{"id":39273,"date":"2008-05-18T11:06:28","date_gmt":"2008-05-18T17:06:28","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=39273"},"modified":"2018-10-06T16:57:37","modified_gmt":"2018-10-06T16:57:37","slug":"proles-numerosas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/proles-numerosas\/","title":{"rendered":"Proles numerosas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Vivir con una docena de hermanos bajo el mismo techo no es cosa f\u00e1cil. Tampoco para los padres que se vuelven locos cuando uno llora, otro grita, otro se enferma, otro corre&#8230; \u00bfC\u00f3mo es vivir con una familia tan grande? Ellos conocen la respuesta<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Dora Luz Romero<\/strong><br \/>\n<strong>Fotos de Orlando Valenzuela y Julio Molina<\/strong><\/p>\n<p>Darle de comer, escucharlo llorar, desvelarse por las madrugadas, ayudarlo a cambiarse, cargarlo, llevarlo al ba\u00f1o&#8230; Suena agotador todo lo que implica criar a un beb\u00e9. Ahora multiplique todo eso por doce&#8230; o m\u00e1s. \u00ab\u00a1Horrible!\u00bb, \u00ab\u00a1Qu\u00e9 cansancio!\u00bb, \u00ab\u00a1Uy!\u00bb, \u00e9sas son las expresiones de algunos que nunca en su vida piensan tener esa cantidad de hijos. Esa tarea no es para cualquiera.<\/p>\n<p>Cada vez las familias son m\u00e1s peque\u00f1as y ya es dif\u00edcil encontrar proles como las de hace 50 a\u00f1os, donde era normal 7, 10, 15 y hasta 20 hijos. Ahora ocurre menos. Seg\u00fan la \u00faltima Encuesta Nicarag\u00fcense de Demograf\u00eda y Salud (Endesa), el promedio de hijos de la mujer nicarag\u00fcense es de 2.7. Sin embargo depende de la zona donde viva y el nivel de educaci\u00f3n. Quienes tienen el promedio m\u00e1s alto de hijos (4.5) son las mujeres de la Regi\u00f3n Aut\u00f3noma del Atl\u00e1ntico Norte.<\/p>\n<p>Aunque para los padres de familia un hijo sea motivo de alegr\u00eda, un estudio publicado en 1998 en la revista Nature aseguraba que las mujeres con m\u00e1s hijos y que los tuvieron a temprana edad viven menos. En el 2000 confirmaron las conclusiones de este estudio con datos de 153 pa\u00edses.<\/p>\n<p>A\u00fan as\u00ed parece que hay quienes no tienen de qu\u00e9 preocuparse. Juanita V\u00e1squez, 87 a\u00f1os, 22 hijos. Marina Guadamuz, 56 a\u00f1os, 14 hijos. Teresa Urbina, 63 a\u00f1os, 13 hijos.<\/p>\n<h3>Los Arag\u00f3n<\/h3>\n<p>Asus 87 a\u00f1os, do\u00f1a Juanita V\u00e1squez no recuerda los nombres de todos sus hijos. Su esposo, Francisco Arag\u00f3n, tampoco. Por m\u00e1s que ella haga el intento, no lo logra. \u00abA ver&#8230; C\u00e1ndido, Pablo, la Gloria&#8230;\u00bb Calla. Reconoce que ya no tiene tan buena memoria. \u00abMentir\u00eda si te digo que ahorita me acuerdo de todos los nombres\u00bb, asegura esta abuelita arrugada, blanca y sonriente. En su r\u00e9cord de madre est\u00e1n registrados 22 partos, eso quiere decir que 16 a\u00f1os y medio de su vida pas\u00f3 embarazada. Siempre fue atendida por una partera, menos en sus \u00faltimos partos que visit\u00f3 el hospital.<\/p>\n<p>Do\u00f1a Juanita es probablemente la sanmarque\u00f1a con m\u00e1s hijos. Sin embargo no todos viven. A pesar de<br \/>\nque cuenta que no tuvo ni un solo parto con problemas, diez de ellos murieron ni\u00f1os. Algunos al nacer y otros de unos cuantos meses.