{"id":40150,"date":"2018-02-12T11:19:06","date_gmt":"2018-02-12T17:19:06","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=40150"},"modified":"2020-08-07T15:42:39","modified_gmt":"2020-08-07T21:42:39","slug":"las-vidas-de-la-caimana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/las-vidas-de-la-caimana\/","title":{"rendered":"Las vidas de la Caimana"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Carmen Aguirre hizo todo a su manera.\u00a0Vivi\u00f3 como hombre y se cas\u00f3 con una mujer. Admirada y temida. Sus funerales fueron apote\u00f3sicos, tal como ella lo pidi\u00f3, y su nombre de guerra sobrevive hasta nuestros d\u00edas: la Caimana<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por Amalia del Cid<\/strong><\/p>\n<p>Era diciembre cuando Carmen e Hilda se casaron con juez y abogado y sin pedirle permiso a nadie. Era jueves. Era la d\u00e9cada de los 60 y en Nicaragua gobernaba Luis Somoza Debayle. Hilda us\u00f3 un vestido de talle estrecho y falda ancha, t\u00edpico de la \u00e9poca; Carmen se puso pantal\u00f3n, camisa y saco, y a la hora de la foto se llev\u00f3 un cigarro a los labios. Su nombre era Petronila del Carmen Aguirre Ocampo, pero todos la conoc\u00edan como la Caimana y ella quiso casarse como Pedro.<\/p>\n<p>No hab\u00eda en la vieja Managua quien no supiera de la mujer que viv\u00eda como hombre, casada con otra mujer. La Caimana, la misma a la que vieron surgir de los escombros, ahumada de pies a cabeza, una de las tantas veces que el fuego consumi\u00f3 su f\u00e1brica de productos pirot\u00e9cnicos, ah\u00ed en el Gancho de Caminos, cuando el mercado Oriental era un pu\u00f1ado de tramos cercados por el monte.<\/p>\n<p>Cre\u00eda en el hor\u00f3scopo tanto como en los salmos y, vali\u00e9ndose de conocimientos adquiridos en libros de herbolaria, curaba a los ni\u00f1os que le llevaban del campo. Era buena con los pu\u00f1os y con los negocios y bailaba casi tan bien como beb\u00eda, por eso en su extraordinario funeral no par\u00f3 de sonar la m\u00fasica ni escase\u00f3 el guaro. Tampoco falt\u00f3 la p\u00f3lvora y su viuda hizo quemar 21 \u201ccuetones\u201d y 21 morteros en cada esquina de las 26 cuadras que separaban la casa del cementerio. \u201cDos veces 13, porque la Aguirre era supersticiosa\u201d, recalc\u00f3 LA PRENSA.<\/p>\n<p>Esa tarde de agosto la multitud avanz\u00f3 bailando, entre el humo de la p\u00f3lvora y la bulla de los chicheros, en un acontecimiento que los periodistas calificaron de \u201cins\u00f3lito\u201d. Petronila del Carmen, Pedro, la Caimana, tuvo los funerales que hab\u00eda so\u00f1ado.<\/p>\n<p>\u201cElla dijo: \u2018Yo no quiero que me lloren cuando me muera. Quiero que me traigan la marimba\u2019. Y ah\u00ed hubo marimba. Ella dijo: \u2018Quiero que me traigan mariachi\u2019. Y llegaron los mariachis. Ella dijo: \u2018Quiero que traigan chicheros\u2019. Y ah\u00ed estuvieron los chicheros. Ella dijo: \u2018Quiero que todo el mundo est\u00e9 bolo\u2019. \u00a1Y todo el mundo estaba bolo ah\u00ed!\u201d, relata Jos\u00e9 Dolores, hoy de 59 a\u00f1os, uno de los seis ni\u00f1os que Carmen Aguirre adopt\u00f3 legalmente.<\/p>\n<p>Para \u00e9l, la Caimana es simplemente Mama Carmen, la mujer que le dio su apellido y lo mand\u00f3 a la escuela. \u201cLa recuerdo como mi mam\u00e1, la mejor mam\u00e1 de todas\u201d, dice. Era dura y era dulce. Era seria y era bromista. Era temida y era amada. Era parrandera y era noble. Era Carmen y era Carmelo. Era, seg\u00fan su hijo, \u201cle\u00f3n y terciopelo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>La historia de Petronila del Carmen comienza en El Infierno, Managua, el barrio donde naci\u00f3 all\u00e1 en 1931. Su padre fue Jos\u00e9 Dolores Aguirre, quien en su juventud trabaj\u00f3 como cochero y m\u00e1s tarde fund\u00f3 en la Carretera Norte su conocida cantina Tata Lolo. \u201cLa gente dec\u00eda que era muy tapudo y le pusieron Lolo Caim\u00e1n; cuando creci\u00f3 su hija Carmen, le comenzaron a decir la Caimana, por ser semejante a la boca a su padre\u201d, escribi\u00f3 en 2006 el periodista Roberto S\u00e1nchez Ram\u00edrez en su art\u00edculo <em>La Caimana, un popular personaje de Campo Bruce<\/em>.<\/p>\n<p>Su madre se llamaba Sebastiana Ocampo y era una mujer adusta con quien Carmen no tuvo una buena relaci\u00f3n. Las cosas empezaron a ir mal cuando la se\u00f1ora percibi\u00f3 las inclinaciones sexuales de su hija y decidi\u00f3 casarla a la fuerza, a los 13 a\u00f1os de edad, ha relatado Hilda Scott, viuda y heredera de la Caimana, en varias entrevistas. Sin embargo, agrega ahora, aquella boda ocurri\u00f3 despu\u00e9s de que Carmen fue violada cuando \u201cuna amiga la traicion\u00f3 y la dej\u00f3 encerrada con un hombre\u201d.