{"id":40070,"date":"2009-04-19T12:34:21","date_gmt":"2009-04-19T18:34:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=40070"},"modified":"2020-12-11T19:16:44","modified_gmt":"2020-12-12T01:16:44","slug":"la-ultima-bolchevique","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/la-ultima-bolchevique\/","title":{"rendered":"La \u00faltima bolchevique"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">A los siete a\u00f1os vio morir a su madre por un mal parto, a los 21 fue violada y embarazada. La internaron en el hospital siqui\u00e1trico y luego se enamor\u00f3 perdidamente de una francesa. Ha vivido la vida con dolor y alegr\u00eda esta veterana periodista que desde su cuartel central, Radio Mujer, se declara la \u00faltima bolchevique<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Amalia Morales<\/strong><br \/>\n<strong>Fotos de Orlando Valenzuela<\/strong><\/p>\n<p>La mirada resiste hasta el \u00faltimo instante. Los ojos testarudos soportan esa dolencia que arremete en el seno de una familia humilde del Bluefields de los a\u00f1os 50. Ante la infecci\u00f3n mortal, lo \u00fanico que sigue vivo en la mujer son los ojos grandes. Abiertos como estrellas que titilan en la madrugada. Son los ojos de una madre que no quiere dejar de ver a los ocho hijos que en breve convertir\u00e1 en hu\u00e9rfanos. Es la mirada ag\u00f3nica de una esposa que desde una cama le ruega vida al marido devoto que no se aparta de su lado. Una ni\u00f1a de siete a\u00f1os, Ada Luz, es testigo para siempre de la tr\u00e1gica escena. Mira a su madre postrada que no quiere morir y a su padre impotente que tampoco la quiere dejar ir, pero que no puede hacer nada m\u00e1s. Las gasas y la tijera que en el \u00faltimo parto dej\u00f3 por olvido el m\u00e9dico, uno que se hab\u00eda graduado en La Sorbona de Par\u00eds, seg\u00fan averiguar\u00eda a\u00f1os despu\u00e9s Ada Luz, pudrieron todo por dentro. Los m\u00e9dicos se lo hab\u00edan advertido al marido. Le hab\u00edan dicho al religioso \u00abMaitro\u00bb Monterrey, el alba\u00f1il que constru\u00eda con concreto iglesias y seminarios en Bluefields y ciudades aleda\u00f1as, que su esposa no deb\u00eda parir m\u00e1s. \u00abTu mujer no puede seguir teniendo m\u00e1s hijos, hay que amarrarle las trompas\u00bb. Pero los principios cat\u00f3licos del Maitro Monterrey pesaron m\u00e1s. Le dio miedo que los curas de esa \u00e9poca cumplieran su sentencia y lo excomulgaran. Una iron\u00eda macabra le ocurri\u00f3 entonces al Maitro Monterrey. El sepelio de su esposa inaugur\u00f3 la iglesia San Mart\u00edn de Porres, el \u00faltimo edificio que \u00e9l acababa de construir.<\/p>\n<p>\u00abNo voy a olvidar jam\u00e1s el dolor de aquella mujer\u00bb, dice Ada Luz, esa hija que ahora tiene 64 a\u00f1os, y que habla con una voz ronca, pectoral, atemperada con dos paquetes diarios de cigarrillos.<\/p>\n<p>Ada Luz ya no es la ni\u00f1a que creci\u00f3 jugando con ocho hermanos en Bluefields. Ahora es una mujer con muchos a\u00f1os que vive sola en una casa en la colonia Linda Vista, en Managua.