{"id":39227,"date":"2017-12-11T14:03:59","date_gmt":"2017-12-11T20:03:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=39227"},"modified":"2021-05-10T14:50:44","modified_gmt":"2021-05-10T20:50:44","slug":"berthita-la-enfermera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/perfil\/berthita-la-enfermera\/","title":{"rendered":"Berthita, la enfermera"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Esta es la historia de la mujer que le dio su nombre a un hospital. Le gustaba leer, horneaba pasteles y, hasta el 18 de junio de 1979, atend\u00eda guerrilleros heridos en una cl\u00ednica clandestina de Managua. Ella era Bertha Calder\u00f3n Roque<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: center;\"><strong>Por Tammy Zoad Mendoza M.<\/strong><\/p>\n<p lang=\"es-ES\">De lejos se divisaba al mujer\u00f3n en su traje blanco, coronada con una cofia sujeta a la mo\u00f1a ajustada que completaba el uniforme diario. Quien la ve\u00eda cre\u00eda que la morena robusta, alta, de cabello negro y ondulado era una roca. Ojos peque\u00f1os como dos almendras, boca estrecha y al centro de su cara redonda, una nariz a\u00fan m\u00e1s redondeada. Era la mirada penetrante enmarcada en dos cejas que ca\u00edan como flechas se\u00f1alando su ce\u00f1o, lo que le daba ese aspecto de severidad y le confer\u00eda hasta un aire de altivez.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\">Bertha era seria, reservada y sencilla, pero una vez en el hospital se dejaba ver como una mujer cari\u00f1osa. Era la grandulona que chineaba a sus pacientes para cambiarlos de camilla o llevarlos al ba\u00f1o, la que les sobaba la cabeza y los contemplaba por las noches.<\/p>\n<p>\u201c\u2018<span lang=\"es-ES\">Claro que s\u00ed mi amorcito, no mi ni\u00f1a, venga para ac\u00e1 mi muchachita\u2019, as\u00ed les hablaba la Berthita a sus pacientes, era una mujer cari\u00f1osita en su trabajo, por eso todo el mundo la quer\u00eda\u201d, dice Sonia Guti\u00e9rrez Roque, prima hermana de Bertha.<\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\">Bertha entr\u00f3 al viejo Hospital General El Retiro por la cocina. En 1963 lleg\u00f3 como asistente al departamento de alimentaci\u00f3n junto con su prima Sonia Guti\u00e9rrez y ese mismo a\u00f1o se anotaron en la Escuela de Enfermer\u00eda. Veinte a\u00f1os despu\u00e9s un nuevo hospital llevar\u00eda su nombre, el hospital de la mujer Bertha Calder\u00f3n Roque en Managua, donde seg\u00fan la actual ministra de Salud, Sonia Castro, se atienden m\u00e1s de cuarenta mil consultas anuales.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\">En el lugar hay una placa con su nombre en la rotonda frente a la entrada general, en la pared externa un retrato suyo que borran y vuelven a pintar cada vez que su rostro palidece a la intemperie y en el pasillo principal un mural que parece sacado de escuela primaria donde acompa\u00f1an su foto con una semblanza de su vida y muerte, hay flores de cart\u00f3n alrededor. \u00bfQui\u00e9n era y qu\u00e9 hizo Bertha para que rebautizaran un hospital con su nombre?<\/p>\n<p lang=\"es-ES\">Bertha Calder\u00f3n Roque era la enfermera reservada que dedicaba sus horas libres a participar en la organizaci\u00f3n de huelgas por la mejor\u00eda de las condiciones de trabajo en el sistema de salud, que atend\u00eda en su casa a guerrilleros sandinistas heridos y horneaba pasteles para sus sobrinos postizos. Era la Berthita, hasta la tarde del 18 de junio de 1979 cuando un Jeep, con agentes de la Guardia Nacional, irrumpieron en su casa y se la llevaron junto con dos colegas mientras atend\u00edan a un guerrillero herido. La desaparecieron. Casi cuarenta a\u00f1os m\u00e1s tarde lo que queda de su familia a\u00fan la recuerda y la llora. Para ellos no era solo la enfermera, fue tambi\u00e9n la mujer que hac\u00eda visitas sorpresas, la que era buena escuchando y a\u00fan mejor atendiendo a sus pacientes en el hospital, al que le dedic\u00f3 la mitad de su vida.