{"id":39747,"date":"2008-12-28T15:38:36","date_gmt":"2008-12-28T21:38:36","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=39747"},"modified":"2020-10-31T13:43:13","modified_gmt":"2020-10-31T19:43:13","slug":"historias-de-amor-y-desamor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/historias-de-amor-y-desamor\/","title":{"rendered":"Historias de amor y desamor"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Los boleros han apasionado a radioescuchas, inspirado a novelistas famosos y a nicarag\u00fcenses que siempre bailan y cantan estas cr\u00f3nicas de la vida con la intensidad de la primera vez<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Octavio Enr\u00edquez<\/strong><br \/>\n<strong>Fotos de Manuel Esquivel y Orlando Valenzuela<\/strong><\/p>\n<p>Hay poca luz. Bienvenido Granda, el Bigote que Canta, entona una voz de esas que hacen vibrar corazones y dos manos se juntan en aquella pista en la Casa del Obrero de Managua. Las yemas se acarician, no se permite m\u00e1s que el leve tacto.<\/p>\n<p>As\u00ed que la escena es esta: el me\u00f1ique de una mano negra ligeramente agarrada a otra morena. Una de ellas es arrugada, la otra un poco nada m\u00e1s. No ha pasado tanto el tiempo para ella. Pero \u00e9l, de guayabera crema, boina clara, lentes enormes, es un negrito que tiene ya 72 a\u00f1os, y la canci\u00f3n que baila \u2014<em>Callejera<\/em>\u2014 lo vuelve abruptamente a sus a\u00f1os junto a la bah\u00eda de Bluefields, bajo aquel sol colorado de postal, entre aquella arena blanca en el Caribe nicarag\u00fcense. Baila en ese recorrido imaginario con otra mujer, no con esta que tambi\u00e9n sabe moverse, sino con Morian Ally, su antigua novia a la que en 1958 se le acercaba cari\u00f1oso&#8230; Ac\u00e9rcate m\u00e1s, y m\u00e1s, pero mucho m\u00e1s&#8230; Y b\u00e9same as\u00ed, as\u00ed, como besas t\u00fa&#8230; \u00ab\u00a1Ay el bolero!\u00bb. Suspira.<\/p>\n<p>Vieran esa cara. Los ojitos nublados y la mente otra vez a la Casa del Obrero, pero esta vez en Bluefields, entre dos y seis de la tarde de los a\u00f1os 50, va vestido con corbata este\u00a0<em>tall man<\/em>, est\u00e1 el guardia que impide la entrada si no se llega vestido adecuadamente, y Morian ya lleg\u00f3 con su mam\u00e1 que la ve bailar con el negrito. Ella, que es de familia hind\u00fa, bajo el cobijo de un bolero precioso, de \u00abd\u00edmelo\u00bb, el favorito de este Roy Offer, campe\u00f3n de carambolas en Bluefields, all\u00e1, como no, en 1958.<\/p>\n<p>Y ella que lo deja acercarse, el ojo de la madre vi\u00e9ndolo desde lejos, y \u00e9l que intenta nuevamente. \u00abSi ella te deja acercarte, lo lograste hermano\u00bb, dice con su espa\u00f1ol dif\u00edcil recordando. <em>It&#8217;s difficult, man<\/em>.<\/p>\n<p>Para que este hombre lo gozara ha pasado mucho. El bolero se bail\u00f3 por primera vez en Espa\u00f1a, muy lejos del tr\u00f3pico. Era 1780, pero en esta tarde de s\u00e1bado, ac\u00e1 en Managua, el negrito recuerda a su primera novia. Vuela. La palabra bolero o volero viene de volar por los peque\u00f1os saltos con que los primeros danzadores se inventaron el ritmo en Espa\u00f1a, seg\u00fan la memoria del bolero nicarag\u00fcense Francisco Guti\u00e9rrez Barreto, pero \u00e9l vuela recordando. <em>Man<\/em>, vivir es recordar esta tarde, el pasillo largo, m\u00e1s de cuarenta parejas sobre aquella pista con el piso de varios colores, con los parlantes sonando a La Sonora Matancera y aquella letra del bigote inmortal: \u00abSi eres la callejera, si eres una cualquiera, nada me importa yo a ti te quiero y qu\u00e9 m\u00e1s da\u00bb.