{"id":40100,"date":"2009-06-14T07:52:17","date_gmt":"2009-06-14T13:52:17","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=40100"},"modified":"2018-10-06T17:30:19","modified_gmt":"2018-10-06T17:30:19","slug":"oficios-de-hotel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/oficios-de-hotel\/","title":{"rendered":"Oficios de hotel"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Meseros, cocineros, pasteleros, camareros, b\u00e1rmanes&#8230; Un ej\u00e9rcito de muchachos a descubierto que hay buenos oficios m\u00e1s all\u00e1 de los muros universitarios<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Amalia Morales\u00a0<\/strong><br \/>\n<strong>Fotos de Orlando Valenzuela y Bismarck Picado<\/strong><\/p>\n<p>La sombra de Sandino custodia la laguna de Tiscapa. Al fondo, el lago Xolotl\u00e1n pasando de azul a gris en la medida que cae la tarde disimula que es la cloaca de una ciudad. Una fila india de gente que con bolsos y mochilas va caminando en direcci\u00f3n a la rotonda de Metrocentro por una calle sin acera. Un puente vac\u00edo. Letreros de negocios que sin las nocturnas luces de ne\u00f3n pierden su glamour. L\u00edneas de carros que vienen desde cuatro puntos cardinales y que coinciden por 30 segundos en el sem\u00e1foro de la pista Cardenal Miguel Obando y Bravo. Ese breve \u00e1ngulo de la capital se mira desde las ventanas del cuarto piso del Hotel Hilton de Managua, adonde Vanessa Williams \u2013no la actriz y cantante gringa, sino su tocaya que vive en Monse\u00f1or Lezcano\u2013 entra todos los d\u00edas, con su uniforme de mayordoma, despu\u00e9s de las tres de la tarde.<\/p>\n<p>Lo primero que hace esta mujer de 27 a\u00f1os, que lleva su nombre en una peque\u00f1a placa dorada al lado del coraz\u00f3n, es supervisar que todo est\u00e9 en orden en el piso ejecutivo donde se queda hasta las 11:00 de la noche. Pasa revista por las 10 mesas. Examina la decoraci\u00f3n, el montaje, la alineaci\u00f3n de las sillas. Una flor lila que parece veranera es el \u00fanico adorno que hay sobre las mesas de manteles blanco hueso. Enciende la m\u00e1quina del caf\u00e9, de la que no tarda en sacar un par de capuccinos. Luego, revisa las tazas, las copas y la cuberter\u00eda que ha dejado su compa\u00f1era del turno anterior. Williams explica que todo tiene que estar impecable en ese piso al que acuden hombres de negocios y ejecutivos en tr\u00e1nsito. Ella tambi\u00e9n est\u00e1 impecable. Su maquillaje es discreto y fresco: sombra plateada sobre los p\u00e1rpados que hacen juego con su uniforme gris, pesta\u00f1as negras, cejas depiladas en gesto de admiraci\u00f3n y un brillo color chocolate en los labios que apenas se nota. El pelo negro lo lleva recogido en una cola apretada que le marca el cr\u00e1neo. Por higiene, sus manos est\u00e1n desnudas y las u\u00f1as sin pintar. Nada opaca la alegr\u00eda de sus ojos que r\u00eden cuando habla. Nada empa\u00f1a la sonrisa que ahora le dirige al cliente que le pide un capuccino.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfCon az\u00facar regular? \u2013pregunta Williams a los pocos minutos, mientras sostiene la copa espumosa que en el centro es caf\u00e9 oscura.<\/p>\n<p>\u2014Con Splenda \u2013contesta el hombre de camisa mangas largas a rayas y acento tico, que comparte mesa con otro hombre y una mujer que acaba de volver del ba\u00f1o y que no ha ordenado nada.<\/p>\n<p>Como una mesera curtida, Williams, dice que la mayor\u00eda de los ejecutivos toman las bebidas con ese endulzante sin calor\u00edas. Pero Williams, quien se cas\u00f3 a los 15 a\u00f1os y a los 17 tuvo su primer hijo, s\u00f3lo lleg\u00f3 a este hotel hace cinco meses como una practicante m\u00e1s de la Escuela Nacional de Hoteler\u00eda (ENAH). Entr\u00f3 como mesera al \u00e1rea de restaurante, pero despu\u00e9s de dos meses cuando su pasant\u00eda estaba por caducar le pidieron que se quedara. Y en los tres primeros meses que lleva contratada la subieron al cuarto piso como mayordoma, un puesto que ejercen los meseros m\u00e1s experimentados. Y ella subi\u00f3 unas cuantas libras con tanto chocolate que trag\u00f3 por ansiedad. Dice que todav\u00eda est\u00e1 en proceso de perder peso.