, inscrito como voluntario en la ciudad de Nandaime, Granada.<\/p>\n<p>\u201cAll\u00ed no ibas a ver a los hijos de los ricos, ni a altos funcionarios del Gobierno. A esos los sacaban del pa\u00eds. Los chavalos que nos reunimos ten\u00edamos entre 18 y 23 a\u00f1os\u201d, recuerda Izab\u00e1.<\/p>\n<p>Los chavalos partieron en lujosos buses Mercedes Benz para tranquilizar a los familiares. Algunos parientes de los reclutas se entusiasmaron con la idea de que sus hijos pudieran instalarse en lugares cercanos a la capital y siguieron la caravana de autobuses sin saber a d\u00f3nde iban, hasta que los familiares se regresaron uno a uno despu\u00e9s de avanzar mucho trecho sin saber el destino.<\/p>\n<p>La caravana lleg\u00f3 ese d\u00eda a la base militar de Waswal\u00ed, Matagalpa. Mal durmieron en las covachas y salieron a las cuatro de la ma\u00f1ana otra vez con rumbo desconocido en una caravana tan lenta que terminaron llegando bien noche a orillas del r\u00edo Tuma, adonde miraron las \u00fanicas seis chozas que hab\u00eda entonces en Mulukuk\u00fa.<\/p>\n<p>\u00abNos montaron a esos camiones en que acarreaban ganado. De los Mercedes Benz nos pasaron a esos veh\u00edculos. Hab\u00eda en el piso barandas de hierro que ocupan para que el ganado vaya asido de las patas y no se pueda caer, hab\u00eda mucho esti\u00e9rcol y despu\u00e9s de salir empez\u00f3 a llover. And\u00e1bamos sucios y hediondos\u00bb, narra Izab\u00e1.<\/p>\n<p>Al primer oficial de mando que se encontraron fue a Castillo. Durmieron poco.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Mulukuk\u00fa no era el lugar \u00abdonde corre libre el agua\u00bb como cantaba Carlos Mej\u00eda Godoy y tampoco fue \u00abel para\u00edso de la juventud\u00bb que proclamaba la propaganda sandinista. M\u00e1s bien fue un infierno de deserciones, emboscadas y castigos insensatos. A los reclutas los trataban a la patada desde el principio y, poco a poco, el lugar se fue llenando de gente que odiaba estar all\u00ed.<\/p>\n<p>\u00abA los tres d\u00edas de haber llegado nos dieron un pantal\u00f3n verde olivo grande y botines rusos enormes. \u00a1Nos quedaban horribles! Nos dieron camisas chocolitas supercalientes, lo que hac\u00eda insoportable el ambiente. A eso hay que sumarle que muchos no pod\u00edan ni armar ni desarmar sus fusiles\u00bb, cuenta Izab\u00e1.<\/p>\n<p>La comida era mala. El d\u00eda que el grupo de Izab\u00e1 lleg\u00f3 comieron unos pedazos de carne revuelta, aunque hab\u00eda soldados que destazaban vacas ajenas para comer. \u00abNosotros empezamos a hacer la escuela. Fuimos haciendo las champas, las covachas, entrenamiento f\u00edsico, t\u00e1ctico, ya como a las 8:00, 9:00 de la noche, ten\u00edamos que caminar varios metros para llegar al plantel donde estaba ubicada nuestra compa\u00f1\u00eda\u00bb, cuenta Izab\u00e1.<\/p>\n<p>L\u00f3pez Tra\u00f1a dice que a\u00fan despu\u00e9s de instalados deb\u00edan dormir en peque\u00f1as champas en las que se cubr\u00edan con capotes cuando llov\u00eda.<\/p>\n<p>Cargaban mochilas, fusiles y 500 tiros. El sueldo era lo peor, 250 c\u00f3rdobas mensuales que no alcanzaban ni para comprar los cigarros. Seg\u00fan Izab\u00e1, el Ej\u00e9rcito tuvo que comprarles las cajetillas.