<\/p>\n<p>De boleros, est\u00e1n impregnadas las noches de bohemia. Y tambi\u00e9n la literatura. Son parte de la obra de grandes escritores latinoamericanos como el colombiano Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez y su amigo, el nicarag\u00fcense Sergio Ram\u00edrez. Garc\u00eda M\u00e1rquez relat\u00f3, por ejemplo, las aventuras de Miguel Litt\u00edn, el director de cine chileno que dur\u00f3 diez boleros sin saber a d\u00f3nde iba, en aquella su arriesgada tarea de filmar el Chile secuestrado por Pinochet. A Ram\u00edrez, en cambio, le gusta bautizar sus libros con el nombre de sus letras favoritas, cr\u00f3nicas de amor y desamor que \u00aba uno le hubiese gustado escribir\u00bb y que son boleros, por supuesto.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/El-Bolero-7.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-39749\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/El-Bolero-7.jpg\" alt=\"Fotos de Manuel Esquivel y Orlando Valenzuela\" width=\"400\" height=\"312\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141540\/El-Bolero-7.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141540\/El-Bolero-7.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141540\/El-Bolero-7.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>\u00bfQue c\u00f3mo era la vieja Managua, Roy? A vos que viviste en Bluefields en esos a\u00f1os probablemente no te suene la descripci\u00f3n, cuando viene alguien y dice que la novia del Xolotl\u00e1n era un territorio de boleros.<\/p>\n<p>A Luis Enrique Mej\u00eda Godoy, el respetado cantautor nicarag\u00fcense, esta m\u00fasica suave le recuerda la \u00e9poca de bohemia de la capital que se trag\u00f3 el terremoto. La de los centros nocturnos donde tocaban los grandes m\u00fasicos, en clubes como El Kalara, el 113, el Adlon Club, El Gran Hotel, El Casino Internacional, El Versalles.<\/p>\n<p>Boleros goz\u00f3 desde ni\u00f1o cuando prendi\u00f3 el bolero <em>B\u00e9same mucho<\/em>, en la voz de Consuelo Vel\u00e1squez, o <em>Sinceridad<\/em> de Rafael Gast\u00f3n P\u00e9rez, un verdadero deleite para sus o\u00eddos.<\/p>\n<p>En Managua conoci\u00f3 a las orquestas de Julio Max Blanco, Los Sat\u00e9lites del Ritmo, Ra\u00fal Tra\u00f1a Ocampo y sus Estrellas, Tr\u00e1nsito Guti\u00e9rrez, y Los Solistas del Terraza. Y a los mejores grupos de Centroam\u00e9rica.<\/p>\n<p>Si Managua era un territorio de boleros, tambi\u00e9n lo era de serenatas. Y Mej\u00eda Godoy, Roy, se acuerda de boleros como <em>Despierta<\/em>,<em> Gema<\/em>, <em>Tres regalos<\/em> o las que interpretaban del gran cantante, el peque\u00f1o grande Armando Manzanero con su <em>Somos novios<\/em> o C<em>ontigo aprend\u00ed<\/em>.<\/p>\n<p>En esos a\u00f1os, Mej\u00eda Godoy quiso ser m\u00e9dico. Viaj\u00f3 a Costa Rica y decidi\u00f3 all\u00e1, casi con un estetoscopio en las manos, que ser\u00eda cantautor para suerte de todos.<\/p>\n<p>\u00abEl bolero es uno de los formatos musicales en los que se puede contar, en menos de tres minutos, una historia de amor o desamor. Hay boleros que nunca han perdido su vigencia por la calidad de sus textos. Admiro especialmente el movimiento del Feeling Cubano encabezado por Jos\u00e9 Portillo de la Luz, Frank Dom\u00ednguez, y Jos\u00e9 Antonio M\u00e9ndez\u00bb, cuenta por correo electr\u00f3nico Mej\u00eda Godoy, acabado de llegar de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Mej\u00eda Godoy sabe de lo que habla, porque el lenguaje del bolero tambi\u00e9n lo ha empleado en sus canciones como aquella que cuenta la historia de una pobre mujer, llamada Mar\u00eda, que se ganaba la vida como prostituta.