{"id":39739,"date":"2018-01-15T12:03:32","date_gmt":"2018-01-15T18:03:32","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=39739"},"modified":"2018-09-29T23:17:14","modified_gmt":"2018-09-29T23:17:14","slug":"michele-richardson-mujer-de-agua-y-plata","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/perfil\/michele-richardson-mujer-de-agua-y-plata\/","title":{"rendered":"Michele Richardson: mujer de agua y plata"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Se sabe que Michele Richardson pudo obtener la \u00fanica medalla ol\u00edmpica de Nicaragua. Sin embargo, pocos conocen el sacrificio que tuvo que hacer para obtener la presea de plata que se registr\u00f3 a nombre de Estados Unidos<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por Juli\u00e1n Navarrete<\/strong><\/p>\n<p>Dos d\u00edas antes de ganar la medalla de plata ol\u00edmpica, Michele Richardson hab\u00eda aumentado dos libras de peso. Su entrenador le redujo las raciones de alimentos, de tal manera que a las cuatro de la tarde del viernes 3 de agosto de 1984, frente al p\u00fablico que aplaud\u00eda en las butacas a la par de la piscina, la adolescente de 15 a\u00f1os de edad solo ten\u00eda una barra de prote\u00edna en su est\u00f3mago.<\/p>\n<p>Los Juegos Ol\u00edmpicos en Los \u00c1ngeles, Estados Unidos, iniciaron el 28 de julio. Michele, contrario a las indicaciones de su entrenador de que no caminara para que pudiera descansar los tres d\u00edas previos a la competencia, desfil\u00f3 con la delegaci\u00f3n estadounidense. Estaba cumpliendo el sue\u00f1o que se propuso cuatro a\u00f1os atr\u00e1s, cuando mir\u00f3 a los atletas cargar sus banderas en Mosc\u00fa 1980.<\/p>\n<p>Su hermano, Frank Richardson, hab\u00eda desfilado en los Juegos de Montreal 1976. Todos los a\u00f1os la familia de Michele se sentaba en la sala de su casa a ver el video en el que sal\u00eda Frank izando la bandera de Nicaragua. Esta vez, la emoci\u00f3n de tener a sus padres sentados dentro del p\u00fablico le quit\u00f3 el hambre por muchas horas. En la antesala de la gloria hasta las necesidades primarias deben esperar.<\/p>\n<p>El martes 31 de julio, despu\u00e9s de que se baj\u00f3 de la b\u00e1scula, Michele no volvi\u00f3 a probar bocado. Se mantuvo con l\u00edquidos sin az\u00facar durante el d\u00eda. Med\u00eda 1.65 cent\u00edmetros y pesaba 106 libras de peso. Su \u00edndice de grasa corporal era de apenas seis por ciento, cuando alguien de su edad promedia entre 18 y 22 por ciento, seg\u00fan la Sociedad Espa\u00f1ola para el Estudio de la Obesidad.<\/p>\n<p>Un d\u00eda antes de la competencia, en la ma\u00f1ana del jueves 2 de agosto, Michele comi\u00f3 una barra de prote\u00edna. Fue la mejor del d\u00eda en los \u201chits\u201d preliminares, lo cual la ubicaba como la nadadora favorita para alzarse con la medalla de oro en los 800 metros estilo libre. En el almuerzo comi\u00f3 una buena raci\u00f3n de pasta con pollo, pero en la noche su entrenador la mand\u00f3 a dormir con el est\u00f3mago vac\u00edo.<\/p>\n<p>Se levant\u00f3 temprano, y despu\u00e9s de masticar la barra de prote\u00edna, pensaba que estos ser\u00edan los \u00fanicos Juegos Ol\u00edmpicos en los que participar\u00eda. Nunca se imagin\u00f3 que 28 a\u00f1os despu\u00e9s ser\u00eda invitada por el presidente de Nicaragua para ser la abanderada nacional en Londres. Tampoco pod\u00eda saber que 33 a\u00f1os despu\u00e9s se inaugurar\u00eda un complejo de piscinas ol\u00edmpicas con su nombre en aquel pa\u00eds.<\/p>\n<p>Antes de lanzarse al agua, Michele solo pensaba que deb\u00eda ganar una medalla. Dos de sus compa\u00f1eros de equipo, con los que hab\u00eda entrenado durante meses y ten\u00edan los mejores r\u00e9cords del mundo, salieron de la piscina sin ninguna presea. Su destino se decidi\u00f3 en ocho minutos, 30 segundos y 73 cent\u00e9simas, en los que dio 16 vueltas a la piscina de 50 metros por el carril n\u00famero cuatro.