<\/p>\n<p>\u201c<span lang=\"es-ES\">Despu\u00e9s que muri\u00f3 la gente dec\u00eda que la ve\u00edan trabajando en el hospital, porque ella era incansable. Si ten\u00eda pacientes graves o si hab\u00eda que doblar turnos se ofrec\u00eda. Su vida fue servir y por eso se la llevaron, por eso mataron a la Berthita, pero ella no le hac\u00eda da\u00f1o a nadie\u201d, dice Guti\u00e9rrez Roque, de 70 a\u00f1os, enfermera jubilada.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_39305\" aria-describedby=\"caption-attachment-39305\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-39305\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/276-MAG-BertSon2.jpg\" alt=\"Sonia Mar\u00eda Guti\u00e9rrez Roque, prima hermana de Bertha. \u201cEra una mujer muy educada, cari\u00f1osita con sus pacientes, una excelente enfermera\u201d, la recuerda. Foto Oscar Navarrete.\" width=\"900\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141937\/276-MAG-BertSon2.jpg 900w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141937\/276-MAG-BertSon2.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141937\/276-MAG-BertSon2.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141937\/276-MAG-BertSon2.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-39305\" class=\"wp-caption-text\">Sonia Mar\u00eda Guti\u00e9rrez Roque, prima hermana de Bertha. \u201cEra una mujer muy educada, cari\u00f1osita con sus pacientes, una excelente enfermera\u201d, la recuerda. Foto: Oscar Navarrete.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p lang=\"es-ES\">Do\u00f1a Nicolasa Roque Guti\u00e9rrez era de San Isidro, Matagalpa, y don Fidel Calder\u00f3n de San Juan de Limay, Estel\u00ed, pero Bertha naci\u00f3 en Managua, el 19 de noviembre de 1937. Fue la primera y \u00fanica hija de aquella pareja, aunque a\u00f1os m\u00e1s tarde tendr\u00eda dos hermanas y un hermano menor de una nueva uni\u00f3n de su madre tras enviudar.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\">Por la muerte de Fidel, Nicolasa se traslada a Managua con su ni\u00f1a para entregarla a una t\u00eda paterna y poder irse a trabajar de nuevo a su pueblo y enviar dinero a su hija. Es Sof\u00eda Calder\u00f3n quien se hace cargo de la peque\u00f1a Bertha y la cr\u00eda junto con su hija Sonia, quien se convierte en su hermana postiza. Era una adolescente cuando una familia de apellido Sediles pide a Bertha como hija de casa; significaba b\u00e1sicamente que la hospedar\u00edan, se har\u00edan cargo de su alimentaci\u00f3n y estudios si la chavala se quedaba con ellos y trabajaba en las labores del hogar. Una pr\u00e1ctica com\u00fan en aquellos a\u00f1os, una forma de ser empleada dom\u00e9stica sin paga, pero con beneficios como comida, ciertas comodidades y escuela, algo que su familia aunque quisiera no le pod\u00eda garantizar.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\">Se fue entonces Bertha donde los Sediles, all\u00e1 por la iglesia San Antonio. A pesar de ser una adolescente en casa de extra\u00f1os, de tener que hacer labores dom\u00e9sticas para obtener bienestar y estudios, su prima hermana Sonia Calder\u00f3n Flores ha declarado en varias ocasiones que cree que Bertha tuvo suerte y que su residencia de a\u00f1os con la familia Siles la marc\u00f3 de buena manera.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\">Que la trataban con respeto, dice, que la motivaban a estudiar y a trabajar fuera de casa. Ah\u00ed aprendi\u00f3 a cocinar y desarroll\u00f3 un gusto particular por hornear pasteles, eran una delicia, dicen.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\">Adem\u00e1s se volvi\u00f3 una \u00e1vida lectora. En la casa de los Sediles ten\u00edan libros sobre la Revoluci\u00f3n cubana, textos de Fidel Castro y el Che Guevara. Esa literatura, sumada al contexto de la administraci\u00f3n autoritaria del \u00faltimo de la dinast\u00eda Somoza en el poder, Anastasio Somoza Debayle, y la inconformidad social creciente despertaron en ella un sentido cr\u00edtico hacia la pol\u00edtica nacional y un deseo de trabajar en funci\u00f3n del servicio comunitario. Decidi\u00f3 entonces salir de aquella casa y terminar la secundaria en la modalidad nocturna para poder conseguir trabajo durante el d\u00eda. Su t\u00eda Sof\u00eda Calder\u00f3n era auxiliar de enfermer\u00eda del Hospital General El Retiro y se la llev\u00f3 a trabajar con ella, sab\u00eda cocinar muy bien, as\u00ed que pronto consigui\u00f3 un puesto como auxiliar de cocina.