{"id":39729,"date":"2008-12-28T19:18:43","date_gmt":"2008-12-29T01:18:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=39729"},"modified":"2018-10-06T17:22:53","modified_gmt":"2018-10-06T17:22:53","slug":"la-muerte-del-guitarrista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/perfil\/la-muerte-del-guitarrista\/","title":{"rendered":"La muerte del guitarrista"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Una madrugada de 1958 mataron a Justo Santos, el autor del \u00absegundo himno\u00bb de Nicaragua: La Mora Limpia. Miles lo lloraron y miles apoyaron el juicio contra su asesino que tuvo un inesperado fin<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Octavio Enr\u00edquez\u00a0<\/strong><br \/>\n<strong>Fotos de Germ\u00e1n Miranda y Orlando Miranda<\/strong><\/p>\n<p>El abogado Julio Centeno G\u00f3mez, de 25 a\u00f1os y reci\u00e9n graduado de leyes lleg\u00f3 a la C\u00e1rcel de la Aviaci\u00f3n tras la llamada de \u00abun amigo poderoso\u00bb que le orden\u00f3 defender a un hombre acusado de asesinato. Hasta el momento que ingres\u00f3 en esa c\u00e1rcel no conoc\u00eda a su cliente.<\/p>\n<p>A quien s\u00ed conoc\u00eda, parad\u00f3jicamente, era a la v\u00edctima. Incluso le llamaba \u00abamigo\u00bb. Era un m\u00fasico que el joven jurista disfrut\u00f3 en las intensas noches de bohemia de la vieja Managua. Aquella guitarra&#8230; Aquella sonrisa&#8230; aquel frenes\u00ed&#8230;<\/p>\n<p>Justo Santos era toda una celebridad en aquellos a\u00f1os a pesar que apenas iba a cumplir los 37 al momento de su muerte.<\/p>\n<p>Centeno, llegado de R\u00edo San Juan, se hab\u00eda encontrado repetidas veces a Santos y su guitarra, bien en el bar-restaurante Munich o bien en los alrededores del Palacio Nacional.<\/p>\n<p>Cincuenta a\u00f1os m\u00e1s tarde, Julio Centeno G\u00f3mez, convertido ahora en Fiscal General de la Rep\u00fablica, recuerda muy bien en esa visita a la c\u00e1rcel porque sucedi\u00f3 un hecho ajeno al caso que le ocupaba, pero que se volver\u00eda importante en la historia nacional. Ese d\u00eda una mano tras los barrotes le desliz\u00f3 una carta. Era la mano de un viejo amigo de Le\u00f3n encarcelado tras la muerte del dictador Somoza Garc\u00eda quien le pas\u00f3 un papel con un poema que hasta hoy sigue reclamando a los tiranos. \u00abMa\u00f1ana hijo m\u00edo, todo ser\u00e1 distinto\u00bb, se le\u00eda en aquella carta que el joven abogado cogi\u00f3 r\u00e1pido sin reparar en lo escrito porque ya era hora de la entrevista con su cliente, al que en la calle llamaban \u00abasesino\u00bb. A secas.<\/p>\n<p>El asesino ten\u00eda de oficio vigilante. Era Isa\u00edas Espinosa, de 19 a\u00f1os, delgado, indito seg\u00fan Centeno, y originario de la comunidad de Monte Tabor, al sur de Managua. El siete de julio de 1958 dispar\u00f3, despu\u00e9s de una acalorada discusi\u00f3n, contra un grupo de muchachos que andaba de serenata y que pasaban por el Mercado Central. La bala impact\u00f3 a Justo Santos quien muri\u00f3 minutos despu\u00e9s en el hospital.<\/p>\n<p>La v\u00edctima, un guitarrista famoso. Su obra m\u00e1s conocida, hasta hoy, es <em>La Mora Limpia<\/em>, una pieza obligada para quien quiera demostrar en el pa\u00eds que sabe tocar guitarra, dice el historiador Roberto S\u00e1nchez. Pero es m\u00e1s que eso. S\u00e1nchez lo sabe y por eso no descans\u00f3 hasta encontrar los restos del m\u00fasico porque, ya veremos, una serie de acontecimientos hicieron que el \u00faltimo recinto de Santos fuese ignorado incluso por sus hijos.<\/p>\n<p>\u00ab<em>La Mora Limpia<\/em> es como<em> Guantanamera<\/em> de Cuba o <em>Alma Llanera<\/em> de Venezuela\u00bb, asegura S\u00e1nchez, cabello blanco, bajo de estatura, que conoci\u00f3 al m\u00fasico cuando llegaba a su casa en Masatepe. Santos tocaba la guitarra en las serenatas que le dedicaban a una hermana del historiador. No pod\u00eda saber este hombre que el guitarrista morir\u00eda y menos adivinar el fin del asesino, inesperado seg\u00fan su abogado defensor.