<\/p>\n<p>La m\u00e1s rebelde de las hijas de Lolo Caim\u00e1n huy\u00f3 de la casa y su madre sigui\u00f3 persigui\u00e9ndola. \u201cLogr\u00f3 meterla presa en una c\u00e1rcel de Le\u00f3n\u201d, asegura Hilda. Pero ah\u00ed Carmen recibi\u00f3 el cargo de cabo de celda y no pod\u00eda estar m\u00e1s \u201cen su charco\u201d, rodeada de presidiarias, cuenta entre risas su viuda, posiblemente la persona que mejor la conoci\u00f3.<\/p>\n<p>Cuando meses m\u00e1s tarde sali\u00f3 de la c\u00e1rcel, un se\u00f1or le prest\u00f3 tres c\u00f3rdobas y con ese peque\u00f1o capital empez\u00f3 a hacer cohetes de p\u00f3lvora, un arte que hab\u00eda aprendido de su abuelo. Como dijimos, era buena para los negocios, y antes de cumplir los 20 a\u00f1os ya hab\u00eda montado su propio taller, La Caimana, que llegar\u00eda a ser conocido en toda Nicaragua y que a\u00fan hoy es una referencia en la capital.<\/p>\n<p>Seis veces sufri\u00f3 incendios catastr\u00f3ficos y seis veces se levant\u00f3 de las cenizas. Acababa de quem\u00e1rsele la f\u00e1brica y estaba en la ruina cuando encontr\u00f3 a Hilda Scott, seis a\u00f1os menor, de familia educada y descendiente de Chale Scott, el ingl\u00e9s que perfor\u00f3 el primer pozo artesiano que hubo en Diriamba.<\/p>\n<figure id=\"attachment_40286\" aria-describedby=\"caption-attachment-40286\" style=\"width: 209px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/278-MAG-CAIMANA-18.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-40286\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/278-MAG-CAIMANA-18-209x300.jpg\" alt=\"\" width=\"209\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/07141115\/278-MAG-CAIMANA-18.jpg 209w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/07141115\/278-MAG-CAIMANA-18.jpg 700w\" sizes=\"(max-width: 209px) 100vw, 209px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-40286\" class=\"wp-caption-text\"><em>Hilda Scott en su juventud.\u00a0<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Se conocieron la ma\u00f1ana del viernes 2 de septiembre de 1960. Hilda Scott ya es una se\u00f1ora octogenaria y por m\u00e1s que busque en su memoria algunos recuerdos se le escapan, pero no ese. Sabe exactamente qu\u00e9 d\u00eda se vieron por primera vez, porque hace muchos a\u00f1os Carmen le regal\u00f3 un anillo con la fecha y las iniciales de ambas.<\/p>\n<p>Para 1960, Hilda era una muchacha de 22 a\u00f1os, diminuta y gr\u00e1cil, de cintura breve y caderas anchas, con una hija peque\u00f1a que deb\u00eda mantener. Laboraba como enfermera en el Hospital Bautista y todos los d\u00edas iba al trabajo en bicicleta. Pero ese viernes no fue un d\u00eda cualquiera: en el camino se encontr\u00f3 con Luisa. Una \u201camiga\u201d de Carmen que hab\u00eda sido \u201camiga\u201d m\u00eda, recuerda.<\/p>\n<p>Luisa se le puso enfrente, no la dej\u00f3 avanzar y, para que no se fuera, le arrebat\u00f3 su cadena de oro. \u201cEn esas est\u00e1bamos cuando apareci\u00f3 ella, Carmen, llam\u00e1ndola: \u2018Luiiiisa, Luiiiiisa\u2019. \u2018And\u00e1\u2019, le dije, \u2018s\u00e9 obediente\u2019. Y me respondi\u00f3: \u2018No quiero hacerle caso, me cae mal esa mujer\u2019\u201d, relata Hilda, risue\u00f1a y franca, sentada al borde de una de las calles m\u00e1s transitadas del Oriental, en la muebler\u00eda que hoy lleva el nombre de la antigua f\u00e1brica de pirotecnia: La Caimana.<\/p>\n<p>\u2014Ella es Hilda. Ella es Carmen \u2014finalmente las present\u00f3 Luisa.<br \/>\n\u2014Dale la cadena \u2014dijo la Caimana.<\/p>\n<p>\u201cCuando la conoc\u00ed se vest\u00eda de falda hasta debajo de la rodilla\u201d, se\u00f1ala Hilda. \u201cYo le puse el pantal\u00f3n\u201d. Hay otro motivo por el que recuerda ese encuentro con tanta precisi\u00f3n: ha contado la historia innumerables veces, cada vez que alguien ha llegado a la muebler\u00eda en busca de informaci\u00f3n sobre los or\u00edgenes de Carmen Aguirre, a quien consideran \u201cla primera nica\u201d en declarar p\u00fablicamente su lesbianismo.<\/p>\n<p>Sin embargo, Carmen fue m\u00e1s que eso. No solo acept\u00f3 qui\u00e9n era, hizo alarde de ello, convirti\u00e9ndose a s\u00ed misma en el estereotipo del macho alfa. Un esc\u00e1ndalo. Pantal\u00f3n y camisa de hombre, bigotito entre Pedro Infante y Cantinflas, pistol\u00f3n al cinto y fama de mujeriega.<\/p>\n<p>\u201cUn par de veces la encontr\u00e9 en la calle cuando yo circulaba manejando y ella iba en bicicleta llevando a una jovencita en el tubo, como acostumbraban los varones llevar a sus novias, esposas o compa\u00f1eras\u201d, cuenta el historiador y periodista Nicol\u00e1s L\u00f3pez Maltez. Adem\u00e1s, \u201csiempre se vest\u00eda como hombre y procuraba engrosar su voz para sonar como macho\u201d, subraya.