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\">Sin embargo, lo que Bertha quer\u00eda era seguir estudiando y ser enfermera. Junto con su prima Sonia Mar\u00eda Guti\u00e9rrez Calder\u00f3n empez\u00f3 sus estudios b\u00e1sicos de Enfermer\u00eda, hizo amigos y se volvi\u00f3 popular en el hospital por pasi\u00f3n al trabajo y su trato especial a las pacientes.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\">Nunca fue una \u201crevoltosa\u201d, o no lo parec\u00eda, era m\u00e1s bien solitaria y callada cuando no estaba en labores. Una mujer cari\u00f1osa, pero reservada. \u201cNunca supimos c\u00f3mo se meti\u00f3 en la lucha, porque vos la ve\u00edas y parec\u00eda que ella no andaba metida en nada. La supieron persuadir, porque ella era bien apartada\u201d, dice Sonia Mar\u00eda, su prima materna.<\/p>\n<figure id=\"attachment_39307\" aria-describedby=\"caption-attachment-39307\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-39307\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/276-MAG-BertRet23.jpg\" alt=\"Bertha ten\u00eda 42 a\u00f1os cuando la Guardia Nacional la desapareci\u00f3.\" width=\"900\" height=\"1156\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141934\/276-MAG-BertRet23.jpg 900w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141934\/276-MAG-BertRet23.jpg 234w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141934\/276-MAG-BertRet23.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141934\/276-MAG-BertRet23.jpg 797w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141934\/276-MAG-BertRet23.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-39307\" class=\"wp-caption-text\">Bertha ten\u00eda 42 a\u00f1os cuando la Guardia Nacional la desapareci\u00f3.<\/figcaption><\/figure>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p lang=\"es-ES\">Estaba por terminar su primer ciclo de estudio como auxiliar de enfermer\u00eda en 1971 cuando se involucr\u00f3 en la primera protesta interna del hospital El Retiro. \u201cQuer\u00edamos que se nos permitiera usar el uniforme blanco porque ese uniforme representaba el car\u00e1cter de atenci\u00f3n hacia la poblaci\u00f3n\u201d, cuenta Eveling Uma\u00f1a, de 66 a\u00f1os, enfermera jubilada, excompa\u00f1era y amiga de Bertha Calder\u00f3n Roque.<\/p>\n<p>\u201c<span lang=\"es-ES\">Atend\u00edamos a los pacientes igual que las enfermeras y no quer\u00edamos usar un uniforme celeste, aunque sab\u00edamos que deb\u00eda haber una diferenciaci\u00f3n entre la auxiliar y las enfermeras tituladas. Al final nos dejaron vestir de blanco con el distintivo de una cofia celeste en lugar de blanca\u201d, recuerda Uma\u00f1a.<\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\">Al a\u00f1o siguiente, otra protesta. Esta vez quer\u00edan que se mejorara la alimentaci\u00f3n, \u201cla vela\u201d, como le llamaban a la refacci\u00f3n del turno de la noche y madrugada. Era una tacita de caf\u00e9 con un pedacito de pan, pero para aguantar un turno de doce horas hasta el amanecer ellas ped\u00edan que al menos se les complementara con gallopinto. Tambi\u00e9n lo lograron.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\">Ese mismo a\u00f1o se grad\u00faan como auxiliares de enfermer\u00eda y empiezan en la plaza oficial ganando unos 150 c\u00f3rdobas de la \u00e9poca, seg\u00fan recuerda Eveling Uma\u00f1a. Ya para entonces estaban planeando una nueva huelga, esta vez por las condiciones esclavizantes del trabajo y el maltrato hacia el personal de salud. \u201cEra un sistema de salud pero hasta ah\u00ed llegaba la guardia, el maltrato y la represi\u00f3n\u201d, dice Uma\u00f1a. Pero el terremoto de 1972 tambi\u00e9n derrumb\u00f3 los planes de huelga que ten\u00edan para fin de a\u00f1o, y se dedicaron a la atenci\u00f3n de las v\u00edctimas del desastre.