<\/p>\n<p>\u00abUn s\u00e1bado que iba a llegar una visita, a nosotros nos mandaron a custodiar el transporte. Iban a llegar las madres a vernos y nos tocaba hacer posta en el camino. Pero ese d\u00eda como a las 10:00 de la ma\u00f1ana se dio una emboscada del lado de R\u00edo Blanco y nos mandaron a patrullar. Llegamos a las 10:00 de la noche. Sinceramente quer\u00eda quedarme, \u00edbamos bajo lluvia. Los pies se nos desgarraban y el calcet\u00edn se te pega en lo mojado. Los primeros d\u00edas fueron jodidos, pero siempre hubo d\u00edas en que quer\u00eda decir no\u00bb, narra L\u00f3pez Tra\u00f1a.<\/p>\n<p>La rutina era pesada: ejercicios en la ma\u00f1ana, desayuno, m\u00e1s ejercicios, pr\u00e1cticas de tiro, clases de ingenier\u00eda (c\u00f3mo hacer trincheras), tiro nocturno, cuidados en la persecuci\u00f3n del enemigo y la b\u00fasqueda de los lugares para acampar.<\/p>\n<p>\u00abA ellos se les ense\u00f1aba a tirar en medio de palos porque en la selva el enemigo est\u00e1 en condiciones irregulares\u00bb, explica Castillo.<\/p>\n<p>Con esta vida empezaron las deserciones. De acuerdo con Izab\u00e1, huyeron 300 soldados de 1,500 que comenzaron la escuela. Para Castillo eran menos. El diez por ciento se escapaba, seg\u00fan \u00e9l, aprovechando la visita de los familiares; pocos porque por sus manos pasaron al menos 11,500 reclutas. Para cazarlos el Gobierno se invent\u00f3 una polic\u00eda dentro del Ej\u00e9rcito a la que llamaban Prevenci\u00f3n. Los muchachos hu\u00edan, y ven\u00edan y los recapturaban. Volv\u00eda otra vez la pesadilla. Pocos quer\u00edan vivirla de nuevo. Hab\u00eda muchos que ya no quer\u00edan vivir.<\/p>\n<figure id=\"attachment_38481\" aria-describedby=\"caption-attachment-38481\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/Mulukuk\u00fa-para\u00edso-o-infierno-3.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-38481 size-full\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/Mulukuk\u00fa-para\u00edso-o-infierno-3.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"614\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/07142646\/Mulukuk%C3%BA-para%C3%ADso-o-infierno-3.jpg 800w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/07142646\/Mulukuk%C3%BA-para%C3%ADso-o-infierno-3.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/07142646\/Mulukuk%C3%BA-para%C3%ADso-o-infierno-3.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/07142646\/Mulukuk%C3%BA-para%C3%ADso-o-infierno-3.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-38481\" class=\"wp-caption-text\">Gr\u00e1ficos: Magazine\/E. Espinales Guido<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>En 1984 hubo un soldado llamado Erasmo, a quien sorprendieron a punto de suicidarse con un fusil y en otra ocasi\u00f3n con un mecate. Evenor Castillo estall\u00f3 en ira. Era demasiada tirria aguantar estas debilidades para \u00e9l que deb\u00eda garantizar la seguridad del territorio, que no se le fueran los reclutas y mantenerse listo por cualquier ataque.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfCon qu\u00e9 vos te quer\u00e9s matar? \u2014pregunt\u00f3 airado al soldado cuando lo tuvo enfrente en su oficina.<\/p>\n<p>Aquel lo qued\u00f3 viendo serio. Sus ojos dec\u00edan m\u00e1s que cualquier respuesta.<\/p>\n<p>\u2014Hombre tom\u00e1, matate \u2014inst\u00f3 y ofreci\u00f3 la pistola.<\/p>\n<p>En unos segundos el reguero de sesos qued\u00f3 sobre el plano de operaciones y la camisa impecable del uniforme se manch\u00f3 de sangre.<\/p>\n<p>El parte oficial fue lac\u00f3nico como un hola. El joven soldado se peg\u00f3 un tiro porque no pudo soportar que la guapa cocinera matagalpina, con quien lig\u00f3 en varias ocasiones, se hubiera ido con otro qui\u00e9n sabe a d\u00f3nde.