<\/p>\n<p>\u00c9l la entrevist\u00f3 en 1970, un a\u00f1o antes de su repentina muerte. \u201cLa entrevist\u00e9 en vivo en mi noticiero Teleprensa-Canal 2, con motivo de la invasi\u00f3n de cohetes y otros productos de pirotecnia procedentes de El Salvador, que afectaban los intereses comerciales de los productores de pirotecnia en Nicaragua. Y esa fue la primera vez que los televidentes apreciaron la imagen de Carmen Aguirre, la Caimana. Lleg\u00f3 a la entrevista en vivo totalmente vestida como hombre\u201d, recuerda.<\/p>\n<p>Dada la naturaleza del personaje, extendieron su participaci\u00f3n a fin de acumular p\u00fablico. Como propietaria de la f\u00e1brica de pirotecnia m\u00e1s popular de Managua, Carmen reclam\u00f3 al gobierno de Anastasio Somoza Debayle protecci\u00f3n para la industria nacional; pero en los \u00faltimos minutos de la entrevista L\u00f3pez Maltez se apart\u00f3 del tema para entrar a un terreno m\u00e1s personal.<\/p>\n<p>Entonces la Caimana habl\u00f3 del origen de su apodo y explic\u00f3 que se lo deb\u00eda a su padre Jos\u00e9 Dolores Aguirre, fundador y due\u00f1o de la famosa cantina Tata Lolo.<\/p>\n<p>Y para concluir la entrevista, el periodista le pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfCu\u00e1l es su opini\u00f3n de la mujer nicarag\u00fcense?<br \/>\nA lo que ella respondi\u00f3 sin pre\u00e1mbulos y sin pudor:<br \/>\n\u2014\u00a1Es lo m\u00e1s lindo que hay, no hay cosa m\u00e1s deliciosa!<\/p>\n<p>Hilda conoce mejor que nadie la afici\u00f3n que Carmen sent\u00eda por las faldas. Despu\u00e9s de aquel viernes 2 de septiembre qued\u00f3 cortej\u00e1ndola, llam\u00e1ndola por tel\u00e9fono al trabajo y acompa\u00f1\u00e1ndola de regreso a casa, hasta que logr\u00f3 sacarla del hospital y llev\u00e1rsela a vivir a La Caimana. Pero no abandon\u00f3 el h\u00e1bito de las conquistas. Dejaba corazones rotos aqu\u00ed y all\u00e1 e incluso le presentaba sus amigas a Hilda, quien acab\u00f3 acostumbr\u00e1ndose a tolerarlo todo.<\/p>\n<figure id=\"attachment_40301\" aria-describedby=\"caption-attachment-40301\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/278-MAG-HILDASCOTT-5.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-40301\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/278-MAG-HILDASCOTT-5.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"467\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/07141059\/278-MAG-HILDASCOTT-5.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/07141059\/278-MAG-HILDASCOTT-5.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-40301\" class=\"wp-caption-text\"><em>Hilda Scott en la actualidad, a los 80 a\u00f1os de edad.\u00a0<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<p>Desde hace unos a\u00f1os Hilda Scott es testigo de Jehov\u00e1 y est\u00e1 soltera por decisi\u00f3n propia, pero no niega un solo instante su historia con Carmen Aguirre. \u201cFue el amor de mi vida\u201d, reconoce. No es poca cosa que tras la muerte de la Caimana haya empapelado la casa con fotos del cad\u00e1ver en el ata\u00fad. \u201cCuando muri\u00f3 a m\u00ed se me hundi\u00f3 el piso\u201d, afirma la viuda, ahora que de aquel romance solo quedan fotograf\u00edas amarillentas guardadas en dos viejos \u00e1lbumes.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>La familia y los amigos le dec\u00edan que aquello no pod\u00eda ser, de ninguna manera, algo normal. Junto a la cama donde dorm\u00eda, Hilda Scott coloc\u00f3 una foto ampliada de Carmen en la caja y ah\u00ed la dej\u00f3 durante unos ocho meses. Era lo \u00faltimo que ve\u00eda antes de acostarse y lo primero despu\u00e9s de despertar, cuenta.<\/p>\n<p>Sin embargo, su hijo Jos\u00e9 Dolores afirma que no fue solo una fotograf\u00eda, sino decenas y en toda la casa. \u201cParec\u00eda un museo de muertos\u201d, recuerda, y todav\u00eda le estremece recordar \u201cel mont\u00f3n\u201d de im\u00e1genes de la Mama Carmen \u201ccon el algod\u00f3n en la nariz y el pa\u00f1o en la cabeza para que no abriera la boca\u201d. \u201cLa familia de mi Mama Hilda la critic\u00f3, le dijo \u2018eso no es bueno\u2019, pero ella las quit\u00f3 hasta que hubo un incendio que quem\u00f3 toditas las fotos, como a\u00f1o y medio despu\u00e9s\u201d.<\/p>\n<p>Cuando desaparecieron las filas de curiosos que llegaron a ver el cuerpo de la Caimana y se apag\u00f3 el \u00faltimo eco de la p\u00f3lvora quemada en el cementerio, solo qued\u00f3 el vac\u00edo y cuentas por pagar en la Cl\u00ednica Santa Mar\u00eda, donde Carmen Aguirre muri\u00f3 27 d\u00edas despu\u00e9s de una cirug\u00eda en la ves\u00edcula, el 16 de agosto de 1971.<\/p>\n<p>Tres d\u00edas antes de su cumplea\u00f1os n\u00famero 40 empez\u00f3 a tomarse una caja de botellas de whisky. Beb\u00eda de la ma\u00f1ana a la noche, mezclando alcohol con refrescos, hasta que de pronto sinti\u00f3 un dolor agudo en un costado. Entonces pidi\u00f3 hielo para coloc\u00e1rselo sobre la piel y le dijo a Hilda que se cambiara de ropa y la llevara de inmediato a la cl\u00ednica de su amigo Rolando Mart\u00ednez.