<\/p>\n<figure id=\"attachment_39731\" aria-describedby=\"caption-attachment-39731\" style=\"width: 270px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Justo-Santos3.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-39731\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Justo-Santos3.jpg\" alt=\"Magazine\/La Prensa\/Cortes\u00eda\/Familia Santos\" width=\"270\" height=\"493\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141547\/Justo-Santos3.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141547\/Justo-Santos3.jpg 164w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141547\/Justo-Santos3.jpg 561w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141547\/Justo-Santos3.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 270px) 100vw, 270px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-39731\" class=\"wp-caption-text\">Justo Santos en la cumbre, listo para salir a las serenatas que le dieron fama. Ser\u00eda asesinado en 1958.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Las noches de bohemia fueron el sello de la vieja Managua. M\u00fasica, tragos y mujeres. En ese ambiente art\u00edstico, de m\u00fasica cubana y mexicana, se luci\u00f3 Justo Santos, llorado a su muerte por muchos admiradores.<\/p>\n<p>La madrugada del siete de julio se callaron las guitarras. En la Uni\u00f3n Radio, donde \u00e9l hizo varias de sus presentaciones, se le rindi\u00f3 tributo. Un atribulado periodista, Fernando Meza Lira, lamentaba su muerte con pasi\u00f3n.<\/p>\n<p>En La Prensa Gr\u00e1fica, uno de los diarios nacionales de la \u00e9poca, se destacaba en la p\u00e1gina tres el asesinato. Hab\u00eda desaparecido con el crimen \u00abla primer guitarra de Nicaragua\u00bb, informaba el reporte que comprometi\u00f3 aquella ma\u00f1ana al vigilante despu\u00e9s que los periodistas hicieron su propia investigaci\u00f3n. \u00abCelador de zona Comercial \u2014dijo la entradilla\u2014, en estado de ebriedad, mat\u00f3 de un tiro al joven compositor, artista de Radio y TV\u00bb.<\/p>\n<p>Se trataba de una noticia importante, pero no fue destacada, porque lo pol\u00edtico pesaba. En la portada de los diarios en general se destacaba a Somoza o los conservadores. La Prensa Gr\u00e1fica atacaba por ejemplo a La Prensa, y La Prensa se opon\u00eda a la dictadura de la familia Somoza.<\/p>\n<p>Justo Santos naci\u00f3 en Rivas el 19 de julio de 1921 y se forj\u00f3 como un consagrado guitarrista. A su muerte, hab\u00eda servido de requinto en el tr\u00edo Los Pinoleros, famoso en la \u00e9poca.<\/p>\n<p>La noche antes del crimen, Santos sali\u00f3 con unos amigos. Luis Moreno Gadea, de 24 a\u00f1os y del gremio televisivo, rindi\u00f3 testimonio ante los diarios el mismo d\u00eda de los aconte-cimientos. Seg\u00fan \u00e9l, estuvieron en un bar llamado Las Siete Letras y se dirig\u00edan a otro sitio cuando se toparon con el vigilante que, armado y ebrio, los detuvo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPara d\u00f3nde van? \u2013pregunt\u00f3 a los j\u00f3venes armados, en cambio, con guitarras.<\/p>\n<p>\u2014Vamos a vacilar \u2013respondieron.<\/p>\n<p>No le gust\u00f3 la respuesta seg\u00fan esa versi\u00f3n. Pit\u00f3 para que dos oficiales de la Polic\u00eda lo auxiliaran para detener a los muchachos.<\/p>\n<p>Pero los oficiales lo detuvieron a \u00e9l cuando lo vieron borracho. Dispar\u00f3 cuando intentaban desarmarlo, entonces, s\u00f3lo entonces, las guitarras callaron. El \u00fanico disparo impact\u00f3 al guitarrista que muri\u00f3 en el hospital.