<\/p>\n<p>Los boleros son gui\u00f1os a quienes visitaron las \u00abzonas de tolerancia\u00bb, donde p\u00e1rvulos llegaban a calentarse en el nido de una mujer con experiencia.<\/p>\n<p>Mej\u00eda Godoy los recuerda por ejemplo, Roy, y dice que \u00abnunca faltaba una rokonola con boleros pu\u00f1aleros. Aguardiente, tabaco y bohemia hasta altas horas de la noche, cuando todav\u00eda se pod\u00eda caminar por las calles y avenidas de la Managua de los a\u00f1os sesenta\u00bb.<\/p>\n<p>Amante de los boleros es Francisco Guti\u00e9rrez Barreto, m\u00e1s de 70 a\u00f1os, al que hay que imaginarse de ni\u00f1o en su casa escuchando aquellos radiones enormes en Masaya, donde entraba la se\u00f1al desde Cuba o M\u00e9xico, dos de las principales influencias que han tenido los boleros del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Guti\u00e9rrez Barreto, al que sus amigos llaman cari\u00f1osamente Pancho Mambo, escuch\u00f3 a Bienvenido Granda desde muy joven y miraba bailar a sus padres al ritmo de boleros: a Don Francisco, connotado bailar\u00edn en Masaya (viv\u00edan en el barrio El Pochotillo) que se iba a las fiestas con permiso de su mujer para no enfriar su vocaci\u00f3n de bailar\u00edn.<\/p>\n<p>Ella, do\u00f1a Enrique Barreto, no bail\u00f3 m\u00e1s despu\u00e9s de la muerte de un hijo al que le guard\u00f3 luto durante 40 a\u00f1os. En ese ambiente creci\u00f3 Pancho Mambo, la memoria del bolero nicarag\u00fcense, que acaba de publicar un libro sobre 165 boleros y sus historias.<\/p>\n<p>De boleros habla con mucha familiaridad este ingeniero de profesi\u00f3n, que parla varios idiomas y reside en Caracas, Venezuela. De hecho, esta noche alista maletas. Se hospeda en la casa de unos amigos en Carretera Sur, en Managua. Se puso para la entrevista una chaqueta de esas que usaron aviadores de la Segunda Guerra Mundial. Quiere verse bien. Gafas, picar\u00f3n, pone un disco con los boleros de su libro. Luego lanza una teor\u00eda musical: \u00abEl gusto se va refinando con los a\u00f1os y posiblemente si son musicales invariablemente terminan en la cl\u00e1sica hasta llegar a la \u00f3pera. Estos cantantes ten\u00edan sus estilos particulares para poder triunfar, para ser diferentes a los otros. Uno los reconoc\u00eda inmediatamente. C\u00f3mo olvidar letras como &#8216;me importas t\u00fa y t\u00fa, y solamente t\u00fa&#8217; . O este que va sonando de Bienvenido Granda, el Bigote que Canta\u00bb. \u00abTen\u00eda un tumban compadre que le ronca\u00bb, cuenta el experto. \u00abBienvenido estuvo en mi mente durante mucho tiempo\u00bb.<\/p>\n<figure id=\"attachment_39750\" aria-describedby=\"caption-attachment-39750\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/El-Bolero-5.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-39750\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/El-Bolero-5.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"457\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141539\/El-Bolero-5.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141539\/El-Bolero-5.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141539\/El-Bolero-5.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-39750\" class=\"wp-caption-text\">Francisco Guti\u00e9rrez Barreto bailando con la vedette Gloria Ch\u00e1vez y la orquesta de D\u00e1maso P\u00e9rez Prado. A Pancho Mambo, como lo apodan sus amigos le fascinan los boleros.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Y como de quien se habla es Bienvenido, el famoso Bigote que Canta, v\u00e9ase en la Casa del Obrero, en Managua, a Roy Offer, el campe\u00f3n de las carambolas de Bluefields. Tiene al lado a un hombre que baila alegre, chifla al escuchar algo m\u00e1s movido.