<\/p>\n<p>Sali\u00f3 bien de la operaci\u00f3n, pero a los d\u00edas todo se complic\u00f3. Los ri\u00f1ones empezaron a fallarle, ten\u00eda el az\u00facar a m\u00e1s de 400 y al final incluso le diagnosticaron leucemia, asegura Hilda. La robusta Caimana estuvo un tiempo orinando por sonda y pas\u00f3 sus \u00faltimas horas en c\u00e1psula de ox\u00edgeno. La desconectaron a petici\u00f3n de su compa\u00f1era y muri\u00f3 alrededor de la 1:00 de la tarde de ese lunes de agosto.<\/p>\n<p>Todav\u00eda una semana antes solicit\u00f3 que la sacaran a la calle para bailarle a Santo Domingo desde su silla de ruedas. Por esos d\u00edas Jos\u00e9 Dolores la fue a ver a la cl\u00ednica. Estaba desnuda, \u201ctoda entubada\u201d, recuerda. Se abrazaron y ella le dijo:<br \/>\n\u2014Hijo, meteme el pato.<br \/>\n\u2014\u00bfCu\u00e1l pato, mama?<br \/>\n\u2014\u00a1Que me met\u00e1s el pato, desgraciado!<br \/>\n\u2014\u00a1Pero cu\u00e1l paaaato!<\/p>\n<p>\u201cEra la bacinilla\u201d, dice. \u201cY esa fue la \u00faltima vez que la vi\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>\u201cComo un recuerdo para mi hermano querido y mi estimada cu\u00f1ada, Manuel y Leocita Mart\u00ednez, que guarden esta sombra, vuestra como un recuerdo que es muestra del cari\u00f1o sincero que les guardamos. Esta foto fue tomada cuando nos casamos el d\u00eda 21 de diciembre de 1962\u201d. La dedicatoria, firmada por Carmen Aguirre, est\u00e1 escrita detr\u00e1s de una foto color sepia, rota y arrugada, que Hilda Scott recuper\u00f3 hace poco tiempo. El acta de matrimonio se quem\u00f3 en uno de los muchos incendios que consumieron la f\u00e1brica La Caimana, pero la foto persiste como una prueba de que la boda fue simb\u00f3lica, pero real.<\/p>\n<p>Carmen o Carmelo, a ella le daba lo mismo c\u00f3mo la llamaran, ten\u00eda muchas amistades, entre las que se contaba a los hermanos Somoza. As\u00ed que no es de extra\u00f1ar que haya logrado llevar a su casa al juez Salvador y al abogado Rafael para que la casaran como hombre y bajo el nombre de Pedro del Carmen Aguirre Ocampo.<\/p>\n<p>Fue una ceremonia rel\u00e1mpago y, cuando acab\u00f3 el papeleo, novio, juez y abogado se dispusieron a brindar. En casa de la Caimana nunca faltaban ni la p\u00f3lvora ni el guaro.<\/p>\n<p>La tarde en que muri\u00f3 la noticia fue anunciada con 21 morteros, como ella lo hab\u00eda pedido. Y algunas horas despu\u00e9s en su casa ya no cab\u00eda la gente. \u201cM\u00e1s que una vela fue un inmenso desfile de curiosos que tuvieron que ser controlados por elementos de la Guardia Nacional. El barrio del Gancho de Caminos, donde la Caimana ten\u00eda su f\u00e1brica de cohetes y morteros, parec\u00eda estar de fiesta\u201d, describi\u00f3 el Diario LA PRENSA.<\/p>\n<p>Hab\u00eda luces de colores adornando el \u00e1rbol del patio y los chicheros se las arreglaron para que la m\u00fasica f\u00fanebre sonara a bailongo. De la bodega se sacaron 40 barriles de guaro lija y los tragos empezaron a repartirse en casi todo el barrio. A las 7:00 de la noche lleg\u00f3 el padre Miguel Chaverri para dar el responso y tuvo que usar micr\u00f3fono para que todos le oyeran a trav\u00e9s del sistema de altoparlantes. A las 7:30 \u201cya no se pod\u00eda dar un paso en la vivienda\u201d y la fila de amigos y curiosos era \u201cinterminable\u201d.<\/p>\n<figure id=\"attachment_40295\" aria-describedby=\"caption-attachment-40295\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/278-MAG-CARMENFUNERAL-5.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-40295 size-full\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/278-MAG-CARMENFUNERAL-5.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"539\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/07141106\/278-MAG-CARMENFUNERAL-5.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/07141106\/278-MAG-CARMENFUNERAL-5.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-40295\" class=\"wp-caption-text\"><em>La vela de la Caimana fue multitudinaria. Tuvo que presentarse la Guardia Nacional para poner orden en el tr\u00e1fico y en las filas de amigos y curiosos que llegaron a ver el cad\u00e1ver. <\/em><\/figcaption><\/figure>\n<p>Carmen Aguirre estaba vestida con un traje azul marino y luc\u00eda el bigotito ordenado y la barba incipiente que Hilda le hab\u00eda hecho crecer a fuerza de lociones. Sobre el ata\u00fad, entre las coronas de flores enviadas por una larga lista de funcionarios, destacaban la del presidente Anastasio Somoza Debayle y la de su hermano Jos\u00e9 R. Somoza, a quien la Caimana sol\u00eda llevar serenata con p\u00f3lvora cada D\u00eda de San Jos\u00e9.