<\/p>\n<p>Ada Luz Monterrey, periodista y directora de Radio Mujer \u2014una emisora que curiosamente tiene m\u00e1s<br \/>\naudiencia masculina\u2014, est\u00e1 ahora en una zona de su casa que la enorgullece. Al lado de un hombre que no le habla \u2014al menos no verbalmente\u2014 pero al que admira casi desde que tiene uso de raz\u00f3n. Un revolucionario del siglo XX: el ruso Vladimir Ilich \u00abLenin\u00bb, el l\u00edder de la Revoluci\u00f3n bolchevique. Una figura que explica, seg\u00fan ella, la mitad del contenido ideol\u00f3gico de su vida: el comunista. La otra mitad de su definici\u00f3n pol\u00edtica se la debe a Sandino, por eso ella dice que es \u00absandino-comunista\u00bb. Para una foto posada que se le pide, Ada Luz se coloca delante de ese altivo Lenin, que le ense\u00f1a el perfil izquierdo y que lleva la mano hundida en el bolsillo delantero del pantal\u00f3n, mientras alza la mirada retadora hacia un horizonte derecho. La fotograf\u00eda tama\u00f1o natural de Lenin est\u00e1 en el porche de la casa de Monterrey en la colonia Linda Vista. El retrato se ve desde la calle, flanqueado por dos banderas: una roja con las siglas FSLN en letras blancas, y otra azul y blanco, la de Nicaragua.<\/p>\n<p>\u00abEste es mi Kremlin\u00bb, dice Monterrey con esa voz aguardentosa, amanecida, bastante masculina que marca su estilo \u00e1spero que a muchos no les gusta.<\/p>\n<figure id=\"attachment_40071\" aria-describedby=\"caption-attachment-40071\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Ada-luz-Monterrey4.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-40071\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Ada-luz-Monterrey4.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"367\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141309\/Ada-luz-Monterrey4.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141309\/Ada-luz-Monterrey4.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141309\/Ada-luz-Monterrey4.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-40071\" class=\"wp-caption-text\">T\u00edtulos y reconocimientos que le han otorgado a lo largo de su vida.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>\u00abYo nunca me imagin\u00e9 que m\u00e1s adelante iba a pasar por una experiencia similar\u00bb, dice Ada Luz, a la hora de relacionar el dolor de muerte de su mam\u00e1 con el suyo. Ten\u00eda 21 a\u00f1os. Viv\u00eda donde unos t\u00edos. Era maestra. Hab\u00eda estudiado magisterio con el \u00fanico prop\u00f3sito de costearse los estudios de periodismo que se cursaban en la capital. \u00abEn esa \u00e9poca, el real seguro que ten\u00edas era el de maestro\u00bb, dice.<\/p>\n<p>Atr\u00e1s hab\u00eda quedado su \u00e9poca de adolescente rebelde en la escuela Divina Pastora de Diriamba y Managua. Los primeros indicios de que ser\u00eda periodista los hab\u00eda dado cuando escrib\u00eda poemas, \u00abdunderas\u00bb, dice ella. De ni\u00f1a tambi\u00e9n hab\u00eda sido \u00abarrecha a la oratoria\u00bb. Seguramente ese vozarr\u00f3n le facilit\u00f3 siempre el \u00abdon de palabra\u00bb del que se ufana.<\/p>\n<p>En las aulas de Periodismo, Ada Luz se top\u00f3 con dos futuros comandantes de la Revoluci\u00f3n sandinista. A William Ram\u00edrez (q.e.p.d.) y a Bayardo Arce, actual asesor, casi mano derecha, del presidente Daniel Ortega. Como estudiante de Periodismo, a la que le brillaban los ojos al o\u00edr hablar de la Revoluci\u00f3n cubana, Ada Luz era bohemia y antisomocista. El dictador la encarcel\u00f3 varias veces. Otras tantas, censur\u00f3 sus espacios.<\/p>\n<p>A Ada Luz, que siempre se ha sentido mejor entre hombres, le gustaba el trago y luego tambi\u00e9n le gustar\u00eda el cigarro. Una noche, al final de una juerga, cuando ten\u00eda 21 a\u00f1os, Ada Luz fue violada por un agente de la Seguridad de Somoza.<\/p>\n<p>El calvario que sucedi\u00f3 a la violaci\u00f3n dur\u00f3 m\u00e1s de nueve meses.