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\">Pero la gran haza\u00f1a, cuentan las enfermeras veteranas, fue la huelga de 1974. Para entonces se hab\u00edan organizado y ten\u00edan claras exigencias al presidente Somoza Debayle. Mejorar la condici\u00f3n laboral, un aumento salarial y un convenio colectivo con beneficios como el apoyo con uniformes y zapatos que hasta entonces deb\u00edan costear con los 150 c\u00f3rdobas que ganaban.<\/p>\n<p>\u201c<span lang=\"es-ES\">Fue la primera vez que nos mandaron a la calle, pero no nos dejamos amedrentar. Organizamos la Federaci\u00f3n de trabajadores de la salud (Fetsalud) y seguimos luchando\u201d, sostiene Uma\u00f1a. Ah\u00ed estaba Bertha tambi\u00e9n. Ella convocaba a reuniones, aportaba en la elaboraci\u00f3n de las nuevas propuestas para mejorar las condiciones laborales de los trabajadores de la salud y ped\u00eda dinero hasta en las calles para comprar alimentos que ella misma cocinaba y luego atend\u00eda a los huelguistas, seg\u00fan testimonios de excompa\u00f1eras. <\/span><\/p>\n<p>\u201c<span lang=\"es-ES\">Para entonces ya todos est\u00e1bamos inquietos. El Frente Sandinista llevaba tiempo organiz\u00e1ndose entre la poblaci\u00f3n para ganar m\u00e1s apoyo en lo que ser\u00edan sus primeras ofensivas, y en el sector salud hab\u00eda mucho descontento, ya est\u00e1bamos organizados para protestas y huelgas, y as\u00ed nos fuimos sumando\u201d, cuenta Eveling Uma\u00f1a.<\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\">Bertha hab\u00eda terminado la secundaria en el colegio Andr\u00e9s Bello, en su preparaci\u00f3n como auxiliar de enfermer\u00eda se hab\u00eda unido al sindicato y luego entra a la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de Nicaragua para titularse como enfermera. Es ah\u00ed donde sus inquietudes, sus ideas pol\u00edticas y su impulso de servir encuentran cabida, se une a un grupo clandestino de estudiantes revolucionarios y ofrece sus conocimientos en enfermer\u00eda a la causa sandinista.<\/p>\n<p>\u201c<span lang=\"es-ES\">Con todos sus esfuerzos hab\u00eda realizado sus estudios y se gradu\u00f3 como enfermera en el 76, adem\u00e1s se hab\u00eda convencido que ella estudi\u00f3 no solo para atender pacientes en un hospital, sino para servir a la poblaci\u00f3n donde fuera\u201d, se\u00f1ala Uma\u00f1a.<\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\">Cuentan que siempre andaba una maletita peque\u00f1a, que era su botiqu\u00edn de emergencias. A\u00fan fuera de turno y a donde iba lo cargaba. Le avisaban que requer\u00edan su ayuda y ella se iba a las casas de seguridad a auxiliar a alguien.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\">Para entonces se hab\u00eda reencontrado con su madre y sus hermanas menores. Se hab\u00eda mudado con ellas a una casa en el barrio El Recreo, pero Bertha no le contaba a nadie sobre sus andanzas. Iba y ven\u00eda con su maletita, con su uniforme de enfermera o con sus vestidos de corte recto, zapatillas bajas y la cara lavada. Aretes peque\u00f1os y un reloj de pulsera era su \u00fanico accesorio.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\">Iba y ven\u00eda hasta que su madre escuch\u00f3 rumores de que Bertha andaba en la lucha sandinista y que la Guardia Nacional le segu\u00eda los pasos. Tuvieron miedo y se fueron de la casa. Bertha se qued\u00f3 sola, y no solo continu\u00f3 asistiendo a guerrilleros heridos, sino que convirti\u00f3 su casa en \u201ccasa de seguridad\u201d y cl\u00ednica clandestina donde junto con Yolanda Mayorga y otros m\u00e9dicos atend\u00edan a guerrilleros sandinistas heridos en enfrentamientos con la Guardia Nacional.