<\/p>\n<p>Pronto la Guardia tuvo que empezar a controlar el tr\u00e1fico, debido a la aglomeraci\u00f3n de gente que llegaba a ver el cad\u00e1ver. Y a las 8:00 de la noche, cuando la luz se fue en todo el sector, alguien grit\u00f3: \u201c\u00a1Carmelo hab\u00eda dicho que iba a haber una oscurana cuando se muriera. \u00a1Dios m\u00edo!\u201d Pronto se supo que el apag\u00f3n se hab\u00eda debido a un cortocircuito, pero la multitud, incluidos los guardias, se puso nerviosa.<\/p>\n<p>En la casa de la difunta reinaba Hilda Scott. \u201cYo era su compa\u00f1era\u201d, respond\u00eda firmemente cuando se lo preguntaban. Y mientras tanto, entre trago y trago, los amigos de la Caimana daban declaraciones a LA PRENSA:<br \/>\n\u2014Ponga en el diario que Carmelo era una mujer caritativa, digamos fil\u00e1ntropo.<br \/>\n\u2014Diga que cri\u00f3 a m\u00e1s de 15 muchachos y muchachas hu\u00e9rfanas; que algunos le pagaron bien y que otros mal.<br \/>\n\u2014Diga tambi\u00e9n que le ayudaba a los pobres, que colaboraba con las fiestas de Santo Domingo, en la Griter\u00eda y en algunas fiestas de pobres.<br \/>\n\u2014Agregue ah\u00ed que cuando se le quemaba uno de sus trabajadores ella manten\u00eda a la familia del quemado, les daba la comida y les pagaba la casa.<br \/>\n\u2014Y tambi\u00e9n diga que era liberal&#8230; liberal hasta las cachas&#8230; y que Tachito le debe mucho. Ella pon\u00eda los morteros en las manifestaciones. Daba reales para mantener los cantones.<\/p>\n<p>Entre los asistentes se murmuraba que Carmen hab\u00eda muerto despu\u00e9s de una cirug\u00eda para extirparse los senos. \u201cLe cost\u00f3 35 mil c\u00f3rdobas\u201d, dec\u00edan. \u201cA los ocho meses comenz\u00f3 a sentirse muy mal\u201d, insinuaban. Pero nada era cierto, afirma Hilda. O bueno, una parte s\u00ed. Es verdad que la Caimana se hizo operar los pechos en el Hospital El Retiro, porque le ocasionaban dolores de espalda y que despu\u00e9s de eso amaba usar camisolas de hombre; pero no fue esa la causa de su prematura muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>\u201cCuando me dijeron que mi mama se hab\u00eda muerto no lo cre\u00ed. \u2018Se est\u00e1 haciendo mi mama\u2019, me dije, porque mi mama era bromista. \u2018Es capaz de comprar la caja y hacerse la muerta\u2019, pens\u00e9. Llevaron el cuerpo como a las 3:00 de la tarde y a las 4:00 me dije: \u2018Se est\u00e1 haciendo mi mama\u2019. A las 5:00 volv\u00ed a decirme \u2018se est\u00e1 haciendo\u2019. A las 6:00, a las 7:00\u2026 pens\u00e9 \u2018ya demasiado\u2019. Pero ya cuando lleg\u00f3 una de sus amantes, do\u00f1a Helena Gonz\u00e1lez, y se puso a llorar calladito, ella trag\u00f3 duro y yo tragu\u00e9 duro tambi\u00e9n. Me fui al cuarto a pensar: \u2018\u00bfSer\u00e1 que de verdad est\u00e1 muerta?\u2019\u201d<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Dolores Aguirre acept\u00f3 la muerte de Mama Carmen cuando la madrugada ya hab\u00eda empezado e incluso la habitaci\u00f3n de la difunta estaba llena de mirones que estudiaban los 14 retratos en los que ella aparec\u00eda vestida de vaquero, con saco o con huipil.<\/p>\n<p>Semanas despu\u00e9s, recuerda, tuvo una discusi\u00f3n con su hermano, el mayor de los muchachos adoptados por Carmen.<\/p>\n<p>\u2014Ojal\u00e1 que la Carmen est\u00e9 en lo m\u00e1s profundo del infierno \u2014dijo Ram\u00f3n.<br \/>\nY Jos\u00e9 Dolores, que en 13 a\u00f1os de vida nunca hab\u00eda escuchado a nadie expresarse as\u00ed de su madre, le respondi\u00f3:<br \/>\n\u2014Es tu mama.<br \/>\n\u2014Noooo, yo odio a la Carmen.<br \/>\n\u2014Tu mama no te quiso, tu papa no te quiso, nadie te quiso y ella te agarr\u00f3. Lo mismo me pas\u00f3 a m\u00ed. Mi mama no me quiso, mi papa no me quiso, nadie me volte\u00f3 a ver. Pero esta, que era lesbiana, fue mejor que la que nos pari\u00f3.<\/p>\n<p>\u201cRam\u00f3n la odi\u00f3 en vida y muerte porque mi mama le pegaba, aunque en realidad \u00e9l era al que menos castigaba, nos pegaba m\u00e1s a los otros. Nos daba con la faja, nos daba con un palo, pero nos ayud\u00f3 porque de chavalo uno es travieso\u201d, relata Jos\u00e9 Dolores, Lolo, quien de los varones fue el m\u00e1s cercano a Carmen.<\/p>\n<p>En la casa de la Caimana viv\u00edan ni\u00f1os y ni\u00f1as de todas las edades y procedencias, adoptados como la ley manda. La mayor\u00eda eran hijos de mujeres que hab\u00edan sido amantes de Carmen; otros fueron llevados por conocidos cuando sus madres no los quisieron criar. Y en el caso de Jos\u00e9 Dolores, su mam\u00e1 biol\u00f3gica trabajaba para la Caimana e intent\u00f3 abortarlo golpe\u00e1ndose la barriga contra la punta de una mesa, cuenta Hilda. Carmen se dio cuenta de lo que pasaba y le dijo que, si permit\u00eda que el beb\u00e9 naciera, ella misma se encargar\u00eda de que nunca le faltara nada. \u201cSi no lo quer\u00e9s, d\u00e1melo a m\u00ed\u201d.