{"id":39873,"date":"2009-02-22T18:51:02","date_gmt":"2009-02-23T00:51:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=39873"},"modified":"2018-10-06T17:27:12","modified_gmt":"2018-10-06T17:27:12","slug":"el-intenso-fernando-cardenal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/perfil\/el-intenso-fernando-cardenal\/","title":{"rendered":"El intenso Fernando Cardenal"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Atormentado por un perpetuo dolor de cabeza este padre jesuita hizo un d\u00eda un juramento apasionado, se cas\u00f3 y divorci\u00f3 del Frente Sandinista, dirigi\u00f3 la Cruzada Nacional de Alfabetizaci\u00f3n y hoy, a sus 75 a\u00f1os, s\u00f3lo pide a sus compa\u00f1eros que le permitan llegar una hora m\u00e1s tarde al trabajo<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Amalia Morales<\/strong><\/p>\n<p>El dolor estall\u00f3 antes que el juramento.<\/p>\n<p>Apareci\u00f3 cuando Fernando Cardenal estudiaba filosof\u00eda en la universidad jesuita que quedaba sobre el monte Pichincha en las afueras de Quito, Ecuador. Como\u00a0un enemigo que prefiere ir despacio, se fue dejando sentir en la \u00e9poca en que Fernando le\u00eda a Santo Tom\u00e1s de Aquino y a Arist\u00f3teles, y miraba desde la ventana de su habitaci\u00f3n, esa ciudad fr\u00eda y desconocida que no cab\u00eda en sus profundos ojos azules. Lo martillaba tambi\u00e9n cuando el \u00fanico paisaje posible era la monta\u00f1a de un verde espeso, mon\u00f3tono, que se contemplaba desde el otro extremo del edificio de dos plantas, donde vivi\u00f3 interno cinco a\u00f1os.<\/p>\n<p>Llegaba temprano. Antes que rayara el alba. Apenas Fernando abr\u00eda los ojos y comenzaban las actividades propias de un jesuita en formaci\u00f3n, como es la oraci\u00f3n, la meditaci\u00f3n y el estudio, se instalaba en la alcoba de su cabeza. Le mol\u00eda a palos el coco. A medida que el d\u00eda avanzaba, la molestia que arrastrar\u00eda durante toda su vida como una bola de hierro y por la que se someter\u00eda a muchos tratamientos, se hac\u00eda m\u00e1s intensa. Entonces su mirada azul parpadeaba y se achicaba debajo de esas cejas pobladas que hered\u00f3 de su pap\u00e1. No hab\u00eda caso, a Fernando le dol\u00eda siempre la cabeza. Mucho m\u00e1s de lo que le hab\u00eda dolido a su abuela materna, y de lo que le dol\u00eda a su mam\u00e1, Esmeralda, y a su hermano, Ernesto.<\/p>\n<p>\u00abO me tiraba a la cuneta y me hac\u00eda v\u00edctima del dolor de cabeza y me hac\u00eda un hombre in\u00fatil para todo, o decid\u00eda no hacerle caso al dolor de cabeza estuviera como estuviera. La decisi\u00f3n fue nunca retirarme a mi casa por el dolor de cabeza\u00bb, dice el cura Fernando Cardenal que acaba de completar 75 a\u00f1os y que es uno de los personajes vivos m\u00e1s importantes en la historia contempor\u00e1nea de este pa\u00eds.<\/p>\n<p>As\u00ed lo hizo. Nunca se quej\u00f3. Nunca se retir\u00f3. Nunca.<\/p>\n<p>Al principio, por encima del dolor estuvo la decisi\u00f3n que tom\u00f3 a los 18 a\u00f1os cuando sali\u00f3 bachiller del Colegio Centro Am\u00e9rica de Granada: ser\u00eda jesuita. Descubri\u00f3 la vocaci\u00f3n en un retiro espiritual que organizaron en sus \u00faltimas vacaciones de secundaria. En el libro de sus memorias, y es la versi\u00f3n que \u00e9l sostiene con palabras, dice que experiment\u00f3 una alegr\u00eda tan inmensa en ese encuentro que al final, sali\u00f3 convencido que en adelante as\u00ed quer\u00eda vivir, en una perpetua felicidad con Dios.<\/p>\n<p>Su hermana menor, Esmeralda, una viuda de 73 a\u00f1os, maneja una versi\u00f3n m\u00e1s m\u00edstica del tema. Dice que el cuento que ella siempre oy\u00f3 en la casa es que iba un Fernando, muchacho, manejando un jeep por las calles de Managua, un 31 de diciembre de noche, y pas\u00f3 frente a la Catedral. Como era el \u00faltimo d\u00eda del a\u00f1o, habr\u00eda misa de gallo a la medianoche, as\u00ed que estaba abierta. Era temprano todav\u00eda, no hab\u00eda gente. Las bancas estaban solitarias. Fernando entr\u00f3, vio el sagrario y una velita prendida a su alrededor. Esa imagen le bast\u00f3 para sentir el llamado.