<\/p>\n<p>En las radiodifusoras se decret\u00f3 duelo nacional. Los artistas lloraron. <em>La Mora Limpia<\/em>, que hab\u00eda obtenido el cuarto lugar en un concurso nacional, se tocaba por todos lados. Los peri\u00f3dicos hac\u00edan descripciones amables del m\u00fasico. La Prensa Gr\u00e1fica, por ejemplo, dijo esto: \u00abEra un hombre bajito, sencillo, ingenuo, que no quer\u00eda un mal para nadie. Fue la guitarra m\u00e1s destacada de los mejores tr\u00edos en Nicaragua, era autor de varias canciones\u00bb.<\/p>\n<p>Isa\u00eds Espinosa ten\u00eda 19 a\u00f1os en cambio y era cuidandero mientras Santos llegaba a la c\u00faspide de<br \/>\nsu carrera. Vigilaba varios negocios, entre ellos el de Carl H\u00fceck Richardson and May, Librer\u00eda Lanzas, Ferreter\u00eda de Ulises Morales y Casa Ballantine.<\/p>\n<p>Mientras Espinosa caminaba en la acera frente a los locales, el m\u00fasico asist\u00eda a su encuentro con la muerte. En su casa, alejada de su padre, una ni\u00f1a ignoraba lo que suced\u00eda. Odilia Santos ten\u00eda seis a\u00f1os, jugaba a las mu\u00f1ecas y descubri\u00f3 el horror cuando su madre, carg\u00e1ndola en brazos, la llev\u00f3 hasta la humilde casa del barrio El Paraisito, donde el marido se hab\u00eda mudado despu\u00e9s de muchas discusiones. All\u00ed lo vio muerto sobre la tijera.<\/p>\n<p>Un mar de gente fue al entierro en el Cementerio Occidental, donde el conocido historiador Roberto S\u00e1nchez busc\u00f3 sus restos sin \u00e9xito alguno despu\u00e9s de 45 a\u00f1os en el olvido.<\/p>\n<figure id=\"attachment_39733\" aria-describedby=\"caption-attachment-39733\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Justo-Santo1.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-39733\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Justo-Santo1.jpg\" alt=\"Fotos de Germ\u00e1n Miranda y Orlando Miranda\" width=\"700\" height=\"458\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141545\/Justo-Santo1.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141545\/Justo-Santo1.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141545\/Justo-Santo1.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-39733\" class=\"wp-caption-text\">El fiscal Julio Centeno G\u00f3mez en su casa en Managua. Cuando era un jovencito defendi\u00f3 en un tribunal a Isa\u00edas Espinosa, acusado de asesinar al famoso guitarrista.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s del crimen, el doctor Julio Centeno G\u00f3mez se presiona en su despacho, cerca del antiguo Sandy en Carretera a Masaya. Muchas llamadas, no est\u00e1 de humor el Fiscal. Ese d\u00eda la Corte Suprema de Justicia acaba de distribuir m\u00e1s de un mill\u00f3n de d\u00f3lares incautados al narcotr\u00e1fico, y a la instituci\u00f3n que dirige no le han dado ni un d\u00f3lar.<\/p>\n<p>\u00abNo puedo callar\u00bb, le comenta a alguien por tel\u00e9fono. La ma\u00f1ana agria, pero los recuerdos lo alivian un poco. Las noches del Munich, la vez que Santos ameniz\u00f3 una noche f\u00e9rtil en romanticismo en la residencia del abogado, casado desde hace 50 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Los retratos en la oficina lo encaran con su juventud. Muchacho, en una foto se le ve parecido al escritor peruano Mario Vargas Llosa. En otra imagen viste de saco y corbata en su papel de Fiscal General, mientras pocos metros all\u00e1 se observan los diplomas y reconocimientos cuando fue Procurador General de Justicia y lo acusaban de no haber visto nunca ning\u00fan delito en la Administraci\u00f3n de Arnoldo Alem\u00e1n, su amigo, condenado por corrupci\u00f3n. \u00abJusto Santos sonaba mucho en esa \u00e9poca y todos lo admiraban, incluso yo. Algunas veces uno se asomaba en las noches donde estaba.<\/p>\n<p>Justo fue amigo m\u00edo, bueno, a esa edad uno llegaba y de repente, frente al Palacio Nacional, hab\u00eda un bar y en la parte sur, \u00e9l se manten\u00eda. Tocaba lind\u00edsimo. La gente le ped\u00eda siempre <em>La Mora Limpia<\/em>. Me asombr\u00e9 mucho cuando le\u00ed que hab\u00eda muerto\u00bb, asegura.