<\/p>\n<div class=\"mceTemp\"><\/div>\n<figure id=\"attachment_39843\" aria-describedby=\"caption-attachment-39843\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/277-Mag-Michele8-1.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-39843\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/277-Mag-Michele8-1.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"416\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141443\/277-Mag-Michele8-1.jpg 640w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141443\/277-Mag-Michele8-1.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141443\/277-Mag-Michele8-1.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-39843\" class=\"wp-caption-text\">Michele Richardson comenz\u00f3 a nadar a los cinco a\u00f1os de edad<br \/>Foto: cortes\u00eda del \u00e1lbum familiar<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Michele se le escond\u00eda a Enrique Menc\u00eda, entrenador de nataci\u00f3n, cuando llegaba a su casa a ense\u00f1arle. Ten\u00eda unos cinco a\u00f1os de edad y desde entonces no le gustaba meterse en el agua fr\u00eda de la piscina. \u201cUna vez creo que hasta mord\u00ed a Enrique cuando vino a entrenarme\u201d, dice Michele.<\/p>\n<p>La casa de Michele Richardson est\u00e1 situada en Carretera Sur, de Managua, sobre una cuesta que tiene una vista espl\u00e9ndida a la ciudad. En la terraza hay una piscina de unos treinta metros de largo, pero solo un metro de fondo, en forma de L, cuyas aguas caen en un canal por donde se recicla y funciona como fuente. En el patio hay un minicampo de golf en el que juega Carls Ahlers, su esposo con el que vive desde hace 22 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Contiguo a esta casa est\u00e1 la de sus padres, donde Michele chapalete\u00f3 por primera vez en una piscina peque\u00f1a que construy\u00f3 su mam\u00e1, Dolores Armengol, a ra\u00edz de que sus hermanos mayores, Frank y Lizette, ya formaban parte de un club de nataci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cMe volv\u00ed un experto en nataci\u00f3n. Compr\u00e9 libros y todo. Vos sab\u00e9s c\u00f3mo somos los pap\u00e1s con los hijos, nos entusiasmamos y a veces demasiado. Entonces, yo levantaba a Frank todos los d\u00edas para ir a nadar a las cinco de la ma\u00f1ana, y al final termin\u00f3 odi\u00e1ndome, de acuerdo con lo que me confes\u00f3 m\u00e1s tarde, cuando hab\u00eda crecido. Lo mismo pas\u00f3 con Lizette (otra hija)\u201d, dijo don Frank Richardson a La PRENSA, en 2008.<\/p>\n<p>Michele era una ni\u00f1a que no tomaba la nataci\u00f3n en serio, pero que lograba excelentes marcas. Dolores, su madre, y Enrique Menc\u00eda, su entrenador, eran los m\u00e1s entusiastas con ella.<\/p>\n<p>\u201cEn las primeras competencias empez\u00f3 a ganar. A los siete a\u00f1os y medio ella ten\u00eda cinco r\u00e9cords centroamericanos en competencias entre clubes y siete r\u00e9cords nacionales en categor\u00edas de seis y siete a\u00f1os, que hasta la fecha est\u00e1n vigentes\u201d, dijo Menc\u00eda al programa de televisi\u00f3n Esta Semana, en 2008.<\/p>\n<p>Para entonces su hermano Frank Richardson Armengol era el que m\u00e1s destacaba. Desde los 12 a\u00f1os de edad ganaba todos los torneos colegiales de la regi\u00f3n. En 1976 fue el atleta que llev\u00f3 la bandera de Nicaragua en los Juegos Ol\u00edmpicos de Montreal y gan\u00f3 medallas en unos Juegos Centroamericanos y del Caribe en Colombia.<\/p>\n<p>La guerra civil en Nicaragua separ\u00f3 a esta familia. Antes del triunfo de la revoluci\u00f3n, Frank Richardson envi\u00f3 a sus tres hijos a Miami. Frank \u201cj\u00fanior\u201d y Lizette fueron a estudiar a un internado, mientras que Michele se fue a vivir a Coral Gables con su abuela materna.