<\/p>\n<p>Williams, quien se siente orgullosa de su oficio, dice que ha subido hasta all\u00ed gracias al cari\u00f1o de los hu\u00e9spedes. \u00abA m\u00ed una vez me preguntaron que del uno al 100 cu\u00e1nto me valoraba, y yo dije que 100, porque uno tiene que valorarse bien, y no es que me las d\u00e9\u00bb, dice esta mujer que hace dos a\u00f1os so\u00f1aba con estudiar Administraci\u00f3n Hotelera.<\/p>\n<p>En pos de eso, se hab\u00eda metido a cursar el t\u00e9cnico en Administraci\u00f3n Hotelera que ofrec\u00eda por las noches el Instituto T\u00e9cnico Manuel Olivares, carrera que al final cerraron por falta de alumnos. Fue entonces cuando mir\u00f3 hacia el pabell\u00f3n que est\u00e1 en el patio de atr\u00e1s, donde funciona la ENAH, que abri\u00f3 sus puertas en el 2006.<\/p>\n<figure id=\"attachment_40102\" aria-describedby=\"caption-attachment-40102\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/Oficios-de-hotel-2.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-40102\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/Oficios-de-hotel-2.jpg\" alt=\"Fotos de Orlando Valenzuela y Bismarck Picado\" width=\"700\" height=\"469\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/07141256\/Oficios-de-hotel-2.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/07141256\/Oficios-de-hotel-2.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/07141256\/Oficios-de-hotel-2.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-40102\" class=\"wp-caption-text\">Karel Mendoza en una de las secciones de la cocina en la que hacen sus pr\u00e1cticas los alumnos de la ENAH.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Aunque est\u00e1n en la misma manzana, la divisi\u00f3n entre las instalaciones entre las dos escuelas que est\u00e1n bajo el alero del Inatec (Instituto Nacional Tecnol\u00f3gico), la instancia rectora de la educaci\u00f3n t\u00e9cnica, es evidente. Los pabellones del Manuel Olivares son celestes y antiguos, los de la escuela de hoteler\u00eda son blancos con bordes naranja y reci\u00e9n construidos. En su entrada hay jardines y unas bancas de madera que invitan a los alumnos a merendar aunque casi nunca nadie las ocupa. Mientras los estudiantes del Olivares van de azul y blanco, como cualquiera de escuela regular, los de la ENAH casi siempre llevan los uniformes de las seis especialidades que all\u00ed se cursan: corbat\u00edn si es estudiante de mesero y bartender, gorro y delantal si es aprendiz de pasteler\u00eda y de cocina. Es m\u00e1s sencillo el traje de las alumnas de las carreras de recepcionista, camarera y gu\u00eda tur\u00edstica.<\/p>\n<p>Las clases son diurnas. En las dos primeras horas, los 130 estudiantes reciben teor\u00eda. El resto de la ma\u00f1ana, desde las nueve hasta las dos y media, van a los talleres a entrenar como si estuvieran en un hotel de verdad.<\/p>\n<p>Karel Mendoza, de 25 a\u00f1os, est\u00e1 en la cocina de la escuela, en la secci\u00f3n de pre elaboraci\u00f3n de alimentos. La tarea de Mendoza, quien ya aprob\u00f3 el nivel de las comidas fr\u00edas, consiste en cortar en cuadritos unos tomates rojos que luego llevar\u00e1 en la tabla a la secci\u00f3n de producci\u00f3n de alimentos, que est\u00e1 contigua y puede verse por unos inmensos ventanales.<\/p>\n<p>Desde los siete a\u00f1os que fri\u00f3 un huevo supo que podr\u00eda ser un buen cocinero. \u00abNo lo quem\u00e9\u00bb, dice con la emoci\u00f3n de quien cuenta una haza\u00f1a. \u00abY si uno aprende lo m\u00e1s simple, puede aprender lo m\u00e1s dif\u00edcil\u00bb, dice este hombre que es tan delgado que parece llenarse con los olores de la comida que lo rodea y que se siente c\u00f3modo en gorro y delantal.<\/p>\n<p>Igual que Williams, Mendoza recuerda que hace unos a\u00f1os su anhelo acad\u00e9mico era otro. Por darle gusto a su mam\u00e1, quiso ser ingeniero en sistemas. Hizo tres a\u00f1os en una universidad de garaje, pero un d\u00eda que sal\u00eda del Hospital Len\u00edn Fonseca y estaba en la parada de buses, vio a un muchacho con una camiseta que ten\u00eda el logo de la escuela. Le dio pena preguntarle d\u00f3nde quedaba la instituci\u00f3n, pero<br \/>\naverigu\u00f3, se present\u00f3, pas\u00f3 la prueba y ahora est\u00e1 en medio de los amplios mesones de aluminio de una cocina que no le envidia nada a la de un hotel.