{"id":38658,"date":"2017-11-13T09:34:23","date_gmt":"2017-11-13T15:34:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=38658"},"modified":"2020-12-25T13:48:01","modified_gmt":"2020-12-25T19:48:01","slug":"anastasio-somoza-garcia-y-el-juicio-de-los-condenados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/anastasio-somoza-garcia-y-el-juicio-de-los-condenados\/","title":{"rendered":"Anastasio Somoza Garc\u00eda y el juicio de los condenados"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Aunque Tom\u00e1s Borge no particip\u00f3 en el complot\u00a0para asesinar a Anastasio Somoza Garc\u00eda, fue juzgado\u00a0y condenado por ello. As\u00ed fue uno de los m\u00e1s famosos juicios de la historia de Nicaragua<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por Octavio Enr\u00edquez<\/strong><\/p>\n<p>El jurista y educador de generaciones Carlos T\u00fcnnermann (1933) y el comandante sandinista Tom\u00e1s Borge (1930-2012) se conocieron j\u00f3venes en las aulas de la facultad de derecho en el c\u00e1lido Le\u00f3n, al occidente de Nicaragua, en una \u00e9poca de conspiraciones contra la dictadura somocista y levantamientos armados, y ambos terminaron siendo protagonistas de los d\u00edas convulsos que siguieron a la muerte violenta del general Anastasio Somoza Garc\u00eda, en septiembre de 1956.<\/p>\n<p>Borge fue uno de los acusados en el consejo de guerra impuesto por las autoridades para investigar a los supuestos conjurados contra el dictador, que ten\u00eda veinte a\u00f1os en el poder y buscaba la reelecci\u00f3n cuando sorpresivamente recibi\u00f3 los balazos del poeta Rigoberto L\u00f3pez P\u00e9rez. Atrapado por la Guardia Nacional, Borge fue acusado posteriormente como encubridor del crimen y T\u00fcnnermann, entonces sin el t\u00edtulo de abogado, acept\u00f3 ser el defensor de aquel muchacho que un cuarto de siglo despu\u00e9s llegar\u00eda a tener el poder absoluto.<\/p>\n<p>\u201cComo cre\u00ed que no era culpable \u2014efectivamente no lo fue\u2014 lo defend\u00ed. La actuaci\u00f3n posterior de Tom\u00e1s fue muy diferente a lo que yo esperaba de \u00e9l. Si ahora me pidieran que yo lo defendiera en una causa, yo no lo defender\u00eda\u201d, dice T\u00fcnnermann en su residencia, rodeado de fotograf\u00edas antiguas, un piano familiar y recortes de los diarios de la \u00e9poca, junto a documentos, en los que tacha con pulcra caligraf\u00eda algunos nombres mal escritos y los reescribe.<\/p>\n<p>Borge muri\u00f3 en 2012. Fue uno de los hombres m\u00e1s poderosos en la Revoluci\u00f3n sandinista que se instal\u00f3 con la ca\u00edda del r\u00e9gimen de los Somoza, en 1979. Ocup\u00f3 el cargo de ministro del Interior, fue cercano a Daniel Ortega, quien super\u00f3 este a\u00f1o a Somoza Garc\u00eda en a\u00f1os detentando el poder. Sus admiradores recuerdan las met\u00e1foras de sus discursos, mientras sus cr\u00edticos le se\u00f1alan violaciones a derechos humanos que se hicieron en ese gobierno, junto con su enriquecimiento personal.<\/p>\n<p>El consejo de guerra, celebrado entre el 9 y 30 de enero de 1957, fue contra 21 supuestos part\u00edcipes en el complot contra Somoza Garc\u00eda, entre ellos destacados opositores, como el doctor Pedro Joaqu\u00edn Chamorro, director de LA PRENSA, y el excandidato presidencial Enoc Aguado, a quien el somocismo le arrebat\u00f3 la Presidencia a trav\u00e9s de un fraude en las elecciones de 1947 para entreg\u00e1rsela al candidato de Somoza Garc\u00eda, Leonardo Arg\u00fcello.