<\/p>\n<figure id=\"attachment_40269\" aria-describedby=\"caption-attachment-40269\" style=\"width: 2901px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/278-MAG-CAIMANA-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-40269\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/278-MAG-CAIMANA-1.jpg\" alt=\"\" width=\"2901\" height=\"1979\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/07141144\/278-MAG-CAIMANA-1.jpg 2901w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/07141144\/278-MAG-CAIMANA-1.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/07141144\/278-MAG-CAIMANA-1.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/07141144\/278-MAG-CAIMANA-1.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 2901px) 100vw, 2901px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-40269\" class=\"wp-caption-text\"><em>En la fotograf\u00eda, Carmen Aguirre e Hilda Scott con los hijos adoptados por la pareja. De izquierda a derecha, Mar\u00eda de la Concepci\u00f3n, Sayda Scott (hija biol\u00f3gica de Hilda Rosa), Juan Carlos, Manuel Salvador, Jos\u00e9 Dolores y Ram\u00f3n. En la foto hace falta Jorge, quien en ese momento estaba dormido.<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<p>Cuando la Mama Carmen muri\u00f3, Ram\u00f3n ten\u00eda unos 23 a\u00f1os y el menor, Juan Carlos, todav\u00eda no cumpl\u00eda los 10. En medio estaban Jos\u00e9 Dolores, Mar\u00eda de la Concepci\u00f3n, Manuel Salvador y Jorge. Dos de los m\u00e1s peque\u00f1os llegaron con solo d\u00edas de diferencia. Uno era hijo de una empleada del Cine M\u00e9xico y al otro lo fueron a buscar a un burdel. Uno era blanco y el otro moreno, pero Carmen los presentaba como gemelos. \u201cLe val\u00eda\u201d, dice Hilda, sonriendo divertida.<\/p>\n<p>En general, le importaba muy poco la opini\u00f3n ajena. Y a su f\u00e1brica llegaban desde los m\u00e1s altos funcionarios del Estado hasta campesinos que le llevaban ni\u00f1os moribundos. \u201cSe met\u00eda al cuarto y les daba no s\u00e9 qu\u00e9 cosa, hierbas\u201d, y cuando la gente no ten\u00eda dinero, ella respond\u00eda: \u201cAh\u00ed que Dios pague\u201d, recuerda Lolo. \u201cLe llevaban cabezas de guineo, gallinas, chompipes, chanchos, perros de raza. La casa siempre parec\u00eda un corral. Nosotros cuid\u00e1bamos chanchos, cuid\u00e1bamos perros, gallinas guineas, era como un zool\u00f3gico. As\u00ed le pagaban\u201d.<\/p>\n<p>Carmen sab\u00eda adaptarse a cualquier situaci\u00f3n. Si le tocaba ir a la playa a cortar varitas para los cohetes, se pon\u00eda short y chinelas y agarraba el machete. Si la invitaban a una fiesta, se portaba a la altura y asist\u00eda vestida de pantal\u00f3n y saco, con zapatos de charol y la pistola niquelada con cacha de n\u00e1car que llevaba consigo solo en ocasiones especiales. El resto del tiempo usaba su pistol\u00f3n calibre 45 y practicaba tiro al blanco en un \u00e1rbol de su patio o disparaba al aire para amenizar sus borracheras, pero nadie recuerda que alguna vez haya jalado del gatillo para herir a otra persona.<\/p>\n<p>Para su familia, esa capacidad de mimetizarse con la gente es lo que hizo que la convocatoria de sus funerales, el 17 de agosto de 1971, fuera extraordinaria. Adem\u00e1s del despliegue masivo de juegos pirot\u00e9cnicos, la comida repartida, la m\u00fasica de fiesta y una cantidad absurda de licor. \u201cEl entierro de la Caimana constituy\u00f3 un evento \u00fanico, que no se ha repetido en la historia de Managua, principalmente por las caracter\u00edsticas singulares que tuvo\u201d, subraya el historiador Bayardo Cuadra.<\/p>\n<p>Aquello fue \u201ctres veces Santo Domingo\u201d, dice Jos\u00e9 Dolores. Y los cronistas que dieron cobertura al acontecimiento coincidieron en que la multitud deb\u00eda oscilar \u201centre 25 mil y 30 mil personas\u201d.<\/p>\n<p>Vestida totalmente de negro, Hilda Scott encabezaba la procesi\u00f3n. Erguida y alerta, sabi\u00e9ndose blanco de las miradas curiosas de la gente que se arremolinaba en las aceras. Adelante tambi\u00e9n iba Jos\u00e9 Dolores, ayudando a quemar p\u00f3lvora en cada esquina: 21 morteros y 21 \u201ccuetones\u201d. Y al escuchar las explosiones, los managuas sal\u00edan de las avenidas laterales, como hormigas de un hormiguero, para sumarse a la muchedumbre.<\/p>\n<p>Llegaron borrachines y ladrones. Hippies peludos de a pie y la clase alta en sus autom\u00f3viles (hab\u00eda unos 600 carros estacionados en las calles por donde pas\u00f3 la procesi\u00f3n, dijeron los periodistas). Se fum\u00f3 marihuana y se bebi\u00f3 guaro lija. Se rezaron oraciones y se tocaron esas piezas del folclor nacional que a la Caimana tanto le hab\u00eda gustado bailar. A las 7:30 de la noche el cuerpo de Carmen Aguirre finalmente baj\u00f3 a la tierra, en medio del estruendo de la p\u00f3lvora, porque Hilda mand\u00f3 a quemar todo lo que quedaba en las bodegas de la f\u00e1brica. Desde la tumba la Caimana lo hab\u00eda vuelto a hacer. Qu\u00e9 esc\u00e1ndalo.