<\/p>\n<p>Cri\u00f3 a una docena. \u00abNada f\u00e1cil\u00bb, recalca. \u00abLloraba uno, despu\u00e9s lloraba el otro. Todos quer\u00edan salir a la misma vez, pero a m\u00ed me daba miedo que me los robaran\u00bb, recuerda esta madre que cuando llamaba a alguno de ellos no atinaba con el nombre y despu\u00e9s de mencionar por lo menos cinco nombres incorrectos les terminaba diciendo: \u00abfulano, vos, ven\u00ed\u00bb. Cree que en aquel tiempo era m\u00e1s f\u00e1cil criar y mantener a tantos hijos. \u00abMi esposo ten\u00eda su carpinter\u00eda. Yo hac\u00eda nacatamales, tortillas, pan y mandaba a vender, as\u00ed que nunca nos hizo falta nada\u00bb, afirma.<\/p>\n<p>Esta se\u00f1ora tiene alguno que otro recuerdo del cansancio que le dio haber parido tantos hijos, pero la mayor parte del tiempo recuerda lo bueno de que hayan sido tantos. Una an\u00e9cdota que nunca olvida y la atesora en su coraz\u00f3n: \u00abUn D\u00eda de las Madres me entregaron una medalla en el Teatro Julia por ser la mujer con m\u00e1s hijos y todav\u00eda no hab\u00edan nacido mis 22\u00bb, dice a carcajadas. Mientras habla, don Francisco \u2014sentado en una silla de ruedas y un tanto desgastado por los a\u00f1os\u2014 la mira fijamente. No pronuncia palabra, s\u00f3lo balbucea. Hace dos semanas sufri\u00f3 un derrame. Ella lo toma de la mano, lo sujeta fuerte y le sonr\u00ede con tristeza.<\/p>\n<p>En el corredor de la casa de los Arag\u00f3n V\u00e1squez las paredes est\u00e1n forradas con fotograf\u00edas. Entrar a ese espacio es como hacer un recorrido por el pasado de la familia. Se pueden apreciar fotos de la pareja, de los hijos, de los nietos, de los cu\u00f1ados, de los t\u00edos, de los primos y de todas las \u00e9pocas, pero hay una, la m\u00e1s grande de todas, la m\u00e1s especial de todas, una fotograf\u00eda en blanco y negro que es como la reliquia de la casa. Es una imagen de hace unos 30 a\u00f1os donde la pareja posa junto a sus doce hijos. \u00ab\u00bfYa la vio? \u00bfYa la vio?\u00bb, pregunta do\u00f1a Juanita y explica que cuatro de la docena murieron. \u00abUno muri\u00f3 de leucemia, otro en un accidente y a dos me los mataron\u00bb, cuenta con sus ojos llenos de l\u00e1grimas.<\/p>\n<p>Mientras se mece en una de las sillas de la sala de su casa y se sit\u00faa 50 a\u00f1os atr\u00e1s, no hace m\u00e1s que sonre\u00edr. Puede recrear aquellas escenas que vivi\u00f3 junto a sus hijos. Les escucha re\u00edr, gritar, los mira correr, siente sus abrazos y recuerda la sensaci\u00f3n de estar al cuido de tanta gente.<\/p>\n<p>\u00abA m\u00ed siempre me ibas a ver embarazada. Ten\u00eda a uno y al ratito ya estaba embarazada del otro. Era terrible. A veces a los ocho meses de uno ya estaba cargando al otro. Y de pronto me hice de un muchachero\u00bb, dice. Pero no se arrepiente, porque para ella cada uno es una gran bendici\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>En la casa de esta familia siempre hab\u00eda bulla. La hora de la comida era como cuando se llama a un batall\u00f3n para comer, levantarlos temprano \u00abera cansado\u00bb, alistarlos para clases \u00abera un tequio\u00bb y comprar ropa o zapatos un pleito. Por ser tantos, no pod\u00edan comprarles a todos a la vez. \u00abLe compr\u00e1bamos al que iba necesitando. Entonces a veces uno de ellos ten\u00eda que esperar mucho y eso no les gustaba a ninguno\u00bb. Lo bonito de tener tantos hijos, para do\u00f1a Juanita, es que la casa nunca estaba sola. Siempre hab\u00eda compa\u00f1\u00eda y mucha pl\u00e1tica. Y cada D\u00eda de las Madres le daba gracias por la fertilidad que Dios le hab\u00eda regalado.