<br \/>\n\u201cYo no entend\u00eda por qu\u00e9 ten\u00eda que irme de Nicaragua. Para m\u00ed fue duro salir de mi pa\u00eds\u201d, dice Michele, al mirar la foto del d\u00eda que lleg\u00f3 a Miami, enfundada en una chaqueta de mezclilla.<\/p>\n<p>Por insistencia de sus padres Michele sigui\u00f3 nadando en Miami, donde entrenaba en la piscina de la Universidad de la Florida. Su abuela, de 67 a\u00f1os de edad, todos los d\u00edas caminaba media hora con ella para tomar el bus que demoraba 15 minutos de ida para asistir a las pr\u00e1cticas.<\/p>\n<p>Una ma\u00f1ana que sus padres llegaron a verla, la entrenadora de nataci\u00f3n le dijo a su pap\u00e1:<\/p>\n<p>\u2014Usted tiene una hija privilegiada. Si sigue as\u00ed, va a llegar lejos.<\/p>\n<p>\u201cMe lo dijeron, pero pensaba que lo dec\u00eda por ser gentil o para que me animara. Nunca esper\u00e9 que fuera a lograr todo lo que hizo\u201d, dice Frank.<\/p>\n<p>Ocho meses despu\u00e9s del triunfo de la revoluci\u00f3n, Frank se march\u00f3 a Estados Unidos. All\u00e1 descart\u00f3 entrar en el negocio ferretero porque era muy costoso y no llevaba mucho dinero. As\u00ed que se meti\u00f3 a la cadena de hamburguesas Burger King.<\/p>\n<p>\u201cDe ah\u00ed me mandaron a Memphis y me llev\u00e9 a toda la familia\u201d, cuenta Frank. Para entonces Michele hac\u00eda los mejores r\u00e9cords de Estados Unidos a sus once a\u00f1os de edad. Richardson llam\u00f3 a Miguel C\u00e1rdenas, un amigo que trabajaba en el Comit\u00e9 Ol\u00edmpico Nicarag\u00fcense, para poner a disposici\u00f3n a Michele para que compitiera por Nicaragua en unos Juegos Centroamericanos y del Caribe.<\/p>\n<p>\u201cPero en Nicaragua se arm\u00f3 una pol\u00e9mica en la radio, porque dec\u00edan que era una burguesa, de familia extranjera. Y para nada, porque toda la familia naci\u00f3 aqu\u00ed en Nicaragua. Yo dej\u00e9 el ombligo aqu\u00ed. Al final me dijeron que no la iban a llevar por eso\u201d, dice Frank Richardson.<\/p>\n<figure id=\"attachment_39844\" aria-describedby=\"caption-attachment-39844\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/277-MAG-Michele-4.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-39844\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/277-MAG-Michele-4.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"452\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141442\/277-MAG-Michele-4.jpg 640w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141442\/277-MAG-Michele-4.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141442\/277-MAG-Michele-4.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-39844\" class=\"wp-caption-text\">A los 12 a\u00f1os de edad Michele entrenaba ocho horas al d\u00eda en la fr\u00eda ciudad de Memphis.<br \/>Foto: cortes\u00eda del \u00e1lbum familiar.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Una ma\u00f1ana Michele Richardson llev\u00f3 a sus hijos Carl y Lizette a las clases de nataci\u00f3n del Club Terraza. Carl ten\u00eda 10 a\u00f1os de edad, mientras que Lizette deb\u00eda andar en unos siete a\u00f1os de edad. La ni\u00f1a apenas pod\u00eda meter la cabeza debajo del agua, pero el var\u00f3n braceaba con estilo y fuerza.<\/p>\n<p>\u2014Ese es el pr\u00f3ximo Michele Richardson \u2014dijo el entrenador del club, en forma de broma.<\/p>\n<p>Lejos de adular a su hijo, Michele sinti\u00f3 un campanazo de advertencia. De modo que una vez que los ni\u00f1os se subieron al carro, ella empez\u00f3 a darles un discurso:<\/p>\n<p>\u2014Ustedes no tienen que nadar. Si no quieren nadar, no tienen que hacerlo.