<\/p>\n<p>Ella quiso abortar. Los m\u00e9dicos advirtieron, nuevamente, que corr\u00eda riesgo si el hijo nac\u00eda, que ella no iba a recuperar su salud mental jam\u00e1s.<\/p>\n<p>Pero de nuevo, su pap\u00e1, que s\u00f3lo resisti\u00f3 un a\u00f1o a la viudez, respondi\u00f3 con la misma obstinaci\u00f3n que cuando se opuso a la esterilizaci\u00f3n de su primera esposa: \u00abAda Luz se queda enferma toda su vida, pero ese ni\u00f1o nace\u00bb.<\/p>\n<p>El embarazo entero y un tiempo m\u00e1s, Ada Luz lo transcurri\u00f3 en el manicomio. Dice que estuvo en la misma celda en la que hab\u00eda estado Alfonso Cort\u00e9s, el poeta leon\u00e9s que escribi\u00f3 sus mejores versos en su estado de locura. Ada Luz record\u00f3 que hab\u00eda estado en esa celda de ni\u00f1a durante una visita escolar. Seguramente, ese detalle tambi\u00e9n lo sab\u00eda su amigo el poeta, Fernando Gordillo, quien muri\u00f3 meses antes que ella fuera madre contra su voluntad.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>La segunda casa de Ada Luz \u2014o la primera tal vez, por las horas que pasa all\u00ed adentro\u2014 es Radio Mujer. La emisora que fund\u00f3 con un transmisor donado por un italiano, en diciembre de 1992, se localiza en un antiguo barrio capitalino. Si no fuera por la antena y por el letrero de la radio, el edificio de colores suaves bien podr\u00eda confundirse con una casa habitada por una familia grande, o bien, con un hotel de paso de esos que se jactan de brindar un ambiente c\u00e1lido, y valga la redundancia, familiar.<\/p>\n<p>El peque\u00f1o lobby de la emisora absorbe tanto calor como un panel solar. Y tanta luz que se ven amarillentas las fotograf\u00edas que Ada Luz se ha hecho con personajes femeninos, como la ex primera dama de Estados Unidos, Hillary Clinton, o con la expresidenta Violeta Barrios (1990-1996), que lleg\u00f3 a inaugurar la radio; y hay varias, amarillentas y de colores m\u00e1s vivos, con la actual primera dama Rosario Murillo. Todo el sol de Managua pareciera nacer y morir en la \u00abvanidoteca\u00bb de Ada Luz que se larga al \u00abKremlin\u00bb, su residuo sovi\u00e9tico de Linda Vista, a las cinco de la tarde. \u00abDe all\u00ed nadie me saca\u00bb, dice la periodista que extra\u00f1a la \u00e9poca en que la emisora lleg\u00f3 a tener 11 corresponsales mujeres. Ahora, solo est\u00e1n con ella Alicia y Maribel, dos aprendices de Periodismo que act\u00faan como asistente y recepcionista. Adem\u00e1s de tres controlistas que llegan a distintos horarios.<\/p>\n<p>Esa voz ambulante que es Ada Luz, hoy trae zapatos cerrados y no sus habituales chinelas de gancho, con las que llega los d\u00edas que no hay c\u00e1maras detr\u00e1s de ella. Viste de pantal\u00f3n y blusa azul, que acent\u00faa sus gestos masculinos, por el que algunas mujeres le han dicho \u00abmacho\u00bb, pero que ella matiza con un collar de perlas dudosas y una chapa en la oreja derecha y con pintura roja en los labios. Entra al estudio de grabaci\u00f3n y simula, para efectos de otro capricho fotogr\u00e1fico, la grabaci\u00f3n de un bloque noticioso. En el transcurso del d\u00eda, Ada Luz graba varias c\u00e1psulas noticiosas que recoge del monitoreo permanente de la televisi\u00f3n. Todav\u00eda reportea, pero muy poco. Dos derrames han quebrantado su salud en los \u00faltimos a\u00f1os. En el 2008, Radio Mujer ocup\u00f3 en las encuestas de audiencia el lugar 27. Ahora, seg\u00fan la propia Ada Luz, figura en el puesto 38, de un espectro aproximado de 300. Fue en esa radio, de bajo perfil, y bajo la conducci\u00f3n de Ada Luz, que ese d\u00eda estaba en el estudio m\u00e1s grande, en el que hay una mesa redonda y se sientan los invitados, en que ocurri\u00f3 un hecho que fue noticia nacional.