<\/p>\n<figure id=\"attachment_40279\" aria-describedby=\"caption-attachment-40279\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/278-MAG-CAIMANA-11.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-40279\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/278-MAG-CAIMANA-11.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"490\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/07141122\/278-MAG-CAIMANA-11.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/07141122\/278-MAG-CAIMANA-11.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-40279\" class=\"wp-caption-text\"><em>Parte de la multitud que acompa\u00f1\u00f3 a Carmen Aguirre rumbo al cementerio.<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<h3>Los ni\u00f1os Aguirre<\/h3>\n<p>De los hijos adoptados por Carmen Aguirre e Hilda Scott, dos ya no viven. Ram\u00f3n se quit\u00f3 la vida hace muchos a\u00f1os, luego de sufrir una decepci\u00f3n amorosa. Y Juan Carlos fue atropellado por un autom\u00f3vil en Costa Rica, cuando se dirig\u00eda a cobrar su cheque por su trabajo como guarda de seguridad.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Dolores, Jorge y Manuel Salvador todav\u00eda viven en Nicaragua y tienen empleos estables. Mar\u00eda de la Concepci\u00f3n vive fuera del pa\u00eds, igual que Sayda Scott, la hija que Hilda tuvo antes de conocer a Carmen. Jos\u00e9 Dolores es pastor evang\u00e9lico, pero asegura que no juzga a las personas por su orientaci\u00f3n sexual.<\/p>\n<p>Carmen Aguirre los mand\u00f3 a la escuela a todos. Las primeras letras donde do\u00f1a Panchita y la primaria en algunos de los mejores colegios de la Managua de entonces. Cuando al cabo de un a\u00f1o de clases Jos\u00e9 Dolores aprendi\u00f3 a leer y a escribir las letras de Marcelino, Pan y Vino, y do\u00f1a Panchita mand\u00f3 a llamar a su Mama Carmen para que llegara a presenciar la haza\u00f1a, el ni\u00f1o ley\u00f3 y escribi\u00f3 y su madre lo tom\u00f3 en brazos. Despu\u00e9s lo lanz\u00f3 cuatro veces al aire, exclamando: \u201c\u00a1Este es mi hijo! \u00a1Este es mi hijo! \u00a1Este es mi hijo! \u00a1Este es mi hijo!\u201d<\/p>\n<h3>A los pu\u00f1os<\/h3>\n<figure id=\"attachment_40290\" aria-describedby=\"caption-attachment-40290\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/278-MAG-CAIMANA-22.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-40290\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/278-MAG-CAIMANA-22.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"450\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/07141110\/278-MAG-CAIMANA-22.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/07141110\/278-MAG-CAIMANA-22.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-40290\" class=\"wp-caption-text\"><em>A la izquierda, Carmen, en una ronda de tragos con sus amigos.<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<p>Carmen Aguirre pod\u00eda fajarse a los golpes como cualquier hombre. Se sabe que en una ocasi\u00f3n, vali\u00e9ndose de un pichel de vidrio, \u201cle abri\u00f3 la cabeza\u201d a un sujeto que intent\u00f3 tocarla para averiguar \u201csi era hombre o mujer\u201d. Y que una noche tumb\u00f3 de un pu\u00f1etazo a un individuo que se quiso pasar de listo. La an\u00e9cdota fue recogida por el periodista Francisco Gurdi\u00e1n Guerrero, el 1 de agosto de 1987, en El Nuevo Amanecer Cultural:<\/p>\n<p>\u201cEstando una noche en los jardines de la Compa\u00f1\u00eda Cervecera, encontr\u00e9 a la Caimana en una mesa con una linda mujercita con la cual beb\u00eda cerveza. Ella andaba como siempre, vestida de hombre, y usaba un sombrero que reten\u00eda sobre la mesa. Cuanto toc\u00f3 la orquesta, un amigo de Carmelo le pidi\u00f3 permiso para bailar con su dama, a lo que ella accedi\u00f3 con todo gusto. Como la m\u00fasica que tocaban era un bolero rom\u00e1ntico, el gal\u00e1n apretaba cada vez m\u00e1s a la linda damita. La Caimana, que los estaba observando, lleg\u00f3 a un momento en que ya no aguant\u00f3 y se levant\u00f3 en busca de la pareja, agarrando al infeliz bailar\u00edn del cuello y dej\u00e1ndole ir un tremendo golpe que lo hizo quedar fuera de combate. La Carmen, por todo comentario, dijo: \u2018Es un abusivo\u2019\u201d.<\/p>\n<h3>Sobre la Caimana<\/h3>\n<p>Era bailarina. Es decir, le pagaban por bailar. Cada pieza costaba 20 c\u00f3rdobas, en una \u00e9poca en que un buen vigor\u00f3n val\u00eda un chel\u00edn. Ten\u00eda un grupo de baile e involucr\u00f3 a algunos de sus hijos, que le aprendieron todos los pasos.