<\/p>\n<p>As\u00ed fue como el quinto de los siete hijos de Rodolfo Cardenal y Esmeralda Mart\u00ednez, un matrimonio leon\u00e9s-granadino de arraigados principios religiosos, troc\u00f3 la idea de ser Administrador de Empresas y dedicarse a los negocios como su pap\u00e1, por el deseo de ser cura. M\u00e1s tarde, uno de sus hermanos mayores, Ernesto Cardenal, poeta, bohemio y enamoradizo, nueve a\u00f1os mayor que \u00e9l, tambi\u00e9n entrar\u00eda a un Seminario para ponerse sotana.<\/p>\n<figure id=\"attachment_39875\" aria-describedby=\"caption-attachment-39875\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Fernando-Cardenal3.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-39875\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Fernando-Cardenal3-220x300.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"409\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141432\/Fernando-Cardenal3.jpg 220w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141432\/Fernando-Cardenal3.jpg 600w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141432\/Fernando-Cardenal3.jpg 700w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-39875\" class=\"wp-caption-text\">El padre Fernando Cardenal es incansable, quiere trabajar por los pobres hasta el \u00faltimo d\u00eda de su vida.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>\u201cEra un muchacho normal, dej\u00e9moslo ah\u00ed\u00bb, responde Fernando Cardenal, a la pregunta de si entr\u00f3 virgen o no al Seminario. Est\u00e1 sentado detr\u00e1s del escritorio, en su despacho de Fe y Alegr\u00eda, organizaci\u00f3n educativa que dirige hace casi una d\u00e9cada.<\/p>\n<p>Tan normal era que hasta los 16 \u00f3 17 a\u00f1os se disputaba las enamoradas con su hermano Gonzalo. Tan igual a los dem\u00e1s de su c\u00edrculo, que hasta los 20 a\u00f1os no era consciente que en el mundo hab\u00eda una profunda divisi\u00f3n social, entre ricos y pobres. Que entre unos y otro hay un abismo de diferencia, y que \u00e9l, por azar, pertenec\u00eda al primer grupo, al de los menos que dominan a los m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u00abNo me fijaba en la pobreza. No era algo que yo ve\u00eda, y si la ve\u00eda, no lo captaba, era amigo de los empleados de mi pap\u00e1, era muy amigo del chofer, de las empleadas de mi mam\u00e1, pero no porque fueran pobres, no era desde esa \u00f3ptica que me acercaba\u00bb, dice este hombre, al que los jesuitas inculcaron que las palabras fe y justicia iban juntas.<\/p>\n<p>La realidad de plomo fue m\u00e1s aleccionadora. M\u00e1s dolorosa tal vez que su cabeza. Estaba en Medell\u00edn, la segunda ciudad m\u00e1s importante de Colombia. Cumpl\u00eda el noviciado final. El paso previo a su ordenaci\u00f3n como jesuita. Viv\u00eda en la casa de su congregaci\u00f3n, situada en el barrio Pablo VI. Un sitio donde la mayor\u00eda de la gente malviv\u00eda sin trabajo. Donde no hab\u00eda mucho que comer ni que hacer. La dieta era panela (dulce de rapadura) y la masa de ma\u00edz cocida, conocida como arepa, muy popular tambi\u00e9n en Venezuela. Los jesuitas saben que con la panza vac\u00eda la gente se enferma y no puede estudiar. En el libro de sus memorias, Fernando recupera una imagen que resume los nueve meses que estuvo ah\u00ed.<\/p>\n<p>\u00abAbr\u00ed la puerta de la calle y me encontr\u00e9 con el espect\u00e1culo de que los ni\u00f1os de la familia Jaramillo, que viv\u00eda enfrente, estaban buscando en la basura los desechos de nuestra comida y se los estaban comiendo\u00bb.<\/p>\n<p>El impacto fue total. Salt\u00f3 la zanja. Se empap\u00f3 de las historias amargas que abundan al otro lado del abismo. Por eso, cuando le toc\u00f3 irse de Medell\u00edn, tras nueve meses de oler desgracias y respirar calamidades, hizo un juramento como el m\u00e1s apasionado de los hombres:<\/p>\n<p>\u00abMe voy, pero les dejo un juramento. Ante Dios prometo que donde quiera que est\u00e9 en el futuro voy a trabajar por la justicia, por la construcci\u00f3n de una sociedad nueva, por la liberaci\u00f3n de los pobres en Am\u00e9rica Latina, de todos los marginados y excluidos del continente. Esto lo har\u00e9 en cualquier pa\u00eds en que me toque vivir, en cualquier tarea que me ordenen trabajar mis superiores religiosos\u00bb.