{"id":40057,"date":"2009-04-19T18:55:26","date_gmt":"2009-04-20T00:55:26","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=40057"},"modified":"2018-10-06T17:31:25","modified_gmt":"2018-10-06T17:31:25","slug":"firuliche-firuliche","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/firuliche-firuliche\/","title":{"rendered":"\u00a1Firuliche, Firuliche!"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Se apagan las luces de la memoria en la gran carpa de Firuliche, el m\u00e1s grande payaso de Centrom\u00e9rica recordado por nuestros padres y abuelos, con su sonrisa en los labios y confite en el coraz\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Luis E. Duarte\u00a0<\/strong><br \/>\n<strong>Fotos Archivo de La Prensa<\/strong><\/p>\n<p>D\u00e9cadas atr\u00e1s el mundo cabia en una carpa. Managua era s\u00f3lo una aldea que comenzaba en El Malec\u00f3n y terminaba en Tiscapa, y en lo profundo de la monta\u00f1a s\u00f3lo llegaban caballos, burros o camiones que iban o ven\u00edan de la frontera, cafetales o haciendas.<\/p>\n<p>Las noches se alumbraban con velas o ruidosos motores de gasolina en las avenidas de Nicaragua y la vida de los ni\u00f1os terminaba en una esquina, sobre un palo de mango o a la altura de un cometa volando sobre los tejados de barro de un pueblo nublado de esos tantos que exist\u00edan y cuyos m\u00edticos nombres suenan ahora comunes como una hoja seca que se ha llevado el viento.<\/p>\n<p>Por eso palpitaba el coraz\u00f3n de un ni\u00f1o que hoy es abuelo, cuando el bombo romp\u00eda el sonido de los p\u00e1jaros, el murmullo del r\u00edo, el trote de los caballos y aquellos h\u00e9roes de la infancia aparec\u00edan de improvisto. Era el Circo de Firuliche con sus leones amaestrados y contorsionistas, sus malabaristas y trapecistas, con los magos y sobre todo sus payasos, el \u00fanico que romp\u00eda el encanto mon\u00f3tono de un pa\u00eds apenas concibi\u00e9ndose, primitivo y rural.<\/p>\n<p>Quince centavos eran suficientes para conocer el otro mundo dentro de la carpa. El mundo de las risas con pies descalzos en las butacas de madera o zapatos de cuero los de silla plegadiza. Toda la alegr\u00eda pod\u00eda valer apenas real y medio.<\/p>\n<p>Nuestros padres, los mismos que conocimos con el lomo partido, llorando las guerras sucesivas, las navidades racionadas y los abuelos, mucho antes que partieran hacia el silencio o tuvieran la piel el\u00e1stica y reseca, son generaciones inocentes que sonre\u00edan con aquellos payasos de un circo que durante d\u00e9cadas como una brisa refrescaba sus vidas y como el flautista de Hamel\u00edn los encantar\u00eda para llevarlos a so\u00f1ar un mundo inexistente.<\/p>\n<p>El escritor uruguayo Eduardo Galeano escribi\u00f3: \u00abEran clarines guerreros las cornetas de cart\u00f3n de los payasos y altas banderas los harapos flameaban anunciando la mayor fiesta del mundo. La carpa estaba toda llena de remiendos, y tambi\u00e9n los leones, leones jubiladitos; pero la carpa era un castillo y los leones eran los reyes de la selva; y era la reina de los cielos aquella rechoncha se\u00f1ora, fulgurante de lentejuelas, que se balanceaban en los trapecios a un metro del suelo\u00bb y de esa manera el que entraba al circo de Firuliche no sal\u00eda nunca.<\/p>\n<p>Fabio Gadea Mantilla, el narrador popular, explica que durante su infancia en Ocotal s\u00f3lo pod\u00eda conectarse con el mundo a trav\u00e9s del circo, no hab\u00eda carretera para entrar al pueblo y quienes llegaban necesitaban animales o camiones.<\/p>\n<p>Como ni\u00f1o lo desconocido m\u00e1s all\u00e1 del pueblo s\u00f3lo pod\u00eda llegar con Firuliche. Era m\u00e1s f\u00e1cil encantarse con la visita del circo en aquella \u00e9poca. No hab\u00eda nada, ni televisi\u00f3n, ni radios, ni diversiones. El circo era realmente \u00fanico, por eso \u00ablos ni\u00f1os de ese tiempo que tienen mi edad, setenta y pico, todav\u00eda lo recuerdan\u00bb, memora.