<\/p>\n<p>Antes de aquel juicio se llev\u00f3 a cabo la corte de investigaci\u00f3n, entre el 17 y 20 de octubre de 1956, en Le\u00f3n, y tambi\u00e9n del 21 de octubre al 12 de noviembre de 1956 en Managua. Desfilaron 73 testigos, es decir, 35 m\u00e1s de los que participaron en el consejo de guerra, de acuerdo con datos de la Fiscal\u00eda Militar de entonces.<\/p>\n<p>El crimen ocurri\u00f3 la noche del 21 de septiembre de 1956, despu\u00e9s de las 9:00 de la noche. El poeta Rigoberto L\u00f3pez P\u00e9rez dispar\u00f3 contra el general Somoza Garc\u00eda, mientras este celebraba en la Casa del Obrero su nominaci\u00f3n presidencial. El gobernante muri\u00f3 el 29 de septiembre en Panam\u00e1, cuando era asistido por los m\u00e9dicos del presidente de Estados Unidos. Despu\u00e9s del atentado, el autor de los cuatro disparos recibi\u00f3 54 y se desatar\u00eda una cacer\u00eda en b\u00fasqueda de los responsables en los d\u00edas posteriores.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>El teniente de infanter\u00eda Agust\u00edn Torres Lazo se encontraba en la Academia Militar ese 21 de septiembre, donde resid\u00eda en su car\u00e1cter de oficial instructor, cuando a las 11:00 de la noche, al terminar de corregir unos ex\u00e1menes de sus alumnos, camin\u00f3 hacia al edificio de la subdirecci\u00f3n, donde se encontraba, sentado en una mecedora, el teniente Armando Fern\u00e1ndez, quien hac\u00eda el turno y convers\u00f3 amenamente hasta despu\u00e9s de la medianoche. Son\u00f3 el tel\u00e9fono.<\/p>\n<p>\u201cFern\u00e1ndez lo contesta y un par de segundos despu\u00e9s noto el repentino cambio de su rostro, compungido y p\u00e1lido. Yo solo le oigo decir: \u2018S\u00ed, se\u00f1or; s\u00ed, se\u00f1or\u2026\u2019 Cuelga el tel\u00e9fono y como arrastrando las palabras me dice: \u2018\u00a1Tiraron al general. Nos ordenan que armemos a la gente y nos preparemos para defensa!\u2019\u201d, se acuerda Torres Lazo.<\/p>\n<p>Los sospechosos directos de participar en la trama, que inclu\u00eda el corte de la energ\u00eda el\u00e9ctrica cuando se dieran los disparos contra el dictador, fueron Edwin Castro \u2014padre del actual diputado sandinista hom\u00f3nimo\u2014, Ausberto Narv\u00e1ez y Cornelio Silva. Todos morir\u00edan cuatro a\u00f1os despu\u00e9s, cuando les aplicaron \u201cla Ley Fuga\u201d, nombre con el que se conoc\u00eda popularmente las ejecuciones extrajudiciales que se justificaban como \u201cmuertos en el intento de escapar\u201d.<\/p>\n<p>Otro de los opositores que acabaron mal fue el excandidato presidencial Enoc Aguado, quien muri\u00f3 poco despu\u00e9s del consejo de guerra, en que cinco personas fueron declaradas inocentes, mientras a 16 las consideraron culpables y les impusieron penas que oscilaron entre la c\u00e1rcel y el confinamiento en territorios lejanos.<\/p>\n<figure id=\"attachment_38672\" aria-describedby=\"caption-attachment-38672\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/2745-MAG-CONSEJO-3.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-38672\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/2745-MAG-CONSEJO-3-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/07142454\/2745-MAG-CONSEJO-3.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/07142454\/2745-MAG-CONSEJO-3.jpg 700w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-38672\" class=\"wp-caption-text\"><em>El doctor Carlos T\u00fcnnermann\u00a0tiene un expediente del caso con fotograf\u00edas de la \u00e9poca y escritos.