<\/p>\n<p>\u00abPara quienes \u00e9ramos j\u00f3venes en esa \u00e9poca e hicimos el Servicio Militar Patri\u00f3tico de manera voluntaria, nos entregamos convencidos de que nos moviliz\u00e1bamos por un ideal. Para nosotros o\u00edr Mulukuk\u00fa eriza los pelos. Cantar la canci\u00f3n era emocionante, pero haber pasado esa historia era, como dec\u00edamos nosotros, morder el le\u00f1o pero con orgullo\u00bb, dice Gonzalo Carri\u00f3n, otro de los que pas\u00f3 por Mulukuk\u00fa.<\/p>\n<p>En la escuela todo era vertical. Como miembro de la Juventud Sandinista se consider\u00f3 un l\u00edder y ya en el campo de batalla el m\u00e1s amargo desenga\u00f1o fue cuando quiso saludar a Salvatierra, alguien conocido, y este ni lo alz\u00f3 a ver. Se qued\u00f3 congelado. En este monte no val\u00eda de nada que fuese dirigente sandinista. Castillo vio a muchos chavalos llorar, quejarse. Se dol\u00edan de los entrenamientos.<\/p>\n<p>Para los homosexuales fue dif\u00edcil. Hab\u00eda militares que no los quer\u00edan cerca y terminaban convertidos en cocineros en los cuarteles. Famoso es el cuento en Mulukuk\u00fa, dice Castillo, de un gay que castigaron por hacer fonom\u00edmicas en varias compa\u00f1\u00edas militares. Lo mandaron a postear de noche y termin\u00f3 subido en un palo de nancite gritando: \u00abAlto bulto negro. \u00a1Alto!\u00bb. El bulto era una vaca.<\/p>\n<p>Pero a Gonzalo Carri\u00f3n lo que m\u00e1s lo sorprendi\u00f3 fue otra cosa. Se encontr\u00f3 con varios militares sandinistas a quienes les preguntaba c\u00f3mo estaba la cosa. La respuesta lo tranquilizaba: \u00abEst\u00e1 malo el negocio, los contras se nos corren\u00bb. Sin embargo, un d\u00eda despu\u00e9s encontr\u00f3 un peri\u00f3dico. Uno de sus amigos m\u00e1s cercanos hab\u00eda ca\u00eddo en combate.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Las malas condiciones del Servicio Militar eran generalizadas. Juan Sobalvarro, carn\u00e9 010445, vivi\u00f3 su infierno en Pantasma, Jinotega, y en San Juan de R\u00edo Coco. Todo lo recogi\u00f3 en un libro de testimonios al que llam\u00f3 <em>Perra vida<\/em>. \u00abPara m\u00ed Mulukuk\u00fa fue un remanso\u00bb, dice al contestar el tel\u00e9fono en el diario <em>Hoy<\/em>, adonde trabaja como periodista.<\/p>\n<p>\u00abEn vez de los cachorros de Sandino eran las mulas de Sandino\u00bb, dice en el texto, en el que cuenta c\u00f3mo los jefes pateaban a los subordinados en el piso por puro gusto sin que hubiera relaci\u00f3n con la m\u00edstica que pregonaban los comandantes en Managua.<\/p>\n<p>Sobalvarro narra todas las ma\u00f1as que los reclutas aprendieron, como disparar a veces solo para quitarse peso de encima, robar machetes, vacas, gallinas para alimentarse, o sardinas y alimentos en conserva al resto de compa\u00f1eros de lucha que agarraban mal movidos.<\/p>\n<p>\u00abCuando pienso en el Servicio Militar siento m\u00e1s verg\u00fcenza que orgullo. No me gustar\u00eda ser la persona que fui en la monta\u00f1a. Fue una experiencia muy dif\u00edcil. Para sobrevivir yo tuve que perder muchos escr\u00fapulos, por ejemplo, que no me avergonzara robarle la comida a alguien o llegar a la casa de un campesino y quitarle tambi\u00e9n su comida. Ya no robarle de manera clandestina, sino quit\u00e1rsela de sus manos\u00bb, dijo en una ocasi\u00f3n a <em>La Prensa<\/em>.