<\/p>\n<p>Le\u00eda la Biblia casi todas las noches y dorm\u00eda con ella debajo de la almohada.<\/p>\n<p>Idolatraba al mexicano Pedro Infante.<\/p>\n<p>Comenz\u00f3 su negocio con tres c\u00f3rdobas que le prestaron y logr\u00f3 amasar una peque\u00f1a fortuna. Hered\u00f3 la f\u00e1brica a Hilda y sus hijos, dej\u00f3 terrenos y un capital de varios miles de c\u00f3rdobas.<\/p>\n<p>En sus mejores momentos, a su f\u00e1brica llegaban los m\u00e1s altos funcionarios y deportistas de Nicaragua. Y tambi\u00e9n comerciantes de toda Centroam\u00e9rica.<\/p>\n<h3>Supersticiosa<\/h3>\n<figure id=\"attachment_40302\" aria-describedby=\"caption-attachment-40302\" style=\"width: 201px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/278-MAG-HOROSCOPOS.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-40302 size-medium\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/278-MAG-HOROSCOPOS-201x300.jpg\" alt=\"\" width=\"201\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/07141058\/278-MAG-HOROSCOPOS.jpg 201w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/07141058\/278-MAG-HOROSCOPOS.jpg 687w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/07141058\/278-MAG-HOROSCOPOS.jpg 700w\" sizes=\"(max-width: 201px) 100vw, 201px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-40302\" class=\"wp-caption-text\"><em>La Caimana con el hor\u00f3scopo de 1970.<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<p>Carmen Aguirre, la Caimana, consultaba el hor\u00f3scopo religiosamente, para averiguar qu\u00e9 le deparaba el d\u00eda a ella, G\u00e9minis, y tambi\u00e9n a los empleados de su f\u00e1brica de productos pirot\u00e9cnicos. El 20 de diciembre de 1969, el periodista Filadelfo Alem\u00e1n le pregunt\u00f3 qu\u00e9 sistema utilizaba para evitar accidentes.<br \/>\n\u2014Es muy f\u00e1cil \u2014dijo la Caimana\u2014, pero nos ha dado \u00f3ptimos resultados. Se trata del hor\u00f3scopo.<br \/>\n\u2014Bueno, a ver, d\u00edganos, \u00bfy c\u00f3mo es eso?<br \/>\n\u2014Pues que cada qui\u00e9n tiene su hor\u00f3scopo y cuando este nos se\u00f1ala algo malo, no trabajamos.<br \/>\n\u2014\u00bfAh s\u00ed?<br \/>\n\u2014 S\u00ed. Por ejemplo, mi signo es G\u00e9minis y cuando me se\u00f1ala mal ag\u00fcero, doblo carpeta y no trabajo.<br \/>\nY mostrando el hor\u00f3scopo, prosigui\u00f3:<br \/>\n\u2014El 13 de febrero del a\u00f1o pasado, mi hor\u00f3scopo dec\u00eda lo siguiente: \u201cEs un d\u00eda muy propenso para cometer errores, por lo tanto no trabaje en asuntos de importancia. Una conducta errada y sucesos inesperados perturban sus asuntos. Ser\u00e1 dif\u00edcil concentrarse en varias cosas a la vez\u201d.<br \/>\n\u2014Y no trabajaron, \u00bfverdad?<br \/>\n\u2014Claro.<br \/>\n\u2014Todos tenemos hor\u00f3scopo, prosigui\u00f3. Hilda Rosa Scott lo tiene. Ella es del signo Tauro; Concepci\u00f3n Aguirre, el de Aries; Sayda Scott, el de Sagitario, y Jos\u00e9 Dolores Aguirre, el de Libra \u2014finaliz\u00f3.<br \/>\nY esta precauci\u00f3n, por supuesto, no la libr\u00f3 de vivir seis incendios devastadores.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/278-MAG-CAIMANA-20.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-40288\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/278-MAG-CAIMANA-20.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"480\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/07141113\/278-MAG-CAIMANA-20.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/07141113\/278-MAG-CAIMANA-20.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><\/p>\n<p><em>Carmen Aguirre en la d\u00e9cada de los sesenta.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carmen Aguirre vivi\u00f3 como hombre y se cas\u00f3 con una mujer. Admirada y temida. Sus funerales fueron apote\u00f3sicos, tal como ella lo pidi\u00f3, y su nombre de guerra sobrevive hasta nuestros d\u00edas: la Caimana<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":40267,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[124],"class_list":["post-40150","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes","tag-managua"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40150","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40150"}],"version-history":[{"count":13,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40150\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":51781,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40150\/revisions\/51781"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/40267"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40150"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40150"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40150"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}