<\/p>\n<p>Dice que no le ha ido mal. Hasta hace un mes estuvo trabajando en el Hotel Barcel\u00f3 de Managua, quienes lo captaron a trav\u00e9s de la escuela. All\u00ed se sent\u00eda bien pagado, sin embargo lo dej\u00f3 porque era muy agotador salir de clases a las dos y media y trabajar luego de cuatro hasta la medianoche.<\/p>\n<p>Ahora, hace algunos trabajos a domicilio. Por ejemplo, el mes que viene har\u00e1 comida para una fiesta de 15 a\u00f1os de 250 invitados. Para ese evento se ha aliado con una compa\u00f1era de clases que le ayudar\u00e1 a cocinar. Ya se siente capaz de preparar un filete mignon, un churrasco o una paella, platos que le ha hecho a su mam\u00e1, quien hoy est\u00e1 contenta de que ella haya optado por la cocina.<\/p>\n<p>El sue\u00f1o de Mendoza no parece algo imposible: quiere ser el cocinero ejecutivo de un hotel, para eso tiene que pulirse en platos fr\u00edos, en platos calientes \u2014que es la l\u00ednea que grad\u00faa a un verdadero chef\u2014 y en pasteler\u00eda. El, que ahora es parte del 45 por ciento de becados de la escuela, luego de la carrera de cocina, quiere especializarse en pasteler\u00eda. Cree que es fundamental para complementar sus conocimientos. Seguramente, tendr\u00e1 que pelear cupo con los m\u00e1s de 200 que cada semestre hacen examen de admisi\u00f3n en las distintas especialidades de la escuela.<\/p>\n<p>Por ahora, se conforma con ir a la pasteler\u00eda una semana al mes. El ajetreo que hay en esa \u00e1rea, en la de las harinas, las mieles y las frutas, puede verse desde las ventanas que dan a los pasillos. All\u00ed se elaboran brownies de chocolate, los bu\u00f1uelos de manzana, tortas de zanahoria y de almendra que luego se colocan para la venta en las tres vitrinas del cafet\u00edn que se estren\u00f3 hace dos meses.<\/p>\n<p>De all\u00ed salen tambi\u00e9n, los postres que se ofrecen cada mediod\u00eda en el men\u00fa del restaurante, como el biscuit de chocolate blanco que C\u00e9sar Reyes, un estudiante de mesero coloca en la mesa a uno de los clientes que llega a mediod\u00eda a almorzar al restaurante de la escuela, donde se come con calidad de cuatro estrellas un filete mignon a precio de una carne asada con tajadas fritas.<\/p>\n<p>Antes de servir el dulce, Reyes, de 17 a\u00f1os, tuvo que montar las mesas. Y ese proceso que consiste en colocar sillas, manteles, cubiertos, servilletas y el centro floral en la mesa, y que lo dirige el maestro Mario Herrera, un mesero con m\u00e1s de 20 a\u00f1os de oficio que ha salido a capacitarse a Per\u00fa y Rep\u00fablica Dominicana, empez\u00f3 a eso de las diez de la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>Reyes es recio, firme y camina con cierto aire marcial hacia las tres o cuatro mesas del centro que atiende durante el almuerzo.<\/p>\n<p>Mario Herrera dice que el grupo de C\u00e9sar, que son los estudiantes m\u00e1s nuevos de mesero, todav\u00eda no ha quebrado ni un solo plato. \u00abSon muy cuidadosos\u00bb, los elogia Herrera, quien supervisa el montaje de las mesas en las que caben 80 personas.<\/p>\n<p>Reyes viaja todos los d\u00edas desde el otro extremo de la ciudad, el barrio Unidad de Prop\u00f3sitos. Pero no es el que m\u00e1s lejos vive. Con \u00e9l estudia gente de Carazo, de Rivas y la Costa Atl\u00e1ntica. El mesero en ciernes, dice que la primera vez que llev\u00f3 una bandeja se puso muy nervioso, igual que sus compa\u00f1eros. Y no era para menos. Les toc\u00f3 atender a un grupo de embajadores que estaba de visita en la escuela, viendo la inversi\u00f3n que ha hecho el Gran Ducado de Luxemburgo en las instalaciones. Por suerte, recuerda C\u00e9sar, no se les cay\u00f3 ning\u00fan plato y todo sali\u00f3 bien.<\/p>\n<p>Desde que est\u00e1 en la escuela, a Reyes le han ofrecido empleo en por lo menos tres lugares distintos. Se ha sentido tentado a aceptar, pero sus familiares, y particularmente el t\u00edo que lo financia, le dice que se aguante, que termine la carrera, porque con el t\u00edtulo valdr\u00e1 m\u00e1s.