<\/p>\n<p>Michele le cont\u00f3 a Carl, su esposo, quien le reclam\u00f3 \u201cque los ni\u00f1os apenas est\u00e1n empezando y vos ya los est\u00e1s sacando\u201d.<\/p>\n<p>Para fortuna de Michele, al segundo d\u00eda de las clases de nataci\u00f3n, sus dos hijos no quisieron seguir yendo a la piscina. \u201cY as\u00ed qued\u00f3. Los dos aprendieron a nadar despu\u00e9s, pero no para competencia. Mi hijo menor (Mathew) incluso nada mejor, pero no lo voy a meter a un club ni nada. No quiero que tengan la presi\u00f3n que yo tuve\u201d, dice Michele.<\/p>\n<p>Qued\u00f3 tan aburrida de nadar que demor\u00f3 unos diez a\u00f1os para volver a tirarse a una piscina, despu\u00e9s que termin\u00f3 la \u00faltima competencia en la universidad. \u201cMi esposo tard\u00f3 tres a\u00f1os en construir esta piscina porque yo no me iba a meter si no ten\u00eda calefacci\u00f3n\u201d, se\u00f1ala Michele. \u201cAl mar tampoco me meto porque no me gusta el agua fr\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>En las pr\u00e1cticas era la \u00faltima en entrar a la piscina. Una vez adentro pod\u00eda aguantar hasta cuatro horas en el agua. El periodista deportivo Edgard Rodr\u00edguez dice que Michele tuvo que hacer un sacrificio enorme para poder triunfar. \u201cAdem\u00e1s de viajar a Estados Unidos y encontrarse con las barreras naturales y algunas limitaciones, Michele estudiaba y luego entrenaba siete horas al d\u00eda\u201d, agrega.<\/p>\n<p>Frank Richardson, su pap\u00e1, tambi\u00e9n se sacrific\u00f3 por a\u00f1o y medio, en el que se levant\u00f3 todos los d\u00edas a las cuatro de la ma\u00f1ana. Michele lo despertaba jal\u00e1ndole los dedos de los pies para que la llevara a su primera pr\u00e1ctica del d\u00eda en la fr\u00eda ciudad de Memphis, donde creci\u00f3 Elvis Presley.<\/p>\n<p>Ten\u00eda que conducir bajo la nieve y esperar durante cuatro horas que duraba la pr\u00e1ctica para que saliera su hija. Aguardaba dentro del carro, fum\u00e1ndose varios cigarrillos, antes de ir a desayunar. Nunca entraba a verla porque se quedaba dormido esperando a que saliera su hija. Michele se acercaba al auto, limpiaba la nieve de la ventanilla y golpeaba con los nudillos para despertar a su pap\u00e1.<\/p>\n<p>\u201cSiento que vali\u00f3 la pena porque ella hizo cosas que nunca me imagin\u00e9\u201d, dice ahora Frank Richardson, casi 35 a\u00f1os despu\u00e9s. \u201cPero es un sacrificio que cualquier padre hace por sus hijos\u201d, agrega.<\/p>\n<p>Michele no hac\u00eda lo mismo que otras ni\u00f1as de su edad: jugar bajo la nieve, manejar la bicicleta o andar en patines. De hecho, estos juguetes se los quitaron una vez estuvo en la lista de las mejores nadadoras del mundo. \u201cTampoco iba al cine porque llegaba a mi casa cansada. Ten\u00eda mucho trabajo que hacer en el colegio y yo misma me fui quitando la vida social\u201d, dice Michele.<\/p>\n<p>Casi todas las fotos que tiene de ni\u00f1a son en una piscina. En algunas sale con su familia y en otras se le mira abrazada a sus compa\u00f1eros de los equipos de nataci\u00f3n. Mira las fotos y en muchas sale ri\u00e9ndose, lo cual le parece curioso, ya que ella recuerda haber vivido esa \u00e9poca con bastante estr\u00e9s emocional y f\u00edsico.<\/p>\n<p>No pod\u00eda comer carne roja. Su dieta se basaba en pollo, pescado, vegetales y algunos carbohidratos. Para sus cumplea\u00f1os, dice Michele, no pod\u00eda probar los pasteles. \u201cSolamente se los com\u00edan mis padres y mi hermanito menor. Mis hermanos mayores estaban estudiando. Ten\u00eda una vida bien solitaria\u201d, dice Michele.<\/p>\n<p>Edgard Rodr\u00edguez considera que tarde o temprano la historia coloc\u00f3 a Michele Richardson en el lugar que le correspond\u00eda. \u201cTras cuatro a\u00f1os de trabajo sin cesar, alcanz\u00f3 la cima y la gloria\u201d, se\u00f1ala Rodr\u00edguez.