<\/p>\n<p>\u00abNo recib\u00ed entrenamiento en Mulukuk\u00fa \u2014explica\u2014 pero estuve ah\u00ed un mes entre marzo y abril de 1985. Para esa fecha en Mulukuk\u00fa no solo se encontraba la escuela militar donde los reclutas del SMP recib\u00edan entrenamiento, tambi\u00e9n se asentaron en la zona las retaguardias de varios batallones, entre ellos la del Rufo Mar\u00edn, al cual yo pertenec\u00eda. Mi presencia en el lugar se debi\u00f3 a que fui enviado al puesto m\u00e9dico cuando se me desarroll\u00f3 un absceso en una pierna\u00bb.<\/p>\n<p>Sobalvarro opina que Mulukuk\u00fa fue un recreo, porque ten\u00eda garantizado los tres tiempos de comida y se pod\u00eda ba\u00f1ar cuando quisiera en el r\u00edo Tuma, lejos de los combates.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>M\u00e1s de veinte a\u00f1os despu\u00e9s Mulukuk\u00fa, a 240 kil\u00f3metros de Managua, ya no es el caser\u00edo mal distribuido del pasado. Una hilera interminable de comerciantes se aposta a la orilla del camino. Parece una imagen del lejano oeste. Al ver pasar a los caballos a uno se le viene la imagen de la bola de heno de las historias de vaqueros.<\/p>\n<p>Pronto est\u00e1 el puente inmenso que atraviesa el r\u00edo Tuma. Evenor Castillo encuentra a muy poca gente conocida.<\/p>\n<p>Del puente buscando R\u00edo Blanco, en el primer tramo de ropa est\u00e1 una se\u00f1ora que lleg\u00f3 en 1992 precisamente de esa ciudad. En la segunda tienda son de Boaco. Denis Andino Mairena es la excepci\u00f3n. \u00c9l est\u00e1 sentado en la tercera tienda y trabaj\u00f3 en el Plantel de Carreteras que quem\u00f3 la Contra cuando lleg\u00f3 Castillo.<\/p>\n<p>\u00abAqu\u00ed era muy distinto\u00bb, dice Francisco Valle, otro vecino m\u00e1s lejos. \u00abHab\u00eda mucho monte, ninguna de estas casas estaba cerca, yo me le corr\u00ed varias veces al Servicio Militar. Me agarraban y yo me les iba\u00bb.<\/p>\n<p>En medio de donde estaba la champa del jefe y la casa de Valle hay una plaza. All\u00ed los muchachos recib\u00edan instrucci\u00f3n pol\u00edtica todas las ma\u00f1anas.<\/p>\n<p>Donde fue su champa hay ahora una casa verde. \u00abAqu\u00ed estaba mi champa, todav\u00eda est\u00e1 el mismo palo de coco\u00bb, explica Castillo. A la derecha de esta casa estaban los campos de tiro a unos kil\u00f3metros de distancia en caminos desnivelados, porque a los soldados hab\u00eda que ense\u00f1arles a tirar y, atr\u00e1s en una colina, estaban los tanques de combustible que a\u00fan hoy se ven abatidos por el sarro. Hab\u00eda un helipuerto cerca del plantel.<\/p>\n<p>Al lado de la casa de Valle, varios ni\u00f1os, vestidos de azul y blanco, reciben instrucciones de educaci\u00f3n primaria en el antiguo lugar donde funcionaba la defensa antia\u00e9rea. Ten\u00edan ocho compa\u00f1\u00edas de soldados, cada una de 150 miembros, distribuidas en todo Mulukuk\u00fa.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Qu\u00e9 bueno! Por lo menos segu\u00eds enviando almas al cielo. Primero lo hac\u00edas con bolsas pl\u00e1sticas y ahora los mand\u00e1s con la <em>Biblia<\/em> \u2014bromea el exalcalde Noel Montoya al saber que su amigo Castillo es pastor evang\u00e9lico.