<\/p>\n<p>Centeno sostiene que no fue f\u00e1cil decidirse a asumir la defensa del vigilante. El joven abogado alquilaba una casa frente a los juzgados del Tr\u00e9bol. Hab\u00edan muy pocos juristas entonces. Pero todos se conoc\u00edan, porque dirim\u00edan los casos de sus clientes en el \u00fanico Juzgado del Crimen y Juzgado de lo Civil que hab\u00eda. A ese despacho llegaron a buscarlo los parientes del asesino. Hab\u00edan pasado cinco o seis d\u00edas desde la bulla medi\u00e1tica.<\/p>\n<p>\u00abEra gente muy humilde, campesinos humild\u00edsimos, no pod\u00edan sufragar los gastos de una defensa\u00bb, comienza justificando y \u00e9l, como abogado novato, ten\u00eda hambre de triunfo. O cumpli\u00f3 fielmente al requerimiento del amigo poderoso que ahora no quiere mencionar. \u00abNo vale la pena\u00bb, dice.<\/p>\n<p>Se hizo cargo del caso, pese a que muchos opinaron que perder\u00eda cuando vieron a su rival. Del otro lado del estrado el joven abogado, originario de R\u00edo San Juan, enfrentaba al mejor penalista de la \u00e9poca, Bonifacio Sandoval. Asumi\u00f3 el caso, pese a que dijo que Santos fue su amigo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfNo se sinti\u00f3 mal por defender al asesino de \u00absu amigo\u00bb, aunque era su trabajo como abogado?<\/p>\n<p>\u2014Claro, pero es que, dije yo, primero la humildad de las personas y despu\u00e9s que el caso tal vez no sea<br \/>\ncomo lo est\u00e1n pintando los medios de una manera tremenda. Nada de ribetes pol\u00edticos, no hubo nada de eso.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Centeno G\u00f3mez, su cliente era \u00abmoreno, indio y delgado\u00bb, nunca estuvo ebrio porque estaba en su trabajo. M\u00e1s bien acus\u00f3 a las v\u00edctimas y sostuvo que ven\u00edan alegres de una serenata en la que participaron seis personas al menos. Comenz\u00f3 la discusi\u00f3n. Todo lo dice seguro el se\u00f1or Fiscal, porque nadie, a estas alturas, lo puede rebatir. Ya todos murieron.<\/p>\n<figure id=\"attachment_39734\" aria-describedby=\"caption-attachment-39734\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Justo-Santohg.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-39734\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Justo-Santohg.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"369\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141544\/Justo-Santohg.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141544\/Justo-Santohg.jpg 244w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141544\/Justo-Santohg.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-39734\" class=\"wp-caption-text\">Isa\u00edas Espinosa, acusado de asesinar a Justo santos.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Aunque la versi\u00f3n de los diarios nacionales es otra. Los periodistas de la \u00e9poca confirmaron lo borracho que estaba aquel hombre. \u00abYo tuve el expediente en mis manos\u00bb, defiende Centeno. \u00ab\u00bfQui\u00e9n es Francisco Guti\u00e9rrez Barreto?\u00bb, pre-gunta cuando le menciono que la versi\u00f3n del vigilante alcoholizado la han recogido libros como uno de publicaci\u00f3n reciente de este escritor.<\/p>\n<p>\u00abMe imagino que aqu\u00e9llos (los compa\u00f1eros de Justo) ven\u00edan con sus buenos tragos y se origin\u00f3 una refriega, ellos ven\u00edan alegres. No puedo decir que andaban ebrios\u00bb, se contradice. El abogado de Espinosa dice que su cliente llor\u00f3 siempre cuando lo cuestionaba, porque ignoraba que hab\u00eda matado a un m\u00fasico que tambi\u00e9n, insiste Centeno, admiraba.<\/p>\n<p>Durante el juicio, los tr\u00edos entonaban sus canciones para presionar y <em>La Mora Limpia<\/em> se escuchaba. Pero no. El acusado fue perdonado por el jurado. Uni\u00f3n Radio tranmist\u00eda minuto a minuto los sucesos en el tribunal. \u00abMucha gente no perdonaba el crimen, la admiraci\u00f3n por \u00e9l era grande y tambi\u00e9n debe haber actuado influencias de toda clase, de toda naturaleza y se logr\u00f3 una revocaci\u00f3n a trav\u00e9s de una nulidad invocada. El jurado fue declarado nulo y se volvi\u00f3 a hacer el jurado\u00bb.