<\/p>\n<p>Pero pronto los a\u00f1os de algarab\u00eda en esa casa acabar\u00edan. \u00abNo puedo creer lo r\u00e1pido que pasaron los a\u00f1os\u00bb, piensa. Siempre imagin\u00f3 que con tantos hijos vivir\u00eda el resto de su vida acompa\u00f1ada. Se equivoc\u00f3. Ven\u00eda la parte triste. Poco a poco los hijos y las hijas se fueron yendo de la casa. La casa se sent\u00eda vac\u00eda y los dos viejitos en el ocaso de su vida quedaron solos. Uno de sus hijos menores, Pablo, ha viajado desde Miami, donde vive, para cuidar de ellos y de sus padecimientos. El resto de sus hijos, nietos, nueras y yernos los visitan de vez en cuando. Pero hay algo que do\u00f1a Juanita no termina de entender: \u00abNo s\u00e9 c\u00f3mo fue que tuvimos tantos hijos y terminamos viviendo solos\u00bb, dice mientras mira a su esposo. \u00c9l devuelve la mirada.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\">La pareja de sanmarque\u00f1os tuvo 22 hijos. Les dieron educaci\u00f3n, alimentaci\u00f3n y mucho amor. Al final quedaron solos<\/p>\n<\/blockquote>\n<figure id=\"attachment_39275\" aria-describedby=\"caption-attachment-39275\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Prole-numerosa3.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-39275\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Prole-numerosa3.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"491\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141948\/Prole-numerosa3.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141948\/Prole-numerosa3.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141948\/Prole-numerosa3.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-39275\" class=\"wp-caption-text\">\u00c9sta es la fotograf\u00eda que trae mejores recuerdos para don Francisco y do\u00f1a Juanita. As\u00ed eran las fotos familiares cuando a\u00fan los hijos viv\u00edan con sus padres. Esta imagen es una reliquia en la casa de los Arag\u00f3n V\u00e1squez.<\/figcaption><\/figure>\n<h3>Los Mena<\/h3>\n<p>Un pap\u00e1, una mam\u00e1, 14 hijos y unos cuantos perros fam\u00e9licos que rondan la casa. En El Dorado, una comunidad de Nandaime, no hay quien no conozca a alguno de los Mena. Es que son tantos que no pueden pasar inadvertidos.<\/p>\n<p>La historia comenz\u00f3 as\u00ed. Hace unos 30 a\u00f1os, Juan Pablo Mena conoci\u00f3 a Marina Guadamuz de quien se enamor\u00f3 perdidamente. Eso es lo que ellos dicen. Un d\u00eda decidieron casarse y se tomaron muy en serio la tercera caracter\u00edstica de los seres vivos: reproducirse.<\/p>\n<p>Empezaron a tener hijos cuando ella ten\u00eda 21 a\u00f1os. Sali\u00f3 embarazada la primera vez, la segunda, la tercera&#8230; hasta que tuvo 14 hijos. Siete varones y siete mujeres. Ahora tiene 56 a\u00f1os, es gordita, morena y ya le faltan unos cuantos dientes. Aunque escuch\u00f3 hablar de inyecciones, pastillas y condones, para ella lo m\u00e1s importante era ser obediente a Dios y parir todos los hijos que El le mandara. As\u00ed fue.<\/p>\n<p>Cuando los hijos de esta pareja nacieron, a la hora de ponerles nombres fue democracia pura. La mam\u00e1 pon\u00eda uno, el pap\u00e1 otro y as\u00ed hasta que completaron los 14.<\/p>\n<p>La hora de la comida en esta casa es un traj\u00edn. \u00abTengo que cocinar para todos. Aquello es plato tras plato. Para almorzar, tengo que hacer por lo menos tres libras de arroz, tres libras de frijoles para que coman bien\u00bb, dice esta madre, quien confiesa que en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n alguno de sus hijos qued\u00f3 sin comer. \u00abYo lo llamo, o bueno los llamaba a todos cuando estaban m\u00e1s chiquitos. Les dec\u00eda: \u00a1ya est\u00e1 la comida! Les serv\u00eda y alguno llegaba hasta despu\u00e9s y yo no me acordaba entonces a esa hora ten\u00eda que hacer otro poquito de comida\u00bb, recuerda.