<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<p>Seg\u00fan T\u00fcnnermann, ning\u00fan abogado quer\u00eda defender a Borge, excepto el doctor Enrique Espinoza Sotomayor. A finales de noviembre de 1956, el joven jurista recibi\u00f3 la solicitud de apoyo de su antiguo compa\u00f1ero de aulas, que le envi\u00f3 un telegrama desde la c\u00e1rcel La Aviaci\u00f3n. A\u00fan T\u00fcnnermann no se hab\u00eda graduado como abogado, porque no hab\u00eda hecho su examen final p\u00fablico para obtener el t\u00edtulo, y solo pod\u00eda actuar si se lo aceptaban en car\u00e1cter de <em>in fieri<\/em> (del lat\u00edn, en v\u00edas de hacerse), lo cual permit\u00eda el C\u00f3digo de Instrucci\u00f3n Criminal de la \u00e9poca. En total, 12 juristas tuvieron la tarea de defender a 21 acusados.<\/p>\n<p>Ahora, a sus 84 a\u00f1os, el abogado y educador explica que la poblaci\u00f3n sinti\u00f3 miedo porque los dos hijos del dictador asesinado, Luis y Anastasio, mantuvieron el control en la investigaci\u00f3n del magnicidio y pod\u00edan vengarse. El fiscal militar Agust\u00edn Torres Lazo, quien acept\u00f3 que T\u00fcnnermann asumiera la defensa como abogado <em>in fieri<\/em>, recuerda que el coronel Anastasio Somoza Debayle le orden\u00f3 proceder en su cargo como fiscal en el consejo de guerra.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>En un reportaje de LA PRENSA, publicado en septiembre de 2014, se ponen algunos n\u00fameros a la represi\u00f3n de aquellos a\u00f1os, pero uno es destacable. Se asegura que 500 personas fueron encarceladas y torturadas. En la lista de investigados se encontraban cr\u00edticos del r\u00e9gimen, como Pedro Joaqu\u00edn Chamorro Cardenal, Juan Calder\u00f3n Rueda, los doctores Enoc Aguado \u2014quien habr\u00eda de quedar ciego al final del proceso, ya que de d\u00eda y noche le pon\u00edan una l\u00e1mpara ante los ojos, dice T\u00fcnnermann\u2014, Enrique Lacayo Farf\u00e1n, Ricardo Wassmer, Emilio Borge, Gabriel Urcuyo Gallegos, Francisco Frixione, Benjam\u00edn Robelo, entre otros.<\/p>\n<p>El consejo de guerra extraordinario se instal\u00f3 el 9 de enero de 1957, a las 5:30 de la tarde, en la Sala de Justicia del antiguo Campo de Marte. Fue presidido por militares de alto rango, encabezado por los coroneles Ernesto Matamoros Meza, Roberto Mart\u00ednez Lacayo y Carlos Reyes. \u201cPrimero leyeron a todos los presuntos implicados los cargos que les imput\u00f3 la Junta Militar de Investigaci\u00f3n. Todos rechazaron los cargos y sus especificaciones. El doctor Pedro Joaqu\u00edn Chamorro Cardenal, ante cada cargo, contest\u00f3 con la c\u00e9lebre frase: \u2018Soy inocente aqu\u00ed y ante Dios\u2019\u201d, dice T\u00fcnnermann.<\/p>\n<p>En los diarios del pa\u00eds \u2014LA PRENSA y el oficialista <em>Novedades<\/em>\u2014 pod\u00eda seguirse lo \u00faltimo de estos acontecimientos. Entre los primeros pasos del proceso se reconstruy\u00f3 el crimen. Las autoridades guardaron un minuto de silencio en memoria de Somoza Garc\u00eda, como se le\u00eda en el titular, mientras se destacaron fotograf\u00edas de algunos de los conspiradores, entre ellos Edwin Castro, que aparec\u00eda besando a sus hijos.<\/p>\n<p>T\u00fcnnermann dice que el bachiller Borge rechaz\u00f3 la acusaci\u00f3n de la Fiscal\u00eda. Dijo que ni la ley ni la moral lo obligaban a denunciar hechos que no ten\u00eda \u201cconocimiento cierto\u201d, sino vagas ideas, refiri\u00e9ndose al atentado. \u00c9l lo consideraba \u201cuna locura\u201d. T\u00fcnnermann explica que cuando Rigoberto L\u00f3pez P\u00e9rez lleg\u00f3 a Le\u00f3n, proveniente de El Salvador, ya dispuesto a dar su vida por la del tirano, visit\u00f3 a pol\u00edticos avis\u00e1ndoles de sus planes. Pocos le creyeron.