<\/p>\n<p>Carlos Dumas, de sombrero, camisa pintoresca, m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os, asegura que si hay un bolero que lo ha marcado es <em>Sombras nada m\u00e1s<\/em>. No suena esta tarde el mexicano Javier Sol\u00eds con aquella impresionante voz, pero, hablando de boleros, el hombre se acuerda que esa canci\u00f3n es en su caso la de un amor perdido. Con precisi\u00f3n le viene aquella imagen, cuando le susurraba a ella, despu\u00e9s de mirarla:<\/p>\n<p><em>Quisiera abrir lentamente mis venas \/ mi sangre toda verterla a tus pies \/ para poderte demostrar que m\u00e1s no puedo amar \/ y entonces morir despu\u00e9s<\/em>.<\/p>\n<p>Iban en el carro. Despu\u00e9s eran uno del otro, pero ella, quiso el destino que Dumas se ahogara en su soledad, se march\u00f3 porque ten\u00eda un compromiso. Y lo hizo para no volver.<\/p>\n<p>Esta tarde el pasado es importante. Se le ve en el rostro a quienes han llegado a la Casa del Obrero de esta Managua apresurada en celebrar la Pur\u00edsima, pero con tiempo a\u00fan para recordar el amor o para labrarse uno m\u00e1s de la larga lista que hay en la vida de cualquiera. Pero tambi\u00e9n, aunque lejos de all\u00ed, se acuerda de sus a\u00f1os mozos, Francisco Guti\u00e9rrez Barreto, en esta la casa de sus amigos, en Carretera Sur. Con fama de enamorado, padre de una hija, el hombre est\u00e1 por revelar los amores de su vida.<\/p>\n<p>Otra vez la chaqueta de cuero, recostado sobre un sof\u00e1. La an\u00e9cdota de la vez que se tom\u00f3 fotos en la tumba de Carlos Gardel, en Argentina, la idea de poner una placa de Nicaragua porque hasta de Costa Rica hay, y el bolero, los amores, all\u00ed en medio. Y \u00e9l buscando informaci\u00f3n cuando la noche ca\u00eda, entre mariachis en el sector de La Guitarra, all\u00e1 abajo de la ciudad. Su metodolog\u00eda. Y el amor cruz\u00e1ndose otra vez.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 le recuerdan los boleros?<\/p>\n<p>\u2014(R\u00ede) Que yo recuerde hubo una pelirroja en Masaya que me dio la quiebra sin haberle dado un beso. Me acept\u00f3 y a los d\u00edas me dio la quiebra, porque se qued\u00f3 con uno m\u00e1s grande que yo. Pas\u00e9 seis, siete d\u00edas sin dormir.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Qu\u00e9 salado! Ah, pero despu\u00e9s nos desquitamos muchos a\u00f1os despu\u00e9s. Ya ella divorciada y yo viejo nos desquitamos. Pas\u00e9 seis noches sin dormir cuando era un muchacho y mi madre preocupada: &#8216;\u00bfQu\u00e9 le pasar\u00e1?&#8217;. Era la gran cabanga, la gran calentura.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfHa sido muy enamorado usted?<\/p>\n<p>\u2014Mira, he tenido mucha suerte en el amor. Y mala suerte en el amor.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9? \u00bfC\u00f3mo es eso?<\/p>\n<p>\u2014Porque al que le gusta las mujeres est\u00e1 expuesto a eso. No hay hombre que no haya tenido fracasos. Hablo de hombre normal, si es uno de estos que no se sabe qu\u00e9 son, no les pasa nada. Eso lo de los boleros extra\u00f1os. Ideay, cu\u00e1ntas veces uno no besa a una mujer y te dice que no. Tal vez te usa y decide que ya no. Y vos quer\u00e9s harina para tu costal y ya no. No hay nada. Eso ocasiona pasiones que llegan hasta violencia y hay celos infundados que llevan a violencia. El bolero es todo eso.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfCu\u00e1ntas mujeres ha tenido Pancho Mambo a la luz del bolero?