<\/p>\n<p>Por debajo de los pobres estar\u00eda siempre el dolor de cabeza. Por encima, o a la par de ellos, s\u00f3lo estuvo lo que llegar\u00eda despu\u00e9s.<\/p>\n<figure id=\"attachment_39881\" aria-describedby=\"caption-attachment-39881\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/FernandoCardenal-homenaje.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-39881\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/FernandoCardenal-homenaje.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"435\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141426\/FernandoCardenal-homenaje.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141426\/FernandoCardenal-homenaje.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141426\/FernandoCardenal-homenaje.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-39881\" class=\"wp-caption-text\">En el homenaje que le hicieron al lado de M\u00f3nica Baltodano, Santis Su\u00e1rez, Carlos y Gonzalo Carri\u00f3n y Luisa Molina, entre otros.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Es domingo, mediados de febrero. El viento levanta polvo y arrastra las hojas secas. Hoy un grupo de amigos le va a celebrar el cumplea\u00f1os en la Ruta Maya. Ah\u00ed se reencuentra con amigos de varias generaciones.<\/p>\n<p>Para la ocasi\u00f3n ha cambiado su vestuario del d\u00eda a d\u00eda. Guard\u00f3 los jeans, las sandalias romanas y la faja de tejidos ecuatorianos. Combin\u00f3 un pantal\u00f3n caqui con una camisa de algod\u00f3n negra escosesa, con la faja y los zapatos del mismo tono oscuro. Hoy se perfum\u00f3, o lo perfumaron las que se acercaron a abrazarlo y besarlo. Hoy le quit\u00f3 el cord\u00f3n negro a sus anteojos que impiden que se le caigan f\u00e1cilmente. Tal vez sea por la alegr\u00eda que lo embarga, pero hoy no se le notan las magulladuras de la nariz y de la ceja que le provoca el contacto con el sol. \u00abEs un c\u00e1ncer que hered\u00e9 de mi padre\u00bb, dice.<\/p>\n<p>Sentado en la mesa, al lado de su cu\u00f1ada Margarita y su hermano Rodrigo, el menor, y sus sobrinos,<br \/>\nno parece un cura. Por sus manos finas podr\u00eda ser un banquero que se ha pasado la vida estampando firmas. Por su figura delgada y encorvada podr\u00eda ser un intelectual, o un artista, un pintor tal vez.<\/p>\n<p>En su despacho de Fe y Alegr\u00eda hay un cuadro de Jes\u00fas dibujado por R\u00f3ger P\u00e9rez de la Rocha.<\/p>\n<p>A esa oficina lleg\u00f3 temprano como de costumbre el \u00faltimo lunes de enero, el verdadero d\u00eda de su cumplea\u00f1os.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 primero como siempre. Encendi\u00f3 el computador. Antes se tom\u00f3 las cuatro gotas de dos medicinas que le ha orientado el neur\u00f3logo que lo atiende y que le permiten trabajar el computador por tres horas seguidas. Seguramente, antes se hab\u00eda tomado las dos pastillas para la presi\u00f3n que lleva en una de las dos cajitas redondas que guarda en el bolsillo derecho de sus levis. En los \u00faltimos dos a\u00f1os, gracias a un tratamiento con un especialista nica, que vive entre Managua y Miami, los dolores han disminuido casi al punto de desaparecer.<\/p>\n<p>Silvio Guti\u00e9rrez, uno de sus m\u00e1s cercanos colaboradores en Fe y Alegr\u00eda, dice que ese d\u00eda le mand\u00f3 a todo el personal de la oficina una circular en la que les ped\u00eda autorizaci\u00f3n para llegar una hora m\u00e1s tarde a partir de esa fecha.<\/p>\n<p>Guti\u00e9rrez dice que antes de llegar a ese punto les explic\u00f3 que conoce a otros hombres de su edad que est\u00e1n en sus casas jubilados, pero que \u00e9l no quiere irse, quiere seguir trabajando hasta el final de sus d\u00edas. Es as\u00ed que un d\u00eda se re\u00fane con unos banqueros que van apoyar el proyecto de Fe y Alegr\u00eda, otro d\u00eda con su cardi\u00f3logo Jorge Cuadra, y un viernes se aparece por el colegio Roberto Clemente de Ciudad Sandino, donde reciben clases casi 1,200 ni\u00f1os.