<\/p>\n<p>\u201cMucha gente lo tom\u00f3 como loco, porque con frecuencia hab\u00eda personas que dec\u00edan \u2018yo voy a hacer un atentado\u2019 y era mentira: solo para hacerse sentir, pero esta vez era en serio. (L\u00f3pez) fue donde el doctor Enoc Aguado, Enrique Lacayo Farf\u00e1n y otros. No era muy conocido (el poeta) y precisamente todas estas personas que no lo conoc\u00edan pon\u00edan en serias dudas que fuera cierto y hasta lo olvidaban\u201d, a\u00f1ade el educador.<\/p>\n<p>T\u00fcnnermann cuenta que Borge era entonces el jefe de Redacci\u00f3n del tabloide <em>El Universitario<\/em>, cuyo director era Carlos Fonseca Amador. Esa publicaci\u00f3n se editaba en la casa de Castro, quien luego fue procesado. \u201cUn d\u00eda coincidi\u00f3 que al retirar la edici\u00f3n de <em>El Universitario<\/em> se encontr\u00f3 con Edwin Castro y este le cont\u00f3 que hab\u00eda un joven poeta que estaba dispuesto a atentar contra Somoza. Tom\u00e1s no lo tom\u00f3 en serio e incluso lo olvid\u00f3, se qued\u00f3 en Le\u00f3n y ah\u00ed fue donde lo capturaron\u201d, agrega.<\/p>\n<p>L\u00f3pez P\u00e9rez busc\u00f3 oportunidades para llevar a cabo su objetivo. El 15 de septiembre, en ocasi\u00f3n de la visita de Somoza Garc\u00eda por las fiestas patrias a la Hacienda San Jacinto, quer\u00eda intentarlo, pero no vio condiciones para lograrlo. Su oportunidad definitiva llegar\u00eda en la fiesta en la Casa del Obrero aquel 21 de septiembre.<\/p>\n<figure id=\"attachment_38669\" aria-describedby=\"caption-attachment-38669\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/275-mag-somogarcia.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-38669\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/275-mag-somogarcia-300x194.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"194\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/07142457\/275-mag-somogarcia.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/07142457\/275-mag-somogarcia.jpg 700w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-38669\" class=\"wp-caption-text\"><em>El general Anastasio Somoza Garc\u00eda muri\u00f3 en Panam\u00e1 ocho d\u00edas despu\u00e9s del atentado en Le\u00f3n, Nicaragua.<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>En el consejo de guerra y en la corte de investigaci\u00f3n, el fiscal militar fue el teniente de infanter\u00eda Agust\u00edn Torres Lazo, que se distanci\u00f3 con el tiempo de Somoza y public\u00f3 un libro que cuenta el magnicidio bajo el t\u00edtulo <em>La Saga de los Somoza<\/em>.<\/p>\n<p>En septiembre de 1956, el teniente ten\u00eda tres meses de haber regresado a Nicaragua cuando a Somoza Garc\u00eda lo mataron. Ven\u00eda reci\u00e9n graduado de abogado despu\u00e9s de estudiar cinco a\u00f1os en la Universidad de Salamanca, en Espa\u00f1a, y se reincorpor\u00f3 al Ej\u00e9rcito como oficial instructor y profesor de Preceptiva Literaria e Historia de la Literatura.<\/p>\n<p>Sesenta a\u00f1os despu\u00e9s, Torres Lazo explica que horas m\u00e1s tarde del atentado se decret\u00f3 el Estado de sitio o Ley marcial, basados en el marco legal que, tanto \u00e9l como T\u00fcnnermann, sit\u00faan en un c\u00f3digo copiado de las ordenanzas de la Infanter\u00eda de Marina, herencia de la intervenci\u00f3n norteamericana.