<\/p>\n<figure id=\"attachment_39845\" aria-describedby=\"caption-attachment-39845\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/277-Mag-Michele2-2.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-39845\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/277-Mag-Michele2-2.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"763\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141441\/277-Mag-Michele2-2.jpg 640w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141441\/277-Mag-Michele2-2.jpg 252w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141441\/277-Mag-Michele2-2.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-39845\" class=\"wp-caption-text\">Es casada con Carl Ahlers desde 1995.<br \/>Foto: cortes\u00eda del \u00e1lbum familiar.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Carl Ahlers, esposo de Michele, llega a la casa a las 12:30 p.m., saluda y se dirige al cuarto de sus hijos. La casa est\u00e1 repleta de personas. Sus dos hijos, Carl Andrew y Lizette, llegaron hace dos noches a Nicaragua porque salieron de vacaciones de las universidades donde estudian en Estados Unidos.<\/p>\n<p>\u2014Voy con Carl Andrew a comprarle ropa para la vela \u2014le dice Ahlers a Michele.<\/p>\n<p>Hoy es un d\u00eda triste en esta casa. La misma noche que regresaron sus hijos, Michele recibi\u00f3 la noticia de que uno de sus alumnos del Colegio Americano muri\u00f3 en un accidente de tr\u00e1nsito. \u201cAndamos muy tristes\u201d, dice Ahlers.<\/p>\n<p>\u201cUno se encari\u00f1a con los ni\u00f1os. Este es uno de esos estudiantes que se quedaba en contacto conmigo. Es una p\u00e9rdida enorme para su familia, para sus amigos. Era un ni\u00f1o que todo mundo lo quer\u00eda\u201d, dice Michele, mientras llora.<\/p>\n<p>Desde que regres\u00f3 a Nicaragua, en 1993, despu\u00e9s de estudiar Psicolog\u00eda en la Universidad de Clemson, Carolina del Sur, Michele Richardson trabaja como consejera en el Colegio Americano. \u201cLes ayudo a los ni\u00f1os en crisis de preocupaci\u00f3n, de ansiedad, de emociones. Es un trabajo bien especial. Siento que son mis hijos\u201d, dice Michele.<\/p>\n<p>Su esposo pide que le tomen una foto con ella, pero que no salga en el reportaje. Cerca de la piscina se abrazan, y antes de que dispare el flash, se dan un beso y sonr\u00eden. \u201cYo conoc\u00ed a Carl el 23 de diciembre de 1994\u201d, dice Michele.<\/p>\n<p>Su hermana, Lizette Richardson, hab\u00eda estudiado con una hermana de Ahlers desde peque\u00f1a. En diciembre de 1994 Carl trabajaba en Nueva Jersey y vino a ver a su familia a Nicaragua. Las hermanas de ambos arreglaron la cita entre Carl y Michele, que estaban solteros. \u201cY despu\u00e9s de platicar durante cuatro horas, los dos sab\u00edamos que nos \u00edbamos a casar\u201d.<\/p>\n<p>Ocho meses despu\u00e9s se celebr\u00f3 el matrimonio.<\/p>\n<figure id=\"attachment_39846\" aria-describedby=\"caption-attachment-39846\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/277-Mag-Michele2-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-39846\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/277-Mag-Michele2-1.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"474\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141440\/277-Mag-Michele2-1.jpg 640w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141440\/277-Mag-Michele2-1.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141440\/277-Mag-Michele2-1.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-39846\" class=\"wp-caption-text\">Foto de la familia Ahlers Richardson. De izquierda a derecha, Carl Andrew (hijo), Michele, Mathew (Hijo), Carl (esposo) y Lizzette Ahlers (hija).