<\/p>\n<figure id=\"attachment_39308\" aria-describedby=\"caption-attachment-39308\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-39308\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/276-MAG-BertSobri.jpg\" alt=\"Indiana Morales Guti\u00e9rrez es hija de Sonia Mar\u00eda, sobrina de Bertha. No la conoci\u00f3, pero su familia se encarg\u00f3 de contarle la historia. Es tambi\u00e9n enfermera y trabaja en el Hospital Bertha Calder\u00f3n Roque. Foto Oscar Navarrete.\" width=\"900\" height=\"469\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141933\/276-MAG-BertSobri.jpg 900w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141933\/276-MAG-BertSobri.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141933\/276-MAG-BertSobri.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141933\/276-MAG-BertSobri.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-39308\" class=\"wp-caption-text\">Indiana Morales Guti\u00e9rrez es hija de Sonia Mar\u00eda, sobrina de Bertha. No la conoci\u00f3, pero su familia se encarg\u00f3 de contarle la historia. Es tambi\u00e9n enfermera y trabaja en el Hospital Bertha Calder\u00f3n Roque. Foto: Oscar Navarrete.<\/figcaption><\/figure>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>\u201c<span lang=\"es-ES\">Cuando Bertha regres\u00f3 a casa le gustaba bailar y ten\u00eda la costumbre de celebrar los cumplea\u00f1os de sus sobrinos, les hac\u00eda queques\u201d, dice el testimonio de do\u00f1a Sonia Calder\u00f3n Flores, la prima hermana que vivi\u00f3 con ella durante la infancia y luego cuando Bertha sali\u00f3 de la casa de los Sediles. <\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\">Sonia Calder\u00f3n ahora ronda los 70, y vi\u00e9ndola a ella es f\u00e1cil hacerse un retrato de c\u00f3mo ser\u00eda Bertha si hubiera llegado viva a los 80 a\u00f1os. Recia, morena, cabello negro y cortito recogido con trabas. La cara redonda surcada de arrugas, los ojitos peque\u00f1os hundidos entre pliegues y la misma nariz redonda.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\">Do\u00f1a Sonia est\u00e1 cansada de dar entrevistas. Hasta hace un par de a\u00f1os la llegaban a buscar hasta su casa para la conmemoraci\u00f3n anual que organiza Fetsalud en el hospital de la mujer Bertha Calder\u00f3n Roque en honor a su prima. Todos los a\u00f1os era lo mismo; llegar al acto, hablar de ella, que mostraran las pocas fotos familiares que quedan y que les dieran un reconocimiento. Repet\u00eda la historia una y otra vez, por eso ahora cuando se le pregunta, antes de responder con un guion que se sabe de memoria, manda a buscar el testimonio que ella dej\u00f3 en este hospital.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\">Ah\u00ed cont\u00f3 que Bertha tuvo un novio, pero que la relaci\u00f3n acab\u00f3 porque ella estaba decidida a dedicar su vida al trabajo, que atender pacientes era su vocaci\u00f3n. Nunca se cas\u00f3 ni tuvo hijos, pero fue \u201cchavalera\u201d. Le encantaban los ni\u00f1os, chineaba a sus sobrinos y a todo beb\u00e9 que le tocara atender en el \u00e1rea de maternidad del Hospital Fernando V\u00e9lez Paiz, donde trabaj\u00f3 despu\u00e9s del terremoto del 72, y el hospital Occidental, donde le trasladaron finalmente y el que rebautizar\u00edan en los ochenta en su honor.<\/p>\n<p>\u201c<span lang=\"es-ES\">Ella siempre pens\u00f3 que la mujer no era esclava de nadie. Mi esposo beb\u00eda y ella siempre me dec\u00eda: \u2018Por eso no me caso, no quiero ser esclava de ning\u00fan borracho\u2019. Bertha era cari\u00f1osa, y a la vez, independiente y obstinada, firme en sus decisiones\u201d, cita el relato de Sonia Calder\u00f3n que Fetsalud expone en el mural del hospital. <\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\">En casa de Sonia Calder\u00f3n es Sof\u00eda, su hija, quien sale a atender. Dice que no puede recibir a nadie ahora, que est\u00e1 muy enferma y cada vez que le recuerdan a su prima Bertha se pone peor. Llora mucho y es dif\u00edcil controlarla. Do\u00f1a Sonia escucha que la buscan y alcanza a o\u00edr el nombre de Bertha: \u201cS\u00ed, mi prima la Berthita, a ella la desaparecieron&#8230; Pero ya no quiero hablar de eso, todo lo he contado yo\u201d, logra decir y empieza a temblar.