<\/p>\n<p>Nunca hubo un gran comedor, pero todos se sentaban en el patio de la casa con su plato de comida en mano. Algunos en sillas, otros en troncos de \u00e1rboles. \u00abAs\u00ed somos felices\u00bb, dice Juan Pablo Mena, el padre. No s\u00f3lo se siente feliz, tambi\u00e9n orgulloso por la prole que tuvo. El fue quien ayud\u00f3 a sus hijos a venir al mundo. A su esposa la atend\u00eda una partera, pero con cinco de sus hijos la atendi\u00f3 \u00e9l. \u00abEs una sensaci\u00f3n muy hermosa recibir a nuestros hijos y en la casa\u00bb, dice.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfqu\u00e9 es lo bueno de tener una familia tan grande? \u00abEs una uni\u00f3n tremenda. No necesitaban de amigos porque eran suficientes como para jugar entre ellos. Son una bendici\u00f3n de Dios\u00bb, responde el pap\u00e1. Y \u00bflo malo? \u00abEs dif\u00edcil tener tantos hijos porque hay que darles comida, educaci\u00f3n, cuidar de que est\u00e9n sanitos&#8230; pero Dios siempre ayuda\u00bb, contesta la mam\u00e1. \u00a1Ah! Pero por poco y olvidan la peor parte de todas: cuando la gran familia deja de estar unida. \u00abNosotros no quisi\u00e9ramos que se fueran nunca. Queremos que est\u00e9n con nosotros\u00bb, dice don Juan Pablo. Pero por mucho que lo ans\u00ede sabe que eso no ocurrir\u00e1. Ya tres de ellos se han ido.<\/p>\n<p>Hay momentos de desesperaci\u00f3n. Cuando eran ni\u00f1os, uno lloraba, otro gritaba, otro necesitaba ir al ba\u00f1o, otro ten\u00eda hambre, otro necesitaba ayuda y as\u00ed. \u00abA veces nos ten\u00edamos que hacer cuatro. No<br \/>\npod\u00edamos con todos\u00bb, confiesa el pap\u00e1. Y recuerda una an\u00e9cdota que dice jam\u00e1s olvidar\u00e1. \u00abEstaba con dos de mis ni\u00f1as, estaban enfermas y de repente empezaron a llorar y a llorar, yo no sab\u00eda qu\u00e9 hacer con ellas y me puse a llorar tambi\u00e9n\u00bb, cuenta el se\u00f1or de piel morena, canoso y tan flaco que las costillas se le repintan.<\/p>\n<p>Quedaron acostumbrados al ajetreo de tantos ni\u00f1os. Les hace falta escuchar a un peque\u00f1o llorar, o a uno gritar y correr por toda la casa&#8230; Para ellos la crianza no ha terminado. Ya no son sus hijos, pero s\u00ed sus nietos.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\">Recibieron con las manos abiertas los 14 hijos que \u00abDios nos mand\u00f3\u00bb. Es hoy y la crianza no ha terminado<\/p>\n<\/blockquote>\n<figure id=\"attachment_39276\" aria-describedby=\"caption-attachment-39276\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Prole-numerosa5.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-39276\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Prole-numerosa5.jpg\" alt=\"Fotos de Orlando Valenzuela y Julio Molina\" width=\"700\" height=\"467\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141947\/Prole-numerosa5.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141947\/Prole-numerosa5.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141947\/Prole-numerosa5.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-39276\" class=\"wp-caption-text\">La pareja Mena Guadamuz tuvo 14 hijos. Siempre amaron una casa llena de hijos ya crecieron, pero ahora les toca criar a los nietos. As\u00ed son felices.<\/figcaption><\/figure>\n<h3>Los Flores<\/h3>\n<p>Sonia Flores no quiere ser como su mam\u00e1. No desea parir tantos hijos como su mam\u00e1. No quiere desvelarse tanto como lo hizo su mam\u00e1. Sonia tuvo cinco hijos, tiene 38 a\u00f1os y ya se oper\u00f3 para no tener ni uno m\u00e1s.