<\/p>\n<p>\u00ab\u00c9l nunca ha faltado al trabajo, ni por los dolores de cabeza\u00bb, dice Emilia Ruiz, su asistente desde hace 28 a\u00f1os, quien s\u00f3lo sabe de su mal cuando lo nota deca\u00eddo.<\/p>\n<div id='gallery-1' class='gallery galleryid-39873 gallery-columns-3 gallery-size-thumbnail'><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/perfil\/el-intenso-fernando-cardenal\/attachment\/fernando-cardena-1966\/'><img decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141430\/Fernando-Cardena-1966.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-39877\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141430\/Fernando-Cardena-1966.jpg 150w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141430\/Fernando-Cardena-1966.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141430\/Fernando-Cardena-1966.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141430\/Fernando-Cardena-1966.jpg 96w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141430\/Fernando-Cardena-1966.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141430\/Fernando-Cardena-1966.jpg 100w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-39877'>\n\t\t\t\t1966, una de las pocas fotos donde los hermanos sacerdotes, Fernando y Ernesto Cardenal Mart\u00ednez, aparecen con sotana\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/perfil\/el-intenso-fernando-cardenal\/attachment\/fernando-cardenal-1950\/'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141428\/Fernando-Cardenal-1950.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-39879\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141428\/Fernando-Cardenal-1950.jpg 150w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141428\/Fernando-Cardenal-1950.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141428\/Fernando-Cardenal-1950.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141428\/Fernando-Cardenal-1950.jpg 96w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141428\/Fernando-Cardenal-1950.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141428\/Fernando-Cardenal-1950.jpg 100w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-39879'>\n\t\t\t\tEn 1950, una fotograf\u00eda de la familia Cardenal Mart\u00ednez. El segundo de pie, de izquierda a derecha, es el padre Fernando Cardenal, ten\u00eda 16 a\u00f1os. \n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/perfil\/el-intenso-fernando-cardenal\/attachment\/fernando-cardenal-1945\/'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141429\/Fernando-Cardenal-1945.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-39878\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141429\/Fernando-Cardenal-1945.jpg 150w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141429\/Fernando-Cardenal-1945.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141429\/Fernando-Cardenal-1945.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141429\/Fernando-Cardenal-1945.jpg 96w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141429\/Fernando-Cardenal-1945.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141429\/Fernando-Cardenal-1945.jpg 100w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-39878'>\n\t\t\t\tEn 1945, la fotograf\u00eda de pasaporte de Fernando, Esmeralda y Gonzalo. \n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/perfil\/el-intenso-fernando-cardenal\/attachment\/fernando-cardenal-1982\/'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141427\/Fernando-Cardenal-1982.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-39880\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141427\/Fernando-Cardenal-1982.jpg 150w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141427\/Fernando-Cardenal-1982.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141427\/Fernando-Cardenal-1982.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141427\/Fernando-Cardenal-1982.jpg 96w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141427\/Fernando-Cardenal-1982.