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\">En otra esquina de Managua, Sonia Mar\u00eda Guti\u00e9rrez Roque, la prima del lado materno, entiende lo que le pasa. Ella tambi\u00e9n se descompensa al llegar al cap\u00edtulo de la desaparici\u00f3n de Bertha.<\/p>\n<figure id=\"attachment_39309\" aria-describedby=\"caption-attachment-39309\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-39309\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/276-MAG-BerthaC.jpg\" alt=\"Cada vez que Sonia Mar\u00eda ve este mural frente al estadio de beisbol Stanley Cayasso se impresiona. \u201cYo no s\u00e9 por qu\u00e9 le hicieron eso a ella\u201d, alcanza a decir. Foto Oscar Navarrete.\" width=\"900\" height=\"531\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141931\/276-MAG-BerthaC.jpg 900w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141931\/276-MAG-BerthaC.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141931\/276-MAG-BerthaC.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141931\/276-MAG-BerthaC.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-39309\" class=\"wp-caption-text\">Cada vez que Sonia Mar\u00eda ve este mural frente al estadio de beisbol Stanley Cayasso se impresiona. \u201cYo no s\u00e9 por qu\u00e9 le hicieron eso a ella\u201d, alcanza a decir. Foto: Oscar Navarrete.<\/figcaption><\/figure>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p lang=\"es-ES\">Ten\u00eda 42 a\u00f1os cuando desapareci\u00f3. La tarde del 18 de junio de 1979 la Guardia Nacional la desapareci\u00f3. Llegaron por ella a su casa, la golpearon, la arrastraron a la calle, la obligaron a subirse a un Jeep y luego se largaron sin dejar rastro.<\/p>\n<p>\u201c<span lang=\"es-ES\">A nosotros se nos perdi\u00f3 por un tiempo y de pronto nos vienen a avisar: \u2018All\u00e1 la guardia agarr\u00f3 a la Berthita en su casa\u2019. En tiempo de revoluci\u00f3n vos no pod\u00edas confiar en nadie, as\u00ed que aunque todos colabor\u00e1ramos con el Frente nadie sab\u00eda exactamente qu\u00e9 hac\u00eda o d\u00f3nde estaba el compa\u00f1ero de trabajo, era parte del sigilo. Se proteg\u00eda uno y proteg\u00eda a su familia\u201d, expone Eveling Uma\u00f1a, quien ahora es vicesecretaria de Fetsalud. <\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\">Para entonces toda cautela no era suficiente. \u201cSomoza ten\u00eda su cachimbo de orejas (delatores) y en el sistema de salud la mayor\u00eda eran guardias los que dirig\u00edan, imposible que no iban a detectar a los que ellos llamaban revoltosos\u201d, agrega Uma\u00f1a.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\">Hay otra versi\u00f3n que cuenta que la denuncia lleg\u00f3 de un hombre a quien Bertha hab\u00eda rechazado, un polic\u00eda que en venganza por su desd\u00e9n la denuncia como colaboradora del Frente Sandinista. Llegaron y en la casa estaba Bertha, su amiga Yolanda Mayorga y un doctor, adem\u00e1s del guerrillero herido al que estaban atendiendo. \u201cNadie te puede decir exactamente d\u00f3nde se las llevaron, pero de que las mataron, las mataron\u201d, sostiene Eveling.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\">Hasta entonces su familia paterna nunca imagin\u00f3 que Bertha estaba involucrada en la revoluci\u00f3n. \u201cYo la recuerdo de blanco, como enfermera, y con sus vestiditos sencillos, una fajita en la cintura y su maletita que andaba en todos lados\u201d, dice Sonia Mar\u00eda. No se imaginaba a una mujer temeraria detr\u00e1s de su temple sereno.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\">A su casa tambi\u00e9n llegaron a contar que se hab\u00edan llevado a Bertha, que el Jeep hab\u00eda tomado rumbo hacia Las Colinas, para Esquipulas, a San Marcos, a Santa Teresa. \u201cPor todos esos lugares anduvimos Thelma, su hermana, y Rafael, otro de sus hermanos\u201d, cuenta Sonia Mar\u00eda. Por \u00faltimo les dijeron que la hab\u00edan llevado por la cuesta El Plomo, fueron y encontraron otros cuerpos, pero ning\u00fan rastro de Bertha. Se dieron por vencidos.