<\/p>\n<p>Cuando su mam\u00e1, do\u00f1a Teresa Urbina, supo que de su operaci\u00f3n no pudo contener su disgusto. \u00ab\u00a1Que b\u00e1rbara! \u00bfC\u00f3mo pudiste hacer eso?\u00bb, exclam\u00f3 la se\u00f1ora que prefiri\u00f3 tener 13 hijos a operarse, porque seg\u00fan ella, conoci\u00f3 a una mujer que se volvi\u00f3 loca por hacerlo. \u00abDios me dio mi cuerpo y yo no pod\u00eda operarme para dejar de tener hijos. \u00a1Era matarlos! Dios nos mand\u00f3 a reproducimos\u00bb, cree esta mujer de 63 a\u00f1os ya sin brillos de juventud.<\/p>\n<p>Respira hondo, seca el sudor provocado por el sofocante calor y mira a sus cr\u00edas que est\u00e1n pendientes de lo que conversa. En el sof\u00e1 de la casa una de sus hijas con dos de sus nietos, otro atiende en la pulper\u00eda que tienen en casa, otros conversan en el patio.<\/p>\n<p>Habla de lo bonito y lo feliz que son ella y su esposo, don Antonio Flores, desde que sus peque\u00f1os nacieron. \u00abEs muy alegre. Son una bendici\u00f3n. Somos bastantes, platicamos, nos cuidamos, nos ayudamos&#8230;\u00bb \u00bfDificultades? \u00abNinguna. Mi esposo y yo siempre nos sacrificamos por ellos porque queremos lo mejor. No tuvimos dificultades. Siempre trabajamos. Nada ha sido dificil porque como dice el dicho: donde come uno comen 10\u00bb, contesta seria. Sus hijos difieren de lo que la madre dice. Ellos s\u00ed han sentido c\u00f3mo los ha castigado la perra vida.<\/p>\n<p>Los dormitorios de la casa de los Flores siempre parecieron salas de hospital p\u00fablico. Una cama seguida de la otra. No hab\u00eda una para cada uno. Deb\u00edan compartir. Lo mejor de todo eso, dicen, era poder agarrarse a almohadazos o no parar de re\u00edr toda la madrugada, pero nunca hubo comodidad.<\/p>\n<p>Eran tantos que no hab\u00eda suficientes platos para que comieran, as\u00ed que tambi\u00e9n deb\u00edan compartirlos. \u00abCom\u00edamos dos en un plato y a veces tres\u00bb, recuerda Anabel, otra de las hijas, quien adem\u00e1s cuenta que en su casa diario se hacen al menos siete libras de arroz.<\/p>\n<p>Sonia la interrumpe. No quiere dejar de decir que nunca olvidar\u00e1 que a los siete a\u00f1os, en lugar de cuidar y jugar con mu\u00f1ecas, le toc\u00f3 hacerlo con sus hermanos. \u00abComo mi mama se iba a trabajar entonces yo me quedaba con los ni\u00f1os, los cuidaba, les lavaba los pa\u00f1ales\u00bb, relata. Para vestirse siempre encontraron en el camino a gente bondadosa que les regalaba, porque casi nunca sintieron aquel placer de elegir un pantal\u00f3n o un par de zapatos.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se siente ser uno de trece hermanos? \u00abPues es alegre porque estamos todos juntos, pero no quisiera que mis hijos vivan igual. \u00c9ramos muy pobres. Por eso no quise tener tantos hijos porque cuando son muchos es m\u00e1s dif\u00edcil darles todo lo que necesitan\u00bb, dice Sonia con la voz entrecortada .<\/p>\n<p>\u00abEs bonito porque uno puede jugar, platicar y hacer vagancias con todos sus hermanos. Lo malo es que cuando est\u00e1bamos chiquitos cuando alguno hac\u00eda una maldad pag\u00e1bamos justo por pecador\u00bb, dice otra de las hermanas que recuerda cuando le tocaba hacer fila para esperar su turno para recibir fajazos. Mientras ella lo cuenta, do\u00f1a Teresa sonr\u00ede.<\/p>\n<p>Pero uno de los mejores momentos que recuerdan los integrantes de esta familia es cuando les dieron permiso de ir a su primera Pur\u00edsima. \u00abFuimos todos, \u00edbamos agarraditos de la mano porque nos daba miedo perdernos\u00bb, dice Anabel.