<\/p>\n<p>El 8 de marzo del 2004, como en un guion previamente acordado, la actual primera dama, Rosario Murillo, que entonces era solo la compa\u00f1era del secretario general del FSLN, Daniel Ortega, compareci\u00f3 en los estudios en ocasi\u00f3n del D\u00eda de la Mujer. Durante la entrevista que se transmit\u00eda al aire, entr\u00f3 una llamada al estudio. Era Zoilam\u00e9rica Narv\u00e1ez, la hijastra de Ortega que hab\u00eda denunciado a su padrastro por violaci\u00f3n en 1998. La madre que se hab\u00eda replegado a favor del marido, y hab\u00eda acusado a la hija de mit\u00f3mana escuch\u00f3 las palabras de su hija que le ped\u00eda perd\u00f3n. \u00abZoilam\u00e9rica dispuesta a perdonar\u00bb, titul\u00f3 <em>La Prensa<\/em> al d\u00eda siguiente. Despu\u00e9s de ese hecho se calentaron las relaciones entre Ada Luz y las \u00abchichitas\u00bb como les llama a las feministas con las que dice que ahora se lleva bien.<\/p>\n<p>\u00abEstas &#8216;chichitas&#8217; se quieren ir temprano\u00bb, dice Ada Luz refiri\u00e9ndose a Maribel y Alicia, y casi de un tajo corta la conversaci\u00f3n en su oficina, donde hay una pared de CD de m\u00fasica instrumental y cl\u00e1sica, el fuerte de la radio. El peque\u00f1o recinto huele a nicotina cerrada. En dos horas de charla, Ada Luz ha volado m\u00e1s humo que el tubo de escape de una moto, ha desgranado un cigarro tras otro.<\/p>\n<figure id=\"attachment_40072\" aria-describedby=\"caption-attachment-40072\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Ada-luz-Monterrey5.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-40072\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Ada-luz-Monterrey5.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"543\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141308\/Ada-luz-Monterrey5.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141308\/Ada-luz-Monterrey5.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141308\/Ada-luz-Monterrey5.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-40072\" class=\"wp-caption-text\">Con la primera dama Rosario Murillo, una de las personas que siempre ha estado pendiente de ella, seg\u00fan Ada Luz.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>El Maitro Monterrey cumpli\u00f3 su palabra. Acogi\u00f3 al hijo de Ada Luz y lo crio como suyo. Ella lo rechaz\u00f3 durante a\u00f1os. Hasta hace poco ocurri\u00f3 una reconciliaci\u00f3n entre ella, su hijo y su victimario. Casi al mismo tiempo odi\u00f3 cualquier insinuaci\u00f3n amorosa de alg\u00fan hombre. A\u00f1os despu\u00e9s del parto, Ada Luz emprendi\u00f3 un viaje que hasta cierto punto la reivindic\u00f3 con la vida y en el que vivir\u00eda a plenitud su lesbianismo.