<\/p>\n<p>\u201c<span lang=\"es-ES\">La \u00fanica que dicen que hallaron fue a Yolanda Mayorga, aqu\u00ed en las Lomas de San Judas. Hab\u00eda unos restos que parec\u00edan los de ella, pero solo por el tama\u00f1o y la ropa, sus padres igual se los llevaron\u201d, cuenta Sonia Mar\u00eda. Sin posibilidad de hacer un reconocimiento formal y muchos menos una prueba de ADN, las familias eleg\u00edan el cad\u00e1ver que les pareciera m\u00e1s o menos familiar y se lo llevaban a casa para tener un cuerpo que llorar y al cual enterrar.<\/span><\/p>\n<p>\u201c<span lang=\"es-ES\">Despu\u00e9s del triunfo de la revoluci\u00f3n un mont\u00f3n de gente anduvimos cavando en los lugares donde la guardia iba a tirar o enterraba a la gente. Era una cosa espantosa, no solo porque ya eran cuerpos descompuestos, huesitos, sino porque muchos estaban api\u00f1ados, incompletos \u00a1una cosa horrible!\u201d, cuenta.<\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\">Sonia Guti\u00e9rrez Roque no sabe si es peor no haberla encontrado nunca o haber visto el cad\u00e1ver de su Bertha, lo que a\u00fan duele es imaginar lo que pudo haber pasado antes de su muerte. \u201cSe la llevaron bien golpeada, tuvieron que torturarla despu\u00e9s, y para enterrarla seguro les cost\u00f3, Bertha era un mujer\u00f3n. Qui\u00e9n sabe qu\u00e9 m\u00e1s le hicieron\u201d, dice Sonia Mar\u00eda. \u201cA m\u00ed me gusta recordarla como la pusieron en un mural que est\u00e1 all\u00e1 por el viejo estadio, esa era Berthita, un amor de persona, ya no hay enfermeras como la Berthita\u201d.<\/p>\n<h3 lang=\"es-ES\">Las otras \u201cBertha\u201d<\/h3>\n<p lang=\"es-ES\">En un contexto de revoluci\u00f3n, dice Eveling Uma\u00f1a, enfermera jubilada y vicesecretaria de Fetsalud, entre tantos j\u00f3venes involucrados en la lucha contra la dictadura de los Somoza, \u201cBertha destac\u00f3 por su entrega al trabajo, su compromiso con la causa y su pasi\u00f3n por el servicio. No tuvo problemas con nadie, era merecedora de respeto y muri\u00f3 sirviendo a la causa\u201d.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\">Eso bastar\u00eda para que en 1980 pasara a la lista de m\u00e1rtires de la revoluci\u00f3n y que su nombre rebautizara al Hospital Occidental, donde laboraba antes de su desaparici\u00f3n y muerte.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\">Yolanda Mayorga, su amiga y compa\u00f1era, tambi\u00e9n fue reconocida y el hospital de Tipitapa lleva su nombre.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\">Rafaela Padilla y Silvia Ferrufino son en la actualidad nombres de una calle, una casa materna y un centro de salud. Rafaela y Silvia fueron otras j\u00f3venes trabajadoras de la salud que tambi\u00e9n colaboraron y murieron en el contexto de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta es la historia de la mujer que le dio su nombre a un hospital. 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Ella era Bertha Calder\u00f3n Roque<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":39302,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[15,26],"tags":[1256,7,1549],"class_list":["post-39227","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-perfil","category-reportajes","tag-anastasio-somoza-debayle","tag-fsln","tag-revolucion"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39227","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39227"}],"version-history":[{"count":14,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39227\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":54152,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39227\/revisions\/54152"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/39302"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39227"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39227"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39227"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}