<\/p>\n<p>\u201cEl C\u00f3digo de enjuiciamiento militar determina en su ordinal H que cuando, encontr\u00e1ndose el pa\u00eds en paz completa, alguien intentara alterar o alterare, por cualquier medio el orden p\u00fablico o cuando hubiese sido promulgada la Ley marcial&#8230; la Guardia Nacional ser\u00e1 la encargada de conocer de esos casos y juzgarlos, aun cuando las personas implicadas en tales delitos no pertenecieren al servicio militar\u201d, escribe el exfiscal en un correo electr\u00f3nico.<\/p>\n<p>Los abogados defensores preguntaron: \u00bfpor qu\u00e9 habr\u00eda de juzgarse en una corte militar a los involucrados, si ninguno era militar? Expusieron su desacuerdo. Para ellos el juicio era ilegal, lo cual fue expresado a trav\u00e9s de una impugnaci\u00f3n que introdujo el abogado m\u00e1s joven entonces, T\u00fcnnermann, con el argumento de que los sospechosos eran civiles.<\/p>\n<figure id=\"attachment_38674\" aria-describedby=\"caption-attachment-38674\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/2745-MAG-CONSEJO-5.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-38674 size-full\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/2745-MAG-CONSEJO-5.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"467\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/07142452\/2745-MAG-CONSEJO-5.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/07142452\/2745-MAG-CONSEJO-5.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-38674\" class=\"wp-caption-text\"><em>El consejo de guerra estuvo integrado por oficiales de la Guardia Nacional, como el coronel Ernesto Matamoros Meza (el cuarto de izquierda a derecha).<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La tensi\u00f3n se apoder\u00f3 de la Sala, donde se celebr\u00f3 el juicio. Las sesiones conclu\u00edan a altas horas de la noche. Durante los alegatos de la defensa era usual una nutrida barra, jefeada por Nicolasa Sevilla, una ferviente somocista que representaba el poder del partido en la calle. Ella insultaba a los juristas y ped\u00eda con su gente la pena de muerte para los acusados.<\/p>\n<p>\u201cA los familiares de los reos, como do\u00f1a Violeta Barrios de Chamorro, no se les permit\u00eda entrar a la Sala y ten\u00edan que limitarse a ver el proceso desde unas inc\u00f3modas ventanas. Cuando los abogados sal\u00edamos en grupo del Campo de Marte, \u00e9ramos verbalmente agredidos por la turba \u2018nicolasiana\u2019 e incluso uno de los defensores, el doctor Salvador Buitrago Aja, fue herido por arma blanca\u201d, precisa T\u00fcnnermann.<\/p>\n<p>En su escrito del 18 de enero de 1957, despu\u00e9s de presentar un alegato de 25 p\u00e1ginas, T\u00fcnnermann le dijo al tribunal: \u201cTom\u00e1s Borge Mart\u00ednez quiere ser \u00fatil a su patria. Tom\u00e1s Borge Mart\u00ednez tiene derecho, porque es inocente, a que se le brinde la oportunidad de servir a su pa\u00eds como ciudadano honrado. En vuestras manos est\u00e1 el destino de este joven universitario, a vosotros corresponde decidir&#8230;\u201d.<\/p>\n<p>Seg\u00fan los diarios de la \u00e9poca, Borge recibi\u00f3 la condena de nueve a\u00f1os de confinamiento. T\u00fcnnermann explica que se fug\u00f3 de Matagalpa, a Honduras, donde fundar\u00eda el Frente Sandinista de Liberaci\u00f3n Nacional. Chamorro Cardenal, el director de LA PRENSA, fue absuelto del cargo de encubridor del crimen, pero lo culparon como encubridor de rebeli\u00f3n. Le impusieron un castigo de 40 meses de confinamiento en el puerto lacustre de San Carlos, R\u00edo San Juan, de donde se fugar\u00eda rumbo a Costa Rica, seg\u00fan T\u00fcnnermann.