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141427\/Fernando-Cardenal-1982.jpg 100w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-39880'>\n\t\t\t\tEn 1982, con Brenda Rocha, la muchacha de la sonrisa que perdi\u00f3 sus brazos en un ataque en Bonanza. \n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure>\n\t\t<\/div>\n\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Cuando volvi\u00f3 a Nicaragua, ordenado como jesuita, ya sab\u00eda automitigar su dolor. En M\u00e9xico aprendi\u00f3 a inyectarse las dosis de Lisalgil que necesitaba. Fernando volvi\u00f3 a un pa\u00eds que no conoc\u00eda. Volvi\u00f3 a un pa\u00eds en el que otros dolores brotaban desde cualquier esquina, donde la guardia de Somoza hac\u00eda de las suyas. Tarde o temprano un dolor colectivo iba a reventar.<\/p>\n<p>A finales de los sesenta, la Universidad Centroamericana (UCA), que los jesuitas hab\u00edan fundado en Managua y en donde Fernando Cardenal aterriz\u00f3 con el nombramiento de vicerrector estudiantil, era un hervidero antisomocista. Los estudiantes reclamaban por todo. Estaban picados por el bicho contra el tirano que hac\u00eda ronchas, desde hace alg\u00fan tiempo, en universitarios, escolares y campesinos diseminados en todo el pa\u00eds.<\/p>\n<p>Fernando se estren\u00f3 en el cargo, primero, con una toma pac\u00edfica de la universidad por parte de los estudiantes. M\u00e1s tarde, ocurri\u00f3 la toma de la Catedral. Ah\u00ed, el \u00abpadre Fernando\u00bb, como empez\u00f3 a ser llamado, salt\u00f3 a la portada de La Prensa afirmando que los presos pol\u00edticos, por los que se hab\u00eda hecho la toma del templo religioso, hab\u00edan sido torturados. Desde entonces se volvi\u00f3 una figura inc\u00f3moda para el somocismo y en un potencial aliado del clandestino Frente Sandinista de Liberaci\u00f3n Nacional (FSLN), que con el respaldo del pueblo derroc\u00f3 a la dictadura el 19 de julio de 1979.<\/p>\n<p>Con el FSLN, Fernando Cardenal vivi\u00f3 una relaci\u00f3n sentimental similar a las etapas que cumple un matrimonio que acaba en divorcio: enamoramiento, matrimonio, felicidad por muchos a\u00f1os, y al final una infidelidad brutal y demoledora, en la que hay reproches, y que revela una verdad que estaba a flor de piel.<\/p>\n<p>En sus memorias, Cardenal describe con lujo de detalles desde sus primeros coqueteos con el FSLN, pasando por la etapa preinsurrecional a la que se fueron sumando muchos j\u00f3venes cristianos que lo segu\u00edan a \u00e9l. Muchos de ellos se desgranaron de las mejores familias. Muchos cayeron en el camino. Muchos se desencantaron despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Sin duda, el per\u00edodo revolucionario fue el m\u00e1s intenso en la vida del padre.<\/p>\n<p>Su huella es gigante en la Cruzada Nacional de Alfabetizaci\u00f3n, el evento educativo m\u00e1s importante que ha celebrado este pa\u00eds. No s\u00f3lo porque moviliz\u00f3 a m\u00e1s de 100,000 personas, sino por la proeza que logr\u00f3: redujo la tasa de analfabetismo de 51 por ciento a 12.9 por ciento.<\/p>\n<p>\u00c9sa es quiz\u00e1s la parte m\u00e1s rom\u00e1ntica del matrimonio. La \u00e9poca en que cualquier desgarro se pod\u00eda abordar con los l\u00edderes m\u00e1ximos. Fernando recuerda en su libro la vez que le coment\u00f3 a Daniel Ortega, el actual Presidente, su preocupaci\u00f3n por el peligro que corr\u00edan las mujeres brigadistas en la monta\u00f1a, a prop\u00f3sito de la violaci\u00f3n que hab\u00eda sufrido una de ellas.<\/p>\n<p>\u00ab\u00c9l comparti\u00f3 plenamente la inquietud y quedamos de acuerdo en que se pondr\u00eda en el C\u00f3digo Penal el doble de pena para aquel hombre que violara a una brigadista de la alfabetizaci\u00f3n. Y as\u00ed se hizo\u00bb.<\/p>\n<p>Con emoci\u00f3n cuenta la vez en que su cuerpo larguirucho se ocup\u00f3 de molde para las hamacas que les dar\u00edan a los brigadistas. Al fin no sirvieron, quedaron muy chingas.<\/p>\n<p>\u201c&#8230;en Nicaragua, en todos los campos y monta\u00f1as del pa\u00eds, estaba naciendo un hombre nuevo, la mujer nueva; esa nueva criatura de la que habla San Pablo en las Sagradas Escrituras. Personas que no tienen su centro de gravedad en s\u00ed mismas, sino fuera, en los dem\u00e1s\u00bb, recuerda.<\/p>\n<p>Al padre Cardenal no lo intimidaron nunca las exigencias de los obispos y el Nuncio, que siempre lo acusaron a \u00e9l, a su hermano y a dos curas m\u00e1s (el padre Miguel D&#8217;Escoto y el padre Parrales) de incumplimiento a las leyes can\u00f3nicas.