<\/p>\n<p>\u2014(Sonrisa) Esposa una, pero cu\u00e1ntas mujeres&#8230; \u2014se carcajea\u2014. Es una imprudencia decirlo, primero, por respeto a ellas y, segundo, interpreta mi risa o mi sonrisa. No se puede hablar de n\u00fameros, pero s\u00ed te puedo decir algo que de muchas nacionalidades. He tenido romances con mujeres de todos los continentes. Todos al ritmo de boleros, entrelazados. Esa cosa es as\u00ed. Es parte del asunto. Y el que ha amado tiene huellas de bolero.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfCu\u00e1l es tu bolero favorito?<\/p>\n<p>\u2014Hay uno que se llama <em>Aunque me cueste la vida<\/em>, que canta Alberto Beltr\u00e1n con La Sonora Matancera. Hay otro que se llama <em>Este gran amor<\/em>, del nicarag\u00fcense Carlos Ram\u00f3n Berm\u00fadez, que lo canta C\u00e9sar Andrade, la \u00faltima versi\u00f3n. Tampoco puedo olvidar aquella de <em>En la orilla del mar<\/em> con Bienvenido Granda.<\/p>\n<p>Y el hombre se ha inspirado, ay Roy Offer, campe\u00f3n de carambolas en Bluefields, con tu noviecita aquella hija de hind\u00fa que recuerdas ahora en esta tarde. Comienza a cantar, otra vez el Bigote que Canta, pero la voz es la de Pancho Mambo, encari\u00f1ado con el tema, enrumbado en su propios recuerdos como el Bluefields aquel que record\u00e1s: \u00abLuna ru\u00e9gale que vuelva y dile que la quiero, y dile que solo espero en la luna del mar. Lunaaaaaaaaaaa, dec\u00eda el bigot\u00f3n jodido\u00bb.<\/p>\n<h4>De boleros raros y m\u00e1s<\/h4>\n<p>La vida parece escrita en boleros. Francisco Guti\u00e9rrez Barreto dice que su biograf\u00eda no se podr\u00eda escribir sin los boleros. Y los boleros los conoci\u00f3 desde que era un ni\u00f1o, cuando apenas jugaba a los carritos. Luego ahond\u00f3 en ellos cuando se fue a estudiar a M\u00e9xico. Qu\u00e9 bien le cay\u00f3 aquel viaje. Supo de la sabidur\u00eda de los artistas mexicanos, de su ritmo.<\/p>\n<p>\u00abCuando ya vengo al mundo, ya nazco con los boleros. Eran los tiempos en que hab\u00eda m\u00e1s respeto. Yo no pod\u00eda dormir pensando si la chavala me iba a aceptar. El bolero siempre habla de las relaciones \u00edntimas entre el hombre y la mujer\u00bb.<\/p>\n<p>Guti\u00e9rrez hace una pausa. Dice que hay boleritos ambiguos que son aquellos cuyas letras intent\u00f3 explicar en algunos casos en su libro de publicaci\u00f3n reciente.<\/p>\n<p>\u00abHay uno que es de cochones, lesbianas, no la mayor\u00eda. Una peque\u00f1a cantidad como aquel de &#8216;t\u00fa me acostumbraste a todas esas cosas, y vos me ense\u00f1aste que son maravillosas&#8217;. Despu\u00e9s dice en la canci\u00f3n que la atrapa un mundo raro, pero no me ense\u00f1aste c\u00f3mo se vive sin ti. Uno dice que hay algo que no es entre seres del mismo sexo. Ese bolero es de Frank Dom\u00ednguez\u00bb, a\u00f1ade.<\/p>\n<p>Entre los boleros que menciona est\u00e1 <em>Acercate m\u00e1s, A tus pies, Amarga vanidad; Llorar\u00e1s, llorar\u00e1s, Mil besos, Miriam<\/em>, entre otros.<\/p>\n<p>Dice que solo un ignorante no sabe que en Nicaragua hay una escuela de boleristas, influenciados por M\u00e9xico y Cuba. Durante su investigaci\u00f3n, la historia que m\u00e1s lo impresion\u00f3 fue la de <em>Tres flores para ti<\/em>, de Tino L\u00f3pez Guerra, conocido sobre todo por su corrido de <em>Viva Le\u00f3n jodido<\/em>.<\/p>\n<p>Ese bolero se grab\u00f3 en 1946 gracias a la voz de Fernando Torres, un espa\u00f1ol que era el gran cantante de boleros de la \u00e9poca. \u00abEso fue m\u00e1s importante que escuchar a Lucho Gatica con Los Peregrinos\u00bb, concluye y luego explica para que la gente se d\u00e9 cuenta qu\u00e9 significaba entonces que Torres cantara una canci\u00f3n tuya: \u00ab\u00a1Uhhh, si era como que Luis Miguel te la cantara ahora!