<br \/>Foto: cortes\u00eda del \u00e1lbum familiar<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>El primero de diciembre de 2017, Michele Richardson recibi\u00f3 la primera medalla de oro de los Juegos Centroamericanos, celebrados por primera vez en Nicaragua. Daniel Ortega, presidente del pa\u00eds, fue quien le puso la presea en la inauguraci\u00f3n de un complejo de piscinas ol\u00edmpicas, ubicadas en el parque Luis Alfonso Vel\u00e1squez.<\/p>\n<p>Ahora, cada vez que pasa en su veh\u00edculo por el lugar, saca su celular para tomarle fotos a su nombre, que est\u00e1 situado en la entrada de la instalaci\u00f3n deportiva. Ortega dijo en su discurso que la juventud nicarag\u00fcense estuvo representada en los Juegos Ol\u00edmpicos de 1984 a trav\u00e9s de Michele Richardson, quien particip\u00f3 en la delegaci\u00f3n estadounidense.<br \/>\n\u201cAh\u00ed (en los Juegos) Michele alcanz\u00f3 la \u00fanica medalla de plata. La \u00fanica persona, la \u00fanica nicarag\u00fcense que lo ha alcanzado\u201d, agreg\u00f3 Ortega.<\/p>\n<p>Michele, de traje blanco, estuvo acompa\u00f1a de su esposo Carl y sus padres, quienes estaban en la misma mesa que la pareja presidencial. \u201cEstamos aqu\u00ed para rendir homenaje, con todo sentimiento, a una deportista estrella. Orgullo de mi pa\u00eds, a Michele Richardson, primera medallista ol\u00edmpica, nicarag\u00fcense, por gracia de Dios. Que en el a\u00f1o 1984 quiso concursar como nicarag\u00fcense y que por esas desgracias del destino se le impidi\u00f3 participar como nacional y lo hizo con el equipo ol\u00edmpico de Estados Unidos, conquistando esa medalla, que ella considera honor y gloria de la naci\u00f3n nicarag\u00fcense\u201d, dijo Rosario Murillo.<\/p>\n<p>Frank Richardson dice que nunca recibi\u00f3 respuesta de la solicitud que hizo al Comit\u00e9 Ol\u00edmpico Nicarag\u00fcense para que su hija participara.<\/p>\n<p>\u2014Ni modo \u2014recuerda Frank que le dijo a su hija. \u2014Si quer\u00e9s ir a los Juegos Ol\u00edmpicos, ten\u00e9s que ir por Estados Unidos.<\/p>\n<p>Michele llor\u00f3 porque crey\u00f3 que nunca iba a poder llegar a unos Juegos Ol\u00edmpicos. Dos semanas despu\u00e9s le pedir\u00eda a su pap\u00e1 que la llevara a la piscina dos veces al d\u00eda. Cuatro horas por la tarde y cuatro horas por la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>\u2014Est\u00e1 bien \u2014le dijo Frank, y le propuso: \u2014Pero si de verdad lo quer\u00e9s, me ten\u00e9s que levantar.<\/p>\n<p>Es por eso que Michele a las cuatro de la ma\u00f1ana lo despertaba jal\u00e1ndole los dedos de los pies. As\u00ed estuvo a\u00f1o y medio hasta que empez\u00f3 a registrar marcas nacionales y se qued\u00f3 a vivir con su entrenador, mientras su familia se regres\u00f3 a Miami.<\/p>\n<p>A Michele le tom\u00f3 dos a\u00f1os poder entender el idioma ingl\u00e9s. Se bachiller\u00f3 a los 19 a\u00f1os de edad, cuando lo normal es que los j\u00f3venes lo hagan a los 18 a\u00f1os, porque tuvo que repetir el s\u00e9ptimo grado de secundaria. \u201cFue bien duro. Para los ni\u00f1os es bien dif\u00edcil repetir grado porque se culpan. Ahora lo entiendo porque trabajo con ni\u00f1os y s\u00e9 que no era mi culpa. Pero en aquel momento me doli\u00f3 mucho\u201d, dice.<\/p>\n<p>Con su traje de ba\u00f1o negro, gorro blanco, a Michele bajo el agua se le amontonan los recuerdos: las horas de entrenamiento, el apodo de \u201cChacha\u201d que ten\u00eda en secundaria donde cre\u00edan que ser latina era sin\u00f3nimo de bailar chachach\u00e1. A los 400 metros de recorrido sab\u00eda que pod\u00eda llegar en segundo lugar. Hab\u00eda valido la pena medirse el pulso todas las madrugadas, bracear sin respirar, tocar la pared, ver que la medalla de plata era suya, y sentir que el peso de sus hombros hab\u00eda ca\u00eddo. Alivio.