<\/p>\n<p>\u00abSoy muy intenso. Lo peque\u00f1o, lo mediano y lo grande lo vivo con una gran intensidad\u00bb, dice y cierra la boca con el mismo rictus que conserva su pap\u00e1 en la fotograf\u00eda, blanco y negro, que se tomaron en 1950, en ocasi\u00f3n de los 15 a\u00f1os de Esmeralda. Ah\u00ed Fernando est\u00e1 de pie entre su hermano mayor, Rodolfo, y Gonzalo, que es s\u00f3lo un a\u00f1o mayor que \u00e9l, y con el que a simple vista se confunde porque se vest\u00edan de la misma manera. Mientras que Rodrigo, con quien Fernando se mira a menudo, y a quien influenci\u00f3 tanto al punto de enredarlo en la madeja revolucionaria, es s\u00f3lo un ni\u00f1o de cinco a\u00f1os. Con intensidad vivi\u00f3 la etapa de la Cruzada. Con intensidad se zambull\u00f3 entre los j\u00f3venes de la Juventud Sandinista.<\/p>\n<p>Con intensidad se consagr\u00f3 m\u00e1s luego al Ministerio de Educaci\u00f3n. Desde esos a\u00f1os, no ha habido m\u00e1s un ministro universal encargado de todos los niveles educativos. Con intensidad sobrellev\u00f3 la expulsi\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas. Aunque nunca dej\u00f3 de vivir como jesuita. Siempre vivi\u00f3 entre ellos y a\u00f1os despu\u00e9s curs\u00f3 el noviciado, y fue readmitido en la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas. Y con intensa tristeza vivi\u00f3 \u00abla debacle\u00bb, como el llama a la degradaci\u00f3n de la dirigencia sandinista que se expres\u00f3 en la repartici\u00f3n de los bienes del Estado, mejor conocida como la Pi\u00f1ata.<\/p>\n<p>\u00abLlegu\u00e9 a amar a la Revoluci\u00f3n Sandinista m\u00e1s que a mi vida y siempre estuve dispuesto a sacrificar cualquier cosa por ella, inclusive cosas muy queridas para m\u00ed&#8230;\u00bb, dice la carta en la que renuncia a su militancia en el FSLN.<\/p>\n<p>\u00abSi hay algo que al padre le duele profundamente es la mentira, eso lo decepciona profundamente en las personas\u00bb, dice Emilia Ruiz. Eso lo hiere m\u00e1s que cualquier dolor de cabeza.<\/p>\n<figure id=\"attachment_39882\" aria-describedby=\"caption-attachment-39882\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Fernando-Cardenal5.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-39882\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Fernando-Cardenal5.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"518\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141425\/Fernando-Cardenal5.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141425\/Fernando-Cardenal5.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141425\/Fernando-Cardenal5.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-39882\" class=\"wp-caption-text\">Los siete hermanos Cardenal Mart\u00ednez, entre ellos dos sacerdotes el padre Fernando y el poeta Ernesto Cardenal.<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Atormentado por un perpetuo dolor de cabeza este padre jesuita hizo un d\u00eda un juramento apasionado, se cas\u00f3 y divorci\u00f3 del Frente Sandinista, dirigi\u00f3 la Cruzada Nacional de Alfabetizaci\u00f3n y hoy, a sus 75 a\u00f1os, s\u00f3lo pide a sus compa\u00f1eros que le permitan llegar una hora m\u00e1s tarde al trabajo<\/p>\n","protected":false},"author":46,"featured_media":39876,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[15,26],"tags":[],"class_list":["post-39873","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-perfil","category-reportajes"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39873","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/46"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39873"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39873\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":45150,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39873\/revisions\/45150"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/39876"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39873"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39873"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39873"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}