<\/p>\n<p>Para este ingeniero, la gente en Mulukuk\u00fa no se siente anclada a este lugar. Vende sus tierras para irse m\u00e1s adentro. Por la ausencia de querer afianzarse a esta tierra muy pocos pueden contar la historia de \u00abla ribera de sa\u00ednos\u00bb, como se traduce al espa\u00f1ol el nombre del poblado en lengua sumo. En las radios tampoco se habla de la historia. Ni siquiera se oye un lejano \u00abMulukuk\u00fa, Mulukuk\u00fa yo quiero vivir cantando tu nombre claro Mulukuk\u00fa\u00bb, como cantaba Carlos Mej\u00eda.<\/p>\n<figure id=\"attachment_38482\" aria-describedby=\"caption-attachment-38482\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/Mulukuk\u00fa-para\u00edso-o-infierno-4.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-38482 size-full\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/Mulukuk\u00fa-para\u00edso-o-infierno-4.jpg\" alt=\"Magazine\/LA PRENSA\/Mois\u00e9s Matute\" width=\"700\" height=\"419\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/07142645\/Mulukuk%C3%BA-para%C3%ADso-o-infierno-4.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/07142645\/Mulukuk%C3%BA-para%C3%ADso-o-infierno-4.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/07142645\/Mulukuk%C3%BA-para%C3%ADso-o-infierno-4.jpg 500w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/07142645\/Mulukuk%C3%BA-para%C3%ADso-o-infierno-4.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-38482\" class=\"wp-caption-text\">M\u00e1s de veinte a\u00f1os despu\u00e9s, Evenor Castillo regres\u00f3 a Mulukuk\u00fa. Cu\u00e1ntas cosas han cambiado desde que lleg\u00f3 en 1983.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>\u201cAqu\u00ed (en la escuela) pas\u00f3 gente que no era sandinista. Ven\u00edan obligados por la ley, pero vos los mirabas tener ese esp\u00edritu de superaci\u00f3n, de buscar \u00e9xito en la vida. En esta generaci\u00f3n del 2000 yo no lo veo. Se dec\u00edan: Hacele g\u00fcevo, tenemos que salir; hay que echarla para adelante y cuando salgamos podemos ser m\u00e9dicos\u00bb, dice Evenor Castillo frente a algunos de los antiguos pozos tiradores.<\/p>\n<p>Para el excomandante Manuel Salvatierra, quien escal\u00f3 hasta ser el n\u00famero tres en el Ej\u00e9rcito antes de su retiro hace unos a\u00f1os, la experiencia de Mulukuk\u00fa fue una lecci\u00f3n de coraje y amor a la patria. Izab\u00e1 opina que aprendi\u00f3 a convivir con gente de diferente forma de pensar.<\/p>\n<p>Sin embargo, en 1985 por poco queman el lugar paradis\u00edaco de ellos. El subcomandante del Ej\u00e9rcito Popular Sandinista, Irving D\u00e1vila, descendi\u00f3 en un helic\u00f3ptero en la base. Tra\u00eda un encargo del segundo oficial de confianza de Humberto Ortega, Joaqu\u00edn Cuadra. Deb\u00eda encargarse de un pelot\u00f3n de reos que encontr\u00f3 a punto de amotinarse.<\/p>\n<p>Seiscientos hombres estaban castigados en las c\u00e1rceles del Ej\u00e9rcito por haber cometido delitos militares en tiempos de guerra. A ellos, la Comandancia les hab\u00eda dado la oportunidad de reivindicar sus errores y de ese modo aminorar sus condenas. Deb\u00edan participar en operaciones especiales.<\/p>\n<p>\u00abAl llegar a Mulukuk\u00fa, los dos jefes militares del centro de ense\u00f1anza los empiezan a vulgarear y bajarles la autoestima: perros, mierdas, basura, escoria, qu\u00e9 cosa no les gritaron. Entonces los compa\u00f1eros, que en su mayor\u00eda eran permanentes del Ej\u00e9rcito, que ten\u00edan experiencia combativa y que hab\u00edan estudiado en Cuba, Alemania, Rusia, China y qui\u00e9n sabe d\u00f3nde jodido m\u00e1s, personas con grados de hasta teniente primero, se arrecharon, se insubordinaron y casi le pegan fuego al lugar. Yo tuve que mediar para bajar el gas\u00bb, cont\u00f3 Irving D\u00e1vila a la revista <em>Magazine<\/em> en diciembre del 2005.