<a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Firuliche-Firuliche2.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-40059\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Firuliche-Firuliche2.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"441\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141314\/Firuliche-Firuliche2.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141314\/Firuliche-Firuliche2.jpg 204w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141314\/Firuliche-Firuliche2.jpg 697w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141314\/Firuliche-Firuliche2.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Por las tardes sacaba sus parlantes para anunciar la funci\u00f3n de las siete de la noche y a las seis prend\u00eda el motorcito de gasolina que le daba luz a la carpa mientras los ni\u00f1os llegaban a la \u00fanica funci\u00f3n diaria para ver a Firuliche. Cerca de la Chiboler\u00eda Gil, en la colonia San Sebasti\u00e1n, hab\u00eda un predio montoso que podaban para levantar la carpa de Firuliche. Ah\u00ed el periodista Mario Fulvio Espinoza lleg\u00f3 a la funci\u00f3n como casi todos los ni\u00f1os de su vecindario, como casi todos los ni\u00f1os de Nicaragua. Eran los a\u00f1os cuarenta.<\/p>\n<p>Firuliche cantaba, recuerda Espinoza. Estuvo de moda en aquella \u00e9poca <em>Noches playeras<\/em>, un bolero popular de Los Tres Ases, y lo acompa\u00f1aba una \u00aborquesta\u00bb de trompeta, bongo y acorde\u00f3n. Su esposa chilena y su hija Marina eran parte del show, acr\u00f3batas de la cuerda floja y contorsionista, pero tambi\u00e9n se habla de otra hija de la pareja, Francia, una mujer muy bella, quien mucho despu\u00e9s como gran parte de las mujeres de su \u00e9poca le confes\u00f3 a Carlos Mej\u00eda Godoy que Rafael Gast\u00f3n P\u00e9rez le hab\u00eda compuesto <em>Sinceridad<\/em>.<\/p>\n<p>Hab\u00eda tambi\u00e9n un perro que saltaba sobre un aro y Rabanito, un payaso que compart\u00eda escenario con la estrella de la funci\u00f3n, Firuliche. \u00c9se era el gran circo. \u00c9se era el show.<\/p>\n<p>Sin embargo, entre todos la mayor atracci\u00f3n era un animal especial. Firuliche hab\u00eda logrado amaestrar al m\u00e1s dificil de toda la fauna. \u00bfCu\u00e1l es el m\u00e1s indomable en el reino de las bestias? No era un tigre de Bengala, ni un le\u00f3n africano, ni un jaguar guatemalteco&#8230;<\/p>\n<p>Nadie sabe cu\u00e1nto tiempo necesit\u00f3 para lograr la gran haza\u00f1a, pero lo hab\u00eda hecho, finalmente alguien pudo amaestrar a un burro, un burrito segoviano.<\/p>\n<p>Se llamaba Torcuato y lo hab\u00eda encontrado en Somoto deambulando por las calles. Quiso demostrar a los segovianos incr\u00e9dulos que pod\u00eda hacer de ese pobre animal criollo un gran artista de las carpas centroamericanas y m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p>Torcuato aprendi\u00f3 a contar, daba el uno, el dos, el tres&#8230; Rebuznaba cuando le preguntaban qu\u00e9 hac\u00eda si ten\u00eda hambre, se inclinaba ante la bandera y levantaba una pata en se\u00f1al de saludo. \u00bfY si la burrita dec\u00eda que ya no lo quer\u00eda? Entonces hac\u00eda una mueca de agravio.<\/p>\n<p>\u00abBuscame a mi suegro\u00bb, le ped\u00eda Firuliche y el burro iba precisamente donde estaba el padre de la m\u00e1s bonita del p\u00fablico y si le dec\u00edan que saludara a la futura esposa del payaso, entonces bajaba la cabeza ante la supuesta novia.<\/p>\n<p>Carlos Mej\u00eda Godoy tiene una canci\u00f3n in\u00e9dita del burrito segovia-no y hace alusi\u00f3n a Torcuato, el m\u00e1s famoso de los \u00e9quidos nicarag\u00fcenses, el \u00fanico que ha logrado llegar hasta Chile en sus giras internacionales.