<\/p>\n<p>Francisco Frixione fue condenado a 40 meses de confinamiento; Cornelio Silva, a 15 a\u00f1os de reclusi\u00f3n; Benjam\u00edn Robelo, a nueve a\u00f1os de presidio; Julio Alvarado, nueve a\u00f1os tambi\u00e9n; Ram\u00f3n Mart\u00ednez, nueve a\u00f1os y Emilio Borge, nueve a\u00f1os. Sus fotos aparecieron en la portada del Diario LA PRENSA con sus respectivas condenas, escritas en el pie de foto el 30 de enero de 1957. En esa edici\u00f3n del Diario tambi\u00e9n se inform\u00f3: \u201cLas cinco personas que fueron declaradas inocentes por el Consejo de Guerra, que conoci\u00f3 del magnicidio contra la viuda del presidente de la Rep\u00fablica, general de Divisi\u00f3n, Anastasio Somoza Garc\u00eda, fueron: Herminio Larios, Abelardo Baldiz\u00f3n, Jos\u00e9 Mar\u00eda Barrera, Gabriel Urcuyo y Hern\u00e1n Arg\u00fcello\u201d.<\/p>\n<p>Lo primero que hizo Urcuyo fue invitar a una misa de acci\u00f3n de gracias y posteriormente se cas\u00f3, una historia que en el Diario escribieron bajo el subt\u00edtulo de \u201cuna libertad bien empleada\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>El proceso en general parece haberse olvidado. \u00bfQu\u00e9 se puede aprender pol\u00edticamente sesenta a\u00f1os despu\u00e9s? El exfiscal Agust\u00edn Torres Lazo se\u00f1ala que la Historia de Nicaragua, particularmente de 1821 a 1857, est\u00e1 llena de hechos violentos, mayormente relacionados con su acontecer pol\u00edtico, el que califica como plet\u00f3rico en revoluciones intestinas que \u201crayan en lo rid\u00edculo\u201d, golpes de Estado, cuartelazos y sicariatos que para siempre quedan en la impunidad.<\/p>\n<p>\u201cEn los \u00faltimos sesenta a\u00f1os transcurridos desde la muerte violenta de Somoza Garc\u00eda, la tortura ha alcanzado grados de incre\u00edble sofisticaci\u00f3n. Todo esto nos lleva a pensar en la incivilidad de nuestros compatriotas, proclives a resolver sus problemas con injustificada violencia, que solo los lleva a la inseguridad y a la desconfianza en la que vivimos unos con otros. El sacrificio de Rigoberto L\u00f3pez P\u00e9rez conduce a una tiran\u00eda-din\u00e1stica m\u00e1s feroz y corrupta, que solo termina cuando el pueblo de Nicaragua, sin distinciones econ\u00f3micas o sociales, se une para derrotarla\u201d, dice el exfiscal.<\/p>\n<p>En su residencia en El Carmen, en Managua, T\u00fcnnermann empieza diciendo: \u201cNo hay dictadura en la Historia de Nicaragua que no haya terminado mal. (Jos\u00e9 Santos) Zelaya termin\u00f3 mal con la Nota Knox, Somoza Garc\u00eda ya vimos en qu\u00e9 forma y Somoza Debayle tambi\u00e9n. Las dictaduras nunca terminan bien. Los dictadores deber\u00edan aprender de la Historia para que la historia no se repita y sepan retirarse a tiempo\u201d.<\/p>\n<p>Aunque T\u00fcnnermann reconoce la influencia judicial de Somoza en el consejo de guerra, cuando lo compara con el de ahora asegura que en aquel tiempo se pod\u00edan encontrar magistrados en la Corte Suprema de Justicia con cierta independencia. \u00c9l, que fue rector universitario, recuerda que Luis Somoza, quien continu\u00f3 la dinast\u00eda tras la desaparici\u00f3n de su padre, aprob\u00f3 la autonom\u00eda universitaria. En la actualidad no la hay, m\u00e1s que formalmente. Seg\u00fan este jurista, la ley est\u00e1 ah\u00ed, pero no se ejerce y la ausencia de opiniones cr\u00edticas se convierte en la evidencia de ese planteamiento, ahora que han transcurrido sesenta a\u00f1os desde el d\u00eda en que sentaron a Borge ante el juez y \u00e9l fue su abogado.