<\/p>\n<p>Cuatro de los 13 hijos ya no viven con do\u00f1a Teresa. Se fueron de la casa. Pero cada domingo o cada festividad se re\u00fanen para recordar viejos tiempos y actualizarse. Por lo menos treinta personas, contando a los hijos, nietos, nueras y yernos. Ah\u00ed, en ese instante, todos reunidos hacen honor al nombre con el que son llamados en el barrio: la tribu.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\">Mucha pl\u00e1tica, mucha uni\u00f3n, pero pocos recursos. \u00bfQu\u00e9 se siente ser uno de trece? \u00abAlegre, pero no quisiera que mis hijos vivan igual\u00bb, dice una de las hijas<\/p>\n<\/blockquote>\n<figure id=\"attachment_39277\" aria-describedby=\"caption-attachment-39277\" style=\"width: 350px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Familia-Flores-Urbina-.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-39277\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Familia-Flores-Urbina-.jpg\" alt=\"Fotos de Orlando Valenzuela y Julio Molina\" width=\"350\" height=\"477\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141946\/Familia-Flores-Urbina-.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141946\/Familia-Flores-Urbina-.jpg 220w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141946\/Familia-Flores-Urbina-.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 350px) 100vw, 350px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-39277\" class=\"wp-caption-text\">La pareja Flores Urbina no se arrepienten de haber tenido tantos hijos. \u00abSon una bendici\u00f3n\u00bb, dice. Mientras que sus descendiencia no quiere parir tantos hijos y menos vivir en la pobreza que ellos fueron criados.<\/figcaption><\/figure>\n<h4>Menos hijos para el 2045<\/h4>\n<p>Hace unos 50 a\u00f1os era m\u00e1s usual ver a madres con prole numerosa. Entre 1950 y 1955 la mujer nicarag\u00fcense ten\u00eda un promedio de 7.2 hijos, para los siguientes cinco a\u00f1os (1955-1960) aument\u00f3 a 7.5 hijos. Ahora, aunque todav\u00eda hay algunos casos, se observa menos. La cantidad de hijos ha disminuido considerablemente. El promedio actual por mujer es de 2.7 hijos y se estima que para el 2045 sea de I.8 hijos. Eso seg\u00fan Estimaciones y Proyecciones de Poblaci\u00f3n Nacional (Revisi\u00f3n 2007) del Instituto Nacional de Informaci\u00f3n de Desarrollo (Inide).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vivir con una docena de hermanos bajo el mismo techo no es cosa f\u00e1cil. Tampoco para los padres que se vuelven locos cuando uno llora, otro grita, otro se enferma, otro corre&#8230; \u00bfC\u00f3mo es vivir con una familia tan grande? Ellos conocen la respuesta<\/p>\n","protected":false},"author":46,"featured_media":39274,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-39273","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39273","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/46"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39273"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39273\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":45095,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39273\/revisions\/45095"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/39274"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39273"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39273"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39273"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}