<\/p>\n<p>El show de Firuliche era sencillo, apenas hab\u00eda chistes de doble sentido, pero no tan morados como los de ahora. La voz deb\u00eda ser modulada en un tiempo sin micr\u00f3fonos y los ni\u00f1os de aquella \u00e9poca imitaban despu\u00e9s las bromas en tono de payaso. Se estableci\u00f3 por un tiempo la expresi\u00f3n sin\u00f3nima del cantinfleo, dec\u00edan a los muchachos locos del barrio \u00ab\u00e9ste es un firuliche\u00bb, explica Espinoza.<\/p>\n<p>Franklyn Handal, propietario de uno de los circos m\u00e1s populares en los setenta y reconocido como el payaso Ratonini, explica que el circo era toda una empresa. \u00abFiruliche en esos tiempos era muy famoso, tuvo un circo muy bueno con una pista barnizada donde entraban los artis-tas en alto. Ten\u00eda leones, lo cual s\u00f3lo ten\u00edan los circos buenos\u00bb.<\/p>\n<p>El circo tuvo su momento de esplendor y compet\u00eda con los circos mexicanos, estuvo en casi toda Latinoam\u00e9rica, pero en Nicaragua el payaso ten\u00eda una relaci\u00f3n muy especial, de amor y l\u00e1grimas, como suelen ser las vidas bajo la carpa.<\/p>\n<p>Carlos Mej\u00eda Godoy le compuso una canci\u00f3n para su cumplea\u00f1os 80 cuando a\u00fan viv\u00eda en Nicaragua: \u00abFiruliche, Firuliche, he venido con los ni\u00f1os de mi pueblo a cantarte tu epopeya de sonrisa y caramelo&#8230; medio siglo de sembrar felicidad, viejo zorro de la carpa, combatiente de la paz\u00bb.<\/p>\n<p>El cantautor recuerda que ten\u00eda seis a\u00f1os cuando escuch\u00f3 la palabra m\u00e1gica: circo. Fue un gran berrinche porque no lo llevaron a la primera funci\u00f3n, pero en la segunda grab\u00f3 en su memoria la parodia de <em>La Cucaracha<\/em>, donde el payaso cambi\u00f3 la letra para hablar de una de sus camionetas maltrechas que ya no pod\u00eda andar.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n parodiaba los versos de <em>Las Abandonadas<\/em>, del poeta Julio Sesto, que originalmente dice: \u00abC\u00f3mo, me dan pena las abandonadas, que amaron creyendo ser tambi\u00e9n amadas. Y van por la vida llorando un cari\u00f1o, recordando a un hombre y arrastrando un ni\u00f1o\u00bb.<\/p>\n<p>Firuliche dec\u00eda: \u00abC\u00f3mo me dan penas las llantas usadas que van por la carretera&#8230;\u00bb. Cantaba una canci\u00f3n titulada <em>Alfredo basta<\/em>, de un tipo que echa mano a una se\u00f1ora y la mujer est\u00e1 tratando de librarse del acoso del tipo.<\/p>\n<p>Los payasos eran tan ingenuos como su p\u00fablico, eran como ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Se agachaban y les sal\u00eda humo por detr\u00e1s, se peleaban y cantaban canciones. Firuliche ten\u00eda un paraguas con s\u00f3lo la manigueta y una valija de acorde\u00f3n que se aplastaba, siempre se ca\u00eda al entrar.<\/p>\n<p>Las grandes maromas eran andar a caballo de espaldas, subirse a una pelota y levantar a otra persona desde un pedestal con la quijada. Eso era espectacular entonces y cal\u00f3 en la memoria, una memoria cada d\u00eda m\u00e1s difusa.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Firuliche se llamaba Eugenio Salvador Ch\u00e1vez Bonilla y no era nicarag\u00fcense. Naci\u00f3 en El Salvador y seg\u00fan Franklyn Handal, \u00abRatonini\u00bb, ten\u00eda un hermano que fue diputado o alto funcionario en aquel pa\u00eds, por eso era como una afrenta para la familia que \u00e9l fuera payaso.<\/p>\n<p>Ten\u00eda una esposa, una mujer muy simp\u00e1tica de origen chileno, Juanita Rodr\u00edguez, que hab\u00eda llegado con otros cirqueros a Nicaragua. Trabaj\u00f3 tambi\u00e9n con su cu\u00f1ado a quien apodaron simplemente \u00abEl Chileno\u00bb y fue presentador de sus espect\u00e1culos.