<\/p>\n<h3>Dos etapas<\/h3>\n<p>La indagaci\u00f3n tras el crimen contra el general Anastasio Somoza Garc\u00eda tuvo dos etapas: La Corte de Investigaci\u00f3n, en la que tuvieron 17 testigos en Le\u00f3n y 56 en Managua. Hubo 21 implicados o sospechosos. Se realiz\u00f3 en Le\u00f3n entre el 17 octubre y 20 octubre de 1956. En Managua se hizo entre el 21 octubre y el 12 noviembre de ese a\u00f1o.<\/p>\n<p>La segunda etapa fue el consejo de guerra. En este caso hubo 38 testigos, 16 fueron declarados culpables y 5 inocentes. El total de abogados defensores de los 21 procesados fue 12. Se realiz\u00f3 entre el 9 y 30 de enero de 1957.<\/p>\n<h3>El pecado de Corrales Rojas<\/h3>\n<p>En ese documento hist\u00f3rico, Torres Lazo se\u00f1ala que el periodista Rafael Corrales Rojas, propietario del peri\u00f3dico <em>La Tribuna<\/em>, en Le\u00f3n, y quien hab\u00eda publicado poemas de Rigoberto L\u00f3pez P\u00e9rez en su diario antes del crimen, muri\u00f3 meses despu\u00e9s que fuera liberado por la Guardia Nacional.<\/p>\n<p>Aquel hombre declar\u00f3 en la Corte de Investigaci\u00f3n \u201ctarde para darle tiempo que mejorasen las costillas que le rompieron en la tortura\u201d. La sospecha sobre \u00e9l vino, pese a su simpat\u00eda al r\u00e9gimen, porque cuando L\u00f3pez dispar\u00f3, Corrales Rojas se encontraba con el dictador ese 21 de septiembre y le mostraba el diario, en que se informaba sobre la nominaci\u00f3n presidencial. Mientras los guardias culateaban al tirador, \u00e9l reconoci\u00f3 al poeta. Ese fue su pecado.<\/p>\n<h3>\u00bfPena de muerte?<\/h3>\n<p>El fiscal militar para ambos procesos fue el teniente de infanter\u00eda Agust\u00edn Torres Lazo, quien cont\u00f3 que los hermanos Somoza Debayle persiguieron hasta el final un castigo ejemplar para evitar que se reeditara un hecho como el crimen contra su padre. El entorno \u00edntimo de ellos consider\u00f3 la pena de muerte y la sentencia fue preparada con cuatro condenados, pero al final el fiscal le hizo ver al coronel Anastasio Somoza Debayle que aquello ser\u00eda un error y que se trataba de una aberraci\u00f3n jur\u00eddica, seg\u00fan la p\u00e1gina 424 del libro <em>La Saga de los Somoza<\/em>, escrito por el exfiscal.<\/p>\n<h3>Carta de\u00a0Rigoberto L\u00f3pez P\u00e9rez<\/h3>\n<p><strong>Mi querida mam\u00e1:<\/strong><br \/>\nAunque usted nunca lo ha sabido, yo siempre he andado tomando parte en todo lo que se refiere a atacar el r\u00e9gimen funesto de nuestra patria y en vista de que los esfuerzos han sido in\u00fatiles para tratar de que Nicaragua vuelva a ser (o sea por primera vez) una patria libre, sin afrentas y sin manchas, he decidido, aunque mis compa\u00f1eros no quer\u00edan aceptarlo, el de tratar de ser yo el que inicie el principio del fin de esa tiran\u00eda. Si Dios quiere que perezca en mi intento, no quiero que se culpe a nadie, pues todo ha sido decisi\u00f3n m\u00eda.<br \/>\n(\u2026) Espero que tomar\u00e1 todas estas cosas con calma y que debe pensar que lo que yo he hecho es un deber que cualquier nicarag\u00fcense que de veras quiere a su patria deb\u00eda haber llevado a cabo hace ya mucho tiempo. Lo m\u00edo no ha sido un sacrificio, sino un deber que espero haber cumplido.<\/p>\n<p>(Fragmento)<br \/>\n<strong>Rigoberto L\u00f3pez P\u00e9rez<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aunque Tom\u00e1s Borge no particip\u00f3 en el complot para asesinar a Anastasio Somoza Garc\u00eda, fue juzgado y condenado por ello. 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