<\/p>\n<p>En Managua, los simpatizantes del guitarrista asesinado celebraron la nulidad. En Monte Tabor no.<\/p>\n<p>All\u00e1 predominaba la tristeza.<\/p>\n<p>Isa\u00edas Espinosa, encarcelado nuevamente, se deprimi\u00f3. Una ma\u00f1ana alguien llam\u00f3 a Centeno G\u00f3mez. \u00abLo que oye doctor, se ahorc\u00f3. Isa\u00edas se ahorc\u00f3 temprano\u00bb.<\/p>\n<p>El destino de los restos de Espinosa no es algo que recojan los libros de historia. Pero los de Santos, que supuestamente yac\u00edan en el Cementerio Occidental, empezaron por convertirse en un misterio.<\/p>\n<p>Roberto S\u00e1nchez busc\u00f3 los registros. No hall\u00f3 nada.<\/p>\n<p>Odilia Espinosa, la hija del artista, tampoco sab\u00eda. Ten\u00eda seis a\u00f1os cuando mir\u00f3 a su padre muerto.<\/p>\n<p>Durante su investigaci\u00f3n, patrocinada por la Alcald\u00eda de Managua, S\u00e1nchez se encontr\u00f3 con que a\u00fan viv\u00eda una hermana del m\u00fasico, Narcisa Santos Cerda. Moraba en los alrededores del antiguo Cine M\u00e9xico, tambi\u00e9n en la capital.<\/p>\n<p>S\u00e1nchez es el director de un \u00e1rea de rescate hist\u00f3rico conocida como Patrimonio en la Municipalidad. La clave para hallar los restos estaba en otra parte.<\/p>\n<p>Se la dio un sobrino de la madre de Santos, un homosexual conocido en la Managua actual que participa en concursos de belleza gay y era un ni\u00f1o cuando supo la historia del cambio de tumba del famoso guitarrista.<\/p>\n<p>A Justo Santos lo movieron cuando su madre muri\u00f3, do\u00f1a Josefa Cerda de Santos. Ella fue colocada a la par de su esposo, don Eduardo, en el Cementerio Oriental. Faltaba s\u00f3lo el hijo.<\/p>\n<p>Los restos fueron sacados sin ning\u00fan permiso oficial del otro camposanto y los colocaron en una caji-ta por \u00abesos des\u00f3rdenes que ocurren en Nicaragua\u00bb, opina el historiador. Tres tristes tigres yac\u00edan juntos.<\/p>\n<p>Humilde, como fueron ellos en vida, tambi\u00e9n es esta mujer. Detr\u00e1s suyo una m\u00e1quina de coser, varias piezas por trabajar. Odilia Santos Espinosa, morena, baja de estatura, se sienta en su sof\u00e1. Fue la \u00fanica de sus tres hermanos que el padre reconoci\u00f3.<\/p>\n<p>Justito, uno de los hijos del m\u00fasico muri\u00f3, y el otro es Eduardo Espinosa, conocido en el mundo televisivo como \u00abPata de Lana\u00bb. Los tres fueron hijos de Daysi Espinosa, celosa como ninguna. \u00abElla le ensuciaba los sacos para que no saliera a las serenatas. Era mujerero, pero no le tuvieron m\u00e1s hijos\u00bb, cuenta la primog\u00e9nita de la pareja.<\/p>\n<p>Santos Espinosa busc\u00f3 por cielo, mar y tierra c\u00f3mo lograr que un juzgado la declarara heredera universal del m\u00fasico. Lo logr\u00f3. Muestra una carpeta donde se ven los edictos en los diarios, los legajos de documentos judiciales y fotos.<\/p>\n<p>La hija de Santos vive en una humilde casa del barrio Riguero. Para qu\u00e9 m\u00e1s presentaci\u00f3n en aquel hogar. En la sala, la foto principal es la de un caballero sonriente, copete grande, vestido de esmoquin blanco. El moreno de bigote parece que sale de rumba a los conciertos inolvidables del Munich donde una vez lo vio Julio Centeno G\u00f3mez, el abogado de su asesino.<\/p>\n<figure id=\"attachment_39732\" aria-describedby=\"caption-attachment-39732\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Justo-Santo.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-39732\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Justo-Santo.jpg\" alt=\"Fotos de Germ\u00e1n Miranda y Orlando Miranda\" width=\"700\" height=\"457\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141546\/Justo-Santo.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141546\/Justo-Santo.