<\/p>\n<p>Ch\u00e1vez era virtuoso, como director del colectivo era empresario, mec\u00e1nico de sus destartalados camiones y director art\u00edstico. Como los gitanos incorpor\u00f3 a sus hijos al circo, no pod\u00eda ser de otra forma. Adem\u00e1s de Francia y Marina, hab\u00eda dos muchachos, uno de ellos era percusionista y el otro lo recuerdan como \u00abEl Chele\u00bb.<\/p>\n<p>Firuliche tocaba guitarra, mandolina y trompeta. No era un gran maestro, pero ten\u00eda una serie de canciones humor\u00edsticas y parodias. Mario Fulvio Espinoza considera que el gran \u00e9xito de Firuliche fue su exclusividad. Tuvo por mucho tiempo la \u00fanica carpa de circo.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s era el m\u00e1s popular e inteligente, sab\u00eda darse propaganda y viajaba por todo el pa\u00eds, con excepci\u00f3n del Atl\u00e1ntico. Se trataba de un personaje que entraba a la clase popular, en los barrios y aldeas.<\/p>\n<p>Su vida la dedic\u00f3 al circo. En 1931 comenz\u00f3 junto a su esposa, pero en 1948 se le quem\u00f3 la primera carpa en Matagalpa despu\u00e9s de encender un motor de gasolina para iluminar la funci\u00f3n nocturna en d\u00edas h\u00e1biles.<\/p>\n<p>En 1949 en Guatemala pas\u00f3 una grave crisis porque exist\u00eda un conflicto con El Salvador. Firuliche trabajaba entonces en el Circo Imperial de propiedad salvadore\u00f1a y ten\u00eda dicha nacionalidad. Fue liberado cuando los ni\u00f1os de las escuelas p\u00fablicas hicieron una colecta nacional y recibi\u00f3 dinero tambi\u00e9n de otros pa\u00edses latinoamericanos.<\/p>\n<p>Firuliche era risas, pero Don Salvador era un encantador. Gadea Mantilla lo recuerda como un tipo generoso que conoc\u00eda a todos los artistas y comunicativo. A Handal le dec\u00eda que si le picaba una hormiga la agarraba y la pon\u00eda en el suelo, porque no quer\u00eda conflictos con nadie, especialmente en la \u00e9poca de gran competencia de circos, en los a\u00f1os setenta.<\/p>\n<p>Mej\u00eda Godoy, hijo de aduanero y ciudadano fronterizo vio circos que nunca se presentaron en Managua, pero s\u00ed en Somoto porque deb\u00edan pasar la Aduana, as\u00ed conoci\u00f3 al hombre m\u00e1s fuerte del mundo que arrastraba un cami\u00f3n con los dientes, Joe Carson, quien part\u00eda ladrillos con las manos, pero nada volver\u00eda a ser lo mismo despu\u00e9s de Firuliche, \u00abel m\u00e1s ilustre, el m\u00e1s humano y vers\u00e1til de todos\u00bb.<\/p>\n<p>Torcuato no era un simple nombre que suena gracioso, era el poeta de la contrarreforma italiana Torquato Tasso, a quien Goethe y Lord Byron dedicaron algunas obras. Se consideraba adem\u00e1s que hab\u00eda hecho mil 680 funciones ben\u00e9ficas para la iglesia y ermitas cat\u00f3licas sobre todo.<\/p>\n<p>Mientras los otros se peleaban por las plazas p\u00fablicas cuando dos circos coincid\u00edan en el mismo pue-blo, Firuliche se iba y les dejaba el lugar, pero cuando miraba que hab\u00eda un cami\u00f3n de sus competidores a mitad del camino, sacaba sus herramientas y ayudaba a repararlo.<\/p>\n<p>Fabio Gadea rememora un encuentro en Honduras. \u00abComenzamos a dar obras de teatro espa\u00f1ol, llegamos a Tegucigalpa y no hab\u00eda teatro, ten\u00edan compromisos para dos meses.<\/p>\n<p>A la pensi\u00f3n lleg\u00f3 Firuliche, nos dijo, `muchachos no se aflijan, ustedes pueden usar mi circo cuando quieran para presentar sus obras desde ma\u00f1ana si quieren&#8217;. Y en efecto nos presentamos tres noches y recogimos suficiente para venirnos en avi\u00f3n porque mi padre estaba furioso que me hab\u00eda ido con un hermano m\u00edo\u00bb.