{"id":38830,"date":"2017-11-13T09:41:20","date_gmt":"2017-11-13T15:41:20","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=38830"},"modified":"2017-11-13T09:43:25","modified_gmt":"2017-11-13T15:43:25","slug":"ana-ilce","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/columnas\/ana-ilce\/","title":{"rendered":"Ana Ilce G\u00f3mez: \u00bfQui\u00e9n es esta mujer que pasa?"},"content":{"rendered":"<p>Ana Ilce G\u00f3mez fue una voz en singular de nuestra poes\u00eda, honda e \u00edntima, una verdadera escritora de culto para los j\u00f3venes. Hura\u00f1a y discreta, aunque de risa f\u00e1cil, se asustaba al o\u00edr mencionar su nombre en p\u00fablico, como si asomarse al mundo fuera un pecado capital.<br \/>\nToda su obra consta de dos libros, Las Ceremonias del silencio (1975), que re\u00fane sus poes\u00edas de juventud, publicadas en revistas y suplementos; y Poemas de lo humano cotidiano (2004), adem\u00e1s de algunos \u00faltimos que no pertenecen a ning\u00fan libro. Su poes\u00eda completa ser\u00e1 publicada muy pronto en Espa\u00f1a por la prestigiosa editorial Pre-Textos, un tributo pensado para ofrec\u00e9rselo en vida, pero que la muerte ha vuelto p\u00f3stumo.<\/p>\n<p>En la poes\u00eda de Ana Ilce dif\u00edcilmente encontramos eso que podr\u00edamos llamar paisaje exterior. Coronel Urtecho dijo de ella \u201cque extrae, con excruciante necesidad, de la m\u00e9dula de sus huesos, la deliciosa concreci\u00f3n po\u00e9tica de su m\u00e1s \u00edntima experiencia femenina\u201d.<br \/>\nHay en Ana Ilce una exigente precisi\u00f3n en la escogencia de las palabras que contienen im\u00e1genes de doble o triple fondo y que siempre est\u00e1n descendiendo hacia adentro, hacia lo profundo, desde\u00f1ando toda ret\u00f3rica, toda exaltaci\u00f3n verbal.<\/p>\n<p>La suya es una indagaci\u00f3n constante de las claves secretas de la intimidad, a trav\u00e9s de una apasionada b\u00fasqueda de la expresi\u00f3n precisa que siempre est\u00e1 huyendo de nosotros: hallar la palabra exacta para componer esa intimidad y hacerla aflorar se convierte en su tarea apasionada.<\/p>\n<p>Rigor e introspecci\u00f3n es lo que hace est\u00e9ticamente perdurable la poes\u00eda de Ana Ilce y le da un acento propio, irrepetible. En su escritura no hay nada gratuito ni palabra que sobre, cada una colocada en su sitio con precisi\u00f3n de relojer\u00eda.<\/p>\n<p>La lectura de cada uno de sus poemas nos lleva a un acto de meditaci\u00f3n, y ninguna de sus l\u00edneas nos pasa desapercibida; una maestr\u00eda que la acompa\u00f1\u00f3 desde los primeros poemas en los que no encontramos vacilaciones, escritos desde entonces con mano juvenil, pero maestra. Un esplendor como pocos en nuestra literatura.<\/p>\n<p>Ana Ilce naci\u00f3 en Monimb\u00f3. Su padre, Sofon\u00edas G\u00f3mez, era un artesano de oficios m\u00faltiples, pero sobre todo pintor de im\u00e1genes religiosas. \u201cYo me cri\u00e9 en el mundo m\u00e1gico que para m\u00ed teji\u00f3 mi padre\u201d, dice ella, \u201c\u00e9l me fue llevando de revelaci\u00f3n en revelaci\u00f3n. Con mis ojos de ni\u00f1a vi con asombro c\u00f3mo tomaba una hoja de papel y la convert\u00eda en mariposa, de un trozo de tela sacaba una mu\u00f1eca, de un tronco de madera emerg\u00eda un p\u00e1jaro\u201d. Es lo que despu\u00e9s ella har\u00eda con las palabras.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfY por qu\u00e9 vos que sos de un barrio ind\u00edgena, de Monimb\u00f3, nunca has escrito nada sobre tu gente?\u201d cuenta que una vez le preguntaron. \u201cY yo respond\u00eda que porque no se me viene&#8230; pero un d\u00eda de tantos se me ocurri\u00f3 y escrib\u00ed un poema, y despu\u00e9s escrib\u00ed otro y otro sobre mis ra\u00edces ind\u00edgenas, negras, sobre mis ancestros, nada que ver con mi otra poes\u00eda, nada que ver&#8230;\u201d<\/p>\n<p>Uno de esos poemas, Canto y llanto de los abuelos, nos muestra c\u00f3mo en su textura desolada regresa a sus ancestros sin abandonar ese territorio tan suyo de la intimidad. Son sus abuelos precolombinos, vistos en el espejo interior de su escritura, como figuras que vuelven del pasado alz\u00e1ndose en el polvo, sin grandilocuencia, m\u00e1s bien en la sustancia de un rito funeral en murmullos. Son quienes hoy la reciben en su mundo propio, cuando retorna a juntarse con ellos, a ser parte de la sustancia de su tribu milenaria.<\/p>\n<p>Ana Ilce no alz\u00f3 nunca la voz, no perturb\u00f3 nuestros o\u00eddos con estridencias, no lleg\u00f3 nunca a romper esa delicada membrana tejida de palabras que la cubri\u00f3 toda su vida. Y al despedirla, nos quedamos preguntando con la voz de uno de sus versos: \u201c\u00bfQui\u00e9n es esta mujer que pasa, esta sombra, esta noche?\u201d<\/p>\n<p>Masatepe, noviembre 2017.<br \/>\nwww.sergioramirez.comwww.<br \/>\nfacebook.com\/escritorsergioramirez<br \/>\n<a class=\"twitter-timeline\" data-width=\"640\" data-height=\"960\" data-dnt=\"true\" href=\"https:\/\/twitter.com\/sergioramirezm?ref_src=twsrc%5Etfw\">Tweets by sergioramirezm<\/a><script async src=\"https:\/\/platform.twitter.com\/widgets.js\" charset=\"utf-8\"><\/script><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ana Ilce G\u00f3mez fue una voz en singular de nuestra poes\u00eda, honda e \u00edntima, una verdadera escritora de culto para los j\u00f3venes. 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