<\/p>\n<p>Ese grupo especial de oficiales era conocido como Batall\u00f3n Heriberto Reyes o Batall\u00f3n de Castigo. Del que ya <em>Magazine<\/em> public\u00f3 un amplio reportaje.<\/p>\n<p>\u00abEran terribles. Amanecieron colgados de las manos porque no los pod\u00edamos aguantar. Armaban unas balaceras esos ingratos. Me quer\u00edan matar a un jefe de compa\u00f1\u00eda, quer\u00edan permisos y lleg\u00f3 una comisi\u00f3n del Estado Mayor General y fijate que se levantaron los bandidos. Se cre\u00edan Rambo. El Ej\u00e9rcito cometi\u00f3 el error de mandar a oficiales con penas de hasta 20 a\u00f1os. Se hizo revisi\u00f3n caso por caso, pasamos con el auditor general del Ej\u00e9rcito. Pasamos dos d\u00edas y una noche revisando, se vinieron como cuatro camiones IFA cargaditos, gente que hab\u00eda robado, violado y matado y dejamos a la gente con faltas\u00bb, completa Evenor Castillo. El para\u00edso de la Juventud Sandinista sacaba su peor cara. Ten\u00eda m\u00e1s pinta de infierno.<\/p>\n<figure id=\"attachment_38483\" aria-describedby=\"caption-attachment-38483\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/Gonzalo-Carri\u00f3n-y-esposa-Scarleth-.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-38483 size-full\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/Gonzalo-Carri\u00f3n-y-esposa-Scarleth-.jpg\" alt=\"Magazine\/LA PRENSA\/Cortes\u00eda\/Gonzalo Carri\u00f3n\" width=\"700\" height=\"510\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/07142644\/Gonzalo-Carri%C3%B3n-y-esposa-Scarleth-.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/07142644\/Gonzalo-Carri%C3%B3n-y-esposa-Scarleth-.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/07142644\/Gonzalo-Carri%C3%B3n-y-esposa-Scarleth-.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-38483\" class=\"wp-caption-text\">1988. Gonzalo Carri\u00f3n despide a su esposa, Scarleth Palacios, para salir a cumplir el SMP.<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carlos Mej\u00eda Godoy cant\u00f3 a Mulukuk\u00fa como el lugar \u00abdonde el agua corre libre\u00bb y la propaganda sandinista lo presentaba como \u00abel para\u00edso de la juventud\u00bb. Sin embargo, para los miles de j\u00f3venes que llegaron, obligados los m\u00e1s y voluntarios los menos, la m\u00e1s famosa escuela de entrenamiento de reclutas fue un verdadero infierno<\/p>\n","protected":false},"author":46,"featured_media":38476,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[1654],"class_list":["post-38475","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes","tag-historia-de-nicaragua"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/38475","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/46"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=38475"}],"version-history":[{"count":15,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/38475\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":52920,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/38475\/revisions\/52920"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/38476"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=38475"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=38475"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=38475"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}