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141546\/Justo-Santo.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-39732\" class=\"wp-caption-text\">Est\u00e1 en el olvido. Ninguna autoridad, adem\u00e1s de la Alcald\u00eda de Managua, le rindi\u00f3 homenaje al compositor de La Mora LImpia.<\/figcaption><\/figure>\n<h4>Mora Limpia<\/h4>\n<p>Seg\u00fan el escritor Francisco Guti\u00e9rrez Barreto, que investig\u00f3 la muerte de Justo Santos y entrevist\u00f3 a viejos pobladores de Managua, La Morita era conocida as\u00ed por los \u00e1rboles de esa especie sembrados alrededor.<\/p>\n<p>Quedaba a la mitad del camino viejo de Santo Domingo, entre Las Sierritas y la Iglesia de Managua. Antes de la bajada del Santo, en agosto, una ronda de macheteros limpiaba el camino de malezas durante un acto en que sonaban cohetes, morteros, m\u00fasica y se com\u00eda y beb\u00eda mucho.<\/p>\n<p>Guti\u00e9rrez explica que al llegar a la Hacienda La Mora, propiedad de los Castrillo, localizada en los predios de La Vicky de Altamira, y despu\u00e9s de efectuar la limpieza del camino \u00abdeclaraban a este sitio como La Morita y La Mora Limpia\u00bb siguiendo la tradici\u00f3n.<\/p>\n<p>La canci\u00f3n que inmortaliz\u00f3 a Santos no ha escapado de la pol\u00e9mica desde enero de 2007, despu\u00e9s que el gobierno de Daniel Ortega decidi\u00f3 adoptarla como el himno de sus ceremonias, pero \u00e9ste no es un tema que le interese a Odilia Santos Espinosa. Para ella, es publicidad y no oculta que el Gobierno s\u00ed le pag\u00f3 los derechos de usar la famosa canci\u00f3n (5 mil d\u00f3lares durante 5 a\u00f1os se dijo en los diarios), a diferencia de periodistas, y gerentes radiales y televisivos, de quienes se queja amargamente.<\/p>\n<p>Para el historiador Roberto S\u00e1nchez, lo m\u00e1s triste de la historia de Santos es que yace en el olvido 50 a\u00f1os des-pu\u00e9s de su muerte.<\/p>\n<p>\u00abLa Mora Limpia es una melod\u00eda pegajosa\u00bb, dice de la canci\u00f3n a la que nunca le qued\u00f3 una letra. \u00abEran de mal gusto\u00bb, sostiene S\u00e1nchez Ram\u00edrez, \u00abfue dedicada a una ciudad, pero trascendi\u00f3 a nivel de un pa\u00eds\u00bb.<\/p>\n<p>El 29 de septiembre de 2003, la Alcald\u00eda de Managua, bajo la Administraci\u00f3n de Herty Lewites, le rindi\u00f3 a Santos un justo homenaje. Seis versiones distintas de la famosa canci\u00f3n sonaron. Hubo caribe\u00f1os, mariachis y otros grupos que le tocaron al mejor guitarrista que ha tenido el pa\u00eds.<\/p>\n<p>\u00abEs raro que un hombre que se echa un par de tragos no dice: \u00a1t\u00f3queme La Mora Limpia! En este pa\u00eds para que un guitarrista pueda calificarse de requintista tiene que tocar La Mora Limpia\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una madrugada de 1958 mataron a Justo Santos, el autor del \u00absegundo himno\u00bb de Nicaragua: La Mora Limpia. Miles lo lloraron y miles apoyaron el juicio contra su asesino que tuvo un inesperado fin<\/p>\n","protected":false},"author":46,"featured_media":39730,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[15,26],"tags":[],"class_list":["post-39729","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-perfil","category-reportajes"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39729","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/46"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39729"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39729\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":45137,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39729\/revisions\/45137"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/39730"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39729"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39729"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39729"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}