<\/p>\n<p>Estaba en Costa Rica haciendo un programa de televisi\u00f3n, cuando se tropez\u00f3 con el amor de su vida, una francesa hippie, a la que sigui\u00f3 fren\u00e9tica por 32 pa\u00edses entre 1971 y 1977. Aunque cambi\u00f3 el maquillaje, los trajes formales, por la cara lavada y el desali\u00f1o hippie, nunca se sinti\u00f3 como uno de ellos. \u00abIdeol\u00f3gicamente no cuadraba conmigo\u00bb. Con la francesa se dej\u00f3. A\u00f1os despu\u00e9s la busc\u00f3 y no la encontr\u00f3. Ada Luz ahora no quiere hablar de sus amores, pero tiempo atr\u00e1s, en ocasi\u00f3n de sus 50 a\u00f1os, dijo a <em>El Semanario<\/em> en una entrevista que concedi\u00f3 al periodista Fabi\u00e1n Medina, que sus amores son \u00abpocos pero sustanciosos. Por amor he ido a dar hasta la c\u00e1rcel. Por amor estuve presa en Brasil y Uruguay. En el 83 viv\u00ed mi \u00faltimo amor\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Cuando ese \u00faltimo amor, que m\u00e1s bien fue una desilusi\u00f3n, trabajaba en el extinto diario <em>Barricada<\/em>.<\/p>\n<p>Ese amor la deprimi\u00f3 tanto que la mand\u00f3 al hospital. \u00abEs que cuando me enamoro pierdo la cabeza\u00bb, dice sonriente y con el tono de quien acaba de recitar un verso de Becker. Y para no volver a perderse por amor, opt\u00f3 por la soledad. \u00abDecid\u00ed mi vida sola&#8230; tiempo me hace falta, siempre tengo mucho que hacer, siempre estoy haciendo cosas\u00bb, dice Ada Luz, quien hasta unos a\u00f1os atr\u00e1s vivi\u00f3 con intensidad, acumulando historias.<\/p>\n<p>Ahora, dice, vive para desempolvar. Es lo que hace en su \u00abKremlin\u00bb, que no se parece en lo m\u00e1s m\u00ednimo a la fortificaci\u00f3n rusa que alguna vez fue s\u00edmbolo del comunismo, y en donde no existir\u00e1n los retratos que pueblan el estudio de Ada Luz. Un Sandino, un Fidel, con la barba negra, y un Ernesto \u00abChe\u00bb Guevara, imagen que se ha vuelto tan popular en muchas casas del pa\u00eds como la \u00faltima cena de Jes\u00fas con sus ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>En la sala y la habitaci\u00f3n se encuentran un par de aparatos sin los que Ada Luz no puede vivir: televisores. A trav\u00e9s de los noticieros se mantiene al tanto de lo que ocurre, confiesa que sin la informaci\u00f3n no puede vivir. Y con el mismo ardor de quien se suena la nariz con gripe, Ada Luz arremete contra la nueva generaci\u00f3n de periodistas, a quienes acusa de desinformados.<\/p>\n<p>En su casa, Ada Luz siempre est\u00e1 archivando papeles, ordenando notas publicadas sobre ellas, recortes sobre El Atabal, la radiorevista que cre\u00f3 hace 30 a\u00f1os, donde ha dicho recientemente que \u00abser\u00eda feliz si no hubiera cocina en mi casa\u00bb. As\u00ed se desmarca del mundo dom\u00e9stico. Para ella la casa es oficina, archivo, guarida, refugio de una mujer a la que sin haber militado en partido comunista alguno, le dicen la \u00faltima bolchevique.<\/p>\n<figure id=\"attachment_40074\" aria-describedby=\"caption-attachment-40074\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Ada-L.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-40074\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Ada-L.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"549\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141307\/Ada-L.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141307\/Ada-L.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/07141307\/Ada-L.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-40074\" class=\"wp-caption-text\">Ada luz, en una foto con sus hermanos. Varios de ellos viven ahora en Estados Unidos.<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A los siete a\u00f1os vio morir a su madre por un mal parto, a los 21 fui violada y embarazada. La internaron en el hospital siqui\u00e1trico y luego se enamor\u00f3 perdidamente de una francesa. 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