<\/p>\n<p>El s\u00e1bado 24 de abril de 1982 celebr\u00f3 50 a\u00f1os de carrera art\u00edstica en una casa de Unidad de Prop\u00f3sitos, esa misma tarde tuvo una funci\u00f3n de gala con Marina Ch\u00e1vez, su hija de 45 a\u00f1os. El Ministro de la Junta de Reconstrucci\u00f3n de Managua, Samuel Santos, actual Canciller de la Rep\u00fablica, le entreg\u00f3 un diploma por su larga trayectoria.<\/p>\n<p>Dos a\u00f1os despu\u00e9s, Mej\u00eda Godoy grab\u00f3 un programa de televisi\u00f3n en su carpa para celebrar su cumplea\u00f1os 80 y se form\u00f3 una asociaci\u00f3n de cirqueros donde cubanos y sovi\u00e9ticos impartieron cursos a los artistas nacionales, pero Firuliche se fue a El Salvador donde tuvo poco \u00e9xito y muri\u00f3 en 1989, dicen que tuvo miedo, pens\u00f3 que confiscar\u00edan su circo.<\/p>\n<figure id=\"attachment_40060\" aria-describedby=\"caption-attachment-40060\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Firuliche-Firuliche3.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-40060\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Firuliche-Firuliche3.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"364\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141313\/Firuliche-Firuliche3.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141313\/Firuliche-Firuliche3.jpg 247w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141313\/Firuliche-Firuliche3.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-40060\" class=\"wp-caption-text\">Celebr\u00f3 50 a\u00f1os de carrera en Managua, el 24 de abril de 1982, tuvo una de sus \u00faltimas funciones en Nicaragua con su burro Torcuato.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Estuvo viviendo en dos pueblos, Somoto y Jinotepe, afirma Mej\u00eda Godoy. Uno de sus hijos probablemente naci\u00f3 en Nueva Segovia, Mario Ch\u00e1vez, estudi\u00f3 la primaria all\u00e1, dirig\u00eda la banda del circo y m\u00e1s tarde fue animador. Para sus compa\u00f1eros era un gran honor porque hac\u00eda malabares desde entonces, despu\u00e9s estudiaron la secundaria en Diriamba.<\/p>\n<p>En los setenta hab\u00eda m\u00e1s competencia de circos, las carpas disputaban las plazas p\u00fablicas, entre ellos los m\u00e1s reconocidos eran el Circo M\u00e1gico y el Handal. Don Salvador se dedicaba m\u00e1s a las parodias, cantaba y contrat\u00f3 dos payasos cubanos: Pizarr\u00edn y Tumbita, un poco m\u00e1s p\u00edcaros.<\/p>\n<p>Handal cree que un hermano de Firuliche en Jinotepe era gerente de la Funeraria Cat\u00f3lica. Su hija Marina se cas\u00f3 con el trompetista Enrique T\u00e9llez y juntos migraron hacia El Salvador, su \u00fanico nieto tambi\u00e9n es m\u00fasico y tiene una banda all\u00e1, es el \u00fanico descendiente que queda vivo.<\/p>\n<p>Su apego a Nicaragua fue felicidad y tragedia. Aqu\u00ed conoci\u00f3 a su esposa de toda la vida, cri\u00f3 a sus hijos, encontr\u00f3 el camino al \u00e9xito y fue un \u00eddolo de generaciones muy querido y respetado, pero uno de sus hijos muri\u00f3 de fiebre perniciosa primero y el otro, Mario, se accident\u00f3 en moto cerca de Diriamba.<\/p>\n<p>Encontr\u00f3 la muerte cuando la familia no ten\u00eda c\u00f3mo enterrarlo, hasta que alguien les encontr\u00f3 lugar en una b\u00f3veda de Jinotepe. Tambi\u00e9n vio morir primero a su esposa.<\/p>\n<p>Al final de los a\u00f1os el gran payaso tuvo que rendirse al tiempo, aunque no pretendi\u00f3 abandonar el circo. \u00abHab\u00eda perdido mucho. Los tiempos cambian, \u00e9l era un payaso viejo de aquellos tiempo, el modernismo avanzaba y \u00e9l se quedaba en lo mismo. Ten\u00e9s que estar calentando los dicharachos, los movimientos de la m\u00fasica, ten\u00e9s que estar activo. La mayor parte de payasos viejos viven en el pasado\u00bb, explica Handal.<\/p>\n<p>\u2014Ahora hay internet, fax, celulares, pon\u00e9s mensajes, chate\u00e1s, pero los ni\u00f1os perdieron la inocencia, aunque siempre les gustan a los chiquitos (payasos) como Pipo\u2014, expresa Gadea.