\u00bb.<\/p>\n<p>Para muchos nicarag\u00fcenses escuchar boleros como <em>La barca, Reloj, Caminito, Tres regalos, Esta tarde vi llover<\/em>, entre otros, se ha convertido en un aut\u00e9ntico rito, al que han acudido y siguen acudiendo, de la mano de Manzanero, Vicky Carr, Gast\u00f3n P\u00e9rez, Mej\u00eda Godoy, Luis M\u00e9ndez y una galer\u00eda de dioses de la canci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Sabor a m\u00ed, Sin ti, La hiedra, No s\u00e9 t\u00fa, Te extra\u00f1o, Sombras nada m\u00e1s y Se te olvida<\/em> son algunos boleros que escuchados, en un sof\u00e1 o en cualquier sitio, suman m\u00e1s de media hora de placer. \u00abTanto tiempo disfrutamos este amor, \/ nuestras almas se acercaron tanto as\u00ed, \/ que yo guardo tu sabor, \/ pero t\u00fa llevas tambi\u00e9n sabor a m\u00ed\u00bb, es uno, por ejemplo.<\/p>\n<h4>\u00abLa Almohada\u00bb de Jos\u00e9 Jos\u00e9<\/h4>\n<p>Seg\u00fan el escritor Francisco Guti\u00e9rrez Barreto, si hubo una canci\u00f3n que sirvi\u00f3 mucho en la carrera del cantante mexicano Jos\u00e9 Jos\u00e9 es \u00abAlmohada\u00bb, compuesta por el nicarag\u00fcense Ad\u00e1n Torres Sol\u00eds.<\/p>\n<p>Guti\u00e9rrez Barreto asegura que la canci\u00f3n ya hab\u00eda sido interpretada en un festival de la canci\u00f3n en Nicaragua por Mauricio Pe\u00f1a. Gan\u00f3 un cuarto lugar. Jos\u00e9 Jos\u00e9 poco despu\u00e9s recibi\u00f3 una muestra en un casete de la canci\u00f3n en una de sus visitas al pa\u00eds. Despu\u00e9s la cantar\u00eda y la har\u00eda mundialmente conocida. El escritor asegura que el cantante apart\u00f3 en una cuenta bancaria el dinero que le correspond\u00eda a Torres Sol\u00eds en concepto de derechos de autor y se los ofreci\u00f3 en otra ocasi\u00f3n que lo vio en Nicaragua.<\/p>\n<figure id=\"attachment_39751\" aria-describedby=\"caption-attachment-39751\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/El-Bolero-.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-39751\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/El-Bolero-.jpg\" alt=\"Fotos de Manuel Esquivel y Orlando Valenzuela\" width=\"700\" height=\"470\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141538\/El-Bolero-.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141538\/El-Bolero-.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/07141538\/El-Bolero-.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-39751\" class=\"wp-caption-text\">El acto m\u00e1gico del bolero. Las parejas cierran los ojos y m\u00e1s de uno recuerda sus amores de anta\u00f1o.<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los boleros han apasionado a radioescuchas, inspirado a novelistas famosas y a nicarag\u00fcenses que siempre bailan y cantan estas cr\u00f3nicas de la vida con la intensidad de la primera vez<\/p>\n","protected":false},"author":46,"featured_media":39748,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-39747","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39747","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/46"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39747"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39747\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":52606,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39747\/revisions\/52606"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/39748"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39747"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39747"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39747"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}