<\/p>\n<p>Funcionarios de la escuela cuentan que perenne llaman de hoteles y restaurantes preguntando por personal disponible, pero que a veces no tienen porque los muchachos se est\u00e1n formando.<\/p>\n<p>Con un t\u00edtulo, Reyes podr\u00e1 esperar algo m\u00e1s que 110 c\u00f3rdobas que es el m\u00e1ximo que ahora le han dejado algunos clientes en las mesas del restaurante, donde no es obligatoria la propina. Quiz\u00e1s podr\u00e1 esperar que alguna vez le dejen sobre la mesa un billete de 100 d\u00f3lares como le han puesto a Williams, quien ha ahorrado sus propinas para comprarse cosas \u00fatiles como un juego de muebles cl\u00e1sicos para la sala de su casa y que ahora est\u00e1 en proceso de comprarse un carro.<\/p>\n<p>\u00abClaro que tambi\u00e9n en todo eso me ayuda mi marido\u00bb, dice Williams y confiesa que al principio \u00e9l fue renuente con su decisi\u00f3n de ser mesera. \u00abPero ya no, porque \u00e9l ha visto que \u00e9ste es un trabajo profesional. Aqu\u00ed yo nunca acepto ponerme falda, s\u00f3lo trabajamos de pantal\u00f3n&#8230; y los clientes de aqu\u00ed son personas muy respetuosas, muy educadas\u00bb, dice.<\/p>\n<p>Reyes confiesa que usar\u00eda la propina en cumplir el sue\u00f1o que tiene entre ceja y ceja: estudiar veterinaria en la reconocida escuela del Zamorano, que est\u00e1 en Honduras. Quiere especializarse en ganado.<\/p>\n<p>Para eso, est\u00e1 sacando el bachillerato los domingos. \u00ab\u00c9se ha sido mi sue\u00f1o siempre\u00bb, dice este muchacho de labios gruesos, pelo crespo y suelto que usa lentes cuadrados.<\/p>\n<figure id=\"attachment_40103\" aria-describedby=\"caption-attachment-40103\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/Oficios-de-hotel-3.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-40103\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/Oficios-de-hotel-3.jpg\" alt=\"Fotos de Orlando Valenzuela y Bismarck Picado\" width=\"700\" height=\"465\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/07141255\/Oficios-de-hotel-3.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/07141255\/Oficios-de-hotel-3.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/07141255\/Oficios-de-hotel-3.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-40103\" class=\"wp-caption-text\">En otra \u00e1rea C\u00e9sar Reyes lleva a la pr\u00e1ctica los conocimientos de mesero que adquiere d\u00eda a d\u00eda.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Estudiar ingl\u00e9s y probar suerte luego en un crucero, es lo que quiere Jaime Quezada, el actual bartender del Hotel Contempo, que est\u00e1 sobre la Carretera Masaya y que como su nombre lo sugiere es de estilo contempor\u00e1neo. Quezada, un flaco de 21 a\u00f1os con ojos negros grandes y chispeantes, es uno de los alumnos m\u00e1s destacados de la escuela. Mientras estudi\u00f3 all\u00ed, primero la carrera de camarero, y m\u00e1s tarde la de mesero bartender, se gan\u00f3 varios concursos. Invent\u00f3 c\u00f3cteles para el restaurante, y ahora lo hace en el negocio donde trabaja.<\/p>\n<p>Detr\u00e1s de la barra del hotel, a Quezada s\u00f3lo se le ve la mitad del cuerpo. Lleva una camisa t\u00edpica con bordados, que le da un look muy distinto al que le dan los jean, las camisetas polos y los zapatos deportivos que luce como si los acabara de desempacar. No se ve pero est\u00e1 preparando el c\u00f3ctel de la casa. Hace una mezcla de por lo menos tres licores que derivan en un celeste piscina, muy contempor\u00e1neo. Una vez listo, coloca el trago en un vaso triangular con hielo que exhibe sobre el mes\u00f3n de color granito negro.<\/p>\n<p>Cuando Quezada le rog\u00f3 a un vecino de su barrio Cristo del Rosario, que andaba metido en los CPC (Consejos del Poder Ciudadano) que le ayudara con una beca, nunca imagin\u00f3 el cambio brusco que tendr\u00eda su vida. El sab\u00eda que no ten\u00eda muchas posibilidades econ\u00f3micas de terminar la secundaria. Menos a\u00fan de entrar a estudiar a la universidad Contadur\u00eda P\u00fablica, su ilusi\u00f3n de entonces. El vecino se apareci\u00f3 un d\u00eda y le dijo que si se rifaba a estudiar para camarero, \u00e9l le dijo que s\u00ed, sin saber mucho de qu\u00e9 iba el oficio. Fue a la escuela, y hasta ahora, no se ha arrepentido. Todo esto, Quezada lo cuenta sentado en una de las sillas pl\u00e1sticas que est\u00e1n a la entrada de su casa donde vive con 10 personas m\u00e1s, y desde donde todas las ma\u00f1anas mira al abrir la puerta, la orilla del lago con sus plant\u00edos de repollo y espinacas que se comercializan luego en supermercados y restaurantes.