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfSer\u00e1 que se pierda el recuerdo de Firuliche? \u2013preguntamos.<\/p>\n<p>\u2014Con el tiempo probablemente, cuando comience a morir la gente como nosotros que lo vimos y lo recordamos con nostalgia. Se va a perder obviamente, no es un personaje cient\u00edfico, no es como Cantinflas que es nombre de diccionario o Chespirito. Firuliche es muy de aldea, muy de antes, de provincia, ingenuidad, no s\u00e9&#8230;<\/p>\n<p>\u2014El valor que tuvo?<\/p>\n<p>\u2014Llenar una \u00e9poca que estaba vac\u00eda de diversiones para los ni\u00f1os. Cubri\u00f3 una \u00e9poca determinada en el imaginario popular, ese regalo a la ni\u00f1ez que entonces lo necesitaba, como lo dej\u00f3 en M\u00e9xico el Grillito Cantor, Francisco Gabilondo Soler. Hay que agradecerle a Dios el habernos regalado un talento como \u00e9se, que hizo sonre\u00edr a la gente y dej\u00f3 esos recuerdos gratos, en lugar de tristezas de guerras, metralletas y asesinatos.<\/p>\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini_box\" style=\"background: initial !important; border: initial !important; border-radius: initial !important; border-spacing: initial !important; border-collapse: initial !important; direction: ltr !important; flex-direction: initial !important; font-weight: initial !important; height: initial !important; letter-spacing: initial !important; min-width: initial !important; max-width: initial !important; min-height: initial !important; max-height: initial !important; margin: auto !important; outline: initial !important; padding: initial !important; position: absolute; table-layout: initial !important; text-align: initial !important; text-shadow: initial !important; width: initial !important; word-break: initial !important; word-spacing: initial !important; overflow-wrap: initial !important; box-sizing: initial !important; display: initial !important; color: inherit !important; font-size: 13px !important; font-family: X-LocaleSpecific, sans-serif, Tahoma, Helvetica !important; line-height: 13px !important; vertical-align: top !important; white-space: inherit !important; left: 474px; top: 6290px; opacity: 0.05;\">\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini_logo\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" title=\"Traducir texto seleccionado\"><\/div>\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini_sound\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" title=\"Escuchar\"><\/div>\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini_copy\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" title=\"Copiar texto al Portapapeles\"><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se apagan las luces de la memoria en la gran carpa de Firuliche, el m\u00e1s grande payaso de Centroam\u00e9rica recordado por nuestros padres y abuelos, con su sonrisa en los labios y confite en el coraz\u00f3n<\/p>\n","protected":false},"author":46,"featured_media":40061,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-40057","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40057","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/46"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40057"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40057\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":45164,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40057\/revisions\/45164"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/40061"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40057"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40057"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40057"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}