<\/p>\n<figure id=\"attachment_39847\" aria-describedby=\"caption-attachment-39847\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/277-MAG-Michele-5.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-39847\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/277-MAG-Michele-5.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"984\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141439\/277-MAG-Michele-5.jpg 640w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141439\/277-MAG-Michele-5.jpg 195w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141439\/277-MAG-Michele-5.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-39847\" class=\"wp-caption-text\">Foto de la familia Richardson Armengol. De izquierda a derecha, Lizette (hermana), Frank (padre), Patrick (hermano), Dolores (Mam\u00e1), Frank (hermano), y Michele Richardson.<br \/>Foto: cortes\u00eda del \u00e1lbum familiar.<\/figcaption><\/figure>\n<h3>Las marcas de Michele<\/h3>\n<p>El tiempo con el que gan\u00f3 la medalla de plata fue de 8:30.73 minutos. En realidad fue una mala marca, con respecto 8:28.32 que logr\u00f3 anteriormente, situ\u00e1ndose en el puesto n\u00famero 12 del ranking mundial y quinta de Estados Unidos. Hay una foto en la que aparece una refrigeradora en el fondo, con un papel pegado que ten\u00eda escrito el r\u00e9cord mundial de los 800 metros libres. Nunca lo pudo alcanzar.<\/p>\n<p>Michele Richardson fue la menor de los atletas de nataci\u00f3n de Estados Unidos. Los Richardson pagaron el pasaje de avi\u00f3n para volar de Miami a Los \u00c1ngeles, donde se desarrollaron los Juegos Ol\u00edmpicos.<\/p>\n<p>Cinco universidades le ofrecieron beca a Michele por nataci\u00f3n, entre ellas, Stanford. Sin embargo, Richardson se decidi\u00f3 por Clemson, en Carolina del Sur.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/277-MAG-Michele-3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-39848\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/277-MAG-Michele-3.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"375\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141437\/277-MAG-Michele-3.jpg 640w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141437\/277-MAG-Michele-3.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141437\/277-MAG-Michele-3.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><\/p>\n<h3>Origen de los Richardson<\/h3>\n<p>El apellido Richardson lleg\u00f3 en barco a Nicaragua. En 1939, despu\u00e9s de varios d\u00edas de viaje desde San Francisco, Olga Bunge y Larry Richardson desembarcaron en el puerto Corinto. Dos a\u00f1os antes Olga, de ra\u00edces alemanas, se hab\u00eda ido a Estados Unidos para aprender ingl\u00e9s, pero regres\u00f3 ya casada con Larry Richardson.<\/p>\n<p>Frank Richardson fue el primer hijo que naci\u00f3 de esa relaci\u00f3n en 1940. Durante a\u00f1os Larry y Olga se establecieron en Le\u00f3n, donde fundaron la Ferreter\u00eda Bunge. M\u00e1s tarde hubo una ruptura familiar que origin\u00f3 que Larry estableciera la Ferreter\u00eda Richardson, separada de la Ferreter\u00eda Bunge.<\/p>\n<p>Al igual que su pap\u00e1 y sus tres hermanos, Michele naci\u00f3 en Managua.<\/p>\n<p>Larry mand\u00f3 a estudiar a su hijo a Miami, donde se gradu\u00f3 en tres a\u00f1os. All\u00e1 conoci\u00f3 a una joven cubano estadounidense de 17 a\u00f1os de edad, que se llamaba Dolores Armengol, madre de Michele. Ella se enamor\u00f3, y a los 18 a\u00f1os de edad se cas\u00f3 con Frank y se vino a vivir a Nicaragua.<\/p>\n<p>Michele tiene tres hermanos: Frank, Lizsette y Patrick, quien es el menor. Y tiene tres hijos: Carl, Lizette y Mathew.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se sabe que Michele Richardson pudo obtener la \u00fanica medalla ol\u00edmpica de Nicaragua. 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