<\/p>\n<p>Para entrar a su casa, Quezada, atraviesa un callej\u00f3n por el que a veces hay miembros de los Miami Boys, la pandilla que azota las calles del barrio, a cuyos miembros conoce desde ni\u00f1o y quienes han aprendido a respetarlo. Quezada, que desde los seis d\u00edas nacido ha sido criado por una t\u00eda y que ha pasado por toda clase de penurias, dice que muchos de ellos quisieran una oportunidad como la suya para dejar el mundo de vicio en el que viven.<\/p>\n<p>\u00abMe encanta mi trabajo\u00bb o \u00abestoy muy contento con esta carrera, los profes y la escuela son excelentes\u00bb. La frase puede ser de Quezada, de Williams, de Mendoza o de Reyes. Si algo tienen en com\u00fan estos cuatro muchachos que se adentran cada d\u00eda en los oficios de hotel, es esa actitud positiva, esa alegr\u00eda del que ha estado en un cuarto oscuro y de repente encuentra una escotilla por donde sacar la cabeza, respirar y ver el sol.<\/p>\n<p>Otra cosa en com\u00fan, es que ninguno lamenta haber mudado de sue\u00f1o. Vanessa Williams cambi\u00f3 la idea de ser administradora de hotel, por la de mesera que cada vez le resulta m\u00e1s rentable y entretenida; Quezada, la de contador sentado en un escritorio gris por la barra del barman; a Mendoza cada d\u00eda le gusta menos la ingenier\u00eda y m\u00e1s la cocina; mientras que el peque\u00f1o C\u00e9sar Reyes, por ahora, pospuso su sue\u00f1o de irse al Zamorano por ser experto en servir. \u00abHay ingenieros en sistema trabajando de cajeros, pero los cocineros trabajan de cocineros\u00bb, dice Mendoza con una voz que es avasallada por el ruido del cafet\u00edn. Ellos dejan claro que los oficios de hoteler\u00eda, en un pa\u00eds que considera al turismo su tercera fuente de ingresos, son algo m\u00e1s que una tabla de salvaci\u00f3n. \u00abSon como ese crucero que surca las aguas de alta mar en el que un d\u00eda quiere perderse, haciendo c\u00f3cteles de color cielo\u00bb, dice Jaime Quezada.<\/p>\n<figure id=\"attachment_40104\" aria-describedby=\"caption-attachment-40104\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/Oficios-de-hotel-5.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-40104\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/Oficios-de-hotel-5.jpg\" alt=\"Fotos de Orlando Valenzuela y Bismarck Picado\" width=\"700\" height=\"502\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/07141254\/Oficios-de-hotel-5.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/07141254\/Oficios-de-hotel-5.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/07141254\/Oficios-de-hotel-5.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-40104\" class=\"wp-caption-text\">Jaime Quezada prepara un c\u00f3ctel que se llama Contempo, como el hotel donde trabaja.<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Meseros, cocineros, pasteleros, camareros, b\u00e1rmanes&#8230; Un ej\u00e9rcito de muchachos a descubierto que hay buenos oficios m\u00e1s all\u00e1 de los muros universitarios<\/p>\n","protected":false},"author":46,"featured_media":40101,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-40100","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40100","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/46"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40100"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40100\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":45158,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40100\/revisions\/45158"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/40101"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40100"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40100"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40100"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}